martes, 29 de septiembre de 2015

19

— ¡Hey! – me quejo después de que ella me tira una bola de servilleta y luego largo una carcajada, que la hace reír divertida y yo salgo corriendo hacia ella, para alzarla y hacerle cosquillas en su pancita.
— ¡No, Pauli! –me pide y yo rio divertida para parar con los besos y dejarla en el suelo.
Así me recibió al llegar a su casa, y yo obvio que un poco me aproveche.
Lunes y Flor nos había invitado a Agos y a mí a almorzar junto a ella y su hijita, obvio que aceptamos, además de que teníamos el almuerzo casi gratis (porque colaboramos con un agua saborizada), compartir tiempo con ellas dos siempre era una buena opción, nos divertíamos muchísimo y nosotras, las “más grandes” aprovechábamos estos pequeños momentos para contarnos nuestras cosas.
Pero cuando entramos, además de ellas dos estaba aquella chica que estuvo en la clínica; morochita, de sonrisa grande y de altura metro y medio, que nos sonrío y se acercó a saludarnos.
— ¡Hola! –le sonrío amablemente y dejo un beso en su mejilla.
— ¿Qué onda? –me sonríe – Pau, ¿no?
— La misma –sonrío y ella se presenta como Lali, amiga de Flor y de Peter, o como dijo ella: Pepe.
— ¿¡Qué onda la comida viejo!? –llega Agos quejándose con su tono divertido que me hace oprimir una sonrisa, y se para en seco hasta que la ve – Ay que desubicada – y no puedo evitar reír – Ay, perdón… te juro que soy una persona civilizada –y ahora es también Lali quien ríe.
— ¡Cuando hay hambre no importa nada! –Dice ella con su sonrisa – y si vos sos Pau… vos debes ser Agos –es mi amiga quien asiente – Es que Uschi me dijo que venían Pau y Agos a almorzar también.
— A veces Flor se solidariza  con nosotras y nos hace de almorzar, sabe que somos un desastre  en la cocina –le comento y ella sonríe divertida.
En eso llega la dueña de la casa y la imagen de cinco cotorritas (contando a Uschi) queda chica, es que justo nos juntamos cinco pibas que aman hablar,
¡A ver! Como para que no.
Esta vez es Uschi quien pregunta por la comida y es Agos quien le hace señas de atrás agradeciéndole eternamente, a lo que me hace reír y a Lali también. Y no se habla más, la dueña de la casa nos pide ayuda para poner la mesa, y cuando todo esta listo, ella aparece con dos tartas que ya con la pinta que tienen se nota que están riquísimas.
— Y ayer estuvieron hasta después de almorzar juntas –dice Flor, refiriéndose a su hija y mi sobrina – habían hecho campamento –sonríe divertida.
— ¡Me conto Pipi! –Digo con una sonrisa – anoche fui a cenar a lo de mis viejos y estaba mi hermana y Pili… ¿Así que la pasaron lindo?
— Mamá nos hizo una casita y dormimos ahí con todos mis peluches –sonríe feliz – y miramos la peli de Los 101 Dálmatas.
— Ah tu mamá es una joda ¿¡Algo más antiguo no, no!? –dice Lali y nosotras reímos.
— ¡Ella la eligió boluda! –Se defiende – pensé que no se iba a quedar… a la noche estaba un poco dudosa –me dice y yo asiento, después de tomar un sorbito de agua.
— Es que Delfina es una boluda, después de queja de que Pilar no va a ningún lado, si ella no la suelta – muerdo mi labio inferior.
— Igual, es re difícil. Boluda a mí cuando se va con Juan me agarra una cosa, ¡Y es el padre! –sonrío. 
— Pero está buenísimo que se vayan soltando de a poco… Después, si no,  a los veinte la seguís teniendo en tu casa y es un plomo –dice Agos y el resto asentimos con una sonrisa.
— ¿Y el hermanito? –pregunta Lali. Ríe divertida de la cara de su amiga - ¿vos queres hermanito Uschi?
— ¡Siii! –y la cara de su mamá se transforma.
Nosotras no podemos evitar las risas.
Dejo la taza en la mesita ratona del living para acomodarme nuevamente en el sillón de dos cuerpos que comparto con Agos. Cuando mi celular suena avisándome que un whatsapp llego, y sonrío, es él que me respondió cuando le escribí contándole que estaba con su amiga Lali compartiendo un almuerzo.
“¿En serio? ¿Vos también estas? Yo me vine a almorzar con Gastón, porque las chicas nos abandonaron. Mándale saludos”
Sonrío y cuando aparto la vista de mi celular las tres me miran divertidas, mis mejillas se ruborizan y para disimular un poco elevo mis cejas.
— ¿Me estaban hablando? –pregunto a punto de que se me escape una sonrisa.
— Ah bueno, ¡Ah bueno! –Dice Lali y yo río – perdón ¿no? A penas nos conocemos pero… ¡Eso no es coincidencia! –le grita a Florencia y ella ríe divertida y niega seguidas veces- digo… ¿me re quede en la historia, no?
Frunzo el ceño y miro a Agos que también se ve igual de confundida como yo, se frunce de brazos y volvemos a mirar a estas dos que siguen hablando sin parar y… ¿De mí?  
— ¿¡Como que se chaparon!? – grita y mis dos amigas rompen en carcajadas. Mis mejillas si antes estaban ruborizadas ahora están bordo. ¿Qué? ¿Cuándo? ¿¡Cómo!?
— Ay me mato –murmuro y me agarro la cabeza con mis dos manos, como si fuera una tragedia… Bueno, algo así lo es. Es que… la flaca esta es amiga de Pedro también, obvio… y entre Florencia y Agostina, y bueno, ahora con ella que parece que es peor que estas dos juntas…
Sí, me mato.
— ¡Ay que forro, garca! –empieza a bardearlo y yo no puedo evitar una risita. Yo estaba igual el viernes a la noche. - ¿¡Cómo no me conto!?
— Para, porque termino todo para el culo – la frena Flor y yo muerdo mi labio inferior, niego mil veces. No, no es necesario esto.
— ¿En serio? –Pregunta Lali indignada - ¿Se la mando él? –me pregunta.
— Uff –bufo – sí –murmuro – o los dos no sé –digo rápido – Pero ya está… en serio.
— ¿¡Hablaron!? – salta Agos y yo la miro, rodeo mis ojos y ella ríe chiquito.
— No boluda – si mi idea era no hablar del tema no está funcionando… claramente no. Por eso bufo – es que el flaco quería que hablemos ayer y yo ayer me iba para lo de mis viejos, entonces le dije que venga a casa hoy a la tarde así hablamos, arreglamos todo y ya está.
Está. Esta nada.
Sea lo que sea que me diga hoy me hizo sentir mal, y no soy de aflojar fácil, no por forra, por gusto, porque en serio me cuesta abrirme tanto y tan rápido como lo hice con él y que haya pasado lo que sea que haya pasado, porque ni siquiera yo tengo claro lo que paso, me vuelve un tanto fría… Desconfiada.
— Ay bueno, perdón que te haga hablar es que… Ay lo mataría. –dice Lali y yo sonrío chiquito.
— Si todos –dice Agos y yo le sonrío y muerdo mi labio inferior. Ella siempre bancándome en mis mambos - ¡Vos tenes que saber algo! –la acusa a Flor y ella abre sus ojos como dos “o” gigantes y niega.
— Ay, no me hagan esto –suplica y yo rio chiquito – solo puedo decir que en esta te re defiendo, te re banco… Pero no lo trates mal –me sonríe chiquito – juro que no lo hizo con intención de nada, solamente… ¡Ay, basta Florencia! –Se reta y yo largo una carcajada – No hablo más.
— Soy cero rencorosa, lo juro –les admito – es más, fui yo quien le mande un mensaje de que estaba compartiendo almuerzo con vos también, ah y me dijo que les mande un saludo –le digo a Lali y ella me sonríe – por mi parte ya está todo bien, se lo dije mil quinientas veces. ¡Y obvio que me jodio! ¡Obvio que en el momento me quería largar de palomita desde el quinto piso! –Reímos juntas – Pero ya se me paso, y solo nos juntamos para que él pueda explicarme todo y yo quedar un poco más tranquila y saber una vez por toda lo que paso realmente.
— ¡Porque la boluda así como la ves de tranquila el viernes salió casi corriendo del auto del flaco! –dice Agos y yo largo una carcajada y muerdo mi labio inferior.

[Él]

