miércoles, 8 de marzo de 2017

43

La canción que está pasando ahora YouTube me hace bailar un poquito y hasta cantar, rio de mí misma y sorpresivamente, tocan el timbre.
Bueno, no tan sorpresivamente. Es que no soy consciente de la hora.
Abro, después de mirar por la mirilla y me los encuentro.
Sin dudas, no era consciente de la hora.
― ¡Hey! – Mi alegría de verlos todos juntos como una patota.
― ¡Tía! – su alegría. Su abrazo. Mis miles de besos en su mejilla.
― ¿Cómo están? ¡Feliz año! – Primero de Enero, y la gran excusa de este almuerzo es porque empezó un nuevo año y nada más lindo que comenzarlos con ellos.
Mamá, papá, Gon y Delfi.
Mi familia, todos juntos.
Los invite almorzar, y acá estaban, tan consciente de la hora, tanto como yo.
Ponele.
― ¡Feliz año! –gritan tal locos son y yo rio con ellos. Es lo más lindo y puro que tengo en esta vida.
Siempre fuimos tan unidos, siempre fuimos de disfrutarnos, de compartir, de elegir momentos. Antes, cuando todos vivíamos en casa de nuestros papas era totalmente diferente, no se disfrutaba tanto. Porque sabias que después de un día de facultad llegabas a casa y estaba tu mamá esperándote con el almuerzo. Hoy llego de la facultad y me encuentro conmigo misma, y cuando mamá me llama todos los mediodías me siento como si estuviese en casa.
Amo que estas pequeñas cosas no se terminen en el transcurso del año, y espero que así siga.
― ¿Y vos chiquita? ¿Cómo lo pasaste con papá? –pregunto a la más pequeña, dirigiéndole una mirada a mi hermana y que ella sonría chiquito.
― ¡Re lindo! –Dice, con un gran entusiasmo que hace que le sonriamos todos – me dijo papá que el tío Seba estaba un poco borrachito que por eso se cayó al agua –reímos.
― ¿Se lastimo? –pregunto papá, su abuelo.
― No, pero después le dolía la cabeza. ¡Tía! –Me dice, bah, me grita y yo me estremezco para que ría chiquito - ¿Sabías que papá me quiere llevar a la playa? Pero mamá no quiere –y exagera tristeza.
Yo miro a Delfi y revolea los ojos.
― Pili, ya hablamos de esto ¿no?
― Pero vos no queres que me vaya con papá –ella bufo y nos miró, pidiendo ayuda.
― Pilar –habla papá – Sabes que tu mamá siempre va a elegir lo mejor para vos ¿lo sabes, verdad? –ella asiente e intenta hablar pero él sigue. Nunca lo vi tan firme con su pequeña debilidad – Para ella es muy difícil que te vayas dos semanas enteras con papá, estuviste desde bebé pegadita a mamá… Sabes que te va a dejar ir, pero también tenes que entender que para ella sos lo más importante que tiene.
― Pero mami, no me voy a morir –dice con ternura y yo sonrío chiquito – soy muy chiquita y estoy sanita ¿o no abuelo? – Él asiente con una sonrisa inmensa.
De-bi-li-dad.
― ¡Obvio que no te vas a morir, hija! –le dice con una pequeña sonrisa – ya vamos a ver, ¿sí? –ella asiente.
― ¿Qué tal los preparativos del viaje? – Pregunta Gon. Cambiando rotundamente el ambiente, sacándome una sonrisa.
Es que el tema es bastante complicado como para ser charlado en un almuerzo.
― ¡Ya tengo todo boludo! Unas ansias –no puedo más. Mañana por la mañana saldríamos todos juntos para Punta del Este. Unos quince días nos esperaban para disfrutar de la ciudad y playa más linda.
― ¡Qué bueno Pau! ¿Al final van todos? –pregunta mamá.
― Sí –sonrío- pudimos encontrar una linda casa y vamos todos.
― ¿Pepe y Flor también van? –pregunta Pili y recibí una mirada atenta de papá que me hizo revolear los ojos.
― Estos últimos días nos hicimos muy amigos con el grupo de Flor, además que entre ella y Tomi hay algo, así que los invitamos, a ellos y a dos amigos más… Por suerte se sumaron –finalizo con una sonrisa y tomo un sorbo de agua.
― ¿Y Uschi? –pregunta la más pequeña.
― Se queda con su papá y después va a pasar unos días allá.
― ¡Se formó un grupo re grande! –dice papá y yo asiento con una sonrisa.
― Surgió todo con el accidente de los chicos, aunque no lo creas –dije, divertida.
Era increíble, como la vida te ponía en estas situaciones: habíamos sufrido tanto por la vida de Tomas, y sin pensarlo, sin darnos cuentas, después de todo, la vida nos regalaba amigos como lo son Gas, Lali y Pedro.
― Cuando Pedro las llevo a la Clínica –comenta él con una sonrisa chiquita y yo asiento – Es increíble ese chico.
― Igual, yo creo que en una situación así no se piensa, actúas y punto –comento – pero a él le salió re natural, se nota que le nace ayudar.
― Eu, yo no lo conozco –dice mamá - ¿para cuándo una cena?
― ¡Mamá! – le grito. Mis hermanos y sobrina ríen - ¿Por qué?
― Bueno, y con el resto de tus amigos que no conozco.
― Para mi cumpleaños –dije, divertida.
― ¡Recién empieza el año, chistosa! –largue una carcajada. Ellos también rieron.

