viernes, 28 de agosto de 2015

8


[Él]

— ¡La última, por fi, por fi!  - piden ella a unísono a mi amiga que las mira con brazos cruzados y muerde su labio inferior ocultando una sonrisa. Yo solo le sonrío y asiento lentamente.
— ¡La ultima y nos vamos! Me va a matar si no tu tía Pili –y ella ríe divertida y agarra la mano de Uschi para subir por quinta vez a la calesita.
El reloj marca las seis y media de la tarde, y las más pequeñas siguen entusiasmadas en quedarse jugando por un rato más, pero bien claro dejo Paula al irse, que siete y media tenía que estar con la pequeña en casa de su hermana, y todavía teníamos que ir a la Clínica, que no estaba nada cerca.
— Pepe, ¿no me haces el favor de llevarla vos a Pilar? Porque no llego te juro… se me cierra para sacar unas fotocopias, y después tengo que llevar a Úrsula a casa de su papá.
— Si obvio no hay problema –le acaricio la espalda y ella me regala una sonrisa – así que Uschi se va a lo de su papá hoy –ella asiente y muerde su labio inferior.
— Todavía no me acostumbro –le sonrío – ya es la cuarta vez y me pido un pote de helado para mí, en la décima me ves rodando –y yo largo una carcajada.
— Sos muy exagerada, eso es lo que pasa –golpea uno de mis hombros – che, avísale por las dudas igual a Paula que se la llevo yo a la nena.
— Obvio amigo –me sonríe – se llevan bien ¿no?
— ¿Celosa? –canchereo y ella eleva una de sus cejas.
— No –me mira expectante - ¿Tendría que estarlo? –largo una carcajada.
— No, idiota –la abrazo de costado – a penas la conozco… y por lo que hable es buena onda –sonrío y ella asiente.
— Es re buena mina… ¡Pero no tiene chance! Sos mío nene. –le sonrío divertido.
— Tendríamos que casarnos nosotros dos. Los dos solos, vos sos linda, yo más…nos llevamos bien –su cara de asombro y yo aguanto mi risa.
— Hagamos un trato –me dice divertida- si nos  agarra la vejez solos nos casamos ¿ok?
— Trato hecho –nos damos la mano y reímos divertidos, para que me pegue una suave cachetada y terminemos abrazándonos.
Las nenas vuelven corriendo de la mano y sonreímos, para que después de que ellas se despidan, Flor y Uschi salgan caminando para un negocio que quedaba a solo tres cuadras, y yo junto a Pilar, quien me tomo de la mano, vayamos donde estaba el auto para ir a donde estaba su tía.
— Átate el cinturón Pili ¿podes? – ella ya está sentada en el asiento trasero, y yo a punto de cerrar la puerta, me acorde que tenía que atarse.
— Si, yo puedo solita. Tengo mucha fuerza como mi abuelito –le sonrío.
— ¡Wow!  ¿Tanto? Mucho más que yo –y ella me sonríe divertida. Le cierro la puerta para entrar al auto del lado del conductor y que cuando prenda el motor el CD de Topa que había quedado en el auto empezó con todo lo que da.
— ¡Es Topa! –Dice ella feliz y yo la miro con el espejo retrovisor - ¿Te gusta Topa a vos también? –me pregunta divertida.
— En realidad lo trajo Uschi, pero están buenas sus canciones. ¿Te sabes esta? –y la verdad que lo había escuchado mil quinientas veces gracias a la dueña del CD.
— Si, se llama para dormir un elefante mi mamá me la canta siempre que no quiero ir a dormir –dice divertida, y de la nada empieza a cantar – para dormir shh, shh –pone su dedito en la boca – para dormir – hace el mismo gesto –para dormir a un elefante –y ríe divertida – a que no te sabes esta parte –me desafía y yo elevo una ceja canchero.
— ¡Pero ayúdame eh! – y ella asiente con una sonrisa.
— Si se despierta de noche, sácalo a pasear en coche –cantamos los dos y ella rio – si se despierta de madrugada, acomódale bien la almohada. ¡Para dormir! Shh shh, -y ahí nos sacamos los dos- ¡Para dormir! Shh, shh. Para dormir a un elefante.
Seguimos cantando hasta que llegamos a la Clínica, y yo tuve que estacionar, para ayudar a bajarla y que me agarre mi mano, para caminar juntos en busca de su tía.
— El que encuentra a la tía primero gana –le propuse y ella me sonríe divertida, a todo nene le gusta ganar.
— Bueno dale –y ya se iba sola, pero yo la agarre de la mano.
— No para, no te vayas. No quiero después tener que buscarte a vos también – le digo divertido – veni, vamos por acá.
Caminamos por uno de los pasillos y ahí vemos a su tía y al grupo de amigos.
— ¡Ahí está, mira! –Me dice - ¡Tía! –y sale corriendo hacia ella.
La veo darse vuelta y al instante sonreír cuando ve a su sobrina correr hacia ella y agacharse para abrazarla fuerte, yo camino lentamente hacia ellas, y es cuando me la encuentro con sus ojos todos hinchados que mis facciones cambian, seguro algo paso.
— Hola hermosa de la tía –acomoda su pelito y acaricia sus mejillas mientras contiene las lágrimas - ¿Cómo te portaste?
— Bien, con Uschi jugamos un montón tía, ¿puedo ir a la casa de ella mañana? –y ella le sonríe.
— Hay que preguntarle a mamá primero – la pequeña asiente – Me mandó un mensaje Flor de que la traías vos –me sonríe - ¿no te cansas nunca vos? –Me encojo de hombros –me hubieras llamado y la buscaba.
— No me molesta… además, nos divertimos cantando en el viaje ¿No Pili? – reímos los dos y ella solo sonríe.
— Él también se sabe las canciones de Topa, tía –le dijo sin poder creerlo y Paula me miro divertida aguantando una risa.
— Me invade el auto Uschi –me justifique y ella ríe. La más pequeña pide de ir a saludar a los amigos de Paula por eso ella deja un beso en su mejilla y la deja bajar de su cuerpo, quedamos solos, y ella me mira por un momento, con sus manos en los bolsillos traseros de su short - ¿Está todo bien? –pregunto, con miedo. Porque su cara refleja tristeza.
— Sigue todo igual – murmura, luego muerde su labio inferior y agacha la mirada – hoy entramos todos juntos a verlo y me partió al medio –la miro fijo y asiento lentamente – está hecho mierda pobrecito –se le escapa miles de lágrimas y su respiración se acelera.
— Tranqui –le murmuro y me acerco a ella, para poner una de mis manos en su hombro. Me mira por un momento – es difícil pensar positivamente cuando sentís que no hay nada de nada positivo… Pero ya va a llegar ese momento, hay que tener paciencia –ella asiente y suspira, se seca sus lágrimas, acto seguido intenta sonreír pero le es imposible y otras cuantas lagrimas se escapan.
— Ay dios, perdón… -me dice y yo no entiendo bien a que se refiere – no sé, es como que haces mil quinientas cosas por mi… Me traes junto a Agos, me bancas así toda una idiota llorando, después traes a Pilar y yo… no puedo hacer nada para devolverte algo aunque sea.
— No seas tarada, no tenes que hacer nada por mí, ni mucho menos –frunzo mi ceño y le regalo una sonrisa – aparte ¿Cómo no te voy a traer anoche después de enterarte semejante noticia? Cualquier otro haría lo mismo, ya te dije. Y lo de Pili, tómalo como un favor que le hice a Flor que estaba a las apuradas –me sonríe chiquito – dale, relaja –muerde su labio inferior.
— Uff, que pibe –afloja su cuerpo y me sonríe – bueno, gracias… en serio. –le sonrío.
— ¿Precisas algo más? Mira que me agarras bueno hoy –le sonrío.
— No, no. Andate…ya hiciste mucho –sonreímos.
— Bueno, chau Pau, nos vemos –dejo un beso en su mejilla rápido.
— Dale, nos vemos Peter – sonrío por su apodo y saludo de lejos a Pili que se encuentra en brazos de Agostina que también me saluda, y giro para irme y volver a casa.
Después de un lindo día lleno de juegos y alegría.

[Ella]

