Entreabro los ojos obligada por la claridad que me da de frente
por las hendijas de las persianas, suspiro y me odio por despertarme antes de
la alarma, es cuando me estiro que uno mis pies tocan una de sus piernas y ahí
caigo en todo, todo lo que paso anoche, desde aquellos besos en el ascensor
hasta cuando él fue el encargado de sacar mis prendas entre besos y caricias, y
yo la suyas, entre suspiros y recorriendo su espalda desde lo más alto hasta su
final, caricias y suspiros entre besos y pasos hacia donde estamos ahora para
encontrarnos de una manera más profunda, más íntima. Más de nosotros.
Duerme, o eso creo, bocabajo con su rostro para aquel lado, y al
bajar la mirada hacia su espalda me es inevitable pasar uno de mis dedos por
esta, mordiendo mi labio inferior, volviendo a recordar las veces que acaricié
ayer por la noche-madrugada. Siento como se queja y a la vez se mueve a penas
para que me sea inevitable sonreír y morder mi labio inferior.
Así de estúpida me tiene.
— Mm ¿qué hora es? – dice con su voz ronca adormilada. Y yo que no
soy ninguna boluda, después de ver en el reloj que se encuentra en mi mesa de
luz, vuelvo a su espalda y con la excusa de dibujar la hora vuelvo a tocar la
misma suavemente.
— ¿ochocientos catorce? -– largo una carcajada.
— ¡Noo! Concéntrate Pedro. –me divierte todo este juego por eso es
que vuelvo a dibujar en su espalda.
— ¡¿Nueve y diez?! - se sobresalta y yo muerdo mi labio inferior.
— ¡Siete treinta!
— Siete treinta… - dice ahora mucho más tranquilo y gira su cuerpo
para quedar frente a frente y poder ver su sonrisa y él la mía – hola linda -
murmura mientras pasa uno de sus brazos por mi cintura y yo me acerco lo
suficientemente como para que nuestras narices se encuentren y que nuestros
labios no tarden en unirse suavemente.
— Hola – también le murmuro y sonrío chiquito mientras él vuelve a
unir nuestros labios y me siento tan bien que un suspiro se me escapa para
dejar otro beso en sus labios y separarme un poquito, mirarnos y sonreir
chiquito.
— ¿Y si nos quedamos así toda la mañana? - dice, mientras corre un
mechón de pelo de mi cara. Muerdo mi labio inferior y niego, aunque muera por
asentir miles de veces.
— Yo si puedo, vos no - lo sobro, con un tonito burlón y el eleva
una de sus cejas – hoy tengo día libre – muestro mi sonrisa amplia y sobradora.
— ¡Aaaah no! - se queja con un tono que sí, me puede muchísimo y
hace que vuelva a acercarme para besarlo chiquito con una sonrisa.
— ¡Ah sí! – digo divertida y me mira con su ceño fruncido, yo no
puedo parar de sonreír.
Se levanta un poco para literalmente tirarte arriba mio y empezar
a besarme mientras con sus manos empieza a hacerme cosquillas y yo al instante
empiezo a mover mi cuerpo a causa de la sensación que tengo hacia las
cosquillas.
— ¡Para boludo! - grito como puedo, entre risas y sus besos, él
termina dejando de hacerme cosquillas para reír y que se separe para poder
vernos, manteniendo la escasa distancia.
— ¿Qué? – no para de mirarme.
— Muero de hambre. – se me escapa una carcajada y muerdo mi labio
inferior
— Ni en pedo me levanto – le aviso de antemano y él vuelve a
elevar una ceja.
— Entonces yo tampoco – y se vuelve a acostar, poniéndose de
costado sin dejar de mirarme. Sonrío chiquito y también giro para ponerme de
costado y quedar frente a frente, nuevamente.
— Desayuno – murmura y yo río chiquito, niego seguidas veces –
desayuno, desayuno –largo una carcajada.
— ¡Pedroooo!
