martes, 5 de enero de 2016

29

Lo mire divertido para que eleve una ceja y no aguante más mi risa y él me pegue suavemente en mi mejilla para terminar riendo junto a mí, morder mi labio inferior y apretar sus dos cachetes entre las palmas de mis manos, acortar la distancia y plantar un beso en sus labios, y que vuelva a plantar otro beso pero esta vez más intenso, haciendo que me acople a él.
Hace veinte minutos estamos esperando la pizza que pedimos al delivery, algo había que hacer, entonces fui yo la que me senté en su falda y él el que me hizo caras divertidas para que ría, y charlemos de la nada, o del todo.
― ¡Boluda! – se separa del beso para gritarme. Es un amor. Mi gesto lo hace reír porque me sorprendí a su grito y mordí mi labio.
Tarado.
― ¿Era necesario gritarme? –dije divertida y él rio descaradamente para que yo muerda mi labio inferior y termine rodeando mis mejillas para plantar un beso lleno de risas - ¿Y? ¿Qué paso?
― ¿Qué paso? –Elevo una ceja - ¡Ah, sí! –volvió a gritar y rió por mi cara. Otra vez gritándome a cinco centímetros de distancia – Ya me había olvidado… ¿Qué onda Flor con Tomás?
― ¡Ay! ¿No son lindos? – pregunto, feliz.
― Si, pero le llega a hacer algo y lo mato –sonrío y lo sobro mordiendo mi labio inferior – no, posta boluda… Tomi es re buena onda, pero ¡Vos también sabes lo mal que la paso Flor! –asentí.
― Ya sé, también somos amigas –le sonrío – y Tomi es como mi hermano, esta re enganchado el boludo y Flor no le da mucha bola –rio chiquito – justo hoy temprano me estaba contando
― Me dijo Flor que un día en tu casa él le pidió su número.
― Y para que lo haga boludo… tiene que estar muy hasta las manos. ¡Es un cagon! –Reímos juntos – no, pero posta que cuando se la juega, se la juega posta. Y así le ha ido… muchas veces choco contra la pared.
― Eso tenemos los que no van con vueltas para enamorarse.
― Ay, él –le digo divertida y me sonríe mordiendo su labio inferior.
― Tarada, en serio te digo… y eso que todavía no llegue a enamorarme de vos –sonrío ampliamente y muerdo mi labio inferior.
― Ah, ¿no?
― Recién empezamos…
― Ya se bobo –le digo divertida - ¿pensas que vas a tardar mucho? –el hace una mueca.
― ¡No me corras chiquita! –y hunde sus manos en mi estómago para hacerme miles de cosquillas y yo al instante me encuentre riendo descontroladamente.
― ¡No te corro! –Digo entre risas, como puedo y cuando al fin se digna a tener piedad por mí, me libera de sus cosquillas – solo te pregunto –le digo, cuando al fin puedo respirar. Él me mira divertido.
― Esa no te la creo… ¡Por algo preguntas!
Y niego, con una sonrisa chiquita, mientras vuelvo a apoyar mis brazos en su cuello y nuestras narices se rozan, y tanta ternura me hace sonreír y sentirme un poco rara.
Es raro estar así con él, pero tampoco deja de ser lindo.
Quiero controlarme, sentir que esta todo bajo control. Pero cuando estoy así: sentada en su falda, rodeando mis brazos por su cuello con escasos centímetros uno del otro me siento perdida, quiero soltarme por completo y dejarme llevar por él, por esos ojos brillosos, su sonrisa y esas manos grandes pero hermosas que me abrazan por la cintura atrayéndome un poco más a él.
Quiero miles de cosas con él en un solo instante, y creo que no es normal que este así por un tipo que no hace un mes nos conocemos y que surgió todo esto raro… y único, pero me es inevitable, es que la paso tan bien con él.
― Porque yo tampoco siento que estoy enamorada de vos –hago una pausa, para poder ver sus ojos que miran atentamente los míos – pero creo que no voy a tardar tanto en estarlo.
Muerdo mi labio inferior, muerta de nervios y miedo porque no se todavía su reacción, y quedar al descubierto no es lo más lindo cuando seguís esperando respuestas, sigo clavando mis ojos en los suyos y siento como mis manos transpiran de los nervios.
― Yo tampoco voy a tardar mucho para estarlo –me murmura con una pequeña sonrisa que me hace sonreír a mí y morder mi labio inferior para que una sus labios con los míos en un beso profundo, sin dejar de ser tierno.
Uff, ¡Hasta las manos!

