jueves, 11 de agosto de 2016

37

[Ella]

― Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está – se la escucha canturrear y me es inevitable sonreír detrás de aquel árbol.
El mismo que me vio jugar a las escondidas con los dos que conforman la ronda junto a la más pequeña: mis amados hermanos, a los cuales volví loco, tanto como ahora nos vuelve locos Pilar.
Pobre de ellos, no tienen paz.
Es sábado y hoy almuerce con ellos y con mamá y papá, los cuales ya están disfrutando su merecida e infaltable siesta, yo, mientras que espero el mensaje de Flor, disfruto de mi sobrina y de mis hermanos.
¿Lobo estás? – Esta vez gritan fuerte los tres y yo rio un poquito.
― ¡Si, acá estoy! Y vine a comer a besos panzas de niñas – salgo corriendo en busca de ella que al instante sale corriendo, entre risas, y cuando la atrapo, caemos las dos al pasto para que yo me encargue de hacerle cosquillas por toda su pancita.
― ¡Tía! –se queja, una vez que la libero de mis cosquillas y yo no paro de reír. Me volteo, para ver a mis dos hermanos viéndonos en la otra punta del patio, sentados como coligue y haciendo caras tristes.
― ¿Qué hacen? –pregunto divertida. Pili se incorpora para ver mejor a su mamá y tío.
― ¿Qué somos nosotros? ¿Nada? – habla Gonza y yo sonrío.
La miro a Pili, y sin dudar nos dirigimos a donde están ellos y empezamos hacerles cosquillas.
Lo que termino en una guerra.
― ¡Basta ya! –dice Pilar y nosotros reímos.
― ¡Que mal que se portan eh! –me quejo y la más pequeña ríe.
― ¿Jugamos a la mancha ahora tía? –me dice con su voz tierna y yo sonrío.
― Me tengo que ir peque –beso su mejilla -  pero mira con la cara de “yo quiero jugar” te mira el tío – río junto a mi hermana, mientras Gonza más o menos que me asesina con la mirada, para después sonreírle a mi ahijada.
Antes de que se vayan a jugar yo le pido a la más pequeña que me regale uno de sus abrazos eternamente sanadores, luego, me despido de mi hermano y es Delfi quien me acompaña hasta la puerta.
― Déjales un beso a los viejos –le digo, sonriente y ella asiente, también con una sonrisa.
― ¿Te vas a ver al chongui? –pregunta divertida y yo niego, riendo chiquito.
― ¿Qué chongui? –y ella ríe.
― No sé, tal vez tenes alguno y yo no estoy enterada… como hace rato que no me contas nada de tu vida –ruedo mis ojos y muerdo mi labio inferior. Ella ríe chiquito
― Mañana me encargo yo de buscarla a Pili al colegio, y después de que salgas del trabajo te quedas a tomar unos mates –ella sonríe, y plantea un beso en mi mejilla.
― Te quiero pendeja de mierda –esta vez la que ríe soy yo.
― Nos vemos Pepita

***

Eleva una ceja y yo asiento, sin poder ocultar mi bronca.
Esta vez ya fue mucho.
― ¿Qué onda? –pregunta ella, que está enfrente mío sin poder creerlo.
Largo un gran suspiro.
― No sé.

[FlashBack]
Recibí un abrazo de Tomi, para que yo abrace a Agos, y que se forme una rondita de nosotros seis, para que con nuestras manos que teníamos nuestra botella de cerveza, choquemos en forma de brindis al medio de la ronda y que, al estar más de uno un poco borracho, gritemos y riamos.
Festejando nuestra amistad.
― ¡Gatossssss! –grita Simón y más de uno ríe.
― ¡Noooo! ¡Boludos! – Esta vez grita Agos - ¡Escuchen que temón!  
― ¡Uuuuuju!
― Si vos no podes dormirte, porque voy a dormir yo… -canturreamos a los gritos todos juntos, en ronda y le sumamos unos saltitos- ¡Ándate a dormir vos! Yo quiero estar de la cabeza, poder tomarme una cerveza, emborrachar mi corazón…
Y ya no nos paraba nadie
Cuando los vimos al resto de los chicos, obviamente que se sumaron a nosotros para esta vez, bailar y divertirnos sin parar.
Y aunque faltaba él, la estaba pasando bien.
Es más, creo que es mejor que no este.
― ¡Me estoy meando! –Le murmuro a Agos y ella ríe divertida – ahora vuelvo –esta vez la veo asentir, dejo un beso en su mejilla y voy en busca de aquellos baños, que de paso… ni idea donde están.
Sumémosle que esta llenísimo esto, y que además, es gigante.
Bien.
Veo a una chica sentada en uno de los sillones y me acerco para preguntarle, cuando me dice, como puede (está peor que todos nosotros juntos) rio un poquito, le agradezco y sigo por donde ella me indica.
No confiando mucho en lo que me dice, pero ¿Qué más da?
Al fin encuentro el destino, y obviamente, tengo que esperar algunos minutos, con la excusa de que tengo “cistitis” me dejan pasar un poco antes, y no puedo evitar reírme de mi misma.
Bien. ¡Ahora encontrar a los chicos!
Es cuando salgo del baño que me agarran del brazo y grito del instinto, me apoyan bruscamente en una de las paredes y me encuentro con él.
¿En serio es él? Al parecer lo llame con mi pensamiento.
Mierda, Pedro.
― ¿Qué haces? –atino a decir. Confundida, hasta un poco agresiva.
¿Qué hace acá?
¿Por qué se comportó así?
Veo sus ojos brillosos, tristes y creo entender todo.
JA.
Fija sus ojos en los míos, intentando que yo también lo mire, pero por ahora, intento escaparme y salir en busca de mis amigos.
Cuando siento que cada vez está más cerca, a punto de besarme logro apartarme del todo.
― ¿Qué haces Pedro? – esta vez sí sueno brusca. Niego mil veces, indignada.
― Vanesa me dijo que no… que no podía –su voz se quiebra. Yo elevo una ceja.
― ¿Y yo soy tu premio consuelo? –rio irónicamente.
― No… sabes que no. Yo solo… yo solo vine a
― ¿Pensabas que iba a ser así como si nada? ¿Pensabas que después de que tu ex te vuelva a rechazar, ibas a volver a mí y yo feliz? Pedro –lo miro fijamente y quiero llorar de la bronca que siento – Conmigo no jugas ¿ok? Yo puedo mostrarme una boluda, hasta puedo aconsejarte de que vayas hablar con tu ex, pero se cómo realmente son las cosas y yo no quiero estar con un flaco así como vos… -niego seguidas veces – Que al ser rechazo viene y me busca. No quiero ser una segunda opción ¿entendes? Y me dirás orgullosa de mierda, pero soy mujer… Y me quiero respetar, y que me respeten como tal.
Lo veo asentir lentamente.
― Perdón.
Rio chiquito irónicamente y me voy, me alejo de él.
Un gran suspiro se me escapa e intento que no me afecte demasiado, al menos ahora, que estoy pasando, hasta este momento, una noche híper divertida con amigos.
― ¡Hey! – me para alguien y veo que es Shimo. Sonrío, feliz de que sea él - ¿Dónde estabas nena? –ríe y lo abrazo un poquito.
― ¿Ustedes donde estaban? No los encontraba –él ríe exageradamente y besa mi mejilla.
― ¿Viste quien llego? Te estaba buscando – Veo que esta bailando con Lali y Gas, rodeo mis ojos y mi amigo eleva una ceja
― Si, me lo cruce en la salida del baño… ¿Viste? –señalo con mi dedo índice a una parejita que esta apartada de todo, como si nadie existiera.
Flor y Tomi.
Sonrío, feliz.
― Me parece que tu amiga es una histérica, boluda –y rio divertida.
― Esta bien, me parece perfecto que se haga desear un poco.
― Y si, alguien tiene que hacer lo que vos no haces – Automáticamente mi boca se transforma en una O gigante y le pego en uno de sus hombros.
Él ríe a carcajadas.
En eso llegan Agos y Anita que se unen a nosotros y sin perder más tiempo empezamos a bailar aquella canción divertida.
Disfrutando de lo que queda de la noche.
[Fin FlashBack]

Me mira atentamente, como sin poder creer lo que le cuento.
Es obvio que no sabía nada hasta el momento y creo que se encuentra igual de indignada que yo en el momento.
― Posta que no sabía nada Pau –se muerde su labio inferior – si hubiera sabido directamente lo freno cuando me pregunto por vos –rodea sus ojos y yo rio chiquito.
― Creo que estaba bastante en pedo igual –ella asiente.
― Pero no es justificativo para la pelotudez que hizo –niego seguidas veces - ¿Y ahora qué? –elevo una ceja.
― ¿Ahora que, qué? –digo, con una pequeña sonrisa – yo no quiero nada con él Flor – la veo asentir – Es re buen pibe, y tal vez exagere un poco –rio- pero tengo un orgullo de la puta madre.
― Ni te pidió perdón.
― Si, pero creo que lo hizo porque le di miedo –larga una carcajada y yo me contagio.
― Sos bravita Polet
― Es que no me enojo nunca… pero hay un límite, digamos –ella asiente.
― ¡Obvio! Esta vez te apoyo a vos, mil veces –le sonrío- real que si me hacen algo así, puedo llegar a reaccionar peor –largo una carcajada.
― ¡Y la bravita soy yo! –Ríe conmigo –Che, ¿Y qué onda con Tomi? Los vimos ahí los dos muy histeriquitos –ríe
Larga un suspiro… Y no se necesitan más palabras.
Un suspiro ENORME se me escapa al llegar a casa.
Automáticamente me saco mis zapatillas, dejo mi cartera en uno de los sillones y voy directo a la cocina.
Abro la heladera y sonrío. Sabía que me estaba esperando una rica ensalada, agarro también una botellita de agua y me dirijo al living.
También prendo el televisor, y encuentro los Simpsons, típico de domingo.
Me encuentro tranquila, con la mente en paz, aunque no dejo de pensar en Pedro y en como de un día para el otro cambiaron las cosas, en que me hubiera gustado conocerlo más de esa forma que veníamos conociéndonos, en que sé que es una muy buena persona, pero también se dé su confusión con todo lo que paso con ex novia… y es entendible.
Hasta ahí entiendo todo, hasta fui capaz de dejarle libre el camino para que él decida hacer lo que sienta, ¡le recomendé que vaya hablar con esta chica! Aunque en un momento me sentí incomoda, hasta un poco mal por la situación en la que me puso.
Pero él no fue capaz de entenderme a mí, no fue capaz de respetarme, no fue capaz de admitir o darme a entender con más claridad de que esa simple charla que iba a tener, para él no iba a ser tan simple.
Y aunque insiste en que responda su llamado, bloqueo el celular, y vuelvo a los Simpsons.
Y a mí ensalada.


