jueves, 11 de agosto de 2016

37

[Ella]

― Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está – se la escucha canturrear y me es inevitable sonreír detrás de aquel árbol.
El mismo que me vio jugar a las escondidas con los dos que conforman la ronda junto a la más pequeña: mis amados hermanos, a los cuales volví loco, tanto como ahora nos vuelve locos Pilar.
Pobre de ellos, no tienen paz.
Es sábado y hoy almuerce con ellos y con mamá y papá, los cuales ya están disfrutando su merecida e infaltable siesta, yo, mientras que espero el mensaje de Flor, disfruto de mi sobrina y de mis hermanos.
¿Lobo estás? – Esta vez gritan fuerte los tres y yo rio un poquito.
― ¡Si, acá estoy! Y vine a comer a besos panzas de niñas – salgo corriendo en busca de ella que al instante sale corriendo, entre risas, y cuando la atrapo, caemos las dos al pasto para que yo me encargue de hacerle cosquillas por toda su pancita.
― ¡Tía! –se queja, una vez que la libero de mis cosquillas y yo no paro de reír. Me volteo, para ver a mis dos hermanos viéndonos en la otra punta del patio, sentados como coligue y haciendo caras tristes.
― ¿Qué hacen? –pregunto divertida. Pili se incorpora para ver mejor a su mamá y tío.
― ¿Qué somos nosotros? ¿Nada? – habla Gonza y yo sonrío.
La miro a Pili, y sin dudar nos dirigimos a donde están ellos y empezamos hacerles cosquillas.
Lo que termino en una guerra.
― ¡Basta ya! –dice Pilar y nosotros reímos.
― ¡Que mal que se portan eh! –me quejo y la más pequeña ríe.
― ¿Jugamos a la mancha ahora tía? –me dice con su voz tierna y yo sonrío.
― Me tengo que ir peque –beso su mejilla -  pero mira con la cara de “yo quiero jugar” te mira el tío – río junto a mi hermana, mientras Gonza más o menos que me asesina con la mirada, para después sonreírle a mi ahijada.
Antes de que se vayan a jugar yo le pido a la más pequeña que me regale uno de sus abrazos eternamente sanadores, luego, me despido de mi hermano y es Delfi quien me acompaña hasta la puerta.
― Déjales un beso a los viejos –le digo, sonriente y ella asiente, también con una sonrisa.
― ¿Te vas a ver al chongui? –pregunta divertida y yo niego, riendo chiquito.
― ¿Qué chongui? –y ella ríe.
― No sé, tal vez tenes alguno y yo no estoy enterada… como hace rato que no me contas nada de tu vida –ruedo mis ojos y muerdo mi labio inferior. Ella ríe chiquito
― Mañana me encargo yo de buscarla a Pili al colegio, y después de que salgas del trabajo te quedas a tomar unos mates –ella sonríe, y plantea un beso en mi mejilla.
― Te quiero pendeja de mierda –esta vez la que ríe soy yo.
― Nos vemos Pepita

***

Eleva una ceja y yo asiento, sin poder ocultar mi bronca.
Esta vez ya fue mucho.
― ¿Qué onda? –pregunta ella, que está enfrente mío sin poder creerlo.
Largo un gran suspiro.
― No sé.