El ruido odioso de las mañanas empezó a sonar seis en punto, que fue pospuesto seis y cuarto para que siendo seis y media salte de la cama  después de una gran puteada y vaya directo al baño a cepillarme los dientes.
Todo muy rutinario.
Lunes y una nueva semana empezaba, al fin el fin de semana había acabado y rogaba porque en la semana las cosas mejoren de a poco, porque entendí que esto iba a ser a cuenta gota, poco a poco, paso a paso. Como debía ser, para que todo salga bien.
Un té con leche y unas galletitas secas, para que después agarre mis cosas y salga prácticamente corriendo a la parada de colectivos. Lo único que faltaba era que llegue tarde.
Casi media hora viajando, llegue a la facultad, en donde entre a mi aula y ahí me encontré con Flor y su cara de dormida que me sonrío y yo le sonreí también.
— ¿Cómo estas negrita? –me pregunta y hago una mueca con una sonrisa.
— Bien –sonrío – quiero ponerle onda – ella asiente.
— Me parece muy bien –me abraza un poquito – ay perdón por no haber ido yo ayer, a llevarte a Pili… me sentí un poco culpable después.
— ¡¿Por qué?! No, está todo bien –le sonrío – aparte no podías, tenías que hacer tus cosas, está todo bien Flor –y ella me sonríe.
— Yo no sé cómo todavía no me odia Pedro. Lo uso de taxi, de chofer, de cocinero aunque es un desastre –rio divertida – de niñero... La paciencia que me tiene, por favor –reímos.
— Se nota que te quiere mucho –le sonrío – además es como que disfruta ser de taxi, para mí se está confundiendo de profesión –reímos las dos.
— Es un amor el negro –sonrío - ¿Agos? ¿Venia?
— Estaba un poco congestionada ayer y además de que no pudo pegar un ojo en todo el día, creía que se iba a quedar –asintió.
— Entiendo… ¿Hay alguna novedad de Tomas? –niego lentamente.
—Sigue todo igual… lo bueno es que no empeoro, pero… no se –la veo morderse su labio inferior.
— No queda otra que seguir esperando –asentimos las dos.
Vemos como aparece la profesora en el aula y después de saludar, sin más vueltas la clase empieza. Una mañana muy entretenida, por suerte… Los lunes teníamos bastante práctica, y eso ayudaba a que se pasen enseguida las horas. Siendo una y media de la tarde me vi saliendo de la Institución acompañada de Flor, ella habla por teléfono con su madre, yo veo mi celular, que me acaba de llegar un mensaje de Agos que me esperaba a almorzar juntas.
— Bueno Flora, nos vemos mañana –le digo, después de que ella corte la llamada.
— Dale Pochi, ya sabes, cualquier cosa que precises me llamas ¿sí? –asiento con una sonrisa y la abrazo.
— A la tarde podrían salir unos mates ¿Qué tul?
— Me parece perfecto, hablamos después entonces –dice ella con su sonrisa y yo asiento.
Salgo camino nuevamente a la parada, para que me deje el colectivo a unas pocas cuadras de casa de Agos.
Al llegar ella me recibe con una de sus sonrisas y un abrazo que se vuelve eterno, de esos que nos hace bien al alma porque te sanan por completo.
— ¿Cómo estas negrita? –le pregunto mientras entro a su hogar. Ella cierra la puerta y le da una vuelta a la llave, para luego darse vuelta y que me mire, haciendo una mueca y después una sonrisa.
— Un poco mejor, digamos –sonrío chiquito - ¿Cómo te fue en la facu?
— Bien, estuvo tranqui… Después te paso unas cosas que anote –ella asiente.
— Ya está todo listo –aplaude y sale para la cocina.
La ayudo a armar la mesa para que después ella traiga una fuente con ensalada de rúcala, queso y parmesano, acompañada con unos bifes a la plancha, cuando todo esté listo, nos sentemos en su mesa.
— Yo estaba pensando ¿no? –Asiento – el viernes tenemos otra función… Y puede que Tomi esté ya despierto y todo – murmuramos un “ojala”- pero no creo que él esté en condiciones de hacerlo –asiento lentamente.
— Lo haremos nosotros cinco, no sé –asiento- tampoco sé si Agus y Simón tendrán muchas ganas –muerdo mi labio inferior.
— Si, es verdad. Mejor dejemos a que pase un poco la semana –asiento y sonrío chiquito- cambiando de tema, que buena onda Pedro ¿no? –Me sonríe y yo elevo una de mis cejas- no me mires así boluda, te ayudo un montón con Pili ayer, no cualquier lo hace.
— Igual onda que lo hizo por Flor, pero si… re bien, es un divino.
— Un divino, un divino –me hace burla y yo muerdo mi labio inferior – hacen linda pareja eh
— ¡Agostina! –me quejo, ocultando una de mis sonrisas.
— ¡¿Qué?! Digo lo que veo, hacen linda pareja.
— No, nada que ver. Aparte te conozco, sé en qué sentido lo decís. –la acuso con mi dedo índice y ella larga una carcajada –no me jodas, yo estoy bien así.
— Yo no dije nada –me muestra sus palmas de la mano acusándose – aparte… no significan que se pongan de novios, pueden ser… ¿Amigos?
— ¡No te quiero escuchar más! –le digo divertida y me tapo mis oídos, ella larga una carcajada – Estas diciendo cualquier cosa Agostina, cállate mejor.
— Bueno, para hablando en serio, aunque sea admití que es un amor con vos el flaco –me dice y yo niego seguidas veces.
— Ya dije que es un divino, nos llevó a la Clínica, se preocupó por los chicos, después llevo a Pili… Es buena onda, sí. Pero listo, ya está –ella me sonríe y yo le revoleo una servilleta por la cabeza - ¡Déjame en paz y conseguite vos un chongo! –Reímos las dos – A la tarde podemos invitar a Flor a tomar unos mates –ella asiente con una sonrisa – pero primero me acuesto en tu cama a dormir la siesta.
— ¡Como en tu casa amiga! –Me dice sarcásticamente haciéndome reír – total ya es más casa tuya que mía –y ahora reímos las dos.
— Idiota, no sé qué te quejas, pasa lo mismo en mi casa –ella asiente divertida.
Después de ayudar a limpiar, le usurpe su cama de dos plazas, para que después ella aparezca y prenda la tele, obviamente que ella no tenía sueño si durmió toda la mañana. Yo gire, me tape hasta la nariz y caí en mis sueños.
•••