***

martes, 9 de agosto de 2016

36

De repente se abre la puerta y me encuentro con ella, la cual muestra su sonrisa enorme y se pone en puntitas de pie para rodar sus brazos en mi cuello en forma de abrazo. Obviamente me rio, y le comento que es una enana para que ella termine separándose del abrazo y pegándome en uno de mis hombros.
― ¡Mira que te cierro la puerta en la cara! –me grita, divertida, y yo vuelvo a reírme.
― ¿Cómo estas Lalita linda? – es ella quien me abrió la puerta de la casa de nuestra amiga Flor.
Había organizado una cena con la excusa de que se acercaba fin de año, y ella quería irse de vacaciones, pero todos juntos. Y todos juntos me refiero a que también estaban incluidas Paula, Agostina y su grupo de amigos que ya estaban alrededor de la mesa charlando y riendo.
Acabo de darme cuenta de que fui uno de los últimos en llegar, por no decir el ultimo.
― ¡Pepe! – me saluda con alegría Flor. Despues de saludar a todos, fui a su cocina, ella se encargaba de buscar vasos.
A Paula todavía no la había visto.
― ¿Cómo estas nena? – la abrazo un poquito. Esta semana prácticamente no nos habíamos visto: los dos estábamos a full con la facultad –también esta cena tiene que ver con que no nos hayamos visto. Nosotros, que después del lunes de que ella venga con su pequeña hija a tomar mate solo habíamos mantenido una conversación vía whatsapp, como también con el resto de nuestros amigos. Y mucho más yo con Paula… Desde aquella semana solo habíamos hablado, creo que dos veces por chat, y después nada más. Todo sumamente cortante ¿Qué más podría esperar?
― Todo bien, ¿vos? –me sonríe y yo le devuelvo esa sonrisa.
Es cuando termino de responderle que todo estaba bien, que se escucha el timbre y al instante el grito de Lali (al parecer hoy le había tocado ser portera) cuando se encontró con aquella persona detrás de la puerta.
― ¡Hey, al fin llegaste! –se escuchan risas – que vergüenza que tus amigo hayan llegado antes que vos eh.
Paula, sin dudas.
Recibo una mirada de Florencia y me codea, para que yo muerda mi labio inferior.
― La puta madre –murmuro y escucho la risa de mi amiga.
― ¡Bueno che! – se escucha su voz y me tiemblan las manos – tengo una vida ocupada que se le va hacer –se agranda y obviamente luego se escuchan protestas de absolutamente todos. Un poco de risa me da – lo bueno es que traje postre ¿eh, vieron? Llegue tarde pero con postre.
― ¿Sabe que venía? –le pregunto en un tono bajo.
― ¡Obvio! Sos mi amigo, ¿Cómo no vas a venir? –Me encojo de hombros – dale, no arrugues que va a notar que le tenes miedo –reí
― ¡Quien le tiene miedo! –dije, riendo y ella se contagió – Igual, debo admitir que va a ser un poco incómodo, pero bueno –ella asiente.
Y en eso llega ella.
― ¡Buenas! –su sonrisa, su alegría. Su belleza.
― Hey, Polet –dice Flor con una sonrisa gigante. Yo también le sonrío. - ¿Cómo estás?
― ¡Muy bien! ¿Ustedes? –Deja un beso en su mejilla y luego uno en la mía – Hola Peter –me sonríe chiquito
― ¿Cómo estas Pau? –le murmuro.
― ¡Traje helado! –le dijo a Flor y sin más, se pusieron a charlar ellas, mientras nuestra amiga seguía concentrada en lo suyo.
Yo salí para el comedor, me senté al lado de Gas que enseguida se ofreció a servirme más fernet.
Y claro que no me negué.
La cena comenzó, como las charlas infinitas… pero había un tema que nos interesaba a todos, y era el de las vacaciones que a nuestra amiga se le ocurrió compartir con todos.
Íbamos a ser un grupo grande, lo que iba a ser un quilombo organizarnos todos, pero es lo de menos, la íbamos a pasar increíble.
― La segunda quincena de enero es perfecta – Es Paula quien apoya la idea de Flor, Gas y Anita - ¿El resto que opina? – y mira en general, pero yo choco mirada con ella cuando desvía sus ojos a los míos y en un instante lo aparta.
No hubo ningún acercamiento, ni de parte de ella ni mío, creo que no había llegado el momento aun. Pero la sentia rara para conmigo, igual, no me sorprende, hubiera sido si sorpresa que se comporte como antes: que haga chistes conmigo o que se siente al lado mío… no.
Nada.
― Creo que es una buena idea –comento – además, al menos yo, me da tiempo para ahorrar lo suficiente –y varios asienten. Varios están en mi misma situación.
Tenemos casi tres meses para seguir ahorrando.
― Entonces saldríamos el 15 de Enero –afirma Tomi – Genial, también pasamos el cumple de Anita allá –dice con una sonrisa amplia  a lo que varios de sus amigos se contagian.
― ¡Se pudre todo en Punta! –festeja Lali, que fue alentada por todos, para terminar riendo.
― ¡Hoy se pudre todo, loco! – grita Flor y ríe exageradamente.
Ya tres vasos de Campari y se puede notar su alegría.
Sin perder un segundo, es ella quien le pone vida y diversión a este espacio haciendo que los parlantes que tiene en el living vibre con la buena música. Y que más de uno se levante para hacer algunos pasitos divertidos, obvio que también me sume.
Es cuando escucho la vibración de mi celular en el pantalón que saco para ver quién era, seguramente sea Lu que me respondió un mensaje de hoy temprano.
Pero como siempre, la vida, o el destino esta un paso adelante mío, y logra sorprenderme.
Vane Rodríguez aparece en la barra de notificaciones y puedo lograr ver algunas palabras de su mensaje.
“Pepe, perdón que te joda… ¿estás ocupado?”
Un gran suspiro se me escapa y busco con la mirada a Flor que está riendo mientras baila divertida junto a Tomi. Hoy, sé que es su noche… y no quiero arruinársela con mis mambos.
Mejor decidir por mí solo y fin ¿no?
Esta vez busco con la mirada a Pau y ella ríe fuerte junto con sus amigos Simón y Anita.
Sonrío.
Es preciosa.
Vuelvo la mirada a mi celular. Y leo tres veces el mensaje, el nombre que aparece arriba y tecleo rápido, por si me arrepiento.
“¡Vane! No, no estoy ocupado. ¿Paso algo?”
Y como si me hubiera mandado una cagada bloqueo el celular y vuelvo a ponerlo en el bolsillo.
Unos brazos por atrás me sorprenden y la veo a Lali cuando giro, le sonrío y me invita a bailar con ella.
En serio que se armó fiesta acá, lo que no sé si estarán muy contentos son los vecinos.
Da igual.
― Me llaman – digo, más para mí que para mi amiga, cuando siento el celular vibrando.
Vanesa.
¿Habrá pasado algo con Francisco?
Me alejo de todo el bullicio para ir al balcón de mi amiga, y arrimar un poco la puerta.
Al fin, atender.
¿Hola? – mi voz tiembla.
― ¡Pepe! – su voz no suena mal, es más, suena alegre.
― Hola Vane –sonrío chiquito. - ¿Todo bien? –frunzo mi ceño.
― Si, todo muy bien… Che, ¿estas al pedo?
― Un poco en pedo estoy –ella ríe – estamos en casa de Flor, y viste como son las previas de ella –vuelve a reír.
― Que bien… yo solo llamaba porque estaba al pedo y se me ocurrió llamarte.
― ¿A mí? –no entiendo del todo.
― Si, bueno… la pase muy bien el otro día cuando tuvimos esa charla. ¿Vos no?
Se me escapa una sonrisa.
― ¿Me aceptas una cerveza?- pregunto, después de varios segundos.
― Te espero en casa –me responde, y sé que está sonriendo como yo lo estoy haciendo.
En eso siento como se abre la puerta balcón y aparece ella, con su sonrisa que al verme no es tan sonrisa, pero sabe disimularlo. Me hace señas de que va a fumar un cigarrillo y yo solo asiento.
― Dale, te aviso cuando estoy yendo –sonrío chiquito- Nos vemos.

Un silencio enorme se forma cuando corto la llamada, me quedo inmóvil, sin decir nada. Hasta que la siento expulsar todo ese humo.
― No sabía que fumabas –le digo suavemente con una pequeña sonrisa.
― Hay muchas cosas que no sabes de mí – dice, sin mirarme. Yo solo asiento – lo hago muy de vez en cuando.
― Lo justo y necesario –sonrío y ella asiente. Por primera vez en estos pocos minutos me mira.
― ¿Tenes planes aparte para esta noche? –también la miro, intentando ver lo que dicen sus ojos.
Pero me es imposible.
― Me llamo Vanesa recién para ir a tomar algo –asiento, y ella también lo hace. Mientras vuelve a expulsar el humo. - ¿Te enoja? –elevo una ceja.
Me mira como sin poder creer lo que le dije, y ríe chiquito.
― No, para nada, no tengo porque –hace una pausa, y vuelve a mirarme para seguir – Lo que si, por ahí le molesta a Flor que fue quien organizo para salir todos juntos.
― Voy a salir igual –le comento- solo es un rato… y voy para el boliche.
― Buenísimo, está genial que puedas pasar tiempo con tu novia pero también con tus amigos –sonríe.
― Pau… no es mi novia Vanesa.
― En serio que no hace falta que me digas nada Pepe –me sonríe amablemente – y también es en serio que este todo bien con ella.
― Gracias pero… -me interrumpe.
― Dejémoslo acá –me sonríe y apoya una de sus manos en mi espalda – dale, vayamos adentro.

