[Ella]
― Juguemos en el
bosque, mientras el lobo no está – se la escucha canturrear y me es
inevitable sonreír detrás de aquel árbol.
El mismo que me vio jugar a las escondidas con los dos que
conforman la ronda junto a la más pequeña: mis amados hermanos, a los cuales volví
loco, tanto como ahora nos vuelve locos Pilar.
Pobre de ellos, no tienen paz.
Es sábado y hoy almuerce con ellos y con mamá y papá, los
cuales ya están disfrutando su merecida e infaltable siesta, yo, mientras que
espero el mensaje de Flor, disfruto de mi sobrina y de mis hermanos.
― ¿Lobo estás? – Esta
vez gritan fuerte los tres y yo rio un poquito.
― ¡Si, acá estoy! Y
vine a comer a besos panzas de niñas – salgo corriendo en busca de ella que
al instante sale corriendo, entre risas, y cuando la atrapo, caemos las dos al
pasto para que yo me encargue de hacerle cosquillas por toda su pancita.
― ¡Tía! –se queja, una vez que la libero de mis cosquillas y
yo no paro de reír. Me volteo, para ver a mis dos hermanos viéndonos en la otra
punta del patio, sentados como coligue y haciendo caras tristes.
― ¿Qué hacen? –pregunto divertida. Pili se incorpora para
ver mejor a su mamá y tío.
― ¿Qué somos nosotros? ¿Nada? – habla Gonza y yo sonrío.
La miro a Pili, y sin dudar nos dirigimos a donde están
ellos y empezamos hacerles cosquillas.
Lo que termino en una guerra.
― ¡Basta ya! –dice Pilar y nosotros reímos.
― ¡Que mal que se portan eh! –me quejo y la más pequeña ríe.
― ¿Jugamos a la mancha ahora tía? –me dice con su voz tierna
y yo sonrío.
― Me tengo que ir peque –beso su mejilla - pero mira con la cara de “yo quiero jugar” te
mira el tío – río junto a mi hermana, mientras Gonza más o menos que me asesina
con la mirada, para después sonreírle a mi ahijada.
Antes de que se vayan a jugar yo le pido a la más pequeña
que me regale uno de sus abrazos eternamente sanadores, luego, me despido de mi
hermano y es Delfi quien me acompaña hasta la puerta.
― Déjales un beso a los viejos –le digo, sonriente y ella
asiente, también con una sonrisa.
― ¿Te vas a ver al chongui? –pregunta divertida y yo niego,
riendo chiquito.
― ¿Qué chongui? –y ella ríe.
― No sé, tal vez tenes alguno y yo no estoy enterada… como
hace rato que no me contas nada de tu vida –ruedo mis ojos y muerdo mi labio
inferior. Ella ríe chiquito
― Mañana me encargo yo de buscarla a Pili al colegio, y después
de que salgas del trabajo te quedas a tomar unos mates –ella sonríe, y plantea
un beso en mi mejilla.
― Te quiero pendeja de mierda –esta vez la que ríe soy yo.
― Nos vemos Pepita
***
Eleva una ceja y yo asiento, sin poder ocultar mi bronca.
Esta vez ya fue mucho.
― ¿Qué onda? –pregunta ella, que está enfrente mío sin poder
creerlo.
Largo un gran suspiro.
― No sé.
[FlashBack]
Recibí un abrazo de
Tomi, para que yo abrace a Agos, y que se forme una rondita de nosotros seis,
para que con nuestras manos que teníamos nuestra botella de cerveza, choquemos
en forma de brindis al medio de la ronda y que, al estar más de uno un poco
borracho, gritemos y riamos.
Festejando nuestra
amistad.
― ¡Gatossssss! –grita Simón
y más de uno ríe.
― ¡Noooo! ¡Boludos! – Esta
vez grita Agos - ¡Escuchen que temón!
― ¡Uuuuuju!
― Si vos no podes
dormirte, porque voy a dormir yo… -canturreamos a los gritos todos juntos, en
ronda y le sumamos unos saltitos- ¡Ándate a dormir vos! Yo quiero estar de la
cabeza, poder tomarme una cerveza, emborrachar mi corazón…
Y ya no nos paraba
nadie
Cuando los vimos al
resto de los chicos, obviamente que se sumaron a nosotros para esta vez, bailar
y divertirnos sin parar.
Y aunque faltaba él,
la estaba pasando bien.
Es más, creo que es
mejor que no este.
― ¡Me estoy meando! –Le
murmuro a Agos y ella ríe divertida – ahora vuelvo –esta vez la veo asentir,
dejo un beso en su mejilla y voy en busca de aquellos baños, que de paso… ni
idea donde están.
Sumémosle que esta llenísimo
esto, y que además, es gigante.
Bien.
Veo a una chica
sentada en uno de los sillones y me acerco para preguntarle, cuando me dice,
como puede (está peor que todos nosotros juntos) rio un poquito, le agradezco y
sigo por donde ella me indica.
No confiando mucho en
lo que me dice, pero ¿Qué más da?
Al fin encuentro el
destino, y obviamente, tengo que esperar algunos minutos, con la excusa de que
tengo “cistitis” me dejan pasar un poco antes, y no puedo evitar reírme de mi
misma.
Bien. ¡Ahora encontrar
a los chicos!
Es cuando salgo del
baño que me agarran del brazo y grito del instinto, me apoyan bruscamente en
una de las paredes y me encuentro con él.
¿En serio es él? Al
parecer lo llame con mi pensamiento.
Mierda, Pedro.
― ¿Qué haces? –atino a
decir. Confundida, hasta un poco agresiva.
¿Qué hace acá?
