[Ella]
Muerdo mi labio
inferior y una risita se me escapa: la imagen de mi amiga Agos babeando la
almohada es muy fuerte, y no puedo evitar en no sacarle una foto. Como una
boluda tenía el flash prendido, por eso es que veo como frunce su ceño, abre a
penas sus ojos y gira en su eje para seguir durmiendo.
Aguanto mi risa,
y después de calzarme mis ojotas, salgo de la habitación. En busca de unos
mates con mis amigos (aquellos que están despiertos).
― ¡Buenas! –
Llego a la galería del patio, en donde hay una mesa de jardín y unos banquitos,
los cuales están ocupados por Gas, Tomi, Agus y Lali tomando mate.
― ¡Buen día
bella! –me dice Lali, y después de saludar a cada uno me siento al lado de
ella, la cebadora.
― ¿Madrugaron? –
pregunto, después de ver la hora: 9.08 hs.
― Lali empezó
hacer ruido y me despertó –dice Gas, rodeando los ojos y ella ríe.
― ¡Y vos
despertaste a los chicos! – se defiende.
― No, a mí me
despertó Pedro, que intentaba murmurar hablando por teléfono –dice divertido
Tomi y reímos - ¡Me despertó y encima se fue!
― Lo hacía
durmiendo –comento.
― Salió a
caminar –me dice Gas – me dijo que no se sentia bien, y que necesitaba
despejarse –frunce su ceño.
― Me huele a
Francisco –dice Lali y yo asiento con una sonrisa.
― ¡Lo más
probable! –le responde su amigo.
A medida que
pasa la mañana siguen los mates y con el resto de los integrantes del grupo,
entre charlas y risas.
― ¿Salimos hoy?
– Propone Agus, después de un pequeño silencio.
― ¡Dale! – Dice
Anita, su fiel compañera.
― ¡Hey si,
estaría bueno! –Dice Gas – aunque sea a un pub.
― Yo me copo –
dice Flor.
Todos estuvimos
de acuerdo.
Cuando se acerca
la hora del almuerzo, por sorteo salimos Peter y yo, así que ¡manos a la obra!
Despues de que
volvió de su caminata se lo notaba un poco ¿colgado? Pero de todas formas
cuando salió el tema de ir a tomar algo se sumó con entusiasmo, igualmente se
notaba que no estaba pasando un buen momento.
― ¡Peter! – Le
digo, chasqueando mis dedos enfrente suyo, para que él se sobresalte un poco y
que cause mi risa - ¿Estas bien?
― Si –sonríe –
colgado no más.
― ¿Seguro?
–murmuro.
― Me llamo mi
vieja hoy –dice rápido y larga un suspiro – nada, me llamo para ver como lo
estábamos pasando y demás –asiento – y la escuche rara –elevo una ceja – Mi
viejo tuvo un pico de estrés, le subió la presión y bueno…
― ¿Pero está
bien?
― Si, fue un
susto. Pero le paso por el pelotudo de Francisco, que no se cansa de hacer
cagadas –muerdo mi labio inferior.
― ¿Se dará
cuenta lo que hace? Ya no es un nene.
― No sé, pero me
tiene cansado boluda… Que me llame mi vieja y escucharla mal me parte al medio
– asiento.
― Si, obvio.
Bueno, pero ahora estas acá, trata de disfrutar de los días que quedan… y
cuando llegues no sé, seguramente quieras hablar con él.
― Sí – suspira y
me sonríe a medias – Que coraje confiar en nosotros para mandarnos a cocinar eh
–me dice divertido y yo rio asintiendo.
― ¡Una fe
tremenda! – ahora reímos juntos.
Unos caraduras
tremendos, porque lo que habíamos planeado era hacer unas pizzas y después
irnos para la playa, o sea, no es que nos íbamos a hacer cargo de una comida re
elaborada ¡Eran pizzas!
― No sabes lo
lindo que es caminar bien temprano por la playa boluda – me comenta, mientras
pone trozos de queso en la pre-pizza. Yo lo miro de reojo concentradísima en
ponerle salsa a otra.
― ¿Viste el
amanecer?
― No, tampoco es
que salí tan temprano –rio – pero se ve que estamos en una zona re tranquila,
una paz –sonrío.
― ¡Egoísta! Te
fuiste solo. Me hubieras despertado. –sonríe.
― Mañana si
queres vamos –asiento.
― Dale –murmuro
y hacemos intercambio de pizzas para que él le ponga queso y yo meta la ya
lista en el horno.
Cuando todo esta
listo, nuestros amigos nos reciben en el comedor con aplausos, a causa del grandísimo hambre que seguramente les
genero la espera. Obvio que disfrutamos de estos, y nos creemos mil.
20.40 hs.
El sol va
cayendo y nosotros decidimos volver, organizarnos con el tema “baño” no es tan
fácil si solo hay dos duchas y somos nueve. Pero cuando quiero acordar ya
estamos todos listos para ir aquel pub que habíamos quedado hoy temprano.
