sábado, 4 de marzo de 2017

42

[Ella]

Wow, no puedo creerlo.
Estamos en el día 365 del año y ¿Cuándo fue que paso tan rápido?
Sin dudas, fue bastante intenso, pero puedo decir hoy que aprendí bastante de todo lo que viví. Fue un año bueno, con sus altibajos, pero generalmente, creo que aprendí a disfrutar de cada momento.
Sea bueno o de esos malos que te dan hasta escalofrío recordar.
Desde hace tres años ya es un hecho de que Navidad paso con mi familia, porque a mamá le gusta cocinar para TODA la familia y después quedarnos hasta tarde charlando, riendo, bailando.
Disfrutarnos.
Año nuevo hace tres años consecutivos lo paso con los chicos, en casa de Anita porque sus padres se van con amigos a la costa y nos dejan la casa para nosotros.
Esta vez también nos reunimos en casa de nuestra amiga pero incorporamos a Peter, Flor, Gas y Lali.
Por eso es que ya estoy lookeada y lista esperando a que Pedro me pase a buscar, Gonza precisaba mi auto, y como él me ha hecho favores, yo se lo devuelvo.
Mi celular vibra, avisándome que es un mensaje de whatsapp y era lo que estaba esperando.
“Estoy afuera Pau”
Sonrío.
Cuando le pregunte de si me podía buscar él dijo que si y acá está.

“Voy”
Y sin más, cerré con llave para bajar y encontrarme con su auto, subir del lado del acompañante y verlo.
Su sonrisa y sus ojitos brillosos.
Su camisa color blanca y su jean negro, que ¡mamita querida!
― Hola guapetón –dije divertida y el rio.
― Hey ¿qué te burlas?
― ¡No me burlo! –pero me rio, y parece que sí - ¡En serio tonto! Estas lindo.
― Vos estas linda Paula –dice, después de mirarme tanto como yo lo hice y rio. 
― Bueno, gracias.
Sin más, salimos para casa de Anita que fue quien nos recibió con una gran sonrisa. Ya estaban la mayoría de los chicos sentados en una gran mesa, disfrutando de una picadita que había hecho nuestra amiga.
El clima era de festejo por este gran año que estaba a nada de finalizar, y lo hacíamos todos juntos, ¡con más amigos!
Realmente las horas con ellos eran minutos, y ya nos encontrábamos reunidos, parados, a punto de recibir el año.
― ¡Cinco! –Contamos, como siempre - ¡Cuatro!
La alegría que se vivía era increíble. Particularmente me encantan estas fiestas, las disfruto mucho. De chica siempre disfrutaba de las madrugadas, cuando el abuelo agarraba su acordeón y cantaba, miraba como toda mi familia sonreía, feliz, de comenzar un año nuevo todos juntos. Ahora, crecimos todos, el abuelo ya no está con su acordeón por eso, en las navidades ahora es mi tío quien agarra su guitarra y toca de todo para mantener esa imagen en donde todos sonreímos.
Y lo logramos.
Hoy, aunque hace bastante no comparto años nuevos con mi familia los comparto con ellos, que de alguna manera también lo son.
La familia que elegí.
― ¡Tres!... ¡Dos!... ¡Uno!... ¡Feliz año nuevo! –Gritamos, con sonrisas inmensas.
Chocamos nuestras copas y luego empezamos a repartir abrazos.
― Feliz año bebita –me dice Agos y yo la abrazo fuerte.
Porque las fiestas también me emocionan.
― ¡Feliz años negrita hermosa! – mi amiga de toda la vida, quien me entiende, me apoya, me acompaña y me escucha siempre
― ¡Feliz año negra sucia! –Tomi y su manera de demostrar cariño, su manera de hacerme reír siempre. Creo que la risa es quien te salva de cada caída, y sin duda mi amigo lo sabe.
― Te quiero tanto, feliz año pibito – lo abrazo fuerte y el deja un beso en mi mejilla.
Bastantes abrazos recibo hasta encontrarme con los brazos de Pedro quien antes me murmura:
― Feliz año Pauli –me dice bajito y yo le sonrío. Una de las personas más lindas que conocí este año es él. Más allá de aquellos sentimientos que podamos llegar a sentir, sé que es una gran persona, un gran amigo, un gran compañero.
― Feliz año Peter –sonríe con sus ojitos brillosos y planto un beso sentido en su mejilla.
― Te quiero –murmura y yo simplemente sonrío.
También lo quiero.