***

2:14 am y le aviso que estoy afuera de su edificio para que al instante me responda que ahí bajaba y que en menos de un minuto me encuentre con ella y su sonrisa, su pelo atado a un rodete, con su jean oscuro y una camperita que dejaba ver su remera estampada.
Me recibe con un pequeño abrazo y nuevamente mi cuerpo vuelve aflojarse, al oler su perfume tan de ella.
― ¿Cómo estás Pepe? – pregunta cuando se separa, o dejo que se separe, de ese abrazo.
― Tenia tantas ganas de verte –le sonrío y no sé porque le digo esto, pero se siente bien.
Ella me sonríe.
― ¿Salimos con los chicos? –le pregunto, mientras me sirvo el segundo vaso de cerveza. Estamos en su living, ella en su sillón de dos cuerpos yo en otro de un cuerpo, uno del lado del otro, cerca.
De fondo se escucha a Calamaro, y no me sorprende, este cantante se lleva todo el amor de ella.
Ojala yo tuviera una parte de ese amor.
― No, me quiero quedar acá –me sonríe chiquito y yo intento morderme el labio.
Pero no puedo, ella es la que me puede.
Siempre.
― Entonces me quedo con vos – le tomo una de sus manos que está apoyada en el sillón y ella me sonríe tierna – estas cada día más linda, posta –ella ríe y niega a la vez.
― Siempre me decías lo mismo, mentiroso.
― ¡Y vos siempre me respondías de la misma forma! –Reímos juntos – Vane –digo, después de esas risas. Ella me mira atentamente – tengo un quilombo en la cabeza –murmuro, ella no aparta su mirada de la mía – desde aquella charla no puedo evitar pensar todo el día en vos, en lo bien que me hacías… y que de alguna manera me haces, en que me encanta poder estar así con vos, charlando y riendo, pero también me gustaría poder estar más cerca –muerdo mi labio inferior – quiero que todo vuelva a ser como antes –murmuro – quiero poder verte todos los días, quiero reír con vos todos los días, compartir mates, charlas… cantos- ella sonríe y veo como le brillan los ojos – pero también sé que esta Francisco…
― Pepe… -murmura y sin decir más nada, sin haberlo planeado antes, nos paramos para acercarse el uno al otro y que nuestros labios se unan bruscamente, para formar un beso ligero y lleno de pasión, de respiraciones entrecortadas, de abrazos, de manos que rápidamente recorren mejillas, hasta espaldas.
Un beso lleno de reencuentro, un beso raro, pero a la vez lindo y ¿esperado?
Finalmente llega ese momento en que ya nuestras respiraciones no dan más y decidimos terminar el beso, un poco brusco también, por parte de ella, haciéndome sorprender.
Nos miramos fijamente, mi respiración aún no se normalizo y la de ella al parecer tampoco.
― ¡Esto no estuvo bien! –me dice con su voz quebrada
― Vane –me acerco a ella y acaricio una de sus mejillas – por favor… demosno una oportunidad –ella niega – te necesito, te necesito conmigo.
― No puedo Pepe –murmura
― Prometo que te voy hacer muy feliz, que voy a volver a enamorarte… te voy a cuidar como a nadie
― Te quiero tanto –me murmura – pero no quiero ser injusta con vos. Te mereces a una persona que te valore, que te quiera de verdad, que te respete –acaricia mi mejilla – pensé que con este beso te darías cuenta que ya nada es como antes, y que no volverá a serlo –suspiro – perdón… por no haber evitado el beso.
― No te quiero perder de nuevo –y mi voz se quiebra – por favor –le murmuro, nuevamente cerca e intento besarla de nuevo, pero ella me esquiva y se aleja un poco.
Ahí, en este preciso momento me doy cuenta de que no me está mintiendo y mis ojos se vuelven cristalinos, mi respiración mas irregular y sólo pienso en salir de acá.
Me vuelvo acercar a ella, esta vez con la intención de abrazarla un momento, plantar un beso en su frente, fijar sus ojos en los míos, sonreír, y salir de ahí.
Huir.
¿A dónde?
No sé, pero a casa seguro que no.



***
@JusPauliter

35

[Él]

La veo sonreírme y yo la imito para que después ella se acerque y plante un beso en mi mejilla, separarse y dejarme pasar a su hogar, su casa de Palermo que comparte con su hermana: Natalia, la cual siempre me lleve bien cuando estábamos en pareja, bah, en realidad me llevaba bien con toda su familia.
Debe haber sido raro que después de un par de meses, aparezca Vanesa con mi hermano, el que antes fue su cuñado.
Raro para todos, pero creo que más para ellos… y para mí.
― ¿Todo bien? –le pregunto, cuando la veo volver de la cocina con su equipo de mate.
― Si negri, ¿vos? –me señala una de las sillas para que asienta y le haga caso.
― Bien –le sonrío y ella me devuelve el gesto con otra sonrisa.
Observo a mi alrededor y me doy cuenta de que algunas cosas están cambiadas de lugar, ha cambiado el sillón grande que tiene ene living por uno de color bordo, y detrás de este tiene un mueble en donde se pueden ver muchos retratos de ella con sus seres queridos, también algunos cuadros nuevos que hacen vivo al ambiente.
― Siempre te gusto decorar tu casa –recuerdo y ella sonríe – lo tenes muy lindo… bah, lo tienen, ¿Nati sigue viviendo con vos?
― Está más en casa de su novio que acá –sonrío – pero si, seguimos compartiendo gastos y demás –asiento - ¿vos seguís viviendo solo, o volviste con tus viejos? –pregunta divertida y yo rio chiquito.
― No –sonríe – ¡ahora me acostumbre! –Ríe divertida para después llevarse una medialuna que compre de pasada – Boluda, los primeros meses fueron horribles.
― ¡Por eso te preguntaba! Siempre fuiste muy pegado a tu mamá –sonrío.
― Si –murmuro – ahora no voy muy seguido, pero hablamos todos los días –ella sonríe – si no es con ella, es con Lu.
― ¡Lu! Hace bastante no me la cruzo… Antes salía del trabajo y me iba para tu casa, y ella siempre estaba, así que me acoplaba a la ronda de mates –sonrío.
― ¿Con Francisco como estas ahora? – pregunto.
― Con Fran nunca podes estar bien al cien por cien –sonríe – seguimos viéndonos y todo… Pero ya no es lo mismo.
― Ah
― El cree que podemos salir adelante… Pero todo esto lastimo a muchas personas, en especial a vos –sonrío chiquito – y por momentos me siento muy mal, muy culpable… Porque nadie pensó en vos.
― Ya hace mucho que paso –la veo asentir. No me salen las palabras para darle a entender que ya está, ¿Por qué castigarse tanto? Si yo ya estoy bien, o eso creo.
― Vos fuiste quien quedo como el malo de la historia, y todo lo contrario… Siento que te hice muy mal, y… -me mira con sus ojos cristalinos – creo que nunca recibí tanto amor como del tuyo Pepe –muerdo mi labio inferior, porque no si antes no tenía palabras, ahora menos – me cuidaste tanto… y yo no supe verlo.
― Estabas enamorada de otra persona Vane –le sonrío fingidamente, porque ¿Cómo mierda hago como si nada? ¿Cómo hago para que todo esto no comience a afectarme? A sentirme mal por dentro, frágil y triste.
¿Superado? La vida se me caga de risa en la cara.
― Pero vos me querías, mucho. –sonrío.
― Claro que sí, y sigo haciéndolo –ella sonríe chiquito – por eso mismo les deje el pase libre a vos y Francisco, que sé que se querían o se quieren mucho, y ambos estaban o están enamorados. Se la jugaron por amor, y eso me hace bien –asiente- obviamente que al principio estaba hecho mierda, hasta me sorprendía de mí mismo, ¿Cómo me puede afectar tanto una relación de tan solo un año?
― Pero no era solamente eso Pepe… Estamos hablando de que te deje por tu hermano, ¡una hija de puta!
― No boluda –reí chiquito - ¿sabes lo que más dolió? Y lo que, de alguna manera, sigue doliendo –ella niega.
― ¿El qué?
― Que estuvimos esperando ¿seis, siete? Meses para poder hablar, bueno quizás los primeros días te decía cualquier cosa –ella muerde su labio inferior – tal vez, si hubiéramos hablado antes las cosas serían distintas.
― ¿Distintas con Fran? –me encojo de hombros.
― Solo él sabe –digo divertido y ella ríe chiquito.
― Yo sé que es re tarde para pedirte perdón, pero… estuve mal, estuvimos mal con Francisco, él se aferra con que a vos no te importo nada cuando sabias que estaba hasta las manos por mí –niego seguidas veces – pero yo sé que no es así, vos no sos así Pedro.
― Te juro que nunca supe, hasta el momento que a él le pasaban cosas con vos –la veo asentir – me daba cuenta de la buena onda que tenían, pero suponía que era como amigos –rio, irónicamente, y niego seguidas veces – no entiendo por qué nunca me lo dijiste, desde un principio que estaban enamorados, yo tal vez podía entender, y abrirme… como termine haciéndolo –asiente – pero evitaban todo el mal momento para todos.
― Porque yo me sentia enganchada con vos, la pasábamos bien juntos, nos reíamos, y siempre estabas para mí… Creía estar enamorada –muerde su labio inferior – hasta que llego Francisco y me dijo todo lo que le pasaba, y me puse a pensar en que era muy similar a lo que yo sentia. –Hago una mueca y ella estrecha una de sus manos para tocar con sus dedos una mía y que mi cuerpo tiemble al gesto – Nunca te engañe, ese mismo día que me di cuenta hable con vos -asiento
― Esta todo bien Vane –sonrío fingidamente – Para mí ya es una etapa cerrada, solo quería escucharte, ni esa posibilidad te di –sonreí.
― Es entendible –murmura y suspira, yo copio su acción - ¿Y ahora andas de novio con la chica de la plaza? –pregunta con su sonrisa.
― No… bueno, no sé es todo muy raro –ella ríe – empezamos todo muy apurado y terminó todo mal, y ahora nos estamos dando la oportunidad de empezar de vuelta y conocernos mejor –asiente. Es demasiado raro todo esto. – Pero no sé si va a funcionar.
― ¿Por qué decís eso? ¿No estás seguro?
― Es una mina increíble, posta –ella sonríe chiquito – pero estoy tan confundido –murmuro y clavo mis ojos en los de ella.
Esos ojos castaños y brillosos, tan transparente que con tan solo una mirada te das cuenta de todo, incluso lo que está pensando.
Esos ojos que por ellos daba mi vida por no me dejen de mirar nunca, esos que me enamoraron completamente.
― Volver a verte y todo –sigo, sin vergüenza. Es que la gran confianza que obtuvimos alguna vez sigue intacta, verán – no se boluda, me tiembla todo cuando estoy cerca de vos –me sonríe tierna y acaricia una de mis manos – tal vez no fue buena la idea de volver a reencontrarnos, aunque pudimos hablar bien y todo.
― No digas eso Pepe –murmura- entiendo que debe ser shockeante volver a ver a esta diosa –se agranda  y ríe chiquito, tratando de comprimir la tensión, la conozco demasiado. Yo solo sonrío, es hermosa, nunca dejo de serlo – No, posta… es raro que nos volvamos a ver después de tanto y que podamos hablar como lo hacíamos antes –asiento- tal vez es eso.
― Si, seguro – Dejo de pensar en todo esto que me atormenta un poco.
 Es solo eso, sí. Suspiro, veo la hora en el celular y elevo mis cejas y ella ríe chiquito.
― Las siete – ella también se sorprende de cómo se pasaron las horas – a las nueve viene Lucia a cenar y no compre nada – ella larga una pequeña carcajada.
― ¡Te va a matar si llega antes que vos! – rio chiquito y asiento. Ambos la conocemos.
― Si, voy a ir porque posta que me mata. –La veo sonreír.
Y sin más, me levanto de la silla y siento como mis músculos al estirarse duelen haciéndome quejar un poquito para sentir su risa, y que al cruzar mirada, riamos juntos, como antes.
Todo con ella era risa, el humor que posee en todo su cuerpo es altísimo y eso la hace por siempre especial para mí por eso estas miles de sensaciones al volver a estar cerca de ella.
― Gracias por esta charla –le agradezco, a punto de cruzar el umbral de la puerta principal de su casa. Veo como me sonríe.
― Gracias a vos por escucharme –apoya una de sus manos en mi hombro y no puedo evitar acercarme para unir nuestros cuerpos en un abrazo.
Siento como también ella me abraza por la espalda y mi cuerpo se afloja. Suspiro y me encuentro con su olor tan peculiar y único, sonrío chiquito, esa sensación al tenerla abrazada a mí es inexplicable.
― Nos vemos Vane – digo, una vez que nos separamos del abrazo y ella asiente con su sonrisa.
― Chau Pepe – besa mi mejilla y yo giro, para alejarme e ir hasta donde había dejado mi auto.
Con miles de sensaciones juntas, manejo hasta el supermercado para elegir la comida que cenare con mi hermana, y sé que va a lavarme la cabeza cuando le cuente todo lo que paso.
Lo sé.

