jueves, 3 de diciembre de 2015

27

Entreabro los ojos obligada por la claridad que me da de frente por las hendijas de las persianas, suspiro y me odio por despertarme antes de la alarma, es cuando me estiro que uno mis pies tocan una de sus piernas y ahí caigo en todo, todo lo que paso anoche, desde aquellos besos en el ascensor hasta cuando él fue el encargado de sacar mis prendas entre besos y caricias, y yo la suyas, entre suspiros y recorriendo su espalda desde lo más alto hasta su final, caricias y suspiros entre besos y pasos hacia donde estamos ahora para encontrarnos de una manera más profunda, más íntima. Más de nosotros.
Duerme, o eso creo, bocabajo con su rostro para aquel lado, y al bajar la mirada hacia su espalda me es inevitable pasar uno de mis dedos por esta, mordiendo mi labio inferior, volviendo a recordar las veces que acaricié ayer por la noche-madrugada. Siento como se queja y a la vez se mueve a penas para que me sea inevitable sonreír y morder mi labio inferior.
Así de estúpida me tiene.
— Mm ¿qué hora es? – dice con su voz ronca adormilada. Y yo que no soy ninguna boluda, después de ver en el reloj que se encuentra en mi mesa de luz, vuelvo a su espalda y con la excusa de dibujar la hora vuelvo a tocar la misma suavemente.
— ¿ochocientos catorce? -– largo una carcajada.
— ¡Noo! Concéntrate Pedro. –me divierte todo este juego por eso es que vuelvo a dibujar en su espalda.
— ¡¿Nueve y diez?! - se sobresalta y yo muerdo mi labio inferior.
— ¡Siete treinta!
— Siete treinta… - dice ahora mucho más tranquilo y gira su cuerpo para quedar frente a frente y poder ver su sonrisa y él la mía – hola linda - murmura mientras pasa uno de sus brazos por mi cintura y yo me acerco lo suficientemente como para que nuestras narices se encuentren y que nuestros labios no tarden en unirse suavemente.
— Hola – también le murmuro y sonrío chiquito mientras él vuelve a unir nuestros labios y me siento tan bien que un suspiro se me escapa para dejar otro beso en sus labios y separarme un poquito, mirarnos y sonreir chiquito.
— ¿Y si nos quedamos así toda la mañana? - dice, mientras corre un mechón de pelo de mi cara. Muerdo mi labio inferior y niego, aunque muera por asentir miles de veces.
— Yo si puedo, vos no - lo sobro, con un tonito burlón y el eleva una de sus cejas – hoy tengo día libre – muestro mi sonrisa amplia y sobradora.
— ¡Aaaah no! - se queja con un tono que sí, me puede muchísimo y hace que vuelva a acercarme para besarlo chiquito con una sonrisa.
— ¡Ah sí! – digo divertida y me mira con su ceño fruncido, yo no puedo parar de sonreír.
Se levanta un poco para literalmente tirarte arriba mio y empezar a besarme mientras con sus manos empieza a hacerme cosquillas y yo al instante empiezo a mover mi cuerpo a causa de la sensación que tengo hacia las cosquillas.