02.10 am

Todos estuvimos de acuerdo en no salir, por eso pusimos un poco de música y nos fuimos al patio de la casa de nuestra amiga, el alcohol sigue dando vuelta, y por eso bailamos exageradamente todos y también reímos.
En serio que no me puedo sentir tan feliz, tan bien conmigo misma.
Gente hermosa me rodea y me inspira a estar así, sonriente todo el tiempo.
Lo veo acercarse a mí y yo también me acerco para que me tome de las manos, invitándome a bailar.
― ¿Cómo lo estás pasando? – pregunto, aprovechando cuando le hago dar una vueltita.
― Muy bien –sonreímos – me encanta estar acá, con los chicos… con vos –sonrío, muerta de amor, pero intento no demostrarlo tanto.
― A mí también –murmuro y esta vez él sonríe.
― ¿Con los chicos o conmigo? –pregunta, arqueando una de sus cejas. Yo solo muerdo mi labio inferior.
― Tarado –larga una carcajada – con todos, con vos, con los chicos. Se hizo un re lindo grupo.
― Si, posta. –nos sentamos en unos bancos, a mí me dieron ganas de fumar, a él también.
― Y ahora nos queda Punta –comento – que sin dudas, va a ser el viaje.
― Te juro que necesito estar ya allá –asiento – posta, ahora estoy de vacaciones, pero no es lo mismo estar acá donde estas todo el año que en otro lugar.
― Respiras otro aire, tenes otros horarios –lo veo asentir – lo peor de todo, es que se nos va a pasar volando –digo divertida y el ríe chiquito, asintiendo.
― Siempre pasa, boluda. ¡Una bronca! –rio chiquito.
Suspiro.
― ¿Y ahora cuando comenzas a trabajar?
― Febrero, comienzo con las rondas.
― ¿Nervios? –pregunto y él me mira exagerando miedo, para que largue una carcajada.
― Igual, no va a ser muy distinto a lo que estuve haciendo estos años. Pero ya es distinto, voy a ser titular de pediatría boluda.
― ¡Que orgullo! –me sonríe.
― ¿Me vas a traer a tus hijos?
― Tal vez –sonrío y el frunce su ceño.
― Cuanta confianza –largo una carcajada.
― Obvio que sí, tarado.
Su sonrisa amplia.
― ¿Te puedo confesar algo sin que te enojes? – ahora soy yo la que frunce su ceño.
― Miedo, dale.
― Estar así con vos, charlando, riéndonos –hace una pausa, no dijo nada, pero ya sonrío – me da una pequeña esperanza de que podamos llegar a algo más –me mira, y se me escapa una sonrisa chiquita. Tomo un sorbo de champan porque me ruborizo como lo idiota que soy.
― Ojala –murmuro – al menos no vamos tan rápido como antes –digo y él sonríe.
― ¿Vos decís que lo voy a lograr? –me mira fijo, y yo sonrío.
― ¿El qué?
― Convencerte para volver – lo miro, me encojo de hombros, sonrío chiquito.
Planto un beso en su mejilla y vuelvo a donde está el resto de los chicos.

Yo lo dije, va a tener que remar.

6 comentarios:

  1. Me encanta la novela
    Me encontró este cap espero que subas otro pronto ♡♡♡

    ResponderEliminar
  2. Me encanto! Que lindo que subiste seguido jajaja me sorprendiste y me gusto mucho

    ResponderEliminar
  3. Ame el capitulo! Me gusta que pedro le diga Pau que la quiere. Yo se que estan llendo lento pero me gustaria que avancen un poquito mas jajajaj al menos mas salidas y besos? Jajjaja

    ResponderEliminar
  4. Tu novela me tiene asi ������ quiero mas! Jaja

    ResponderEliminar
  5. Amo tus novelas!!!!! Por favor subi mas!!! Me encanta Este Pedro que se la esta jugando. Ojala avancen un poquito mas. Besos

    ResponderEliminar
  6. Que Linda sorpresa!!!! Me gusto mucho!

    ResponderEliminar