***
Me mira cómplice y yo agarro mis cubiertos, tenedor en mano derecha, cuchillo mano  izquierda, ella hace lo mismo y modulando cuenta hasta tres y sin dudas empezamos a golpear la mesa con el cabo de los cubiertos.
Dos nenas, sí.
―  ¡Queremos comer! ¡Queremos comer! ¡Queremos comer! – canturreamos y reímos juntas, cinco años cada una, creo que Pilar y Úrsula juntas se comportan mejor que nosotras dos (Agostina y Paula).
Nuestra amiga y compañera de risas se acerca a nosotras, obviamente riendo (de nosotras, claro) a lo que nos hace contagiar, porque ella también tiene una risa linda y contagiosa.
Creo que las personas que se ríen mucho tienen risas contagiosas para que, como dice la palabra, contagiar a aquellas que no lo hacen tanto.
― ¡Parecen nenas de tres años! – y yo que nos había dado cinco.
― Más te vale que haya postre –acota Agostina con su boca llena y apuntándola con su dedo índice. Terrible miedo esa imagen.
Miércoles y como la mayoría de estos, nos juntamos a almorzar, pero más para charlar de nuestras cosas (menos de esas de la facultad), de esas cosas que nos hacen reales, nuestro fracasos y nuestros logros, nuestras alegrías y tristezas, aquello que es necesario hablar con nuestras amigas para que simplemente nos escuchen o no, o que nos aconsejen, aquellas cosas (o personas) que sabemos que nos hacen bien, pero también necesitamos de esas que son especiales y que nos  conocen para saber qué camino tomar. Como por ejemplo Flor, o yo.
― ¡Necesito que estén juntos y tengan pibes, YA! – la alteración que maneja Flor.
Si, acabo de contarles todo lo que paso estos dos días con Peter, y a comparación de él cuando hablamos de la posibilidad de que su mejor amiga empiece algo con el mío estalló de celos, de los buenos, porque ambos (incluso Agos) sabe lo mal que la pasó hace un tiempo atrás, y no me pareció raro tampoco la reacción de ella, es que somos amigas desde hace años ya, nos conocemos y tenemos confianza.
― ¡Florencia! –digo, como si me hubiera puesto de acuerdo nuevamente (como cuando empezamos a canturrear hace minutos) a unísono con Agos.
Ambas, ahora con Flor la miramos sorprendida.
― ¡Ay no me miren así, boludas! – Dice divertida – Son divinos los dos juntos, pero banca, me corto las tetas si quedas embarazada flaca  -y reímos, es que ella lo es todo.
Todo, todo, todo.
― ¡Somos dos, obviamente! –le grito divertida
―Ay, forras. Yo que demuestro mi felicidad porque mis dos amigos están juntos y ya quiero que tengan cinco pibes ustedes me dicen esto – se hace la ofendida y yo rio chiquito - ¡Tranquilamente te podría estar odiando porque me vas a robar a mi mejor amigo! Y mira lo feliz que estoy.
― ¡Porque vos te vas a robar al mío, Flora! –y con Agos reímos, ella bufa.
― ¡Ahora habla vos! – no le da opción Agos.
― No sé qué onda… Me parece divino y re buena onda
― ¿Pero? –ínsito a que siga.
― Pero el tema es que yo no sé si estoy tan segura como para empezar a tener algo ¿entendes? –y asentimos las dos – hace cuatro años que no tengo algo serio, como me da él a entender que quiere, y tampoco quiero quedar como la loca histérica y vueltera.
― Es que así estas quedando negri –digo, sin anestesia y le sonrío chiquito – perdón que te lo diga así, pero si no le aclaras las cosas de una al pibe se va a cansar y… ¡Mira que esta hasta las re manos eh!
― Tanto como ella por Pepe –dice Agos y yo muerdo mi labio inferior para reír y golpear suavemente su hombro.