***

Encontrarme con su sonrisa es inevitable sonreír y abrazarla, plantar un beso en su mejilla y hacerla pasar.
Al pasar los años, la hermandad sigue intacta, o aún mucho más.
Lo que daría por poder decir lo mismo dirigiéndome a Francisco.
― ¿Cómo estas Pepe? –pregunta, después de ingresar a casa y dejar sus cosas en una de las sillas del comedor. Me mira, y se encuentra con mi sonrisa, contento de verla.
― ¡Bien! ¿Vos Lulita? –ella revolea sus ojos al escuchar ese apodo que odia tanto.
― ¿Qué hiciste de cenar? –y me rio en su cara, ella eleva una ceja - ¡Flaco, estoy cagada de hambre! ¡Trabajo todo el día y vos te rascaste! –Rio chiquito – sonó muy marido y mujer –esta vez reímos juntos.
― Ay cállate, cocine, mira… -y la llevo a la cocina abro el horno: milanesas napolitanas – con… taran, taran… ¡Papas fritas! –destapo el bol donde están las mismas.
― ¡Ay, te quieroo! –y me abraza impulsivamente - ¿Quién te inspiro tanto para que cocines hoy? –y me sonríe yo muerdo mi labio inferior y busco la vajilla necesaria para comer con mi hermana.
― Vos, si cocine para vos – la veo como me sobra mordiendo su labio inferior y yo rio chiquito y dejo un beso en su mejilla. Rápidamente saco los platos y cubiertos que vamos a usar para poner todo en la mesa y cenar junto a ella: una de mis personas preferidas.
― ¡No me contaste nada de tu última práctica! – Yo frunzo el ceño, si habíamos hablado ese mismo día - ¡Solo me dijiste que te había ido re bien! Eso no alcanza – hermana pesada.
― Por fa, que pesada –me hago el superado, molestándola, pero si me falta sé que me muero. Es tan importante. Ella rodea sus ojos.
― ¡Estúpido! No me cuentes nada ahora. – largo una carcajada, obvio que me levanto y la abrazo, sé que si no lo hago posta se enoja, y no.
― ¡Me fue muy bien, posta! Fue… especial, la disfrute mucho –ella sonríe y hago una pausa para seguir contándole – Es como que sabía que era la última entonces en vez de ponerme nervioso porque era la última y todo, pensé en disfrutarla y así lo hice –reí chiquito y ella me mira con sus ojos brillosos como orgullosa y me hace sonreír, la quiero tanto.
― ¿Viste que podías? Me acuerdo que el primer año obviamente estabas re frustrado, porque te costó muchísimo –asiento – y ahora boludo, ¡Estas por recibirte!
― Es muy loco… Ese año fue eterno, pero los demás se pasaron rapidísimos, posta –ella sonríe – no puedo creer que ya no falta… nada falta – Mi alegría al extremo y su risa para que al instante muerda su labio inferior.
― ¡Nada boludo! –Reí – Lo bueno que tenías todo al día, que no te atrasaste.
― ¡Por suerte! Igual es normal atrasarte, pero nunca al extremo de perder años y demás.
― Eso mismo… Che ¿Y con Pau como andan las cosas? ¿Mejoraron?
― Pudimos hablar súper bien... Hasta llegamos a un acuerdo en donde íbamos a tomarnos las cosas con más calma, como que estábamos muy acelerados -ella eleva una ceja- era tanta la confianza que logramos que con el tan poco tiempo que nos conocemos nos jugó en contra- asiente.
― ¿Y entonces?
― Y entonces quedamos en que nos íbamos a dar una nueva oportunidad para conocernos mejor, y que las cosas funcionen. Pero ahora no se si está todo bien - concluyo un poco pensativo. En verdad no lo sé, no sé qué pasara con todo ese rejunte enredado de pensamientos que tengo.
― ¿Cómo que no sabes? ¿Qué paso?
― Tengo un quilombo en la cabeza boluda –digo, un poco divertido, y ella a penas sonríe, esperando a que le cuente esos quilombos. Y sin dar muchas vueltas le conté detalle por detalle de lo que había pasado con Paula aquella tarde en la que también me encontré con Vanesa, y como desde ese momento cambiaron las cosas, terminando con una llamada a la primera ¡¡¡¡Para ver que haría ella!!!! Si iría hablar con su ex –después de tantos meses sin ni una palabra- o no.
Y luego finalizar contándole sobre esta charla con Vane, y de lo tanto que me había confundido.
Durante el relato no dijo ni una sola palabra, solo quería escuchar lo que tenía para decir, pero si, pude ver sus miles de gestos en segundo: rodeadas de ojos, mordeduras de labio, y hasta sonrisas. Cuando termine, ella solo suspiro, yo solo esperaba que diga algo.
― Yo solo pregunto… ¿Cómo mierda le vas a preguntar a ver qué haría ella si estaría en tu lugar? ¿Nunca se te ocurrió llamar a Florencia? ¿A Agus? ¿¡A mí!? –Muerdo mi labio inferior - ¿Vos sos boludo? – hace la última pregunta sonriendo.
Si, lo soy.
― ¡Me dijo que estaba todo bien! –trate de defenderme.
― ¿Y qué te va a decir boludo? No podes llamar a la chica que te gusta, que incluso estas hasta las manos, y hasta ya concretaron, para esto… ¿Qué va a pensar? Que la queres como una amiga y nada más
― Si, ya se… estuve para la mierda. Pero te juro que me di cuenta cuando ya le estaba contando –ella rodea sus ojos.
― ¿Y ahora?
― Y ahora después de esa charla que tuve con Vanesa estoy re confundido- hice una pausa. Me costaba encontrar y exponer todo lo que me pasa – pensé que esta charla iba a ayudarme a darme cuenta de que todo estaba terminado, que es una etapa cerrada… Pero te juro que sentí todo lo contrario al verla, al escucharla, sentir su aroma cuando nos abrazamos –suspiro – Hablamos con la misma confianza de siempre, como si en realidad no hubiera pasado nada.
― Igual… creo que es un poco normal todas esas sensaciones cuando volves a ver a tu ex después de meses, y más que ustedes entre todo terminaron bien –asentí – yo creo que esta es tu gran oportunidad.
― ¿Con Vanesa? –se encoje de hombros.
― Pepe… Vanesa ya cerro esta etapa con vos desde el momento que decidió alejarse para comenzar algo con Francisco, quieras o no, hayan hablado meses después, es así –asiento lentamente, sus palabras son tan verdaderas que duelen un poco – Conociste a esta chica que según todo lo que me hablas de ella es divina, debe tener una paciencia de la puta madre para decir que todo estaba bien cuando la llamaste –reí - ¡yo te corto las bolas nene! – Largue una carcajada – Estas hasta las manos con esta piba… Yo creo que te tendrías que dar una oportunidad con Paula y dejar que Vane siga su camino como lo está haciendo.
― Es que es tan difícil boluda… Yo estaba completamente seguro de lo que estaba viviendo con Pau, pero cuando me encontré con Vanesa toda esa seguridad se fue a la mierda, y ahora solo quiero volver a verla –suspiro – me dijo que nunca sintió tanto amor como cuando estábamos juntos –muerdo mi labio inferior- que nadie la quiso tanto como yo… ¿Y cómo mierda me olvido de esto?
― Está pensando solo en ella. Vos le entregaste todo, ¿Y ella a vos?
― Yo me sentia muy feliz con ella –sonríe chiquito.
― Tal vez tengas razón, pero también te tenes que acordar todo lo que sufriste, como ni ella ni bueno, mucho menos Francisco se interesaron en como estabas, estuviste más de tres semanas hecho mierda mientras ellos se mostraban felices y contentos –asiento- tal vez se haya arrepentido. Pero tal vez también es momento de cerrar esta etapa, y creo que la mejor forma es darte una oportunidad, y darle una oportunidad a Paula
― Si, puede ser –murmuro.
― De eso solo vos te vas a dar cuenta Pepín –me sonríe- ¿y con esta chica se volvieron a ver después de todo esto? 
― No –dije – ni un solo mensaje recibí… tal vez si estuve mal con ella, de preguntarle – ella asiente.
― Lo estuviste, te lo confirmo –ríe chiquito, y me abraza de costado – tranqui, estas a tiempo de poder pedirle perdón y regalarle un súper chocolate – le sonrío y acaricio una de sus manos.
― ¡Sos todisimo pendeja! –ella ríe y me abraza, dejando un beso en mi mejilla.

Tan unidos siempre, no sé qué haría sin ella realmente.

***

Después de tanto tiempo volvi.
Espero que para quedarme!!!
Les dejo este capitulo y otro más 
(vendrán cosas buenas para los personajes, tenganme paciencia, porfi)

miércoles, 27 de enero de 2016

34

[Paula]

Siento ese dolor que me hace sentir tan satisfecha en la muñeca, y por última vez dejo en la hoja ese punto final dándole como bien dice la palabra el fin a este ¿descargo? Que resulto de la nada y que quedo grabado en una de las hojas de mi cuadernillo.
Hay muchas maneras de hacer un descargo, a veces se me da por salir al balcón, recostarme en una de las reposeras que tengo y simplemente ver ese cielo tan grande y profundo, otras, mayormente cuando la bronca invade mi cuerpo y no hay con que frenar, sin importar nada, prendo el reproductor de música y hago un mini concierto a mis vecinos, que sí, sé que esos días me odian. Otras veces me agarran esos ataques artísticos y se me da por pintar, aunque reconozca que no es mi fuerte el dibujo, es una muy buena manera de despejarse, o no, de pensar.
Escribir, escribir es una buena opción cuando no podes expresarte, es como una necesidad, esa necesidad de agarrar un lápiz, una hoja y escribir, escribir y escribir.
Cuando llegue a casa después de pasar la tarde junto a Pedro, lograr esa charla y poner un acuerdo, necesitaba ese descargo, necesitaba que las cosas queden ordenadas en mi mente, y las letras es una buena opción cuando estás sola y no sabes para donde disparar. Creo que todo había quedado en claro, desde que ambos queremos seguir con este “algo” que tenemos, hasta volver a empezar, esta vez bien, despacio y sin tantas “cagadas” que terminaban en enojos y después perdones. Ambos estamos llenos de impulsos, ambos queríamos todo ya, parecía que corríamos una carrera y no nos dimos cuenta que la pared estaba cerca, y que cuando te la chocas duele, duele mucho. Por suerte no llegamos a chocarla.
Por eso es que agradezco de que haya pasado todo lo que paso aquel día en que me deje llevar por ese gran impulso de ir hasta su casa, y aunque simplemente iba para pasar un rato de tiempo con él almorzar y ¿Por qué no? Conocernos un poco más, él se haya sacado de tal manera que bueno, estalle todo, agradezco porque me di cuenta de lo rápido que íbamos, de que si seguíamos así todo terminaría en no sé qué pero seguro que en algo que después los dos no hubiéramos elegido que pase todo así.
Sonrío, conforme con todo lo que escribí, que es lo que pienso y largo un suspiro, miro la hora del celular: 19.30 y es cuando veo en la barra de las notificaciones el icono de whatsapp y claro, miles de mensajes en el grupo que tengo con mis amigos.
Ronda de amigos así se llamaba nuestro grupo, un nombre demasiado obvio, pero con un significado un tanto especial, ese momento, en el que estamos todos en ronda, compartiendo algún mate, o alguna canción de la mano de Agus, historias, risas, esto es lo especial, esto es ronda de amigos.
Ronda de amigos
Veinte mensajes no leídos
Agus cachetes: Hey pibes en casa a las nueve
Agos bella: vas a hacer asdo?
Agos beba: asado*
Anita: podrías mi amor, eh!!!
Shimo: eso mi amor!!
Agus cachete: trolo
Agus cachetes: nah ni en pedo, hamburguesas no más.
Y los forros seguían hablando, rodee mis ojos y sin leer lo que seguían escribiendo puse simplemente:
Uy como hablan, forros, llevo helado
Prácticamente salí corriendo hacia mi habitación, buscar que ponerme e ir directo al baño para una larga y relajante ducha.

