miércoles, 27 de enero de 2016

34

[Paula]

Siento ese dolor que me hace sentir tan satisfecha en la muñeca, y por última vez dejo en la hoja ese punto final dándole como bien dice la palabra el fin a este ¿descargo? Que resulto de la nada y que quedo grabado en una de las hojas de mi cuadernillo.
Hay muchas maneras de hacer un descargo, a veces se me da por salir al balcón, recostarme en una de las reposeras que tengo y simplemente ver ese cielo tan grande y profundo, otras, mayormente cuando la bronca invade mi cuerpo y no hay con que frenar, sin importar nada, prendo el reproductor de música y hago un mini concierto a mis vecinos, que sí, sé que esos días me odian. Otras veces me agarran esos ataques artísticos y se me da por pintar, aunque reconozca que no es mi fuerte el dibujo, es una muy buena manera de despejarse, o no, de pensar.
Escribir, escribir es una buena opción cuando no podes expresarte, es como una necesidad, esa necesidad de agarrar un lápiz, una hoja y escribir, escribir y escribir.
Cuando llegue a casa después de pasar la tarde junto a Pedro, lograr esa charla y poner un acuerdo, necesitaba ese descargo, necesitaba que las cosas queden ordenadas en mi mente, y las letras es una buena opción cuando estás sola y no sabes para donde disparar. Creo que todo había quedado en claro, desde que ambos queremos seguir con este “algo” que tenemos, hasta volver a empezar, esta vez bien, despacio y sin tantas “cagadas” que terminaban en enojos y después perdones. Ambos estamos llenos de impulsos, ambos queríamos todo ya, parecía que corríamos una carrera y no nos dimos cuenta que la pared estaba cerca, y que cuando te la chocas duele, duele mucho. Por suerte no llegamos a chocarla.
Por eso es que agradezco de que haya pasado todo lo que paso aquel día en que me deje llevar por ese gran impulso de ir hasta su casa, y aunque simplemente iba para pasar un rato de tiempo con él almorzar y ¿Por qué no? Conocernos un poco más, él se haya sacado de tal manera que bueno, estalle todo, agradezco porque me di cuenta de lo rápido que íbamos, de que si seguíamos así todo terminaría en no sé qué pero seguro que en algo que después los dos no hubiéramos elegido que pase todo así.
Sonrío, conforme con todo lo que escribí, que es lo que pienso y largo un suspiro, miro la hora del celular: 19.30 y es cuando veo en la barra de las notificaciones el icono de whatsapp y claro, miles de mensajes en el grupo que tengo con mis amigos.
Ronda de amigos así se llamaba nuestro grupo, un nombre demasiado obvio, pero con un significado un tanto especial, ese momento, en el que estamos todos en ronda, compartiendo algún mate, o alguna canción de la mano de Agus, historias, risas, esto es lo especial, esto es ronda de amigos.
Ronda de amigos
Veinte mensajes no leídos
Agus cachetes: Hey pibes en casa a las nueve
Agos bella: vas a hacer asdo?
Agos beba: asado*
Anita: podrías mi amor, eh!!!
Shimo: eso mi amor!!
Agus cachete: trolo
Agus cachetes: nah ni en pedo, hamburguesas no más.
Y los forros seguían hablando, rodee mis ojos y sin leer lo que seguían escribiendo puse simplemente:
Uy como hablan, forros, llevo helado
Prácticamente salí corriendo hacia mi habitación, buscar que ponerme e ir directo al baño para una larga y relajante ducha.

***

― ¿Quién quería más chori? – llego gritando nuestro amigo y asador Agus a la mesa en donde estábamos nosotros disfrutando de rico asado, al final se hizo rogar tanto para que con ayuda de su novia (y amiga) ella logre convencerlo y termine poniendo alguna tira de asado y claramente, los clásicos choripanes que no pueden faltar nunca.
― Ay yo –dicen a unísono nuestros dos amigos Simón y Tomi con el propósito de hacernos reír, y claro que lo logren.
― Obvio chicos, para ustedes siempre hay –y que vuelva a reír de los chistes boludos que hacen, quedando más boluda yo por reírme de los mismos.
Es que ellos tienen la facilidad de hacer reír a cualquiera, y aunque se supone que pasar mucho tiempo con ellos me canse pasa todo lo contrario, cada vez disfruto más de su amistad, disfruto de sus chistes y me rio a carcajadas.
― ¡Para, histérico! –Agos le grita al celular y todos nos quedamos como “¿y a esta qué le pinto?” para que cuando levante su mirada se encuentre toda la de nosotros y ría chiquito, se refriegue su cabeza y bufe.
― ¿Chongui nuevo?  - pregunta Simón y ella ríe divertida.
― No boludo, lo único que me falta. Mi padre –bufa, llama así a su “viejo” cuando está enojada, no es que viene de la realeza y llama a sus papás madre y padre. No – Al pibe le regalaron un celular nuevo, ¡SI! Mamá no tuvo una mejor idea, ¿y adivinen quien fue la encargada de pasarle todos los números? ¡Acá! Nunca mejor dicho, la negra pasándole todo sus seiscientos números  - juega con su tono de piel como la mayoría de las veces, y nosotros reímos – boludo, me olvide de un solo número y ahora a la que le rompen las bolas es a mí claro.
― Posta que no entiendo para qué la gente mayor, inclusive te cruzas con viejos de ochenta años y tienen un celular mejor que el tuyo, ¡Al pedo! Si no entienden un pito –dice Tomi.
― Que wasap, el feis, yutube  -enumero, también sumándome a las críticas divertidas
― Uff, mi vieja hace lo mismo, a veces me habla de unos videos o fotos que le pasan ¡como si yo supiera! No entiende que los chats son privados. –Ana.
― Nosotros tenemos un grupo los cinco –comento – y nunca falta el “nosotros todo bien, besitos” de papá –largamos una carcajada –o que por ahí responde algo viejo y por ahí nosotros con mis hermanos estamos jodiendo y salta uno de sus mensajes y nos quedamos como “¿eh?” por un momento –volvemos a reír.
― Son un desastre los viejos –llega a la conclusión Agus y todos asentimos de acuerdo.
Es cuando estoy saliendo del baño que mi celular vibra tanto, tanto que me obligo a sacarlo de mi bolsillo para encontrarme con una llamada de Pedro y que atienda.
― Hola Peter –el barullo de mis amigos es tanto que me meto en una de las habitaciones de mi amigo - ¿todo bien?
― Pau, si ¿vos? ¿Estás ocupada?
― Todo bien, no, recién terminamos de cenar con los chicos, por eso es que se escucha tanto quilombo –rio chiquito y él se contagia.
― Quería hablar con vos, pero si estas con los chicos, hablamos más tarde o cuando puedas, no quiero joder.
― ¿Hablar de qué? ¡Tarde! –lo escucho reír chiquito.
― ¿Posta? Mira que hablamos otro día, y de paso me sirve para verte.
― Sabes que nos podemos juntar cuando quieras, boludo
― ¿Seguro?
― Dale, ¿Qué es lo que querías hablarme?
― Vanesa me pidió de juntarnos a hablar –larga y frunzo mi ceño – y yo no sé qué hacer, tipo, no es que te llamo para pedirte permiso o lo que sea.
― ¿Entonces? –murmuro.
― Sé que tal vez es un poco incómodo, pero ¿vos irías a hablar?
― Emm… Uf, que difícil Peter
¿No tiene amigos para que lo aconsejen? ¿Es necesario que la chica con la que queres volver a empezar algo te aconseje? ¿Así te ganas a una mina, amigo?
― Porque yo con ella todo bien, pero no sé, tampoco quiero… que llegue a pasar algo que se vuelva ¿incomodo?
¿Incomodo? Ah bue.
― Solo puedo decir que si vos sentís que es necesario juntarte y hablar todo lo que no fue hablado en su momento que vayas, nadie te frena – no quiero sonar fría pero ¿es posible no hacerlo? – Es algo muy personal esta decisión Peter –hago una pausa - ¿vos que sentís?
― Antes tenía bien en claro en que no quería ninguna explicación, todo terminó hace rato, y ya no había vuelta atrás que cambien las cosas.
― ¿Pero? –pregunto con una sonrisa irónica.
― Pero… no sé si te paso alguna vez pero cuando volves a ver a esa persona empezas a dudar de todo y... Perdón que te llame Pau, todo re incomodo ¿no? –rio chiquito.
― Un poco –digo sonriente – pero todo bien, así lo sentiste y está bien Peter. – en serio que está todo bien, por lo menos confía en mí y me cuenta – y si te permitiste dudar, yo también me permitiría darme ese gusto de la charla.
― Gracias Pau, solo quiero que quede todo claro y creo que para eso necesito esa charla –asiento.
― ¡Me parece bien Peter!
― Sos un amor vos nena.
― Tendría que ser todo menos fotógrafa –digo divertida para que él ría.
― ¡Hey, como fotógrafa sos una genia también! – rio chiquito.
― Gracias por el halago… Y también por confiar en mí para contarme esto.
― Un poco estúpido de mi parte contarle todo esto a la chica que me gusta, pero después de llamarte y estar contándote me di cuenta –río.
― “A la chica que me gusta” ay
― ¿Qué? ¿Recién te enteras? Sos vos eh –vuelvo a reír.
― Tarado, ya sé, pero no deja de sonar lindo tampoco.
― Vos sos linda, y me voy así seguís disfrutando de tus amigos.
― Bueno dale –sonrío – suerte con todo eso
― Te quiero – instantáneamente se me escapa una sonrisa.
Muerdo mi labio inferior y suspiro chiquito.
― Yo también.