¿Por qué se comportó así?
Veo sus ojos
brillosos, tristes y creo entender todo.
JA.
Fija sus ojos en los míos,
intentando que yo también lo mire, pero por ahora, intento escaparme y salir en
busca de mis amigos.
Cuando siento que cada
vez está más cerca, a punto de besarme logro apartarme del todo.
― ¿Qué haces Pedro? –
esta vez sí sueno brusca. Niego mil veces, indignada.
― Vanesa me dijo que
no… que no podía –su voz se quiebra. Yo elevo una ceja.
― ¿Y yo soy tu premio
consuelo? –rio irónicamente.
― No… sabes que no. Yo
solo… yo solo vine a
― ¿Pensabas que iba a
ser así como si nada? ¿Pensabas que después de que tu ex te vuelva a rechazar,
ibas a volver a mí y yo feliz? Pedro –lo miro fijamente y quiero llorar de la
bronca que siento – Conmigo no jugas ¿ok? Yo puedo mostrarme una boluda, hasta
puedo aconsejarte de que vayas hablar con tu ex, pero se cómo realmente son las
cosas y yo no quiero estar con un flaco así como vos… -niego seguidas veces – Que
al ser rechazo viene y me busca. No quiero ser una segunda opción ¿entendes? Y
me dirás orgullosa de mierda, pero soy mujer… Y me quiero respetar, y que me
respeten como tal.
Lo veo asentir
lentamente.
― Perdón.
Rio chiquito irónicamente
y me voy, me alejo de él.
Un gran suspiro se me
escapa e intento que no me afecte demasiado, al menos ahora, que estoy pasando,
hasta este momento, una noche híper divertida con amigos.
― ¡Hey! – me para
alguien y veo que es Shimo. Sonrío, feliz de que sea él - ¿Dónde estabas nena? –ríe
y lo abrazo un poquito.
― ¿Ustedes donde
estaban? No los encontraba –él ríe exageradamente y besa mi mejilla.
― ¿Viste quien llego?
Te estaba buscando – Veo que esta bailando con Lali y Gas, rodeo mis ojos y mi
amigo eleva una ceja
― Si, me lo cruce en
la salida del baño… ¿Viste? –señalo con mi dedo índice a una parejita que esta
apartada de todo, como si nadie existiera.
Flor y Tomi.
Sonrío, feliz.
― Me parece que tu
amiga es una histérica, boluda –y rio divertida.
― Esta bien, me parece
perfecto que se haga desear un poco.
― Y si, alguien tiene
que hacer lo que vos no haces – Automáticamente mi boca se transforma en una O
gigante y le pego en uno de sus hombros.
Él ríe a carcajadas.
En eso llegan Agos y
Anita que se unen a nosotros y sin perder más tiempo empezamos a bailar aquella
canción divertida.
Disfrutando de lo que
queda de la noche.
[Fin FlashBack]
Me mira atentamente, como sin poder creer lo que le cuento.
Es obvio que no sabía nada hasta el momento y creo que se
encuentra igual de indignada que yo en el momento.
― Posta que no sabía nada Pau –se muerde su labio inferior –
si hubiera sabido directamente lo freno cuando me pregunto por vos –rodea sus
ojos y yo rio chiquito.
― Creo que estaba bastante en pedo igual –ella asiente.
― Pero no es justificativo para la pelotudez que hizo –niego
seguidas veces - ¿Y ahora qué? –elevo una ceja.
― ¿Ahora que, qué? –digo, con una pequeña sonrisa – yo no
quiero nada con él Flor – la veo asentir – Es re buen pibe, y tal vez exagere
un poco –rio- pero tengo un orgullo de la puta madre.
― Ni te pidió perdón.
― Si, pero creo que lo hizo porque le di miedo –larga una
carcajada y yo me contagio.
― Sos bravita Polet
― Es que no me enojo nunca… pero hay un límite, digamos –ella
asiente.
― ¡Obvio! Esta vez te apoyo a vos, mil veces –le sonrío-
real que si me hacen algo así, puedo llegar a reaccionar peor –largo una
carcajada.
― ¡Y la bravita soy yo! –Ríe conmigo –Che, ¿Y qué onda con
Tomi? Los vimos ahí los dos muy histeriquitos –ríe
Larga un suspiro… Y no se necesitan más palabras.
Un suspiro ENORME se me escapa al llegar a casa.
Automáticamente me saco mis zapatillas, dejo mi cartera en
uno de los sillones y voy directo a la cocina.
Abro la heladera y sonrío. Sabía que me estaba esperando una
rica ensalada, agarro también una botellita de agua y me dirijo al living.
También prendo el televisor, y encuentro los Simpsons, típico
de domingo.
Me encuentro tranquila, con la mente en paz, aunque no dejo
de pensar en Pedro y en como de un día para el otro cambiaron las cosas, en que
me hubiera gustado conocerlo más de esa forma que veníamos conociéndonos, en
que sé que es una muy buena persona, pero también se dé su confusión con todo
lo que paso con ex novia… y es entendible.
Hasta ahí entiendo todo, hasta fui capaz de dejarle libre el
camino para que él decida hacer lo que sienta, ¡le recomendé que vaya hablar
con esta chica! Aunque en un momento me sentí incomoda, hasta un poco mal por
la situación en la que me puso.
Pero él no fue capaz de entenderme a mí, no fue capaz de
respetarme, no fue capaz de admitir o darme a entender con más claridad de que
esa simple charla que iba a tener, para él no iba a ser tan simple.
Y aunque insiste en que responda su llamado, bloqueo el
celular, y vuelvo a los Simpsons.
Y a mí ensalada.
***