Se sentia el disfrute de simplemente estar.
Estar acá, viendo un bellísimo atardecer.
Solo o acompañado.
Observo a mi derecha y también está sumergido en sus pensamientos, sus facciones están relajadas y me puteo por no haber traído la cámara para capturar ese rostro tan al natural.
Es cuando se da cuenta que hace rato lo estoy viendo que voltea a mirarme y me sonríe chiquito, elevando una de sus cejas.
Solo sonrío y apoyo mi cabeza en uno de sus hombros.
Él apoya la suya en la mía.
― Que paz boluda –murmura y sonrío. Asiento.
― Quiero quedarme acá.
― Nos quedamos.
Vuelvo a sonreír y me alejo para poder verlo.
Veo como sus facciones cambian enseguida, se nota su preocupación.
― ¿Dije algo malo?
Muerdo mi labio inferior y niego.
― No –sonrío – me gusta pasar tiempo con vos.
― A mí también – sus ojitos brillan – desde que nos cruzamos aquella vez te saque la ficha –elevo una ceja divertida.
― ¿Cómo? – pregunto.
― Si –me mira – sos muy buena gente… me haces reír mucho, es imposible pasarla mal con vos –sonrío.
― ¿Aunque sea “la hija de…”? Digo, porque siempre andan prejuicios dando vueltas. Como soy la hija del Medico más reconocido algunos piensan que me creo mil. – lo veo que sonríe asintiendo a la vez- Y no es que no me crea mil, tipo… en el sentido de que admiro mucho a mi viejo, me da mucho orgullo lo que logró. ¿Entendes? Me creo mil en el sentido bueno.
― Entiendo –ríe chiquito – Pero es ya verte como te expresas y como es tu forma de ser en la vida cotidiana –elevo una ceja, confundida – Sos…sencilla, no te haces problema por nada. O bueno, eso es lo que demostras. No sos una persona enroscada ¿entendes? –asiento con una sonrisa.
― Intento tomarme todo con calma. Igual algunas veces no lo logro y me pongo horrible, grito, lloro… Que es necesario a veces salir de ese estado zen –ríe conmigo.
― Si, obvio – acaricia una de mis piernas con sus manos y nuestras miradas chocan.
Nos hicimos una escapadita a la playa, el resto de nuestros amigos se fueron a hacer compras, nosotros preferimos disfrutar (nos).
― Peter –murmuro y él me vuelve a mirar. Nuestras manos están unidas, nuestros dedos enredados. - ¿Vos…? –Largo un suspiro – no, que… te quiero.
― ¿Y por qué te pones tan nerviosa? –pregunta divertido y yo muerdo mi labio inferior.
― Porque te quiero en serio boludo, y me da miedo quererte tanto.
― ¿Miedo?
― La puta madre, no me respondas con una pregunta –larga una carcajada – en serio boludo.
― Me parece que una que yo sé se hace mucho la canchera y esta re cagada hasta las patas –muerdo mi labio inferior y bajo mi mirada, enseguida sus manos rodean mi rostro y plantea un beso en mis labios – te quiero –murmura mirándome – mucho. Y quiero que esto funcione. ¿Me crees? –vuelvo a morder mi labio inferior, ocultado una sonrisa.
― Sí –murmuro y vuelve a besarme dulce y corto – yo también quiero que funcionemos –reímos chiquito, de un movimiento me sienta en su falda y yo rodeo su cuello.
― Me gusta tenerte cerca –dice divertido y yo largo una carcajada.
― Se nota.
Uno mis labios con los suyos, decidida a disfrutar del momento, de él, de la nochecita, y de cómo se escucha a las olas romperse.
Un placer intenso me acompaña y no quiero pensar en otra cosa que vivir el momento.
Cuando el reloj marca que solo faltan cinco minutos para que sean las nueve, decidimos juntar el equipo de mate y volver a casa. Seguramente nuestros amigos ya volvieron.
Llegamos y al entrar nos encontramos muy divertidos a Agus, Agos, Anita y Gas jugando al truco en la mesa del living.
― ¡Heeey, hola! – Agos y su alegría de vernos.
Le sonrío ampliamente y planto un beso enorme en su mejilla.
― ¿Cómo andan? – pregunta Peter, mientras toma un sorvito de cerveza del vaso de Gastón.
― Todo bien –dice Ana – Truco – le dice a su contrincante: Agos.
― Quiero –le responde. - ¿A ustedes cómo les fue?
― Se perdieron un atardecer boludos –les digo y lo miro a Peter que me sonríe chiquito.
― ¡VAMOOOOOOOO! – festeja Agostina y se me escapa una risa.
Muerdo mi labio inferior y salgo para ver donde se encuentra el resto de los chicos. Él me sigue.
