miércoles, 4 de noviembre de 2015

26

[Ella]

— Ay te quiero –uno nuevamente mis labios con los suyos  – te quiero – murmuro otra vez mediante cada beso.
— Te quiero – me murmura suavemente y siento como mi mundo empieza a girar y girar. Le sonrío chiquito y vuelvo a unir nuestros labios esta vez en un beso más exigente, rodeando su rostro con mis manos para terminar rodeando su cuello con mis brazos, y que al sentir sus brazos en mi cintura me entregue completamente a este beso, disfrutando de esa sensación que se me presenta simplemente con un beso con los ojos cerrados. Me acuerdo que cuando era chica no entendía porque los personajes de las películas o mamá y papá se besaban con los ojos cerrados. A medida que paso el tiempo y tuve mi primer noviecito me di cuenta de que estos pequeños gestos hacen aún más especial los hechos.
Cierro los ojos y solo puedo pensar en él, en sus besos, en como nuestras lenguas juegan entre sí, en como acaricio su cuello con mis manos y en el gran impulso que tuve cuando me acerque más a él y cuando quiera ponerme en su falda para seguir sintiendo y pensando en todo esto, también pensemos en el lugar y espacio donde estamos y que tal vez parar sea una buena opción.
Murmura algo que no logro entender entre besos aún más tranquilos y dulces que nos intercambiamos, todavía no logramos separarnos, pero si caer en la realidad.
— Subamos – dice con su voz totalmente agitada entre besos y en el momento que caigo en lo que hizo me separo para dirigirle una mirada. Muerdo mi labio inferior y puedo notar mis labios hinchados por tantos besos que claramente ambos queremos seguir dándonos.
Simplemente me limito a asentir.
Y claro que ninguno de los dos quería perder el tiempo hasta llegar al departamento, por eso es que me agarro desprevenida y llevándome a una de las paredes del ascensor comenzó otro beso aún más apasionado que sin dudar y sin perder tiempo me uní, dejándome llevar, porque en esto consiste los momentos de la vida: dejarse llevar por esa leve intuición que tenes en momentos ¿importantes? ¿Decisivos? Que te presenta la vida.
Suspiro cuando el bajo con sus besos a mi cuello y sonrío por placer, por permitirme sentir estos besos que me regala, estas sensaciones que quiero seguir sintiendo.
— Peter –le murmuro y me doy cuenta de que mi voz esta igual o peor que la de él al pedirme que subamos.
Me mira y reímos, nerviosos y  yo juego con sus labios y mis dedos. Al darnos cuenta que la puerta se abre nos separamos, y menos mal que fuimos capaces de hacerlo, Mirtha mi vecina del  mismo piso nos mira con una sonrisa.
— Paulita – me saluda y yo muerdo mi labio inferior, intentando no reírme.
— Hey, Mirtha. ¿Cómo va? –pregunto con un tono agradable aunque por dentro quiera matarla por tan oportuna.
— Bien, hoy estuve con tu papá ¡Todavía se acuerda cuando vino a casa a tomarme la presión! ¡Qué hombre memorioso! – una sonrisa totalmente fingida, miro a Pedro y está sufriendo, por eso rio chiquito.
— ¿Vio que mem…
— Disculpe señora –habla por primera vez él – va a sonar un poco grosero pero ¿usted ve lo que es esta mina? No puedo con esa boca… usted seguramente entiende, seguro le paso cuando fue joven que no podia contener todo… el amor que le tiene a esa persona. Permiso –me agarra de la mano tirándome hacia mi departamento y solo alcanzo a reírme a carcajadas.
— ¡Pedro! –Me quejo entre risas y vuelvo a mirar a Mirtha que quedo más o menos impactada y vuelvo a reír - ¡Perdón Mirtha!
Entramos al departamento y él carcajea fuerte, lo que me hace contagiar y que me acerque a él para enredar mis brazos en su cuello.
— Te zarpas boludo
