martes, 6 de octubre de 2015

21

Treinta segundos buscando alguna radio con una canción que le guste, yo muerdo mi labio inferior, es que no puede ser tan indeciso. Esta de espalda a mí buscando alguna canción que le parezca linda para al fin poder sentarse y disfrutar de la canción. Es cuando se escucha la típica lambada que se escucha su risa que me hace contagiar a mí, para que se dé vuelta y, dirigiéndome una mirada divertida
— ¡Me estas cargando! – sigue sin poder creerlo y me causa risa. Y antes de que gire para cambiar, yo me paro para acercarme y agarrarle las manos e improvisar un bailecito – ay no Paula
— ¡Que no! Dale –le sonrío y él muerde su labio inferior, para intentar moverse al compás de la música y mío.  – ¡Vuelta, vuelta, vuelta! – grito, y giro en mi lugar, para que cuando me encuentre nuevamente con él me sonría, vuelva a tomar sus manos, y esta vez bailar juntos.
Sus pasos son torpes, por eso ríe y me hace contagiar, de todas formas no nos separamos, uno mi mano con la de él, la que tiene libre la apoya en mi cintura y la mía ya está en uno de sus hombros.
Larga otra carcajada cuando me quejo de que me pisó uno de mis pies y esta vez enrolla sus manos en mi cintura, aunque el ritmo de la lambada sea otra, se mueve de lado a lado lento, haciendo que mi cuerpo haga lo mismo. Solo puedo sonreír y enredar mis manos en su cuello.
—Eu, así no se baila la lambada –le digo divertida y él hace una mueca de preocupación exagerada que me hace reír.
— No me gusta bailar lambada.
— Es que sos malísimo.
— Bailando en sí –dice con una sonrisa que me hace sonreír.
Mi celular quien sabe dónde está comienza a sonar avisándome que una llamada había llegado, por eso el libera mi cintura de sus manos, dejo un beso en su mejilla y camino a donde deje mi mochila, suponiendo que dentro estaba mi celular.
— Hola –logro atender antes de que corten. Después de buscar por casi toda la mochila me di cuenta que lo había guardado en uno de los bolsillos.
— ¡Tía! –su voz aniñada y llena de alegría me hace sonreír plenamente.
— Hey, hola mi amor. ¿Cómo estás?
— Bien… tía
— ¿Qué paso? –pregunto, mientras lanzo una mirada a Pedro que sigue buscando otra radio de espalda.
— ¿Vos queres cuidarme? - ¿Qué es esa pregunta? Toda la vida pienso cuidarla – mamá tiene que ir al trabajo y papá no puede –dice un poco desilusionada. No me quiero imaginar lo que se debe sentir tener padres separados, y tener apenas cinco años como esta chiquita tan linda.
— Obvio que si gordita… ¿Mamá te trae a casa o tengo que ir para allá? –y  escucho como le habla a su mamá preguntándole lo que yo le pregunte. Me saca una sonrisa, como casi siempre.
— Dijo que me lleva a tu casa a las seis
— Buenísimo Pili, te espero
— Llevo unas pelis de La Princesa Sofía así vemos juntas ¿queres tía?
— Entonces yo me encargo de las golosinas –escucho su risita que me hace reír también- nos vemos en un ratito reina. Te quiero
— Yo también te quiero tía –sonrío y muerdo mi labio inferior. Muerta.
Al cortar la llamada, levanto la mirada y me encuentro con un Pedro mirándome que cuando se da cuenta que lo caché se hace el tonto y mira para otro lado. Rio chiquito y me acerco a él.
— ¿Qué hacías? –le pregunte.
— Ah… seguía buscando música –me dice con una sonrisa y yo vuelvo a reír.
— Cállate, mentiroso –eleva una ceja. Me siento al lado de él, en uno de los pufs y no nos despegamos la vista del otro.
— Ponele que me colgué mientras vos hablabas por teléfono. –sonrío triunfante.
— Le pongo – también sonríe – viene Pili a casa en un ratito.
— ¿Ya te vas? – elevo una ceja.
—  ¡Desde las cuatro de la tarde que estoy acá loco! – demuestro un poco mi locura que lo hace reír y a mí sonreír. Él me hace sonreír.