― ¿Tomamos una birrita? –me pregunta y yo asiento.
― Báncame que voy a cargar el celular – asiente y va para la cocina.
En el camino a mi habitación me encuentro a Tomi y Flor en una salita que tiene la casa, al parecer no todo estaba bien. Mi amiga tenía la cabeza tapada con sus manos, y Tomi la tenía abrazada hacia él.
― Hey… - Tomi levanta la vista y me encuentra. Flor hace lo mismo - ¿Todo bien?
― No –dice ella. Y me acerco a ellos - ¿Lo viste a Pedro? – pregunta, un poco de mal modo y yo simplemente asiento.
― Sí –murmuro – Está en la cocina, ahí lo llamo.
Ella niega y se levanta, dejando un ambiente bastante tenso y confuso. Como a nosotros dos también.
― ¿Qué paso? – le pregunto a Tomi.
― Se peleó con Lali –rodea sus ojos – y le acaban de avisar de que se retrasó el vuelo, ¿viste que venía Uschi? –Asiento- bueno, llega recién pasado mañana.
― Uff. – el asiente con una sonrisa - ¿Y Lali?
― Creo que está en el patio.
― ¿Vamos? Con Peter íbamos a tomar una birra –él asiente.
― Dale –sonríe. Se acerca a mí y me abraza por el hombro para salir caminando.
Nos encontramos con Pedro y Flor en la cocina abrazados. Cuando me ve hace una mueca y le sonrío chiquito.
Agarro dos latas de cervezas, y salgo con Tomás.
― Me da por las pelotas boluda –dice, al fin. – Estuve como una hora con ella, intentando consolarla, ahora llega Pedro y va y se deja abrazar.
― Dale boludo –le digo divertida – son como hermanos. No vas a estar celoso.
― Si no estuviese él con vos lo estaría –sonrío. - ¿A vos no te jode?
― No –sonrío – igual eso de que estuviste como una hora y no sirvió para nada yo en tu lugar estaría igual que vos –dejo un beso en su mejilla – veni, sentemosno acá, tomemos la birra y charlemos.
― ¿Me puedo sumar? – Aparece Lali con una sonrisa chiquita. Le sonrío y doy golpecitos al pasto para que se siente.
El cielo se decora con algunas estrellas, pero lo que más llama la atención es lo grande y cerca que esta la luna. Corre una pequeña brisa que nos golpea la cara y que te hace relajar y olvidarte de todo. Charlar con ellos hace que el momento sea aún más lindo –si es posible -. Me pregunto cuanto le faltara a Pedro, pero no me desespero, entiendo que Flor lo necesita. Pero igual las ganas de compartir con él también invaden.
― Podríamos aprovechar de que la noche esta re linda e ir a la playa – propongo – perdón pero me encanta. Viviría acá
― Yo quiero –dice Lali y me choca los cinco. Se nota que pelear le hace mal, pero dibuja una sonrisita un poco creíble.
― Vamos dale –dice Tomi y se para enseguida. – Voy por más birras para llevar.
Nosotras también nos paramos después.
― Tranqui La, arriba ese ánimo… ¿Llevamos la guitarra y te cantas algo? –le digo divertida.
― Boluda, me hace poner mal al pedo, porque posta que fue una boludez, pero salta con cualquiera –sonrío y la abrazo por el hombro dejando un beso en su mejilla.
― Por eso, vamos, nos divertimos. Mañana será un día mejor –sonrío y ella asiente.
Caminamos en busca de más compañía.
Agos, Anita, Gas y Agus se suman y ya se preparan para ir. Entonces me acerco nuevamente a la cocina, donde siguen charlando Peter y Flor.
― Nos vamos todos a la playa –les sonrío - ¿Vamos?
― ¿Ahora? – Dice Flor. Se nota a millas que su humor es -3.
― Llevamos guitarra y birras para divertirnos un ratito.
― Yo paso – vuelve a decir ella.
Entonces asiento, y veo a Pedro, esperando su respuesta.
― Me quedo con ella.
Asiento, y salgo para donde está el resto.
Pero me agarran del brazo, haciendo que me de vuelta y me encuentre con él.
― ¿Te enojas?
― No – finjo una sonrisa.
― No quiero dejarla sola Pau.
― Esta bien Peter. Nos vemos después.
Lo veo asentir y suelta mi agarre.
Giro, y al fin me acerco a mis amigos que me están esperando.
― Se quedan –murmuro.
― Bueno vamos dale –dice Agos – Llevo un tuper con pizza.
― ¡Te cabe la pizza! – Dice Simón y reímos.
¿Qué haría sin ellos?
No sabe, no responde.