Quinta vez que paso mi mano por la nuca y muerdo mi labio inferior totalmente nervioso.
Hasta que la puerta se abre, y aparece ella con sus ojitos lindos y una sonrisa que me hace aflojar todo mi cuerpo y relajarme un poco.
— Hola Peter –planta un beso en mi mejilla y yo solo puedo sonreír – vení, pasa. –le hago caso dando tres pasos para ya estar dentro de su casa y que ella cierre la puerta ya detrás mío. Hacemos contacto visual y me vuelve a sonreír - ¿Todo bien? – asiento, y me obligo a decir algo.
¡Dale flaco! Viniste acá para hablar no para solo asentir y sonreír como un estúpido.
— ¿Vos, todo bien? –me sonríe y hace un gesto que esta diez punto, para que yo sonría nuevamente.
— Hace un ratito volví de lo de Flor –me cuenta – vení, sentante… -dice, mientras camino hasta el comedor, yo le hago caso, y ella va en busca del equipo de mate. Yo apoyo la bolsa con las facturas que había prometido.
— ¡Traje las facturas, ojo! – la escucho reír.
— Te mataba si no me las traías – ahora el que ríe soy yo.
— Así que compartiste almuerzo con Lali… -afirmo lo que ella me había contado hace un par de horas atrás. La veo sonreír, asentir y morder su labio inferior. Algo paso, por lo poco que la conozco y lo por lo mucho que conozco a mi amiga.
— ¡Me bombardearon entre las tres! –dice indignada y yo muerdo mi labio inferior – ¡Agos, Flor y Lali! –y yo rio – deci que Uschi estaba durmiendo porque si no también se ponía –largo una carcajada.
— ¿Qué te dijeron?
— Ah porque me vieron leer tu mensaje, y empezaron… y no terminaron nunca –yo sonrío- fui muy evidente.
— Lali le saca la ficha a cualquiera –sonrío y ella asiente.
— Lo bueno es que dijo que cuando te vea te mata, no sé… yo te avise –me dice divertida y yo muerdo mi labio inferior ocultando una sonrisa
— Ya me imagino –rio chiquito- es que… bueno, solo había hablado con Flor –ella asiente – me da vergüenza.
— ¿Qué parte? La del beso o…
— Todo lo que te dije después –la miro fijo y ella asiente. Es hora de aclarar las cosas. Suspiro y decidido empiezo – te juro que no quería hacerte sentir mal, Pau… Vos me caes bien y sos una persona tan buena que no haría nada que te lastime.
— Ya se –dice divertida – pero no entiendo… ¿Por qué me decís todo esto? ¿Por qué me dijiste que  no querías confundirme?
No dejo de verla, es que me tiene estúpido… Muero de amor.
— Venia enroscado desde temprano –comienzo - ¿te acordas que te dije? Que no sabía si iba a la cena.
— Si, pero ¿eso que tiene que ver?
— Estuve en casa de mis viejos, y yo hace bastante tiempo estoy… peleado con mi hermano, con Francisco –veo como me escucha atentamente, entonces sigo – a pesar de eso, no puedo alejarme de mis viejos y de Lucia, mi hermana… Entonces, cada tanto voy y los visito, pero cada vez que voy, obviamente él está ahí y siempre hay alguna que otra discusión –niego seguidas veces.
— ¡Que choto! –asiento.
— Y el viernes yo obvio, salí de la clínica y me fui para allá, para contarle a mi hermana y a mi vieja y llego él con su mala energía que me hizo enroscar… diciéndome que yo hacia todo esto porque vos eras la hija de mi profesor y obviamente, quería levantarte para, ¡obviamente aprobar la carrera! –ella frunce su ceño – sí, ya sé que parece una pelotudes, pero que venga de parte de tu hermano te hace mierda, te juro
— ¿Por eso reaccionaste así? –me pregunta.
— Yo estoy seguro de lo que siento y pienso… Nunca estaría en mis ideas hacerte algo así boluda, posta –ella asiente –pero, en ese momento se me vinieron las palabras de Francisco y en cómo había llegado a esa conclusión, en que por ahí vos hubieras llegado a pensar eso y yo estaba ahí… besándote. ¿Entendes? –la veo asentir lentamente.
— Nunca se me cruzo por la cabeza pensar algo así –frunce su ceño – no creo que vos seas así Pedro.
— Yo no sabía lo que vos pensabas, si tal vez yo estaba mostrándome de esa manera, porque como Francisco llego a eso, vos y tus amigos también podrían estar pensando lo mismo. Entonces, como un idiota, inseguro de mí mismo, no supe que hacer… y reaccione así. –ella muerde su labio inferior.
— ¿Por qué dijo eso tu hermano?
— Esta enojado conmigo… y siempre encuentra algo para hacerme sentir mal. Talón de Aquiles total mi hermana y mamá, obvio que me lo dijo todo delante de ellas –la veo morder su labio inferior. Suspiro – Yo estoy seguro que no es así, que solo estoy cerca de vos porque… porque sos muy linda con todo el mundo, tenes un humor que es envidiable –me sonríe- me encanta compartir tiempo con vos, aunque no hayamos pasado tantos… Pero el viernes me divertí mucho, más allá que estábamos con los chicos, digo…Sos de esas personas que valen la pena estar acá, comiéndose toda su vergüenza y timidez para poder explicarle como son realmente las cosas y al fin… estar bien.
Muerde su labio inferior y me sonríe chiquito.
— Sos un tarado –agarra mi mano por sobre la mesa – no dudes de lo que sos vos, y nadie, ni yo lo voy a hacer –asiento – aparte, que mente retorcida… te juro que nunca se me había cruzado por la cabeza –sonrío.
— ¿Viste? No solo ustedes se dan manija… -Su sonrisa se borra al instante para que se forme una O inmensa y que agarre una de las facturas, para después soplarme todo el azúcar impalpable de un cañoncito y que mi cara quede blanca – Ah no.

— ¡Ah, sí! –y ríe divertida, se levanta para salir corriendo, y que yo la agarre por la espalda, para que ella largue una carcajada- ¡Ay no, para! –Me dice, presintiendo unas cosquillas cuando poso mis dos manos en su panza chata – Loco, vos te lo buscaste, nos dijiste enroscadas. –rio chiquito y la suelto, ahora nos volvemos a mirar con una sonrisa pintada en nuestros rostros.
—Pero también dije que nosotros también lo somos, ¡Loca de mierda!  -ríe chiquito y me limpia con una de sus manos una de mis mejillas que sigue blanca culpa de ella - ¡Ay! –me quejo cuando pellizca la misma, y ella vuelve a reír.
— ¿Vos te diste cuenta los ZARPADOS cachetes que tenes? –me dice y yo la miro divertido, ella me sonríe y de un impulso deja un beso en mi mejilla, para después abrazarme por mi cuello.
Y yo por su cintura.
— ¿Vos te diste cuenta lo linda que sos? – la escucho reír sobre mi hombro y sonrío.
Volviéndome a perder en esa risa tan linda.

•••
Holaaaaaaaaaaaaaaaaaa.
Al fin ¿no? 
¡Dejen sus comentarios!

lunes, 28 de septiembre de 2015

18

— ¡Cagón! –le grito divertido y escucho como ríe y me hace contagiar.
Otra tardecita dominguera  con amigos y futbol, para no sacar la costumbre, y ¡qué bien me había compartir tiempo con ellos! No nos veíamos en toda la semana, pero los domingos eran de nosotros: la camiseta, una pelota y ¡a la cancha! Fui yo quien se ofreció de dejar de pasada a Juanchi que en todo el trayecto estuve cargándolo por el tremendo gol que se comieron él y su equipo, contrario al que estaba yo.
Vuelve a saludarme con la mano antes de entrar a su edificio para que yo le toque bocina y salga para el mío.
Había sido un lindo domingo de amigos: junto a Gas, Lali, Flor y Uschi salimos para el parque a disfrutar de este increíble día, junto a mates, torta, risas y obviamente, teniendo a dos amigos músicos, no podían faltar la guitarra y las infinitas canciones. Y siendo siete y media yo hice de taxi dejando a mis amigos en sus casas y salí directo al club, ya había cargado temprano mi mochila para cambiarme, así que todo estaba listo para casi dar por finalizado el día. 
Al llegar a casa, después de una ducha bastante larga me di cuenta de que no podía ni quería perder la oportunidad con Paula, yo no estaba tranquilo si no hablábamos, quería aclararle todo, y sobre todo… estar bien con ella.
Era lo que más me interesaba. Porque cuando una persona es especial desde el minuto cero te das cuenta, y aunque no hayan pasado mucho tiempo en que nos conocemos, yo sé y tengo en claro que ella no es cualquier minita, tampoco quiero que lo sea.
Decidido, en medio de un impulso, agarro el celular y busco su número en la agenda, apretó para llamarla, y mordiendo mi labio, esperando a que no me lo haga tan difícil pongo el celular en mi oreja.
Escucho pasar tres “pi” largos, y al instante su voz.
— ¿Hola? – aclara su voz, para después escuchar ese saludo como pregunta, seguro ni vio quien la llamaba.
— Pau –murmuro. Un silencio se forma y cuando estoy por seguir hablando, ella me interrumpe.
— Ah, hola Pedro –su voz es pesada- ni vi quien me llamaba, estaba durmiendo –suena divertida y yo sonrío. Otro silencio, es que no se bien que hacer o que decir - ¿Pasa algo?
— Si, perdón… Es que quería hablar con vos y –me quede pensando que decir, para terminar bufando – perdón que te desperté.
— No hay problema, es más… menos mal que me llamaste porque en un ratito me pasa a buscar mi hermano para ir a cenar – murmuro un “ah” decepcionado, así me encuentro: necesito verla, hablar, aclararle – parece que te estoy boludeando, pero justo hoy a la tarde quede con mis viejos que iba a cenar allá y bueno.
— No, está bien… igual, entiendo si no queres hablar, o sea, para vos, bah, para los dos termino siendo una situación incómoda y… en serio quiero estar bien con vos, quiero aclararte –murmuro la última frase.
Escucho como suspira, un silencio se forma otra vez y es tan odioso, es tan odiosa esta situación, como uno caga la “relación” en dos segundos.
Y ya sé, fui yo, me la tengo que bancar.
— En el momento me baje enojada y con una sensación de humillación que me hizo casi correr –dice y yo niego seguidas veces, odiándome – pero ahora que le di vueltas y vueltas al tema, también necesito hablar, y escucharte –asiento. Ya sé que no me ve, sh.
— ¿Nos…Nos vemos mañana? ¿Podes?
— Si –murmura – igual, yo te mando un mensaje cuando llego a casa y te venís ¿dale?
— Buenísimo –mi sonrisa amplia – entonces nos vemos mañana.
— Más vale que lleves facturas eh –suena divertida y yo sonrío.
— ¡Los cañoncitos con dulce de leche la rompen! –sueno tal gordo que la hago reír y me siento flotando.
— Que gordos, basta –rio chiquito – bueno che, chau… va a llegar Gonzalo y me va a matar que sigo en pijama.
— Uy, encima siesta en pijama… Me mentís si me decís que no me odiaste.
— Si, te re odie… Pero también me salvaste así que mano a mano –sonrío – Ay, chau, chau, chau.
— Chau Pau, que disfrutes de esa cena – y cuando escucho un “gracias” de su parte, sonrío y doy por finalizada la llamada.
Un suspiro se me escapa y sonrío.
Teniendo un poquito más de fe.

[Ella]