— La cara que puso boluda –y no podíamos parar.
— Yo no sé con qué cara la miro mañana.
— Ay cállate, me tendrías que agradecer, porque onda que iba a empezar con el fanatismo a tu viejo
— Bueno si, ahí estuviste re bien ¿pero era necesario decir eso? ¡Hubieras puesto cualquier otra escusa!
— Pero es la verdad boluda –reí – y ojo, dije amor… peor era “calentura” –reímos los dos.
— Sos un tarado –bese su mejilla para después plantar un beso en sus labios que él quiso seguir, y yo no me negué mucho que intensifique el mismo pegando nuevamente nuestros cuerpos y haciendo que nuestras lenguas exploren nuestras bocas y se enreden entre sí.
— Me gustas tanto –dice entre besos que no paro de darle – tanto – acaricia de arriba abajo mi espalda y un suspiro se escapa de mi boca que hace que el beso se vuelva aún más intenso y que caminemos sin saber a dónde pero sabiendo a donde queríamos llegar.
— Peter –mi voz se nota tan vulnerable al sentir como deja besos en mi cuello. Siento la pared fría contra mi espalda culpa de él cuando levanta un poco mi remera y empieza a acariciar mi piel, haciéndome temblar y que no deje de acariciar su espalda tampoco.
Siento como sube cada vez más mi remera y como cada vez sus besos se intensifican haciendo que mi respiración se vuelva mucho más irregular, que mis manos no dejen de vagar en su espalda y que no deje de morder mi labio, sintiendo las miles de sensaciones que me hace sentir por segundo. Se separa de mi cuello para volver a mis labios y hundirnos en un beso lleno de pasión interrumpido cuando se encarga de sacarme la remera y que yo aproveche a morder su labio inferior, me separe de la pared y suba su remera, logrando otra vez interrumpir el beso y sacarle ésta de una vez por todas.
Me mira y lo miro, nuestras miradas son tan profundas que no hacen falta palabras, él es quien vuelve a unir nuestros labios y quien me toma de las caderas haciéndome subir a su cuerpo y que con mis piernas lo envuelva.
Caminamos directo a la cama y en cuestión de segundos siento como mi cuerpo se hunde en el colchón, abro mis ojos y lo veo a él encima mío pero sin aplastarme apoyando sus brazos a los costados de mi cuerpo. Sigo abrazándolo con mis piernas y bajo mis manos a su espalda para recorrer todo su cuerpo mientras un beso nace dulce y tranquilo para continuar con la pasión que hace minutos ya empezó y va a seguir.
Sujeto su cara con ambas manos y sentirlo así me hace sonreír, siento como mi cuerpo se llena a medidas que vamos en busca de más, como esa sensación rara que antes aparecía ahora se convierte en una sensación de disfrute, de pasión pero también de cariño.
No sé si es amor, pero que se siente lindo estar así, con él, unidos y eligiéndonos de esta manera, se siente.
 Me encanta que sea él el que este acá, y que sea yo quien este con él, me encanta que nos hayamos elegido, me encanta estar acá.
Me encanta él y su manera de hacerme sentir tan bien, de poder disfrutarlo, de besarlo infinitamente, recorrer su cuerpo entre besos y caricias, entre susurros y suspiros.
Él me encanta, y creo que ya no hay vuelta atrás.
— Ay mi amor –se me escapa en un murmuro mientras no dejamos de mirarnos y yo acaricio sus mejillas, cuando caigo en lo que dije él ya se está mordiendo su labio inferior y tiene una pequeña sonrisa que me hace sentir más liviana y cuando vuelve a unir nuestros labios en otro beso infinito…
Siento que no hay estado más lindo que estar así.
Con él.
•••
¡Y llego el momento!
Espero que haya superado sus expectativas.
Estos capítulos me hacen dudar mucho de que si lo que escribo esta bien o no,
Por eso es que les voy a pedir que dejen sus comentarios.
¡Por favor!