— Perooo –y hace pucherito comprador al estilo de Pili que me hace sonreír.
— ¿Pero?
— Te iba a invitar a cenar una pizza que –y besa sus dedos - ¡es la mejor del mundo! –sonrío.
— No sé hasta qué hora tengo que cuidarla, pero si queres podemos comer esa rica pizza en casa… con compañía.
— Yo no tengo problema –y me sonríe, lindo, y muerdo mi labio inferior.
— Entonces hoy tenemos cocinero con Pili –sonrío feliz.
— Me voy a esmerar – sí, sigo sonriendo como una tarada. Aprieto una de sus mejillas con mis dedos y de un impulso me paro.
— Bueno la cita es a las ocho, así no comemos tarde. Mañana es jueves flaco.
— Ay si, cállate. Una semana para el parcial.
— ¿Cómo vas con eso?
— Estoy meta repaso, ya me lo se bastante bien. – sonrío.
— ¡Esa! –y chocamos nuestros cinco, para que termine enredando sus dedos con los míos, atrayéndome a él, finalizando con sus manos otra vez en mi cintura y plantando un beso en mi mejilla que me hace sonreír.
Se escucha que empieza el taxi y como si nos hubiéramos puesto de acuerdo empezamos a bailar la coreo de esta, estallando en risas.
La paso tan bien con él, me hace reír tanto que las horas se pasan como pocos minutos, nos divertimos, podemos charlar mediante horas y horas de cosas banales como no, y además es tan lindo conmigo, es tan dulce… Que vale la pena siempre juntarnos.
— Bueno, me voy –le aviso y él asiente.
— Dale, en un rato estoy por allá.
— Se puntual – le digo con mi dedo índice en alto y una pequeña sonrisa para que él termine sonriendo y vuelva a rodear mi cintura con sus brazos.
— Obvio – dice en un tono más bajo, sube una de sus manos a mi mejilla y se acerca un poquito más para que nuestros labios se rocen, muerdo mi labio inferior y vuelvo a unir mis labios con los superiores de él, que se encastran perfectamente, es él quien toma el control cuando apoya esta vez sus dos manos en mis mejillas haciendo que el beso sea más rápido y a la vez intenso. Siento como su lengua choca con mis labios y en cuestión de tiempo como se sumerge en mi boca, enredándose con la mía, haciendo que el beso se vuelva aún más profundo  y que mi mundo comience a dar vueltas y vueltas, estoy tan metida en este beso que no me doy cuenta que caminamos unos pasos hasta que mi cuerpo choca con una pared, así, nuestros cuerpos estén más juntos y el beso pueda ser más exigente y pasional. Solo nos separamos por un mínimo instante para poder respirar, y volvemos a este beso que cada vez me vuelve más loca, y mucho más cuando ciento que él vaguea por mi espalda, de arriba abajo y viceversa. Siento como un suspiros se me escapa y la intensidad del beso bajar, hasta terminarlo con pequeños besos, con nuestras frentes enfrentadas y yo con mis ojos cerrados, mordiendo mi labio inferior. Al fin abro los ojos y me encuentro con los de él mirándome fijamente, con una mirada profunda.
— Te dije que me encantan tus besos ¿no? –pregunta murmurando y haciendo que muera en ese instante. Sonrío chiquito.
— Mmm, no. No me lo habías dicho –mi voz suena ronca, todavía sin poder recuperarse del beso.
— Bueno, es posta –sonrío y planto otro beso chiquito en sus labios
— La posta es que podría quedarme mil horas así, pero me tengo que ir –y muerdo mi labio inferior, lamentándome.
— Bueno, pero nos vemos después.
— ¡Obvio! Cuento con tus pizzas eh –él se separa un poquito de mí, para que yo pueda buscar mis cosas, y volver a acercarme a la puerta.
— Confía, soy multifacético –se agranda y yo muerdo mi labio inferior, sobrándolo para que me sonría - ¡En serio!
— Te creo –planto un beso sentido en su mejilla y otro en sus labios – a las ocho.
— A las ocho –Murmura y vuelve a unir nuestros labios en un beso chiquito.

