De repente se abre la puerta y me encuentro con ella, la
cual muestra su sonrisa enorme y se pone en puntitas de pie para rodar sus
brazos en mi cuello en forma de abrazo. Obviamente me rio, y le comento que es
una enana para que ella termine separándose del abrazo y pegándome en uno de
mis hombros.
― ¡Mira que te cierro la puerta en la cara! –me grita,
divertida, y yo vuelvo a reírme.
― ¿Cómo estas Lalita linda? – es ella quien me abrió la
puerta de la casa de nuestra amiga Flor.
Había organizado una cena con la excusa de que se acercaba
fin de año, y ella quería irse de vacaciones, pero todos juntos. Y todos juntos
me refiero a que también estaban incluidas Paula, Agostina y su grupo de amigos
que ya estaban alrededor de la mesa charlando y riendo.
Acabo de darme cuenta de que fui uno de los últimos en
llegar, por no decir el ultimo.
― ¡Pepe! – me saluda con alegría Flor. Despues de saludar a
todos, fui a su cocina, ella se encargaba de buscar vasos.
A Paula todavía no la había visto.
― ¿Cómo estas nena? – la abrazo un poquito. Esta semana
prácticamente no nos habíamos visto: los dos estábamos a full con la facultad
–también esta cena tiene que ver con que no nos hayamos visto. Nosotros, que
después del lunes de que ella venga con su pequeña hija a tomar mate solo
habíamos mantenido una conversación vía whatsapp, como también con el resto de
nuestros amigos. Y mucho más yo con Paula… Desde aquella semana solo habíamos
hablado, creo que dos veces por chat, y después nada más. Todo sumamente
cortante ¿Qué más podría esperar?
― Todo bien, ¿vos? –me sonríe y yo le devuelvo esa sonrisa.
Es cuando termino de responderle que todo estaba bien, que
se escucha el timbre y al instante el grito de Lali (al parecer hoy le había
tocado ser portera) cuando se encontró con aquella persona detrás de la puerta.
― ¡Hey, al fin llegaste! –se escuchan risas – que vergüenza
que tus amigo hayan llegado antes que vos eh.
Paula, sin dudas.
Recibo una mirada de Florencia y me codea, para que yo
muerda mi labio inferior.
― La puta madre –murmuro y escucho la risa de mi amiga.
― ¡Bueno che! – se escucha su voz y me tiemblan las manos –
tengo una vida ocupada que se le va hacer –se agranda y obviamente luego se
escuchan protestas de absolutamente todos. Un poco de risa me da – lo bueno es
que traje postre ¿eh, vieron? Llegue tarde pero con postre.
― ¿Sabe que venía? –le pregunto en un tono bajo.
― ¡Obvio! Sos mi amigo, ¿Cómo no vas a venir? –Me encojo de
hombros – dale, no arrugues que va a notar que le tenes miedo –reí
― ¡Quien le tiene miedo! –dije, riendo y ella se contagió –
Igual, debo admitir que va a ser un poco incómodo, pero bueno –ella asiente.
Y en eso llega ella.
― ¡Buenas! –su sonrisa, su alegría. Su belleza.
― Hey, Polet –dice Flor con una sonrisa gigante. Yo también
le sonrío. - ¿Cómo estás?
― ¡Muy bien! ¿Ustedes? –Deja un beso en su mejilla y luego
uno en la mía – Hola Peter –me sonríe chiquito
― ¿Cómo estas Pau? –le murmuro.
― ¡Traje helado! –le dijo a Flor y sin más, se pusieron a
charlar ellas, mientras nuestra amiga seguía concentrada en lo suyo.
Yo salí para el comedor, me senté al lado de Gas que
enseguida se ofreció a servirme más fernet.
Y claro que no me negué.
La cena comenzó, como las charlas infinitas… pero había un
tema que nos interesaba a todos, y era el de las vacaciones que a nuestra amiga
se le ocurrió compartir con todos.
Íbamos a ser un grupo grande, lo que iba a ser un quilombo
organizarnos todos, pero es lo de menos, la íbamos a pasar increíble.