***

― ¿Quién quería más chori? – llego gritando nuestro amigo y asador Agus a la mesa en donde estábamos nosotros disfrutando de rico asado, al final se hizo rogar tanto para que con ayuda de su novia (y amiga) ella logre convencerlo y termine poniendo alguna tira de asado y claramente, los clásicos choripanes que no pueden faltar nunca.
― Ay yo –dicen a unísono nuestros dos amigos Simón y Tomi con el propósito de hacernos reír, y claro que lo logren.
― Obvio chicos, para ustedes siempre hay –y que vuelva a reír de los chistes boludos que hacen, quedando más boluda yo por reírme de los mismos.
Es que ellos tienen la facilidad de hacer reír a cualquiera, y aunque se supone que pasar mucho tiempo con ellos me canse pasa todo lo contrario, cada vez disfruto más de su amistad, disfruto de sus chistes y me rio a carcajadas.
― ¡Para, histérico! –Agos le grita al celular y todos nos quedamos como “¿y a esta qué le pinto?” para que cuando levante su mirada se encuentre toda la de nosotros y ría chiquito, se refriegue su cabeza y bufe.
― ¿Chongui nuevo?  - pregunta Simón y ella ríe divertida.
― No boludo, lo único que me falta. Mi padre –bufa, llama así a su “viejo” cuando está enojada, no es que viene de la realeza y llama a sus papás madre y padre. No – Al pibe le regalaron un celular nuevo, ¡SI! Mamá no tuvo una mejor idea, ¿y adivinen quien fue la encargada de pasarle todos los números? ¡Acá! Nunca mejor dicho, la negra pasándole todo sus seiscientos números  - juega con su tono de piel como la mayoría de las veces, y nosotros reímos – boludo, me olvide de un solo número y ahora a la que le rompen las bolas es a mí claro.
― Posta que no entiendo para qué la gente mayor, inclusive te cruzas con viejos de ochenta años y tienen un celular mejor que el tuyo, ¡Al pedo! Si no entienden un pito –dice Tomi.
― Que wasap, el feis, yutube  -enumero, también sumándome a las críticas divertidas
― Uff, mi vieja hace lo mismo, a veces me habla de unos videos o fotos que le pasan ¡como si yo supiera! No entiende que los chats son privados. –Ana.
― Nosotros tenemos un grupo los cinco –comento – y nunca falta el “nosotros todo bien, besitos” de papá –largamos una carcajada –o que por ahí responde algo viejo y por ahí nosotros con mis hermanos estamos jodiendo y salta uno de sus mensajes y nos quedamos como “¿eh?” por un momento –volvemos a reír.
― Son un desastre los viejos –llega a la conclusión Agus y todos asentimos de acuerdo.
Es cuando estoy saliendo del baño que mi celular vibra tanto, tanto que me obligo a sacarlo de mi bolsillo para encontrarme con una llamada de Pedro y que atienda.
― Hola Peter –el barullo de mis amigos es tanto que me meto en una de las habitaciones de mi amigo - ¿todo bien?
― Pau, si ¿vos? ¿Estás ocupada?
― Todo bien, no, recién terminamos de cenar con los chicos, por eso es que se escucha tanto quilombo –rio chiquito y él se contagia.
― Quería hablar con vos, pero si estas con los chicos, hablamos más tarde o cuando puedas, no quiero joder.
― ¿Hablar de qué? ¡Tarde! –lo escucho reír chiquito.
― ¿Posta? Mira que hablamos otro día, y de paso me sirve para verte.
― Sabes que nos podemos juntar cuando quieras, boludo
― ¿Seguro?
― Dale, ¿Qué es lo que querías hablarme?
― Vanesa me pidió de juntarnos a hablar –larga y frunzo mi ceño – y yo no sé qué hacer, tipo, no es que te llamo para pedirte permiso o lo que sea.
― ¿Entonces? –murmuro.
― Sé que tal vez es un poco incómodo, pero ¿vos irías a hablar?
― Emm… Uf, que difícil Peter
¿No tiene amigos para que lo aconsejen? ¿Es necesario que la chica con la que queres volver a empezar algo te aconseje? ¿Así te ganas a una mina, amigo?
― Porque yo con ella todo bien, pero no sé, tampoco quiero… que llegue a pasar algo que se vuelva ¿incomodo?
¿Incomodo? Ah bue.
― Solo puedo decir que si vos sentís que es necesario juntarte y hablar todo lo que no fue hablado en su momento que vayas, nadie te frena – no quiero sonar fría pero ¿es posible no hacerlo? – Es algo muy personal esta decisión Peter –hago una pausa - ¿vos que sentís?
― Antes tenía bien en claro en que no quería ninguna explicación, todo terminó hace rato, y ya no había vuelta atrás que cambien las cosas.
― ¿Pero? –pregunto con una sonrisa irónica.
― Pero… no sé si te paso alguna vez pero cuando volves a ver a esa persona empezas a dudar de todo y... Perdón que te llame Pau, todo re incomodo ¿no? –rio chiquito.
― Un poco –digo sonriente – pero todo bien, así lo sentiste y está bien Peter. – en serio que está todo bien, por lo menos confía en mí y me cuenta – y si te permitiste dudar, yo también me permitiría darme ese gusto de la charla.
― Gracias Pau, solo quiero que quede todo claro y creo que para eso necesito esa charla –asiento.
― ¡Me parece bien Peter!
― Sos un amor vos nena.
― Tendría que ser todo menos fotógrafa –digo divertida para que él ría.
― ¡Hey, como fotógrafa sos una genia también! – rio chiquito.
― Gracias por el halago… Y también por confiar en mí para contarme esto.
― Un poco estúpido de mi parte contarle todo esto a la chica que me gusta, pero después de llamarte y estar contándote me di cuenta –río.
― “A la chica que me gusta” ay
― ¿Qué? ¿Recién te enteras? Sos vos eh –vuelvo a reír.
― Tarado, ya sé, pero no deja de sonar lindo tampoco.
― Vos sos linda, y me voy así seguís disfrutando de tus amigos.
― Bueno dale –sonrío – suerte con todo eso
― Te quiero – instantáneamente se me escapa una sonrisa.
Muerdo mi labio inferior y suspiro chiquito.
― Yo también.