— Dale– murmura cerca para dejar un pequeño beso en mis labios que
me obliga a unir nuevamente nuestros labios en un beso profundo que nos hace
suspirar a la misma vez y reír un poquito.
— Bueno, chau – amago a levantarme pero él me agarra de uno de mis
brazos tirandome nuevamente en la cama haciéndome reír, que se acerque para
unirnos en un beso lleno de risas, que se transforma en un beso profundo e
intenso, por eso es que rodeo sus mejillas con mis manos y se acomoda un poco
más para seguir con este beso que hace que se nos escape algunos suspiros, que
yo rodee su cintura con mis piernas y que vuelva esa guerra entre nuestras
lenguas, mientras sus manos vagan por mi cuerpo, y vuelva esa sensación de
estar flotando.
— ¡Aay! – me queje cuando mordió uno de mis hombros. Seguimos en
la misma situación que hace un par de minutos: acostados uno al lado del otro,
yo mirando al techo, el de costado, por eso la mordedura en mi hombro, para
llamar mi atención– ¡Bruto! – se me escapa una sonrisa chiquita que hace rebote
en su rostro y aprovecha la cercanía para dejar un beso cálido y suave.
— Te ayudo con el desayuno – exagero asombrarme y lo veo morderse
su labio inferior tapando una sonrisa – es obvio que es lo que querías
escuchar.
— ¿Tanto se notó? – pregunto divertida, marcando la palabra
'tanto'
— ¡Hace como una hora estoy esperando a que te levantes nena!
— ¡Hey! Te recuerdo que yo me estaba levantando y vos me frenaste,
así que no me eches la culpa a mí.
— Obvio que tenes la culpa – Grita. ¡Loco! – mírate, sos hermosa,
¿cómo hago para no frenarte?
— Ay cállate, ahora te encargas vos del desayuno. – y enseguida
eleva una de sus cejas con una expresión de "¿es posta?" – Si– le
aclaro su duda.
— ¡Paulaaaa! – suena igual que yo al quejarse por eso me hace reír
y lo contagio.
— Tarado – y ahora sí, sin vueltas y sin interrupciones me levanto
para buscar un remerón e ir a la cocina para preparar el desayuno para dos.
Mi concentración que esta al tope en las dos tazas que llevo hasta
la mesa del comedor hacen que todos mis sentidos se centren en estas dos, y
cuando llego a apoyarlas al lugar en donde nos sentaremos a compartir el
desayuno, levanto la mirada y me encuentro con él mirándome divertido y no
puedo evitar elevar una ceja.
— ¿Qué? – pregunto sin entender esa sonrisita.
— Te estaba diciendo que te estaban llamando –y me muestra mi
celular en una de sus manos - ¿estabas concentrada o me parece a mí? –rio
chiquito.
— Es que odio lavar los pisos, posta –y larga una carcajada –
además… mira el rico café que te prepare.
— Yo ya soy fan de tus cafés – y se acerca a darme el celular y yo
para dejar un pequeño beso en sus labios que lo obliga a hacer la misma acción.
— Mi vieja… -comento cuando ya estoy sentada desayunando con su
compañía y recién ahora veo quien me había llamado.
— Seguro quiso ser de despertador y no funciono –dice divertido y
yo sonrío mientras apretó para llamarla.
— Es muy típico de ellas –coincido mientras escucho los dos tonos
pasar y la voz de mamá.
— Pauli, hija ¿te desperté? – y una
carcajada se me escapa para que el ría chiquito – Ah, interrumpo.
— No ma,
justo estaba haciendo el desayuno y bue, había quedado en la habitación. ¿Todo
bien?
— Si
tomando unos mates con tu hermano, tu papá ya salió a trabajar y en un ratito
llega la peque, hoy me toca hacer de niñera hasta que tu hermana salga de
trabajar.
— Mándale
un saludo al otro loco, en un ratito estoy por allá, hoy tengo día libre y re
juega que mi mamá cocine para mí ¿no? – sueno divertida y veo a Pedro negar
seguidas veces sin poder creerlo para hacerme reír chiquito.