jueves, 20 de agosto de 2015

7

Camino lentamente hasta el auto y lo veo sonreírme, yo le devuelvo una de mis sonrisas chiquitas, subo y lo abrazo fuertemente. Un suspiro enorme se me escapa, me dirige una mirada profunda y yo elevo una de mis cejas, expectante.
— ¿Está todo bien? –y sabe a lo que me refiero.
Habían pasado unas seis horas de todo esto, los padres de Tomas nos convencieron de que nos vayamos a descansar, que cualquier cosa ellos nos avisaban, y le hicimos caso, Anita me dejo en casa primero, yo las salude con un abrazo enorme y que cualquier cosa que sepan, me avisen. Yo también les avisaría si me enteraría de algo. Me era imposible la idea de acostarme aunque sea una hora a descansar, para despejarme un poco, prendí la radio y empecé con una limpieza profunda a todo mi departamento. Hora y media después, me encontré en el sillón, con un cansancio que no podía manejar, y cuando me estaba dejando llevar por mi sueño, el celular empieza a sonar con todo lo que da, haciendo que me exalte, y enseguida me pare para ir a atender.
— Hola – mi voz me delato: estaba muerta de sueño.
— Pauli, mi amor – la voz de mamá y yo sonreí a medias – papá me conto hoy temprano todo lo que paso, ¡que cagada! ¿Vos como estas?
— ¿Y cómo voy a estar ma? Mal, Tomas está al borde de la muerte, no sé si va a sobrevivir o no y yo acá, sin poder hacer nada.
— Si… me imagino lo feo que debe ser, hija. Pero la esperanza es lo último que se pierde, yo desde casa estoy mandando fuerzas para que todo salga bien.
— Siento que no es suficiente todo lo que estamos haciendo. Yo pensé que a las pocas horas ya iba a despertar y no pasa nada, no sé.
— Solo hay que esperar, cuando él esté preparado va a despertar.
— Si, ojala. ¿Vos, como estas ma?
— Con ganas de reunir a mis hijos a almorzar ¿Qué pensas? ¡Y ojo! Hoy saque la pasta linda y estoy a punto de meter unos tallarines bien caseros a la hoya.
— ¡Uyy! ¡Que rico boluda! – se escucha su risa.
— No se habla más, en quince te pasa a buscar papá.
— Te amo, gracias –le sonrío al celular.
Nunca le gusto cocinar, muy pocas veces pasan estas cosas de que nos invitan a almorzar a mí y mis hermanos. Hoy, creo que por más de que quieran compartir un almuerzo como los de antes, cuando todos vivíamos en esa casa de Belgrano que ahora comparten ellos dos y mi hermano Gonza, es más porque saben que estoy mal y que estar con ellos me hace bien, siempre me va a hacer bien. Ellos son lo que son, son como son, y no los cambio por nada.
— Si, está todo bien –me dice acariciando una de mis mejillas – vos no dormiste nada – me acusa con el dedo y yo se lo agarro, muerdo mi labio inferior.
— ¿Tomas? –pregunto.
— Sigue todo igual Pau. Sigue sin despertar –murmura- según cómo evoluciona en estas horas es posible que le bajemos un poco la dosis de los antibióticos que le estamos pasando por suero- me dirige una mirada y yo solo asiento lentamente.
— Es horrible todo esto: tener que esperar, y no saber que puede llegar a pasar, porque aunque vos no me lo digas sé que esta entre la vida y la muerte –elevo una ceja.
— Hay muchas variables Pau… todo puede pasar –me agarra una de mis manos con fuerza y yo largo un suspiro enorme – vení –y me tira a sus brazos para que vuelva a abrazarme – hay que tomarse todo con calma –acaricia mi pelo.
— Eso intento hacer –muerdo mi labio inferior y seco rápidamente una de mis lágrimas se escapó sin permiso alguno. Me dirige una mirada y me sonríe, para después dejar un beso en mi frente y tomar camino a casa.
Al llegar es Pilar quien nos abre la puerta y al verme salta a mi cuerpo para que yo la alce, abrace y deje millones de besos en su mejilla.
— ¡Hola mi amor! –le sonrío ampliamente, feliz de verla.
— Hola tía –deja un pequeño beso en mi mejilla y me abraza por mi cuello. Así camino junto a ella hasta el living donde me encuentro a mis dos hermanos en uno de los sillones hablando. Me sonríen al verme y yo me acerco a ellos, para saludarlos, después de dejar a mi sobrina otra vez en el piso.
— Pochi –dice Gonza y se para para abrazarme - ¿Cómo estas negrita? –y hago una mueca y le regalo una sonrisa chiquita - ¡Arriba, eh! Todo va a estar bien.
— Delfo –ella me abraza fuertemente y suspiro. Me mira, nos miramos. No hacen falta palabras.
— Tía ¿vamos con la abuela? Mira, veni… está haciendo unos tallarines que están para chuparse los dedos –y se saborea, haciendo que sonriamos todos.
— ¿Enserio tan ricos? ¿Ya los probaste? –le pregunto y ella me toma de la mano para ir juntas hacia la cocina.
— No, pero dice la abuela que siempre le salen tan ricos que están para chuparse los dedos –y yo rio.
Ahí es donde me encuentro con esta señora que nos viene escuchando a las dos hablar y no puede evitar sonreír. Es que Pilar nos hace sonreír a todos.
— ¡Llego la tía, abuelita! –dice con felicidad y me sonríe mamá, yo solo muerdo mi labio inferior, ocultando una sonrisa.
— ¿Vos viste lo que es tu tía, Pili? Hasta con unas ojeras enormes esta hermosa –muerdo mi labio inferior. Pili sonríe y me obliga a dar una vueltita.
Mamá me chifla y yo no sé cuál de las dos es más chiquilina.
— ¿Me vas a saludar o? – pregunto divertida y ella me sonríe para abalanzarse a mí y abrazarme fuertemente y yo sonrío y me dejo abrazar.
Porque no hay nada más lindo y sanador que los abrazos de mamá.
— Te quiero tanto a vos –me murmura, nos separamos y yo le sonrío – con Pili preparamos una súper salsa que te va a levantar ese ánimo y te va a curar el corazoncito ¿no? – Pilar asiente con una sonrisa y me pide que la alce nuevamente.
— Porque la comida de la abuela también sana –dice y yo miro a mamá, largo una carcajada.
— Excusas para que logre que me ayude –me murmura y yo muerdo mi labio inferior.
— Hey, deja a mi hermana en paz vos –llega Gonzalo para pelear a Pilar, me abraza por detrás – es mía, no tuya.
— Salí feo –le dice ella – la tia me quiere más a mí que a vos –le saca su lengua y Gonzalo intenta agarrársela, para que ella largue una carcajada y yo y mamá que no podamos entender lo que estábamos viendo.
— Que sabes vos, a mí me conoce mucho más antes que vos, así que te vas bajando de ahí que me la voy a llevar conmigo
Pili me mira preocupada y yo le sonrío y le guiño uno ojo, ella sonríe.
— A mí me regalo un álbum de la cerdita y a vos nada.
— ¿Y? que me importa, cara de torta –y yo muerdo mi labio inferior. Gonza es todo, enserio.
— Cara de papa frita – se baja de mi cuerpo – mira, te lo voy a buscar – Gonza le sonríe divertido por la altura que le lleva a la pequeña de la casa, así de chiquita y patotera.
— Enana –le grita y yo rio – Paula estoy enojado con vos –me dice cruzándose de brazos. Yo elevo una ceja.
— ¿Y ahora que hice?
— Le compraste un álbum a Pilar y a mí no me compraste nada – yo miro a mamá, sin poder creer el planteo de un flaco de 19 años.
— ¿Cuántos años tenes? –y él ríe divertido.
— ¡No vale! – y ahora yo me contagio de su risa y me abraza, yo también lo abrazo
— Sos un tarado –le murmuro y el ríe. No lo suelto, por eso el me abraza mucho más fuerte y yo grito – me vas a asfixiar nene –me quejo y me suelta para mirarme y notar mis ojos tristes, y que su facciones cambien.
— ¿Salimos a sacar fotos después? – A él también le gusta todo esto, aunque no lo ve como una profesión.
— Te amo pendejo del orto –lo abrazo efusivamente y él ríe divertido. Vuelve Pili con su álbum de figuritas y vuelven las peleas.
Todo está listo para sentarnos a almorzar, por eso yo junto a papá y Delfi ponemos la mesa, y ya todos sentados, es mamá quien se acerca a la mesa con la fuente de tallarines con salsa a lo Alejandra y Pilar Chaves.
— Es increíble les juro, todos los días ves caras nuevas afuera, llenas de nervios y ansias y te preguntan a vos a ver si podes hacer algo para que salgan y yo… no sé, es una locura – Delfi cuenta divertida las experiencia de ver todas las mañanas a un grupo de chicas afuera esperando a los artistas para una simple foto o entregarles sus regalos.
— Imagínate lo que deben sentir los famosos ¿no? Aunque seguramente habrá alguno que otro que le chupa un huevo –dice papá mientras enreda su tenedor en los tallarines.
— Si, hay de todo – sigue ella – pero esas caritas llenas de ansias a las siete de la mañana. Yo llego dormidísima y hasta te piden fotos a vos boludo, o sea –ella niega imposible de creer lo que es parte de su trabajo.
— Una mamá famosa –le digo a Pili - ¿te imaginas a mamá firmando autógrafos por la calle? –y ella ríe divertida
— ¿Cómo Topa? –Pregunta y yo le asiento divertida - ¡Mami! Hace un programa con Topa y Muni –y nosotros reímos.
— Dale, ya, ya. –dice ella y niega seguidas veces.
En eso suena mi celular, avisando que una llamada llego, y no pierdo ni un segundo que me levanto a buscarlo en mi mochila que había quedado en uno de los sillones.
El nombre de Agos apareció en pantalla.
— ¡Agos! ¿Paso algo? –mi voz de preocupación.
— Pochi, no –dice con su voz de dormida – te llame porque ni bola a los mensajes.
— Tenía el celu en la mochila y estaba almorzando… ¿pero qué paso negrita?
— Me acaba de llamar Anita que los chicos quieren ir a ver a Tomi todos juntos… ¿Venís?
— Si… obvio que si. Escúchame, yo estoy en lo de mis viejos, y después creo que salgo con Gon a sacar algunas fotos. Cuando estén por ir, avísame y nos encontramos
— Dale, yo te aviso y si queres veni a casa y los esperamos juntas a los chicos para que nos pasen a buscar. –Murmuro un “dale” - ¿vos, como estas? ¿Más tranquila?
— Ponele –murmuro – ponele que me distraje un poco, y ponele que estoy un poco más tranquila –escucho su sonrisa.