●●●
Punta del Este, Uruguay – 16:05

Terome terome, tesin, tesan…terome, terome, tepum... ¡Saca! – termino Gas y yo grite triunfante, para luego reír a carcajadas.
No me tocaba lavar los platos hoy.
Hacia menos de tres horas que habíamos llegados a la casa, que, vale aclarar que lo más lindo que tiene es el patio enorme y… ¡Cruzando la calle tenemos la playa!
Además de que en verdad es increíblemente hermosa, tener la playa tan cerca era de los placeres más hermosos que estábamos dando.
Agus, Flor y Anita se habían encargado de preparar unas ensaladas con bifes para darnos la bienvenida a las ¡deseadas y amadas! Vacaciones.
Luego de terminar de almorzar… empezó el sorteo por quien lavaba y secaba.
Zafé como una reina.
Hoy le había tocado a Lali y Agos.
Cuando todo y todos estábamos listos, cruzamos para la playa con equipo de mate y bolsos playeros, decididos a disfrutar del hermoso día.
Era increíble que aunque con algunos no nos conozcamos tanto, la buena onda desde el primer momento era increíble, era como si estuviese hablando con amigos de toda la vida, y en una parte era así, pero a Gas y Lali no los conocía tanto (léase como más “N” el “tanto) como por ejemplo a Peter que en realidad era todo muy raro con él, pero tuve la posibilidad de conocerlo un poco más, y ni hablemos de mis amigos de toda la vida y Flor.
Era un placer compartir esto con ellos.
¡Y esto recién comienza!
― Nos quedamos sin agua –comenta Pedro, el cebador de mate en esta ronda que habíamos formado.
― Me cruzo y lleno –digo, sin dudar – así de paso voy al baño –dije divertida y él me regalo una sonrisa.
― ¿Queres que te acompañe? –me pregunta. El resto sigue con la charla como si nada – y llenamos uno más así no tenemos que ir y venir –asiento.
― Dale.
Sin más preámbulos me levante para ponerme mi pareo, pedirle la llave a Agos, y salir en compañía de Peter para la casa.
― Creo que lo mejor de todo esto, además de que vamos a vivir unos quince días juntos –me dice y yo rio - ¡Y que tu cuarto está pegado al mío!
― ¡Tarado! –ríe y me hace sonreír. Hoy tiene la sonrisa más linda que de lo normal.
Tal vez sea porque anda sin remera con su traje de baño.
― Es que estamos a diez pasos de la playa.
― ¡Sin dudas! –Digo, feliz – Me encanta pasar el día en la playa, te juro. ¿Viste que algunas personas pasan cuatro o cinco horas y ya se cansan? –Asiente – yo pasaría todo el día.
― Hay que aprovechar, después en todo el año estas a mil y ni una escapadita podes hacerte… Al menos yo.
― Posta.
Llegamos a la casa, yo le entrego el termo y voy directo al baño. El a la cocina.
― Pau… -grita.
― ¿Qué? – Yo también.
― ¿Sabes dónde está el otro termo? –se ve que se acercó a la puerta del baño porque su voz es más tenue y suave.
― Em... Creo que Lali lo había dejado en el patio cuando nos sentamos hoy temprano – le digo, una vez fuera donde puedo verlo. Me queda mirando y yo levanto una ceja – eso que haces de quedarte mirándome por unos segundos me da miedo –reconozco y se ríe para contagiarme.
― Estoy tan contento de estar acá con vos boluda –sonrío.
― Yo también –le sonrío chiquito, mi cuerpo se apoya en una de las paredes – me divierto mucho con vos –sonríe – y además sos lindo –rio chiquito y el muerde su labio inferior, acercándose un poco.
― Vos sos linda, ¿te puedo confesar algo? –rio y asiento a la vez.
― ¿Qué?
― A veces me cuelgo mirándote –rio chiquito, por la ternura que me causa – te juro boluda.
― Sos mirón. –digo divertida y el ríe.
― Solo te observo… igual no es que sea un pervertido eh –largo una carcajada.
― ¿Me miras la cola? –pregunto y el niega seguidas veces para que riamos juntos.
― ¡Tarada! Me gustan tus expresiones
― ¿Mis expresiones?
― Tus gestos, como te expresas cuando hablas… que vergüenza.
― Ah, estas hasta las manos, loco –lo molesto y él ríe.
― Si, ¿no? –reímos y me acerco a él para abrazarlo y plantar un beso en su mejilla – y no me das bola.
― ¡Ah bue! –Me quejo y él ríe chiquito – Si vos no avanzas nene – me suelto del abrazo y me mira, yo arqueo una ceja - ¡Más vale!
Y de la nada se abalanza a mí, tomándome de mis mejillas y sin dudar une sus labios con los míos, en un beso corto para volver a verme.
Sonrío traviesa.
― ¿Buen avance? –pregunta, divertido.
Me acerco, y esta vez soy yo quien lo besa suave y corto.
― Buen avance – afirmo.

