martes, 9 de agosto de 2016

35

[Él]

La veo sonreírme y yo la imito para que después ella se acerque y plante un beso en mi mejilla, separarse y dejarme pasar a su hogar, su casa de Palermo que comparte con su hermana: Natalia, la cual siempre me lleve bien cuando estábamos en pareja, bah, en realidad me llevaba bien con toda su familia.
Debe haber sido raro que después de un par de meses, aparezca Vanesa con mi hermano, el que antes fue su cuñado.
Raro para todos, pero creo que más para ellos… y para mí.
― ¿Todo bien? –le pregunto, cuando la veo volver de la cocina con su equipo de mate.
― Si negri, ¿vos? –me señala una de las sillas para que asienta y le haga caso.
― Bien –le sonrío y ella me devuelve el gesto con otra sonrisa.
Observo a mi alrededor y me doy cuenta de que algunas cosas están cambiadas de lugar, ha cambiado el sillón grande que tiene ene living por uno de color bordo, y detrás de este tiene un mueble en donde se pueden ver muchos retratos de ella con sus seres queridos, también algunos cuadros nuevos que hacen vivo al ambiente.
― Siempre te gusto decorar tu casa –recuerdo y ella sonríe – lo tenes muy lindo… bah, lo tienen, ¿Nati sigue viviendo con vos?
― Está más en casa de su novio que acá –sonrío – pero si, seguimos compartiendo gastos y demás –asiento - ¿vos seguís viviendo solo, o volviste con tus viejos? –pregunta divertida y yo rio chiquito.
― No –sonríe – ¡ahora me acostumbre! –Ríe divertida para después llevarse una medialuna que compre de pasada – Boluda, los primeros meses fueron horribles.
― ¡Por eso te preguntaba! Siempre fuiste muy pegado a tu mamá –sonrío.
― Si –murmuro – ahora no voy muy seguido, pero hablamos todos los días –ella sonríe – si no es con ella, es con Lu.
― ¡Lu! Hace bastante no me la cruzo… Antes salía del trabajo y me iba para tu casa, y ella siempre estaba, así que me acoplaba a la ronda de mates –sonrío.
― ¿Con Francisco como estas ahora? – pregunto.
― Con Fran nunca podes estar bien al cien por cien –sonríe – seguimos viéndonos y todo… Pero ya no es lo mismo.
― Ah
― El cree que podemos salir adelante… Pero todo esto lastimo a muchas personas, en especial a vos –sonrío chiquito – y por momentos me siento muy mal, muy culpable… Porque nadie pensó en vos.
― Ya hace mucho que paso –la veo asentir. No me salen las palabras para darle a entender que ya está, ¿Por qué castigarse tanto? Si yo ya estoy bien, o eso creo.
― Vos fuiste quien quedo como el malo de la historia, y todo lo contrario… Siento que te hice muy mal, y… -me mira con sus ojos cristalinos – creo que nunca recibí tanto amor como del tuyo Pepe –muerdo mi labio inferior, porque no si antes no tenía palabras, ahora menos – me cuidaste tanto… y yo no supe verlo.
― Estabas enamorada de otra persona Vane –le sonrío fingidamente, porque ¿Cómo mierda hago como si nada? ¿Cómo hago para que todo esto no comience a afectarme? A sentirme mal por dentro, frágil y triste.
¿Superado? La vida se me caga de risa en la cara.
― Pero vos me querías, mucho. –sonrío.
― Claro que sí, y sigo haciéndolo –ella sonríe chiquito – por eso mismo les deje el pase libre a vos y Francisco, que sé que se querían o se quieren mucho, y ambos estaban o están enamorados. Se la jugaron por amor, y eso me hace bien –asiente- obviamente que al principio estaba hecho mierda, hasta me sorprendía de mí mismo, ¿Cómo me puede afectar tanto una relación de tan solo un año?
― Pero no era solamente eso Pepe… Estamos hablando de que te deje por tu hermano, ¡una hija de puta!
― No boluda –reí chiquito - ¿sabes lo que más dolió? Y lo que, de alguna manera, sigue doliendo –ella niega.
― ¿El qué?
― Que estuvimos esperando ¿seis, siete? Meses para poder hablar, bueno quizás los primeros días te decía cualquier cosa –ella muerde su labio inferior – tal vez, si hubiéramos hablado antes las cosas serían distintas.
― ¿Distintas con Fran? –me encojo de hombros.
― Solo él sabe –digo divertido y ella ríe chiquito.
― Yo sé que es re tarde para pedirte perdón, pero… estuve mal, estuvimos mal con Francisco, él se aferra con que a vos no te importo nada cuando sabias que estaba hasta las manos por mí –niego seguidas veces – pero yo sé que no es así, vos no sos así Pedro.