Y nos leemos pronto.

25

[Él]

Frunzo mi ceño y logro que ella ría para que deje un beso en mi mejilla y que todo el enojo que alguna vez tuve cuando ella me dijo que cantaba mal se me vaya al instante. Al instante como también nos abrieron la puerta de aquel sexto ce para encontrarnos con Simón y su sonrisa de diversión, un abrazo a su amiga y después un saludo de mano conmigo.
— ¿Cómo va Pepe? –pregunta para que después palmee mi espalda.
— Todo bien, ¿vos? – nos sonreímos amablemente y una vez al entrar al departamento me encuentro con todos ellos: un grupo de amigos no ocupando el living del departamento que comparte Tomas con sus padres. El cual prácticamente nos vimos una vez en la vida, salvo aquella vez que él estaba viendo la función a un costado. Un poco fuerte.
 Ella ya está saludando a cada uno y por equis razón se encuentra riendo, cosa que no es raro en ella.
— ¡Hey, Pepe! –me saluda Agos desde su lugar y yo sonrío y me acerco para saludarlos a cada uno de ellos.
— ¿Cómo va? –termino con los saludos con Tomas y él sonríe.
— ¿Todo bien che? –me pregunta y yo asiento.
— ¿Llegaron a conocerse? –pregunta Anita.
— Nos habíamos cruzado en la fiesta de Florencia ¿verdad? –Me pregunta – y bueno, después cuando el capo defendió mi lugar de payamédico como campeón –reí y palmee su espalda suavemente.
— Pero no habíamos hablado nunca –él asiente.
— Sí, tenemos que tener una charla seria nosotros dos –y cuando dijo “seria” empezó a reírse, a lo que nos hizo contagiar al resto.
— Che Tomo me mando así no más –dice Pau con un bol en donde lleva unos los ingredientes para hacer una ensalada de rucula, tomate y huevo.
— Si, eso si no me preguntes donde está el aceite ni nado eso, supongo que debe estar en el mueblecito.
— Nosotros vamos al patio, mientras vigilamos el asado que se está mandando Agus –dice Simón y enseguida asiento y los sigo a ellos.
— Dame esto –me frena ella, y me saca de la mano aquel suéter de lana que traje por si se levantaba vientito. Le sonrío y ella me sobra divertida - ¿Qué?
— Nada –murmuro, y dejo un beso en su frente, para salir por aquella puerta donde salieron el resto de los chicos.
Cuando salgo me encuentro con una terraza bastante amplia, donde tranquilamente se puede poner una mesa y cenar ahí mismo, y así lo hicieron. Después a unos pocos metros está el fogón ya con el asado puesto y en un equipo de música se puede escuchar buena música que me hace tararear mientras me preparo un fernet, después de que Agustín me diga “vos manéjate Pepe eh” y claro que lo hice.
— ¿Hace mucho que se conocen con Pau? –pregunta Simón y yo niego, y me limito a responder.
— No, fue la misma semana de la fiesta de Flor –comienzo – creo que fue un miércoles que yo tenía las practicas evaluativas y fuera de joda hacia como unos veinte minutos estábamos esperando para empezar. Resulta que Miguel, el papá de Pau las estaba esperando a ella y a Agos para que tomen algunas fotos.
— ¡Nooo! –Dicen a coro los tres - ¿¡Veinte minutos esperando para que sean estas dos desastrosas estudiantes de fotografía!? –sigue Simón y yo rio divertido.
— Quería matar a medio mundo, hasta que bueno después me entere que me había ido súper bien y se me paso –rieron junto a mí.
— ¿Y seguías con ganas de putearla a las chicas?
— ¡Uh que temón! – Exclama Paula y todos nos damos vueltas para verla bailar divertida junto a las chicas, imposible sonreír.
— ¡Cállate cotorra! Pedro nos está contando como se conocieron –dice Tomi y cruzamos miradas, para que ría divertida.
— ¿Sigue odiándome? –pregunta y ahora ellas también se suman a la charla.
— En el momento les tuve un odio importante –ella junto a Agos rieron – pero después se me pasó.
— Boludo pero hace ¿tres semanas? Y parece que se conocen de toda la vida –dice Agustín y asiento.
— Posta que es muy loco –digo y la veo asentir.
— Lo que pasa que a los dos días me veía en el auto de él yendo a los pedos a la clínica, y después me re ayudo con todo… Tipo, ni nos conocíamos y él estaba ahí, firme.
— Apoyándotela –dice Tomas –digo, apoyándote ¿no? –el resto ríe divertido y yo cuando la veo sonrojarse no puedo evitar reír.
— ¡Sos un tarado Tomas! ¡Me trajo a la clínica por vos y vos te das el tupé de joderlo! –y él ríe descaradamente. Yo muero de amor.
— No seas boluda, los estoy cargando –dice él divertido – posta que te re portaste con las chicas llevándolas –sonrío.
— Solo hice algo que me gustaría hagan por mí –me encojo de hombros con una pequeña sonrisa – no iba a dejarlas ahí, con un shock emocional y encima ¡esperando un taxi! ¡UN TAXI! –Ellas ríen- habiendo cien personas en ese lugar que tranquilamente las podían llevar.
— Es que en el momento no te das cuenta –dice Anita – yo de la desesperación por no encontrarlas, le avise a cualquiera para que las busque y le cuenten lo que había pasado. Y, al no saber lo que paso lo primero que queres hacer es salir corriendo, posta.
— Garca, las dejaste solas –dice Tomi.
— Boludo te juro que no podía encontrarlas, no sé qué onda, y me fui… sé que estuve mal, pero fue de la desesperación.
— Esta bien Anita –dice Pau –en el momento no pensas otra cosa que llegar. Y menos mal que Peter se ofreció a llevarnos porque moríamos en la espera. –dice divertida.
— No ven, esas personas, así como vos quedan pocas –dice Tomas – una vez que salí un poco del boludeo y tuve un poco más de conciencia, los chicos me contaron todo… y aunque no te conocía, estuve de acuerdo en que vos estés en los payas, sé cómo las ayudaste y de cómo estuviste presente después, apenas conociéndolas. Eso habla re bien de una persona –sonrío- por eso gracias, ¡sos un capo!
— Vos que te recuperaste rapidísimo –sonrío – no, posta que esas cosas ni se piensan. Los conozca de toda la vida o a penas hayamos cruzados palabras, es un acto que ni se piensa, te enteras de algo así y lo primero que nace es querer ayudar de alguna manera… sea llevando a sus amigas a la clínica o estar ahí, tomándose un café y estando –le dirijo una mirada, y ella una sonrisa que me hace sonreír – aparte se nota que son un re lindo grupo de amigos y se merecen estar todos acá, vivos y sanos.
— ¡Que pibe! –exclama Paula y nos hace reír, y después a mí sonreír cuando veo sus ojitos brillosos.
— Sos un genio boludo –Dice Agustín palmeando mi espalda.

