[Ella]
— Ay te quiero –uno nuevamente mis labios con los suyos – te quiero – murmuro otra vez mediante cada
beso.
— Te quiero – me murmura suavemente y siento como mi mundo empieza
a girar y girar. Le sonrío chiquito y vuelvo a unir nuestros labios esta vez en
un beso más exigente, rodeando su rostro con mis manos para terminar rodeando su
cuello con mis brazos, y que al sentir sus brazos en mi cintura me entregue
completamente a este beso, disfrutando de esa sensación que se me presenta
simplemente con un beso con los ojos
cerrados. Me acuerdo que cuando era chica no entendía porque los personajes
de las películas o mamá y papá se besaban con los ojos cerrados. A medida que
paso el tiempo y tuve mi primer noviecito me di cuenta de que estos pequeños
gestos hacen aún más especial los hechos.
Cierro los ojos y solo puedo pensar en él, en sus besos, en como
nuestras lenguas juegan entre sí, en como acaricio su cuello con mis manos y en
el gran impulso que tuve cuando me acerque más a él y cuando quiera ponerme en
su falda para seguir sintiendo y pensando en todo esto, también pensemos en el
lugar y espacio donde estamos y que tal vez parar sea una buena opción.
Murmura algo que no logro entender entre besos aún más tranquilos
y dulces que nos intercambiamos, todavía no logramos separarnos, pero si caer
en la realidad.
— Subamos – dice con su voz totalmente agitada entre besos y en el
momento que caigo en lo que hizo me separo para dirigirle una mirada. Muerdo mi
labio inferior y puedo notar mis labios hinchados por tantos besos que
claramente ambos queremos seguir dándonos.
Simplemente me limito a asentir.
Y claro que ninguno de los dos quería perder el tiempo hasta
llegar al departamento, por eso es que me agarro desprevenida y llevándome a
una de las paredes del ascensor comenzó otro beso aún más apasionado que sin
dudar y sin perder tiempo me uní, dejándome llevar, porque en esto consiste los
momentos de la vida: dejarse llevar por esa leve intuición que tenes en
momentos ¿importantes? ¿Decisivos? Que te presenta la vida.
Suspiro cuando el bajo con sus besos a mi cuello y sonrío por
placer, por permitirme sentir estos besos que me regala, estas sensaciones que
quiero seguir sintiendo.
— Peter –le murmuro y me doy cuenta de que mi voz esta igual o
peor que la de él al pedirme que subamos.
Me mira y reímos, nerviosos y yo juego con sus labios y mis dedos. Al darnos
cuenta que la puerta se abre nos separamos, y menos mal que fuimos capaces de
hacerlo, Mirtha mi vecina del mismo piso
nos mira con una sonrisa.
— Paulita – me saluda y yo muerdo mi labio inferior, intentando no
reírme.
— Hey, Mirtha. ¿Cómo va? –pregunto con un tono agradable aunque
por dentro quiera matarla por tan oportuna.
— Bien, hoy estuve con tu papá ¡Todavía se acuerda cuando vino a
casa a tomarme la presión! ¡Qué hombre memorioso! – una sonrisa totalmente
fingida, miro a Pedro y está sufriendo, por eso rio chiquito.
— ¿Vio que mem…
— Disculpe señora –habla por primera vez él – va a sonar un poco
grosero pero ¿usted ve lo que es esta mina? No puedo con esa boca… usted
seguramente entiende, seguro le paso cuando fue joven que no podia contener
todo… el amor que le tiene a esa persona. Permiso –me agarra de la mano
tirándome hacia mi departamento y solo alcanzo a reírme a carcajadas.
— ¡Pedro! –Me quejo entre risas y vuelvo a mirar a Mirtha que
quedo más o menos impactada y vuelvo a reír - ¡Perdón Mirtha!
Entramos al departamento y él carcajea fuerte, lo que me hace
contagiar y que me acerque a él para enredar mis brazos en su cuello.
— Te zarpas boludo
— La cara que puso boluda –y no podíamos parar.