•••

martes, 26 de enero de 2016

33

Empino la botella de agua saborizada que acabo de comprar para echar en uno de los vasos cuando este se tambalea al ser tan liviano y que no se caiga porque ella está atenta a mis acciones entonces lo sostiene con una de sus manos, riendo un poquito.
― Gracias –le murmuro, agradeciendo el haber evitado que se haya caído el vaso.
Ella simplemente me sonríe, que para mí no es algo simple
― ¿Cómo te fue hoy? –me pregunta casual y alegre, y mi sonrisa lo dice todo.
― ¡Muy bien! –Ella vuelve a sonreír – fue mi última práctica.
― ¿Cómo la sentiste? Digo, ¿fue distinta?
― Sorpresivamente –sonrío – fue como que me mentalice relajar, y lo logre, entonces la disfrute –curva sus labios en una sonrisa.
― ¡Qué bueno! Hasta seguro sentiste una energía distinta –asiento con una sonrisa.
― Todos me sonreían, o era yo él que le sonreía a todos –y ella larga una carcajada.
― Lastima que te diste cuenta tarde que podías disfrutar de tus prácticas, y dejar esos nervios de lado –asiento, ella sigue sonriendo –te va a servir para el día de mañana: tomarte todo con calma, así las cosas salen bien.
― Posta que si –sonreímos, y me es inevitable colgarme en su sonrisa, en sus ojos. Hasta que caigo en cuenta del porqué estamos acá (más allá de que podamos hablar como si nada) – Hey, el otro día te trate muy mal –muerdo mi labio inferior porque vergüenza, vergüenza es lo que siento – perdón, en serio –ella sonríe – ¿te das cuenta que siempre te tengo que andar pidiéndote perdón?
― Esta bueno pedir perdón, reconocer que estuviste mal –me dice, con su suma tranquilidad – y está todo bien Peter, yo también estuve mal en ir, sabiendo que ibas a estar estudiando.
― Si, pero vos viniste con la mejor y yo ahí, tratándote mal, no da.
― ¿Sabes que no da? Que vivamos pidiéndonos perdón, yo por mis impulsos, vos por los tuyos…
― ¿Entonces qué? –Ella sube sus hombros – porque tampoco da que nos dejemos de hablar de un día para el otro –clavo mi mirada en la suya – al menos para mí.
― Creo que estamos yendo muy rápido Peter –me murmura y yo elevo una ceja, sin entender.
― ¿Rápido?
― Si –murmura, relame su labio inferior y hace una pausa, pensando que decir, yo en esos segundos me siento en la deriva – tome la re confianza con vos, y tal vez eso a veces juega en contra, y otra veces no. Pero lo que paso el otro día me hizo dar cuenta de que todo lo que vivimos, lo que compartimos, paso en menos de un mes–Frunzo el ceño – Y estamos muy acelerados –asiento y ella sonríe – vísteme despacio que estoy apurado siempre decía mi abuelo y no entendía –reímos chiquito y muerdo mi labio inferior. Es que esta flaca es increíble - ¿entendes algo o estoy hablando al pedo? –largo una carcajada que la hace sonreír.
― Entiendo –sonrío – y tal vez tenes razón –ella eleva una ceja- digo tal vez porque yo con vos la paso muy bien así como estamos, aunque… es posta que no podemos vivir pidiéndonos perdón por nuestros impulsos –la veo asentir – pero te sigo, lo que más quiero es estar bien con vos –sonreímos.
― ¡Yo también, tarado! –me pega suavemente en una de mis mejillas y sonreímos.
Un suspiro se me escapa y agarro una de mis galletitas preferidas             
― ¿Sabes que quiero? ¡Helado! –la escuche largar una carcajada y negar unas cinco veces seguidas – me vas a decir que con este calor no está ideal para un rico helado. ¿¡Me lo vas a decir!? –y volvió a reír.
― Al final resultaste peor que yo con lo dulce –rio chiquito – y obvio que no te lo voy a decir –me acerco para que choquemos cinco y ella vuelva a reír.
― Acá en frente hay un quiosco, ¿me queres esperar? Así no movemos todo de una ¿o ya queres que te lleve?
― No, te espero… Despues decime cuanto salió –me sonríe y yo niego.
― Demasiado caro te va a salir – ríe divertida
― Ah, encima con interés –largo una carcajada.
― ¿¡Pepe!? –escucho detrás mío, entonces dejo de perderme en la risa de ella, para ver de quien se trata. Y cuando veo a esta persona no puedo disimular la sorpresa que se me presenta al verla después de tanto tiempo. Vuelvo la vista a Paula y me mira igual o peor de confundida que yo, la persona que se acerca, lo hace con una sonrisa y ¿alegría? ¿Alegría de volver a encontrarme?
Disimulo una sonrisa y camino tan solo un paso para cortar la distancia.
― ¿Vanesa? – pregunto, aun confundido. Claro que es ella, no podría confundirme, pero ¿es real?
― ¡Si, boludo! - exclama, llena de risas y yo rio chiquito. Se acerca e impulsivamente (o no) se cuelga de mi cuello  para que yo apoye mis manos en su cintura, aun sin mucha reacción (casi que ninguna) - ¿Todo bien? ¡Qué lindo cruzarte! ¿Estás solo? –y volví a reír, por sus miles de preguntas en solo un segundo.
― Vine con Paula –la señalo y ella nos estaba mirando atentamente a dos pasos. Enseguida que la presento se levanta para acercarse y saludar amablemente a Vanesa – Pau, ella es Vanesa –la veo asentir con una pequeña sonrisa.
― ¿Todo bien? –le pregunta y Vanesa asiente con su sonrisa.
― Hace un par de semanas me cruce a Santi, no sé si te conto. –volvió a mí. Pau se volvió a sentar donde estaba, miraba fijamente su celular, pero sé que se podía escuchar lo que hablábamos.
― Si –le dije a secas, la verdad que no sabía muy bien que decir tampoco. Sabía que habían hablado de mí, que ella sentia que me debía una charla, y en su momento me lo debió, pero creo que ahora ya no.
Ella simplemente me sonrió, como lo hacia siempre
― Bueno, ya sabes dónde encontrarme si queres que hablemos, sé que tal vez es un poco tarde, pero… al menos si me queres escuchar –asiento – nos vemos Pepe –deja un beso sentido (demasiado) en mi mejilla y yo solo pude sonreír chiquito.
― Nos vemos Vane.
― ¡Chau Pau! –le dice y ella levanta su mirada para sonreírle a medias.
― ¡Adiós!
Una vez que se va, intercambiamos miradas y ella me sonríe divertida, yo solo sonrío para volver a sentarme con ella y dejar un beso en su mejilla.
― ¡Qué momento, el tuyo! –dice exclamando fuerte y yo rio chiquito.
― ¡Uff! –suspiro y noto como me sigue mirando con su sonrisa traviesa. La miro, elevando una de mis cejas.
― No sos ningún boludo eligiendo minas eh –largo una carcajada.
― Obvio que no, si te elegí a vos –ella muerde su labio y me sobra, no creyéndome nada - ¿Qué? ¿No te elegí?
― Eso solo lo sabes vos –me mira - ¿me elegiste? – Y me quedo mirándola - ¡No respondas! Si no somos nada, recién estamos empezando algo, si es que lo empezamos ¿Cómo me vas a elegir? ¿No ves que soy una tarada? Hace media hora estábamos hablando de esto, ¿entendes? –dice y, se putea a ella misma en solo dos segundos. Yo solo puedo reír.
― ¡No paras, vos! –Digo divertido – explícame como podes hablar tan rápido –muerde su labio inferior – y está todo bien Pau –ella sonríe.
― Es una virtud que tengo –dice, después de un par de segundos – hablar rápido digo –sonrío.
― Me la tenes que enseñar –sonríe divertida - ¡Voy por el helado!
― ¡Te acompaño! Así Despues me llevas a casa –sonrío y asiento.
Caminamos, juntos hasta ese quiosco y después de discutir porque claro que no soporto que le pague ese helado, subimos al auto y maneje (con una sola mano, porque con la otra comía mi helado de dulce de leche) hasta su casa.
― Gracias por traerme –dice, una vez que llegamos.
― No, de nada. Fue lindo poder hablar –la veo asentir mientras termina de saborear su helado (el suyo de chocolate).
― Lo más lindo fue entendernos –dice divertida y rio chiquito.
― Siempre terminamos entendiéndonos igual –asiente.
― Bueno Peter, nos vemos –dejo un beso en su mejilla.
― Dale… ¡Pau! –Digo, antes de que se baje del auto y ella gira para poder verme, sonrío, es tan hermosa – ¿Vamos a poder empezar de nuevo? –sonríe chiquito.
― Yo digo que sí, pero vamos de a poco para que no nos estampillemos con la pared –asiento.
― Soy fan de tus metáforas –ríe divertida.
― Yo soy fan del amor.

•••

lunes, 25 de enero de 2016

32

[Pedro]

Una sonrisa enorme se me escapa y voy hasta Santi para que nos fundamos en un abrazo eterno.
¡Última practica finalizada! Y con esta un alivio y alegría inmensa.
Creo que fue la única de las ¿quince? Que hice que me sentí cómodo y seguro con lo que hacía, y ¿Qué mejor cerrar así las mismas?
¿Qué mejor que un abrazo con tu compañero de hace ya siete años? El cual conoce mi forma de ser como alumno y como futuro médico pediatra, y claro, yo la de él.
¿Qué mejor que sentir orgullo por sí mismo? No me había pasado nunca, hasta ahora.
Y aunque falta para de una vez dar por finalizada la carrera, la meta de llegada ya se ve, y me llena de emoción y entusiasmo que las cosas me estén saliendo bien, y que cada vez falte menos.
― ¡Merecemos un festejo! – dice eufórico Santi, como yo, como todos los que estamos acá (sacando los profesores)
― ¿Cenamos con el resto de los chicos? –nuestros amigos y obvio que acepto.
― ¡Por favor! Boludo, después de semanas estudiando, y que si, falta lo más importante, necesito de una noche de pibes con play –reí y asentí. También lo necesitaba.
― No se habla más entonces, hace cadena y tipo diez los espero en la covacha Alfonso –él ríe.
― ¡En la cangrejera de la muerteeeeee! –dice y yo largo una carcajada. ¡No da más de estúpido!
Estábamos saliendo de la clínica cuando de golpe escuchamos muchos aplausos y ambos paramos el paso y fue Santi quien elevo una de sus cejas.
― Debe ser la función que hacen los chicos
― Los chicos y Paula –dice y yo mordí mi labio inferior. Cuatro días habían pasado de todo.
― Si, pero todo sigue igual, nunca me respondió ese mensaje.
― ¡Es que no podes arreglar las cosas con un mensaje, nene! –asentí lentamente, quizás, esperaba a que la llame o vaya hasta su casa a hablar. Quizás sea un buen momento para hablar – Dale, anda… búscala. Nos vemos después.
― ¿Y si me manda la mierda?
― ¡Si ya te mando! Es lo menos que puede hacer, tal vez te boxea un poco así te das cuenta de todo lo que le dijiste, pobre mina.
― ¡Ya me di cuenta que la cague!
― ¿Entonces qué esperas a hablar? ¿Sos boludo vos?
Bufe, y después de que más o menos me lave la cabeza entre Santi y Florencia (días atrás), al fin tome coraje y me acerque a donde estaban ella y su grupo de amigos, que recién habían terminado su función.
Había un despliegue de médicos, enfermeros y los pacientes que volvían a sus respectivas habitaciones después de, seguramente, haber disfrutado de la función que sé, le ponen mucha dedicación y amor este grupo de amigos.
Me quedo leyendo una pizarra en donde había miles de carteles de cuidados y demás hasta que escucho mi nombre y me encuentro a Tomas acercarse a mí, todavía con su nariz de payaso.
― ¿Viniste a vernos? –pregunta con una sonrisa.
― En realidad recién termino de hacer la práctica y cuando estaba saliendo escuche los aplausos y supe que eran ustedes –vuelve a sonreírme – llegue tarde.
― ¡Para los aplausos! –Reímos – Che, ¿y cómo te fue?
― ¡Uff! Bien –digo con una amplia sonrisa –el alivio que siento, no te imaginas.
― ¡Vamos! Buenísimo Pepe –palmea uno de mis hombros – cada vez menos te queda
― Ya no veo la hora de terminar, te juro –ríe.
― ¿A full, no? Ya sos muy odiado, quiero que sepas.
― Si me imagino –murmuro y él ríe – lo peor es que sé que me pongo infumable, y la embarro más –vuelve a reír y palmea uno de mis hombros.
― ¡Tranqui, che! Lo que pasa es que heriste su orgullo –me dice en un tono bajo, y agradezco. Yo simplemente asiento – fue hasta allá, con la mejor de las ondas, ¡hasta nos cánselo a nosotros para almorzar con vos! Mira si estará hasta las manos, hacía mucho no nos cancelaba. –sonrio chiquito.
― El otro día le mande un mensaje pero… obviamente no respondió.
― Te dejo que la lleves a un Mc Donald, eso sí, no le digas que te di permiso –reí junto con él.
― ¿Vos decís?
― Re digo –sonrió.
― ¿Y vos qué onda con Flor?
― Flor… No sé qué onda ella conmigo –ríe divertido- yo tengo la re onda, te juro.
― Seguro te lo dijo también Pau y medio mundo más, pero hay que darle tiempo –él asiente con una sonrisa.
― ¡Acá estoy! Dándole tiempo –sonríe contagioso, haciéndome sonreír a mí también.
― ¡Tomás! Ya no estás invalido, podes agarrar tu mochila loco - sonrío y desvío la mirada cuando ella llega con su mochila en la espalda y otra en una de sus manos. Se da cuenta que estoy yo, su facciones cambian enseguida y a mí lentamente se me borra la sonrisa – Ah, hola.
― Hola – y me acerco a chocar mi mejilla con la suya en son de saludo.
― Sabia que me la ibas a traer vos –dice Tomás sobrándola y ella muerde su labio inferior.
―  Es que me das pena –lo sobra y me hace sonreír, como la mayoría de las veces - ¿Qué onda? –me pregunta y, ¿Qué onda con qué? - ¿viniste a vernos?
― Llegue tarde –digo con una pequeña sonrisa – en realidad recién acabo de rendir la última práctica.
― ¡Aaah! Cierto. –me sonríe chiquito y vuelve a mirar a su amigo – bueno che, yo me voy rápido hasta la parada que pierdo el colectivo –y amaga a saludar a su amigo, llega a saludarlo, pero a mí no.
― Te llevo –me apuro a decir y ella me mira entre confundida y sorprendida – no me cuesta nada.
― Eh… -y se toma el tiempo para pensarlo un poco, hasta mira a su amigo para ver que hacer, y al final vuelve su mirada a la mía – está bien, dale.
Y en mis adentros mis emociones se encuentran para festejar y que sonría, si, y que quede como un idiota.
― Bueno yo si me voy –saluda primero a ella y después a mí – llámame después, para ver que hacemos eh –le dice a su amiga.
― Dale Tomi, ni bien sepa algo te llamo –le sonríe a su amigo que ya está unos pasos alejado y tirándole un beso.
― ¡Nos vemos Pepe!
― Dale, ¡Chau Tomi!
Todavía sigue mirando a su amigo que se pierde por uno de los pasillos, para después dirigir su mirada a la mía, y elevar una de sus cejas.
― ¿Vamos? –pregunto, y solo asiente, empieza a caminar y a los segundos empiezo yo.
Caminamos hasta mi auto que está enfrente de la clínica y una vez que tenemos los cinturones puesto, prendo el motor para dar arranque a este pequeño trayecto.
― ¿Estas ocupada? – pregunto, después de ¿cinco minutos? De viaje en silencio y de mi atenta mirada a las calles. La miro, para que también me mire y vea su ceño fruncido.
― ¿Por? –elevo mis hombros
― Quería ir a alguna plaza, así, si tenes ganas, hablar –ella muerde su labio inferior, vuelve su mirada al frente y suspira – solo si queres, tampoco da que te lleve obligada. –digo divertido y ella sonríe chiquito.
― Está bien –me sonríe – solo que tengo que estar temprano en casa porque me junto a cenar –asiento.
― ¿Una horita? –vuelvo a preguntar en un tono divertido y ella ríe chiquito.
¿Cómo no sentirse en las nubes por esta flaca?
― ¡Dale tarado! –suena divertida y esta vez el que ríe soy yo.
― Báncame cinco –freno el auto, estacionando en doble fila, poniendo baliza y salgo del auto (o eso intento, cuando me doy cuenta que tengo todavía el cinturón, para que riamos juntos los dos, nada más lindo) para bajarme corriendo hasta el quiosquito.
Elegir un agua saborizada y unas galletitas, reconozco, mis favoritas, pagarle a la señora que hasta me ofreció vasos descartables y volver al auto de la misma manera que salí: corriendo.
Me mira divertida, haciendo que la mire de la misma manera y que termine elevando una ceja.
― ¿Qué? –pregunto.
― Nada –sonríe chiquito.
― ¿Vamos?
― Si no arrancas te van a hacer una multa- dice divertida.
― Ay, me cuida –digo, exagerando ternura y ella ríe.
― ¡Dale gil! –y al fin arranco.
Listos, o al menos yo, para tener esa charla, que espero, salga todo bien.
Cierro los ojos por un segundo.
Esperanzado en que sí, todo volverá a ser como antes