― La segunda quincena de enero es perfecta – Es Paula quien
apoya la idea de Flor, Gas y Anita - ¿El resto que opina? – y mira en general,
pero yo choco mirada con ella cuando desvía sus ojos a los míos y en un instante
lo aparta.
No hubo ningún acercamiento, ni de parte de ella ni mío,
creo que no había llegado el momento aun. Pero la sentia rara para conmigo,
igual, no me sorprende, hubiera sido si sorpresa que se comporte como antes:
que haga chistes conmigo o que se siente al lado mío… no.
Nada.
― Creo que es una buena idea –comento – además, al menos yo,
me da tiempo para ahorrar lo suficiente –y varios asienten. Varios están en mi
misma situación.
Tenemos casi tres meses para seguir ahorrando.
― Entonces saldríamos el 15 de Enero –afirma Tomi – Genial,
también pasamos el cumple de Anita allá –dice con una sonrisa amplia a lo que varios de sus amigos se contagian.
― ¡Se pudre todo en Punta! –festeja Lali, que fue alentada
por todos, para terminar riendo.
― ¡Hoy se pudre todo, loco! – grita Flor y ríe
exageradamente.
Ya tres vasos de Campari y se puede notar su alegría.
Sin perder un segundo, es ella quien le pone vida y
diversión a este espacio haciendo que los parlantes que tiene en el living
vibre con la buena música. Y que más de uno se levante para hacer algunos
pasitos divertidos, obvio que también me sume.
Es cuando escucho la vibración de mi celular en el pantalón
que saco para ver quién era, seguramente sea Lu que me respondió un mensaje de
hoy temprano.
Pero como siempre, la vida, o el destino esta un paso
adelante mío, y logra sorprenderme.
Vane Rodríguez aparece
en la barra de notificaciones y puedo lograr ver algunas palabras de su
mensaje.
“Pepe, perdón que te joda… ¿estás ocupado?”
Un gran suspiro se me escapa y busco con la mirada a Flor
que está riendo mientras baila divertida junto a Tomi. Hoy, sé que es su noche…
y no quiero arruinársela con mis mambos.
Mejor decidir por mí solo y fin ¿no?
Esta vez busco con la mirada a Pau y ella ríe fuerte junto
con sus amigos Simón y Anita.
Sonrío.
Es preciosa.
Vuelvo la mirada a mi celular. Y leo tres veces el mensaje,
el nombre que aparece arriba y tecleo rápido, por si me arrepiento.
“¡Vane! No, no estoy ocupado. ¿Paso algo?”
Y como si me hubiera mandado una cagada bloqueo el celular y
vuelvo a ponerlo en el bolsillo.
Unos brazos por atrás me sorprenden y la veo a Lali cuando
giro, le sonrío y me invita a bailar con ella.
En serio que se armó fiesta acá, lo que no sé si estarán muy
contentos son los vecinos.
Da igual.
― Me llaman – digo, más para mí que para mi amiga, cuando
siento el celular vibrando.
Vanesa.
¿Habrá pasado algo con Francisco?
Me alejo de todo el bullicio para ir al balcón de mi amiga,
y arrimar un poco la puerta.
Al fin, atender.
― ¿Hola? – mi voz
tiembla.
― ¡Pepe! – su voz
no suena mal, es más, suena alegre.
― Hola Vane –sonrío
chiquito. - ¿Todo bien? –frunzo mi
ceño.
― Si, todo muy bien…
Che, ¿estas al pedo?
― Un poco en pedo
estoy –ella ríe – estamos en casa de
Flor, y viste como son las previas de ella –vuelve a reír.
― Que bien… yo solo
llamaba porque estaba al pedo y se me ocurrió llamarte.
― ¿A mí? –no
entiendo del todo.
― Si, bueno… la pase
muy bien el otro día cuando tuvimos esa charla. ¿Vos no?
Se me escapa una sonrisa.
― ¿Me aceptas una
cerveza?- pregunto, después de varios segundos.
― Te espero en casa
–me responde, y sé que está sonriendo como yo lo estoy haciendo.