— Ponele que te creo –dice y yo sonrío –bueno Pochita, nos vemos después.
— Dale, besitos negri.
Cuando vuelvo a la mesa, la charla sigue con entremedio la locura que sostiene Pilar y su cuerpito de solo cinco años, las sonrisas calidad de mamá, Gonza y su manera de ser tan especial, Delfi y que te saque la ficha de una, pero que no diga nada, porque no es necesario, y papá, el hombre de la casa –junto a Gon- que solo quiere ver feliz a su familia, y se esfuerza día a día por lograrlo.
Como habíamos planeado con Gonza, después de comer, salimos –junto a Pili que se coló – a una de las plazas, nuestra idea principal había sido ir a sacar paisajes, pero nos pareció más lindo y divertido tener a una modelo chiquita que ama posar para sus tíos mientras juega en el tobogán, hamacas, etc.
 — ¿Tío podemos comprar un juguito? –su voz dulce que puede a todo el mundo.
— ¿Un juguito queres? –le pregunta y ella asiente. Yo solo sonrío mientras veo algunas de las fotos que le saque – bueno, vamos a comprar juguito entonces, y algunas galletitas para una súper merienda con los tíos ¿dale? –sus gritos de felicidad se escucharon por toda la plaza. Nuestras risas también. Es una loca linda – bueno ¿te quedas? –me pregunta.
— Si dale, yo me quedo cuidando las cosas. Cómprenme algo rico –le guiño un ojo a Pili y ella me sonríe. Somos las dos fanáticas de las golosinas, por eso nos entendemos tanto.
Mientras ellos salen de la mano para el quiosquito que está enfrente, yo aprovecho para sacar un lindo momento de ellos dos, por esto es que me encanta la fotografía: para poder guardar recuerdos, sabiendo que van a quedar guardados en una simple foto, y no correr el miedo de que se borren de la memoria. Paso a la otra foto y la veo a ella largándose del tobogán con una sonrisa que me hace sonreír a mí, esa sonrisa que por ella doy todo y más.
Es cuando escucho mi nombre que me alerto y me doy vuelta, una Uschi viene corriendo y por detrás la veo a su mamá junto a Pedro. Yo sonrío a medias.
— ¡Hey! Hola preciosa –me abraza por el cuello y planta un beso en mi mejilla - ¿Cómo estás?
— Bien, vinimos con mamá y el tío Pepe a hamacarnos. ¿Vos estas solita? Podes quedarte con nosotros –sonrío.
— En realidad vine con Pili y Gonza mi hermano que se cruzaron al quiosco y me dejaron sola –sonrío- que lindo que hayan salido a pasear todos juntos.
— ¡Pau! –llega Flor y Pedro y es ella quien me sonríe plenamente. Me paro para saludarlos.
— ¡Hola Flora! –le sonrío chiquito y dejo un beso en su mejilla – Hola Peter –él me sonríe y ríen los tres por su apodo recién inventado.
— Peter es muy cool para mí –dice divertido - ¿Cómo estás?
— Es que Pedro me parece muy frio –le regalo una sonrisa chiquita – Bien, que se yo. ¿Ustedes?
— ¿Cómo están los chicos? –pregunta Flor y yo suspiro.
— Agustín y Simón ya están en la casa, recuperándose. El que todavía no despierta es Tomi que no sé lo que va a pasar –muerdo mi labio inferior, y mis ojos se cristalizan.
— No lo puedo creer te juro –dice ella – yo no los conozco, pero… como de un momento para el otro, pasan las cosas ¿no? –asiento.
— ¿Supongo que es el destino? –Pregunto y yo muerdo mi labio inferior – ya no sé qué pensar, les juro.
— Ahí viene Pili ¿puedo ir mami? – pregunta Uschi y tras el permiso de su mamá ella sale corriendo hasta dónde está mi sobrina junto a Gonza que vienen para acá.
— Y nosotros con Gon íbamos a salir a sacar fotos y una enana se nos coló, así que terminamos en la placita sacando fotos –les cuento, cuando esta mi hermano a mi lado, abrazándome por la espalda.
— Hola – saluda a Peter con la mano y después deja un beso en la mejilla de Flor - ¿todo bien?
— Bien. Nosotros también salimos a aprovechar el día, esta hermoso –dice Flor – Pedro se invitó a almorzar a casa con la excusa de que yo tenía postre de ayer y después salimos a pasear –les sonrío.
— Es buena esa excusa eh –le digo – la voy a tener en cuenta.
— Tengo muchas más, después te paso –me guiña el ojo haciéndome reír.
— Este loco es el que nos llevó a la Clínica anoche, nos salvó de un apuro mal –le cuento a Gonza y él le sonríe.
— ¡Un genio! No todos hacen eso por una persona a la que recién conoces –y asiento.
— Es lo que le dije, se re porto –y me sonríe avergonzado.
— Bueno basta –dice él - ¡mira como me pongo! –y nos reímos los cuatro.
Mi celular empieza a sonar nuevamente y yo lo busco rápidamente, un mensaje de Agos me avisa que en una hora nos pasan a buscar Anita con los chicos para volver a la Clínica y ya me veo despidiéndome.
— Pilar me va a matar, pero me tengo que ir, en una hora nos vamos todos a la Clínica con los chicos –le digo a Gonza y el asiente.
— Si, te va a matar – Flor y Peter ríen.
— Pero quédate vos con ella, a una cuadra de acá hay una parada que me deja a dos cuadras de los de Agos, no te preocupes.
— No te vas a ir en colectivo, te llevo boluda –me dice – total, después volvemos, que se yo.
— Bueno, no se… como quieras –sonrío.
— ¿No queres dejarla? –Pregunta Flor – después te la alcanzo a la Clínica o se la llevo a tu hermana, como quieras. –nos miramos con Gonza.
— Tendría que preguntarle si se quiere quedar, y después llamar a Delfina, que es bastante insoportable con este tema –le digo con una sonrisa. Veo a las nenas como se divierten juntas y sonrío – en quince te confirmo –le digo divertida y salgo para  donde están Pili y Uschi.
Claro que ella lo que más quería era quedarse jugando y no tuvo problema en quedarse junto a Uschi, por eso es que llame a su mamá y después de poner horario de devolución, acepto. Yo me fui junto a Gonza, después de dejar miles de besos a Pili prometiendo que después nos veíamos en el “trabajo del abuelo” como dice ella.
Ahora me encuentro en otro auto, el auto de Anita, junto a Simón que va al lado mío serio y dolorido, del otro lado Agos, también seria y preocupada, y en el asiento de acompañante Agustín. Los cinco serios y preocupados, yendo a llevarle buenas energías a mi amigo para que una vez por todas logre despertarse y poder volver a tenerlo con nosotros.  Cuando llegamos, fui la encargada de hablar con papá y pedirle por favor que haga la excepción por hoy y que nos deje entrar a las cinco juntos.
— Por favor –le pedimos todos juntos, y él asintió lentamente.
— Necesito que por favor no hagan alboroto. Y no mucho tiempo, Tomas necesita tranquilidad –asentimos todos juntos.
Abro lentamente la puerta de la habitación, y es Agos quien después de haber pasado todos, la cierra lentamente. En cuestión de segundos rodeamos su cama, y verlo ahí, enchufado, con una máscara de oxígeno y un suero que no deja de gotear al ritmo de las agujas de reloj. Tiene una venda a un costado de la frente, sus manos están todas lastimadas y sus parpados un tanto colorado. Le dirijo una mirada a los chicos que están enfrente mío y de las chicas.  Puedo ver en sus ojos culpa, demasiada culpa, y aunque no hayamos hablado nada, porque creemos que todavía no es el momento, tengo la mínima impresión de que desean con todo su cuerpo que el que este ahí, acostado sin poder despertar sea uno de ellos. Como yo también en mi momento de mayor crisis –cuando llegue a este lugar – pensé en porqué a él y no a mí. Porqué si él es una gran persona, más que yo, y él se merece esta vida aún más que yo. Por qué les pasan estas cosas a personas tan buenas, y por qué no a aquellas personas que solo viven para hacerles el mal a otras, por qué la vida nos da un golpe tan bajo como este, qué es lo que hicimos tan malo para de alguna manera merecer esto. Y tantas preguntas sin respuestas que nos carcomen la mente y no paran hasta encontrar una mini respuesta a todo esto.
— Como me cuesta verte así –murmuro. Y creo en que las personas estando en este estado pueden escuchar y sentir todo. Me atrevo a tocar suavemente una de sus manos – Hoy más de cinco personas me dijeron que vas a salir adelante –recibo las miradas de mis amigos – que sos fuerte… y que te lo mereces, mereces volver. Nosotros merecemos tenerte acá, por muchos más años Tomito.
— Yo no puedo dejar de pensar en cuando nos dijiste que estábamos en una montaña rusa, en  pleno giros –dice Agus con su voz rota – nosotros muertos de miedo y vos desde el minuto cero cargándonos, como siempre –muerdo mi labio inferior.
— ¿Enserio les dijo eso? –pregunta Agos, conteniendo unas cuantas lágrimas.
— El auto giraba y él además de estar intentando a que el auto pare nos decía que esto era como una montaña rusa…
— Que no tenía fin. –completo Simón.
— Vos no tenes fin –dice Anita, mirando a Tomas – Estas lleno de vida, de alegría… ¿Quién se pone a cargar a sus amigos cuando están por tener un accidente para tranquilizarlos un poco? Solo vos nene.
— Te necesitamos hermano –dice Simón – necesitamos que vuelvas, que estés acá con nosotros, jodiendo y divirtiendo, no acá, durmiendo. ¿Cuándo se te da por dormir tanto? ¡En la vida te gusto dormir la siesta!
— Sabemos que vos podes, que estás haciendo todo lo posible para despertar. Solo te pido un poquito más de esfuerzo, un poquito más de fuerza para que estés otra vez acá, con nosotros. Dale negrito. Vos podes. –dice Anita.
— Vamos a estar acá con vos, haciéndote el aguante. Juntos, como siempre, y esperándote –dije, y me abrazo a Agos que no puede contener más sus lágrimas.
— Una vez me dijiste que nunca baje los brazos, que intente, intente e intente. Ahora te lo pido yo a vos. No nos bajes los brazos Tomo –dice Agos.
Y antes de irnos, nos pusimos todos en los pies de la cama, abrazándonos.
— ¡Vos podes! –dijimos los cinco a unísono.