[FlashBack]
Recibí un abrazo de Tomi, para que yo abrace a Agos, y que se forme una rondita de nosotros seis, para que con nuestras manos que teníamos nuestra botella de cerveza, choquemos en forma de brindis al medio de la ronda y que, al estar más de uno un poco borracho, gritemos y riamos.
Festejando nuestra amistad.
― ¡Gatossssss! –grita Simón y más de uno ríe.
― ¡Noooo! ¡Boludos! – Esta vez grita Agos - ¡Escuchen que temón!  
― ¡Uuuuuju!
― Si vos no podes dormirte, porque voy a dormir yo… -canturreamos a los gritos todos juntos, en ronda y le sumamos unos saltitos- ¡Ándate a dormir vos! Yo quiero estar de la cabeza, poder tomarme una cerveza, emborrachar mi corazón…
Y ya no nos paraba nadie
Cuando los vimos al resto de los chicos, obviamente que se sumaron a nosotros para esta vez, bailar y divertirnos sin parar.
Y aunque faltaba él, la estaba pasando bien.
Es más, creo que es mejor que no este.
― ¡Me estoy meando! –Le murmuro a Agos y ella ríe divertida – ahora vuelvo –esta vez la veo asentir, dejo un beso en su mejilla y voy en busca de aquellos baños, que de paso… ni idea donde están.
Sumémosle que esta llenísimo esto, y que además, es gigante.
Bien.
Veo a una chica sentada en uno de los sillones y me acerco para preguntarle, cuando me dice, como puede (está peor que todos nosotros juntos) rio un poquito, le agradezco y sigo por donde ella me indica.
No confiando mucho en lo que me dice, pero ¿Qué más da?
Al fin encuentro el destino, y obviamente, tengo que esperar algunos minutos, con la excusa de que tengo “cistitis” me dejan pasar un poco antes, y no puedo evitar reírme de mi misma.
Bien. ¡Ahora encontrar a los chicos!
Es cuando salgo del baño que me agarran del brazo y grito del instinto, me apoyan bruscamente en una de las paredes y me encuentro con él.
¿En serio es él? Al parecer lo llame con mi pensamiento.
Mierda, Pedro.
― ¿Qué haces? –atino a decir. Confundida, hasta un poco agresiva.
¿Qué hace acá?
¿Por qué se comportó así?
Veo sus ojos brillosos, tristes y creo entender todo.
JA.
Fija sus ojos en los míos, intentando que yo también lo mire, pero por ahora, intento escaparme y salir en busca de mis amigos.
Cuando siento que cada vez está más cerca, a punto de besarme logro apartarme del todo.
― ¿Qué haces Pedro? – esta vez sí sueno brusca. Niego mil veces, indignada.
― Vanesa me dijo que no… que no podía –su voz se quiebra. Yo elevo una ceja.
― ¿Y yo soy tu premio consuelo? –rio irónicamente.
― No… sabes que no. Yo solo… yo solo vine a
― ¿Pensabas que iba a ser así como si nada? ¿Pensabas que después de que tu ex te vuelva a rechazar, ibas a volver a mí y yo feliz? Pedro –lo miro fijamente y quiero llorar de la bronca que siento – Conmigo no jugas ¿ok? Yo puedo mostrarme una boluda, hasta puedo aconsejarte de que vayas hablar con tu ex, pero se cómo realmente son las cosas y yo no quiero estar con un flaco así como vos… -niego seguidas veces – Que al ser rechazo viene y me busca. No quiero ser una segunda opción ¿entendes? Y me dirás orgullosa de mierda, pero soy mujer… Y me quiero respetar, y que me respeten como tal.
Lo veo asentir lentamente.
― Perdón.
Rio chiquito irónicamente y me voy, me alejo de él.
Un gran suspiro se me escapa e intento que no me afecte demasiado, al menos ahora, que estoy pasando, hasta este momento, una noche híper divertida con amigos.
― ¡Hey! – me para alguien y veo que es Shimo. Sonrío, feliz de que sea él - ¿Dónde estabas nena? –ríe y lo abrazo un poquito.
― ¿Ustedes donde estaban? No los encontraba –él ríe exageradamente y besa mi mejilla.
― ¿Viste quien llego? Te estaba buscando – Veo que esta bailando con Lali y Gas, rodeo mis ojos y mi amigo eleva una ceja
― Si, me lo cruce en la salida del baño… ¿Viste? –señalo con mi dedo índice a una parejita que esta apartada de todo, como si nadie existiera.
Flor y Tomi.
Sonrío, feliz.
― Me parece que tu amiga es una histérica, boluda –y rio divertida.
― Esta bien, me parece perfecto que se haga desear un poco.
― Y si, alguien tiene que hacer lo que vos no haces – Automáticamente mi boca se transforma en una O gigante y le pego en uno de sus hombros.
Él ríe a carcajadas.
En eso llegan Agos y Anita que se unen a nosotros y sin perder más tiempo empezamos a bailar aquella canción divertida.
Disfrutando de lo que queda de la noche.
[Fin FlashBack]

Me mira atentamente, como sin poder creer lo que le cuento.
Es obvio que no sabía nada hasta el momento y creo que se encuentra igual de indignada que yo en el momento.
― Posta que no sabía nada Pau –se muerde su labio inferior – si hubiera sabido directamente lo freno cuando me pregunto por vos –rodea sus ojos y yo rio chiquito.
― Creo que estaba bastante en pedo igual –ella asiente.
― Pero no es justificativo para la pelotudez que hizo –niego seguidas veces - ¿Y ahora qué? –elevo una ceja.
― ¿Ahora que, qué? –digo, con una pequeña sonrisa – yo no quiero nada con él Flor – la veo asentir – Es re buen pibe, y tal vez exagere un poco –rio- pero tengo un orgullo de la puta madre.
― Ni te pidió perdón.
― Si, pero creo que lo hizo porque le di miedo –larga una carcajada y yo me contagio.
― Sos bravita Polet
― Es que no me enojo nunca… pero hay un límite, digamos –ella asiente.
― ¡Obvio! Esta vez te apoyo a vos, mil veces –le sonrío- real que si me hacen algo así, puedo llegar a reaccionar peor –largo una carcajada.
― ¡Y la bravita soy yo! –Ríe conmigo –Che, ¿Y qué onda con Tomi? Los vimos ahí los dos muy histeriquitos –ríe
Larga un suspiro… Y no se necesitan más palabras.
Un suspiro ENORME se me escapa al llegar a casa.
Automáticamente me saco mis zapatillas, dejo mi cartera en uno de los sillones y voy directo a la cocina.
Abro la heladera y sonrío. Sabía que me estaba esperando una rica ensalada, agarro también una botellita de agua y me dirijo al living.
También prendo el televisor, y encuentro los Simpsons, típico de domingo.
Me encuentro tranquila, con la mente en paz, aunque no dejo de pensar en Pedro y en como de un día para el otro cambiaron las cosas, en que me hubiera gustado conocerlo más de esa forma que veníamos conociéndonos, en que sé que es una muy buena persona, pero también se dé su confusión con todo lo que paso con ex novia… y es entendible.
Hasta ahí entiendo todo, hasta fui capaz de dejarle libre el camino para que él decida hacer lo que sienta, ¡le recomendé que vaya hablar con esta chica! Aunque en un momento me sentí incomoda, hasta un poco mal por la situación en la que me puso.
Pero él no fue capaz de entenderme a mí, no fue capaz de respetarme, no fue capaz de admitir o darme a entender con más claridad de que esa simple charla que iba a tener, para él no iba a ser tan simple.
Y aunque insiste en que responda su llamado, bloqueo el celular, y vuelvo a los Simpsons.
Y a mí ensalada.


