lunes, 13 de febrero de 2017

40

[Ella]

Nos abrazamos los seis, uno pegado al otro y hacemos una reverencia a nuestro pequeño público que no deja de aplaudir y de sonreír ampliamente.
Nada más lindo que saber que, aunque sean unos treinta minutos esos pequeños que tanto luchan todos los días, pueden darse el lujo de divertirse un ratito, y mucho más lindo y especial si esos causante de risas somos nosotros.
Un grupo de amigos que está a favor de las risas, de la diversión, y que por eso se esfuerza tanto para regalarles un pequeño momentos a estos niños tan valientes.
Veo como padres y algunas enfermeras nos aplauden y nos sonríen con esas sonrisas gratificantes, llenas de “gracias” y un poco que me hacen emocionar.
Al terminar el saludo, lo veo con su sonrisa amplia y como siguen los aplausos se acopla a estos, sonrío, y me es inevitable pensar en que sería lindo volver a compartir vestimenta de payaso.
Cuando los saludos y aplausos terminan, me acerco como siempre a saludar a los pequeños y algunos doctores y enfermeros que siempre nos acompañan.
― Gracias, no sabes todo lo que disfruto ver como mi Lauti ríe a carcajadas, y todo es gracias a ustedes.
― Ellos son quienes nos alientan para que cada viernes estemos dispuestos a sacar nuestra parte payasesca –sonrío y ella lo hace conmigo – Es todo un placer – me abraza un poquito, porque me vio emocionada y ella se emociona conmigo, aunque no conozco ni su nombre se que es una mujer a la cual le toco una vida difícil, y ver como sonríe junto a su hijo, y que nosotros en gran parte somos los causantes, no hay nada más lindo.
Lo veo desde lejos sonriéndome y yo sonrío chiquito y después de saludar una pequeña me acerco a donde esta para saludarlo.
― ¡Hey! ¡Que sorpresa! –sueno más a la payasa Polent que a Paula y aprovecho porque es ella quien se encarga de sacar sonrisas, y funciona con él.
― Literalmente llegue para los aplausos –dice, después de dejar un beso en mi mejilla y largo una carcajada - ¿Cómo estuvo?
― Increíble –sonrío ampliamente – Salgo cargada de una energía hermosa.
― ¡Me imagino! –Sonríe – es hermoso lo que hacen, como para que no sientan todo eso lindo que le devuelven los chicos y sus padres –asiento.
― Además de que todos los viernes venimos, y aunque no queramos, se logra una relación – esta vez lo veo asentir a él con una pequeña sonrisa - ¿Vos? ¿Todo bien?
― Si, vine a buscar unos papeles y cuando me estaba yendo los escuche así que quise ver, pero ya habían terminado –ríe chiquito y yo sonrío. - ¿Estás ocupada?   
― ¿Ahora? – Asiente – Tendría que estar ya en camino, me ocuparon para cubrir una sesiones para un casamiento –él sonríe - ¿Por?
― No, quería invitarte a tomar algo, pero no importa… Yo te dirías que vayas moviendo porque te van a matar –reí divertida.
― Si, mal
― ¡Hey, Pedrito! –llega Tomi junto a Agus y Simón quienes lo saludan con alegría.
― ¿Cómo están? – Él también demuestra alegría y yo solo me limito a sonreír.
― Me encantaría quedarme a charlar con ustedes pero me van a matar –ríen conmigo –Nos vemos chicos –apoyo mi mano en el hombro de Pedro, le dedico una sonrisa chiquita y salgo, sin más.
Camino rápido para cambiarme y sacarme el maquillaje, básicamente convertirme en Paula y dejar a Polent guardada en mi mochila hasta el viernes próximo.
Me cruzo con Anita y Agos, pero les aviso que llego tarde, planto un beso enorme en sus mejillas y vuelvo a salir ahora casi corriendo.
Me quedan algunos minutos, pero seguro hay un tráfico terrible, porque la suerte muy pocas veces está de mi lado.
Doy gracias que tengo el auto cerca de la Clínica, y salgo directo para el estudio donde se van a hacer esas fotos.
***
[Él]

