La canción que
está pasando ahora YouTube me hace bailar un poquito y hasta cantar, rio de mí
misma y sorpresivamente, tocan el timbre.
Bueno, no tan
sorpresivamente. Es que no soy consciente de la hora.
Abro, después de
mirar por la mirilla y me los encuentro.
Sin dudas, no
era consciente de la hora.
― ¡Hey! – Mi
alegría de verlos todos juntos como una patota.
― ¡Tía! – su
alegría. Su abrazo. Mis miles de besos en su mejilla.
― ¿Cómo están?
¡Feliz año! – Primero de Enero, y la gran excusa de este almuerzo es porque
empezó un nuevo año y nada más lindo que comenzarlos con ellos.
Mamá, papá, Gon
y Delfi.
Mi familia,
todos juntos.
Los invite
almorzar, y acá estaban, tan consciente de la hora, tanto como yo.
Ponele.
― ¡Feliz año!
–gritan tal locos son y yo rio con ellos. Es lo más lindo y puro que tengo en
esta vida.
Siempre fuimos
tan unidos, siempre fuimos de disfrutarnos, de compartir, de elegir momentos.
Antes, cuando todos vivíamos en casa de nuestros papas era totalmente
diferente, no se disfrutaba tanto. Porque sabias que después de un día de
facultad llegabas a casa y estaba tu mamá esperándote con el almuerzo. Hoy
llego de la facultad y me encuentro conmigo misma, y cuando mamá me llama todos
los mediodías me siento como si estuviese en casa.
Amo que estas
pequeñas cosas no se terminen en el transcurso del año, y espero que así siga.
― ¿Y vos
chiquita? ¿Cómo lo pasaste con papá? –pregunto a la más pequeña, dirigiéndole
una mirada a mi hermana y que ella sonría chiquito.
― ¡Re lindo!
–Dice, con un gran entusiasmo que hace que le sonriamos todos – me dijo papá
que el tío Seba estaba un poco borrachito que por eso se cayó al agua –reímos.
― ¿Se lastimo?
–pregunto papá, su abuelo.
― No, pero
después le dolía la cabeza. ¡Tía! –Me dice, bah, me grita y yo me estremezco
para que ría chiquito - ¿Sabías que papá me quiere llevar a la playa? Pero mamá
no quiere –y exagera tristeza.
Yo miro a Delfi
y revolea los ojos.
― Pili, ya
hablamos de esto ¿no?
― Pero vos no
queres que me vaya con papá –ella bufo y nos miró, pidiendo ayuda.
― Pilar –habla
papá – Sabes que tu mamá siempre va a elegir lo mejor para vos ¿lo sabes, verdad?
–ella asiente e intenta hablar pero él sigue. Nunca lo vi tan firme con su
pequeña debilidad – Para ella es muy difícil que te vayas dos semanas enteras
con papá, estuviste desde bebé pegadita a mamá… Sabes que te va a dejar ir,
pero también tenes que entender que para ella sos lo más importante que tiene.
― Pero mami, no
me voy a morir –dice con ternura y yo sonrío chiquito – soy muy chiquita y
estoy sanita ¿o no abuelo? – Él asiente con una sonrisa inmensa.
De-bi-li-dad.
― ¡Obvio que no
te vas a morir, hija! –le dice con una pequeña sonrisa – ya vamos a ver, ¿sí?
–ella asiente.
― ¿Qué tal los
preparativos del viaje? – Pregunta Gon. Cambiando rotundamente el ambiente,
sacándome una sonrisa.
Es que el tema
es bastante complicado como para ser charlado en un almuerzo.
― ¡Ya tengo todo
boludo! Unas ansias –no puedo más. Mañana por la mañana saldríamos todos juntos
para Punta del Este. Unos quince días nos esperaban para disfrutar de la ciudad
y playa más linda.
― ¡Qué bueno
Pau! ¿Al final van todos? –pregunta mamá.
― Sí –sonrío-
pudimos encontrar una linda casa y vamos todos.
― ¿Pepe y Flor
también van? –pregunta Pili y recibí una mirada atenta de papá que me hizo
revolear los ojos.
― Estos últimos
días nos hicimos muy amigos con el grupo de Flor, además que entre ella y Tomi
hay algo, así que los invitamos, a ellos y a dos amigos más… Por suerte se
sumaron –finalizo con una sonrisa y tomo un sorbo de agua.
― ¿Y Uschi? –pregunta
la más pequeña.
― Se queda con
su papá y después va a pasar unos días allá.
― ¡Se formó un
grupo re grande! –dice papá y yo asiento con una sonrisa.
― Surgió todo
con el accidente de los chicos, aunque no lo creas –dije, divertida.
Era increíble,
como la vida te ponía en estas situaciones: habíamos sufrido tanto por la vida
de Tomas, y sin pensarlo, sin darnos cuentas, después de todo, la vida nos
regalaba amigos como lo son Gas, Lali y Pedro.
― Cuando Pedro
las llevo a la Clínica –comenta él con una sonrisa chiquita y yo asiento – Es increíble
ese chico.
― Igual, yo creo
que en una situación así no se piensa, actúas y punto –comento – pero a él le salió
re natural, se nota que le nace ayudar.
― Eu, yo no lo
conozco –dice mamá - ¿para cuándo una cena?
― ¡Mamá! – le grito.
Mis hermanos y sobrina ríen - ¿Por qué?