— Tu sobrina ya pidió
milanesas con papas fritas, ¡Pánico! –rio nuevamente.
— ¡Uy que rico! Ya fue ma…
—Bueno
entonces te espero
— Dale
mami, nos vemos en un ratito.
— Besos
para aquel anónimo que se rió y otros para vos - largo una risita.
— ¡Estás loca! Chau ma
Cuando finalizo la llamada, elevo la mirada y me encuentro con él
mirándome expectante para que vuelva a largar una risita.
— “besos para aquel anónimo
que se rió…” –cito las palabras de mamá y él ríe.
— ¡Uh, lo que te espera! –reímos los dos.
— ¡Es fatal! –muerdo mi labio inferior y tomo un sorbito de mi
café.
— Bueno, yo me voy a tener que ir –mira la hora por su celular
para volver a cruzar mirada conmigo y hacer un gesto de piedad y tristeza para
que logre mi risa.
— ¡A estudiar se ha dicho! Vamos que falta poquito. –Él asiente
mordiendo su labio - ¿Ya tenes fecha del final?
— Si ya me dieron el cronograma de fechas hace rato, ya el viernes
que viene rindo.
— ¿Nervios? –pregunto con una sonrisa chiquita.
— Es raro, tipo a veces no doy más de los nervios y en momentos
estoy re seguro… ¡Que se yo! –sonrío y me paro en el mismo momento que él lo
hace.
— Agos siempre me dice que la seguridad mata todo nervio –lo veo
asentir con una pequeña sonrisa.
— Lo que pasa que la seguridad me dura unos cinco minutos no más
–rio con él.
— Bueno, tranqui –apoyo una de mis manos en su hombro y enseguida
apoya la suya arriba de la mía. – Te va a ir súper bien – le regalo una de mis
sonrisas.
— Vos estas súper bien –dice divertido- agarraba para el culo la conversación
–largo una carcajada que lo hace contagiar para también pegarle suavemente una
cachetada.
— ¡Estúpido! –ríe chiquito y con sus dos manos apoyadas en mi
cintura me atrae más a él para terminar uniendo sus labios con los míos y
formar un beso cortito lleno de risa.
— A la tardecita podrías venir a tomar unos mates a casa ¿Qué te
parece?
— Lo voy a pensar –me hago la interesante para que él me sobre
mordiendo su labio inferior y que termine riendo – dale, te hago el aguante –sonríe
para besarme chiquito y separarse.
— Si Miguel me reprocha que llegue tarde ¿le digo que estaba
chapando con su hija? –rio divertida.
— Y… si vos queres recibirte, mejor pone otra excusa –larga una
carcajada.
— Sos hermosa –rodea mi rostro con sus manos y roza su nariz con
la mía –muy –inevitablemente muerdo mi labio inferior para unir mis labios con
los suyos.
— La paso muy bien con vos –le murmuro y escucho un suave “yo también”
para que me bese cortito – dale, ándate.
— Si, chau –planta otro beso – te espero entonces –asiento.
— Te aviso cuando estoy yendo –asiente también, y me dedica una de
sus sonrisas cuando ya se encuentra fuera del departamento – chau –le murmuro y
él de lejos murmura otro “chau”.
Al cerrar la puerta, suspiro y enseguida me reprocho de que no
puedo estar tan hasta las manos por este pibe, es que posta es hermoso, sus
actitudes son hermosas, y bueno… ni hablar de lo fuerte que esta él.
¡Como para no estar hasta las manos!
•••
¡Holaaaaaaaaaaaaaaaa!
Ay que lindo es volver.
Les cuento que sigo a full con matemática, porque es mi karma y siempre lo será.
Pero le estoy poniendo las mejores de las ondas para despues quedarme libre y seguir a full con estos dos loquitos que estan hasta las manos uno por el otro (y yo por ellos).
En fin, no les aseguro nada, pero tratare de que el abandono dure menos como cuatro personas, que verguenza por dio'.
¡Comenten! si les pinta, y si no también.