En eso siento como se abre la puerta balcón y aparece ella,
con su sonrisa que al verme no es tan sonrisa, pero sabe disimularlo. Me hace
señas de que va a fumar un cigarrillo y yo solo asiento.
― Dale, te aviso
cuando estoy yendo –sonrío chiquito-
Nos vemos.
Un silencio enorme se forma cuando corto la llamada, me
quedo inmóvil, sin decir nada. Hasta que la siento expulsar todo ese humo.
― No sabía que fumabas –le digo suavemente con una pequeña
sonrisa.
― Hay muchas cosas que no sabes de mí – dice, sin mirarme.
Yo solo asiento – lo hago muy de vez en cuando.
― Lo justo y necesario –sonrío y ella asiente. Por primera
vez en estos pocos minutos me mira.
― ¿Tenes planes aparte para esta noche? –también la miro,
intentando ver lo que dicen sus ojos.
Pero me es imposible.
― Me llamo Vanesa recién para ir a tomar algo –asiento, y
ella también lo hace. Mientras vuelve a expulsar el humo. - ¿Te enoja? –elevo
una ceja.
Me mira como sin poder creer lo que le dije, y ríe chiquito.
― No, para nada, no tengo porque –hace una pausa, y vuelve a
mirarme para seguir – Lo que si, por ahí le molesta a Flor que fue quien
organizo para salir todos juntos.
― Voy a salir igual –le comento- solo es un rato… y voy para
el boliche.
― Buenísimo, está genial que puedas pasar tiempo con tu
novia pero también con tus amigos –sonríe.
― Pau… no es mi novia Vanesa.
― En serio que no hace falta que me digas nada Pepe –me
sonríe amablemente – y también es en serio que este todo bien con ella.
― Gracias pero… -me interrumpe.
― Dejémoslo acá –me sonríe y apoya una de sus manos en mi
espalda – dale, vayamos adentro.
***
2:14 am y le aviso que estoy afuera de su edificio para que
al instante me responda que ahí bajaba y que en menos de un minuto me encuentre
con ella y su sonrisa, su pelo atado a un rodete, con su jean oscuro y una
camperita que dejaba ver su remera estampada.
Me recibe con un pequeño abrazo y nuevamente mi cuerpo
vuelve aflojarse, al oler su perfume tan de ella.
― ¿Cómo estás Pepe? – pregunta cuando se separa, o dejo que
se separe, de ese abrazo.
― Tenia tantas ganas de verte –le sonrío y no sé porque le
digo esto, pero se siente bien.
Ella me sonríe.
― ¿Salimos con los chicos? –le pregunto, mientras me sirvo
el segundo vaso de cerveza. Estamos en su living, ella en su sillón de dos
cuerpos yo en otro de un cuerpo, uno del lado del otro, cerca.
De fondo se escucha a Calamaro, y no me sorprende, este
cantante se lleva todo el amor de ella.
Ojala yo tuviera una parte de ese amor.
― No, me quiero quedar acá –me sonríe chiquito y yo intento
morderme el labio.
Pero no puedo, ella es la que me puede.
Siempre.
― Entonces me quedo con vos – le tomo una de sus manos que
está apoyada en el sillón y ella me sonríe tierna – estas cada día más linda,
posta –ella ríe y niega a la vez.
― Siempre me decías lo mismo, mentiroso.
― ¡Y vos siempre me respondías de la misma forma! –Reímos
juntos – Vane –digo, después de esas risas. Ella me mira atentamente – tengo un
quilombo en la cabeza –murmuro, ella no aparta su mirada de la mía – desde
aquella charla no puedo evitar pensar todo el día en vos, en lo bien que me
hacías… y que de alguna manera me haces, en que me encanta poder estar así con
vos, charlando y riendo, pero también me gustaría poder estar más cerca –muerdo
mi labio inferior – quiero que todo vuelva a ser como antes –murmuro – quiero
poder verte todos los días, quiero reír con vos todos los días, compartir
mates, charlas… cantos- ella sonríe y veo como le brillan los ojos – pero
también sé que esta Francisco…
― Pepe… -murmura y sin decir más nada, sin haberlo planeado
antes, nos paramos para acercarse el uno al otro y que nuestros labios se unan
bruscamente, para formar un beso ligero y lleno de pasión, de respiraciones
entrecortadas, de abrazos, de manos que rápidamente recorren mejillas, hasta
espaldas.