— ¡Para boludo! - grito como puedo, entre risas y sus besos, él termina dejando de hacerme cosquillas para reír y que se separe para poder vernos, manteniendo la escasa distancia.
— ¿Qué? – no para de mirarme.
— Muero de hambre. – se me escapa una carcajada y muerdo mi labio inferior
— Ni en pedo me levanto – le aviso de antemano y él vuelve a elevar una ceja.
— Entonces yo tampoco – y se vuelve a acostar, poniéndose de costado sin dejar de mirarme. Sonrío chiquito y también giro para ponerme de costado y quedar frente a frente, nuevamente.
— Desayuno – murmura y yo río chiquito, niego seguidas veces – desayuno, desayuno –largo una carcajada.
— ¡Pedroooo!
— Dale– murmura cerca para dejar un pequeño beso en mis labios que me obliga a unir nuevamente nuestros labios en un beso profundo que nos hace suspirar a la misma vez y reír un poquito.
— Bueno, chau – amago a levantarme pero él me agarra de uno de mis brazos tirandome nuevamente en la cama haciéndome reír, que se acerque para unirnos en un beso lleno de risas, que se transforma en un beso profundo e intenso, por eso es que rodeo sus mejillas con mis manos y se acomoda un poco más para seguir con este beso que hace que se nos escape algunos suspiros, que yo rodee su cintura con mis piernas y que vuelva esa guerra entre nuestras lenguas, mientras sus manos vagan por mi cuerpo, y vuelva esa sensación de estar flotando.
— ¡Aay! – me queje cuando mordió uno de mis hombros. Seguimos en la misma situación que hace un par de minutos: acostados uno al lado del otro, yo mirando al techo, el de costado, por eso la mordedura en mi hombro, para llamar mi atención– ¡Bruto! – se me escapa una sonrisa chiquita que hace rebote en su rostro y aprovecha la cercanía para dejar un beso cálido y suave.
— Te ayudo con el desayuno – exagero asombrarme y lo veo morderse su labio inferior tapando una sonrisa – es obvio que es lo que querías escuchar.
— ¿Tanto se notó? – pregunto divertida, marcando la palabra 'tanto'
— ¡Hace como una hora estoy esperando a que te levantes nena!
— ¡Hey! Te recuerdo que yo me estaba levantando y vos me frenaste, así que no me eches la culpa a mí.
— Obvio que tenes la culpa – Grita. ¡Loco! – mírate, sos hermosa, ¿cómo hago para no frenarte?
— Ay cállate, ahora te encargas vos del desayuno. – y enseguida eleva una de sus cejas con una expresión de "¿es posta?" – Si– le aclaro su duda.
— ¡Paulaaaa! – suena igual que yo al quejarse por eso me hace reír y lo contagio.
— Tarado – y ahora sí, sin vueltas y sin interrupciones me levanto para buscar un remerón e ir a la cocina para preparar el desayuno para dos.