— Yo no sé con qué cara la miro mañana.
— Ay cállate, me tendrías que agradecer, porque onda que iba a
empezar con el fanatismo a tu viejo
— Bueno si, ahí estuviste re bien ¿pero era necesario decir eso?
¡Hubieras puesto cualquier otra escusa!
— Pero es la verdad boluda –reí – y ojo, dije amor… peor era
“calentura” –reímos los dos.
— Sos un tarado –bese su mejilla para después plantar un beso en
sus labios que él quiso seguir, y yo no me negué mucho que intensifique el
mismo pegando nuevamente nuestros cuerpos y haciendo que nuestras lenguas
exploren nuestras bocas y se enreden entre sí.
— Me gustas tanto –dice entre besos que no paro de darle – tanto –
acaricia de arriba abajo mi espalda y un suspiro se escapa de mi boca que hace
que el beso se vuelva aún más intenso y que caminemos sin saber a dónde pero
sabiendo a donde queríamos llegar.
— Peter –mi voz se nota tan vulnerable al sentir como deja besos
en mi cuello. Siento la pared fría contra mi espalda culpa de él cuando levanta
un poco mi remera y empieza a acariciar mi piel, haciéndome temblar y que no
deje de acariciar su espalda tampoco.
Siento como sube cada vez más mi remera y como cada vez sus besos
se intensifican haciendo que mi respiración se vuelva mucho más irregular, que
mis manos no dejen de vagar en su espalda y que no deje de morder mi labio,
sintiendo las miles de sensaciones que me hace sentir por segundo. Se separa de
mi cuello para volver a mis labios y hundirnos en un beso lleno de pasión interrumpido
cuando se encarga de sacarme la remera y que yo aproveche a morder su labio
inferior, me separe de la pared y suba su remera, logrando otra vez interrumpir
el beso y sacarle ésta de una vez por todas.
Me mira y lo miro, nuestras miradas son tan profundas que no hacen
falta palabras, él es quien vuelve a unir nuestros labios y quien me toma de
las caderas haciéndome subir a su cuerpo y que con mis piernas lo envuelva.
Caminamos directo a la cama y en cuestión de segundos siento como
mi cuerpo se hunde en el colchón, abro mis ojos y lo veo a él encima mío pero
sin aplastarme apoyando sus brazos a los costados de mi cuerpo. Sigo abrazándolo
con mis piernas y bajo mis manos a su espalda para recorrer todo su cuerpo
mientras un beso nace dulce y tranquilo para continuar con la pasión que hace
minutos ya empezó y va a seguir.
Sujeto su cara con ambas manos y sentirlo así me hace sonreír, siento
como mi cuerpo se llena a medidas que vamos en busca de más, como esa sensación
rara que antes aparecía ahora se convierte en una sensación de disfrute, de pasión
pero también de cariño.
No sé si es amor, pero que se siente lindo estar así, con él,
unidos y eligiéndonos de esta manera, se siente.
Me encanta que sea él el
que este acá, y que sea yo quien este con él, me encanta que nos hayamos elegido,
me encanta estar acá.
Me encanta él y su manera de hacerme sentir tan bien, de poder
disfrutarlo, de besarlo infinitamente, recorrer su cuerpo entre besos y
caricias, entre susurros y suspiros.
Él me encanta, y creo que ya no hay vuelta atrás.
— Ay mi amor –se me escapa en un murmuro mientras no dejamos de
mirarnos y yo acaricio sus mejillas, cuando caigo en lo que dije él ya se está
mordiendo su labio inferior y tiene una pequeña sonrisa que me hace sentir más
liviana y cuando vuelve a unir nuestros labios en otro beso infinito…
Siento que no hay estado más lindo que estar así.
Con él.
•••
¡Y llego
el momento!
Espero que
haya superado sus expectativas.
Estos capítulos
me hacen dudar mucho de que si lo que escribo esta bien o no,
Por eso es
que les voy a pedir que dejen sus comentarios.
¡Por
favor!
Y nos
leemos pronto.