***

Aprovecho que hay un espacio grande en el cordón para estacionar, poner balizas y, después de todo un camino en silencio la mire y acaricie una de sus mejillas. Que ella se sobresalte y al instante me mire con una pequeña sonrisa.
— ¿Estas bien? –le pregunto suave y ella asiente. Todo el viaje en silencio no es normal. Que no hable no es normal.
— Si –murmura y me regala una pequeña sonrisa para yo también sonreír y que vea como acorta la distancia para al fin juntar nuestros labios en un beso suave y delicado que dura apenas dos segundos y se separa, manteniendo la cercanía, con su vista a mis labios, y la mía a sus ojos, que después se cruzan con los de ella y ver esos ojos brillosos me hacen acariciar una de sus mejillas nuevamente y unir nuevamente nuestros labios en otro pequeño beso.
— Me quede pensando en todo lo que dijiste de nosotros. Que nos merecíamos estar todos juntos vivos y sanos –me quedo pensando en aquella charla cuando recién empezaba la cena, que continuo con un rico asado y cambiando el rumbo de la charla con temas más casuales y divertidos. Asiento y ella me regala otra sonrisa – y en lo que antes te dijo Tomi… Que no todos los días te cruzas con una persona así como vos, y es posta, ojala todos se dieran cuenta la gran persona que sos –muerdo mi labio inferior y rozo nuestras narices.
— Con que lo sepas vos te juro me alcanza y sobra Pau –la veo sonreír- ¿viste que dicen que a las personas buenas le pasan cosas buenas? –La veo asentir – una de esas cosas buenas que me paso y que espero, me siga pasando fuiste vos.
— Ay te quiero –une nuevamente mis labios con los suyos y yo me sumo a este – te quiero –sigue murmurando en cada beso.
— Te quiero –le murmuro y vuelvo a besarla, esta vez haciendo un poco más intenso el beso, queriéndole decir todos esos “te quiero” sin decirle nada.
Simplemente besándola.