***

martes, 9 de agosto de 2016

36

De repente se abre la puerta y me encuentro con ella, la cual muestra su sonrisa enorme y se pone en puntitas de pie para rodar sus brazos en mi cuello en forma de abrazo. Obviamente me rio, y le comento que es una enana para que ella termine separándose del abrazo y pegándome en uno de mis hombros.
― ¡Mira que te cierro la puerta en la cara! –me grita, divertida, y yo vuelvo a reírme.
― ¿Cómo estas Lalita linda? – es ella quien me abrió la puerta de la casa de nuestra amiga Flor.
Había organizado una cena con la excusa de que se acercaba fin de año, y ella quería irse de vacaciones, pero todos juntos. Y todos juntos me refiero a que también estaban incluidas Paula, Agostina y su grupo de amigos que ya estaban alrededor de la mesa charlando y riendo.
Acabo de darme cuenta de que fui uno de los últimos en llegar, por no decir el ultimo.
― ¡Pepe! – me saluda con alegría Flor. Despues de saludar a todos, fui a su cocina, ella se encargaba de buscar vasos.
A Paula todavía no la había visto.
― ¿Cómo estas nena? – la abrazo un poquito. Esta semana prácticamente no nos habíamos visto: los dos estábamos a full con la facultad –también esta cena tiene que ver con que no nos hayamos visto. Nosotros, que después del lunes de que ella venga con su pequeña hija a tomar mate solo habíamos mantenido una conversación vía whatsapp, como también con el resto de nuestros amigos. Y mucho más yo con Paula… Desde aquella semana solo habíamos hablado, creo que dos veces por chat, y después nada más. Todo sumamente cortante ¿Qué más podría esperar?
― Todo bien, ¿vos? –me sonríe y yo le devuelvo esa sonrisa.
Es cuando termino de responderle que todo estaba bien, que se escucha el timbre y al instante el grito de Lali (al parecer hoy le había tocado ser portera) cuando se encontró con aquella persona detrás de la puerta.
― ¡Hey, al fin llegaste! –se escuchan risas – que vergüenza que tus amigo hayan llegado antes que vos eh.
Paula, sin dudas.
Recibo una mirada de Florencia y me codea, para que yo muerda mi labio inferior.
― La puta madre –murmuro y escucho la risa de mi amiga.
― ¡Bueno che! – se escucha su voz y me tiemblan las manos – tengo una vida ocupada que se le va hacer –se agranda y obviamente luego se escuchan protestas de absolutamente todos. Un poco de risa me da – lo bueno es que traje postre ¿eh, vieron? Llegue tarde pero con postre.
― ¿Sabe que venía? –le pregunto en un tono bajo.
― ¡Obvio! Sos mi amigo, ¿Cómo no vas a venir? –Me encojo de hombros – dale, no arrugues que va a notar que le tenes miedo –reí
― ¡Quien le tiene miedo! –dije, riendo y ella se contagió – Igual, debo admitir que va a ser un poco incómodo, pero bueno –ella asiente.
Y en eso llega ella.
― ¡Buenas! –su sonrisa, su alegría. Su belleza.
― Hey, Polet –dice Flor con una sonrisa gigante. Yo también le sonrío. - ¿Cómo estás?
― ¡Muy bien! ¿Ustedes? –Deja un beso en su mejilla y luego uno en la mía – Hola Peter –me sonríe chiquito
― ¿Cómo estas Pau? –le murmuro.
― ¡Traje helado! –le dijo a Flor y sin más, se pusieron a charlar ellas, mientras nuestra amiga seguía concentrada en lo suyo.
Yo salí para el comedor, me senté al lado de Gas que enseguida se ofreció a servirme más fernet.
Y claro que no me negué.
La cena comenzó, como las charlas infinitas… pero había un tema que nos interesaba a todos, y era el de las vacaciones que a nuestra amiga se le ocurrió compartir con todos.
Íbamos a ser un grupo grande, lo que iba a ser un quilombo organizarnos todos, pero es lo de menos, la íbamos a pasar increíble.
― La segunda quincena de enero es perfecta – Es Paula quien apoya la idea de Flor, Gas y Anita - ¿El resto que opina? – y mira en general, pero yo choco mirada con ella cuando desvía sus ojos a los míos y en un instante lo aparta.
No hubo ningún acercamiento, ni de parte de ella ni mío, creo que no había llegado el momento aun. Pero la sentia rara para conmigo, igual, no me sorprende, hubiera sido si sorpresa que se comporte como antes: que haga chistes conmigo o que se siente al lado mío… no.
Nada.
― Creo que es una buena idea –comento – además, al menos yo, me da tiempo para ahorrar lo suficiente –y varios asienten. Varios están en mi misma situación.
Tenemos casi tres meses para seguir ahorrando.
― Entonces saldríamos el 15 de Enero –afirma Tomi – Genial, también pasamos el cumple de Anita allá –dice con una sonrisa amplia  a lo que varios de sus amigos se contagian.
― ¡Se pudre todo en Punta! –festeja Lali, que fue alentada por todos, para terminar riendo.
― ¡Hoy se pudre todo, loco! – grita Flor y ríe exageradamente.
Ya tres vasos de Campari y se puede notar su alegría.
Sin perder un segundo, es ella quien le pone vida y diversión a este espacio haciendo que los parlantes que tiene en el living vibre con la buena música. Y que más de uno se levante para hacer algunos pasitos divertidos, obvio que también me sume.
Es cuando escucho la vibración de mi celular en el pantalón que saco para ver quién era, seguramente sea Lu que me respondió un mensaje de hoy temprano.
Pero como siempre, la vida, o el destino esta un paso adelante mío, y logra sorprenderme.
Vane Rodríguez aparece en la barra de notificaciones y puedo lograr ver algunas palabras de su mensaje.
“Pepe, perdón que te joda… ¿estás ocupado?”
Un gran suspiro se me escapa y busco con la mirada a Flor que está riendo mientras baila divertida junto a Tomi. Hoy, sé que es su noche… y no quiero arruinársela con mis mambos.
Mejor decidir por mí solo y fin ¿no?
Esta vez busco con la mirada a Pau y ella ríe fuerte junto con sus amigos Simón y Anita.
Sonrío.
Es preciosa.
Vuelvo la mirada a mi celular. Y leo tres veces el mensaje, el nombre que aparece arriba y tecleo rápido, por si me arrepiento.
“¡Vane! No, no estoy ocupado. ¿Paso algo?”
Y como si me hubiera mandado una cagada bloqueo el celular y vuelvo a ponerlo en el bolsillo.
Unos brazos por atrás me sorprenden y la veo a Lali cuando giro, le sonrío y me invita a bailar con ella.
En serio que se armó fiesta acá, lo que no sé si estarán muy contentos son los vecinos.
Da igual.
― Me llaman – digo, más para mí que para mi amiga, cuando siento el celular vibrando.
Vanesa.
¿Habrá pasado algo con Francisco?
Me alejo de todo el bullicio para ir al balcón de mi amiga, y arrimar un poco la puerta.
Al fin, atender.
¿Hola? – mi voz tiembla.
― ¡Pepe! – su voz no suena mal, es más, suena alegre.
― Hola Vane –sonrío chiquito. - ¿Todo bien? –frunzo mi ceño.
― Si, todo muy bien… Che, ¿estas al pedo?
― Un poco en pedo estoy –ella ríe – estamos en casa de Flor, y viste como son las previas de ella –vuelve a reír.
― Que bien… yo solo llamaba porque estaba al pedo y se me ocurrió llamarte.
― ¿A mí? –no entiendo del todo.
― Si, bueno… la pase muy bien el otro día cuando tuvimos esa charla. ¿Vos no?
Se me escapa una sonrisa.
― ¿Me aceptas una cerveza?- pregunto, después de varios segundos.
― Te espero en casa –me responde, y sé que está sonriendo como yo lo estoy haciendo.
En eso siento como se abre la puerta balcón y aparece ella, con su sonrisa que al verme no es tan sonrisa, pero sabe disimularlo. Me hace señas de que va a fumar un cigarrillo y yo solo asiento.
― Dale, te aviso cuando estoy yendo –sonrío chiquito- Nos vemos.