[O aún mejor]
•••

miércoles, 20 de enero de 2016

31

Sonrío cuando me encuentro con él y que todo mi cuerpo se relaje, después de dejar un beso en su mejilla y ya estar en un ambiente mucho más ameno gracias a su aire acondicionado que los cuarenta grados que hacen afuera y que no solo eso, tuve que caminar unas diez cuadras para llegar a su casa, por suerte, en compañía, como siempre, con mi gran amiga Agos (y su botellita de agua fresca que compro en el quiosquito frente al instituto).
También este ambiente se hace más a meno al encontrarme con el resto de mis amigos que nos reciben a la morocha y a mí con sus grandes sonrisas y una buena energía que hacen valer la pena toda esta caminata a casa de nuestro amigo Simón, el mismo que la noche anterior nos había confirmado almuerzo en su casa, excusas para organizar el próximo “show de los paya”, pero más para que surjan todas esta buena onda de siempre.
― ¡Necesito vivir en la Antártida! –grita Agos, una vez que saludó al resto de nuestros amigos y ya estábamos sentadas ocupando uno de los sillones de nuestro amigo y dueño de la casa.
― ¡Yo necesito vacaciones! ¡Urgente! –Se sumó a las suplicas Ana.
― ¡Vamos que falta poco chicas! –Las entusiasma Agus - ¿Qué falta? ¿Mes y medio para que termine el año?
― Es que esta etapa es la peor –digo, mientras improviso un rodete – muchos finales, ¡voy a morir! – unos ruegan porque llegue fin de año, otros, como los universitarios ruegan porque nunca llegue.
― Despues unas merecidas vacaciones –dice Tomi.
― ¡Punta, bebeeeee! –grita Simón y nos hace reír.
Ya hace dos años consecutivos que elegimos este lindo lugar para vacacionar todos juntos, y seguiremos eligiéndolo, es que ¿no les pasa? que al volver a una ciudad, escuchar alguna canción, ver una típica foto de vacaciones con amigos, te hacen recordar de lo bien que lo pasaste en esas vacaciones y que queres, y necesitas revivirlo. Así nos pasa a nosotros, ya dos años que vacacionamos en la ciudad de Uruguay, y la pasamos tan bien que siempre volvemos.
Y no hay nada más gratificante que volver, pero aún más, volver con ellos.
― Lecciones para ser un buen payaso – tire, de la nada, después de unos minutos de silencio en los que nos encontrábamos todos pensando algo para este viernes (dos días para preparar todo, si).
― ¿Y eso sería? –pregunta Simón, dándole un mordisco a su porción de pizza, la misma que él con ayuda de Agos prepararon para nosotros.
― Tips para ser un buen payaso –digo… mientras sigo pensando – o sea –y necesito pararme para expresarme – podríamos repartir narices de payasos, y después hacer que unos cuenten chistes, o carcajadas exageradas, hacer algún truco… no sé, es una boludes ¿no?  -mi inseguridad al ver todas las caras de ellos, que seguían un poco confundidos o les parecía cualquier cosa lo que estaba diciendo.
― ¡Esta bueno! –Dice Agos y yo elevo una ceja- Podríamos conseguir unos guardapolvos para nosotros y ser los payamaestros –ríe de ella misma, haciendo que nos contagiemos.
― “¿Quién quiere ser payaso acá? ¡Necesitamos voluntarios! Pero antes necesitamos ver quien verdaderamente puede ser un payaso con todas las letras, ¿se animan a pasar un par de pruebas?” – Habla Tomas para él – Uh, ya me imagine todo boludo – y largamos una carcajada.
― Para los que puedan, hacerle inflar globos y vos Agus que sos experto, hacer las clásicas formas. –acotó Agos
― ¡Los perritos y los corazones son mi fuerte! –dijo entusiasmado él.
― A otros hacerle cantar alguna canción… -acotó Simón.
― Bailar y como dijo Polet también podemos jugar con las carcajadas exageradas – completo Anita y todos asentimos.
Y sonreímos, ya teníamos algo pensado para hacer. Lo bueno y que me pone feliz es que todos estamos entusiasmados en hacer esto, no es que algunos solo pensamos y el resto después se adaptan a las ideas ya pensadas, no, todos acotamos alguna idea, todos opinamos en si está bien o no, y dan más ganas de seguir jugando a los payasos, estos payasos especiales que están para sacarle una sonrisa a nenes que no están muy acostumbrados a sonreír, a sentir una alegría en el corazón.
Cinco y treinta y dos minutos marca el reloj de mi celular cuando vibra en la mesita ratona y llama mi atención que estaba toda puesta a mis amigos que hoy están afiladísimos con las ideas y seguimos armando todo para este viernes.
Suspiro cuando el nombre de él al ver la barra de notificaciones aparece junto al icono de whatsapp y puedo llegar a leer sin abrir un: “Hey Pau, perdón por lo de ayer, no s…”
Muerdo mi labio inferior y levanto la vista mis amigos que siguen en los preparativos de la función y me dedico a abrir el chat para terminar de leer.
Sigue en línea, pero cuando seguramente los dos tics celeste les aparecen, sale de whatsapp mostrándome su ult. vez hoy a las 17:33
Hey Pau, perdón por lo de ayer, no sé qué onda, estaba un poco de malhumor y me la agarre
con vos que nada que ver. Está bien si estás enojada, yo también lo estaría.
Idiota.
Se piensa que con un mensajito pidiéndome perdón ya está. ¿Y la bronca y el mal momento que me hizo pasar qué? Las cosas no se solucionan con un mensaje pedorro y listo, y puede que sea una pelotudes mi postura, pero estoy segura que ni a él ni a nadie le hubiera gustado estar en mi situación.
― ¡Hey, Polet! –Me sobresalto al escuchar la voz de Agos haciendo llamar mi atención, y obviamente, lograrlo - ¿todo bien?
Tampoco un mensaje me va a arruinar el día, por eso me planteo a mí misma de disfrutar del momento, sonreír y seguir.
De eso se trata.
― Si, obvio, me colgué pensando en que podíamos armar una mini coreo para hacerlos bailar todos juntos ¿Qué dicen?
― ¿Una mini coreo? Pero de eso se encargan ustedes –dice Agus – yo soy malísimo para esto –dice divertido y nosotras, las chicas, reímos.
― No, si eso lo sabemos –le dice su novia y nosotras reímos – tranqui mi amor, acá las muchachas la tenemos clara – y volvemos a largar otra carcajada.
Y el tiempo parece pasarse volando estando con ellos, cuando decidimos volver a nuestras casas, es que prácticamente estuvimos todo el día acá en casa de Simón, y también estar en casa, acompañados o solos nos hace bien. En mi caso sola, pero no por mucho.
Escucho la puerta y bufo, porque acababa de tirarme de palomita en el sillón. Miro por la cerradura quien está detrás de la puerta y se trata de Flor con su pequeña Uschi. Sonrío y no quiero pensar que vino porque la mando Pedro, pero termino pensándolo.
― ¡Hey! Que linda sorpresa – y el cuerpito de Uschi se abalanza para abrazar mi cintura y se me escapa una sonrisa, para que después de agacharme para dejar un beso eterno en su mejilla, salude a mi amiga que tenía en sus manos una bandeja de comida - ¿todo bien?
― ¡Sorpresa! –Me dice Flor y yo muerdo mi labio inferior para reír y después abrazarla un poquito - ¿todo bien Pauli? –sonrío.
― Hace un ratito chiquito llegue –sonreí – todo bien, ¿ustedes?
― Nosotras te extrañábamos entonces le dije a Uschi de comprar algo para comer, y darte una sorpresa, ¿no gordi?
― ¡Siii! Hace mucho no te veíamos tía –sonreí y acaricie una de sus mejillas con mi pulgar.
― ¿Me extrañaban o las mandaron a tantear la zona? –pregunte divertida a Flor y ella rio.
― No, posta que hacia mil no nos veíamos –asentí con una sonrisa – Jodeme que ya comiste…
― La verdad que ni ganas de prepararme algo, así que, gracias por la comida chichis –ella ríe divertida y salgo para buscar las cosas y poner la mesa.
Y cuando todo está listo nos sentamos las tres, para que sea Flor quien corte la tarta de vegetales, le sirva a su hija y después a mí, cumpliendo su papel de madre un poco más. Posta que hacía varios días no nos veíamos, bueno, con Flor nos vemos todas las mañanas, pero la pequeña Uschi se hace extrañar si no la ves unos tres o cuatro días, consecuencia de que con su madre el último tiempo nos volvimos aún más unidas que antes, y obvio que donde este Flor, este su hija.
Las dos (mayores) tenemos en claro que al otro día nos toca madrugar, pero cuando le ofrezco un café, ella acepta, porque además quiere sacarme data, creo que en realidad vino a eso y lo disfrazó con su tarta de vegetales y su hija toda tierna, que en realidad ella si vino porque extrañaba a su tía de corazón.
― Todo mal con Pepe ¿no? –y piso el palito sola. Yo largue una carcajada. Deci que la quiero muchísimo.
― Te quiero tanto a vos –y ella ríe chiquito – tanto que te dejo comerte a mi mejor amigo, mira que buena amiga tenes.
― ¡Dale tarada! Estamos hablando de vos.
― ¿Te mando él? –Ella frunce su ceño - ¡Dale! No te hagas vos la tarada –y vuelve a reír.
― No, posta que no –me dice segura y elijo creerle – pero es obvio que me conto lo que había pasado.
― ¿Y por eso es que me mando el mensaje hoy a la tarde? – Asiente lentamente con una pequeña sonrisa - ¿se lo tuviste que dictar? –pregunto divertida.
― ¡Dale, afloja! –me pide y yo frunzo el ceño y se me escapa una sonrisa. No puedo creer.
― ¡Florencia! –La reto- él es quien me trata para el orto ¿y yo tengo que aflojar? –niego seguidas veces con mi cabeza.
― Te mando un mensaje…
― ¡Un mensaje de mierda! ¿Sabes lo que me puso? ¿Te lo mostró? –ella asiente y yo bufo. No quiero alterarme, pero me acuerdo y me da bronca – Perdón Flora- ella me mira – yo sé que es tu amigo, que lo queres muchísimo y todo… Pero se la re mando, y… a ver, ponete en mi lugar, si sos vos la que después del instituto, sin importarte cagarte de calor, vas a casa de Tomas, le caes de sorpresa y el flaco no solamente no te da ni cinco de pelota si no que cuando le decís que te vas para no seguir molestando te empieza a tratar para el culo… pasan dos días y te manda un mensaje de mierda, ¿lo perdonarías? Fuera de que estemos hablando de Pedro.
― No sé si perdonarlo… Pero al menos hablar, no se Pau. Ya sé que se la agarro con vos y nada que ver, y no quiero defenderlo, porque vos también sos mi amiga, pero… ¿al menos hablar?
― Nunca salió de él hablar Flor. ¿Qué queres que le diga yo de hablar? Cuando, supuestamente fui yo la que le rompí las pelotas, porque él estaba tranquilo estudiando hasta que yo llegue… No, ni da.
― No, ahí tenes razón…-sonreí chiquito. ¡Gracias dios!
― Entiendo que este a full con los estudios, entiendo que caí de sorpresa y que estaba estudiando, pero creo que no hay necesidad de tratarme así boluda –ella asiente- tal vez yo tome mucha confianza y el flaco nada que ver, pero no se… es mi forma de ser, nada que ver a la de él.
― No Pau… seguro lo agarraste en un mal día.
― ¡Claramente! –Rio – pero ya está. No me va todo esto: ponerme mal por un flaco que recién conozco, que encima me trate mal y después me mande un mensaje pidiéndome perdón. Posta que no, y perdón que sean como hermanos, pero no Flor –ella sonríe chiquito.
― Esta bien negri –me dice con su voz dulce – posta que no vine a convencerte ni nada, son cosas de ustedes… Pero como sabía que las cosas no andaban bien, bueno –sonrío.
― Todo bien Florcita –ella también me sonríe - ¿y vos qué onda? ¿Tomi?
― Ay cállate, si seguro sabes todo.
― Pero no se tu punto de vista nena, es importante –reímos y a ella se le escapa un suspiro y una sonrisa.
Se delata sola nuevamente: esta hasta las manos.
•••