Mi concentración que esta al tope en las dos tazas que llevo hasta la mesa del comedor hacen que todos mis sentidos se centren en estas dos, y cuando llego a apoyarlas al lugar en donde nos sentaremos a compartir el desayuno, levanto la mirada y me encuentro con él mirándome divertido y no puedo evitar elevar una ceja.
— ¿Qué? – pregunto sin entender esa sonrisita.
— Te estaba diciendo que te estaban llamando –y me muestra mi celular en una de sus manos - ¿estabas concentrada o me parece a mí? –rio chiquito.
— Es que odio lavar los pisos, posta –y larga una carcajada – además… mira el rico café que te prepare.
— Yo ya soy fan de tus cafés – y se acerca a darme el celular y yo para dejar un pequeño beso en sus labios que lo obliga a hacer la misma acción.
— Mi vieja… -comento cuando ya estoy sentada desayunando con su compañía y recién ahora veo quien me había llamado.
— Seguro quiso ser de despertador y no funciono –dice divertido y yo sonrío mientras apretó para llamarla.
— Es muy típico de ellas –coincido mientras escucho los dos tonos pasar y la voz de mamá.
 Pauli, hija ¿te desperté? – y una carcajada se me escapa para que el ría chiquito – Ah, interrumpo.
— No ma, justo estaba haciendo el desayuno y bue, había quedado en la habitación. ¿Todo bien?
— Si tomando unos mates con tu hermano, tu papá ya salió a trabajar y en un ratito llega la peque, hoy me toca hacer de niñera hasta que tu hermana salga de trabajar.
— Mándale un saludo al otro loco, en un ratito estoy por allá, hoy tengo día libre y re juega que mi mamá cocine para mí ¿no? – sueno divertida y veo a Pedro negar seguidas veces sin poder creerlo para hacerme reír chiquito.
Tu sobrina ya pidió milanesas con papas fritas, ¡Pánico! –rio nuevamente.
— ¡Uy que rico! Ya fue ma…
—Bueno entonces te espero
— Dale mami, nos vemos en un ratito.
— Besos para aquel anónimo que se rió y otros para vos -  largo una risita.
¡Estás loca! Chau ma
Cuando finalizo la llamada, elevo la mirada y me encuentro con él mirándome expectante para que vuelva a largar una risita.
— “besos para aquel anónimo que se rió…” –cito las palabras de mamá y él ríe.
— ¡Uh, lo que te espera! –reímos los dos.
— ¡Es fatal! –muerdo mi labio inferior y tomo un sorbito de mi café.
— Bueno, yo me voy a tener que ir –mira la hora por su celular para volver a cruzar mirada conmigo y hacer un gesto de piedad y tristeza para que logre mi risa.
— ¡A estudiar se ha dicho! Vamos que falta poquito. –Él asiente mordiendo su labio - ¿Ya tenes fecha del final?
— Si ya me dieron el cronograma de fechas hace rato, ya el viernes que viene rindo.
— ¿Nervios? –pregunto con una sonrisa chiquita.
— Es raro, tipo a veces no doy más de los nervios y en momentos estoy re seguro… ¡Que se yo! –sonrío y me paro en el mismo momento que él lo hace.
— Agos siempre me dice que la seguridad mata todo nervio –lo veo asentir con una pequeña sonrisa.
— Lo que pasa que la seguridad me dura unos cinco minutos no más –rio con él.
— Bueno, tranqui –apoyo una de mis manos en su hombro y enseguida apoya la suya arriba de la mía. – Te va a ir súper bien – le regalo una de mis sonrisas.
— Vos estas súper bien –dice divertido- agarraba para el culo la conversación –largo una carcajada que lo hace contagiar para también pegarle suavemente una cachetada.
— ¡Estúpido! –ríe chiquito y con sus dos manos apoyadas en mi cintura me atrae más a él para terminar uniendo sus labios con los míos y formar un beso cortito lleno de risa.
— A la tardecita podrías venir a tomar unos mates a casa ¿Qué te parece?
— Lo voy a pensar –me hago la interesante para que él me sobre mordiendo su labio inferior y que termine riendo – dale, te hago el aguante –sonríe para besarme chiquito y separarse.
— Si Miguel me reprocha que llegue tarde ¿le digo que estaba chapando con su hija? –rio divertida.
— Y… si vos queres recibirte, mejor pone otra excusa –larga una carcajada.
— Sos hermosa –rodea mi rostro con sus manos y roza su nariz con la mía –muy –inevitablemente muerdo mi labio inferior para unir mis labios con los suyos.
— La paso muy bien con vos –le murmuro y escucho un suave “yo también” para que me bese cortito – dale, ándate.
— Si, chau –planta otro beso – te espero entonces –asiento.
— Te aviso cuando estoy yendo –asiente también, y me dedica una de sus sonrisas cuando ya se encuentra fuera del departamento – chau –le murmuro y él de lejos murmura otro “chau”.
Al cerrar la puerta, suspiro y enseguida me reprocho de que no puedo estar tan hasta las manos por este pibe, es que posta es hermoso, sus actitudes son hermosas, y bueno… ni hablar de lo fuerte que esta él.

¡Como para no estar hasta las manos! 

•••
¡Holaaaaaaaaaaaaaaaa!
Ay que lindo es volver.
Les cuento que sigo a full con matemática, porque es mi karma y siempre lo será.
Pero le estoy poniendo las mejores de las ondas para despues quedarme libre y seguir a full con estos dos loquitos que estan hasta las manos uno por el otro (y yo por ellos).
En fin, no les aseguro nada, pero tratare de que el abandono dure menos como cuatro personas, que verguenza por dio'.
¡Comenten! si les pinta, y si no también.