Y sin más, salgo para el patio en busca del bendito termo.

sábado, 4 de marzo de 2017

42

[Ella]

Wow, no puedo creerlo.
Estamos en el día 365 del año y ¿Cuándo fue que paso tan rápido?
Sin dudas, fue bastante intenso, pero puedo decir hoy que aprendí bastante de todo lo que viví. Fue un año bueno, con sus altibajos, pero generalmente, creo que aprendí a disfrutar de cada momento.
Sea bueno o de esos malos que te dan hasta escalofrío recordar.
Desde hace tres años ya es un hecho de que Navidad paso con mi familia, porque a mamá le gusta cocinar para TODA la familia y después quedarnos hasta tarde charlando, riendo, bailando.
Disfrutarnos.
Año nuevo hace tres años consecutivos lo paso con los chicos, en casa de Anita porque sus padres se van con amigos a la costa y nos dejan la casa para nosotros.
Esta vez también nos reunimos en casa de nuestra amiga pero incorporamos a Peter, Flor, Gas y Lali.
Por eso es que ya estoy lookeada y lista esperando a que Pedro me pase a buscar, Gonza precisaba mi auto, y como él me ha hecho favores, yo se lo devuelvo.
Mi celular vibra, avisándome que es un mensaje de whatsapp y era lo que estaba esperando.
“Estoy afuera Pau”
Sonrío.
Cuando le pregunte de si me podía buscar él dijo que si y acá está.

“Voy”
Y sin más, cerré con llave para bajar y encontrarme con su auto, subir del lado del acompañante y verlo.
Su sonrisa y sus ojitos brillosos.
Su camisa color blanca y su jean negro, que ¡mamita querida!
― Hola guapetón –dije divertida y el rio.
― Hey ¿qué te burlas?
― ¡No me burlo! –pero me rio, y parece que sí - ¡En serio tonto! Estas lindo.
― Vos estas linda Paula –dice, después de mirarme tanto como yo lo hice y rio. 
― Bueno, gracias.
Sin más, salimos para casa de Anita que fue quien nos recibió con una gran sonrisa. Ya estaban la mayoría de los chicos sentados en una gran mesa, disfrutando de una picadita que había hecho nuestra amiga.
El clima era de festejo por este gran año que estaba a nada de finalizar, y lo hacíamos todos juntos, ¡con más amigos!
Realmente las horas con ellos eran minutos, y ya nos encontrábamos reunidos, parados, a punto de recibir el año.
― ¡Cinco! –Contamos, como siempre - ¡Cuatro!
La alegría que se vivía era increíble. Particularmente me encantan estas fiestas, las disfruto mucho. De chica siempre disfrutaba de las madrugadas, cuando el abuelo agarraba su acordeón y cantaba, miraba como toda mi familia sonreía, feliz, de comenzar un año nuevo todos juntos. Ahora, crecimos todos, el abuelo ya no está con su acordeón por eso, en las navidades ahora es mi tío quien agarra su guitarra y toca de todo para mantener esa imagen en donde todos sonreímos.
Y lo logramos.
Hoy, aunque hace bastante no comparto años nuevos con mi familia los comparto con ellos, que de alguna manera también lo son.
La familia que elegí.
― ¡Tres!... ¡Dos!... ¡Uno!... ¡Feliz año nuevo! –Gritamos, con sonrisas inmensas.
Chocamos nuestras copas y luego empezamos a repartir abrazos.
― Feliz año bebita –me dice Agos y yo la abrazo fuerte.
Porque las fiestas también me emocionan.
― ¡Feliz años negrita hermosa! – mi amiga de toda la vida, quien me entiende, me apoya, me acompaña y me escucha siempre
― ¡Feliz año negra sucia! –Tomi y su manera de demostrar cariño, su manera de hacerme reír siempre. Creo que la risa es quien te salva de cada caída, y sin duda mi amigo lo sabe.
― Te quiero tanto, feliz año pibito – lo abrazo fuerte y el deja un beso en mi mejilla.
Bastantes abrazos recibo hasta encontrarme con los brazos de Pedro quien antes me murmura:
― Feliz año Pauli –me dice bajito y yo le sonrío. Una de las personas más lindas que conocí este año es él. Más allá de aquellos sentimientos que podamos llegar a sentir, sé que es una gran persona, un gran amigo, un gran compañero.
― Feliz año Peter –sonríe con sus ojitos brillosos y planto un beso sentido en su mejilla.
― Te quiero –murmura y yo simplemente sonrío.
También lo quiero.