― ¡Estúpida!
― Lali me dijo que hable, tipo que quedemos en hacer algo y ahí aclararle… tampoco así de una, porque si no posta que quedo como una loca –reímos las tres.
― ¡Invítalo a cenar! –Dice Agos – nosotras nos quedamos con Uschi –y asiento a su idea.
― Pero ¿da que le diga yo?
― ¡Obvio mamita! –le dice Agos – aunque disimulen, a los locos le llega un mensaje de su piba y se ponen igual o peor de insoportables que nosotras –reímos.
― Es posta –comento – lo comprobé con Gon  -y volvimos a reír las tres.
Y el almuerzo se hizo un poco largo, porque el reloj marca las cinco de la tarde y nosotras seguimos en el living charlando y riendo de nosotras, pero cuando el timbre suena, Flor se levanta y avisa que seguramente es Lali con Gas, Pepe y su hija Uschi.
― Es que hoy después del jardín hacían día de tíos y sobrina –dice divertida y nosotras sonreímos.
Su hija es la mimada por todos los amigos de su madre, sus “tíos del corazón”  que los ama como si fueran tíos verdaderos, y nosotros la amamos como si fuera una sobrina verdadera, de sangre.
― ¡Tías! –grita con su voz chillona y alegre que nos pone alegre a nosotras y por eso la recibimos con un abrazo grupal, para que terminemos riendo juntas.
― ¿Cómo está la nena más linda del planeta? –pregunto, después de dejar un beso en su mejilla.
― ¡Bien! Los tíos me compraron un helado así de grande –y muestra con sus manos lo grande que fue el helado, aunque se puede notar por las manchas en su carita y su remera con helado que nos hace reir a nosotros, los grandes, recordando que también más de una vez llegamos a casa con la cara y la ropa toda llena de helado.
― No sé a quién matar, si a tus tíos o a vos por mancharte la ropa –y la misma reacción de nuestras madres.
― ¡A nosotros obviamente! –dice Pedro, como también reaccionaria aquella persona que de pequeño nos defendía siempre. - ¿Cómo están? –y ahora nos habla a mi amiga y a mí, acercándose, para dejar un beso en la mejilla de Agos y después otro en la mía.
― ¡Todo bien! –al parecer con mi amiga estamos ultra conectadas, porque volvemos a hablar al mismo tiempo.
― ¡Qué lindo verlas chicas! –y ahora se acerca Lali y por detrás su rubio amigo.
― ¿Cómo va? –que también deja un beso en nuestras mejillas.
Soy yo a la que mandan cambiar la yerba del mate y es Pedro quien me sigue porque en su mano lleva una bolsa con palmeritas recién compradas y horneadas (por el olorcito que largan).
― Que lindo encontrarte por acá –le digo, con una pequeña sonrisa, mientras tiro la yerba al tachito.
― Lo mismo digo –me sonríe, y después de sacar un platito se acerca a mí para esta vez dejar un pequeño beso en mi comisura - ¿almorzaste acá?
― Como casi todos los miércoles –sonreímos – se nos hizo un poco largo el almuerzo –rio chiquito y me sonríe – nos copamos bastante con el tema charla.
― Uff, no hay quien las pare a ustedes con la charla –rio.
― ¡Hey! –le pego en su hombro, quejándome.
― ¿No tengo razón?
― Si, pero igual –sonrío chiquito.
― ¿Igual qué?
― Que no vamos a cambiar tampoco.
― No, eso ni da aclararlo, ya lo tengo re asumido.
― Bueno, mejor así. –sonrío y él muerde su labio inferior.
― Ay no podes ser tan linda – atrás mío deja un beso sentido en mi mejilla y muerdo mi labio inferior, para mirarnos y que él salga a donde estaban los demás.
A veces, simplemente no son necesarias las palabras.