Río divertida cuando bajo del auto y es él quien me reprocha que no lo ayudo a bajar el helado y demás.
— ¡Hacete hombre, flaco! – escucho su risa y cuando giro para tocar la puerta es papá quien está en el marco de ésta con una sonrisa - ¡Hola pa! – y soy yo quien salta a sus brazos, como cuando tenía seis años y él llegaba a casa después de un día de trabajo, me alzaba y le contaba el mío de ya primaria.  
Sigue siendo lo mismo con la diferencia de que si intenta alzarme se quiebra, bueno, no tanto, pero parecido.
— Hola hijita – sigue diciéndome igual desde siempre. Planta un beso en mi mejilla y hacemos contacto visual, para ver verdaderamente como estamos, los ojos nunca mienten - ¿Cómo estás? –igualmente me pregunta.
— ¡Muy bien! ¿Vos?
— Uf, cansado. Pero contento de que estés acá –sonrío chiquito, le regalo un beso en su mejilla y entro a casa.
Ahí me encuentro con el resto de la familia: mamá con Pili en su falda y Delfi al lado de ellas, las tres embobadas con una película de Disney.
— ¡Así las quería encontrar! – digo en un tono alto que a las tres le llama la atención. Me sonríen y la más pequeña ya está corriendo hacia mí.
— ¡Tia! –me agacho un poquito, para estar a su altura y dejar que me abrace, alzarla y plantar un beso en su mejilla.
— ¡Hola enana linda! – Ella me sonríe y enseguida cruza sus brazos por su apodo - ¿Cómo estas reinita?
— ¡Bien! Mira, ¡La princesa y el sapo! –me señala el televisor y yo le sonrío.
Me acerco a las otras dos mujeres para plantar un beso en cada una de sus mejillas.
— ¿Todo bien Pochi? –pregunta mamá y yo asiento ya sentada al medio de ellas dos.
— Súper –sonrío chiquito - ¿vos? Estas muy linda eh – y ella muerde su labio inferior sobrándome.
— ¡Fui a la pelu! –pero grita y yo rio divertida. Me muestra su cabello haciéndolo volar por el aire.
— ¡Diva! –le grito y es Delfi quien le chifla divertida.
Los hombres de la casa aparecen y nos sonríen, sé que aunque se encuentren sobrándonos por la locura que tenemos las tres, están muertos de amor, y yo particularmente estoy igual por ellos. Son los seres más hermosos e importantes que tengo.
Cuando pregunto qué íbamos a cenar mamá se para de un salto para ir a la cocina gritando “¡La comida!” haciendo que ría divertida junto a Pili y Gonza y que los otros dos miembros de la familia muerdan su labio inferior.
— ¡Me lo re perdí! –muerde su labio inferior indignado. Les cuento a ellos, a pedido de mamá, ya en la mesa, la función que hicimos este viernes, y cuando les recuerdo que en lugar de Tomi estuvo Pedro es papá quien salta - ¿Cómo estuvo? –pregunta con una sonrisa.
— Genial, a la altura nuestra, los chicos no paraban de reírse… Estuvo muy bueno, en serio –sonrío.
— ¿Cuál era la temática? –pregunta Gonza.
— Cantar –y una sonrisa se me escapa, acordándome de lo bien que lo había pasado – el flaco minutos antes había dicho que estaba re nervioso, que si se quedaba en blanco lo banquemos ¡Un cara rota! Entro cantando con una desafinación importante –sonrío y ellos ríen – y después estuvo diez puntos.
— En las practicas siempre hace lo mismo… se enrosca al pedo –dice papá - ¿y después salieron a festejar?
— Fuimos a casa de Agus a comer pizzas –sonrío chiquito.
— Yo una vez quiero hacer de payasita ¿puedo tía? - ¿Y cómo me niego con esa carita tan dulce?
— Obvio que si mi amor –le sonrío y acaricio una de sus mejillas. Ella me regala una sonrisa amplia.
— Se nota que es re piola –dice Gonza – esa vez que lo encontramos con Flor en la plaza, ¡un capo! –Sonrío – además que te re banco llevándote a la clínica cuando paso lo de los chicos.
¿Qué les pasa a estos? ¡Justo hoy tenían que hablar de él! No es la primera vez que sale el tema “Pedro”, papá se había encargado varias veces de contarnos de su “alumno diez”, pero esta vez era distinto, y hoy un distinto no tan bueno.
— Sí… es un genio –sonrío chiquito otra vez
— Pepe es re bueno –salta Pili y yo sonrío - ¿Por qué estas enojada con él? –y frunzo el ceño ¿Cómo sabe?
— ¿Yo? –Ella asiente – no estoy enojada mi amor.
— Amm –me sonríe traviesa – Uschi hoy vino a casa a jugar y me conto un secre… ups –se tapó la boca, para que nosotros riamos divertidos.
— Ya no es tan secreto –dice papá sonriente - ¿Paso algo con Pedro? –ahora me pregunta a mí.
— No, para nada –sonrío forzadamente – no se que te habrá contado la otra chiquita –le digo a Pili y empiezo a hacerle cosquillas en su panza – pero esta todo más que bien – logro convencerlo - ¡Que ricas te salieron las pastas, ma! – y como una genia cambio de tema.
— ¡Gracias mi amor! –me sonríe y me guiña un ojo. En esta me banca- ¡Al fin uno que me alaga, mierda! – festeja y yo rio chiquito.
Obviamente que el resto de la familia empieza a alagarla, porque ella se lo merece. Se merece todo el amor de nosotros.
Y yo, mientras veo divertida como la cargan a mamá que, ahora se le dio por cocinar seguido no dejo de pensar en él y en la necesidad de querer escucharlo, de que todos mis fantasmas se vayan, de que todo lo que me hice la cabeza no tenga nada que ver.
No quiero sentirme así, y si me lo preguntan lo niego mil veces, pero siento que me enganché.
¡Que expresión más antigua!
Siento que puede que me estén pasando cosas con él.

•••
¡Holaaaaaa!
siento que hice algo bueno por la humanidad, bah, en realidad me dijeron que haga. 
Puse para que me comenten también los anónimos y llegamos a los diez comentarios.
No me enojo si ponen su user de tw o sus nombres, así dejo de sospechar que es solo una persona, romperían mucho mi corazón... Bueno no tanto. 
En fin ¡Gracias por sus comentarios!
   Vamos por otros 10+ comentarios. 

domingo, 27 de septiembre de 2015

17


Giro dos veces la llave, para abrir la puerta y de una vez por todas puedo afirmar que sí, ¡Llegue a casa! Cierro la puerta detrás de ella y la veo cómo observa todo el quilombo, para volverme a mirar mordiendo su labio inferior, sé lo que me va a decir, por eso salgo más o menos corriendo hacia mi habitación.
— ¡Sos un asco! –me grita y yo largo una carcajada.
Muerdo mi labio inferior, reprimiendo otra risa, para ir en busca de ropa. Le aviso que me estoy por duchar, que busque algo en la heladera (aclarándole que no hay mucho) para que coma, y después de verla asentir, entro al baño.
Tenía bien en claro de que si llegaba a casa después de estar todo el día en lo de Flor, y después de haberme cruzado a Paula y… no poder habido hablar con ella me iba a sentir demasiado solo. Fue ella quien me había invitado a cenar a casa de nuestros viejos, pero teniendo en cuenta como estaban las cosas con Francisco y con papá, preferí invitarla a ella a casa, y aunque me hubiera gustado compartir aunque sea cinco minutos con mamá, ni baje, para evitar otro mal momento. No, no soy cagón… de alguna manera protejo a Lucia y a mamá.
Un suspiro enorme se me escapo ya estando debajo de la ducha, me carcomía la idea en que con Paula las cosas estaban tan complicadas, y no tener la posibilidad de aclarar lo que me pasaba me hacía sentir peor. Tal vez, a ella no le interesaba para nada que podamos hablar, tal vez si, ella pensaba que toda esta cercanía que tuvimos estos últimos días, eran a propósito, para facilitar mi carrera… ¿Pero era así? ¿Yo soy capaz de hacer esto? Niego seguidas veces la cabeza y me refriego mis ojos.
Es que, nos conocemos hace tan poco, apenas nos conocemos… Tal vez yo le di motivos a ella y al resto para que dude de mí, si yo no me siento seguro ¿Cómo puede sentirse ella segura de todo esto?
Lo único claro que tengo es que veo sus ojos, y siento como mí cuerpo se siente más liviano. Las risas que me saca constantemente, su buen humor, su forma de ser con todos… La forma en la que me cuelgo viéndola cuando esta distraída, cuando ríe.
Uff. Que complicado todo.
Me mira divertida y al instante empieza a chiflar, para después perderse en su risa. Veo mi vestimenta y doy pena: remera musculosa vieja y un short que uso de pijama desde que tengo memoria.
— ¡Estúpida! –reímos juntos.
— Mientras vos te ponías lindo –me sigue cargando y yo muerdo mi labio inferior y le levanto mi dedo de fuck you para que ría divertida – pedí una pizza ¿está bien?
— Diez punto – y me sonríe – veo que encontraste para tomar –la sobro y ella ríe chiquito. Ya se encontraba con un vaso de fernet en la mano.
— ¡Lo único que tenes flaco! Te re delatas –rio y voy por uno para mí.
Mientras esperamos la pizza ella me encuentra como le está yendo en su trabajo y también como están las cosas en casa: tensas. Está harta de que papá siga defendiendo con uñas y dientes a nuestro hermano, aunque muchas veces este confundido con todo lo que plantea y reprocha. Miles de veces se ha peleado con nuestro viejo para defender lo que es defendible, pero él sigue sosteniendo que a su “pequeño” no se lo toca nadie. Mamá ya está cansada de meterse, hace rato que no lo hace, prefiere irse a su despacho a hacer alguna que otra cosa de trabajo o simplemente leer en silencio, aislándose de todos los problemas familiares por un momento. Ama a su familia, y tiene la ilusa esperanza en que todo mejore algún día.
Yo tengo la misma ilusa esperanza.
El timbre del portero nos interrumpe la charla y es ella la que baja para recibir al delivery, no le quedó otra, con mi facha irrepresentable. Ojo, yo me ofrecí a bajar eh.
— ¡Pedro! –me reta cuando le robo una de sus aceitunas, y yo me atajo porque sé que me va a pegar, y claro que se para para hacerlo. Y que cuando rio, ella ría.
— Hey, cálmate nena  -le digo un poco molesto y ella vuelve a reír y a sacarme una sonrisa.
Al fin nos sentamos a cenar, esta vez, reinando la paz.
— De un momento entre a acordarme lo que me dijo y… tuve que parar – ella muerde su labio inferior.
— Ay Pedro –me queda mirando - ¿En serio me decís? –y con la mirada le digo un “sí, cállate, ya sé que soy un tarado. ¿Me lo vas a aclarar otra vez? - ¡Sos un tarado! –Sí, para ella hacía falta – El flaco vive diciéndote pelotudeces y justo esta te la tomas en serio ¿vos sos joda? –esta sacada y la paz ya parece dejar de reinar.
— No siempre son pelotudeces que me dice –intento defenderme, pero es inútil, ya la veo negando
— Boludo, te dijo una pelotudes ¡Que vos estas cerca de la chica esta por conveniencia! ¡Me estas jodiendo! Vos no sos así.
— Pero por algo lo dijo…
— Justamente para romperte las bolas… para que te pongas así. –muerde su labio inferior.
— Es que no quería que ella sienta eso… Jamás llegue a pensar en estar cerca de Paula porque su viejo es el profesor boluda –niego con la cabeza – y ahora la re cague, porque la mina no quiere ni hablarme.
— ¿La volviste a ver? –me pregunta y yo asiento.
— En casa de Flor, ¿viste que son amigas? –ella asiente – y bueno, en un momento quede solo con ella y le dije, de hablar, y me dijo primero que no podía, y después que ella estaba bien conmigo, que no hacía falta que yo este mal con ella –muerdo mi labio inferior - ¡Pero la re careteo! Nada está bien.
— Y bueno Pepe… que se yo. Mañana pregúntale de vuelta. Y si te dice que no ya está, vos ya intentaste hablar –asiento - ¡Ay, no das más de boludo nene! –me revolea una servilleta con bronca para después sonreírme. Largo un suspiro y sonrío chiquito.
Al instante se acerca para abrazarme.
— ¿Miramos La Hera de Hielo? –le pregunto tal nene – acabo de comprarla – escucho su risa y como murmura un “si”, para después separarse y limpiar lo de la cena.
Una vez todo listo, nos acostamos los dos en la cama para ver esta película insuperable.


