[Ella]
Nos abrazamos los seis, uno pegado al otro y hacemos una
reverencia a nuestro pequeño público que no deja de aplaudir y de sonreír
ampliamente.
Nada más lindo que saber que, aunque sean unos treinta
minutos esos pequeños que tanto luchan todos los días, pueden darse el lujo de
divertirse un ratito, y mucho más lindo y especial si esos causante de risas
somos nosotros.
Un grupo de amigos que está a favor de las risas, de la
diversión, y que por eso se esfuerza tanto para regalarles un pequeño momentos
a estos niños tan valientes.
Veo como padres y algunas enfermeras nos aplauden y nos
sonríen con esas sonrisas gratificantes, llenas de “gracias” y un poco que me
hacen emocionar.
Al terminar el saludo, lo veo con su sonrisa amplia y como
siguen los aplausos se acopla a estos, sonrío, y me es inevitable pensar en que
sería lindo volver a compartir vestimenta de payaso.
Cuando los saludos y aplausos terminan, me acerco como
siempre a saludar a los pequeños y algunos doctores y enfermeros que siempre
nos acompañan.
― Gracias, no sabes todo lo que disfruto ver como mi Lauti
ríe a carcajadas, y todo es gracias a ustedes.
― Ellos son quienes nos alientan para que cada viernes
estemos dispuestos a sacar nuestra parte payasesca –sonrío y ella lo hace conmigo
– Es todo un placer – me abraza un poquito, porque me vio emocionada y ella se
emociona conmigo, aunque no conozco ni su nombre se que es una mujer a la cual
le toco una vida difícil, y ver como sonríe junto a su hijo, y que nosotros en
gran parte somos los causantes, no hay nada más lindo.
Lo veo desde lejos sonriéndome y yo sonrío chiquito y
después de saludar una pequeña me acerco a donde esta para saludarlo.
― ¡Hey! ¡Que sorpresa! –sueno más a la payasa Polent que a
Paula y aprovecho porque es ella quien se encarga de sacar sonrisas, y funciona
con él.
― Literalmente llegue para los aplausos –dice, después de
dejar un beso en mi mejilla y largo una carcajada - ¿Cómo estuvo?
― Increíble –sonrío ampliamente – Salgo cargada de una
energía hermosa.
― ¡Me imagino! –Sonríe – es hermoso lo que hacen, como para
que no sientan todo eso lindo que le devuelven los chicos y sus padres
–asiento.
― Además de que todos los viernes venimos, y aunque no
queramos, se logra una relación – esta vez lo veo asentir a él con una pequeña
sonrisa - ¿Vos? ¿Todo bien?
― Si, vine a buscar unos papeles y cuando me estaba yendo
los escuche así que quise ver, pero ya habían terminado –ríe chiquito y yo
sonrío. - ¿Estás ocupada?
― ¿Ahora? – Asiente – Tendría que estar ya en camino, me
ocuparon para cubrir una sesiones para un casamiento –él sonríe - ¿Por?
― No, quería invitarte a tomar algo, pero no importa… Yo te
dirías que vayas moviendo porque te van a matar –reí divertida.
― Si, mal
― ¡Hey, Pedrito! –llega Tomi junto a Agus y Simón quienes lo
saludan con alegría.
― ¿Cómo están? – Él también demuestra alegría y yo solo me
limito a sonreír.
― Me encantaría quedarme a charlar con ustedes pero me van a
matar –ríen conmigo –Nos vemos chicos –apoyo mi mano en el hombro de Pedro, le
dedico una sonrisa chiquita y salgo, sin más.
Camino rápido para cambiarme y sacarme el maquillaje,
básicamente convertirme en Paula y dejar a Polent guardada en mi mochila hasta
el viernes próximo.
Me cruzo con Anita y Agos, pero les aviso que llego tarde,
planto un beso enorme en sus mejillas y vuelvo a salir ahora casi corriendo.
Me quedan algunos minutos, pero seguro hay un tráfico
terrible, porque la suerte muy pocas veces está de mi lado.
Doy gracias que tengo el auto cerca de la Clínica, y salgo
directo para el estudio donde se van a hacer esas fotos.
***
[Él]
Cierro la puerta de casa y un largo un suspiro que tenia
contenido y no sabia hasta el momento, luego voy directo a mi habitación y me
saco las zapatillas, para volver a la cocina en busca de agua fresca.
Que placer sentir como el líquido bien frio pasa por mi boca
hasta llegar al estómago.