― Bueno, y con
el resto de tus amigos que no conozco.
― Para mi
cumpleaños –dije, divertida.
― ¡Recién
empieza el año, chistosa! –largue una carcajada. Ellos también rieron.
●●●
Punta del Este, Uruguay – 16:05
― Terome terome, tesin, tesan…terome, terome,
tepum... ¡Saca! – termino Gas y yo grite triunfante, para luego reír a
carcajadas.
No me tocaba lavar los platos hoy.
No me tocaba lavar los platos hoy.
Hacia menos de
tres horas que habíamos llegados a la casa, que, vale aclarar que lo más lindo
que tiene es el patio enorme y… ¡Cruzando la calle tenemos la playa!
Además de que en
verdad es increíblemente hermosa, tener la playa tan cerca era de los placeres
más hermosos que estábamos dando.
Agus, Flor y
Anita se habían encargado de preparar unas ensaladas con bifes para darnos la
bienvenida a las ¡deseadas y amadas! Vacaciones.
Luego de
terminar de almorzar… empezó el sorteo por quien lavaba y secaba.
Zafé como una
reina.
Hoy le había
tocado a Lali y Agos.
Cuando todo y
todos estábamos listos, cruzamos para la playa con equipo de mate y bolsos
playeros, decididos a disfrutar del hermoso día.
Era increíble que
aunque con algunos no nos conozcamos tanto, la buena onda desde el primer
momento era increíble, era como si estuviese hablando con amigos de toda la
vida, y en una parte era así, pero a Gas y Lali no los conocía tanto (léase
como más “N” el “tanto) como por ejemplo a Peter que en realidad era todo muy
raro con él, pero tuve la posibilidad de conocerlo un poco más, y ni hablemos
de mis amigos de toda la vida y Flor.
Era un placer
compartir esto con ellos.
¡Y esto recién comienza!
― Nos quedamos
sin agua –comenta Pedro, el cebador de mate en esta ronda que habíamos formado.
― Me cruzo y
lleno –digo, sin dudar – así de paso voy al baño –dije divertida y él me regalo
una sonrisa.
― ¿Queres que te
acompañe? –me pregunta. El resto sigue con la charla como si nada – y llenamos
uno más así no tenemos que ir y venir –asiento.
― Dale.
Sin más preámbulos
me levante para ponerme mi pareo, pedirle la llave a Agos, y salir en compañía de
Peter para la casa.
― Creo que lo
mejor de todo esto, además de que vamos a vivir unos quince días juntos –me dice
y yo rio - ¡Y que tu cuarto está pegado al mío!
― ¡Tarado! –ríe y
me hace sonreír. Hoy tiene la sonrisa más linda que de lo normal.
Tal vez sea
porque anda sin remera con su traje de baño.
― Es que estamos
a diez pasos de la playa.
― ¡Sin dudas! –Digo,
feliz – Me encanta pasar el día en la playa, te juro. ¿Viste que algunas
personas pasan cuatro o cinco horas y ya se cansan? –Asiente – yo pasaría todo
el día.
― Hay que
aprovechar, después en todo el año estas a mil y ni una escapadita podes
hacerte… Al menos yo.
― Posta.
Llegamos a la
casa, yo le entrego el termo y voy directo al baño. El a la cocina.
― Pau… -grita.
― ¿Qué? – Yo también.
― ¿Sabes dónde está
el otro termo? –se ve que se acercó a la puerta del baño porque su voz es más
tenue y suave.
― Em... Creo que
Lali lo había dejado en el patio cuando nos sentamos hoy temprano – le digo,
una vez fuera donde puedo verlo. Me queda mirando y yo levanto una ceja – eso que
haces de quedarte mirándome por unos segundos me da miedo –reconozco y se ríe
para contagiarme.
― Estoy tan
contento de estar acá con vos boluda –sonrío.
― Yo también –le
sonrío chiquito, mi cuerpo se apoya en una de las paredes – me divierto mucho
con vos –sonríe – y además sos lindo –rio chiquito y el muerde su labio inferior,
acercándose un poco.
― Vos sos linda,
¿te puedo confesar algo? –rio y asiento a la vez.
― ¿Qué?
― A veces me
cuelgo mirándote –rio chiquito, por la ternura que me causa – te juro boluda.
― Sos mirón. –digo
divertida y el ríe.
― Solo te
observo… igual no es que sea un pervertido eh –largo una carcajada.
― ¿Me miras la
cola? –pregunto y el niega seguidas veces para que riamos juntos.
― ¡Tarada! Me gustan
tus expresiones
― ¿Mis
expresiones?
― Tus gestos,
como te expresas cuando hablas… que vergüenza.
― Ah, estas
hasta las manos, loco –lo molesto y él ríe.
― Si, ¿no? –reímos
y me acerco a él para abrazarlo y plantar un beso en su mejilla – y no me das
bola.
― ¡Ah bue! –Me quejo
y él ríe chiquito – Si vos no avanzas nene – me suelto del abrazo y me mira, yo
arqueo una ceja - ¡Más vale!
Y de la nada se abalanza
a mí, tomándome de mis mejillas y sin dudar une sus labios con los míos, en un
beso corto para volver a verme.
Sonrío traviesa.
― ¿Buen avance? –pregunta,
divertido.
Me acerco, y
esta vez soy yo quien lo besa suave y corto.
― Buen avance –
afirmo.
Y sin más, salgo
para el patio en busca del bendito termo.