《Estoy abajo 》
Nueve y media de la noche y, como habíamos quedado, el venia para casa después de lo de Flor, yo me había vuelto un rato antes, porque era necesario para mí estar un rato en casa, sola, después de casi todo el día en casa de mi amiga.

《Ahí voy》

Una sonrisa de parte de él que me contagia al verlo y que acorte la distancia para después de un pequeño saludo, subamos a mi departamento. Y que una vez que estemos ahí dentro, el pequeño saludo ya no sea tan pequeño ni tan saludo, que sus manos se enreden en mi cabello mientras yo acariciaba su nuca y me dejaba llevar por él que caminaba hasta una de las paredes para poder permitirse acariciar mi abdomen con sus manos bajo mi remera y que yo simplemente con el roce de su piel me sienta en el aire.
Sube sus manos a mi rostro y nuestras miradas se cruzan y se quedan ahí, fija la una en la otra, una sonrisa se le escapa y a mi poco a poco mi corazón empieza a latir cada vez más fuerte.
― Te quiero para mí, te quiero
Y si mi corazón empezaba a latir cada vez más fuerte, al escuchar ese te quiero para mí no llegue a morirme, porque me esperaba ese te quiero que me hizo acelerar aún más el corazón a punto de que se me salga.
Mordí mi labio inferior, no solo me quería para él.
También me quería para su corazón.

***
¡Ay hola!
Acá nuevamente, agradezco cada uno de sus comentarios que leo todos, todos (incluso los del blog eh) por eso insisto en que no me abandonen en esto.
Capítulo dedicado a mi soff linda, a vos también te agradezco por bancarme en todo esto (y en lo que no es todo esto también)
Y obvio que a Vale, Luchi y Ro que lo son todito, y que desde hace ¿tres días? Ya quiero abrazarlas fuerte, fuerte. ¡Que no se haga muy eterno este año porfa!

Solo eso, gracias a ustedes también.