― Te juro que nunca supe, hasta el momento que a él le pasaban cosas con vos –la veo asentir – me daba cuenta de la buena onda que tenían, pero suponía que era como amigos –rio, irónicamente, y niego seguidas veces – no entiendo por qué nunca me lo dijiste, desde un principio que estaban enamorados, yo tal vez podía entender, y abrirme… como termine haciéndolo –asiente – pero evitaban todo el mal momento para todos.
― Porque yo me sentia enganchada con vos, la pasábamos bien juntos, nos reíamos, y siempre estabas para mí… Creía estar enamorada –muerde su labio inferior – hasta que llego Francisco y me dijo todo lo que le pasaba, y me puse a pensar en que era muy similar a lo que yo sentia. –Hago una mueca y ella estrecha una de sus manos para tocar con sus dedos una mía y que mi cuerpo tiemble al gesto – Nunca te engañe, ese mismo día que me di cuenta hable con vos -asiento
― Esta todo bien Vane –sonrío fingidamente – Para mí ya es una etapa cerrada, solo quería escucharte, ni esa posibilidad te di –sonreí.
― Es entendible –murmura y suspira, yo copio su acción - ¿Y ahora andas de novio con la chica de la plaza? –pregunta con su sonrisa.
― No… bueno, no sé es todo muy raro –ella ríe – empezamos todo muy apurado y terminó todo mal, y ahora nos estamos dando la oportunidad de empezar de vuelta y conocernos mejor –asiente. Es demasiado raro todo esto. – Pero no sé si va a funcionar.
― ¿Por qué decís eso? ¿No estás seguro?
― Es una mina increíble, posta –ella sonríe chiquito – pero estoy tan confundido –murmuro y clavo mis ojos en los de ella.
Esos ojos castaños y brillosos, tan transparente que con tan solo una mirada te das cuenta de todo, incluso lo que está pensando.
Esos ojos que por ellos daba mi vida por no me dejen de mirar nunca, esos que me enamoraron completamente.
― Volver a verte y todo –sigo, sin vergüenza. Es que la gran confianza que obtuvimos alguna vez sigue intacta, verán – no se boluda, me tiembla todo cuando estoy cerca de vos –me sonríe tierna y acaricia una de mis manos – tal vez no fue buena la idea de volver a reencontrarnos, aunque pudimos hablar bien y todo.
― No digas eso Pepe –murmura- entiendo que debe ser shockeante volver a ver a esta diosa –se agranda  y ríe chiquito, tratando de comprimir la tensión, la conozco demasiado. Yo solo sonrío, es hermosa, nunca dejo de serlo – No, posta… es raro que nos volvamos a ver después de tanto y que podamos hablar como lo hacíamos antes –asiento- tal vez es eso.
― Si, seguro – Dejo de pensar en todo esto que me atormenta un poco.
 Es solo eso, sí. Suspiro, veo la hora en el celular y elevo mis cejas y ella ríe chiquito.
― Las siete – ella también se sorprende de cómo se pasaron las horas – a las nueve viene Lucia a cenar y no compre nada – ella larga una pequeña carcajada.
― ¡Te va a matar si llega antes que vos! – rio chiquito y asiento. Ambos la conocemos.
― Si, voy a ir porque posta que me mata. –La veo sonreír.
Y sin más, me levanto de la silla y siento como mis músculos al estirarse duelen haciéndome quejar un poquito para sentir su risa, y que al cruzar mirada, riamos juntos, como antes.
Todo con ella era risa, el humor que posee en todo su cuerpo es altísimo y eso la hace por siempre especial para mí por eso estas miles de sensaciones al volver a estar cerca de ella.
― Gracias por esta charla –le agradezco, a punto de cruzar el umbral de la puerta principal de su casa. Veo como me sonríe.
― Gracias a vos por escucharme –apoya una de sus manos en mi hombro y no puedo evitar acercarme para unir nuestros cuerpos en un abrazo.
Siento como también ella me abraza por la espalda y mi cuerpo se afloja. Suspiro y me encuentro con su olor tan peculiar y único, sonrío chiquito, esa sensación al tenerla abrazada a mí es inexplicable.
― Nos vemos Vane – digo, una vez que nos separamos del abrazo y ella asiente con su sonrisa.
― Chau Pepe – besa mi mejilla y yo giro, para alejarme e ir hasta donde había dejado mi auto.
Con miles de sensaciones juntas, manejo hasta el supermercado para elegir la comida que cenare con mi hermana, y sé que va a lavarme la cabeza cuando le cuente todo lo que paso.
Lo sé.