•••

martes, 26 de enero de 2016

33

Empino la botella de agua saborizada que acabo de comprar para echar en uno de los vasos cuando este se tambalea al ser tan liviano y que no se caiga porque ella está atenta a mis acciones entonces lo sostiene con una de sus manos, riendo un poquito.
― Gracias –le murmuro, agradeciendo el haber evitado que se haya caído el vaso.
Ella simplemente me sonríe, que para mí no es algo simple
― ¿Cómo te fue hoy? –me pregunta casual y alegre, y mi sonrisa lo dice todo.
― ¡Muy bien! –Ella vuelve a sonreír – fue mi última práctica.
― ¿Cómo la sentiste? Digo, ¿fue distinta?
― Sorpresivamente –sonrío – fue como que me mentalice relajar, y lo logre, entonces la disfrute –curva sus labios en una sonrisa.
― ¡Qué bueno! Hasta seguro sentiste una energía distinta –asiento con una sonrisa.
― Todos me sonreían, o era yo él que le sonreía a todos –y ella larga una carcajada.
― Lastima que te diste cuenta tarde que podías disfrutar de tus prácticas, y dejar esos nervios de lado –asiento, ella sigue sonriendo –te va a servir para el día de mañana: tomarte todo con calma, así las cosas salen bien.
― Posta que si –sonreímos, y me es inevitable colgarme en su sonrisa, en sus ojos. Hasta que caigo en cuenta del porqué estamos acá (más allá de que podamos hablar como si nada) – Hey, el otro día te trate muy mal –muerdo mi labio inferior porque vergüenza, vergüenza es lo que siento – perdón, en serio –ella sonríe – ¿te das cuenta que siempre te tengo que andar pidiéndote perdón?
― Esta bueno pedir perdón, reconocer que estuviste mal –me dice, con su suma tranquilidad – y está todo bien Peter, yo también estuve mal en ir, sabiendo que ibas a estar estudiando.
― Si, pero vos viniste con la mejor y yo ahí, tratándote mal, no da.
― ¿Sabes que no da? Que vivamos pidiéndonos perdón, yo por mis impulsos, vos por los tuyos…
― ¿Entonces qué? –Ella sube sus hombros – porque tampoco da que nos dejemos de hablar de un día para el otro –clavo mi mirada en la suya – al menos para mí.
― Creo que estamos yendo muy rápido Peter –me murmura y yo elevo una ceja, sin entender.
― ¿Rápido?
― Si –murmura, relame su labio inferior y hace una pausa, pensando que decir, yo en esos segundos me siento en la deriva – tome la re confianza con vos, y tal vez eso a veces juega en contra, y otra veces no. Pero lo que paso el otro día me hizo dar cuenta de que todo lo que vivimos, lo que compartimos, paso en menos de un mes–Frunzo el ceño – Y estamos muy acelerados –asiento y ella sonríe – vísteme despacio que estoy apurado siempre decía mi abuelo y no entendía –reímos chiquito y muerdo mi labio inferior. Es que esta flaca es increíble - ¿entendes algo o estoy hablando al pedo? –largo una carcajada que la hace sonreír.
― Entiendo –sonrío – y tal vez tenes razón –ella eleva una ceja- digo tal vez porque yo con vos la paso muy bien así como estamos, aunque… es posta que no podemos vivir pidiéndonos perdón por nuestros impulsos –la veo asentir – pero te sigo, lo que más quiero es estar bien con vos –sonreímos.
― ¡Yo también, tarado! –me pega suavemente en una de mis mejillas y sonreímos.
Un suspiro se me escapa y agarro una de mis galletitas preferidas             
― ¿Sabes que quiero? ¡Helado! –la escuche largar una carcajada y negar unas cinco veces seguidas – me vas a decir que con este calor no está ideal para un rico helado. ¿¡Me lo vas a decir!? –y volvió a reír.
― Al final resultaste peor que yo con lo dulce –rio chiquito – y obvio que no te lo voy a decir –me acerco para que choquemos cinco y ella vuelva a reír.
― Acá en frente hay un quiosco, ¿me queres esperar? Así no movemos todo de una ¿o ya queres que te lleve?
― No, te espero… Despues decime cuanto salió –me sonríe y yo niego.
― Demasiado caro te va a salir – ríe divertida
― Ah, encima con interés –largo una carcajada.
― ¿¡Pepe!? –escucho detrás mío, entonces dejo de perderme en la risa de ella, para ver de quien se trata. Y cuando veo a esta persona no puedo disimular la sorpresa que se me presenta al verla después de tanto tiempo. Vuelvo la vista a Paula y me mira igual o peor de confundida que yo, la persona que se acerca, lo hace con una sonrisa y ¿alegría? ¿Alegría de volver a encontrarme?
Disimulo una sonrisa y camino tan solo un paso para cortar la distancia.
― ¿Vanesa? – pregunto, aun confundido. Claro que es ella, no podría confundirme, pero ¿es real?
― ¡Si, boludo! - exclama, llena de risas y yo rio chiquito. Se acerca e impulsivamente (o no) se cuelga de mi cuello  para que yo apoye mis manos en su cintura, aun sin mucha reacción (casi que ninguna) - ¿Todo bien? ¡Qué lindo cruzarte! ¿Estás solo? –y volví a reír, por sus miles de preguntas en solo un segundo.
― Vine con Paula –la señalo y ella nos estaba mirando atentamente a dos pasos. Enseguida que la presento se levanta para acercarse y saludar amablemente a Vanesa – Pau, ella es Vanesa –la veo asentir con una pequeña sonrisa.
― ¿Todo bien? –le pregunta y Vanesa asiente con su sonrisa.
― Hace un par de semanas me cruce a Santi, no sé si te conto. –volvió a mí. Pau se volvió a sentar donde estaba, miraba fijamente su celular, pero sé que se podía escuchar lo que hablábamos.
― Si –le dije a secas, la verdad que no sabía muy bien que decir tampoco. Sabía que habían hablado de mí, que ella sentia que me debía una charla, y en su momento me lo debió, pero creo que ahora ya no.
Ella simplemente me sonrió, como lo hacia siempre
― Bueno, ya sabes dónde encontrarme si queres que hablemos, sé que tal vez es un poco tarde, pero… al menos si me queres escuchar –asiento – nos vemos Pepe –deja un beso sentido (demasiado) en mi mejilla y yo solo pude sonreír chiquito.
― Nos vemos Vane.
― ¡Chau Pau! –le dice y ella levanta su mirada para sonreírle a medias.
― ¡Adiós!
Una vez que se va, intercambiamos miradas y ella me sonríe divertida, yo solo sonrío para volver a sentarme con ella y dejar un beso en su mejilla.
― ¡Qué momento, el tuyo! –dice exclamando fuerte y yo rio chiquito.
― ¡Uff! –suspiro y noto como me sigue mirando con su sonrisa traviesa. La miro, elevando una de mis cejas.
― No sos ningún boludo eligiendo minas eh –largo una carcajada.
― Obvio que no, si te elegí a vos –ella muerde su labio y me sobra, no creyéndome nada - ¿Qué? ¿No te elegí?
― Eso solo lo sabes vos –me mira - ¿me elegiste? – Y me quedo mirándola - ¡No respondas! Si no somos nada, recién estamos empezando algo, si es que lo empezamos ¿Cómo me vas a elegir? ¿No ves que soy una tarada? Hace media hora estábamos hablando de esto, ¿entendes? –dice y, se putea a ella misma en solo dos segundos. Yo solo puedo reír.
― ¡No paras, vos! –Digo divertido – explícame como podes hablar tan rápido –muerde su labio inferior – y está todo bien Pau –ella sonríe.
― Es una virtud que tengo –dice, después de un par de segundos – hablar rápido digo –sonrío.
― Me la tenes que enseñar –sonríe divertida - ¡Voy por el helado!
― ¡Te acompaño! Así Despues me llevas a casa –sonrío y asiento.
Caminamos, juntos hasta ese quiosco y después de discutir porque claro que no soporto que le pague ese helado, subimos al auto y maneje (con una sola mano, porque con la otra comía mi helado de dulce de leche) hasta su casa.
― Gracias por traerme –dice, una vez que llegamos.
― No, de nada. Fue lindo poder hablar –la veo asentir mientras termina de saborear su helado (el suyo de chocolate).
― Lo más lindo fue entendernos –dice divertida y rio chiquito.
― Siempre terminamos entendiéndonos igual –asiente.
― Bueno Peter, nos vemos –dejo un beso en su mejilla.
― Dale… ¡Pau! –Digo, antes de que se baje del auto y ella gira para poder verme, sonrío, es tan hermosa – ¿Vamos a poder empezar de nuevo? –sonríe chiquito.
― Yo digo que sí, pero vamos de a poco para que no nos estampillemos con la pared –asiento.
― Soy fan de tus metáforas –ríe divertida.
― Yo soy fan del amor.