02.10 am

Todos estuvimos de acuerdo en no salir, por eso pusimos un poco de música y nos fuimos al patio de la casa de nuestra amiga, el alcohol sigue dando vuelta, y por eso bailamos exageradamente todos y también reímos.
En serio que no me puedo sentir tan feliz, tan bien conmigo misma.
Gente hermosa me rodea y me inspira a estar así, sonriente todo el tiempo.
Lo veo acercarse a mí y yo también me acerco para que me tome de las manos, invitándome a bailar.
― ¿Cómo lo estás pasando? – pregunto, aprovechando cuando le hago dar una vueltita.
― Muy bien –sonreímos – me encanta estar acá, con los chicos… con vos –sonrío, muerta de amor, pero intento no demostrarlo tanto.
― A mí también –murmuro y esta vez él sonríe.
― ¿Con los chicos o conmigo? –pregunta, arqueando una de sus cejas. Yo solo muerdo mi labio inferior.
― Tarado –larga una carcajada – con todos, con vos, con los chicos. Se hizo un re lindo grupo.
― Si, posta. –nos sentamos en unos bancos, a mí me dieron ganas de fumar, a él también.
― Y ahora nos queda Punta –comento – que sin dudas, va a ser el viaje.
― Te juro que necesito estar ya allá –asiento – posta, ahora estoy de vacaciones, pero no es lo mismo estar acá donde estas todo el año que en otro lugar.
― Respiras otro aire, tenes otros horarios –lo veo asentir – lo peor de todo, es que se nos va a pasar volando –digo divertida y el ríe chiquito, asintiendo.
― Siempre pasa, boluda. ¡Una bronca! –rio chiquito.
Suspiro.
― ¿Y ahora cuando comenzas a trabajar?
― Febrero, comienzo con las rondas.
― ¿Nervios? –pregunto y él me mira exagerando miedo, para que largue una carcajada.
― Igual, no va a ser muy distinto a lo que estuve haciendo estos años. Pero ya es distinto, voy a ser titular de pediatría boluda.
― ¡Que orgullo! –me sonríe.
― ¿Me vas a traer a tus hijos?
― Tal vez –sonrío y el frunce su ceño.
― Cuanta confianza –largo una carcajada.
― Obvio que sí, tarado.
Su sonrisa amplia.
― ¿Te puedo confesar algo sin que te enojes? – ahora soy yo la que frunce su ceño.
― Miedo, dale.
― Estar así con vos, charlando, riéndonos –hace una pausa, no dijo nada, pero ya sonrío – me da una pequeña esperanza de que podamos llegar a algo más –me mira, y se me escapa una sonrisa chiquita. Tomo un sorbo de champan porque me ruborizo como lo idiota que soy.
― Ojala –murmuro – al menos no vamos tan rápido como antes –digo y él sonríe.
― ¿Vos decís que lo voy a lograr? –me mira fijo, y yo sonrío.
― ¿El qué?
― Convencerte para volver – lo miro, me encojo de hombros, sonrío chiquito.
Planto un beso en su mejilla y vuelvo a donde está el resto de los chicos.