•••
¡Hola!
Espero sus comentarios porfiiii. 

lunes, 2 de noviembre de 2015

24

[Ella]

Me es inevitable fruncir mi ceño y hacer un gesto de desagrado, que lo hacen reír y yo simplemente niego mil veces, convencida de que no, no era así.
Lo escucho reír, ahora acompañado de Simón y yo lo miro, ya cruzada de brazos y busco a mis amigas con la mirada para que vengan a defenderme.
— Dale, me vas a decir de que no te encanta que te paguen… Si te dicen “bueno, págate tu parte que yo pago lo mío” lo puteas de arriba abajo.
Domingo soleado y junto a los chicos vinimos a tomar unos ricos mates cebados por mi amigo Agustín (quien me acaba de plantear esta boludes pero que esta buena para charlar) en este lindo parque donde se puede ver varios grupos de amigos disfrutando del día, alguna parejita, incluso nenes jugando a la pelota con la atenta mirada de sus padres.
Es un lindo día para salir a pasear, por eso cuando Anita me llamo de que si quería ir a tomar mate a algún lado obviamente que no dude, simplemente por dos cosas: con ellos me voy hasta China que sé que la voy a pasar genial, si no decían nada los chicos iba a decir yo.
El ambiente primaveral nos pone de buen humor por eso copamos el parque con nuestras risas, y obviamente con la guitarra que nos acompaña a todos lados, Agus también es el encargado de tocar algunos temas para nosotros, como siempre. Además después de dos semanas en reposo, nuestro amigo Tomi, con su recuperación totalmente rápida, por primera vez después del accidente sale con nosotros, y también es un motivo para nuestra alegría.
— No boludo – vuelvo a negar – si con la persona no somos nada, lo más lógico sería que nos paguemos uno por separado.
— Pero si el flaco te dice “no, para que te pago yo” empezas a convulsionar –dice Tomi.
— ¡Eso es de machista! – Lo acuso con una sonrisa chiquita – la mayoría de las veces pagan los hombres, pero si vos me preguntas si es algo que disfruto, la verdad que me da igual.
— ¿Las chicas que opinan? –pregunta Simón a las chicas que vuelven con un paquete de churros.
La dieta, la dieta, la dieta. ¡Así no se puede!
— ¿De qué? –pregunta Anita una vez que ya está sentada en la ronda. Es su novio quien le cuenta el tema de la charla.
— La mayoría de las veces pagas vos –dice Anita con una sonrisa divertida – pero no me molesta.
— Es que el tema es que ellos disfrutan viéndose pagar, se sienten orgullosos –dice Agos y yo asiento, totalmente de acuerdo -  igual son las primeras veces, después, una vez que tenes tres pibes ahí si te van a decir: “bueno amiga, ya es hora de que sueltes un poco la guita” –rio divertida.
— Lo peor es que ustedes se aprovechan de como dice Agos, nos sentimos “orgulloso” –hace las comillas con sus dedos Simón.
— ¡Obvio! –decimos a unísono con mis amigas y reímos las tres.
— Banca porque yo nunca me sentí orgulloso –dice Tomi y yo largo una carcajada – tipo si, las primeras salidas es como que la careteas porque estas en papel de levante y no da que le digas a la loquita “che bueno, vos pagas tu parte, yo pago la mía… Ah, para, ¿tenes diez pesos? porque no me alcanza” –reímos – ahí posta que morís virgo.
— Claro –dice Agos entre risas – a lo primero es todo hermoso, te pagan la comida, te regalan chocolates… -dice con una sonrisa soñadora, seguramente recordando en su tiempo de noviazgo con su ex pareja – después explota todo – definitivamente estaba recordando.
— Es que en esos primeros tres meses más o menos que reventas tu sueldo para hacerla sentir una reina y todas las boludeces que ustedes se piensan. Después de esos tres meses está permitido tirar un “gorda tráeme una birrita” –dice Simón y reímos todos.
— Es la posta –digo entre risas – lo peor es que me ha pasado.
— ¿Y ahora con Pedrito? –me pregunta Tomas y yo lo fulmino con la mirada, enseguida se da cuenta de que metió la pata y terminamos riendo.
— ¿Cómo es eso? –Obvio que salta Agustín - ¿Te estas comiendo a Pedro y no me contaste nada?
— Lo peor es que seguramente somos nosotros dos los únicos boludos que no lo sabíamos –Dice Simón y yo rio chiquito.
— Es que posta no pasó nada más que algún otro beso –sonrío chiquito.
— Y si boluda, lo único que falta es que nos diga “ah sí, salgo con Pedro y chicos… ¡Estoy embarazada!” –Dice Agus con su ironía y yo largo una carcajada - ¡Forra!
— Bueno perdón, ¿Qué quieren? ¿Qué también les avise cuando voy al baño?
— Pero no es una boludes, Pedro se está comiendo a mi amiga –dice Simón y yo rio chiquito.
— ¿Y en qué momento paso todo el proceso de “ay sí, me gustas”; “ay sí, vos a mí también”?  - dijo Agus con un tono burlón que nos hizo reír a todos.
— El día que hizo la función con nosotros chaparon por primera vez –dijo Agos con una felicidad como si ella fuera la protagonista de la historia – que bueno, el loco la re cago después.
— ¿Ya te metió los cuerno? –dijo Agustín y yo frunzo mi ceño.
— No estúpido… cago el momento, a eso se refiere –él asiente – pero no importa, una boludes, que bueno, después hablamos y ahora todo bien.
— Si, porque en el momento estaba a punto de tirarse del balcón –dice Tomas y yo rio y murmuro un “exagerado” que él niega y me hace montoncito con una de sus manos - ¡Posta boluda! –Me grita y no puedo no reír – me hablabas como si el flaco fuera tu novio de hace… cinco años, o sea, recién habían chapado.
— ¡Hirió mi orgullo! –le grito también.
Terminamos contándoles a los chicos lo que había pasado.
— Es más enroscado que Anita cuando busca que ponerse –dice su novio y reímos todos, menos ella, obvio.
— Cállese, le conviene –lo amenaza y él porque la conoce le hace caso. Pillo.
— Che, podríamos invitarlo a cenar –tira Tomi – Ah porque yo pensaba en obligarlos a cenar –sonrío.  
— Yo me prendo, obvio –dice Agos y todos terminamos aceptando.
— ¿Entonces le digo a Pedro? – pregunto.
— ¡Obvio! Ya tengo pensado hacerle la cabeza con “yo sabía que vos te estabas comiendo a Pochi por la carrera. ¡Forro! ¡Careta!” –dice Agus y yo salto.
— ¡No boludo! –le digo y él ríe – no, posta que se lo toma en serio –ahora ríen conmigo.
“¿Puedo llamarte?”
Aprovecho que ya cambiamos de tema para teclear rápido en su chat y mandárselo.
“Obvio”
Y una sonrisa enorme que intente disimular se me escapo.