Elegimos una
mesa redonda en la que había lugar para todos y a los minutos llego una moza
para hacer el pedido.
Fue cuando ya
teníamos algunas copas de más que nos enteramos que había karaoke
¡Y para que!
Primero fue Agos
quien dijo de subir, acoplándose Simón que si de payasadas hablamos él es el
primero en anotarse.
― ¡Dale Paula! –
me dice Tomas alargando la “A” y yo largo una carcajada – Por fa.
― Si sube Pedro
subo –digo divertida y él eleva una ceja para hacer montoncito con la mano, haciendo que me cause risa.
― ¡Dale Doctor!
–le digo – después cuando seas un gran pediatra no vas a poder hacer esto
porque vas a salir en todos los medios “médico pediatra cantando “la pollera
amarilla” con varias copas de más” –largamos todos una carcajada.
― Bueno dale
¡vamos! –dice al fin, después de varias cargadas.
Entonces, así
fue como subimos Tomi, Peter, Flor y yo al pequeño escenario para cantar “la
pollera amarilla” –no era joda- y encantarlos con nuestras voces.
PONELE.
3.24 hs
― ¿Qué haces
solo?
En una de las
barras, mirando como el resto –nosotros –nos divertimos bailando. Ah, porque
después de divertirnos pasando a cantar la pista de baile se inauguró y claro
que nos sumamos.
― Me canse
–dice, con una sonrisa.
― Ah sos un flojito,
flaco – sueno divertida y el larga una carcajada. Tomo una de sus manos,
empujándolo para mí y en un instante tengo su cuerpo pegado al mío.
Me mira
divertido y sonrío, mordiendo mi labio inferior.
― Bailemos, dale
– me dice y ahora el me lleva a la pista.
Entre vueltas y
pasitos se nos escapan algunas risas.
Y siento como
todo a mi alrededor no importa.
Me pierdo en esa
sonrisa, en esos gestos divertidos por los malos pasos que hace, que me sacan
miles de risas.
Lo quiero.
Sí.
Tanto su sensibilidad
como su inteligencia, su forma de expresarse, su humor me pueden.
Lo quiero.
Fijo mi mirada
en la suya para que me mire y me regale una sonrisa. La música sigue sonando retumbando
en nuestros oídos haciendo que nuestros cuerpos no paren de moverse.
― Voy a fumar –le
digo claro para que me lea los labios, imposible que me escuche.
Solo asiente, y
toma mi mano.
Me acompaña.
Caminamos entre
la gente para llegar a un pequeño patio trasero en donde varios jóvenes se
encuentran con el mismo propósito que nosotros.
Fumar.
Bueno, o eso creía.
No me deja
soltarme de su mano que ya me encuentro con sus manos en mis mejillas y sus
labios pegados a los míos. Sonrío entre estos e inicio un beso suave, colocando
mis manos en su parte alta de su espalda, y siento morir.
No me importaría
hacerlo justo en este momento.
¡Border!
El beso se
vuelve más intenso y muerde mi labio inferior para separarnos a penas. Sus
ojitos brillan.
Lo quiero.
― Hola.
Río y rodeo mis
brazos en su cuello para abrazarlo.
― Hola, tanto
tiempo – digo divertida y él me roba un pequeño beso.
― Besas hermoso –rio
y muerdo mi labio inferior - ¡En serio boluda!
― Bueno gracias –sonríe.
― ¿Vas a fumar? –pregunta.
― ¡A eso vine! –
ríe.
― Perdón por
distraerte –rodeo mis ojos para que ría y vuelva a besarme – bueno, bueno –largo
una carcajada.
― Tarado –digo, después
de plantar un pequeño beso.
Saco mi cajita
de cigarrillos para convidarle uno, que saque dos.
Uno para mí,
otro para él.
Y fumar juntos.
Apoyados en la
misma pared que me sostuvo mientras me envolvía en sus besos
[Y me perdía]
●●●
Y un dia volviste... Me encanta mucho estd capitulo, espero el proximo. @BelnConti
ResponderEliminarQue lindo!!!!! Me encanto!!! Me gusta que vayan avanzando. No te piernas taaaanto porfa jajajaja
ResponderEliminarPiernas? Jajajajjaja pierdas era jajjajaja
EliminarVolviste!!!! Que lindo capítulo!! Me gustan así...
ResponderEliminarNo nos abandones... 😊
Me encanta tanto ésta historia que no estaría mal que subas más seguido. Sos lo más escribiendo @andypauliter
ResponderEliminarAyy que lindo que volviste! No veo la hora que esten juntos ❤
ResponderEliminarVolve!!!! Escribis tan lindo ♡♡ quiero seguir leyendo. Me gusta que Pedro se haya puesto las pilas!
ResponderEliminar