Yo lo dije, va a tener que remar.

viernes, 3 de marzo de 2017

41

― ¡Hey! – su sonrisa, su felicidad que me hace duplicar la que tengo yo, me abraza y yo no soy capaz de soltarla por al menos cinco segundos.
Sus ojitos brillan, al igual que los míos y la sonrisa se me ensancha cada vez más.
― ¡Felicitaciones! ¡Despues de tanto esfuerzo! – no paro de sonreír y ella ríe chiquito, porque nota mi emoción y me abraza un poquito más.
― ¡Gracias por compartir esto conmigo!
Si, después de tantos años hoy fue el gran día, me reuní junto a mis compañeros y a un montón de directivos para hacerme entrega del Certificado. Los nervios que sentí eran terribles, pero también pude disfrutar, sentir esa ansiedad, tener ese certificado en mano, el cual decía que sí, que lo logre, que después de tanto esfuerzo, al fin, soy Médico Pediatra.
Como un flashback se me aparecieron todos estos años, en como cada hora de estudio, cada enojo con algún profesor o colega, cada hora que no dormí… valía la pena.
Y no hay nada más gratificante que esto, sin duda.
Miro a mi alrededor y me encuentro con aquellas personas que me acompañaron, mucho o poco, desde el principio o en las ultimas instancia, pero lo hicieron, y están acá conmigo, celebrando en esta pequeña quinta, que sin duda lo que más vale la pena es la hermosa piscina que ya algunos disfrutaron de tirarme a la misma en forma de festejo.

03.17 am

― ¡Pepe! – Alarga le “e” y con sus pasos torpes hacia mí, ya me doy cuenta que además de la pileta está disfrutando del alcohol.
Mi risa es más intensa y contagiosa porque la felicidad a causa de todo lo que viví hoy, sumándole al alcohol, me hace reír por todo, y es por eso que la escucho reír.
― ¿Qué onda con Tincho? –ahora ya mi sonrisa no es tan sonrisa pero ella ríe a carcajadas, era obvio que se había dado cuenta de cómo los miraba hace unos minutos, cuando ambos estaban muy divertidos en una charla y yo simplemente intentaba seguir la conversación que tenía con uno de mis primos.
Imposible teniendo a la chica que me gusta con mi compañero y hasta amigo a diez metros.
― Solo buena onda Peter – Golpea suavemente uno de mis hombros, mientras me regala una de sus sonrisas.
Solo muerdo mi labio inferior y sonrío chiquito.
― Aunque no estemos juntos vos y yo –las palabras se arrastraban, mientras yo señalaba el “vos y yo” – vos me gustas ¿sabes? Y quiero que estemos juntos Paula –veo su sonrisa –deja de reírte porque es en serio esto –pero ahora al que se le escapa una carcajada es a mí y ella ríe conmigo.
― Pedro –dice entre risas – bata… batta… ¡BASTA!
No puedo parar de reír, ella se acerca lo suficiente para apoyar su frente en mi pecho, mientras ríe.
― Me duele la panza, basta… ¡Me salió de una!
― Bata de tomar nena – carcajeamos nuevamente
Cuando la risa se me va, le dedico una mirada seria, ella aun no puede parar de reír y unas cuantas sonrisas se me quieren escapar, pero este juego me gusta.
― ¿Qué me miras tanto?
Pero me dedico a no responder por unos segundos.
― ¡¡Pedro!!
Y ahora no puedo evitar reírme chiquito para tomar con mis manos sus mejillas y dejar un beso en su mejilla.
― Solo quería asustarte –confieso y ella muerde su labio inferior.
― Tarado –sonríe - ¿Vamos con el resto?

05.55 am

― Crema del cielo… ñamm – dice, luego de llevarse la cuchara a la boca, exagerando ese “ñamm” que nos hace reír. A mí y al resto de los chicos.
El cielo está un poquito más claro, y nosotros estamos en echados en el pasto mirando el cielo y tomando helado.
Varios de mis amigos se fueron, solo quedamos el grupito que en unos días se va a Punta.
Corre un vientito que por eso nos obliga a buscar algunas mantas, es Flor quien también le busca una guitarra a Gas y él se encarga de tocar algo para nosotros, acompañado de la voz de Lali y Agustín, y creo que no existe un momento más perfecto que este: dos grupos de amigos que se está uniendo para formarse en uno, nos permitimos conocernos con el otro, darnos cuentas como son, y también, darnos el lujo de reírnos y compartir todo juntos.
― ¡Vamos las palmas! –pide Tomi que está apoyado en las piernas de Flor. Son ellos dos quienes empiezan con las palmas y luego todos nos sumamos.
La miro de reojo, y le brillan sus ojitos, aplaude mientras canturrea y a veces sigue comiendo helado. Cuando su mirada choca con la mía, le sonrío chiquito y ella me devuelve el gesto, hasta me guiña el ojo y yo río chiquito.
Para seguir canturreando.

¡De estos momentos hablo!