Tres pi y que escuche su voz.
— Hey  - Camino un poquito para poder escucharlo, allá en la ronda siguen las risas y las charlas.
— Deja de robarme mis expresiones –me quejo y logro su risa, y él logra mi sonrisa.
— Mil sorry gor –me carga y hace que ría fuerte - ¿Cómo estas loquita?
— Bien, tomando mate con los chicos. ¿Vos?
— Yo me vine a casa de mis viejos, también tomando mate.
— ¡Qué bueno boludo!
— Si, hoy al parecer reina la paz –sonrío.
— Me re alegro, posta –un silencio se forma – che…
— ¿Qué?
— Anda a cobrar al banco –me rio de mi chiste boludo- bueno no, perdón es malísimo.
— Si, la verdad que sí. Podes actualizarte también eh
— ¡Anda a cagar pendejo! –escucho su risa y me contagio.
— Dale, habla
— Ah sí, Tomi organizo para ir a cenar a su casa, y me pidió que te avise, por si queres ir.
— Ah ¿es con novios la cena? –pregunta y yo rio.
— Deja de hacerte el vivo. Quiere hacer cena de payas. Además de que al boludo se le escapó de que bueno vos y yo… En fin ¿venís?
— ¿Vos y yo qué? Si ni te conozco.
— Ay anda, gil. –ríe divertido.
— Tarada. Bueno si, dale… no me pierdo esa cena por nada. ¿Hay que llevar algo?
— No, solo unos besos para mí y listo.
— Ah sí, llevo miles y miles –sonrío.
— Buenísimo –murmuro – bueno, te paso la dirección por mensaje… Ah no ser que quieras hacer de taxi y…
— Y si, ya está. Te busco –rio chiquito
— Me caes tan bien a veces.
— Eso pasa todo el tiempo ¿Qué decís? –rio.
— Bájate del pony Peter, ¿Quién sos?
— Cada vez que me decís “Peter” me dan ganas de chaparte, córtala. –largo una carcajada.
— ¡Peteeeer! –Me quejo y cuando me doy cuenta de que lo llame así largo una carcajada que lo hace contagia a él – sos un tarado.
— Vos tenes la culpa. ¿Entonces a qué hora te busco?
— Nueve, a más tardar nueve y un minuto te quiero en mi departamento.
— “A más tardar un minuto” ¡Wowww! Me muerdo la diferencia de tiempo que hay –largo una carcajada.
— Hay que ser puntual. Bueno, nos vemos después.
— Dale, te mando de esos miles y miles de besos que te voy a dar, algunos por teléfono.
— Algunos llegaron –digo entre risas – chau… Peter. –digo su nombre divertida
— Te odio –dice entre dientes y vuelvo a reír – chau Pau.