Es cuando suena mi celular que lo busco con la mirada hasta
encontrarlo en la mesa del comedor, ni me había dado cuenta que lo había dejado
ahí.
Varios mensajes se me presentan en la barra de
notificaciones y abro whatsapp, para encontrarme con mensajes en el chat que
tengo con Lucia y, sorpresivamente con Paula.
Wow.
Abro primero el que me interesa más, obviamente, el de
Paula.
Alzado.
“Hey, Peter”
“¿Sigue en pie lo de la invitación?”
“Perdón que no te di mucha bola, sin dudas, llegue diez minutos más
tarde”
Reí, y, sin dudas, una de las características que tiene es
que es impuntual, siempre.
“¡Pau! Hola”
“Sí, claro que sigue…”
“¿Andas en auto?”
Veo como a los segundos los tics se vuelven celestes y ya
está respondiendo.
“Si, ando en auto”
“¿Dónde querías ir?”
Muerdo mi labio inferior y una pequeña sonrisa se me escapa.
“Pásame a buscar por casa si queres”
Obvio que no le iba a decir aun a donde pensaba ir.
“Estamos juntando. En quince estoy por allá”
“Queda cerca el lugar de tu casa”
Sonrío.
“Buenísimo negri, te espero”
Y sin más, vuelvo a mi habitación para volver a ponerme las
zapatillas y cambiarme la remera, me peino un poco con las manos, perfume, y
como si nada hubiera pasado, como si no hubiera tenido un ataque muy “minita”,
me siento en el sofá, prendo el tele, y espero.
Cuando son 20.03 me llega un mensaje de ella que está
esperándome afuera y sin más, salgo de casa, para encontrarme con ella apoyada
en su auto mirándome con una pequeña sonrisa.
― Hey –dice y yo sonrío. Ella y su forma de saludar.
― Hola – Yo y mi forma de saludar.
― Te toca manejar a vos –sonríe divertida.
― ¿A si? –pregunto curioso.
― Vos sos quien sabe a dónde vamos –asiento y me abre la
puerta del conductor, invitándome.
Solo rio, y me siento, cerrando la puerta después.
Espero a que suba para limitarme a mirarla y que
inevitablemente se me escape una sonrisa.
Sin decir nada, enciendo el auto y salimos.
Es ella quien se encarga de poner música y de canturrear
alguna que otra canciones mientras yo solamente me concentro en el camino y en
escucharla, aunque no lo haga muy bien, me divierto a su par.
― Hemos llegado a destino –digo con voz de locutor,
claramente que no me salió, y por eso ella ríe un poquito.
― Menos mal que traje buzo –dice y yo elevo una ceja.
― ¿Qué onda? ¿Tenes 82 años? –pregunto con una sonrisa
divertida y ella vuelve a reír.
― No, pero en la costanera siempre hace frio nene – le
sonrío.
Es hermosa.
En realidad la noche estaba linda, no hacia una gota de
frio, por eso es que decidí venir a este lugar además de que era hermoso y
había bastante tranquilidad.
― ¿Tomamos una birrita? –le pregunto y me mira divertida, lo
que me hace largar una carcajada.
― Dale – sonríe – pero un porrón chiquito –asiento.
Y sin más voy aquel parador, para comprar y volver a donde
estaba ella: ya apoyada en las barandas que dan al río.
― Toda tuya –le entrego el porrón y ella me regala una
sonrisa y un pequeño “gracias”.
― Hacia años no venía acá – comenta, luego de tomar un sorbo
de su cerveza.
― Yo siempre venia de chico…Y como hacía mucho que quería
venir, bueno, se me ocurrió –le digo, con una pequeña sonrisa y ella asiente.
― Nunca tuve un lugar específico en donde decís: “acá venia
siempre con mis viejos de chica”, te juro –reí.
― Nosotros todos los domingos era fija venir acá, y si
estaba medio feo o hacia frio íbamos a una casa de té y… ¡me pedía una torta
boluda! – Ella ríe – era la mejor torta del mundo, te juro
― Ya era como que te veían y te apodaban como “el chico de
la torta de chocolate” –largue una carcajada.
― Más o menos así –reímos – de chico amaba el chocolate, así
estaba también –reímos –era como una bola
― Bueno, yo tenía bucles uno pegado del otro, hasta hace
unos pocos años atrás –rio
― Por favor, quiero ver eso –la escucho reír
― Es un pasado muy oscuro la verdad.
― ¡Exagerada! –Largamos una carcajada – seguro te quedaban
re lindos los rulos.