•••

lunes, 25 de enero de 2016

32

[Pedro]

Una sonrisa enorme se me escapa y voy hasta Santi para que nos fundamos en un abrazo eterno.
¡Última practica finalizada! Y con esta un alivio y alegría inmensa.
Creo que fue la única de las ¿quince? Que hice que me sentí cómodo y seguro con lo que hacía, y ¿Qué mejor cerrar así las mismas?
¿Qué mejor que un abrazo con tu compañero de hace ya siete años? El cual conoce mi forma de ser como alumno y como futuro médico pediatra, y claro, yo la de él.
¿Qué mejor que sentir orgullo por sí mismo? No me había pasado nunca, hasta ahora.
Y aunque falta para de una vez dar por finalizada la carrera, la meta de llegada ya se ve, y me llena de emoción y entusiasmo que las cosas me estén saliendo bien, y que cada vez falte menos.
― ¡Merecemos un festejo! – dice eufórico Santi, como yo, como todos los que estamos acá (sacando los profesores)
― ¿Cenamos con el resto de los chicos? –nuestros amigos y obvio que acepto.
― ¡Por favor! Boludo, después de semanas estudiando, y que si, falta lo más importante, necesito de una noche de pibes con play –reí y asentí. También lo necesitaba.
― No se habla más entonces, hace cadena y tipo diez los espero en la covacha Alfonso –él ríe.
― ¡En la cangrejera de la muerteeeeee! –dice y yo largo una carcajada. ¡No da más de estúpido!
Estábamos saliendo de la clínica cuando de golpe escuchamos muchos aplausos y ambos paramos el paso y fue Santi quien elevo una de sus cejas.
― Debe ser la función que hacen los chicos
― Los chicos y Paula –dice y yo mordí mi labio inferior. Cuatro días habían pasado de todo.
― Si, pero todo sigue igual, nunca me respondió ese mensaje.
― ¡Es que no podes arreglar las cosas con un mensaje, nene! –asentí lentamente, quizás, esperaba a que la llame o vaya hasta su casa a hablar. Quizás sea un buen momento para hablar – Dale, anda… búscala. Nos vemos después.
― ¿Y si me manda la mierda?
― ¡Si ya te mando! Es lo menos que puede hacer, tal vez te boxea un poco así te das cuenta de todo lo que le dijiste, pobre mina.
― ¡Ya me di cuenta que la cague!
― ¿Entonces qué esperas a hablar? ¿Sos boludo vos?
Bufe, y después de que más o menos me lave la cabeza entre Santi y Florencia (días atrás), al fin tome coraje y me acerque a donde estaban ella y su grupo de amigos, que recién habían terminado su función.
Había un despliegue de médicos, enfermeros y los pacientes que volvían a sus respectivas habitaciones después de, seguramente, haber disfrutado de la función que sé, le ponen mucha dedicación y amor este grupo de amigos.
Me quedo leyendo una pizarra en donde había miles de carteles de cuidados y demás hasta que escucho mi nombre y me encuentro a Tomas acercarse a mí, todavía con su nariz de payaso.
― ¿Viniste a vernos? –pregunta con una sonrisa.
― En realidad recién termino de hacer la práctica y cuando estaba saliendo escuche los aplausos y supe que eran ustedes –vuelve a sonreírme – llegue tarde.
― ¡Para los aplausos! –Reímos – Che, ¿y cómo te fue?
― ¡Uff! Bien –digo con una amplia sonrisa –el alivio que siento, no te imaginas.
― ¡Vamos! Buenísimo Pepe –palmea uno de mis hombros – cada vez menos te queda
― Ya no veo la hora de terminar, te juro –ríe.
― ¿A full, no? Ya sos muy odiado, quiero que sepas.
― Si me imagino –murmuro y él ríe – lo peor es que sé que me pongo infumable, y la embarro más –vuelve a reír y palmea uno de mis hombros.
― ¡Tranqui, che! Lo que pasa es que heriste su orgullo –me dice en un tono bajo, y agradezco. Yo simplemente asiento – fue hasta allá, con la mejor de las ondas, ¡hasta nos cánselo a nosotros para almorzar con vos! Mira si estará hasta las manos, hacía mucho no nos cancelaba. –sonrio chiquito.
― El otro día le mande un mensaje pero… obviamente no respondió.
― Te dejo que la lleves a un Mc Donald, eso sí, no le digas que te di permiso –reí junto con él.
― ¿Vos decís?
― Re digo –sonrió.
― ¿Y vos qué onda con Flor?
― Flor… No sé qué onda ella conmigo –ríe divertido- yo tengo la re onda, te juro.
― Seguro te lo dijo también Pau y medio mundo más, pero hay que darle tiempo –él asiente con una sonrisa.
― ¡Acá estoy! Dándole tiempo –sonríe contagioso, haciéndome sonreír a mí también.
― ¡Tomás! Ya no estás invalido, podes agarrar tu mochila loco - sonrío y desvío la mirada cuando ella llega con su mochila en la espalda y otra en una de sus manos. Se da cuenta que estoy yo, su facciones cambian enseguida y a mí lentamente se me borra la sonrisa – Ah, hola.
― Hola – y me acerco a chocar mi mejilla con la suya en son de saludo.
― Sabia que me la ibas a traer vos –dice Tomás sobrándola y ella muerde su labio inferior.
―  Es que me das pena –lo sobra y me hace sonreír, como la mayoría de las veces - ¿Qué onda? –me pregunta y, ¿Qué onda con qué? - ¿viniste a vernos?
― Llegue tarde –digo con una pequeña sonrisa – en realidad recién acabo de rendir la última práctica.
― ¡Aaah! Cierto. –me sonríe chiquito y vuelve a mirar a su amigo – bueno che, yo me voy rápido hasta la parada que pierdo el colectivo –y amaga a saludar a su amigo, llega a saludarlo, pero a mí no.
― Te llevo –me apuro a decir y ella me mira entre confundida y sorprendida – no me cuesta nada.
― Eh… -y se toma el tiempo para pensarlo un poco, hasta mira a su amigo para ver que hacer, y al final vuelve su mirada a la mía – está bien, dale.
Y en mis adentros mis emociones se encuentran para festejar y que sonría, si, y que quede como un idiota.
― Bueno yo si me voy –saluda primero a ella y después a mí – llámame después, para ver que hacemos eh –le dice a su amiga.
― Dale Tomi, ni bien sepa algo te llamo –le sonríe a su amigo que ya está unos pasos alejado y tirándole un beso.
― ¡Nos vemos Pepe!
― Dale, ¡Chau Tomi!
Todavía sigue mirando a su amigo que se pierde por uno de los pasillos, para después dirigir su mirada a la mía, y elevar una de sus cejas.
― ¿Vamos? –pregunto, y solo asiente, empieza a caminar y a los segundos empiezo yo.
Caminamos hasta mi auto que está enfrente de la clínica y una vez que tenemos los cinturones puesto, prendo el motor para dar arranque a este pequeño trayecto.
― ¿Estas ocupada? – pregunto, después de ¿cinco minutos? De viaje en silencio y de mi atenta mirada a las calles. La miro, para que también me mire y vea su ceño fruncido.
― ¿Por? –elevo mis hombros
― Quería ir a alguna plaza, así, si tenes ganas, hablar –ella muerde su labio inferior, vuelve su mirada al frente y suspira – solo si queres, tampoco da que te lleve obligada. –digo divertido y ella sonríe chiquito.
― Está bien –me sonríe – solo que tengo que estar temprano en casa porque me junto a cenar –asiento.
― ¿Una horita? –vuelvo a preguntar en un tono divertido y ella ríe chiquito.
¿Cómo no sentirse en las nubes por esta flaca?
― ¡Dale tarado! –suena divertida y esta vez el que ríe soy yo.
― Báncame cinco –freno el auto, estacionando en doble fila, poniendo baliza y salgo del auto (o eso intento, cuando me doy cuenta que tengo todavía el cinturón, para que riamos juntos los dos, nada más lindo) para bajarme corriendo hasta el quiosquito.
Elegir un agua saborizada y unas galletitas, reconozco, mis favoritas, pagarle a la señora que hasta me ofreció vasos descartables y volver al auto de la misma manera que salí: corriendo.
Me mira divertida, haciendo que la mire de la misma manera y que termine elevando una ceja.
― ¿Qué? –pregunto.
― Nada –sonríe chiquito.
― ¿Vamos?
― Si no arrancas te van a hacer una multa- dice divertida.
― Ay, me cuida –digo, exagerando ternura y ella ríe.
― ¡Dale gil! –y al fin arranco.
Listos, o al menos yo, para tener esa charla, que espero, salga todo bien.
Cierro los ojos por un segundo.
Esperanzado en que sí, todo volverá a ser como antes