[Ella]

Lo veo llegar como puede: con muletas y haciendo maniobras para que no le duela aquella costilla, le abro la cama y él me sonríe con una sonrisa chiquita. Amaga en tirarse de palomita para que se me escuche a mí y a su mamá gritar un “no” audible y largo. Y que él suelte una risita.
Si tenía buen humor estando en el hospital, ahora estando en su casa, en su cama es el quíntuple. Sonrío y mis ojos se vuelven brillosos, agradezco una vez más que este acá conmigo, con su humor tan característico, tan contagioso, tan de él. Lo quiero tanto que no logro imaginar una vida sin él, él es quien nos levanta el ánimo a nosotros, cuando tendría que ser al revés.
Le pone tanta onda a la situación que no dejo de admirarlo.
Veo como me mira divertido y yo al instante seco una de mis lágrimas, su mamá acaba de irse y puedo ver una gran cargada de parte de él.
— Ya sé que tengo un culo que emocionada… es que es tan lindo, pero disimula Pochi –me sonríe divertido y yo rio chiquito. Me acerco y tomo uno de sus brazos.
— Tarado –me sonríe – es que… No sé, me emocionas –el tapa mi cara con una de sus manos para terminar agarrando mi nariz y que yo ría – basta –suspiro.
— Si basta, porque vos siempre me haces llorar y la verdad que no tengo ganas –sonreímos – contame del nuevo paya –me sonríe –me dijeron que ha pegado bastante onda con paya Polent ¿eso es cierto?  -sonríe y yo muerdo mi labio inferior.
— No sé paya Polent, pero yo lo odio –digo con una sonrisa chiquita y él eleva una de sus cejas que abajo tiene una lastimadura ya casi cicatrizada.
— Ah la mierda. ¿Qué paso? – Niego seguidas veces – dale porque me vas a dar motivos para cagarlo a palo.
— Con la pierna desgarrada y una costilla quebrada ¿Dónde vas a ir vos? –le pregunto divertida y él ríe.
— ¡Dale forra!
Bufo, y me dedico a revivir lo del viernes a la noche para poder contarle bien, sin muchos detalles, noto como la humillación y bronca vuelven a crecer a medida que voy contándole y unas lágrimas amenazan en salir. Pero no les hago caso.
Sí, estoy sensible, ¿y?
— Ah, es un forro, un boludo. ¿¡Cómo se va a perder esta máquina!? ¡Mira lo que sos! Paula sos un fuego, yo si no fueras como mi hermana te re entro –y muerdo mi labio inferior para suprimir una carcajada que resulta ser una risita contagiosa.
— Acá lo importante es que quede como una estúpida, boludo, estaba en pedo y lo re encare al flaco… ¡Y él me corta así!
— ¿Y no te explico nada?
— ¿No te digo que más o menos salí corriendo al departamento? –el muerde su labio inferior y niega seguidas veces.
— Vos también nena, sos una boluda. ¿Cómo no dejaste que te explique?
— ¿Para quedar más humillada? No gracias.
— Pero ¿Qué sabes lo que te quería decir? Tal vez el chabón es fóbico al chape con lengua y quería aclararte eso no más –largo una carcajada que él se contagia.
— Encima hoy cuando fuimos a lo de Flor obviamente estaba él ahí, no se parecen culo y calzón.
— ¡Celosa! –me grita y yo frunzo el ceño y vuelvo a negar exagerada.
— Y me pide hablar y yo la verdad, cero ganas –vuelve a morder su labio.
— Ah, en serio que no das más de forra vos tampoco –rio chiquito.
— ¡Que se joda! ¿Para qué me encara y después arruga?
— Sos brava eh –le sonrío chiquito –mejor nos quedamos así como amigos ¿dale?
— Yo que quería chaparte –le digo divertida y él larga una carcajada.
Muerdo mi labio inferior y sonrío chiquito.
Sin dejar de pensar en por qué Pedro reacciono así y si en verdad yo me estoy equivocando y en verdad quería decirme algo serio.
Pero el orgullo me puede más y me prometí no llamarlo.  
¡Vas a tener que remarla en gelatina nene!


•••
La ultima frase es bien pauliter, perdón no pude evitarlo.
¡Agradezco sus comentarios! 
Nos volvemos a leer a los 10+ comentarios.

jueves, 24 de septiembre de 2015

16

Abro la puerta de casa y un suspiro enorme se me escapa, supongo que de alivio, me siento protegida, aunque viva sola y no tengo quien me reciba más que la música, porque siempre soy de dejar el equipo de músicas para que haya “movimiento”.
Consejos de madres.
Lo primero que hago después de dejar mi cartera en uno de los sillones es sacarme los suecos totalmente cómodos, pero es muchísimo más cómodo andar en patas. Camino lento y tranquilo hacia la cocina, procesando todo lo que paso ahí abajo: un Pedro confundido que me dejo más confundida a mí (más allá del efecto por el alcohol que no es detalle mínimo), después de aquel beso que… ¡Puta madre!
No pude evitar tocar mis labios, volviendo a aquel auto, aquel beso tan profundo y pasional que me dejo más estúpida de lo que estaba (o sigo estando). Él y su dulzura al besarme, su manera de acariciar mi pelo cuando nos hundíamos en este beso fue todo tan… lindo.
Hasta que obvio, él tuvo que terminar este beso, era hora de caer en la realidad.
Siento como la frescura del agua va recorriendo mi boca y se siente tan bien, tomo unos cuantos tragos, con los ojos cerrados, tratando de relajarme, de olvidarme un poco de mis mambos… no tan mambos.
Camino hasta el baño para sacarme el maquillaje casual que use este día, y al fin, encontrarme con ella: la cosa más valiosa en este momento y en aquellos en los que llego a casa muerta, y solo quiero verla y ocuparla. ¡Mi hermosa cama!
En cuestión de segundos ya me veo con mi pijama (remera vieja y un short) y más o menos que me tiro con todas las ganas a ésta, y rio, porque no puedo más de morsa.
Antes de dar por finalizado mi día, me encuentro con un msj de Flor cargándome con Pedro y muerdo mi labio inferior, entonces me dedico a responderle mediante un audio:
Fue todo tan raro boluda… me chapo, y después no sé, me dijo que no quería confundirme y no sé… Me fui a la mierda, o sea… ay no sé. Mañana vení a almorzar, y te cuento bien. Me voy a dormir, te amo.
Mordí mi labio inferior, puse el celular en silencio para dejarlo en la mesa de luz, y decidida a dormir, me tape hasta las orejas y cerré los ojos.
Perdiéndome en el mundo de la inconciencia.
Al abrir los ojos por la molesta luz que entraba a través de las hendijas de la persiana mordí mi labio, gire y cerré nuevamente los ojos. En ese instante me di cuenta que mi boca estaba seca, y recordé que en la heladera había un yogurt de frutilla y en la alacena unos cereales: mi perdición. Bufo, no doy más de gorda, quiero desayunar, pero a la vez quedarme durmiendo aunque sea un ratito más, mis ojos pesan del sueño, pero sé que ya no voy a poder dormirme.
Y me odio, odio a esas personas que tienen facilidad en dormirse, yo para poder dormirme enseguida necesito que me peguen con un palo en la cabeza.
Vuelvo a bufar y me rio de mi misma, me fijo la hora en el celular: 09.30 hs. Bueno, podría ser peor.
Salgo de la cama, con pereza y camino lentamente para la cocina, y prepararme esa taza de yogur con zucaritas, y volver a la cama, para prender el equipo de música y mientras desayune, escuchar buena música y fijarme los whatsapp que no había visto desde anoche.
 Un audio de Flor:
¡AAAAAY! Que forro boluda. ¿Cómo que te chapo y después arrugo? Lo cago a piñas –me saco una sonrisa – no me podes contar esto e irte a dormir ¿ahora como duermo yo? Mañana al mediodía estoy allá con un pote de helado. Ah, escúchame a la tarde tengo que pasar por lo de Flor a buscar unas fotocopias ¿me acompañas? Bueno Agos, si obvio -  muerdo mi labio inferior – chau te amo.
Rio divertida, ella siempre me va a sacar risas, es que tiene una locura tan, tan linda y contagiosa. No puedo evitar recordar lo que paso anoche, sigo sintiendo la misma sensación de ayer cuando me beso, fue tan lindo conmigo… y después la cago tanto. O no, tal vez soy yo que esperaba otra cosa, pero ¿en que no tendría que confundirme? ¡Pelotuda! Lo sabría si no hubiera salido más o menos corriendo del auto.
Soy mujer, y obvio que no iba a permitir humillarme. ¿A quién le gusta humillarse? La realidad es que no sé porque lo dijo, pero por las dudas, salí corriendo, quedando como una cagona, pero bueno.
Y ahora soy yo la que me quiero matar, sí.

El timbre me sorprendió cuando me encontraba lavando la taza del desayuno, después de quedarme un rato más en la cama, decidí levantarme y activar: el departamento era un desastre y en menos de una hora llegaba Agos. Y menos mal que me apure, porque ella siendo 11.50 hs toca el timbre y yo con una sonrisa, voy a recibirla.
— Hola –y me abraza, yo también la abrazo. Y sonrío.
— ¿Cómo estas Agos linda? –le pregunta una vez ya separadas, ella y su sonrisa, la misma de todos los días, porque no se le va a borrar nunca. Eso es lo que más me gusta de ella.
— Muy bien  ¿vos? ¡Apa! –Me mira con una sonrisa divertida – ¡Te comió! ¿Vos viste como tenes los labios? –Muerdo mi labio inferior, y una pequeña sonrisa se me escapa - ¡Contame! –me grita y no me sorprendo, es muy ella gritarme eufórica.
Tampoco me sorprende que me arrastre hasta uno de los sillones, que me haga sentar, se siente al lado mío como coligue y se me quede mirando atentamente.
— ¡Dale flaca! – vuelve a gritar y yo rio divertida.
— Bueno flaca, banca un poco – niega seguidas veces y yo muerdo mi labio inferior. Bufo y me digno a contarle el resto de la historia que no le quise contar por whatsapp anoche.