― Ay no Peter, te juro que no –reí – mira que yo de verdad
estoy conforme con mi cuerpo y todo, pero los rulos no
― ¿Me vas a mostrar una foto? –mostré mi voz tierna y ella negó
varias veces.
― Si vos me mostras una tuya de chiquito, si –sonrío y
asiento.
― Trato hecho –extiendo mi mano para que ella extienda la
suya y cerremos trato entre sonrisas.
Un suspiro enorme se le escapa y yo no paro de sonreírle,
tengo que terminar con estas sonrisitas, por dios, re denso que digas “ah” y ya
te estén sonriendo.
Pedro cálmate.
Si, como no.
Veo que me mira entre divertida y confundida… ¿Es que dije
algo en voz alta? ¡La puta madre!
― ¿Pasa algo? –pregunta divertida.
― No…-digo, un tanto tímido - ¿Por? –ahora con miedo.
Me la mande, me la re mande.
― Es que revoleaste los ojos –dice con una sonrisa y ríe
chiquito.
¡¡PEDRO!!
― Ah no –frunce su ceño, obvio que esa respuesta no convence
a nadie, gil. Suspiro – es que me estaba hablando a mí mismo, y bueno, tuve esa
reacción –largo una carcajada que me hizo contagiar una a mí.
― ¿Posta? –pregunta divertida y yo asiento. Quede como el
más idiota del mundo.
― Bueno si, la idea es que no te des cuenta de que soy un psicópata,
pero si… tengo conversaciones conmigo mismo – ríe fuerte y apoya una mano en mi
hombro. Muerdo mi labio inferior, un poco incómodo, no sé si se está riendo
porque piensa que soy un idiota o porque le parece realmente divertido que le
confiese esto.
― Nunca pensé que me
ibas a decir esto –dice, una vez calmada – perdón si te hice sentir incomodo…
para que te sientas mejor yo también me hablo a mí misma, me reto, me aliento,
todo –sonrío.
No para de hacerme sentir bien.
― Pensé que pensabas que era un idiota… aunque puede que lo
pienses igual –ella ríe chiquito.
― No me pareces un idiota Peter –su voz tan dulce – al contrario…
me haces reír muchísimo-le sonrío- no puedo creer que tu ex novia te haya
rechazado –muerdo mi labio inferior un poco incómodo y desvió la mirada.
Veo como se tapa la boca, al parecer arrepentida de lo que
dijo y yo sonrío chiquito, ahora si totalmente incómodo.
― Perdón –murmura y yo le niego y vuelvo a sonreír – muchas veces
mi otro yo me reta porque soy de hablar sin parar, y pasan estas cosas.
― Esta todo bien Pau –le sonrío e intento ponerme serio,
porque ella se la busco, me dio el pie justo para aclararle – ya no pienso en
Vanesa, creo que por fin logre cerrar esa etapa –la veo asentir – Y por eso
estoy acá con vos, porque se que te hice mal, y porque me encantaría pasar más
momentos como este con vos, conocernos, y poder charlar de cosas importante
como no, y contarte de la tremenda torta que me comía todos los domingos cuando
era chico –la escucho reír y yo solo sonrío.
La oigo suspirar y ver como muerde su labio inferior.
― Un día de estos tenemos que volver para probar esa torta –vuelvo
a sonreír ampliamente y asiento.
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Ay si!!!! Que lindos!!! Esto necesitaba!
ResponderEliminarEs como volver a empezar con el histeriqueo y todo... Amo esta novela!!
Pd: No nos dejes esperando tanto por favor!!! 😉
Muy lindo capítulo, espero leer pronto el próximo! @andypauliter
ResponderEliminarQue lindo!! No sabes como queria capitulo de esta novela! Me encanta la historia y me gusta que se den otra oportunidad y comiencen de Nuevo!
ResponderEliminarQue lindo capitulo! Espero leer el proximo! Me gustaria que en algun cap Pepe se ponga un poquitito celoso jaja en algun salida a algun boliche o algo pero que le demuestre un poquito de celos a Pau jaja algo tierno
ResponderEliminarQue lindo! Me gusto mucho! Subi mas porfa!
ResponderEliminarQue lindo!!!! Quiero leer mas capitulos ����
ResponderEliminarQue lindo!!!! Subi mas por fa!!!
ResponderEliminarQue lindo! Cuando otro capitulo??? Esta novela es Hermosa!! !!!!!
ResponderEliminarSubi otro!!! Por fa!!! ��������
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