[O aún mejor]
•••

miércoles, 20 de enero de 2016

31

Sonrío cuando me encuentro con él y que todo mi cuerpo se relaje, después de dejar un beso en su mejilla y ya estar en un ambiente mucho más ameno gracias a su aire acondicionado que los cuarenta grados que hacen afuera y que no solo eso, tuve que caminar unas diez cuadras para llegar a su casa, por suerte, en compañía, como siempre, con mi gran amiga Agos (y su botellita de agua fresca que compro en el quiosquito frente al instituto).
También este ambiente se hace más a meno al encontrarme con el resto de mis amigos que nos reciben a la morocha y a mí con sus grandes sonrisas y una buena energía que hacen valer la pena toda esta caminata a casa de nuestro amigo Simón, el mismo que la noche anterior nos había confirmado almuerzo en su casa, excusas para organizar el próximo “show de los paya”, pero más para que surjan todas esta buena onda de siempre.
― ¡Necesito vivir en la Antártida! –grita Agos, una vez que saludó al resto de nuestros amigos y ya estábamos sentadas ocupando uno de los sillones de nuestro amigo y dueño de la casa.
― ¡Yo necesito vacaciones! ¡Urgente! –Se sumó a las suplicas Ana.
― ¡Vamos que falta poco chicas! –Las entusiasma Agus - ¿Qué falta? ¿Mes y medio para que termine el año?
― Es que esta etapa es la peor –digo, mientras improviso un rodete – muchos finales, ¡voy a morir! – unos ruegan porque llegue fin de año, otros, como los universitarios ruegan porque nunca llegue.
― Despues unas merecidas vacaciones –dice Tomi.
― ¡Punta, bebeeeee! –grita Simón y nos hace reír.
Ya hace dos años consecutivos que elegimos este lindo lugar para vacacionar todos juntos, y seguiremos eligiéndolo, es que ¿no les pasa? que al volver a una ciudad, escuchar alguna canción, ver una típica foto de vacaciones con amigos, te hacen recordar de lo bien que lo pasaste en esas vacaciones y que queres, y necesitas revivirlo. Así nos pasa a nosotros, ya dos años que vacacionamos en la ciudad de Uruguay, y la pasamos tan bien que siempre volvemos.
Y no hay nada más gratificante que volver, pero aún más, volver con ellos.
― Lecciones para ser un buen payaso – tire, de la nada, después de unos minutos de silencio en los que nos encontrábamos todos pensando algo para este viernes (dos días para preparar todo, si).
― ¿Y eso sería? –pregunta Simón, dándole un mordisco a su porción de pizza, la misma que él con ayuda de Agos prepararon para nosotros.
― Tips para ser un buen payaso –digo… mientras sigo pensando – o sea –y necesito pararme para expresarme – podríamos repartir narices de payasos, y después hacer que unos cuenten chistes, o carcajadas exageradas, hacer algún truco… no sé, es una boludes ¿no?  -mi inseguridad al ver todas las caras de ellos, que seguían un poco confundidos o les parecía cualquier cosa lo que estaba diciendo.
― ¡Esta bueno! –Dice Agos y yo elevo una ceja- Podríamos conseguir unos guardapolvos para nosotros y ser los payamaestros –ríe de ella misma, haciendo que nos contagiemos.
― “¿Quién quiere ser payaso acá? ¡Necesitamos voluntarios! Pero antes necesitamos ver quien verdaderamente puede ser un payaso con todas las letras, ¿se animan a pasar un par de pruebas?” – Habla Tomas para él – Uh, ya me imagine todo boludo – y largamos una carcajada.
― Para los que puedan, hacerle inflar globos y vos Agus que sos experto, hacer las clásicas formas. –acotó Agos
― ¡Los perritos y los corazones son mi fuerte! –dijo entusiasmado él.
― A otros hacerle cantar alguna canción… -acotó Simón.
― Bailar y como dijo Polet también podemos jugar con las carcajadas exageradas – completo Anita y todos asentimos.
Y sonreímos, ya teníamos algo pensado para hacer. Lo bueno y que me pone feliz es que todos estamos entusiasmados en hacer esto, no es que algunos solo pensamos y el resto después se adaptan a las ideas ya pensadas, no, todos acotamos alguna idea, todos opinamos en si está bien o no, y dan más ganas de seguir jugando a los payasos, estos payasos especiales que están para sacarle una sonrisa a nenes que no están muy acostumbrados a sonreír, a sentir una alegría en el corazón.
Cinco y treinta y dos minutos marca el reloj de mi celular cuando vibra en la mesita ratona y llama mi atención que estaba toda puesta a mis amigos que hoy están afiladísimos con las ideas y seguimos armando todo para este viernes.
Suspiro cuando el nombre de él al ver la barra de notificaciones aparece junto al icono de whatsapp y puedo llegar a leer sin abrir un: “Hey Pau, perdón por lo de ayer, no s…”
Muerdo mi labio inferior y levanto la vista mis amigos que siguen en los preparativos de la función y me dedico a abrir el chat para terminar de leer.
Sigue en línea, pero cuando seguramente los dos tics celeste les aparecen, sale de whatsapp mostrándome su ult. vez hoy a las 17:33
Hey Pau, perdón por lo de ayer, no sé qué onda, estaba un poco de malhumor y me la agarre
con vos que nada que ver. Está bien si estás enojada, yo también lo estaría.
Idiota.
Se piensa que con un mensajito pidiéndome perdón ya está. ¿Y la bronca y el mal momento que me hizo pasar qué? Las cosas no se solucionan con un mensaje pedorro y listo, y puede que sea una pelotudes mi postura, pero estoy segura que ni a él ni a nadie le hubiera gustado estar en mi situación.
― ¡Hey, Polet! –Me sobresalto al escuchar la voz de Agos haciendo llamar mi atención, y obviamente, lograrlo - ¿todo bien?
Tampoco un mensaje me va a arruinar el día, por eso me planteo a mí misma de disfrutar del momento, sonreír y seguir.
De eso se trata.
― Si, obvio, me colgué pensando en que podíamos armar una mini coreo para hacerlos bailar todos juntos ¿Qué dicen?
― ¿Una mini coreo? Pero de eso se encargan ustedes –dice Agus – yo soy malísimo para esto –dice divertido y nosotras, las chicas, reímos.
― No, si eso lo sabemos –le dice su novia y nosotras reímos – tranqui mi amor, acá las muchachas la tenemos clara – y volvemos a largar otra carcajada.
Y el tiempo parece pasarse volando estando con ellos, cuando decidimos volver a nuestras casas, es que prácticamente estuvimos todo el día acá en casa de Simón, y también estar en casa, acompañados o solos nos hace bien. En mi caso sola, pero no por mucho.
Escucho la puerta y bufo, porque acababa de tirarme de palomita en el sillón. Miro por la cerradura quien está detrás de la puerta y se trata de Flor con su pequeña Uschi. Sonrío y no quiero pensar que vino porque la mando Pedro, pero termino pensándolo.
― ¡Hey! Que linda sorpresa – y el cuerpito de Uschi se abalanza para abrazar mi cintura y se me escapa una sonrisa, para que después de agacharme para dejar un beso eterno en su mejilla, salude a mi amiga que tenía en sus manos una bandeja de comida - ¿todo bien?
― ¡Sorpresa! –Me dice Flor y yo muerdo mi labio inferior para reír y después abrazarla un poquito - ¿todo bien Pauli? –sonrío.
― Hace un ratito chiquito llegue –sonreí – todo bien, ¿ustedes?
― Nosotras te extrañábamos entonces le dije a Uschi de comprar algo para comer, y darte una sorpresa, ¿no gordi?
― ¡Siii! Hace mucho no te veíamos tía –sonreí y acaricie una de sus mejillas con mi pulgar.
― ¿Me extrañaban o las mandaron a tantear la zona? –pregunte divertida a Flor y ella rio.
― No, posta que hacia mil no nos veíamos –asentí con una sonrisa – Jodeme que ya comiste…
― La verdad que ni ganas de prepararme algo, así que, gracias por la comida chichis –ella ríe divertida y salgo para buscar las cosas y poner la mesa.
Y cuando todo está listo nos sentamos las tres, para que sea Flor quien corte la tarta de vegetales, le sirva a su hija y después a mí, cumpliendo su papel de madre un poco más. Posta que hacía varios días no nos veíamos, bueno, con Flor nos vemos todas las mañanas, pero la pequeña Uschi se hace extrañar si no la ves unos tres o cuatro días, consecuencia de que con su madre el último tiempo nos volvimos aún más unidas que antes, y obvio que donde este Flor, este su hija.
Las dos (mayores) tenemos en claro que al otro día nos toca madrugar, pero cuando le ofrezco un café, ella acepta, porque además quiere sacarme data, creo que en realidad vino a eso y lo disfrazó con su tarta de vegetales y su hija toda tierna, que en realidad ella si vino porque extrañaba a su tía de corazón.
― Todo mal con Pepe ¿no? –y piso el palito sola. Yo largue una carcajada. Deci que la quiero muchísimo.
― Te quiero tanto a vos –y ella ríe chiquito – tanto que te dejo comerte a mi mejor amigo, mira que buena amiga tenes.
― ¡Dale tarada! Estamos hablando de vos.
― ¿Te mando él? –Ella frunce su ceño - ¡Dale! No te hagas vos la tarada –y vuelve a reír.
― No, posta que no –me dice segura y elijo creerle – pero es obvio que me conto lo que había pasado.
― ¿Y por eso es que me mando el mensaje hoy a la tarde? – Asiente lentamente con una pequeña sonrisa - ¿se lo tuviste que dictar? –pregunto divertida.
― ¡Dale, afloja! –me pide y yo frunzo el ceño y se me escapa una sonrisa. No puedo creer.
― ¡Florencia! –La reto- él es quien me trata para el orto ¿y yo tengo que aflojar? –niego seguidas veces con mi cabeza.
― Te mando un mensaje…
― ¡Un mensaje de mierda! ¿Sabes lo que me puso? ¿Te lo mostró? –ella asiente y yo bufo. No quiero alterarme, pero me acuerdo y me da bronca – Perdón Flora- ella me mira – yo sé que es tu amigo, que lo queres muchísimo y todo… Pero se la re mando, y… a ver, ponete en mi lugar, si sos vos la que después del instituto, sin importarte cagarte de calor, vas a casa de Tomas, le caes de sorpresa y el flaco no solamente no te da ni cinco de pelota si no que cuando le decís que te vas para no seguir molestando te empieza a tratar para el culo… pasan dos días y te manda un mensaje de mierda, ¿lo perdonarías? Fuera de que estemos hablando de Pedro.
― No sé si perdonarlo… Pero al menos hablar, no se Pau. Ya sé que se la agarro con vos y nada que ver, y no quiero defenderlo, porque vos también sos mi amiga, pero… ¿al menos hablar?
― Nunca salió de él hablar Flor. ¿Qué queres que le diga yo de hablar? Cuando, supuestamente fui yo la que le rompí las pelotas, porque él estaba tranquilo estudiando hasta que yo llegue… No, ni da.
― No, ahí tenes razón…-sonreí chiquito. ¡Gracias dios!
― Entiendo que este a full con los estudios, entiendo que caí de sorpresa y que estaba estudiando, pero creo que no hay necesidad de tratarme así boluda –ella asiente- tal vez yo tome mucha confianza y el flaco nada que ver, pero no se… es mi forma de ser, nada que ver a la de él.
― No Pau… seguro lo agarraste en un mal día.
― ¡Claramente! –Rio – pero ya está. No me va todo esto: ponerme mal por un flaco que recién conozco, que encima me trate mal y después me mande un mensaje pidiéndome perdón. Posta que no, y perdón que sean como hermanos, pero no Flor –ella sonríe chiquito.
― Esta bien negri –me dice con su voz dulce – posta que no vine a convencerte ni nada, son cosas de ustedes… Pero como sabía que las cosas no andaban bien, bueno –sonrío.
― Todo bien Florcita –ella también me sonríe - ¿y vos qué onda? ¿Tomi?
― Ay cállate, si seguro sabes todo.
― Pero no se tu punto de vista nena, es importante –reímos y a ella se le escapa un suspiro y una sonrisa.
Se delata sola nuevamente: esta hasta las manos.
•••