•••

¡Holaaaaa! Bueno he vuelto *todavía sigo sin mi pc, pero no puedo dejarlos en banda por tanto tiempo*
Uno de mis capítulos favoritos, especiales y movilizadores. Espero que llegue algo x2
Quiero sus comentarios!!! Por favor.



lunes, 17 de agosto de 2015

6

Un silencio enorme se formó, o  al menos es lo que me parecía. Solo se escuchaba el eco de la última frase de mi amiga una y mil veces.

Los chicos volcaron con el auto, los chicos volcaron con el auto, los chicos volcaron con el auto. ..

Un frio invade mi cuerpo que me hace temblar todas mis extremidades, mis ojos se vuelven cristalinos e intento decir algo, intento correr o algo, pero sin embargo estoy inmóvil en una crisis. No dejo de mirarla ni un momento, hasta que cierro los ojos y al abrirlos miles de lágrimas se me escapan.
— ¿C- cómo?  -logro decir. Trago saliva - ¿me estas jodiendo, verdad? – suplico porque esto sea una joda de mal gusto, pero ella solo niega y suspira llena de nervios.
— Llamaron a Ana con el teléfono de Agus –muerde su labio inferior – le dijeron que los están trasladando a la Clínica de tu viejo
— ¡Ay la puta madre! –grito y noto como mi voz es temblorosa - ¿Y Ana? ¡Tenemos que buscarla! ¡Tenemos que ir!
— Se fue en su auto, igual una chica maneja por ella. –muerde su labio – y yo que no podía encontrarte… Acabo de llamar un taxi, ya debe estar por llegar.
— Yo las llevo – escucho decir a Pedro que seguía al lado nuestro. Lo miramos y asiente – dale, no se habla más ¡no pueden esperar a que llegue el taxi!
— Pero… ¿Y Flor, boludo? –le pregunto.
— Estamos hablando de algo importante… después de esta noticia no se puede seguir con una fiesta así como si nada. Dale –asentimos y el empieza a caminar hacia la puerta de salida.
Ahí nos encontramos con Flor que estaba sumamente preocupada y que nos regala un abrazo y unas palabras cortitas para que estemos tranquilas, pero la verdad que hasta que llegue y me digan que los tres están bien no voy a estar tranquila. Pedro le explica que nos tiene que llevar y ella asiente con una sonrisa y dice que después nos llama.
Salimos en el auto de él.
El viaje más largo de mi vida estaba transitando. Todo como un flash empezaron a aparecer los miles de momentos de risas (y otros no tanto) que compartí con ellos, cada chiste tonto, cada broma, las piñas que nos dábamos con Agus como tal hermanos, los miles de consejos y abrazos de Tomi y cada comentario desubicado de Simón hacia mis “piernas sexis y largas” que me hacían reír y a la vez ponerme bordo. Ellos, junto a las chicas lo son todo. Siempre estuvimos el uno para el otro, siempre vamos a todos lados juntos, somos un grupo, amigos… De esos amigos para toda la vida.
Y ni me puedo imaginar que a ellos les pase algo grave, no me imagino tener una vida sin ellos y su locura tan linda, esa que te hace sentir tan plena.
Mire de reojo y vi que me miraba, yo cerré mis ojos y suspire.
— Ya casi llegamos –me dice y apoya su mano sobre la mía que se encuentra en una de mis piernas, y lo primero que quise es sacar la mano, pero vi sus ojos miel y solo pude asentir lentamente – tranquila. –saca su mano para hacer un cambio y yo me siento un poco más aliviada, le dirijo una mirada a Agos y me sonríe a medias, le doy una mano, como siempre, y ella me la toma.
Ella está igual que yo, pero acá estamos: juntas. Como siempre.
El cartel enorme de la Clínica con sus luces verdes ya se puede ver y en cuestión de segundos Pedro para enfrente y nosotras no dudamos ni un segundo que nos bajamos del auto para entrar prácticamente corriendo y toparnos con recepción, que preguntemos por nuestros amigos y que cuando nos digan “esperen en la sala, en el segundo piso” salimos volando para allá.
En donde nos encontramos con Ana yendo de acá para allá, muerta de nervios, que nos vea y que se acerque para que nos abracemos las tres fuertísimo y que logre aflojar todo mi cuerpo.
— ¿Cómo están? ¿Se sabe algo? –pregunto después de aquel abrazo. Ella seca sus lágrimas y niega seguidas veces.
— Todavía no se sabe nada –murmura – lo vi pasar a tu papá corriendo y no se… tengo miedo –su voz se rompe, yo muerdo mi labio inferior y largo un enorme suspiro.
Los padres de los chicos habían llegado un ratito antes que nosotras, por eso fuimos a saludar y abrazarnos, nos queríamos como si fuéramos familia.
— Tranqui Pochi –me murmura Mauricio, el padre de Simón mientras me abrazo a él – los chicos son fuerte –muerdo mi labio inferior.
— ¡No entiendo porque tardan tanto! –me sonríe y besa mi cabeza.
En ese instante llega papá con un parte y una cara de preocupación, me acerco a él y elevo mis cejas. No dice nada.
— ¿Y? –pregunto.
— Bueno…Antes que todo, les quiero aclarar que sus hijos tuvieron un accidente muy brutal, lo que quiero decir es que… la verdad, no sé cómo se salvaron –mordí mi labio inferior y nuevamente lagrimas amenazaron en salir - el auto dio tres giros y quedo dado vuelta. Costo mucho sacar el cuerpo del paciente Echeverry Tomas
— ¿Cómo se encuentra Miguel? Por favor, decinos –dice su mamá llena de dolor y angustia mediante lagrimas incontrolables..
— Recibió un golpe bastante importante en su cabeza a lo que le sucedió un traumatismo craneoencefálico moderado –no sabía lo que significaba eso, pero ya me parecía un tanto grave – esto quiere decir que sigue inconsciente y que seguramente presente algún que otro síndrome pos conmoción: fatiga, mareo, cefalea, dificultad para la concentración, etc. –asentimos – solo les puedo decir que hay que esperar a que despierte para ver cómo reacciona –asentimos.
— ¿Agustín y Simón? –pregunto y él me acaricia una de mis mejillas.
Por suerte ellos habían sufrido raspones y lesiones leves, Simón tenía una quebradura en su muñeca por ser despedido del auto y Agus tenía toda su espalda a carne viva, el también fue despedido del auto, pero por suerte ambos estaban en observación. Un alivio inmenso.
— ¿Puedo pasar a verlo? –pregunta la madre de Agus
— Si claro, los están esperando –sonríe papá – de a dos por favor, así no me retan a mí – primero van sus papás y yo me acerco a él para abrazarlo fuertemente, y que él me abrace, que todo mi cuerpo se afloje, que pueda largar toda esa tensión mediante lagrimas – Shh, Pau…todo va a estar bien.
— ¿Y si no despierta? –muerdo mi labio inferior
— No digas eso –seca mis lágrimas – vamos a hacer todo lo posible para que todo salga lo mejor posible ¿sí? –Asiento – ¿En que vinieron ustedes? ¿Tenes en que volverte?
— Me vuelvo en taxi, veo como hago después… Nos trajo Pedro, que tambien estaba en la fiesta.
— ¿Alfonso?
— No pa, Pedro te dije… ¡Tu alumno! Es amigo de Flor y como Anita ya se había ido nos íbamos en taxi y el se ofrecio a llevarnos
— Es Alfonso su apellido, boluda –me dice divertido y yo muerdo mi labio inferior.
— ¿Un mejor apellido no, no? –y el rie y besa mi mejilla.
— Tengo que irme… después nos vemos
— Esta bien… gracias pa –lo abrazo y dejo un beso en su mejilla.
— ¡A tener fe! –dice dando una palmada suave en la espalda de Agos con una sonrisa y después, lo vimos irse por los pasillos.
Las tres nos miramos con una sonrisa chiquita y nos abrazamos, haciéndonos saber que íbamos a estar la una para la otra. Pase lo que pase.
— ¡No aguanto más, quiero verlo! –dice Anita y muerdo mi labio inferior.
— Por lo menos sabes que está bien –le digo – él y Simón. Yo no puedo dejar de pensar en Tomi, pobrecito –muerdo mi labio inferior.
— Espero que despierte pronto –dice Agos – Miriam está hecha mierda –muerde su labio inferior. Miriam, la mamá de nuestro amigo.
Suspiro.
— Voy a traerle un poco de café... ¿ustedes quieren algo? –pregunto y ellas niegan.
— ¡Ya vuelvo! –aprieto las mejillas de Agos y ella me sonríe a medias y me tira un beso al aire. Yo salgo para la cafetería.
Intento imaginarme el dolor que debe sentir una madre en estas situaciones y no puedo, no puedo, creo que uno nunca pierde las esperanza y la fe en estas situaciones, pero el dolor que se siente es tan inmenso… imagínense lo que debe ser para una madre el no saber si su hijo va a salir de esta o no. Odio pensar de esta forma, sé que no ayuda en nada, pero me invaden los miedos, nervios y ya no sé qué pensar, ni que hacer.
— Un vaso de café negro –le digo a la chica que está del otro lado del mostrador en la cafetería. Ella me sonríe y me murmura un “enseguida” para perderse detrás de una puerta. Mientras espero me siento en una de las butacas. Paso mis manos por mi cara y un bostezo se me escapa, veo el reloj de la cafetería (mi celular murió): 05:58 no hace ni media hora que estoy acá y me parece todo eterno.
— Pau – me nombran y al instante me doy vuelta.
— ¡Pedro! –y una sonrisa chiquita se me escapa – pensé que estabas en tu quinto sueño –me sonríe.
— Me quise quedar esperando por si alguien venia acá… para saber cómo están.
— ¿Por qué no fuiste allá? –se encogió de hombros.
— Es algo muy delicado para que yo caiga ahí y a penas los conozco –asiento, entendiendo.
— El más complicado es Tomas que había quedado atrapado en el auto. Agus y Simon por suerte están bien  –muerdo mi labio inferior- tiene un traumatismo cráneo no se cuanto
— Traumatismo craneoencefálico –me dice con una pequeña sonrisa - ¿de qué nivel?
— Moderado… pero yo quiero que despierte, que reaccione, no… puedo pensar que le puede pasar algo más grave aún ¿entedes? ¡No entiendo porque pasan estas cosas! ¡Y a él! Que es tan bueno, tiene un espíritu, boludo... No... Me supera te juro.
— Vos tranquila, él tiene que recibir todas las buenas vibras, y replanteándote estas cosas no sirve en nada –me sonríe a medias – solo en ponerte mal más de lo que estas –asiento.
— Gracias… En serio, te re portaste y acabamos de conocernos, uno no se encuentra con una persona así todos los días –sonrío.
— ¿Qué te voy a decir? Si está a la vista que me gusta ayudar.
— Vas a ser un gran médico, de eso no hay dudas –me sonríe.
— Gracias.
— Bueno… me voy a llevar este café – él asiente – y gracias por traernos
— No hay nada que agradecer, dale anda –le sonrío chiquito y él sonríe.
Con vaso en mano, vuelvo a donde están los demás.
Esperando a que haya nuevas (buenas) noticias.


•••

Capitulo un poquito difícil, personalmente. Espero que llegue algo al menos!! 
¡Gracias por sus comentarios! Ruego porque nunca se cansen de comentar, por favoooor.
Nos estamos leyendo prontito.






sábado, 15 de agosto de 2015

5



[Él]