Nuestras respiraciones se vuelvan más agitadas y una pizca de pasión empieza a invadir nuestro espacio, me siento tan entregada a este beso que no soy capaz de separarme, pero de un momento a otro siento como él se separa suavemente, y en ese momento me doy cuenta de mi respiración totalmente agitada.
— ¿Qué? – Mi voz resulta ronca - ¿Qué?
— Esto está mal Pau –dice todavía en un tono bajo. Lo miro sin entender mucho – no… no sé qué estaba pensando cuando paso todo esto, yo… no puedo.
— ¿Por qué? –tengo la voz desgastada, a punto de romperse y un sentimiento de humillación se me presenta, quiero llorar, salir corriendo, todo.
— Pau –acaricia una de mis mejillas – no quiero que confundas las cosas.
Frunzo mi ceño y agrando un poco la distancia, pero él vuelve a acercarse y a acariciar una de mis mejillas.
— Espera… no quiero que entiendas mal ¿sí? Yo… lo que te quiero explicar es que
— Que no podes –le dije con una sonrisa irónica. Volvía a tener fuerza para enfrentarlo – está bien Pedro –murmuro, agachando la cabeza, para después volver a reencontrarme con sus ojos que muestran confusión, seguramente al igual que los míos- y yo tampoco puedo –digo, después de unos segundos, para dirigirle una mirada y sacarme el cinturón de seguridad.
— Espera… déjame explicart
— No Peter –le sonrío chiquito- en serio, está todo más que bien –vuelvo a sonreír y me repito mil veces por dentro que nada está bien, absolutamente – nos vemos –murmuro y ni me atrevo a acercarme para despedirme dejando un beso en su mejilla. Abro la puerta y como lo hago, al instante la cierro.
Y camino a la puerta del edificio me obligo a no darme vuelta, para no perderme en esos ojos miel que los tuve bien cerquita y me transmitieron tanta dulzura.
Como también confusión.
— ¡Pero no lo dejaste hablar, boluda! –vuelve a gritar y yo muerdo mi labio inferior.
— ¿¡Para qué!? – también grito, y no, no es una conversación de locos. Bueno, un poco si – Si ya me dijo todo Agos, si me dijo que no podía, que no sabía lo que había hecho, que no había pensado. ¿Para qué iba a seguir escuchando?  ¿Para qué me haga sentir una estúpida más de lo que ya sentía? ¿Para después cagarse de risa en mi cara? No, ni en pedo –la veo morder su labio inferior y apoya una de sus manos en mi pierna.
— Ay, no sé qué le habrá pasado al flaco, pero es un estúpido –toma una pausa – después de semejante chape ¿Cómo puede reaccionar así? ¿¡Cómo le da el cuerpo!?  Yo si fuera él te apretaría contra la puerta del auto y te doy hasta no poder más – y largo una carcajada.
— ¡Agostina! –La reto y ella explota en una risa sumamente contagiosa - ¡Te odio!
— Es que boluda, mírate. ¡Estas re fuerte! –y rio chiquito
— Basta –muerdo mi labio inferior – ya está, ya fue –no quiero hablar más de él – lo peor es que el loco me cae re bien, y ahora, después de esto… seguro se re borra –suspiro.
— Tampoco es que te dejo embarazada Paula, no exageres –dice y yo niego.
— ¡No exagero! Mira como reacciono después de un beso… ¡Y menos mal que no pasó más nada! Imagínate si posta me dejaba embarazada.
— Ay nena, no te creo tan idiota como para no obligarlo a que use forro viste –dice y yo sonrío chiquito - ¡Y tampoco vos sos así! Porque mira que la tienen que remar eh, flaca… ¡Sos complicada!
— Complicada pero a la semana de conocerlo me lo chape boluda –y ella sonríe, feliz… y luego borra esa cara de idiota porque más o menos que la fulmino.
— Convengamos que estabas bastante en pedo anoche también… Y que él pudo aprovechar… ¡Ahí está! Tal vez te dijo toda esta boludes por tu pedo, porque uno el flaco tiene tacto, no es ningún boludo, dos estas re fuerte, y tres no se iba a aprovechar de vos estando ebria.
— ¡Pero para esa hora ya no estaba en pedo boluda! Tenía una alegría encima que bueno… otro tema. Pero estaba re bien, me acuerdo de todo, o sea, no es por eso.
— ¿Entonces?
— No sé, y tampoco quiero saber –muerdo mi labio inferior.
— Che ¿vos tenías algo en el fuego?
— ¡Los bifes boluda! –le grito y salgo corriendo a la cocina, mientras escucho su risa.

[Él]

Escucho su risa mientras yo no paro de dejar besos en su pancita y rio divertido, cuando la escucho suplicarme que pare porque “me voy hacer pichi” y en el momento que paro aparece mi amiga divertida con una bandeja donde está el equipo de mate, unas galletitas y una taza, seguramente la chocolatada que le pidió su hija.
— No da que se diviertan sin mí  -se queja y yo le sonrío y se acerca a nosotros.
Ella me había escuchado hoy a la mañana por teléfono, después de que me obligue más o menos a contarle, obviamente que me trato de boludo y de “corta mambo” pero los mambos que tenía yo en la cabeza ¿Quién me los sacaba? , para después terminar invitándome a almorzar con ella y esta niña que me vuelve loco, y yo a ella.
Nos encontrábamos en el living, después de jugar los tres al ludo y que Uschi reclame su merienda, entonces, aprovecha a hacerle esta misma y unos mates para compartir conmigo.
— Mamá esta celosa, mamá esta celosa, mamá esta celosa –canturrea la más pequeña con sus dos colitas y esa sonrisa que la hacen aún más morfable de lo que es.
— ¿Le hacemos cosquillas? –le digo, en un tono bajo que mi amiga alcanza a escuchar, por eso, deja enseguida la fuente y no se alcanza a escapar que yo la agarro para que caiga en el sillón y que sea su hija la encargada de dejarle miles de cosquillas, con mi ayuda.
— ¡Basta que me voy a mear! –grita, entre risas, poniendo la misma escusa (o no tan escusa) de su hija.
Y cuando estábamos hundidos en una eterna risa los tres escuchamos el timbre, para que los tres nos pongamos serios y que al ver nuestras caras riamos otra vez.
— Debe ser Agos que quedo en pasar a buscar unas fotocopias –comenta, para después pararse e ir abrir la puerta.
Yo me quedo con Uschi que me mira divertida y me levanta su manito, para chocar conmigo los cinco y que yo deje un beso en su mejilla, que agarre el mate y termo, y ella su chocolatada. Ni en pedo esperábamos a su mamá.
— ¡Hey! –la escucho a Flor y un par de risas, que automáticamente reconozco y creo que no solo se trata de Agostina si no de… - ¡Polet! No te esperaba – Paula.
— Iban a hablar de mi seguro, guachas –la escucho a ella decir y al instante las risas de las otras dos.
— Vengan, pasen – y en cuestión de segundos las veo entrar. Y me pierdo otra vez en sus ojos – justo estábamos por tomar unos mates.
— ¡Agos! ¡Pau! –Uschi sale corriendo a las dos amigas para abrazarlas y que ambas se agachen para estar a la altura de la pequeña que se encuentra tan eufórica que termina tirándolas al piso.
— ¡Hey, enana! –se queja Agostina y escucho la risa de las cuatro, pero sigo perdiéndome en la de ella.
— ¡El paya Pepin! –dice Agos una vez que se levantó y se acerca a saludarme. Me sonríe y yo también le sonrío para que deje un beso en mi mejilla - ¿Cómo estás?
— Todo bien ¿vos? –la veo asentir, y después la veo a ella, que se acerca con la misma sonrisa fingida de ayer a la noche.
— ¿Cómo va? – me dice después de rozar su mejilla con la mía. Yo solo puedo murmurar un “bien”.
— Pauli –le dice Uschi llamando su atención. Ella se acerca y le sonríe – en la próxima función de los payamédico ¿El tío Pepe puede ir otra vez? – es inevitable sonreír, es que su vocecita tierna me puede muchísimo.
— ¿Viste que la rompió el paya Pepin? –le dice Paula y ella sonríe y asiente feliz.
— Por eso yo quiero que este otra vez –le murmura y veo como me dirige una mirada Paula, yo sonrío chiquito.
— Seguro no va a faltar oportunidad para que este, mi amor –planta un beso en su mejilla y es Uschi quien la abraza. Flor me guiña un ojo y suspira.
— Nena, pensé que le ibas a decir que mamá este –le reprocha a su hija - ¡Todo tío Pepe! ¡Todo tío Pepe! –largamos una carcajada todos.
— Pero el tío Pepe porque él sabe cantar las canciones de Topa y vos no – no puedo evitar reír.
— Una indirecta en que solo te enfoques a la fotografía –le dice Agos palmeando su espalda a Flor y yo rio chiquito.
— Se nota que me quiere mucho. ¿¡Que se cantar!? –pregunto y Flor ríe.
— Eso es obvio. A ver, vení negri, vamos a ver lo que te falta de la facu –Agarra de la mano a Agos y se dirigen a su habitación. Es Paula quien las iba a seguir, pero es interrumpida por Uschi que le muestra su collar y se quedan charlando un poquito. Me pierdo en sus palabras, en sus labios, aquellos dulces y suaves que anoche choque con los míos  y disfrute de aquel beso tan… lindo que nos dimos.
— ¿Mate? –me acerco a ella, y choco mi mirada con la suya. Ella solo asiente y me lo acepta agarrándolo, probando que nuestras manos se rocen.
— Dale –murmura con una sonrisa chiquita pero verdadera.
Veo a Uschi que ahora está distraída eligiendo una de sus galletitas favoritas y sé que este es el momento indicado.
— Podemos… ¿Hablar? –termino por preguntarle y ella me mira por un momento. Suspira y muerde su labio inferior.
— Ahora no puedo –me dice y yo asiento.
— ¿Mas tarde?
— Es que hoy no puedo Pedro, después de acá nos vamos a casa de Tomi y seguro este hasta tarde.
— Esta bien, no hay problema –asiento – solo quería explicarte como son las cosas.
— Es que ya me las explicaste –me sonríe otra vez – y en serio está todo bien.
— Yo creo que no está todo bien… -ella agacha su mirada- pero no voy a forzar nada, solo no quiero estar mal con vos.
— Yo no estoy mal con vos, no tenes porque estar mal conmigo –sonríe y termino asintiendo.
Trago saliva y me carcomo la cabeza.

¡No puedo ser más idiota!


•••
Hola, yo aquí de nuevo.
Y ustedes tan flojos con los comentarios.
Esta vez, y hablando en serio... Solo volvere si ustedes me dejan diez comentarios.
Como yo me juego con los capítulos, quiero que ustedes se la jueguen también.
Piensen que esto es un ida y vuelta, como todo, como la vida misma.
¡Yo te doy,pero vos devolveme algo también vieja!