***

Encontrarme con su sonrisa es inevitable sonreír y abrazarla, plantar un beso en su mejilla y hacerla pasar.
Al pasar los años, la hermandad sigue intacta, o aún mucho más.
Lo que daría por poder decir lo mismo dirigiéndome a Francisco.
― ¿Cómo estas Pepe? –pregunta, después de ingresar a casa y dejar sus cosas en una de las sillas del comedor. Me mira, y se encuentra con mi sonrisa, contento de verla.
― ¡Bien! ¿Vos Lulita? –ella revolea sus ojos al escuchar ese apodo que odia tanto.
― ¿Qué hiciste de cenar? –y me rio en su cara, ella eleva una ceja - ¡Flaco, estoy cagada de hambre! ¡Trabajo todo el día y vos te rascaste! –Rio chiquito – sonó muy marido y mujer –esta vez reímos juntos.
― Ay cállate, cocine, mira… -y la llevo a la cocina abro el horno: milanesas napolitanas – con… taran, taran… ¡Papas fritas! –destapo el bol donde están las mismas.
― ¡Ay, te quieroo! –y me abraza impulsivamente - ¿Quién te inspiro tanto para que cocines hoy? –y me sonríe yo muerdo mi labio inferior y busco la vajilla necesaria para comer con mi hermana.
― Vos, si cocine para vos – la veo como me sobra mordiendo su labio inferior y yo rio chiquito y dejo un beso en su mejilla. Rápidamente saco los platos y cubiertos que vamos a usar para poner todo en la mesa y cenar junto a ella: una de mis personas preferidas.
― ¡No me contaste nada de tu última práctica! – Yo frunzo el ceño, si habíamos hablado ese mismo día - ¡Solo me dijiste que te había ido re bien! Eso no alcanza – hermana pesada.
― Por fa, que pesada –me hago el superado, molestándola, pero si me falta sé que me muero. Es tan importante. Ella rodea sus ojos.
― ¡Estúpido! No me cuentes nada ahora. – largo una carcajada, obvio que me levanto y la abrazo, sé que si no lo hago posta se enoja, y no.
― ¡Me fue muy bien, posta! Fue… especial, la disfrute mucho –ella sonríe y hago una pausa para seguir contándole – Es como que sabía que era la última entonces en vez de ponerme nervioso porque era la última y todo, pensé en disfrutarla y así lo hice –reí chiquito y ella me mira con sus ojos brillosos como orgullosa y me hace sonreír, la quiero tanto.
― ¿Viste que podías? Me acuerdo que el primer año obviamente estabas re frustrado, porque te costó muchísimo –asiento – y ahora boludo, ¡Estas por recibirte!
― Es muy loco… Ese año fue eterno, pero los demás se pasaron rapidísimos, posta –ella sonríe – no puedo creer que ya no falta… nada falta – Mi alegría al extremo y su risa para que al instante muerda su labio inferior.
― ¡Nada boludo! –Reí – Lo bueno que tenías todo al día, que no te atrasaste.
― ¡Por suerte! Igual es normal atrasarte, pero nunca al extremo de perder años y demás.
― Eso mismo… Che ¿Y con Pau como andan las cosas? ¿Mejoraron?
― Pudimos hablar súper bien... Hasta llegamos a un acuerdo en donde íbamos a tomarnos las cosas con más calma, como que estábamos muy acelerados -ella eleva una ceja- era tanta la confianza que logramos que con el tan poco tiempo que nos conocemos nos jugó en contra- asiente.
― ¿Y entonces?
― Y entonces quedamos en que nos íbamos a dar una nueva oportunidad para conocernos mejor, y que las cosas funcionen. Pero ahora no se si está todo bien - concluyo un poco pensativo. En verdad no lo sé, no sé qué pasara con todo ese rejunte enredado de pensamientos que tengo.
― ¿Cómo que no sabes? ¿Qué paso?
― Tengo un quilombo en la cabeza boluda –digo, un poco divertido, y ella a penas sonríe, esperando a que le cuente esos quilombos. Y sin dar muchas vueltas le conté detalle por detalle de lo que había pasado con Paula aquella tarde en la que también me encontré con Vanesa, y como desde ese momento cambiaron las cosas, terminando con una llamada a la primera ¡¡¡¡Para ver que haría ella!!!! Si iría hablar con su ex –después de tantos meses sin ni una palabra- o no.
Y luego finalizar contándole sobre esta charla con Vane, y de lo tanto que me había confundido.