Un silencio enorme se forma cuando corto la llamada, me quedo inmóvil, sin decir nada. Hasta que la siento expulsar todo ese humo.
― No sabía que fumabas –le digo suavemente con una pequeña sonrisa.
― Hay muchas cosas que no sabes de mí – dice, sin mirarme. Yo solo asiento – lo hago muy de vez en cuando.
― Lo justo y necesario –sonrío y ella asiente. Por primera vez en estos pocos minutos me mira.
― ¿Tenes planes aparte para esta noche? –también la miro, intentando ver lo que dicen sus ojos.
Pero me es imposible.
― Me llamo Vanesa recién para ir a tomar algo –asiento, y ella también lo hace. Mientras vuelve a expulsar el humo. - ¿Te enoja? –elevo una ceja.
Me mira como sin poder creer lo que le dije, y ríe chiquito.
― No, para nada, no tengo porque –hace una pausa, y vuelve a mirarme para seguir – Lo que si, por ahí le molesta a Flor que fue quien organizo para salir todos juntos.
― Voy a salir igual –le comento- solo es un rato… y voy para el boliche.
― Buenísimo, está genial que puedas pasar tiempo con tu novia pero también con tus amigos –sonríe.
― Pau… no es mi novia Vanesa.
― En serio que no hace falta que me digas nada Pepe –me sonríe amablemente – y también es en serio que este todo bien con ella.
― Gracias pero… -me interrumpe.
― Dejémoslo acá –me sonríe y apoya una de sus manos en mi espalda – dale, vayamos adentro.