tw.  @JusPauliter

martes, 22 de septiembre de 2015

15

Le sonrío ampliamente y me fundo en un abrazo eterno con ella, es ella quien se separa para apoyar ambas manos en mis mejillas y mirarme con una sonrisa tierna y plantar un beso en mi frente.
— ¿Cómo estas hijo?
Antes de arrancar el auto y dirigirme a casa, un mensaje de Lu me llega que estaba en casa, por si quería ir. Y como esta semana no los había visto, bueno solo a ella, dejando los enojos y broncas de ayer, tome camino a casa de mis padres. Es ella, aquella señora que su nombre es Ana y la reconozco como mamá quien me recibió con este abrazo tan sanador y tranquilizador, para que después entremos juntos y me encuentre con Lucia en la mesa del comedor hundida en su celular, me acerco por detrás, porque todavía no me vio y con mis dos manos la agarro de las caderas, causando un gran susto en ella, y unas carcajadas de nuestra parte.
— ¡La puta madre, Pedro! –grita, para que después se sume a nuestras risas.
— Che, más respeto que soy yo tu madre –se queja mamá y nosotros reímos, para al fin, abrazarnos.
— Forro de mierda – me dice en el oído y yo rio chiquito. Me encuentro con sus ojos y estos me dicen que no todo anda bien con ella.
— ¿Paso algo? –le pregunto y ella enseguida niega.
— Nada importante –me murmura y yo elevo una ceja. Obvio que es importante para mí – me pelee con papá, hoy esta insoportable –suspiro y muerdo mi labio inferior.
— ¿Y Francisco? –le pregunto.
— Hace un rato llego, no sé, no hable mucho con él –asiento y acomodo un mechón de su pelo – pero ¿a vos como te fue Pepe? –me pregunta con alegría.
Y antes de poder responder llega ella con el equipo de mate y un platito con torta de manzana.
— ¡Genial! –Mi sonrisa – la pase tan bien, posta.
Y en eso llega Francisco, reprochando que no encuentra una de sus remeras, para al fin darse cuenta de que estoy yo y en su rostro aparece una sonrisa irónica.
— Pepe –me extiende su mano y yo se la acepto - ¿Cómo va?
— Todo bien ¿vos? – él asiente y enseguida se sienta al lado de Lu. Frente a mí.
— Me conto Lu que hiciste una obra de los payasos –asiento con una sonrisa.
— Si, justo les estaba contando que fue genial, la pase muy bien.
— ¿Conocías a los demás payasos o te re mandaste?
— Una de las chicas es Paula, la chica que conocí hace un par de días, la hija del profesor –le explico a Lu y ella asiente con una sonrisa. – y bueno, nos hicimos amigos…
— Y es obvio que te va a ir genial en la cerrera si te estas comiendo la hija del profesor –me interrumpió Francisco y yo frunzo mi ceño.
— Cualquiera
— Bien jugado igual eh… Pero el resto no somos pelotudos, es obvio que haces este caretaje con la hija de tu profesor para promocionar la carrera. La llevo a la clínica, me disfrazo de payaso, me la levanto, me recibo y después chau Paulita, un gusto conocerte –ríe irónicamente.
— Fran –dice mamá – no seas así con tu hermano, ¿vos lo crees capaz hacer una cosa así?
— Lo creo capaz de todo por llamar la atención, por quedar como un hijo perfecto mamá, y lo peor es que vos lo tenes así, pero ¿Quién está siempre acá? ¿Eh? ¡El flaco no aparece por semanas y siempre lo defendes! 
— ¿Sabes una cosa? Es verdad, no quiero aparecer en la semana para evitarme estas cosas: escucharte decir estas pelotudeces, ver cómo le haces mierda a mamá y a Lucia, porque es obvio que a papá le chupa todo un huevo como a vos, pero ya está… la verdad que a esta altura me importa nada lo que digas, yo sé muy bien lo que hago y lo que no. Espero que vos lo tengas claro.
— Acá lo único claro que esta es que sos vos al que le chupa todo un huevo, desapareces y te olvidas de tus viejos, de todo. ¿Eso es ser buen hijo?
— Me parece que vos tenes muy claro lo que es ser buen hijo.
— Obvio
— Bueno, ¡Ya está loco! –dice Lucia - ¿Todas las veces que se van a ver van a discutir? Cierto que son re maduros, que la tienen re clara. ¿Por qué no se dejan de romper un poquito las bolas y pensar cada uno en lo propio? Dense cuenta que no es divertido verlos pelear siempre, boludos
Suspiro y asiento. Siempre era lo mismo, siempre eran peleas, y sé que todo es una mierda tanto para mí como a ellos, a mamá, Lucia y papá, tener dos hijos peleados, o dos hermanos, debe ser horrible ¡Bue, que digo! Es lo que estoy viviendo, vengo a casa y siempre una que otra discusión tengo con Francisco, y la verdad que es hartante y hasta un poco triste todo esto. Soy de pensar en lo que era antes y en lo bien que nos llevábamos, compartíamos muchas cosas y terminamos compartiendo todo hasta una mina. Y no cualquier mina.
Después de un par de mates, esta vez solo con ellas y papá quien no quiso hablar nada del tema, yo decidí irme.
Las ganas de hacer algo con Paula y sus amigos se me fueron en el instante que Francisco empezó a juzgarme que solo hacia estas cosas para estar cerca de Paula y querer levantármela.
¿Es eso lo que estoy demostrando? ¿Es eso lo que ella y el resto de sus amigos pensara?
Porque la única razón por la que hago esto es por su buena onda, su alegría y la del resto de sus amigos, porque en partes sí, quiero estar cerca de ella, pero simplemente para conocerla mejor y ¿Quién sabe? Llegar a algo más.
Es linda, me mueve todo, esos ojos, esa sonrisa…Su forma de ser tan espontanea, siempre con buena energía. ¿Cómo no querer pasar tiempo con ella? Y no sé si soy yo o qué pero siento que a ella le paso algo parecido conmigo, creo en esos abrazos que nos dimos hoy, en esas miradas que nos regalamos acompañadas de sonrisas cómplices, y aquel beso en su comisura que hizo que sentimientos (y pensamientos) extraños para con ella se presenten.
Es esa sonrisa que me vuelve loco, esas ganas constantes de querer abrazarla y no soltarla en la vida. Y a penas nos conocemos, compartimos pocos momentos para que esto que me pase sea real.
¿Es real?
Cuando llego a casa, me tiro en uno de los sillones, y es de ahí en donde le escribo y aviso que no iba a ir esta noche, esperando a que no le moleste y pidiéndole disculpas a ella y a sus amigos.
Fue cuestión de segundos que una llamada de su parte llega y yo muerdo mi labio inferior, para atender.
— Hey –una sonrisa se me escapa.
— ¿¡Cómo es eso que no vas a ir Pedro!? ¿¡Que paso!?
— No, es que… -bufo – no tengo muchas ganas.
— Pero si hará dos horas antes estabas re entusiasmado, en serio che… Dale, no nos deje en banda.
— Es que no estoy muy bien Pau, y para ir con mala onda prefiero quedarme y…
— No ni ahí –me interrumpe – Dale, ¿queres contarme? –suspiro.
— Es que… no, no sé.
— Uy que complicado –murmura con su voz tierna sacarme una risita chiquita – bueno no importa, si no queres no me cuentes, pero ¿un abrazo, aceptas? –sonrío.
— ¿Un abrazo psicológico? –escucho su risa
— No tarado –sonrío – te lo doy en casa de Agus, así que no podes faltar. Y ojo que mis abrazos son igual que sanadores que los de una mamá –rio chiquito.
— Bueno – pensándolo bien, ellos están llenos de energía, y no era posible pasarla mal… Me ayudarían a despejarme y borrarme esas palabras sin sentido pero que lastiman de Francisco – está bien.
— ¡Ay buenísimo! –Su alegría me robo una sonrisa – nos vemos en un ratito entonces Peter. ¡Y arriba ese ánimo!
Sonrío.

[Ella]
Abro la puerta y le sonrío ampliamente para abrazarlo por su cuello y que al instante sienta sus brazos en mi cintura y que nos quedemos así por quien sabe cuánto tiempo, simplemente abrazándonos. Soy yo quien me separo un poquito para plantar un beso en su mejilla y ver su mirada brillosa que me hace sonreír chiquito.
— Gracias –me murmura y yo simplemente niego.
— Que lindo que hayas venido –nos sonreímos – vení, pasa… Casi que sos el ultimo eh – le digo con una sonrisa divertida.
— Es que lo bueno siempre tarda en llegar –me guiña un ojo y yo lo sobro mordiendo mi labio inferior.
— ¡Bue! –escucho su risa y yo sonrío, agarro una de sus manos para guiarlo a donde estábamos todos.
Cuando llegamos los chicos estaban en otra, hasta que lo vieron y empezaron a aplaudir y a gritar.
— ¡Vamooooo! Payas, payas, payas, payas – empezaron a canturrear Agus y Simón con un bailecito divertido para que los demás riamos.
— ¡Hola Pepe! –dice Agos y se acerca para saludarlo, y que él después se acerque a saludar al resto de los chicos.
— ¿Cómo andan? –termina de saludar y vuelve a acercarse a mí.
— ¡Con hambre! –Gritan a unísono los chicos – dale Mabel tráeme las pizzas –dice Simón.  Y yo muerdo mi labio inferior divertida.
Ellos nunca paran.
Nosotras, las chicas con ayuda de Agus cortamos las porciones de las pizzas, para servirlas y una vez que todo esté listo, poder sentarnos todos para disfrutar de esta cena.
— Cuando saltaste y dijiste un “AAAAAAH BUENO” te juro que no podía aguantar mi risa –dice divertida Anita para que todos saltemos riendo, todos estábamos tentados.
— Ese fue el momento en el que dije: “ya fue, no me importa nada, a la mierda todo” –reímos- la verdad que me puse nervioso al pedo, cuando salí se me paso todo –sonrío. 
— ¡Y la rompiste! –Dice Agus – Ya fue le decimos a Tomi que se tome vacaciones hasta fin de año –reímos.
— Al final no te cruzaste con Tomi ¿o sí? –Le pregunto – se quedó con ganas de saludarte.
— ¡No! Justo cuando estaba por ir a saludarlo llegaron los chicos Flor, Lali y Gas  -asentí con una chiquita sonrisa – y después estaban los viejos creo y bueno… todavía no me había cambiado ni nada.
— Vamos a tener que organizar otra cena todos juntos –dice Agos y yo sonrío, asintiendo.
— Obvio, yo no tengo problemas –dice él.
— Acá la posta es que el viernes que viene no sé si Tomo va a estar en condiciones de hacer la función. Más allá del alta y todo –dice Anita – así que, vamos a tener en cuenta a el paya Pepin.
— ¡Ay que feo eso! –dice él sobreactuando indignación, yo rio chiquito – ya sé que soy la opción dos pero disimulen, ahora me creo mil – reímos todos.
— Aunque una función con el paya Pepin y Rulo se las re trae –digo divertida y el resto está de acuerdo por eso empieza a gritar como si hubiera dicho que está lloviendo chocolate… bueno, no.
— ¡Sin dudas loco! –grita Agos y yo rio divertida.
Muerdo mi labio inferior y sonrío. Es imposible pasarla mal con ellos.
Dos y cuarto marca el reloj de mi celular cuando me encuentro ya en el auto de Pedro después de muchas risas y cervezas que aun causaban muchas más risas, y mareos. Es Pedro quien me mira divertido porque hoy se me dio por cantar todo el dia.
Yo quiero ser locuras contigo, que nos llamen locos a los dos que parezca un accidente y terminemos frente a flente… fente… ¡Flente! – y que se escuche su risa que me contagia a mí -  locuras contigooooo – y toco una de sus mejillas con mi dedo índice. Él me dirige una mirada y muerde su labio inferior ocultando una risa – Canta conmigo Piroooo –y rio por su apodo para que él termine riéndose conmigo.
— Si canto con vos quiere decir que estoy igual o más borracho que vos –llega a la conclusión y me quedo pensando en lo que dijo, todavía sin entender mucho. Hasta que entiendo y largo una carcajada.
— ¡Noo! ¡Estás loco vos! –le grito y él muerde su labio inferior. – Ay… Pedro –me pongo seria – yo no estoy borracha – intento convencerlo aunque muera por reírme – te juro que n –largo una carcajada que lo contagia a él.
— Pega la birra ¿eh? –me dice con una sonrisa divertida. Termina de hacer las maniobras para estacionar, apaga el motor del auto y me dirige una mirada. Le sonrío.
— ¿Qué?
— Sos linda hasta borracha –muerdo mi labio inferior y enseguida me tapo la cara con mis dos manos, mis mejillas a pesar del alcohol que llevo en sangre se ponen coloradas. Lo espío un poquito sacando una mano de mi cara y él no para de sonreírme. Otra vez muerdo mi labio inferior.
— Vos sos lindo – digo, después de varios segundos mirándonos sin apartar la mirada por un segundo, hasta que decidida, me acerco a él, acortando la distancia.
Apoyo mis dos manos en sus mejillas y veo como no aparta la mirada a mis labios, una sonrisa chiquita se me escapa para chocar nuestras narices, volver a dirigirle otra mirada, y romper la mínima distancia que había entre nosotros. Choco suavemente mis labios con los suyos y en ese instante siento como una energía rara e intensa avanza por todo mi cuerpo, para separarme un momento de sus labios, volver a mirarnos y que esta vez sea él quien avance. Sus labios me resultan tan suaves y cuidadosos que tengo la necesidad de querer permanecer por un largo tiempo así, pero a la misma vez la desesperación empieza a aparecer, avanzamos un poco más en este beso para volverlo profundo con una pasión que empieza a surgir de a poco, y que a medida que pasa el tiempo se nos sea incontrolable la situación de querer llevar este beso profundo a algo mucho más pasional. Siento sus manos bajar a mi cintura, apretándome más a su cuerpo,  como queriendo que no me escape, y la verdad es que no tengo ganas de moverme de acá, de él y su boca, sus besos que me llevan a otro planeta a medida que nuestras lenguas se dedican a conocer nuestras bocas, experimentándolas y queriendo perderse, como yo quiero perderme tambien en este beso, rogando porque sea eterno. Nuestras respiraciones se vuelvan más agitadas y una pizca de pasión empieza a invadir nuestro espacio, me siento tan entregada a este beso que no soy capaz de separarme, pero de un momento a otro siento como él se separa suavemente, y en ese momento me doy cuenta de mi respiración totalmente agitada.
— ¿Qué? – Mi voz resulta ronca - ¿Qué?
— Esto está mal Pau –dice todavía en un tono bajo. Lo miro sin entender mucho – no… no sé qué estaba pensando cuando paso todo esto, yo… no puedo.
— ¿Por qué? –tengo la voz desgastada, a punto de romperse y un sentimiento de humillación se me presenta, quiero llorar, salir corriendo, todo.
— Pau –acaricia una de mis mejillas – no quiero que confundas las cosas.