Durante el relato no dijo ni una sola palabra, solo quería escuchar lo que tenía para decir, pero si, pude ver sus miles de gestos en segundo: rodeadas de ojos, mordeduras de labio, y hasta sonrisas. Cuando termine, ella solo suspiro, yo solo esperaba que diga algo.
― Yo solo pregunto… ¿Cómo mierda le vas a preguntar a ver qué haría ella si estaría en tu lugar? ¿Nunca se te ocurrió llamar a Florencia? ¿A Agus? ¿¡A mí!? –Muerdo mi labio inferior - ¿Vos sos boludo? – hace la última pregunta sonriendo.
Si, lo soy.
― ¡Me dijo que estaba todo bien! –trate de defenderme.
― ¿Y qué te va a decir boludo? No podes llamar a la chica que te gusta, que incluso estas hasta las manos, y hasta ya concretaron, para esto… ¿Qué va a pensar? Que la queres como una amiga y nada más
― Si, ya se… estuve para la mierda. Pero te juro que me di cuenta cuando ya le estaba contando –ella rodea sus ojos.
― ¿Y ahora?
― Y ahora después de esa charla que tuve con Vanesa estoy re confundido- hice una pausa. Me costaba encontrar y exponer todo lo que me pasa – pensé que esta charla iba a ayudarme a darme cuenta de que todo estaba terminado, que es una etapa cerrada… Pero te juro que sentí todo lo contrario al verla, al escucharla, sentir su aroma cuando nos abrazamos –suspiro – Hablamos con la misma confianza de siempre, como si en realidad no hubiera pasado nada.
― Igual… creo que es un poco normal todas esas sensaciones cuando volves a ver a tu ex después de meses, y más que ustedes entre todo terminaron bien –asentí – yo creo que esta es tu gran oportunidad.
― ¿Con Vanesa? –se encoje de hombros.
― Pepe… Vanesa ya cerro esta etapa con vos desde el momento que decidió alejarse para comenzar algo con Francisco, quieras o no, hayan hablado meses después, es así –asiento lentamente, sus palabras son tan verdaderas que duelen un poco – Conociste a esta chica que según todo lo que me hablas de ella es divina, debe tener una paciencia de la puta madre para decir que todo estaba bien cuando la llamaste –reí - ¡yo te corto las bolas nene! – Largue una carcajada – Estas hasta las manos con esta piba… Yo creo que te tendrías que dar una oportunidad con Paula y dejar que Vane siga su camino como lo está haciendo.
― Es que es tan difícil boluda… Yo estaba completamente seguro de lo que estaba viviendo con Pau, pero cuando me encontré con Vanesa toda esa seguridad se fue a la mierda, y ahora solo quiero volver a verla –suspiro – me dijo que nunca sintió tanto amor como cuando estábamos juntos –muerdo mi labio inferior- que nadie la quiso tanto como yo… ¿Y cómo mierda me olvido de esto?
― Está pensando solo en ella. Vos le entregaste todo, ¿Y ella a vos?
― Yo me sentia muy feliz con ella –sonríe chiquito.
― Tal vez tengas razón, pero también te tenes que acordar todo lo que sufriste, como ni ella ni bueno, mucho menos Francisco se interesaron en como estabas, estuviste más de tres semanas hecho mierda mientras ellos se mostraban felices y contentos –asiento- tal vez se haya arrepentido. Pero tal vez también es momento de cerrar esta etapa, y creo que la mejor forma es darte una oportunidad, y darle una oportunidad a Paula
― Si, puede ser –murmuro.
― De eso solo vos te vas a dar cuenta Pepín –me sonríe- ¿y con esta chica se volvieron a ver después de todo esto? 
― No –dije – ni un solo mensaje recibí… tal vez si estuve mal con ella, de preguntarle – ella asiente.
― Lo estuviste, te lo confirmo –ríe chiquito, y me abraza de costado – tranqui, estas a tiempo de poder pedirle perdón y regalarle un súper chocolate – le sonrío y acaricio una de sus manos.
― ¡Sos todisimo pendeja! –ella ríe y me abraza, dejando un beso en mi mejilla.

Tan unidos siempre, no sé qué haría sin ella realmente.

***

Después de tanto tiempo volvi.
Espero que para quedarme!!!
Les dejo este capitulo y otro más 
(vendrán cosas buenas para los personajes, tenganme paciencia, porfi)

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