viernes, 8 de enero de 2016

30



Respiro hondo, y paso una de mis manos por mi frente, de tener aire acondicionado en el instituto a chocarme con los casi 40° que hacia afuera. Y como si nada, bajo esos escalones mientras abro la mochila y saco una botellita de agua que hace cuatro horas se encuentra en mi mochila, esperanzada a que el aire acondicionado también haya llegada hacia ésta. Es Agos quien me alcanza para sacarme la botellita de mis manos, y por la cara que puse ella ríe, para contagiarme a mí.
— ¿Nos vemos después en casa de Ani entonces? - me pregunta, devolviéndome la botella y yo asiento
— No me saquen mucho el cuero eh - sueno divertida, es que ella ya va para allá a almorzar con el resto de mis amigos, yo había quedado en almorzar con Pedro.
— Y que queres si no das más de casada - muerdo mi labio inferior y ella ríe, estúpida.
— Sabes porque voy boluda, anoche lo re eche que me tenia que ir a lo de Delfi – ella larga una carcajada nuevamente y amague a pegarle, pero ella me esquiva.
― Te estoy  jodiendo tarada, ya sé… Bueno, después nos vemos. ¡Éxito!
Reí chiquito para después dejar un beso en su mejilla, y salir a casa de Pedro, el cual no sabía que iba a ir a su casa, es que anoche entre algunos besos compartidos, mi celular sonó para que vaya a cuidar a Pili y me tuve que ir, casi echándolo.
“Hey”
Estando a dos cuadras de su edificio le escribí, me mataba si hacia todo este viaje para que él no este. Pero después de dos minutos mi celular vibro avisándome que había entrado un whatsapp de su parte.
“Pau, ¿todo bien?”
Una sonrisa se me escapo y, espere a responderle una vez que ya estaba en la puerta de su edificio.
“Estoy abajo… ¿me abrís?”
Moría de nervios, es que me la había re jugado, pero creo que después de lo que paso anoche él también habría hecho lo mismo, es que ya tenemos suficiente confianza como para jugárnosla… Me había dicho que me quería, que me quería solo para él, y la verdad que yo solamente quería que él solamente me quiera en ese sentido.
Vi los dos tics celestes y al instante el chillido de la puerta avisándome que me había abierto desde el portero.
¡Vago! Salude al señor portero, y corrí hacia al ascensor que justo lo dejaba un chico, sonreírle amablemente, y que después apreté el botón indicado para subir a su piso.
Inevitablemente al ver mi reflejo en el espejo me acomode un poco el pelo volviendo a hacer ese rodete desarmado y a acomodar un poco mi ropa, hasta que el cubículo frenó y se abrieron las puertas, con una sonrisa de confianza camine hasta la puerta de su departamento y note que la puerta estaba arrimada.
― ¿Peter? – dije, una vez que golpee suavemente la puerta.
― ¡Pasa! –escuche su voz y sin dudar entre, todavía sin poder borrar mi sonrisa.
Camine suavemente hasta él, que se encontraba en la mesa del comedor, rodeado de libros y hojas, claramente, estudiando.
― Hola – puse una mano en uno de sus hombros, para que eleve su mirada a la mía y me sonría chiquito
― Que sorpresa, no te esperaba –dice, después de que yo deje un beso chiquito en sus labios.
― Ah sí, es que ayer más o menos que te eche –soné un poco divertida, él me sonrió pero ya no me estaba mirando, si no volvió a concentrarse en sus libros - ¿a full, no?
Pero por lo contrario, el siguió concentrado, esta vez, empezando a leer en voz alta.
― Si, a full –me respondí yo misma y esta vez logre su atención – no, digo, que estas a full con todo esto… ¿Queres hacer un break y comemos algo juntos?
― No estoy como para hacer un break Paula –dijo, un poco molesto – si hago un break me van a hacer el orto el miércoles
― Bueno, para, relaja un poco… Decía porque te vas a quemar el bocho –y acaricio su cabeza.
― Ya lo tengo re quemado –bufa y yo rio – hey, ¿no te jode?
― ¿Irme?
― No, si no queres irte, no te vayas… Yo voy a seguir acá estudiando, vos poder prepararte algo o mirar tele en mi habitación, no se manéjate.
― Voy por un vaso de agua,  ¿vos queres algo? – él niega.
― No. ¡Estudiar quiero!
Suspiro y voy por ese vaso de agua. Intento ponerme en su lugar, y lo logro… sé que esta con todo estudiando y tal vez, fui yo la que estuvo mal en no avisar, por eso mejor irse y dejar que estudie, como me dijo, eso es lo que quería.
― Che, yo me voy –le digo mientras tomo del vaso que llene con agua, él eleva su mirada y me mira elevando sus cejas.
― ¿Ya? –frunzo mi ceño.
― Si boludo, vos estas estudiando ¿Qué queres que haga acá?
― ¡Sabes que rindo la semana que viene Paula! ¿Qué suponías que esté haciendo?
― Suponía que te ibas a alegrar al menos un poco porque este acá y me des un poco de bola al menos, ¿Qué se yo?
― No me van estos planteos boludos ¿sabes? –ah bue, ¿Qué te comiste? ¿Un yogur de postre?
― ¡Sabes que no es un planteo, boludo! Solo que me tome el tiempo de tomarme un bondi para acá, porque sentí que anoche estuve mal más o menos echándote entonces dije “bueno, voy a su casa, almorzamos juntos y de paso compartimos más tiempo y nos conocemos un poquito más”
― ¡Te estás haciendo la víctima y no, no da!
― Uh, ¿Qué te pasa boludo? –pregunto, con una sonrisa, es que no lo puedo creer. ¿Es joda no?
― ¡Esto me pasa boluda! Que sabes que estoy estudiando, que estoy hasta las pelotas con el tiempo y vos venís acá a…
― A romperte las pelotas –completo su idea y acierto, porque lo veo asentir.
Nah.
― Parece que lo haces a propósito, posta.
― Esta bien ¿sabes qué? Te podes ir bien a la mierda, a veces sos tan egoísta.
― ¿Yo egoísta? Vos, que pensas que estoy acá al pedo.
― ¡No sos el centro del mundo flaco! Todos tenemos algo que estudiar, todos tenemos problemas, pero no por eso voy a tratar al resto mal… Simplemente es ponerle un poco de onda y vas a ver como las cosas te empiezan a salir como queres.
― ¿Ahora me vas a decir que te trato mal? Yo estaba tranquilo estudiando hasta que vos llegaste Paula, no soy yo el problema.
― Claro, porque lo soy yo ¿no? –Sonrío irónico – ándate a la mierda, boludo.
Y ya había estado suficiente acá, colgué nuevamente mi mochila en la espalda, y con la atenta mirada de él (por primera vez en estos ¿treinta minutos?) salí de su departamento, dando un portazo, haciéndole saber, por si seguida dudando, que la bronca que tenía era inmensa, y que esta vez, no iba a aflojar tan fácil.
¡Idiota! Uno que va con la mejor para compartir un poco de tiempo juntos, y él se toma el tupe de tratarme para el culo, de decirme pelotudeces y no nos olvidemos, de tirarme toda la culpa a mí, porque acá la boluda que fue sin avisar, queriendo darle una clase de sorpresa.
“¿Dejaron algo para mí? Estoy yendo para allá”
Teclee rápido al grupo que compartía con los chicos, y sonreí al abrir la foto del grupo que acababan de cambiar; todos nosotros en aquel día en el parque, nuestra primera salida después de todo lo que paso con Tomi.
Enseguida empezaron a bombardear con preguntas, pero lo más importante es que ellos si me esperaban, para que les cuente lo que había pasado, defenderme y en especial los chicos (Tomi, Simón y Agus) bordearlo un poquito, aunque tengan la mejor, pero hoy teníamos la peor con él, se la metió conmigo, y como haríamos como cualquier otro de nuestros amigos, siempre nos íbamos a defender el uno al otro, siempre íbamos a estar para sacarnos sonrisas y si podíamos carcajadas aún mejor, de eso se trata tener amigos: estar con el otro.