Un sonido horrible me despertó, y al caer en cuenta, se trataba de mi celular vibrando en la mesa de luz de madera, que hacia esta vibración aún más insoportable. Refriego mis ojos con ambas manos y me estiro a alcanzar el celular. Once del mediodía y una llamada perdida de mi vieja.
Suspiro, me estiro de brazos y estoy decidido a llamarla para ver porque esa llamada.
Al tercer tono, escucho su voz tan de madre:
― ¡Pedro! Me preocupaste, ¿Por qué no me atendías? –frunzo mi ceño. Hermosa manera de recibir mi llamada.
― Ma, es sábado, es el único día que me puedo quedar un rato más durmiendo. ¿Qué pasa?
― Bueno, que se yo, por ahí ya te habías despertado –muerdo mi labio inferior y sonrío – llamaba para saber si venias a almorzar, pero ni siquiera habrás desayunado –reí, es que no da más de pesada. Enserio.
― Tengo una hora para ducharme, tomar algo y estar ahí. Llevo helado.
― Pero no comas mucho, después no vas a comer la comida.
― ¡Si mamita querida! Nos vemos Ana
― ¡Odio que me digas así Pedro, córtala! –ya sé que odia, por eso se lo digo. Rio divertido
― Te quiero viejita linda. En un rato nos vemos.
― Bueno dale, acordate del helado –reí, mordí mi labio inferior y después corte.
Esta mujer lo es todo, enserio.
Decidido a salir de la cama, fui directo al baño en donde me cepille los dientes y después entre a ducharme rapidísimo, para salir, cambiarme y tomar un vaso de jugo con unas galletitas dulces que habían quedado de ayer cuando compartí merienda con Flor y Uschi.
Sali de casa para casa de mis papás y Francisco, mentalizándome que tenía que tener la mejor de las ondas para que no pase nada incomodante que arruine el almuerzo en familia. Claro que antes de llegar, pase por una heladería artesanal, pedí un pote con cuatro sabores, y ahí sí, al fin llegue. Fue papá quien me recibió con su sonrisa, y yo le regale una mía para que me abrace por un momento y me dé una palmada en la espalda.
― ¿Cómo estas Pepe? –me pregunta mientras entramos juntos a casa, o la que fue en el momento de todos.
― Todo muy bien ¿vos viejo?
― Bien, acá mirando la repetición de ayer, que gracias a tu mamá y a su novela me perdí el final – y en el televisor del living se podía ver el partido que jugo ayer River y en uno de los sillones mí hermano. Ambos fanáticos, pero la que manda acá es mamá, demás esta decir.
― Igual, te queda bien la pollera viejo –me burle de él y me pego suavemente en la espalda para que riamos los tres - ¿Qué haces? –dije en forma de saludo y nos extendimos la mano.
― ¿Todo bien? –asiento.
― ¿Lu y mamá? –pregunto a papá y él embobado con el partido que no pudo ver, y que yo sí, me hace señas con su brazo que están en el patio y salgo a saludarlas.
Me las encuentro en plena charla de plantas, viendo las mismas cuando llego, y sonrío.
― Ah, pero que bombones –les grito y ellas giran enseguida para encontrarse conmigo y que me sonrían.
―Hola nene –me dice mamá y yo me acerco a ellas para saludarlas con un beso en la mejilla - ¿Cómo estas mi amor? –me acomoda el pelo y yo miro de reojo a Lu que me mira divertida.
― Bien ma, todo bien –le sonreí - ¡Te traje el helado!
― ¡Bien! A pedido de tu papá hice ñoquis con salsa rosa y pollo –sonreí.
― ¡La felicidat! –le digo con una sonrisa grande y ella ríe.
― Se nota que mamá te cocina poco y nada. ¡Mira lo flaquito que estas! –sigue ella, y Lucia no para de reír - ¿para cuándo una chef?
― ¡Sabía que iba por ese camino tantas vueltas! –le digo divertido y niego seguidas veces con la cabeza, mientras ellas largan una carcajada - ¿Por qué a ella no le haces lo mismo ma?
― Ah, de eso se encarga tu papá, y hablando de Roma ¿siguen viendo el partido?
― Sí. ¡Como ganamos eh! –digo con felicidad.
― A mí ya me tenía harta y se lo cambie… Casi me echa de casa –y rio.
― Pero la última palabra la tenes vos –le dice Lu y yo asiento sonríete.
Cuando todo esta listo, mamá nos dice que ya nos podemos sentar en la mesa, para suerte de papá ya había terminado el partido, y por eso, ella apago el televisor.
“Es la única hora en la que estamos los cinco juntos, aprovechemos a contarnos nuestras cosas” Miles de veces la escuche decir eso de parte de ella, y claro que como dije antes, ella era la que mandaba en casa, por eso desde hace años se hace esto.
No quiere decir que papá no siga reprochando.
― ¡Muy bien! Me sorprendió, porque cuando termine todo, se me acerca el profesor, y me dice que el viernes me esperaba en la Clínica otra vez, para estar en contacto con pacientes –digo con una sonrisa cuando es papá quien me pregunta cómo me había ido en las prácticas del lunes – aparte me había felicitado y todo, fue muy loco –sonreí.
― Boludo si te habías preparado un montón, como para que te vaya mal –me dice Lu que está al lado mío y me agarra de la mano, yo le sonrío agradecido.
― A Fran le fue mal en el parcial pobre –dice mamá y yo le dirijo una mirada con una sonrisa chiquita – también te habías preparado bastante ¿no? –asiente.
― No tanto como él, eso es obvio –dice un poco molesto.
― Tal vez te jugaron en contra los nervios –le dije, sabiendo que los primeros parciales son los peores.
― Aparte tenes más posibilidades ¿no? –dice papá, después de darle un traguito a su copa de vino. Él solo asintió.
― Prefiero no hablar de esto, sigamos con el relato del hijo perfecto que lo felicito su profesor, dale.
― Fran –murmura Lu suplicándole que por favor, se calme. Quiere un almuerzo tranquilo, como también el resto de nosotros.
― ¿¡Fran qué!? –Eleva su voz - ¡Estoy diciendo solo la verdad! Él ama contar todos sus éxitos, y hacer sentir mal a los demás, y si no es así, siempre se hace la víctima y logra llamar la atención de todos. –me mira fijamente, como yo a él – No sos el único que le pasa cosas buenas o malas, pero claro como hace dos años atrás estabas en un estado casi depresivo por una flaca que no te quería y ahora te va bien todo el mundo te apoya y te felicita por un simple parcial aprobado. ¡No sos el centro del mundo, flaco! –me grita y yo parpadeo, asimilando todo lo que me está diciendo. ¿Esto es real?
Si, demasiado. Y por un momento no me sorprende tanto su actitud. Si sus palabras.
― Vos te quejas de todo, pero mírate… Acabas de arruinar un almuerzo, pelotudo –quiero sonar tranquilo, aunque las ganas de pararme y cagarlo a trompada me sobran
― Sos unos pendejos de mierda –dice Lucia enojada – no les importa nada de nada. ¡Estamos acá eh! ¡¡Hola!! –y nos saluda con la mano irónica – Se cagan en todo. Se cagan en mamá y papá –y por primera vez después de todo esto los veo, y mamá está aguantando sus lágrimas. Mi corazón se vuelve pequeño. Muerdo mi labio inferior y miro a Francisco que tiene sus facciones tan duras que no logro distinguir ninguna expresión.
― Perdón –les murmuro, acaricio un hombro de mi mamá y salgo para el patio.
Un largo suspiro se me escapa cuando mi cara choca con un suave aire fresco y logro relajarme un poco. Veo de lejos aquella hamaca que esta desde que tengo uso de razón y me siento en ella. Saco el atado de mis cigarrillos y al instante prendo uno. Sus palabras vienen a mi mente y me atormento.

“…No sos el único que le pasa cosas buenas o malas, pero claro como hace dos años atrás estabas en un estado casi depresivo por una flaca que no te quería…”

¿Era necesario decirlo? ¿Era necesario recordármelo? Lo peor que lo que acababa de decir no le juega a favor, pero tuve un poco de conciencia (o de respeto) en donde estaba y con quien estaba, no quería arruinar esto más de lo que estaba.
La veo venir y cuando chocamos miradas ella me sonríe a medias y me siento el flaco más culpable del mundo. Muerdo mi labio inferior y me levanto, para tirar mi cigarrillo a medio fumar y abrazarla.
― Perdón… Perdóname, no quería arruinar esto -  me separo un poquito de ella para ver sus ojos cristalinos. ¿Algo más horrible de ver a tu mamá mal por tu culpa? –
― Vos no arruinaste nada –me dice acariciando una de mis mejillas.
― No, pero podía haber evitado esto… Te juro que no sabía que le estaba yendo mal, si no evitaba mis comentarios, lo conozco, es obvio que iba a reaccionar así.
― Se pasó de la raya él. –Caminamos juntos para sentarnos en un banco que hace juego con una mesita de jardín – todo lo que te dijo… ¿Se refirió a Vanesa cuando…? –asentí mordiendo mi labio inferior.
― Intente hablar mil veces con él, estando hecho mierda y todo, por todo lo que paso… Pero se nota que no le interesa aclarar las cosas. Y eso está bien, se lo respeto y todo. Pero no pienso dejar que les falte el respeto a ustedes hablando así en la mesa ¿entendes?
― Esta bien hijo –acaricia una de mis manos y me sonríe - ¿vos estas bien?
― Lo importante es que vos, papá y Lu estén bien. –Ella asiente  y yo beso su mejilla – voy a irme, tengo que ayudar a Flor con unas cosas para hoy a la noche –eleva una de sus cejas - ¿no te conté?
― ¡Si ya no me contas nada, nene! –y reí divertido.
― Festeja su cumpleaños en la quinta, y me pidió que la ayude con algunas cosas que tiene que llevar –sonríe.
― ¡Qué lindo Pepe! Así que a disfrutar hoy –asiento con una sonrisa – Y te me cuidas, no tomes mucho.
― Tengo que manejar después, ma –ella asiente – bueno… me voy a despedir de papá y Lu
― Dale hijo, vamos.