[Él]

Toco tres veces la puerta y escucho una voz aniñada avisando que ella abría la puerta. En cuestión de segundos me encuentro a un ser chiquito con dos trencitas, en vestidito floreado y una sonrisa.
— ¡Pepeeee! –grita de la emoción y yo me agacho para que ella deje un beso en mi mejilla.
— ¿Cómo estas Pili?
— Bien. ¿Uschi no vino? – pregunta y yo niego seguidas veces.
— No, Uschi debe estar con su mamá –ella asiente. Cuando me levanto la veo a ella detrás de Pilar con una sonrisa chiquita – Hola – y camino esos cuatro pasos que nos separan para dejar un beso sentido en su mejilla.
— Hola – murmura con una voz tan tierna - ¿Todo bien? – eleva un poco su voz.
— ¡Listo para cocinar! –digo con entusiasmo y ella ríe.
— ¿Yo puedo ayudar? – dice Uschi con una voz de emoción y suplicando un “si”
— Ese es el trato: que me ayudes –le digo y ella salta y festeja el “si” encubierto.
Paula la mira totalmente enamorada, como siempre, lo sé porque también de ese modo la miró en la clínica, en la plaza… se siente a millas lo bien que se llevan y lo cuanto que se quieren ambas.
— ¡Muy bien! Manos a la obra –dice ella y nos dirigimos los tres a la cocina. Es la dueña de la casa quien me saca los utensilios necesarios y a pedido de la más pequeña nos deja solos cocinando.
Aunque ese tiempo aprovecha a sacarnos fotos, y Pili no deja de posar divertida para que nosotros riamos.
Las miro de reojo, todo está en silencio, hasta el televisor parece que se puso de acuerdo, un sonido de tensión se escucha y hace el momento más esperado: el momento de la verdad.
Veo como se miran con complicidad y de la nada, como si se hubieran entendido con la mirada, empiezan a aplaudir, y me sacan una gran sonrisa. Los aplausos se transforman en chiflidos (de parte de Pau) y gritos de festejos de parte de las dos.
— ¡Esa Pepeeee! –grita Pau y yo largo una carcajada
— ¡Pepe, Pepe, Pepe, Pepe! –canturrea Pili y Pau se copa al final.
— Hey, Pili también me ayudo –dije y Paula empezó otra vez con los chiflidos - ¡Pili, Pili, Pili, Pili! – para que después juntos canturreemos y sea la más pequeña que se levante de la mesa a hacer unos pasitos divertidos que nos hacen reír.  
— Hey ¿y yo? Les hice el apoyo logístico –dice Pau divertida y le guiño un ojo a Pili que me sonríe y se cruza de brazos imitándome.
— ¡Ah bue! –Se queja y la pequeña ríe - ¡Se van! ¡Chau!  -suena divertida y nos hace reír.
— ¡Tía, tía, tía, tía! – Canturrea Pilar y yo me sumo al final – ¡Hey, no es tu tía! –se expresa al igual que su tía, y nosotros no podemos no reír.
— ¡Ay pendeja linda! –aprieta las mejillas de su sobrina que se queja, y después planta un beso en su mejilla - ¡Linda! – le repite otra vez haciéndola reír.
Soy el encargado de secar lo que ella lava concentradísima en su tarea, yo, en sus facciones tan lindas y relajadas. Muerdo mi labio inferior.
No puedo estar tan hasta las manos por esta piba.
— Sos hermosa –se me escapa en un susurro. Ella gira para dirigirme una mirada y una sonrisa linda.
— ¡Ubícate pendejo! –suena tal la artista del programa más conocido en Argentina, y me hace reír, mucho, por eso ella se contagia.
— Tarada –sigo hundido en risas y ella aprovecha a poner una de sus manos en mi mejilla. Mira para atrás, fijándose que la más pequeña no esté cerca, y vuelve a mí para unir nuestros labios en tres besos chiquitos.
— Vos sos lindo –me murmura estando todavía cerca – muy – y planta otro beso más profundo para sonreírme, sonreírle y que vuelva a su tarea.
Muerdo mi labio inferior.
No doy más.



•••
Ayy, perdon que colgue.
Estoy a cuatro dias de irme a Bariloche de viaje de egresados y seguramente, la que ya les toco vivir esto saben de que se trata: un lio IMPORTANTE.
Pero aquí estoy, con estos dos loquitos tan lindos.
¡Espero sus comentarios!
[espero volver antes de irme con dos o tres capítulos más]

13 comentarios:

  1. Que lindo capitulo!!! me encanto!! ojala podamos leer mas capítulos antes de que te vayas, es entendible jajjaja los días previos son locos jajajaj espero que en tu viaje la pases hermoso y disfruta mucho por que es LO MEJOR!!!!

    ResponderEliminar
  2. Wow son mas lindos.... No pueden mas de amor definitivamente! Me encantan!
    Espero que subas algunos mas, igualmente te deseo un buen viaje y pase lo que pase, disfrutalo desde el principio al fin! Es único e irrepetible! ;)
    Beso

    ResponderEliminar
  3. Espero para leer el otro! @paucypeterafc

    ResponderEliminar
  4. Quiero otro, subi capítulo

    ResponderEliminar
  5. Yo digo que cuando vuelvas de Bariloche tenes que hacer maratón o algo!!!!! jajaajaj Ojala estés disfrutando mucho pero VOLVEEE jaaajaajja disfruta ese viaje que es LO MEJOR DE LA VIDA!!!!!!!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  6. Bueno, PODES IR VOLVIENDO NO????!!!! jajaaaajja se extraña la novela!!!!! yo se que el viaje a barilo es lo mejor de la vida pero volveeeeee

    ResponderEliminar