•••
ay, ay, ayyy.
espero sus comentarios, hoy mas que nunca, ¡Por favorrr! 
¿es esto lo que esperaban como primer beso? ¿les gusto?
¿hubieran querido que pase más adelante? ¿que sugerencias y/o consejos me darían para seguir la historia?
Todo es bienvenido a la hora de escuchar sus opiniones. ¡Haganmelas llegar!
nos leemos pronto!!

lunes, 21 de septiembre de 2015

14

[Ella]

La escucho gritar de la desesperación, cuando el reloj marca que solo falta media hora y la mitad no están listos. Rio divertida y despreocupada, porque yo ya estoy lista hace tiempo, y por eso es que ahora me encuentro terminando de maquillar a Simón para empezar con Pedro que mira toda esta situación un poco alejado y en silencio. Se nota a millas que esta un tanto nervioso, no deja de pasar su mano por la nuca y suspirar, sonrío, porque me causa mucha ternura que se ponga nervioso con una pavada así, cuando ya va rindiendo muchísimos parciales que son más importante que una función de los paya.
— ¡Hey! –le paso una brocha de maquillaje por su nariz logrando su atención, su sorpresa y una sonrisa de parte mía - ¿Te maquillo o vas a salir así a lo Pedro?  -me sonríe y se para enseguida.
— Dejo mi cara en tus manos –elevo una ceja – uy que miedo –largo una carcajada.
— ¿Qué te convierta en payaso o hacer la función? –pregunto divertida.
— Ambas –murmura y yo rio chiquito para morder mi labio inferior – tenías razón – dice, después de unos minutos cuando yo ya estoy pasando maquillaje blanco, parte de la cara del payaso.
— ¿En qué?
— Que hoy iban a ser peor los nervios –sonrío y muerdo mi labio inferior.
— Relaja, trata de no transpirar que se me va a patinar toda la pintura –digo divertida para lograr una risa de él.
— Sos una tarada –muerde su labio inferior y yo rio chiquito.
— ¡Hey, Pepe! – Se acerca Simón - ¿Cómo va? ¿Ansias, nervios? 
— Todo junto –ríe – tengo como un nudo en el estómago.
— ¿Probaste con ir al baño? –pregunta de lejos Agustín y yo me desconcentro un poco riéndome haciendo un poquito de desastre en su cara, y logrando un grito de su parte.
— ¡Tranquilo hermano! –le grito divertida, todavía sin poder aguantar las risas por la ocurrencia de Agustín – se arregla enseguida.
— No es eso Agus, ya probé –yo frunzo mi ceño y hago un gesto de asco.
— ¡Pedro! –la risa de ellos tres – son un asco… ¿Así quieren que me concentre?
— Ay para ni que estuvieses haciendo un body painting loca –Agus alarga la A y yo rodeo los ojos.
— Cállate Agustín.
— ¿Y? –Llegan Agos y Anita - ¿Cómo va el paya Pepin? – pregunta Agos.
— Bastante bien ¿no? –le pregunto refiriéndome a su maquillaje.
— ¡Diez puntos! Siempre dije que te tenías que dedicar a maquilladora ¿Qué haces estudiando fotografía? –rio divertida.
— Ay, tonta –finjo ruborizarme y ella larga una carcajada.
Une vez que haya terminado de maquillar a Peter, él se mira en el espejo y me sonríe.
— ¡Genial Pau! –sonrío.
— Buenísimo. ¡Ya estamos muchachos! –y los gritos de euforia como la mayoría de las veces que nos encontramos a minutos de hacer una presentación llegan.
Formamos una ronda todos abrazados y hacemos el ritual como siempre lo hacíamos con Tomi, hoy, lo hacemos con Pepe, que está al lado mío y le dirijo una mirada con una sonrisa, él también me sonríe y planta un beso en mi mejilla.
— ¿Listos? – pregunta Agus en un tono alto.
— ¡Vamos! – dice con entusiasmo Agos. Todavía seguimos abrazos.
— ¡A romperla eh! –anima Anita.
— A la cuenta de seis –grito y pongo una mano en el centro para que el resto de mis amigos ponga la suya arriba de la mía y por ultimo Peter.
— ¡Uno! ¡Dos! ¡Tres! –gritamos todos juntos. Le dirijo otra mirada a él y mientras decimos los números nos sonreímos- ¡Cuatro! ¡Cinco! ¡Seis! –gritamos y nos separamos, listos para empezar.
¡Acción! 

— ¡Hola amigos! – grito con alegría y como respuesta obtengo sus gritos de euforia. - ¿Cómo dicen que les va? – es en ese instante en que lo veo llegar en sillas de rueda con su gran sonrisa y acompañado de su mamá. Levanta uno de sus brazos para saludarme y yo le guiño el ojo. Unos eternos “bien” me hacen volver a la función y sonrío - ¿Están lindos para cantar? Miren que hoy cantamos todos ¡Y no vale desafinar! Avisamos a las enfermeras que les avisen con tiempo para que canten bie…
LA, LA, LAAAAAAAAAA –entra Agos en escena desafinando a todo poder, logrando sacar alguna que otra risa a nuestros amigos pacientes. Sobre actúo una cara de horror y un casi desmayo para generar más risas.
— ¿¡QUE ES ESTO!? – grito.
— Estoy calentando las cuerdas  vocales no ves que hoy cantamos payasita Polent.
— ¡Pero acabas de romper tus cuerdas vocales payasa loca! – le digo, tal payasa loca yo y un público rompe a carcajadas.
EEEEEEEEEEL PATO –Entra en escena Pedro y una sonrisa se me escapa- EL PATO CON UNA PATA – canta y baila al ritmo de esta – EL PATO CON OTRA PATA – y nosotras nos sumamos a su bailecito –EL PATO CON LAS ALITAS –movemos nuestros brazos al compás –Y EL PATO CON LA COLITA – para finalizar moviendo la cola a nuestro público que nos aplaude divertidos.
— ¿Ustedes vieron como desafinan estos tres? –llegan los tres payasos que faltan a escena protestando el canto del nuevo payaso Pepin. El payaso Tintín acompañado por su guitarra, la payasa Anacleta con un rayador y el payaso Timón con unas botellas llenas de semillas como sonajeros.
— ¿Y ustedes van a cantar con ellos? – pregunta Anacleta al público que sonríe.
— ¡Acá llego la voz papá! – grita Tintín golpeándose el pecho tal tarzan para que el público ría.
— ¡Que pavada! –le dice Pepin haciendo montoncito – nadie canta como yo… ASEREJE JA DEJE DEJEBE DE TU JEBERE SEIBINUOVA MAJAVI AN DE BUGUI DE GUIDIDIPÍ – y mientras canta mueve sus caderas haciendo que el público ría y más de uno de los payasos tengamos que aguantar la risa. Me acuerdo como le costó aprender esta especie de trabalenguas en canción. Un genio.
— UUUUUUUH – abucheamos junto con Agosta y Timón poniendo nuestros pulgares abajo.
— Chicos, esto es cantar –dice Tintín, ya preparado con su guitarra, mira a los dos payasos que tienen los demás “instrumentos” y empieza-  UNA CINTA EN TU CABELLOOOOS, UNA FLOR EN TU VENTANA UN CANARIO EN EL BALCON, CANTA EL SOL… EN LA MAÑANA – y ahí es donde empiezan los instrumentos y las palmas de todos a pedido nuestro – UNA CALLE ME SEPARAAA –suena las sonajeras y el rayador. Nosotros, los demás payasos aplaudimos junto al público – DEL AMOR QUE ESTA EN MI SUEÑOS… DE TU AMOR NO EXIJO NADA, SOLO QUIERO… SER TU DUEEÑO –entona como bien sabe Agus y nosotros empezamos a bailar moviendo las caderas de acá para allá. Pedro me toma de la cintura y nos movemos igual, para regalarnos una sonrisa cómplice y que yo le guiñe un ojo. 
— ¡Esa!, ¡Esa!, ¡Esa! – alienta Anacleta mientras Tintín sigue cantando, pero este para, porque la payasa se copó bastante y empezó a gritar. Todos los payasos estamos callados. Todos los payasos la miramos y ella actúa no entender nada.
— AAAAAAAAAAH Bueno –se queja Pedro y todos reímos, inclusos los payasos intentamos no hacerlo, es que eso no estaba en el guion que más o menos habíamos armado– No, cualquiera.
Y una guerra de payasos cantando se formó, todos cantábamos algo diferente al otro hasta que...
— ¡HEY PAYASOS LOCOS! –dice Agosta gritando- ¿Y por qué no cantamos todos juntos? ¿El público se anima a acompañarnos? –y un barullo inmenso comienza, nosotros sonreímos y nos acomodamos.
Agus comienza con su guitarra y nosotros con los chicos empezamos a aplaudir divertidos.
EL VIAJAR ES UN PLACER  – Paramos de cantar para hacer un “pi-pi” como bocina, vimos como la mayoría de los chicos sonreían, porque ya reconocieron la canción. – QUE NOS PUEDE SUCEDER, EN EL AUTO DE PAPÁ, NOS IREMOS A PASEAR –cantamos en compañía de los chicos y de Tomi que no paraba de reírse desde el minuto cero – VAMOS DE PASEO PI, PI, PI  - e hicimos una bocina imaginaria otra vez – EN UN AUTO FEO PI, PI, PI… PERO NO ME IMPORTA PI, PI, PI… PORQUE LLEVO TORTA.
Me acerco a Peter y le tomo las dos manos, enseguida inventamos un nuevo pasito para bailar juntos mientras Agus vuelve a cantar en compañía de todos.
POR EL TUNEL PASARAS –y junto a Peter nos agachamos todavía agarrados de la manos y moviendo nuestras caderas, sin poder dejar de sonreír. Esa sonrisa de payaso tan linda – LA BOCINA TOCAS – todos nos vimos tocar la bocina nuevamente – LA CANCION DEL PIPIPI…. LA CANCION DE PAPAPA –sonrío a más no poder y volvemos con el estribillo.
Esto es lo que me completa… Estar acá, disfrutar, hacer reír a estos pequeños juntos a ellos, mis amigos que son todo y mucho más, junto a Peter este ser que llego a mi vida y que cada vez, pienso y no quiero que se aleje de esta, él está lleno de energía, de la buena, me hace reir muchísimo, como lo hizo también hoy con los pequeños y los no tan pequeños… Tiene una alegría inmensa que contagia a los demás, y no hay nada más lindo que encontrar una persona así, tan especial.