Cierro la puerta de casa y un largo un suspiro que tenia contenido y no sabia hasta el momento, luego voy directo a mi habitación y me saco las zapatillas, para volver a la cocina en busca de agua fresca.
Que placer sentir como el líquido bien frio pasa por mi boca hasta llegar al estómago.
Es cuando suena mi celular que lo busco con la mirada hasta encontrarlo en la mesa del comedor, ni me había dado cuenta que lo había dejado ahí.
Varios mensajes se me presentan en la barra de notificaciones y abro whatsapp, para encontrarme con mensajes en el chat que tengo con Lucia y, sorpresivamente con Paula.
Wow.
Abro primero el que me interesa más, obviamente, el de Paula.
Alzado.
Hey, Peter”
“¿Sigue en pie lo de la invitación?”
“Perdón que no te di mucha bola, sin dudas, llegue diez minutos más tarde”

Reí, y, sin dudas, una de las características que tiene es que es impuntual, siempre.

“¡Pau! Hola”
“Sí, claro que sigue…”
“¿Andas en auto?”

Veo como a los segundos los tics se vuelven celestes y ya está respondiendo.

Si, ando en auto”
“¿Dónde querías ir?”

Muerdo mi labio inferior y una pequeña sonrisa se me escapa.

Pásame a buscar por casa si queres”

Obvio que no le iba a decir aun a donde pensaba ir.

“Estamos juntando. En quince estoy por allá”
“Queda cerca el lugar de tu casa”

Sonrío.

“Buenísimo negri, te espero”