En las buenas y en las malas, siempre

•••

tw. @juspauliter
¡Dejen sus comentarios!
[gracias Soff y Bel por la idea]

martes, 5 de enero de 2016

29

Lo mire divertido para que eleve una ceja y no aguante más mi risa y él me pegue suavemente en mi mejilla para terminar riendo junto a mí, morder mi labio inferior y apretar sus dos cachetes entre las palmas de mis manos, acortar la distancia y plantar un beso en sus labios, y que vuelva a plantar otro beso pero esta vez más intenso, haciendo que me acople a él.
Hace veinte minutos estamos esperando la pizza que pedimos al delivery, algo había que hacer, entonces fui yo la que me senté en su falda y él el que me hizo caras divertidas para que ría, y charlemos de la nada, o del todo.
― ¡Boluda! – se separa del beso para gritarme. Es un amor. Mi gesto lo hace reír porque me sorprendí a su grito y mordí mi labio.
Tarado.
― ¿Era necesario gritarme? –dije divertida y él rio descaradamente para que yo muerda mi labio inferior y termine rodeando mis mejillas para plantar un beso lleno de risas - ¿Y? ¿Qué paso?
― ¿Qué paso? –Elevo una ceja - ¡Ah, sí! –volvió a gritar y rió por mi cara. Otra vez gritándome a cinco centímetros de distancia – Ya me había olvidado… ¿Qué onda Flor con Tomás?
― ¡Ay! ¿No son lindos? – pregunto, feliz.
― Si, pero le llega a hacer algo y lo mato –sonrío y lo sobro mordiendo mi labio inferior – no, posta boluda… Tomi es re buena onda, pero ¡Vos también sabes lo mal que la paso Flor! –asentí.
― Ya sé, también somos amigas –le sonrío – y Tomi es como mi hermano, esta re enganchado el boludo y Flor no le da mucha bola –rio chiquito – justo hoy temprano me estaba contando
― Me dijo Flor que un día en tu casa él le pidió su número.
― Y para que lo haga boludo… tiene que estar muy hasta las manos. ¡Es un cagon! –Reímos juntos – no, pero posta que cuando se la juega, se la juega posta. Y así le ha ido… muchas veces choco contra la pared.
― Eso tenemos los que no van con vueltas para enamorarse.
― Ay, él –le digo divertida y me sonríe mordiendo su labio inferior.
― Tarada, en serio te digo… y eso que todavía no llegue a enamorarme de vos –sonrío ampliamente y muerdo mi labio inferior.
― Ah, ¿no?
― Recién empezamos…
― Ya se bobo –le digo divertida - ¿pensas que vas a tardar mucho? –el hace una mueca.
― ¡No me corras chiquita! –y hunde sus manos en mi estómago para hacerme miles de cosquillas y yo al instante me encuentre riendo descontroladamente.
― ¡No te corro! –Digo entre risas, como puedo y cuando al fin se digna a tener piedad por mí, me libera de sus cosquillas – solo te pregunto –le digo, cuando al fin puedo respirar. Él me mira divertido.
― Esa no te la creo… ¡Por algo preguntas!
Y niego, con una sonrisa chiquita, mientras vuelvo a apoyar mis brazos en su cuello y nuestras narices se rozan, y tanta ternura me hace sonreír y sentirme un poco rara.
Es raro estar así con él, pero tampoco deja de ser lindo.
Quiero controlarme, sentir que esta todo bajo control. Pero cuando estoy así: sentada en su falda, rodeando mis brazos por su cuello con escasos centímetros uno del otro me siento perdida, quiero soltarme por completo y dejarme llevar por él, por esos ojos brillosos, su sonrisa y esas manos grandes pero hermosas que me abrazan por la cintura atrayéndome un poco más a él.
Quiero miles de cosas con él en un solo instante, y creo que no es normal que este así por un tipo que no hace un mes nos conocemos y que surgió todo esto raro… y único, pero me es inevitable, es que la paso tan bien con él.
― Porque yo tampoco siento que estoy enamorada de vos –hago una pausa, para poder ver sus ojos que miran atentamente los míos – pero creo que no voy a tardar tanto en estarlo.
Muerdo mi labio inferior, muerta de nervios y miedo porque no se todavía su reacción, y quedar al descubierto no es lo más lindo cuando seguís esperando respuestas, sigo clavando mis ojos en los suyos y siento como mis manos transpiran de los nervios.
― Yo tampoco voy a tardar mucho para estarlo –me murmura con una pequeña sonrisa que me hace sonreír a mí y morder mi labio inferior para que una sus labios con los míos en un beso profundo, sin dejar de ser tierno.
Uff, ¡Hasta las manos!

***
Me mira cómplice y yo agarro mis cubiertos, tenedor en mano derecha, cuchillo mano  izquierda, ella hace lo mismo y modulando cuenta hasta tres y sin dudas empezamos a golpear la mesa con el cabo de los cubiertos.
Dos nenas, sí.
 ¡Queremos comer! ¡Queremos comer! ¡Queremos comer! – canturreamos y reímos juntas, cinco años cada una, creo que Pilar y Úrsula juntas se comportan mejor que nosotras dos (Agostina y Paula).
Nuestra amiga y compañera de risas se acerca a nosotras, obviamente riendo (de nosotras, claro) a lo que nos hace contagiar, porque ella también tiene una risa linda y contagiosa.
Creo que las personas que se ríen mucho tienen risas contagiosas para que, como dice la palabra, contagiar a aquellas que no lo hacen tanto.
― ¡Parecen nenas de tres años! – y yo que nos había dado cinco.
― Más te vale que haya postre –acota Agostina con su boca llena y apuntándola con su dedo índice. Terrible miedo esa imagen.
Miércoles y como la mayoría de estos, nos juntamos a almorzar, pero más para charlar de nuestras cosas (menos de esas de la facultad), de esas cosas que nos hacen reales, nuestro fracasos y nuestros logros, nuestras alegrías y tristezas, aquello que es necesario hablar con nuestras amigas para que simplemente nos escuchen o no, o que nos aconsejen, aquellas cosas (o personas) que sabemos que nos hacen bien, pero también necesitamos de esas que son especiales y que nos  conocen para saber qué camino tomar. Como por ejemplo Flor, o yo.
― ¡Necesito que estén juntos y tengan pibes, YA! – la alteración que maneja Flor.
Si, acabo de contarles todo lo que paso estos dos días con Peter, y a comparación de él cuando hablamos de la posibilidad de que su mejor amiga empiece algo con el mío estalló de celos, de los buenos, porque ambos (incluso Agos) sabe lo mal que la pasó hace un tiempo atrás, y no me pareció raro tampoco la reacción de ella, es que somos amigas desde hace años ya, nos conocemos y tenemos confianza.
― ¡Florencia! –digo, como si me hubiera puesto de acuerdo nuevamente (como cuando empezamos a canturrear hace minutos) a unísono con Agos.
Ambas, ahora con Flor la miramos sorprendida.
― ¡Ay no me miren así, boludas! – Dice divertida – Son divinos los dos juntos, pero banca, me corto las tetas si quedas embarazada flaca  -y reímos, es que ella lo es todo.
Todo, todo, todo.
― ¡Somos dos, obviamente! –le grito divertida
―Ay, forras. Yo que demuestro mi felicidad porque mis dos amigos están juntos y ya quiero que tengan cinco pibes ustedes me dicen esto – se hace la ofendida y yo rio chiquito - ¡Tranquilamente te podría estar odiando porque me vas a robar a mi mejor amigo! Y mira lo feliz que estoy.
― ¡Porque vos te vas a robar al mío, Flora! –y con Agos reímos, ella bufa.
― ¡Ahora habla vos! – no le da opción Agos.
― No sé qué onda… Me parece divino y re buena onda
― ¿Pero? –ínsito a que siga.
― Pero el tema es que yo no sé si estoy tan segura como para empezar a tener algo ¿entendes? –y asentimos las dos – hace cuatro años que no tengo algo serio, como me da él a entender que quiere, y tampoco quiero quedar como la loca histérica y vueltera.
― Es que así estas quedando negri –digo, sin anestesia y le sonrío chiquito – perdón que te lo diga así, pero si no le aclaras las cosas de una al pibe se va a cansar y… ¡Mira que esta hasta las re manos eh!
― Tanto como ella por Pepe –dice Agos y yo muerdo mi labio inferior para reír y golpear suavemente su hombro.
― ¡Estúpida!
― Lali me dijo que hable, tipo que quedemos en hacer algo y ahí aclararle… tampoco así de una, porque si no posta que quedo como una loca –reímos las tres.
― ¡Invítalo a cenar! –Dice Agos – nosotras nos quedamos con Uschi –y asiento a su idea.
― Pero ¿da que le diga yo?
― ¡Obvio mamita! –le dice Agos – aunque disimulen, a los locos le llega un mensaje de su piba y se ponen igual o peor de insoportables que nosotras –reímos.
― Es posta –comento – lo comprobé con Gon  -y volvimos a reír las tres.
Y el almuerzo se hizo un poco largo, porque el reloj marca las cinco de la tarde y nosotras seguimos en el living charlando y riendo de nosotras, pero cuando el timbre suena, Flor se levanta y avisa que seguramente es Lali con Gas, Pepe y su hija Uschi.
― Es que hoy después del jardín hacían día de tíos y sobrina –dice divertida y nosotras sonreímos.
Su hija es la mimada por todos los amigos de su madre, sus “tíos del corazón”  que los ama como si fueran tíos verdaderos, y nosotros la amamos como si fuera una sobrina verdadera, de sangre.
― ¡Tías! –grita con su voz chillona y alegre que nos pone alegre a nosotras y por eso la recibimos con un abrazo grupal, para que terminemos riendo juntas.
― ¿Cómo está la nena más linda del planeta? –pregunto, después de dejar un beso en su mejilla.
― ¡Bien! Los tíos me compraron un helado así de grande –y muestra con sus manos lo grande que fue el helado, aunque se puede notar por las manchas en su carita y su remera con helado que nos hace reir a nosotros, los grandes, recordando que también más de una vez llegamos a casa con la cara y la ropa toda llena de helado.
― No sé a quién matar, si a tus tíos o a vos por mancharte la ropa –y la misma reacción de nuestras madres.
― ¡A nosotros obviamente! –dice Pedro, como también reaccionaria aquella persona que de pequeño nos defendía siempre. - ¿Cómo están? –y ahora nos habla a mi amiga y a mí, acercándose, para dejar un beso en la mejilla de Agos y después otro en la mía.
― ¡Todo bien! –al parecer con mi amiga estamos ultra conectadas, porque volvemos a hablar al mismo tiempo.
― ¡Qué lindo verlas chicas! –y ahora se acerca Lali y por detrás su rubio amigo.
― ¿Cómo va? –que también deja un beso en nuestras mejillas.
Soy yo a la que mandan cambiar la yerba del mate y es Pedro quien me sigue porque en su mano lleva una bolsa con palmeritas recién compradas y horneadas (por el olorcito que largan).
― Que lindo encontrarte por acá –le digo, con una pequeña sonrisa, mientras tiro la yerba al tachito.
― Lo mismo digo –me sonríe, y después de sacar un platito se acerca a mí para esta vez dejar un pequeño beso en mi comisura - ¿almorzaste acá?
― Como casi todos los miércoles –sonreímos – se nos hizo un poco largo el almuerzo –rio chiquito y me sonríe – nos copamos bastante con el tema charla.
― Uff, no hay quien las pare a ustedes con la charla –rio.
― ¡Hey! –le pego en su hombro, quejándome.
― ¿No tengo razón?
― Si, pero igual –sonrío chiquito.
― ¿Igual qué?
― Que no vamos a cambiar tampoco.
― No, eso ni da aclararlo, ya lo tengo re asumido.
― Bueno, mejor así. –sonrío y él muerde su labio inferior.
― Ay no podes ser tan linda – atrás mío deja un beso sentido en mi mejilla y muerdo mi labio inferior, para mirarnos y que él salga a donde estaban los demás.
A veces, simplemente no son necesarias las palabras.