Un beso lleno de reencuentro, un beso raro, pero a la vez
lindo y ¿esperado?
Finalmente llega ese momento en que ya nuestras
respiraciones no dan más y decidimos terminar el beso, un poco brusco también,
por parte de ella, haciéndome sorprender.
Nos miramos fijamente, mi respiración aún no se normalizo y
la de ella al parecer tampoco.
― ¡Esto no estuvo bien! –me dice con su voz quebrada
― Vane –me acerco a ella y acaricio una de sus mejillas –
por favor… demosno una oportunidad –ella niega – te necesito, te necesito
conmigo.
― No puedo Pepe –murmura
― Prometo que te voy hacer muy feliz, que voy a volver a
enamorarte… te voy a cuidar como a nadie
― Te quiero tanto –me murmura – pero no quiero ser injusta
con vos. Te mereces a una persona que te valore, que te quiera de verdad, que
te respete –acaricia mi mejilla – pensé que con este beso te darías cuenta que
ya nada es como antes, y que no volverá a serlo –suspiro – perdón… por no haber
evitado el beso.
― No te quiero perder de nuevo –y mi voz se quiebra – por
favor –le murmuro, nuevamente cerca e intento besarla de nuevo, pero ella me
esquiva y se aleja un poco.
Ahí, en este preciso momento me doy cuenta de que no me está
mintiendo y mis ojos se vuelven cristalinos, mi respiración mas irregular y
sólo pienso en salir de acá.
Me vuelvo acercar a ella, esta vez con la intención de
abrazarla un momento, plantar un beso en su frente, fijar sus ojos en los míos,
sonreír, y salir de ahí.
Huir.
¿A dónde?
No sé, pero a casa seguro que no.
que bueno que volviste a subir cap espero que subas pronto otro pero que Pau y Pepe estén juntos
ResponderEliminarHasta que un dia volviste, llore con pedro es un forro se cago en Pau, alpedo nomas porque la otra ni bola jajajajajajaja me encanta que hayas vuelto.
ResponderEliminar@BelnConti
excelente, amo como escribis justi,
ResponderEliminarQue lindo que volviste!!!! Casi se me para el corazón cuando vi que era tu novela!!! Jajaja
ResponderEliminarAhora a Pepe hay que pegarle! Un tonto total jajjaja que bien que Pau lo trate así y Ojalá lo haga sufrir un poquito más. Pero también Ojalá que su historia empiece de nuevo! Besos y Ojalá te leamos pronto!
casi que volviste a escribir esta novela más por mi que por vos. Pero se lo feliz que sos escribiendo, no vas abandonarla otra vez porque voy a seguir rompiéndote las bolas. Ya sabes todo lo demás, sos la uno en esto. Te amo jujita
ResponderEliminarMe encanta q hayas vuelto con la novela,además de q la historia es hermosa escribís genial.No vuelvas a desaparecer!
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarQue bueno que volviste pero no podes ser tan mala!!
ResponderEliminarNo hay palabras para describir a Pedro, le quiero pegar!! Cagó todo!!!
Ahora si la va a tener que remar en gelatina con Pau! Se fue al carajo.
Debo reconocer que estos dos capítulos me enojaron mucho! Ahora quiero mas de ellos juntos pero que lo haga sufrir! (Pedro es un pato criollo...)
Lo volví a leer! Decime que Pepe no va a ir al boliche o a buscar a Pau para que lo escuche?? Yo lo mato!
ResponderEliminarNo puedo entender!! Cada vez me enoka mas jaja.. (re metida en la novela!)
Lo volví a leer! Decime que Pepe no va a ir al boliche o a buscar a Pau para que lo escuche?? Yo lo mato!
ResponderEliminarNo puedo entender!! Cada vez me enoka mas jaja.. (re metida en la novela!)
Aaay que lindo que hayas vuelto! Espero el siguiente pronto.
ResponderEliminar