viernes, 1 de enero de 2016

28


Me es inevitable sonreír cuando los veo a ellos venir hacia mí: ella a cocochito en la espalda de él que se encuentra con una sonrisa amplia (como la mayoría de las veces) que puede contagiar a cualquiera, en especial a mí.
― ¡Tía! – se la escucha gritar locamente, es que ella es una loca linda como su madre, mi hermana… que digamos que yo tampoco estoy un poco cuerda así que… Creo que es algo familiar.
Algo de los Chaves.
 Largo una carcajada y sonrío para abrazar fuerte a mi hermano y que en realidad sea un abrazo grupal, haciendo “sandwichito” a Gonza que se queja y un poco que me putea en voz baja para lograr nuevamente mi risa y la de ella también sin haber escuchado las palabras hermosas dirigidas a nuestra madre, pero como siempre ríe no es algo de otro mundo.
― ¿Cómo están hermosos? – ahora sí, me separo después de dejar un beso en sus mejillas y caminar para dentro, donde seguramente nos esté esperando mamá.
― ¡Bien! ¡La abuela está haciendo milanesas con papa fritas tía!
Su felicidad, la de Gonza… ¡Incluso la mía!
Pero sé que mamá está sufriendo como bien nutricionista es.
Una vez que entramos a casa, el olor a papas fritas invadió mi cuerpo para más o menos sentirme en la gloria y cuando escuche la risa de mamá me dé cuenta de la cara de estúpida que había puesto.
― Gracias Pili por tanto. –murmure y ahora escuche también la risa de Gonza que me hizo contagiar.
― ¿Cómo estas mi amor? –se acerca mamá y me envuelve en sus brazos para plantar un beso en mi mejilla.
― Muy bien –y no les miento, mis ojos brillosos me delatan sacándole una sonrisa a mamá - ¿vos?
― Súper bien… con mi cabello impregnado en olor a frito, haciéndole unas súper papas fritas todas grasientas a mi nieta. ¡Mejor imposible! – largue una carcajada junto a Gonza. Fuera de joda, está sufriendo.
Pero Pilar es su debilidad… Bah, la de todos.
Y es por eso que me dejo arrastrar junto con Gonza también, por la más pequeña de la familia a lo que antes fue mi habitación y ahora es la de ella cuando viene a quedarse en casa de sus abuelos, la que está repleta de sus juguetes y por eso nos hace sentar coligue como ella en la alfombra del piso para que sea yo quien le cuente uno de sus cuentos favoritos con la atenta mirada de ella y mi hermano.
― ¡A comer! – pero cuando ya estoy en la cuarta hoja se escucha a mamá.
― ¡Ufaa! Se venía la mejor parte –se queja haciéndome trompita y yo simplemente apretó con dos de mis dedos su boquita para que ría chiquito.
― Vamos a comer y después Pochi sigue contándote dale – su tío le da una de sus manos para ayudarla a levantarse, y es tanta la energía que tiene que se levanta enseguida obligando a Gon alzarla en sus brazos y llevarla en forma de bolsa de papa.
Yo los sigo unos pasos atrás, ansiosas por esas milanesas con papas fritas.
La mirada atenta a su plato mientras es su abuela quien le corta la carne es para un retrato, y obvio que no dude ni un segundo en sacar mi celular –porque esta vez mi cámara había quedado en casa- para sacarle esa foto y que el ruidito de cuando sacas la foto me delate, que levante enseguida su mirada y me mire ofendida.
Claro que le duro medio segundo porque al ratito de verme reír junto a su tío y abuela ella se sumó a las risas.
Esto es lo que elijo: compartir un almuerzo con ellos que son los que pueden permitirse estar acá – otros como papá y Delfi trabajan- para reír de cosas mínimas pero simplemente reír, eso es lo que cuenta.
― ¿Ya te vas?  -pregunta mamá mientras seca sus manos caminando hasta donde me encuentro yo: en el living a punto de ponerme mi mochila en la espalda y caminar hasta casa: un pequeño enorme quilombito había quedado. Me limito a asentir y ella, sin decir nada hace una trompita que me hace reír un poco – dale, quédate…nos acostamos en la cama grande a mirar la novela.
― No miro yo la novela ma –le sonrío chiquito.
― Bueno mejor, así me contas un poco de tus cosas, hace mucho no hablamos.
― ¡Chusma! –ella ríe – bueno está bien, pero pones el aire y me abrazas – me acuerdo que cuando era más chica, en pleno verano se me daba por ir a su cama para quedarme con ella abrazada, ella se dejaba abrazar, pero prendía el aire acondicionado porque obviamente el calor era inmenso, y nosotras nos queríamos seguir abrazando.
― ¡Nooo! –Le grite divertida – ¡Mamá!
Ella es fanática de su Facebook y de compartir estados y fotos.
Adivinen qué puso de estado.
― ¿¡Que!? Es súper tierno –ni un gramo de diversión. Está hablando en serio y más ganas de asesinarla.
― “Como cuando era una bebe, abrazaditas en la cama grande con mi Pochi” ¿¡ES NECESARIO!? –y ella ríe un poquito. La mato, ¿encima se ríe?
― Si es necesario, estar así con vos… Todavía falta que me cuentes tus cosas con tu noviecito, como antes.
― No tengo novio ma.
― Boe, ¿te crees que porque estoy vieja ya no entiendo nada? Dale, háblame de las risas de hoy temprano.
― Era Simón –el único nombre que se me cruza por la cabeza. Gracias amigo – vino a desayunar –agradezco la facilidad de mentir, pero no tanto lo bien que me conoce mamá.
― Dale Paula. Te conozco… Pasa algo con Pedro ¿no?
― ¿Eh?
― El otro día Pipi te mando al frente –dice divertida y simplemente me limito a morder mi labio inferior.
― Pendeja –murmuro y ella sonríe. Pise el palito – Bueno si, pero no tiene que saber papá ni nadie –su sonría amplia. – En serio ma. Hasta que sea un poco más serio…
― ¿Te enamoraste? –y su pregunta me sorprende, nunca me había preguntado esto yo misma. ¿Estoy enamorada?
― No –respondo – bah… no sé. –Frunzo mi ceño y ella eleva una ceja – recién empezamos posta ma… creo que todavía ni me enganche, pero… él es muy lindo y bueno.
― ¿Y él? ¿Se lo ve enganchado?
― Creo que va igual que yo, no sé… Pero sé que no quiere que sepa papá hasta que termine con la carrera, ya le queda nada, y no quiere que esto que recién empieza influya, aunque no tendría que hacerlo tampoco.
― Esta bien igual Pau –asiento – igual, es re obvio que ahí pasaba algo, aunque ni lo conozco al flaco, pero te saque la ficha mal a vos eh –sonreí.
― ¡Como me conoces mamita, eh! –y la abrazo, para que ella ría y deje un beso en mi frente.
― ¡Soy tu madre! – y suena tanto al hombre diciéndole  a su hijo “soy tu padre…” del video que se hizo viral que me hace reír mucho, y como mi risa es contagiosa, o eso dicen, la escucho reír enseguida a ella.
Lo es todo.