***

2:14 am y le aviso que estoy afuera de su edificio para que al instante me responda que ahí bajaba y que en menos de un minuto me encuentre con ella y su sonrisa, su pelo atado a un rodete, con su jean oscuro y una camperita que dejaba ver su remera estampada.
Me recibe con un pequeño abrazo y nuevamente mi cuerpo vuelve aflojarse, al oler su perfume tan de ella.
― ¿Cómo estás Pepe? – pregunta cuando se separa, o dejo que se separe, de ese abrazo.
― Tenia tantas ganas de verte –le sonrío y no sé porque le digo esto, pero se siente bien.
Ella me sonríe.
― ¿Salimos con los chicos? –le pregunto, mientras me sirvo el segundo vaso de cerveza. Estamos en su living, ella en su sillón de dos cuerpos yo en otro de un cuerpo, uno del lado del otro, cerca.
De fondo se escucha a Calamaro, y no me sorprende, este cantante se lleva todo el amor de ella.
Ojala yo tuviera una parte de ese amor.
― No, me quiero quedar acá –me sonríe chiquito y yo intento morderme el labio.
Pero no puedo, ella es la que me puede.
Siempre.
― Entonces me quedo con vos – le tomo una de sus manos que está apoyada en el sillón y ella me sonríe tierna – estas cada día más linda, posta –ella ríe y niega a la vez.
― Siempre me decías lo mismo, mentiroso.
― ¡Y vos siempre me respondías de la misma forma! –Reímos juntos – Vane –digo, después de esas risas. Ella me mira atentamente – tengo un quilombo en la cabeza –murmuro, ella no aparta su mirada de la mía – desde aquella charla no puedo evitar pensar todo el día en vos, en lo bien que me hacías… y que de alguna manera me haces, en que me encanta poder estar así con vos, charlando y riendo, pero también me gustaría poder estar más cerca –muerdo mi labio inferior – quiero que todo vuelva a ser como antes –murmuro – quiero poder verte todos los días, quiero reír con vos todos los días, compartir mates, charlas… cantos- ella sonríe y veo como le brillan los ojos – pero también sé que esta Francisco…
― Pepe… -murmura y sin decir más nada, sin haberlo planeado antes, nos paramos para acercarse el uno al otro y que nuestros labios se unan bruscamente, para formar un beso ligero y lleno de pasión, de respiraciones entrecortadas, de abrazos, de manos que rápidamente recorren mejillas, hasta espaldas.
Un beso lleno de reencuentro, un beso raro, pero a la vez lindo y ¿esperado?
Finalmente llega ese momento en que ya nuestras respiraciones no dan más y decidimos terminar el beso, un poco brusco también, por parte de ella, haciéndome sorprender.
Nos miramos fijamente, mi respiración aún no se normalizo y la de ella al parecer tampoco.
― ¡Esto no estuvo bien! –me dice con su voz quebrada
― Vane –me acerco a ella y acaricio una de sus mejillas – por favor… demosno una oportunidad –ella niega – te necesito, te necesito conmigo.
― No puedo Pepe –murmura
― Prometo que te voy hacer muy feliz, que voy a volver a enamorarte… te voy a cuidar como a nadie
― Te quiero tanto –me murmura – pero no quiero ser injusta con vos. Te mereces a una persona que te valore, que te quiera de verdad, que te respete –acaricia mi mejilla – pensé que con este beso te darías cuenta que ya nada es como antes, y que no volverá a serlo –suspiro – perdón… por no haber evitado el beso.
― No te quiero perder de nuevo –y mi voz se quiebra – por favor –le murmuro, nuevamente cerca e intento besarla de nuevo, pero ella me esquiva y se aleja un poco.
Ahí, en este preciso momento me doy cuenta de que no me está mintiendo y mis ojos se vuelven cristalinos, mi respiración mas irregular y sólo pienso en salir de acá.
Me vuelvo acercar a ella, esta vez con la intención de abrazarla un momento, plantar un beso en su frente, fijar sus ojos en los míos, sonreír, y salir de ahí.
Huir.
¿A dónde?
No sé, pero a casa seguro que no.



***
@JusPauliter

35

[Él]