[Ella]

Cuando me doy cuenta de que me están mirando divertida paro mi baile y largo una carcajada que los hace contagiar a todos y muerdo mi labio inferior para, obviamente que no me importe nada y siguir con mi baile. Digamos que esos dos vasos de fernet y uno de cerveza ayudaron a que mi cuerpo tenga ganas de bailar y que además, se me escape alguna que otra carcajada.
― ¿Estas bien Pochi? –pregunta Anita divertida y yo rio.
― ¡Ree! Hey, dale… ¿Cuándo vamos a ir? Ya son las cinco y dos minutos. –me fijo en mi teléfono y escucho las risas de mis amigos.
― Tenes el teléfono al revés boluda –me dice Agos en medio de una risa y yo me contagio enseguida.
― Dale muchachos, ¡Ya estamos listos para mover la cacerolaaaaaa! –llega Simón que esta igual o peor que yo y me baila por detrás para que yo me sume a ese baile.
Y que no se hable más, porque sabía que si seguíamos acá nos iban a meter bajo la ducha con agua fría. Tomi ayudo a que entre Simón al auto que por poco se cayó,  y nosotras las chicas subimos todas al auto de Anita quien condució hasta la quinta en donde Flor festeja su cumpleaños.
― Se me movió todo el labial la puta madre –me quejo al mirarme con un espejito chiquito -  ¡Pásame Agos!
A mí me mandaron atrás y ellas iban en otra charlando y cantando, a mi después de tener un poco más de conciencia se me dio por verme en el espejo y encontré mis labios hechos un asco.
― ¿¡El que!? ¡Deja de gritar mujer! –y yo rio divertida.
― ¡El labio! ¡El labial! – Y rio –dale gila, mírame – muerde su labio inferior sonriendo y enseguida me pasa su neceser con todos los maquillajes.
― ¿Falta mucho?  No llego. –digo después de unos segundos.
― ¡Pero si ya estás loca! Estas hecha una potra mal –me dice nuevamente y yo niego y muerdo mi labio.
― ¡¡Me meo!!- y ellas largan una carcajada enorme.
― ¡Paula! Sos un asco –dice Anita en medio de una risa – Ya casi llegamos, banca. No me vas a mear el asiento.
― Si no paramos en la ruta –dice Agos divertida y yo hago cara de asco.
― Aguanto –murmuro – HOY SALE GIRA CON LAS WACHAS, LA QUE LLEGAN A CASA SIN BOMBACHA –y me olvide completamente de las ganas de ir al baño. Cantar ayudaba, obvio.
Un camino de tierra y por los costados arboles todos iluminados con flechas que nos indicaban el camino para llegar al estacionamiento. Cuando llegamos, vimos el auto de los chicos y Anita lo para al lado, ellos nos estaban esperando para entrar todos juntos. Es Tomi quien me sonríe al mirarme de arriba abajo.
― ¡Hoy conseguís chongo! –me dice y yo muerdo mi labio inferior para pegarle suavemente una cachetada en una de sus mejillas.
― Cállate, y vamos dale –lo abrazo por la espalda y vamos caminando juntos.
Un hombre alto con traje y un par de hojas nos pide nuestros nombres y cuando le digo el mío y que ellos estaban anotados conmigo él me sonríe a medias y nos hace pasar para caminar unos dos o tres metros y que veamos la entrada de una carpa gigante, en donde la música estaba bastante fuerte y se podía ver a un montón de gente disfrutar de esta. Inmediatamente nos pusimos en rondita y empezamos a bailar divertidos, hasta que me abrazaron por detrás y yo me gire enseguida para encontrarme con Flor y su sonrisa amplia que me contagio a mí y a cada uno de mis amigos.
― ¡Loquita! –me grita feliz y yo rio divertida.
― ¡Feliz cumple! – También le grito y ahora ella es la que ríe divertida. Ella se encarga de saludar a todos mis amigos y por último abrazarse con Agos, quien también le desea un feliz cumpleaños y le expresa lo cuanto que la quiere.
― Hasta las cinco tienen canilla libre, traten de no dejarme sin bebida eh –dice divertida – también en el fondo hay algo para picar por si les da hambre y bueno… Baños a la izquierda, y un patio al fondo, hay una puerta a la derecha –asentimos – y eso ¡Disfruten! –sonreímos.
― Gracias Flor –le digo con una sonrisa – yo desde hace media hora necesito un baño, casi le meo el auto a Anita –y mis amigos junto a ella ríen - ¿Uschi? ¿Se quedó durmiendo?
― Si, cenamos juntas con Pepe – y se da vuelta para buscarlo con la mirada, y cuando lo encuentra le sonríe, él se acerca a nosotros– y después se fue con su papá, chocha que iban a hacer una obra de teatro –rió y yo también
— ¡Buenas! – dice alegre y reparte un beso en casa una de nosotras, y también le extiende su brazo a los chicos - ¿Todo bien? –nos pregunta y varios asienten.
— Todo bien –le digo con una sonrisa.
— Le estaba contando a las chicas que Uschi iba a hacer una obra de teatro –y él ríe, y ella se contagia. Se nota la complicidad de ambos. Yo solo sonrío.
— El padre chocho –dice él y vuelven a reír.
— Bueno chicos, voy a seguir saludando –dice Flor – ¡Disfruten! Vamos que esto recién empieza – grita con entusiasmo y nosotros largamos un grito, aun un poco más entusiasmados que ella.
Los chicos van directo a la barra, Pedro se pierde en la pista y yo les pido suplicando casi de rodillas a las chicas que me acompañen al baño, y ellas ríen, para después, ir juntas para el baño en dirección a lo que Flor nos dijo anteriormente.
La melodía de wake me up de uno de los artistas que más disfruto se empieza a sentir y mi cuerpo (y mente) me obliga a ir a bailar a la pista, por eso es que arrastro del brazo a Agos, que arrastra a Anita para ir juntas y disfrutar de esta canción bailando: una de las cosas que más disfruto y mucho más si es con amigos. Veo a Tomi y Agus acercándose con unos pasos alocados que me hacen reír y por detrás Simón con unos tres vasos para nosotras. Le sonrío y lo ayudo para que todos los Campari estén sanos y salvos. Y que cuando empiece de nuevo la parte remix empecemos a bailar todos.
Ahora no nos importan tanto los vasos.
Siempre tuve presente la teoría que cerrando los ojos uno disfruta más de las cosas. Por algo cerramos los ojos cuando besamos ¿no? O cuando queremos sentir los latidos del corazón de aquella persona con la que estas abrazada, o cuando queremos recordar el perfume de una persona. También cerrando los ojos, de la música se disfruta más. Bailo con mis ojos cerrados y rio cuando choco con otra persona, pero ni me limito a abrirlos. Es cuando la canción lenta… si, porque Flor también es romántica, y yo puedo bailar sola, no hace falta bailar un lento con un pibe, al menos para mí no, la canción termina y yo abro los ojos, giro en mi eje y no encuentro a ninguno de mis amigos. Frunzo el ceño y me decido a buscarlos.
Encuentro la puerta del patio y salgo para ver si están ellos, pero solo me encuentro con una parejita que parece años no se besaban, dos chicas con sus celulares, otra pareja fumando, y un chico con su cabeza a gachas que la sube enseguida como si se hubiera dado cuenta de que lo estaba mirando, y cuando choca sus ojos con los míos me doy cuenta que es Pedro.
Sonrío a medias y me acerco a él para sentarme en uno de los escalones al lado de él.
— Parece que no soy la única a la que dejaron sola –sonrío chiquito y lo veo asentir.
— En realidad salí a fumar –y me muestra su cigarrillo. Yo frunzo el ceño.
— No sabía que fumabas –se me escapa – digo… tampoco tendría que saberlo, pero –y el rie.
— Si, es raro –me mira y lo miro. Yo asiento con una sonrisa – estoy trabajando en este tema-lo miro – en dejarlo –asiento.
— Si yo también –muerdo mi labio inferior – igual, no es algo que me enloquezca –digo divertida – supongo que lo hago para “seguir la moda”
— ¿Y eso? ¿Cómo sería? –pregunta con una sonrisa.
— Cuando una de mis amigas me dijo que pruebe le dije que no, estaba re negada con el tema de fumar cualquier tipo de cosa… supongo que resultado de un lavado de cabeza por parte de papá –y reímos los dos – después, como todo,  te empieza a dar intriga y bueno… probé y acá estoy. Pero no lo tomo como un vicio –él asiente.
— Eso está bueno, si lo podes manejar –sonríe.
— Si bueno… mis viejos no saben, creo que me matan. Y sí, tengo veintitrés años –ríe – un padre doctor y una madre nutricionista mmm no, no es buena combinación.
— ¡¡Uff!! –dice y reímos –mis viejos de alguna manera supieron etenderlo. Cuando Francisco, mi hermano empezó a fumar, pobre, lo volvieron loco. Después empecé yo, y ya no me dijeron nada
— ¡Vos estabas esperando a que descubran a tu hermano! –lo acuse y él rio divertido
— Obvio –reímos – no, mentira. Yo en esa época había probado, pero no me interesaba –asentí - ¿vos tenes hermanos?
— Gonza de diecinueve y Delfi dos años más grande que yo –asiento.
— La mamá de esa preciosa que el otro día llego a la Clínica –sonreí.
— Pilar… la amo, te juro –y él me sonríe- no sé si lo notaste en esos cinco minutos pero es como mi debilidad – nos sonreímos los dos.

— ¡Pochi! – gritan y enseguida veo a Agos caminar rápido a nosotros.
— Hey, los estaba buscando ¿Dónde andaban forros? –dije divertida y ella me sonrió a medias. Vi como una lagrima caía en su mejilla y enseguida me pare, preocupada.
— Los chicos boluda… Los chicos volcaron con el auto.

•••
¡Hola! 
No pensaba volver tan rápido... SE ME QUEMO EL CARGADOR DE LA PC, SI ESTOY MEADA POR UN MAMUT.
Decidi agarrar la pc del colegio que anda para el culo digamos que no se cuanto durara mi amor hacia esta, asi que no se cuando nos volveremos a leer.
Intentare pronto asi no los dejo tanto tiempo con la intriga.