[Él]

Me toma de la mano, enredando sus dedos con los míos, como yo lo hice con Anita y damos nuestra reverencia ante el pequeño público que no deja de sonreír y aplaudir. Nos miramos, y solo bastan segundos para que nos fundamos en un abrazo lleno de sonrisas. Y que el resto de los chicos se unan a nuestro abrazo.
— ¡La rompiste Pepin! –dice Agos con alegría y yo no puedo parar de sonreír.
— Posta que estuviste increíble –de Simón palmeando mi espalda.
— Gracias, ustedes me re bancaron, ¡Son unos grosos! – siento su mirada y la miro, nos sonreímos y cuando estoy a punto de decirle lo linda que le queda encarnada Polent, me abrazan por detrás y giro para encontrarme con Lali y su sonrisa. - ¡Hey, loquita! –y me abrazo a ella.
— ¡Nene, la rompiste! –me grita eufórica y yo rio divertido, veo llegar a Gas también y se une a nuestro abrazo.
— ¿Qué hacen acá? –les pregunto divertido con una amplia sonrisa. Feliz.
— Dijimos que íbamos a venir –dice Gas y a lo lejos la veo a Flor riéndose junto a Pau – En serio que la rompiste Pepe. ¡Sos un capo!
— ¡Gracias! – Palmeo su espalda, mientras Lali me aprieta una de mis mejillas –por venir también… Me había olvidado –digo divertido.
— Y si, con semejante minon como compañera payasesca hijo –me dice Lali divertida y yo muerdo mi labio inferior. Ella llega, en compañía de Flor y Uschi que está en sus brazos, que enseguida pasa a los míos y yo aprovecho a llenarla de besos.
— Ah, pero que piba vendida –se queja ella, todavía como Polent y yo rio.
— Es obvia la preferencia –digo y la miro a Flor que no tarda ni un segundo y se abalanza a mí abrazándome para que yo ría y su hija, celosa, la saque.
— Bueno, como nadie nos presenta, Paula o Polent –cruza sus brazos y le da la mano a mis dos amigos que le sonríen divertidos.
— Un gusto Polent, Gastón –dice Gas - ¡La rompieron!
— Lali o Lali –le dice mi amiga causando su risa contagiosa – ¡en serio che! Estuvieron geniales, todos.
— ¿Viste? Vos que tenías miedo –me dice mirándome divertida y yo rio chiquito.
— ¡Es un boludo! –Se queja Flor - ¡La rompiste Pedro! –y vuelve a dejar un beso en mi mejilla.
— Bueno, yo voy a ir activando porque nos van a echar, ya hicimos bastante quilombo –dice Paula divertida – un gusto chicos –apoya la mano en uno de los hombros de Lali y sale, para reencontrarse con Tomas y abrazarse un poquito.
— Buena onda eh –dice Gas.
— Ya está aprobada  -dice Lali y yo rio.
— ¡¿Aprobada para qué?! ¡No respondas! –me atajo cuando esta por responderme- Voy a cambiarme ¿ustedes que van a hacer?
— Yo me tengo que ir –dice Flor mordiendo su labio inferior – Uschi tiene un cumpleaños en media hora.
— Las llevamos –dice Lali – podemos cenar juntos después –dice y nosotros asentimos.
— Dale –y reparto besos a cada uno de ellos –nos vemos chicos.
Vuelvo a donde nos habíamos arreglado para convertirnos en payasos, ahí me encuentro con el resto de los chicos que no paran de felicitarme y yo no dejo de ponerme bordo. Digo mil veces que ellos fueron lo que hicieron que todo salga bien, y ellos siguen insistiendo en que fue puro merito mío.
— ¡Merece festejo esto! –Dice Simón – unas pizzas, algo –y el resto lo apoya.
En eso llega Pau y su sonrisa que ilumina o me ilumina.
— Hey, ¿Qué onda? –Pregunta – al parecer, si todo sale bien, el sábado por la tarde Tomi ya puede irse a su casa.
El festejo de todos ellos y mi sonrisa. Se nota a millas la unión que tienen y eso es lo mejor de todo, entre ellos nunca se van a fallar, nunca va a faltar los abrazos y las palabras de aliento, las sonrisas (y risas) cómplices, los chistes y cargadas al otro.
En nuestro grupo también pasa, por eso es que me sacan una sonrisa, porque me hacen acordar a nosotros, al antes y al ahora, que todo empieza  a ser como antes.
— ¿Te ayudo con esto? – escucho su voz y desvío mi mirada del reflejo de mi rostro para mirarla. El resto de los chicos ya se fueron a quedarse charlando un ratito con su amigo Tomas, festejando la buena noticia: su alta de mañana.
— ¿Estoy complicado? – le pregunto con una sonrisa y ella hace un gesto con su mano refiriéndose a lo mucho que sí. Me hace girar, ahora quedando de espalda del espejo, me saca la toallita mojada de la mano y empieza con todo el trabajo de sacar maquillaje que yo deje por la mitad.
— ¿La pasaste bien? –me pregunta, la distancia es mínima. Tenerla tan cerca hace que mi respiración se corte, cierro por un momento los ojos para normalizarme y poder responderle.
— Muy, demasiado –le sonrío chiquito y ella también me sonríe. Pasa su mano por la punta de mi nariz corriéndose por una de mis mejillas.
— Me alegro mucho –murmura – cuando quieras –ahora eleva un poco la voz- ya sabes, el paya Pepin está invitado –sonrío.
— Muchas gracias –vuelvo a sonreír – en serio que la pase muy bien. Y se nota que ellos también la pasaron bien, eso era lo más importante.
— Se divirtieron ellos, pero también nosotros. ¿Algo mejor?  - ahora pasa la toalla por debajo de mi nariz, rozando con sus manos mi labio superior, vuelvo a cerrar los ojos y suspirar. La distancia cada vez es más mínima.
— Que estaba con vos – le digo, sin vueltas, y su sonrisa hermosa aparece. Miro sus ojos y otra vez quiero perderme para siempre en ellos.
— Peter yo – un impulso inmenso se presenta en mi cuerpo, y me acerco un poco más acortando la distancia para estar a nada de ella, de esa sonrisa que ahora es mucho más chiquita, como mi mundo.
— ¿Vos qué? –le murmuro y veo como cierra sus ojos. Sonrío y planto un beso sentido y cuidadoso en su comisura, sintiendo como mi cuerpo se eriza por completo.
Volvemos a mirarnos, manteniendo la escasa distancia, para esta vez sí, perdernos en nuestras miradas que gritan sin decir nada. Sonrío chiquito y hago que mi nariz choque con la suya, para cerrar mis ojos.
— No sé qué me pasa con vos – la escucho murmurar.
Y al instante se escucha la puerta abrirse y nos separamos al instante.
— ¿¡Y loco!? –entra Agos con toda su energía y cuando nos encuentra todavía cerca sonríe picara- ay, jodeme que les cague el momento –se agarra su cabeza exagerada.
— No cagaste nada Agos, justo nos estamos por ir a donde estaban ustedes –dice ella, rápido y yo solo asiento, porque mi cuerpo y mente no me dejan hacer otra cosa. Giro, nuevamente para ahora yo sacarme lo más rápido posible el maquillaje, y cuando este, que salga junto con ellas.
— ¿Salen pizzas entonces? – Pregunta Anita - ¿Pedro vos te prendes?
— Eeeh, si –dudo un poco, mis amigos me van a odiar –sí, no hay problema. – todos los hay.
—  Entonces en casa tipo nueve ¿les va? –Dice Agus y todos asienten, yo ni idea donde tengo que ir – Pau ¿vos le decís la dirección después?
— Si, obvio –me sonríe – vamos yendo entonces.
Y cada uno se disperse para ir a sus respectivos autos o a la parada de colectivo.
— ¿Te llevo? –le pregunto bajito.
— No Peter, está bien –me regala una de sus sonrisas y apoya su mano en uno de mis hombros –ahora te mando un mensajito con la dirección de Agus ¿sí? –asiento.
— Genial –murmuro - ¿en serio no queres que te lleve? –vuelvo a preguntarle divertido – mira que soy un buen dj, te puedo sorprender – ella larga una risita divertida.
— Me está esperando Anita, pero después de la cena no me pierdo tu faceta de dj –sonrío.
— No te vas a arrepentir – reímos. Ella deja un beso sentido en mi mejilla.
— Nos vemos después –murmura antes de irse, con un paso ligerito.
Se da vuelta, me sonríe y levanta una de sus manos en son de despedida.
Yo hago lo mismo, y después de un gran suspiro, camino hacia mi auto.
Feliz de haber vivido esta linda experiencia.
Y junto a ella.

•••
AAAAAAYY 
solo eso.
Dejen sus comentarios porfiii