Estoy abajo
Nueve y media de la noche y, como habíamos quedado, el venia para casa después de lo de Flor, yo me había vuelto un rato antes, porque era necesario para mí estar un rato en casa, sola, después de casi todo el día en casa de mi amiga.

Ahí voy

Una sonrisa de parte de él que me contagia al verlo y que acorte la distancia para después de un pequeño saludo, subamos a mi departamento. Y que una vez que estemos ahí dentro, el pequeño saludo ya no sea tan pequeño ni tan saludo, que sus manos se enreden en mi cabello mientras yo acariciaba su nuca y me dejaba llevar por él que caminaba hasta una de las paredes para poder permitirse acariciar mi abdomen con sus manos bajo mi remera y que yo simplemente con el roce de su piel me sienta en el aire.
Sube sus manos a mi rostro y nuestras miradas se cruzan y se quedan ahí, fija la una en la otra, una sonrisa se le escapa y a mi poco a poco mi corazón empieza a latir cada vez más fuerte.
― Te quiero para mí, te quiero
Y si mi corazón empezaba a latir cada vez más fuerte, al escuchar ese te quiero para mí no llegue a morirme, porque me esperaba ese te quiero que me hizo acelerar aún más el corazón a punto de que se me salga.
Mordí mi labio inferior, no solo me quería para él.
También me quería para su corazón.

***
¡Ay hola!
Acá nuevamente, agradezco cada uno de sus comentarios que leo todos, todos (incluso los del blog eh) por eso insisto en que no me abandonen en esto.
Capítulo dedicado a mi soff linda, a vos también te agradezco por bancarme en todo esto (y en lo que no es todo esto también)
Y obvio que a Vale, Luchi y Ro que lo son todito, y que desde hace ¿tres días? Ya quiero abrazarlas fuerte, fuerte. ¡Que no se haga muy eterno este año porfa!

Solo eso, gracias a ustedes también.

viernes, 1 de enero de 2016

28


Me es inevitable sonreír cuando los veo a ellos venir hacia mí: ella a cocochito en la espalda de él que se encuentra con una sonrisa amplia (como la mayoría de las veces) que puede contagiar a cualquiera, en especial a mí.
― ¡Tía! – se la escucha gritar locamente, es que ella es una loca linda como su madre, mi hermana… que digamos que yo tampoco estoy un poco cuerda así que… Creo que es algo familiar.
Algo de los Chaves.
 Largo una carcajada y sonrío para abrazar fuerte a mi hermano y que en realidad sea un abrazo grupal, haciendo “sandwichito” a Gonza que se queja y un poco que me putea en voz baja para lograr nuevamente mi risa y la de ella también sin haber escuchado las palabras hermosas dirigidas a nuestra madre, pero como siempre ríe no es algo de otro mundo.
― ¿Cómo están hermosos? – ahora sí, me separo después de dejar un beso en sus mejillas y caminar para dentro, donde seguramente nos esté esperando mamá.
― ¡Bien! ¡La abuela está haciendo milanesas con papa fritas tía!
Su felicidad, la de Gonza… ¡Incluso la mía!
Pero sé que mamá está sufriendo como bien nutricionista es.
Una vez que entramos a casa, el olor a papas fritas invadió mi cuerpo para más o menos sentirme en la gloria y cuando escuche la risa de mamá me dé cuenta de la cara de estúpida que había puesto.
― Gracias Pili por tanto. –murmure y ahora escuche también la risa de Gonza que me hizo contagiar.
― ¿Cómo estas mi amor? –se acerca mamá y me envuelve en sus brazos para plantar un beso en mi mejilla.
― Muy bien –y no les miento, mis ojos brillosos me delatan sacándole una sonrisa a mamá - ¿vos?
― Súper bien… con mi cabello impregnado en olor a frito, haciéndole unas súper papas fritas todas grasientas a mi nieta. ¡Mejor imposible! – largue una carcajada junto a Gonza. Fuera de joda, está sufriendo.
Pero Pilar es su debilidad… Bah, la de todos.
Y es por eso que me dejo arrastrar junto con Gonza también, por la más pequeña de la familia a lo que antes fue mi habitación y ahora es la de ella cuando viene a quedarse en casa de sus abuelos, la que está repleta de sus juguetes y por eso nos hace sentar coligue como ella en la alfombra del piso para que sea yo quien le cuente uno de sus cuentos favoritos con la atenta mirada de ella y mi hermano.
― ¡A comer! – pero cuando ya estoy en la cuarta hoja se escucha a mamá.
― ¡Ufaa! Se venía la mejor parte –se queja haciéndome trompita y yo simplemente apretó con dos de mis dedos su boquita para que ría chiquito.
― Vamos a comer y después Pochi sigue contándote dale – su tío le da una de sus manos para ayudarla a levantarse, y es tanta la energía que tiene que se levanta enseguida obligando a Gon alzarla en sus brazos y llevarla en forma de bolsa de papa.
Yo los sigo unos pasos atrás, ansiosas por esas milanesas con papas fritas.
La mirada atenta a su plato mientras es su abuela quien le corta la carne es para un retrato, y obvio que no dude ni un segundo en sacar mi celular –porque esta vez mi cámara había quedado en casa- para sacarle esa foto y que el ruidito de cuando sacas la foto me delate, que levante enseguida su mirada y me mire ofendida.
Claro que le duro medio segundo porque al ratito de verme reír junto a su tío y abuela ella se sumó a las risas.
Esto es lo que elijo: compartir un almuerzo con ellos que son los que pueden permitirse estar acá – otros como papá y Delfi trabajan- para reír de cosas mínimas pero simplemente reír, eso es lo que cuenta.
― ¿Ya te vas?  -pregunta mamá mientras seca sus manos caminando hasta donde me encuentro yo: en el living a punto de ponerme mi mochila en la espalda y caminar hasta casa: un pequeño enorme quilombito había quedado. Me limito a asentir y ella, sin decir nada hace una trompita que me hace reír un poco – dale, quédate…nos acostamos en la cama grande a mirar la novela.
― No miro yo la novela ma –le sonrío chiquito.
― Bueno mejor, así me contas un poco de tus cosas, hace mucho no hablamos.
― ¡Chusma! –ella ríe – bueno está bien, pero pones el aire y me abrazas – me acuerdo que cuando era más chica, en pleno verano se me daba por ir a su cama para quedarme con ella abrazada, ella se dejaba abrazar, pero prendía el aire acondicionado porque obviamente el calor era inmenso, y nosotras nos queríamos seguir abrazando.
― ¡Nooo! –Le grite divertida – ¡Mamá!
Ella es fanática de su Facebook y de compartir estados y fotos.
Adivinen qué puso de estado.
― ¿¡Que!? Es súper tierno –ni un gramo de diversión. Está hablando en serio y más ganas de asesinarla.
― “Como cuando era una bebe, abrazaditas en la cama grande con mi Pochi” ¿¡ES NECESARIO!? –y ella ríe un poquito. La mato, ¿encima se ríe?
― Si es necesario, estar así con vos… Todavía falta que me cuentes tus cosas con tu noviecito, como antes.
― No tengo novio ma.
― Boe, ¿te crees que porque estoy vieja ya no entiendo nada? Dale, háblame de las risas de hoy temprano.
― Era Simón –el único nombre que se me cruza por la cabeza. Gracias amigo – vino a desayunar –agradezco la facilidad de mentir, pero no tanto lo bien que me conoce mamá.
― Dale Paula. Te conozco… Pasa algo con Pedro ¿no?
― ¿Eh?
― El otro día Pipi te mando al frente –dice divertida y simplemente me limito a morder mi labio inferior.
― Pendeja –murmuro y ella sonríe. Pise el palito – Bueno si, pero no tiene que saber papá ni nadie –su sonría amplia. – En serio ma. Hasta que sea un poco más serio…
― ¿Te enamoraste? –y su pregunta me sorprende, nunca me había preguntado esto yo misma. ¿Estoy enamorada?
― No –respondo – bah… no sé. –Frunzo mi ceño y ella eleva una ceja – recién empezamos posta ma… creo que todavía ni me enganche, pero… él es muy lindo y bueno.
― ¿Y él? ¿Se lo ve enganchado?
― Creo que va igual que yo, no sé… Pero sé que no quiere que sepa papá hasta que termine con la carrera, ya le queda nada, y no quiere que esto que recién empieza influya, aunque no tendría que hacerlo tampoco.
― Esta bien igual Pau –asiento – igual, es re obvio que ahí pasaba algo, aunque ni lo conozco al flaco, pero te saque la ficha mal a vos eh –sonreí.
― ¡Como me conoces mamita, eh! –y la abrazo, para que ella ría y deje un beso en mi frente.
― ¡Soy tu madre! – y suena tanto al hombre diciéndole  a su hijo “soy tu padre…” del video que se hizo viral que me hace reír mucho, y como mi risa es contagiosa, o eso dicen, la escucho reír enseguida a ella.
Lo es todo.