La veo sonreírme y yo la imito para que después ella se acerque y plante un beso en mi mejilla, separarse y dejarme pasar a su hogar, su casa de Palermo que comparte con su hermana: Natalia, la cual siempre me lleve bien cuando estábamos en pareja, bah, en realidad me llevaba bien con toda su familia.
Debe haber sido raro que después de un par de meses, aparezca Vanesa con mi hermano, el que antes fue su cuñado.
Raro para todos, pero creo que más para ellos… y para mí.
― ¿Todo bien? –le pregunto, cuando la veo volver de la cocina con su equipo de mate.
― Si negri, ¿vos? –me señala una de las sillas para que asienta y le haga caso.
― Bien –le sonrío y ella me devuelve el gesto con otra sonrisa.
Observo a mi alrededor y me doy cuenta de que algunas cosas están cambiadas de lugar, ha cambiado el sillón grande que tiene ene living por uno de color bordo, y detrás de este tiene un mueble en donde se pueden ver muchos retratos de ella con sus seres queridos, también algunos cuadros nuevos que hacen vivo al ambiente.
― Siempre te gusto decorar tu casa –recuerdo y ella sonríe – lo tenes muy lindo… bah, lo tienen, ¿Nati sigue viviendo con vos?
― Está más en casa de su novio que acá –sonrío – pero si, seguimos compartiendo gastos y demás –asiento - ¿vos seguís viviendo solo, o volviste con tus viejos? –pregunta divertida y yo rio chiquito.
― No –sonríe – ¡ahora me acostumbre! –Ríe divertida para después llevarse una medialuna que compre de pasada – Boluda, los primeros meses fueron horribles.
― ¡Por eso te preguntaba! Siempre fuiste muy pegado a tu mamá –sonrío.
― Si –murmuro – ahora no voy muy seguido, pero hablamos todos los días –ella sonríe – si no es con ella, es con Lu.
― ¡Lu! Hace bastante no me la cruzo… Antes salía del trabajo y me iba para tu casa, y ella siempre estaba, así que me acoplaba a la ronda de mates –sonrío.
― ¿Con Francisco como estas ahora? – pregunto.
― Con Fran nunca podes estar bien al cien por cien –sonríe – seguimos viéndonos y todo… Pero ya no es lo mismo.
― Ah
― El cree que podemos salir adelante… Pero todo esto lastimo a muchas personas, en especial a vos –sonrío chiquito – y por momentos me siento muy mal, muy culpable… Porque nadie pensó en vos.
― Ya hace mucho que paso –la veo asentir. No me salen las palabras para darle a entender que ya está, ¿Por qué castigarse tanto? Si yo ya estoy bien, o eso creo.
― Vos fuiste quien quedo como el malo de la historia, y todo lo contrario… Siento que te hice muy mal, y… -me mira con sus ojos cristalinos – creo que nunca recibí tanto amor como del tuyo Pepe –muerdo mi labio inferior, porque no si antes no tenía palabras, ahora menos – me cuidaste tanto… y yo no supe verlo.
― Estabas enamorada de otra persona Vane –le sonrío fingidamente, porque ¿Cómo mierda hago como si nada? ¿Cómo hago para que todo esto no comience a afectarme? A sentirme mal por dentro, frágil y triste.
¿Superado? La vida se me caga de risa en la cara.
― Pero vos me querías, mucho. –sonrío.
― Claro que sí, y sigo haciéndolo –ella sonríe chiquito – por eso mismo les deje el pase libre a vos y Francisco, que sé que se querían o se quieren mucho, y ambos estaban o están enamorados. Se la jugaron por amor, y eso me hace bien –asiente- obviamente que al principio estaba hecho mierda, hasta me sorprendía de mí mismo, ¿Cómo me puede afectar tanto una relación de tan solo un año?
― Pero no era solamente eso Pepe… Estamos hablando de que te deje por tu hermano, ¡una hija de puta!
― No boluda –reí chiquito - ¿sabes lo que más dolió? Y lo que, de alguna manera, sigue doliendo –ella niega.
― ¿El qué?
― Que estuvimos esperando ¿seis, siete? Meses para poder hablar, bueno quizás los primeros días te decía cualquier cosa –ella muerde su labio inferior – tal vez, si hubiéramos hablado antes las cosas serían distintas.
― ¿Distintas con Fran? –me encojo de hombros.
― Solo él sabe –digo divertido y ella ríe chiquito.
― Yo sé que es re tarde para pedirte perdón, pero… estuve mal, estuvimos mal con Francisco, él se aferra con que a vos no te importo nada cuando sabias que estaba hasta las manos por mí –niego seguidas veces – pero yo sé que no es así, vos no sos así Pedro.