Y sin más, vuelvo a mi habitación para volver a ponerme las zapatillas y cambiarme la remera, me peino un poco con las manos, perfume, y como si nada hubiera pasado, como si no hubiera tenido un ataque muy “minita”, me siento en el sofá, prendo el tele, y espero.
Cuando son 20.03 me llega un mensaje de ella que está esperándome afuera y sin más, salgo de casa, para encontrarme con ella apoyada en su auto mirándome con una pequeña sonrisa.
― Hey –dice y yo sonrío. Ella y su forma de saludar.
― Hola – Yo y mi forma de saludar.
― Te toca manejar a vos –sonríe divertida.
― ¿A si? –pregunto curioso.
― Vos sos quien sabe a dónde vamos –asiento y me abre la puerta del conductor, invitándome.
Solo rio, y me siento, cerrando la puerta después.
Espero a que suba para limitarme a mirarla y que inevitablemente se me escape una sonrisa.
Sin decir nada, enciendo el auto y salimos.
Es ella quien se encarga de poner música y de canturrear alguna que otra canciones mientras yo solamente me concentro en el camino y en escucharla, aunque no lo haga muy bien, me divierto a su par.
― Hemos llegado a destino –digo con voz de locutor, claramente que no me salió, y por eso ella ríe un poquito.
― Menos mal que traje buzo –dice y yo elevo una ceja.
― ¿Qué onda? ¿Tenes 82 años? –pregunto con una sonrisa divertida y ella vuelve a reír.
― No, pero en la costanera siempre hace frio nene – le sonrío.
Es hermosa.
En realidad la noche estaba linda, no hacia una gota de frio, por eso es que decidí venir a este lugar además de que era hermoso y había bastante tranquilidad.
― ¿Tomamos una birrita? –le pregunto y me mira divertida, lo que me hace largar una carcajada.
― Dale – sonríe – pero un porrón chiquito –asiento.
Y sin más voy aquel parador, para comprar y volver a donde estaba ella: ya apoyada en las barandas que dan al río.
― Toda tuya –le entrego el porrón y ella me regala una sonrisa y un pequeño “gracias”.
― Hacia años no venía acá – comenta, luego de tomar un sorbo de su cerveza.
― Yo siempre venia de chico…Y como hacía mucho que quería venir, bueno, se me ocurrió –le digo, con una pequeña sonrisa y ella asiente.
― Nunca tuve un lugar específico en donde decís: “acá venia siempre con mis viejos de chica”, te juro –reí. 
― Nosotros todos los domingos era fija venir acá, y si estaba medio feo o hacia frio íbamos a una casa de té y… ¡me pedía una torta boluda! – Ella ríe – era la mejor torta del mundo, te juro
― Ya era como que te veían y te apodaban como “el chico de la torta de chocolate” –largue una carcajada.
― Más o menos así –reímos – de chico amaba el chocolate, así estaba también –reímos –era como una bola  
― Bueno, yo tenía bucles uno pegado del otro, hasta hace unos pocos años atrás –rio
― Por favor, quiero ver eso –la escucho reír
― Es un pasado muy oscuro la verdad.
― ¡Exagerada! –Largamos una carcajada – seguro te quedaban re lindos los rulos.
― Ay no Peter, te juro que no –reí – mira que yo de verdad estoy conforme con mi cuerpo y todo, pero los rulos no
― ¿Me vas a mostrar una foto? –mostré mi voz tierna y ella negó varias veces.
― Si vos me mostras una tuya de chiquito, si –sonrío y asiento.
― Trato hecho –extiendo mi mano para que ella extienda la suya y cerremos trato entre sonrisas.
Un suspiro enorme se le escapa y yo no paro de sonreírle, tengo que terminar con estas sonrisitas, por dios, re denso que digas “ah” y ya te estén sonriendo.
Pedro cálmate.
Si, como no.
Veo que me mira entre divertida y confundida… ¿Es que dije algo en voz alta? ¡La puta madre!
― ¿Pasa algo? –pregunta divertida.
― No…-digo, un tanto tímido - ¿Por? –ahora con miedo.
Me la mande, me la re mande.
― Es que revoleaste los ojos –dice con una sonrisa y ríe chiquito.
¡¡PEDRO!!
― Ah no –frunce su ceño, obvio que esa respuesta no convence a nadie, gil. Suspiro – es que me estaba hablando a mí mismo, y bueno, tuve esa reacción –largo una carcajada que me hizo contagiar una a mí.
― ¿Posta? –pregunta divertida y yo asiento. Quede como el más idiota del mundo.
― Bueno si, la idea es que no te des cuenta de que soy un psicópata, pero si… tengo conversaciones conmigo mismo – ríe fuerte y apoya una mano en mi hombro. Muerdo mi labio inferior, un poco incómodo, no sé si se está riendo porque piensa que soy un idiota o porque le parece realmente divertido que le confiese esto.
 ― Nunca pensé que me ibas a decir esto –dice, una vez calmada – perdón si te hice sentir incomodo… para que te sientas mejor yo también me hablo a mí misma, me reto, me aliento, todo –sonrío.
No para de hacerme sentir bien.
― Pensé que pensabas que era un idiota… aunque puede que lo pienses igual –ella ríe chiquito.
― No me pareces un idiota Peter –su voz tan dulce – al contrario… me haces reír muchísimo-le sonrío- no puedo creer que tu ex novia te haya rechazado –muerdo mi labio inferior un poco incómodo y desvió la mirada.
Veo como se tapa la boca, al parecer arrepentida de lo que dijo y yo sonrío chiquito, ahora si totalmente incómodo.
― Perdón –murmura y yo le niego y vuelvo a sonreír – muchas veces mi otro yo me reta porque soy de hablar sin parar, y pasan estas cosas.
― Esta todo bien Pau –le sonrío e intento ponerme serio, porque ella se la busco, me dio el pie justo para aclararle – ya no pienso en Vanesa, creo que por fin logre cerrar esa etapa –la veo asentir – Y por eso estoy acá con vos, porque se que te hice mal, y porque me encantaría pasar más momentos como este con vos, conocernos, y poder charlar de cosas importante como no, y contarte de la tremenda torta que me comía todos los domingos cuando era chico –la escucho reír y yo solo sonrío.
La oigo suspirar y ver como muerde su labio inferior.
― Un día de estos tenemos que volver para probar esa torta –vuelvo a sonreír ampliamente y asiento.


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9 comentarios:

  1. Ay si!!!! Que lindos!!! Esto necesitaba!
    Es como volver a empezar con el histeriqueo y todo... Amo esta novela!!
    Pd: No nos dejes esperando tanto por favor!!! 😉

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  2. Muy lindo capítulo, espero leer pronto el próximo! @andypauliter

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  3. Que lindo!! No sabes como queria capitulo de esta novela! Me encanta la historia y me gusta que se den otra oportunidad y comiencen de Nuevo!

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  4. Que lindo capitulo! Espero leer el proximo! Me gustaria que en algun cap Pepe se ponga un poquitito celoso jaja en algun salida a algun boliche o algo pero que le demuestre un poquito de celos a Pau jaja algo tierno

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  5. Que lindo! Me gusto mucho! Subi mas porfa!

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  6. Que lindo!!!! Quiero leer mas capitulos ����

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  7. Que lindo!!!! Subi mas por fa!!!

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  8. Que lindo! Cuando otro capitulo??? Esta novela es Hermosa!! !!!!!

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  9. Subi otro!!! Por fa!!! ��������

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