Doy golpecitos seguidos con mis tres dedos a la mesa de madera con la mirada fija a él y con una sonrisa divertida, se fue, esta ido y me colgó hace ya diez segundos. Su mirada es a la nada y mis dedos cada vez más fuerte chocan con la mesa.
Hasta que no aguanto más.
― ¡Tomas! –Le grito, si, grito y lo veo saltar del susto al instante se me escapa una carcajada y él sigue mirándome con su ceño fruncido - ¡Colgaste flaco! – y no puedo sacarme de la mente su cara cuando grite su nombre.
― ¡Estúpida, me asustaste! –reí divertida.
― ¿En qué pensabas? –quise saber, mientras le pasaba el mate naranja que tiene como dueño a él.
Despues de quedarme a dormir, porque termine durmiéndome, con mamá, siendo cuatro y media de la tarde le mande un mensaje a mi amigo que quería compartir mate con él y por estoy acá, porque también quería compartir mates (y charla) conmigo.
― En la mina esta – elevo una ceja – Flor, tu amiga boba.
― ¿Qué paso con Flor? –y le hago una carita igual al emoji de la luna pervertida de whatsapp.
― Ay, si sabes que le pedí su número ¿Qué te haces? – uno de esos días en que cenamos en casa todos juntos, mi amigo no es ningún boludo y aprovecho la cercanía de la morocha con sonrisa linda de Flor.
― Si, pero como no me contaste más nada, gil
― Es que es un constante histeriqueo y ya no sé.
― Y si negro, la flaca no se te va a abalanzar para decirte de ir a tomar algo ¿entendes?
― Boluda, siempre tiene algo y me cancela a último momento… entiendo que su hija le demanda mucho, pero bueno, así nunca va a empezar algo.
― Te metiste en algo complicado Tomi –sonrío – que se yo, Flor hace mucho que está sola, y estos últimos año solo se enfocó en su carrera, su trabajo y su hija –lo veo asentir.
― Es un minon, re buena mina… pero viví un poco para vos también flaca –rio chiquito.
― No sabía que estabas tan hasta las pelotas ¡forro! – me sobra mordiendo su labio inferior.
― Es que posta que me interesa mucho –sonrío – creo que fui claro, pero bueno
― Ella también se la tiene que jugar un poco –completo su idea y lo veo asentir – ya vas a ver que se va a dar cuenta, y si no, la mato, ¡mira lo bomba que sos, boludo! –Reímos juntos – lástima que no me das bola si no te chaparía.
― Cállate que estas a full con tu Peter  - reí y mordí mi labio inferior –y seguro que con esa sonrisa de pelotuda ya… - e hizo una de sus señas
― ¡Tomas! – que me hizo gritar, claro.
― Apa, no lo negaste –revoleo mis ojos y suprimo una sonrisa.
― No, pero tampoco daba esa seña, estúpido.
― Bueno pero si
― ¡Basta! –Grite entre risas – sí.
― ¿Y? ¿Qué onda?
― Bien…
― Ay Paula, no te estoy preguntando eso, no me interesa como estuvo el flaco en la cama –largue una carcajada- te pregunto ahora con él, ¿Qué onda? –Sigo tentada y él muerde su labio inferior - ¡Te odio!
― Desayunamos juntos y seguimos así, como si nada.
― O como si todo –sonrío.
― Me invito a cenar.
― ¿Segundo round? –rio divertido
― Sos un pervertido. ¡No todo es sexo en la vida, nene!
― Despues hablamos a ver qué onda –muerdo mi labio inferior y él volvió a reír.
― Yo que le iba a lavar la cabeza a Florencia, olvídate
― No necesito de tu ayuda Paula, raja
― Ay anda, forro –él ríe y se acerca a abrazarme y dejar un beso en mi mejilla.
― Pórtate bien eh
― ¿Cuándo no?
― Ayer a la noche –reí chiquito.
― ¡Me porte bien!
― Ay cállate, chau
― Chau Tomito –planto otro beso en su mejilla y salgo para la parada del colectivo que después me va a dejar en la esquina de la cuadra del departamento de Pedro.
Ponerse los auriculares y ponerle play a la música es una buena opción de escaparme del mundo por unos minutos, pero no de mí, la pregunta de mamá vuelve a mi cabeza enseguida sin importar en donde estoy ni que tampoco estoy yendo a casa de él para hacerle compañía con unos mates para después cenar juntos.

“¿te enamoraste?”

Mi respuesta fue clara. Un no gigante y seguro se me escapo, y en verdad siento que es verdad, no me siento enamorada, si siento que es un ser hermoso y que amo pasar tiempo con él, como ayer a la noche que me hizo sentir tan bien, es que es tan lindo, desde su alegría constante hasta su forma de ser conmigo, de cuidarme, de simplemente mirarme, acompañarme… Y sí, estoy hasta las manos, me gusta, me gusta mucho.
Pero no creo que sea amor… Al menos no por ahora.
― ¡Voy! – al llegar a su edificio toco el portero y cuando pregunta quién es y le respondo enseguida me responde que baja a abrirme y yo le sonrío al portero como una estúpida.
― ¡Hola! –dice, con alegría y yo le sonrío, contenta de verlo.
― Hola –nos unimos en un abrazo chiquito y un beso en mi comisura, para separarnos y sonreírnos - ¿Cómo va?
― ¡A full! Sigo estudiando, pensé que venias más tarde por eso –sonrío chiquito.
― Pero me dijiste que venga tipo siete… no hay mucha diferencia –digo, después de mirar la hora en mi celular, mientras esperamos el ascensor.
― No, está bien negri –me sonríe – solo que tengo un quilombo importante en la mesa del comedor, no vale asustarse.
― Pff, ya estoy curada de espanto –rio chiquito y me acerco un poco más a él, queriendo dejar un beso chiquito en sus labios. Pero las puertas del ascensor se abren e interrumpen, haciendo que él ría- ¿De qué te reis gil? –lo codeo y vuelve a reír.
― Quiero mi beso.
― ¡Olvídate!
― Aaaah –su puchero. Mi autocontrol - ¡Dale!
― No nene
― Uno chiquito –muerdo mi labio inferior.
Ay, lo odio.
― ¡Te reíste!
― Pero porque no das más de linda y me causo tu cara de frustración cuando se abrieron las puertas y apareció la chica esa en el ascensor.
― Que oportuna yo también para querer chapar justo cuando estábamos esperando el ascensor –rió divertido.
― Bueno, pero ahora ya estamos adentro.
― Y por llegar –le señalo el tablero en el que marca que estamos en el tercer piso y el nuestro (o el de él) es el cuarto.
― Uno chiquito –me murmura y se abalanza para plantar un beso en mis labios y que me sea inevitable sonreírle – hola –dice y yo rio chiquito.
― Hola –y vuelve a besarme, esta vez dejándose llevar un poco más, arrastrándome a mí para que también me deje llevar por él y que finalmente lo logre, que enrede mis brazos por su cuello y que profundice el beso para que, justo cuando estábamos decididos a seguir, el ascensor frene y las puertas se abran.
Nos separamos, sí, pero yo seguía con mis brazos en su cuello y él con sus manos en mi cintura, mirando fijamente a la pareja de ancianos que nos miraban con ¿asco?
Qué vergüenza.
Rápidamente nos soltamos (esta vez del todo) para salir del cubículo y caminar lo más rápido posible a la puerta del departamento.
― ¿Te das cuenta que es la segunda vez consecutiva que nos pasa esto? –le pregunto, sacada, no se si reír o… si reír es buena opción, y para él también lo es.
― ¡Culpa tuya!
― ¡Vos nene! Encima que te me reis, me chapas y no solo eso, me haces quedar como una pervertida que le gusta chapar en el ascensor delante de esos viejos. – Lo escucho reír nuevamente.
― Lo que ellos no saben es que sos la mejor chapadora en ascensores…bah, mejor chapadora a secas –dice divertido y yo muerdo mi labio inferior para pegarle suavemente en su mejilla.
― ¡Sos un tarado! –Reímos juntos y él aprovecha la escasa distancia para volver a besarme cortito - ¿queres que prepare mate?
― Me corrijo, sos la mejor en general –muerdo mi labio inferior y le regalo una de mis sonrisas.
― Lo sé, lo sé – me sobra mordiendo su labio inferior para que yo ría, plante un beso en sus labios y salga a preparar el mate mientras el sigue con su estudio.
Uff.
Creo que no me va a costar mucho enamorarme.

•••
¡Holaaaaaa!
Feliz comienzo de año, feliz 2016.
Y si, en algún momento tenía que volver, agrácele a arroba rociopauliter que es especialista en insistir y en bancarme [te adoro mil]
En fin, otro año más por acá, escribiendo sobre ellos… o ellos haciendo que los escriba.
No sé si es el mejor, porque tengo más sueño que cualquier otra cosa, pero acá estoy… Espero que sea un buen capitulo para ustedes.
¡Nos leemos en el próximo!