― Te juro que nunca supe, hasta el momento que a él le pasaban cosas con vos –la veo asentir – me daba cuenta de la buena onda que tenían, pero suponía que era como amigos –rio, irónicamente, y niego seguidas veces – no entiendo por qué nunca me lo dijiste, desde un principio que estaban enamorados, yo tal vez podía entender, y abrirme… como termine haciéndolo –asiente – pero evitaban todo el mal momento para todos.
― Porque yo me sentia enganchada con vos, la pasábamos bien juntos, nos reíamos, y siempre estabas para mí… Creía estar enamorada –muerde su labio inferior – hasta que llego Francisco y me dijo todo lo que le pasaba, y me puse a pensar en que era muy similar a lo que yo sentia. –Hago una mueca y ella estrecha una de sus manos para tocar con sus dedos una mía y que mi cuerpo tiemble al gesto – Nunca te engañe, ese mismo día que me di cuenta hable con vos -asiento
― Esta todo bien Vane –sonrío fingidamente – Para mí ya es una etapa cerrada, solo quería escucharte, ni esa posibilidad te di –sonreí.
― Es entendible –murmura y suspira, yo copio su acción - ¿Y ahora andas de novio con la chica de la plaza? –pregunta con su sonrisa.
― No… bueno, no sé es todo muy raro –ella ríe – empezamos todo muy apurado y terminó todo mal, y ahora nos estamos dando la oportunidad de empezar de vuelta y conocernos mejor –asiente. Es demasiado raro todo esto. – Pero no sé si va a funcionar.
― ¿Por qué decís eso? ¿No estás seguro?
― Es una mina increíble, posta –ella sonríe chiquito – pero estoy tan confundido –murmuro y clavo mis ojos en los de ella.
Esos ojos castaños y brillosos, tan transparente que con tan solo una mirada te das cuenta de todo, incluso lo que está pensando.
Esos ojos que por ellos daba mi vida por no me dejen de mirar nunca, esos que me enamoraron completamente.
― Volver a verte y todo –sigo, sin vergüenza. Es que la gran confianza que obtuvimos alguna vez sigue intacta, verán – no se boluda, me tiembla todo cuando estoy cerca de vos –me sonríe tierna y acaricia una de mis manos – tal vez no fue buena la idea de volver a reencontrarnos, aunque pudimos hablar bien y todo.
― No digas eso Pepe –murmura- entiendo que debe ser shockeante volver a ver a esta diosa –se agranda  y ríe chiquito, tratando de comprimir la tensión, la conozco demasiado. Yo solo sonrío, es hermosa, nunca dejo de serlo – No, posta… es raro que nos volvamos a ver después de tanto y que podamos hablar como lo hacíamos antes –asiento- tal vez es eso.
― Si, seguro – Dejo de pensar en todo esto que me atormenta un poco.
 Es solo eso, sí. Suspiro, veo la hora en el celular y elevo mis cejas y ella ríe chiquito.
― Las siete – ella también se sorprende de cómo se pasaron las horas – a las nueve viene Lucia a cenar y no compre nada – ella larga una pequeña carcajada.
― ¡Te va a matar si llega antes que vos! – rio chiquito y asiento. Ambos la conocemos.
― Si, voy a ir porque posta que me mata. –La veo sonreír.
Y sin más, me levanto de la silla y siento como mis músculos al estirarse duelen haciéndome quejar un poquito para sentir su risa, y que al cruzar mirada, riamos juntos, como antes.
Todo con ella era risa, el humor que posee en todo su cuerpo es altísimo y eso la hace por siempre especial para mí por eso estas miles de sensaciones al volver a estar cerca de ella.
― Gracias por esta charla –le agradezco, a punto de cruzar el umbral de la puerta principal de su casa. Veo como me sonríe.
― Gracias a vos por escucharme –apoya una de sus manos en mi hombro y no puedo evitar acercarme para unir nuestros cuerpos en un abrazo.
Siento como también ella me abraza por la espalda y mi cuerpo se afloja. Suspiro y me encuentro con su olor tan peculiar y único, sonrío chiquito, esa sensación al tenerla abrazada a mí es inexplicable.
― Nos vemos Vane – digo, una vez que nos separamos del abrazo y ella asiente con su sonrisa.
― Chau Pepe – besa mi mejilla y yo giro, para alejarme e ir hasta donde había dejado mi auto.
Con miles de sensaciones juntas, manejo hasta el supermercado para elegir la comida que cenare con mi hermana, y sé que va a lavarme la cabeza cuando le cuente todo lo que paso.
Lo sé.