Capitulo dedicado a Sofita, porque ella es todo, MIL GRACIAS. Te quiero a lottt.
Espero sus comentarios como en cada uno de los capitulos que van a venir. 
Gracias por leermeEEEEEEE.

tw. juspauliter

martes, 11 de agosto de 2015

4



Si vos vieras el entusiasmo y la buena onda que le ponen boludo… porque aunque quieras, no es una boludeces hacer reír yo no sé s ¡GOOOOOOOL! ¡GOOOOOL! ¡Vamos la puta madre! – festeje y grite enfrente a Fede quien era el que estaba jugando en el equipo contrario y si… Era necesario.
Forro, cállate –dice y él y yo rio divertido. ¿Se nota que amo ganar, no?
Y la minita resulto ser la hija del médico ¡Que grosa! – Gas. Ellos quisieron saber cómo me había ido hoy temprano y claro que les conté con lujo de detalle.
Si boludo, una genia… El otro día cuando di las practicas ella estaba sacando fotos, pensé que estaba ahí por hacerle un simple favor al viejo, y no, resulta que es fotógrafa y también payamedica –sonreí.
Como le entras a la payamedica, hace media horas estás hablando de ella eh –dice Fede y yo muerdo mi labio inferior.
No todos somos como vos Fede, me llamo la atención simplemente… no sabía que se hacían estas cosas acá.
Se, se –dijo y yo tenía tremendas ganas de cagarlo a piñas, ¿por qué simplemente me cree y listo?
El partido había terminado por eso le deje mi lugar a Santi que jugaba en contra de Juanchi para irme al balcón a fumarme el tercer cigarrillo del día, si, médico y fumador… estoy trabajando en este tema. La noche estaba cálida tirando a insoportablemente calurosa como la mayoría de las noches en la ciudad de Buenos Aires siendo primavera-verano, algunas estrellas adornaban el cielo azul oscuro junto a la gran luna llena. A veces soy de colgarme viendo el cielo… simplemente porque me parece tan inmenso que siempre me llama la atención, siempre hay algo para ver, es que no todos los días está igual, y darme estos lujos me hace sentir bien. Recuerdo los veranos en Mármol, en casa de los abuelos, a la noche cuando el calor no me dejaba dormir, iba al patio y me tiraba en el césped, simplemente a mirar el cielo y pensar… me ayuda a reflexionar, y a sentirme un poco en paz.
Sí, eso es.
Paz.
Una palmada en mi hombro de parte de Santi y que yo le sonría a medias, y que enseguida le comparta de mi cigarrillo a medio fumar. Claro que lo acepta.
¿Qué onda? –me pregunta y yo elevo un hombro. ¿Qué onda qué? – te cortaste boludo
Vine a fumar solamente –asiente, y me pasa mi cigarrillo, yo fumo una pitada y trago suavemente todo el humo y expulsarlo.
Él se queda en silencio  y no sé muy bien porqué. Me mira y sé que me quiere decir algo. ¡Dale viejo!
Ayer me la cruce a Vane –frunzo el ceño, mi expresión cambia al instante e intento sonreír a medias – Me pregunto por vos.
Me quede colgado pensando en sus palabras, miro al frente y tomo aire. “Me pregunto por vos” miles de veces esa frase en mi mente.
¿Qué te pregunto? – Lo miro, un poco molesto, por qué no sé. El suspira.
A ver como estabas… Y que quería hablar con vos, pero estaba esperando el momento indicado. –frunzo el ceño.
¿El momento indicado? –Indignado – Boludo, hace…cuatro meses que paso todo esto y jamás hablamos después, ¿me está jodiendo?
Creo que las cosas se tienen que hablar en el momento, cuando paso todo esto la que no quiso hablar ni escuchar fue ella, ahora, después de casi cuatro meses ella quiere… ¿arreglar las cosas? No sé lo que quiere, pero no creo que yo esté listo, después de tanto.
Le dije lo mismo… me parece que ya es un poco tarde, si no arreglaron las cosas en el momento, ya está –asiento de acuerdo – igual… no te lo dije para que te pongas mal.
Ya se tarado –golpee su espalda – pero me da bronca… vos sabes lo que fue para mí, y en el momento en que quise hablar ella no quiso y me dolió muchísimo. No sé si soy capaz de escucharla ahora ¿entendes?
¡Claro que entiendo hermano! Dale, ya fue… volvamos, que todavía no te hice hijo en el FIFA –reí sobrándolo para abrázalo por la espalda y entrar.
Dale, vamos.
Suspirar y volver, volver a ellos y a la alegría y buena onda que transmiten.
Ellos también son alegría.

[Ella]
 La miro de atrás y no puedo evitar sonreír, ella está en mi falda concentrada pegando una de las figuritas de su cerdita preferida: Pepa, yo estoy viendo cómo se asoma su lengüita a un costado por su alto nivel de concentración, y muero… muero de amor como todas las veces cuando estoy con ella. Ella es mi amor, mi vida entera, mi debilidad.
Mi alegría.
Me mira feliz, logro poner la tercera figurita en el álbum como a ella le gusto y yo le sonríe y aproveche para dejarle un inmenso beso en su cachete… que digo, miles de besos en su cachete para que ella se enoje un poco porque no banca a su tía babosa y quiere seguir con sus figuritas.
¡Tía! –me reto y yo sonreí.
¡¿Qué?! –le grito divertida y ella se cruza de brazos. Está enojada y es tan morfable.
Me desconcentras –dice y se da vuelta para seguir con lo suyo. Yo no puedo evitar reír y dejarle otro de mis besos en su mejilla.
Está bien, me voy a ayudar a mamá con la comida –la dejo en la silla y camino hasta la cocina y encontrarme con mi hermana hablando por teléfono.
Al fin dejo a mi hija y vino a hacer algo por la vida – frunzo mi ceño y le hago un montoncito con la mano, queriendo saber con quién habla y de mí – si ma, yo le digo –  hace una mueca de que esta en pesada y yo rio divertida – dale, mañana nos vemos viejita. Saludos a papi… también te queremos – corta la llamada y larga un suspiro - ¡Que mina pesada! –largue una carcajada
¿Qué dice mamá? Seguro te dijo que la tengo abandonada, que no la llamo y demás…
¡Bingo! –muerdo mi labio inferior.
Pobre… es que te juro que esta semana no tuve tiempo ni para respirar –sonríe – me tienen cagando en la facu.
Dice que esta celosa porque vas más a la Clínica que a su casa- muerdo mi labio inferior –guerra con los viejos, olvídate –reí.
¡Olvídate!... Tu hija ya no me fuma más así que vengo a ayudarte
¡Gracias hija! –le grita y yo largo una carcajada – pélame estas papas si queres y ya está.
Dale –y ya agarre el pela papa para empezar - ¿Y tú semana como estuvo? –ella trabaja en una productora de televisión, la misma en donde Agus trabaja para presenciar alguna que otra serie.
Uff, fue eterna esta semana… un montón de trabajo. Encima tenía que estar a las corridas para buscar a la gorda, pobre… el martes llegue quince minutos después, ya casi que estaba llorando –muerdo mi labio inferior.
¡Boluda! ¿Cómo no me llamaste? Sabes que iba y la buscaba –ella asintió
Si, no se… entre la desesperación por llegar no pensé. Llame a Juan –el papá de Pili y ex pareja de ella – y justo estaba viajando, no podía ir, ¡Y más bronca me daba!
Ah no, si sos una tarada –obvio que me enojaba, porque mientras yo estaba boludeando, Pilar la estaba pasando mal y ella estaba a las corridas.
Bueno, no se negra… no se tus horarios, por ahí estabas ocupada y yo te llamo, ¿entendes?
No me jodes nunca, y menos si es por Pili –me sonríe.
¿A vos, como te fue?
Bien, muy bien… Del lunes al miércoles se quedó Agos en casa, tuvo problemas con sus viejos y bueno –revoleo mis ojos y ella asiente, es que no es nada nuevo – así que aproveche para que me acompañe a sacar fotos en la Clínica, por las practicas que están haciendo los alumnos de papa… Me pidió, y bueno –ella sonríe.
Me conto algo de que fueron y que llegaron tarde –dijo ella divertida y yo mordí mi labio inferior ocultando una sonrisa.
¡Ay sí! Fue Agostina, que se quedó boludeando y bueno –ella niega seguidas veces con su cabeza – encima, después cuando terminamos nos cruzamos con chico, Pedro, uno de los practicantes que también es amigo de Flor –ella asiente – y obviamente que nos odio por llegar tarde, pobre flaco.
¡Y si! Vos imagínate los nervios que habrá tenido el flaco –asentí - ¿Qué onda Flor? Hace un montón que no la veo
Es que esta semana solo nos vimos en la facu, como teníamos que presentar unos trabajos, estábamos a full… Encima ella con la gorda, se le complica más
Si ni hablar… Vamos si queres, para allá. A esto le falta todavía.
Una cena con ellas y que después me insistan en que me quede a dormir, y claro que no me negué, es que me hace tan bien compartir tiempo con ellas… Siempre le voy a agradecer a Delfi de haberme regalado a este pequeño ser que le tengo un inmenso amor, aunque cuando nos enteramos de que ella llegaría al mundo en unos casi ocho meses, no fue la mejor noticia para ella e incluso mis padres, pero poco a poco la idea de una integrante más en la familia se hacía mucho más linda a medida que la panza de Delfina crecía, y con ella las ansias de todos. Y cuando la vi por primera vez, supe que me había enamorado de esta hermosa beba (no tan beba ahora). Ella es la alegría de la casa, la unión… si la unión, porque antes de que nazca ella las cosas con papá y Gon no estaban muy bien, y fue ella quien los unió, a ellos y a todos. Por eso tan importante para nosotros.
A pedido de la más pequeña nos acostamos la tres en la cama grande de su mamá a ver Enredados, y que me dé cuenta, una vez más que las películas de Disney son las mejores.
Y mucho más si las veo con ellas.


•••
 
Falta muy poco para el reencuentro, aguanteeeeeeeeeeeeen!!! 
tw: juspauliter.