viernes, 8 de enero de 2016

30



Respiro hondo, y paso una de mis manos por mi frente, de tener aire acondicionado en el instituto a chocarme con los casi 40° que hacia afuera. Y como si nada, bajo esos escalones mientras abro la mochila y saco una botellita de agua que hace cuatro horas se encuentra en mi mochila, esperanzada a que el aire acondicionado también haya llegada hacia ésta. Es Agos quien me alcanza para sacarme la botellita de mis manos, y por la cara que puse ella ríe, para contagiarme a mí.
— ¿Nos vemos después en casa de Ani entonces? - me pregunta, devolviéndome la botella y yo asiento
— No me saquen mucho el cuero eh - sueno divertida, es que ella ya va para allá a almorzar con el resto de mis amigos, yo había quedado en almorzar con Pedro.
— Y que queres si no das más de casada - muerdo mi labio inferior y ella ríe, estúpida.
— Sabes porque voy boluda, anoche lo re eche que me tenia que ir a lo de Delfi – ella larga una carcajada nuevamente y amague a pegarle, pero ella me esquiva.
― Te estoy  jodiendo tarada, ya sé… Bueno, después nos vemos. ¡Éxito!
Reí chiquito para después dejar un beso en su mejilla, y salir a casa de Pedro, el cual no sabía que iba a ir a su casa, es que anoche entre algunos besos compartidos, mi celular sonó para que vaya a cuidar a Pili y me tuve que ir, casi echándolo.
“Hey”
Estando a dos cuadras de su edificio le escribí, me mataba si hacia todo este viaje para que él no este. Pero después de dos minutos mi celular vibro avisándome que había entrado un whatsapp de su parte.
“Pau, ¿todo bien?”
Una sonrisa se me escapo y, espere a responderle una vez que ya estaba en la puerta de su edificio.
“Estoy abajo… ¿me abrís?”
Moría de nervios, es que me la había re jugado, pero creo que después de lo que paso anoche él también habría hecho lo mismo, es que ya tenemos suficiente confianza como para jugárnosla… Me había dicho que me quería, que me quería solo para él, y la verdad que yo solamente quería que él solamente me quiera en ese sentido.
Vi los dos tics celestes y al instante el chillido de la puerta avisándome que me había abierto desde el portero.
¡Vago! Salude al señor portero, y corrí hacia al ascensor que justo lo dejaba un chico, sonreírle amablemente, y que después apreté el botón indicado para subir a su piso.
Inevitablemente al ver mi reflejo en el espejo me acomode un poco el pelo volviendo a hacer ese rodete desarmado y a acomodar un poco mi ropa, hasta que el cubículo frenó y se abrieron las puertas, con una sonrisa de confianza camine hasta la puerta de su departamento y note que la puerta estaba arrimada.
― ¿Peter? – dije, una vez que golpee suavemente la puerta.
― ¡Pasa! –escuche su voz y sin dudar entre, todavía sin poder borrar mi sonrisa.
Camine suavemente hasta él, que se encontraba en la mesa del comedor, rodeado de libros y hojas, claramente, estudiando.
― Hola – puse una mano en uno de sus hombros, para que eleve su mirada a la mía y me sonría chiquito
― Que sorpresa, no te esperaba –dice, después de que yo deje un beso chiquito en sus labios.
― Ah sí, es que ayer más o menos que te eche –soné un poco divertida, él me sonrió pero ya no me estaba mirando, si no volvió a concentrarse en sus libros - ¿a full, no?
Pero por lo contrario, el siguió concentrado, esta vez, empezando a leer en voz alta.
― Si, a full –me respondí yo misma y esta vez logre su atención – no, digo, que estas a full con todo esto… ¿Queres hacer un break y comemos algo juntos?
― No estoy como para hacer un break Paula –dijo, un poco molesto – si hago un break me van a hacer el orto el miércoles
― Bueno, para, relaja un poco… Decía porque te vas a quemar el bocho –y acaricio su cabeza.
― Ya lo tengo re quemado –bufa y yo rio – hey, ¿no te jode?
― ¿Irme?
― No, si no queres irte, no te vayas… Yo voy a seguir acá estudiando, vos poder prepararte algo o mirar tele en mi habitación, no se manéjate.
― Voy por un vaso de agua,  ¿vos queres algo? – él niega.
― No. ¡Estudiar quiero!
Suspiro y voy por ese vaso de agua. Intento ponerme en su lugar, y lo logro… sé que esta con todo estudiando y tal vez, fui yo la que estuvo mal en no avisar, por eso mejor irse y dejar que estudie, como me dijo, eso es lo que quería.
― Che, yo me voy –le digo mientras tomo del vaso que llene con agua, él eleva su mirada y me mira elevando sus cejas.
― ¿Ya? –frunzo mi ceño.
― Si boludo, vos estas estudiando ¿Qué queres que haga acá?
― ¡Sabes que rindo la semana que viene Paula! ¿Qué suponías que esté haciendo?
― Suponía que te ibas a alegrar al menos un poco porque este acá y me des un poco de bola al menos, ¿Qué se yo?
― No me van estos planteos boludos ¿sabes? –ah bue, ¿Qué te comiste? ¿Un yogur de postre?
― ¡Sabes que no es un planteo, boludo! Solo que me tome el tiempo de tomarme un bondi para acá, porque sentí que anoche estuve mal más o menos echándote entonces dije “bueno, voy a su casa, almorzamos juntos y de paso compartimos más tiempo y nos conocemos un poquito más”
― ¡Te estás haciendo la víctima y no, no da!
― Uh, ¿Qué te pasa boludo? –pregunto, con una sonrisa, es que no lo puedo creer. ¿Es joda no?
― ¡Esto me pasa boluda! Que sabes que estoy estudiando, que estoy hasta las pelotas con el tiempo y vos venís acá a…
― A romperte las pelotas –completo su idea y acierto, porque lo veo asentir.
Nah.
― Parece que lo haces a propósito, posta.
― Esta bien ¿sabes qué? Te podes ir bien a la mierda, a veces sos tan egoísta.
― ¿Yo egoísta? Vos, que pensas que estoy acá al pedo.
― ¡No sos el centro del mundo flaco! Todos tenemos algo que estudiar, todos tenemos problemas, pero no por eso voy a tratar al resto mal… Simplemente es ponerle un poco de onda y vas a ver como las cosas te empiezan a salir como queres.
― ¿Ahora me vas a decir que te trato mal? Yo estaba tranquilo estudiando hasta que vos llegaste Paula, no soy yo el problema.
― Claro, porque lo soy yo ¿no? –Sonrío irónico – ándate a la mierda, boludo.
Y ya había estado suficiente acá, colgué nuevamente mi mochila en la espalda, y con la atenta mirada de él (por primera vez en estos ¿treinta minutos?) salí de su departamento, dando un portazo, haciéndole saber, por si seguida dudando, que la bronca que tenía era inmensa, y que esta vez, no iba a aflojar tan fácil.
¡Idiota! Uno que va con la mejor para compartir un poco de tiempo juntos, y él se toma el tupe de tratarme para el culo, de decirme pelotudeces y no nos olvidemos, de tirarme toda la culpa a mí, porque acá la boluda que fue sin avisar, queriendo darle una clase de sorpresa.
“¿Dejaron algo para mí? Estoy yendo para allá”
Teclee rápido al grupo que compartía con los chicos, y sonreí al abrir la foto del grupo que acababan de cambiar; todos nosotros en aquel día en el parque, nuestra primera salida después de todo lo que paso con Tomi.
Enseguida empezaron a bombardear con preguntas, pero lo más importante es que ellos si me esperaban, para que les cuente lo que había pasado, defenderme y en especial los chicos (Tomi, Simón y Agus) bordearlo un poquito, aunque tengan la mejor, pero hoy teníamos la peor con él, se la metió conmigo, y como haríamos como cualquier otro de nuestros amigos, siempre nos íbamos a defender el uno al otro, siempre íbamos a estar para sacarnos sonrisas y si podíamos carcajadas aún mejor, de eso se trata tener amigos: estar con el otro.

En las buenas y en las malas, siempre

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tw. @juspauliter
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[gracias Soff y Bel por la idea]