***

Encontrarme con su sonrisa es inevitable sonreír y abrazarla, plantar un beso en su mejilla y hacerla pasar.
Al pasar los años, la hermandad sigue intacta, o aún mucho más.
Lo que daría por poder decir lo mismo dirigiéndome a Francisco.
― ¿Cómo estas Pepe? –pregunta, después de ingresar a casa y dejar sus cosas en una de las sillas del comedor. Me mira, y se encuentra con mi sonrisa, contento de verla.
― ¡Bien! ¿Vos Lulita? –ella revolea sus ojos al escuchar ese apodo que odia tanto.
― ¿Qué hiciste de cenar? –y me rio en su cara, ella eleva una ceja - ¡Flaco, estoy cagada de hambre! ¡Trabajo todo el día y vos te rascaste! –Rio chiquito – sonó muy marido y mujer –esta vez reímos juntos.
― Ay cállate, cocine, mira… -y la llevo a la cocina abro el horno: milanesas napolitanas – con… taran, taran… ¡Papas fritas! –destapo el bol donde están las mismas.
― ¡Ay, te quieroo! –y me abraza impulsivamente - ¿Quién te inspiro tanto para que cocines hoy? –y me sonríe yo muerdo mi labio inferior y busco la vajilla necesaria para comer con mi hermana.
― Vos, si cocine para vos – la veo como me sobra mordiendo su labio inferior y yo rio chiquito y dejo un beso en su mejilla. Rápidamente saco los platos y cubiertos que vamos a usar para poner todo en la mesa y cenar junto a ella: una de mis personas preferidas.
― ¡No me contaste nada de tu última práctica! – Yo frunzo el ceño, si habíamos hablado ese mismo día - ¡Solo me dijiste que te había ido re bien! Eso no alcanza – hermana pesada.
― Por fa, que pesada –me hago el superado, molestándola, pero si me falta sé que me muero. Es tan importante. Ella rodea sus ojos.
― ¡Estúpido! No me cuentes nada ahora. – largo una carcajada, obvio que me levanto y la abrazo, sé que si no lo hago posta se enoja, y no.
― ¡Me fue muy bien, posta! Fue… especial, la disfrute mucho –ella sonríe y hago una pausa para seguir contándole – Es como que sabía que era la última entonces en vez de ponerme nervioso porque era la última y todo, pensé en disfrutarla y así lo hice –reí chiquito y ella me mira con sus ojos brillosos como orgullosa y me hace sonreír, la quiero tanto.
― ¿Viste que podías? Me acuerdo que el primer año obviamente estabas re frustrado, porque te costó muchísimo –asiento – y ahora boludo, ¡Estas por recibirte!
― Es muy loco… Ese año fue eterno, pero los demás se pasaron rapidísimos, posta –ella sonríe – no puedo creer que ya no falta… nada falta – Mi alegría al extremo y su risa para que al instante muerda su labio inferior.
― ¡Nada boludo! –Reí – Lo bueno que tenías todo al día, que no te atrasaste.
― ¡Por suerte! Igual es normal atrasarte, pero nunca al extremo de perder años y demás.
― Eso mismo… Che ¿Y con Pau como andan las cosas? ¿Mejoraron?
― Pudimos hablar súper bien... Hasta llegamos a un acuerdo en donde íbamos a tomarnos las cosas con más calma, como que estábamos muy acelerados -ella eleva una ceja- era tanta la confianza que logramos que con el tan poco tiempo que nos conocemos nos jugó en contra- asiente.
― ¿Y entonces?
― Y entonces quedamos en que nos íbamos a dar una nueva oportunidad para conocernos mejor, y que las cosas funcionen. Pero ahora no se si está todo bien - concluyo un poco pensativo. En verdad no lo sé, no sé qué pasara con todo ese rejunte enredado de pensamientos que tengo.
― ¿Cómo que no sabes? ¿Qué paso?
― Tengo un quilombo en la cabeza boluda –digo, un poco divertido, y ella a penas sonríe, esperando a que le cuente esos quilombos. Y sin dar muchas vueltas le conté detalle por detalle de lo que había pasado con Paula aquella tarde en la que también me encontré con Vanesa, y como desde ese momento cambiaron las cosas, terminando con una llamada a la primera ¡¡¡¡Para ver que haría ella!!!! Si iría hablar con su ex –después de tantos meses sin ni una palabra- o no.
Y luego finalizar contándole sobre esta charla con Vane, y de lo tanto que me había confundido.
Durante el relato no dijo ni una sola palabra, solo quería escuchar lo que tenía para decir, pero si, pude ver sus miles de gestos en segundo: rodeadas de ojos, mordeduras de labio, y hasta sonrisas. Cuando termine, ella solo suspiro, yo solo esperaba que diga algo.
― Yo solo pregunto… ¿Cómo mierda le vas a preguntar a ver qué haría ella si estaría en tu lugar? ¿Nunca se te ocurrió llamar a Florencia? ¿A Agus? ¿¡A mí!? –Muerdo mi labio inferior - ¿Vos sos boludo? – hace la última pregunta sonriendo.
Si, lo soy.
― ¡Me dijo que estaba todo bien! –trate de defenderme.
― ¿Y qué te va a decir boludo? No podes llamar a la chica que te gusta, que incluso estas hasta las manos, y hasta ya concretaron, para esto… ¿Qué va a pensar? Que la queres como una amiga y nada más
― Si, ya se… estuve para la mierda. Pero te juro que me di cuenta cuando ya le estaba contando –ella rodea sus ojos.
― ¿Y ahora?
― Y ahora después de esa charla que tuve con Vanesa estoy re confundido- hice una pausa. Me costaba encontrar y exponer todo lo que me pasa – pensé que esta charla iba a ayudarme a darme cuenta de que todo estaba terminado, que es una etapa cerrada… Pero te juro que sentí todo lo contrario al verla, al escucharla, sentir su aroma cuando nos abrazamos –suspiro – Hablamos con la misma confianza de siempre, como si en realidad no hubiera pasado nada.
― Igual… creo que es un poco normal todas esas sensaciones cuando volves a ver a tu ex después de meses, y más que ustedes entre todo terminaron bien –asentí – yo creo que esta es tu gran oportunidad.
― ¿Con Vanesa? –se encoje de hombros.
― Pepe… Vanesa ya cerro esta etapa con vos desde el momento que decidió alejarse para comenzar algo con Francisco, quieras o no, hayan hablado meses después, es así –asiento lentamente, sus palabras son tan verdaderas que duelen un poco – Conociste a esta chica que según todo lo que me hablas de ella es divina, debe tener una paciencia de la puta madre para decir que todo estaba bien cuando la llamaste –reí - ¡yo te corto las bolas nene! – Largue una carcajada – Estas hasta las manos con esta piba… Yo creo que te tendrías que dar una oportunidad con Paula y dejar que Vane siga su camino como lo está haciendo.
― Es que es tan difícil boluda… Yo estaba completamente seguro de lo que estaba viviendo con Pau, pero cuando me encontré con Vanesa toda esa seguridad se fue a la mierda, y ahora solo quiero volver a verla –suspiro – me dijo que nunca sintió tanto amor como cuando estábamos juntos –muerdo mi labio inferior- que nadie la quiso tanto como yo… ¿Y cómo mierda me olvido de esto?
― Está pensando solo en ella. Vos le entregaste todo, ¿Y ella a vos?
― Yo me sentia muy feliz con ella –sonríe chiquito.
― Tal vez tengas razón, pero también te tenes que acordar todo lo que sufriste, como ni ella ni bueno, mucho menos Francisco se interesaron en como estabas, estuviste más de tres semanas hecho mierda mientras ellos se mostraban felices y contentos –asiento- tal vez se haya arrepentido. Pero tal vez también es momento de cerrar esta etapa, y creo que la mejor forma es darte una oportunidad, y darle una oportunidad a Paula
― Si, puede ser –murmuro.
― De eso solo vos te vas a dar cuenta Pepín –me sonríe- ¿y con esta chica se volvieron a ver después de todo esto? 
― No –dije – ni un solo mensaje recibí… tal vez si estuve mal con ella, de preguntarle – ella asiente.
― Lo estuviste, te lo confirmo –ríe chiquito, y me abraza de costado – tranqui, estas a tiempo de poder pedirle perdón y regalarle un súper chocolate – le sonrío y acaricio una de sus manos.
― ¡Sos todisimo pendeja! –ella ríe y me abraza, dejando un beso en mi mejilla.

Tan unidos siempre, no sé qué haría sin ella realmente.

***

Después de tanto tiempo volvi.
Espero que para quedarme!!!
Les dejo este capitulo y otro más 
(vendrán cosas buenas para los personajes, tenganme paciencia, porfi)