***

Escucho tres golpes a la puerta y camino hasta esta para abrirla y encontrarme con él y su jean oscuro y apretado al cuerpo, con unas convers rojas, una remera blanca con una estampa y su sonrisa tan linda, un levante de cejas y cuando está a punto de cargarme por… simplemente hacer como un escáner a su cuerpo, me abalanzo para dejar un beso en sus labios que lo hace reir y al instante rodear mi cintura con sus brazos y volver a formar un beso, esta vez un poco más profundo. Acaricio sus mejillas y apretó más mi cuerpo al de él, haciendo que se escape un suspiro y que nos separemos por un momento.
— Hola –me dice con una voz suave y baja. Seguimos abrazados, con nuestras narices rozándose. Sonrío chiquito y planto otro beso en sus labios, queriendo recorrer toda su boca, que nuestras lenguas jueguen entre ellas, y que los minutos sean segundos al momento de estar así: juntos. Es cuando siento que mi cuerpo choca con la puerta, que fue él el  encargado de cerrarla que paso mis manos por la parte alta de su espalda y él me toma de mis mejillas con el fin de que no me separe ningún instante de él, otro suspiro cuando él paso una de sus manos por mis brazos, nos hace caer en la realidad y el beso se volvió mucho más tranquilo.
— Hola –le murmuro con mi voz agitada y me sonríe.
— Sos hermosa –acaricia mis mejillas y yo muerdo mi labio inferior para robarle un beso y lograr escapar para buscar aquel saquito que estaba buscando antes de que él toque la puerta.
— ¡Peter! –le grito divertida cuando ya estoy volviendo.
— ¡Ah no! –me dice él y yo largo una carcajada para que lo vea caminar rápido a mí, que me tome de las mejillas y una nuestros labios en un beso profundo y lleno de risa por mi parte.
¡Esta locooooooooooo!
•••
No soy capaz de decir ni “AH” porque ustedes se pusieron las diez con los comentarios y bueno yo… yo soy yo.
En fin, MIL GRACIAS por todos los comentarios y MIL PERDONES por no haber vuelto antes.

Prometo recompensar.