Doy golpecitos seguidos con mis tres dedos a la mesa de madera con la mirada fija a él y con una sonrisa divertida, se fue, esta ido y me colgó hace ya diez segundos. Su mirada es a la nada y mis dedos cada vez más fuerte chocan con la mesa.
Hasta que no aguanto más.
― ¡Tomas! –Le grito, si, grito y lo veo saltar del susto al instante se me escapa una carcajada y él sigue mirándome con su ceño fruncido - ¡Colgaste flaco! – y no puedo sacarme de la mente su cara cuando grite su nombre.
― ¡Estúpida, me asustaste! –reí divertida.
― ¿En qué pensabas? –quise saber, mientras le pasaba el mate naranja que tiene como dueño a él.
Despues de quedarme a dormir, porque termine durmiéndome, con mamá, siendo cuatro y media de la tarde le mande un mensaje a mi amigo que quería compartir mate con él y por estoy acá, porque también quería compartir mates (y charla) conmigo.
― En la mina esta – elevo una ceja – Flor, tu amiga boba.
― ¿Qué paso con Flor? –y le hago una carita igual al emoji de la luna pervertida de whatsapp.
― Ay, si sabes que le pedí su número ¿Qué te haces? – uno de esos días en que cenamos en casa todos juntos, mi amigo no es ningún boludo y aprovecho la cercanía de la morocha con sonrisa linda de Flor.
― Si, pero como no me contaste más nada, gil
― Es que es un constante histeriqueo y ya no sé.
― Y si negro, la flaca no se te va a abalanzar para decirte de ir a tomar algo ¿entendes?
― Boluda, siempre tiene algo y me cancela a último momento… entiendo que su hija le demanda mucho, pero bueno, así nunca va a empezar algo.
― Te metiste en algo complicado Tomi –sonrío – que se yo, Flor hace mucho que está sola, y estos últimos año solo se enfocó en su carrera, su trabajo y su hija –lo veo asentir.
― Es un minon, re buena mina… pero viví un poco para vos también flaca –rio chiquito.
― No sabía que estabas tan hasta las pelotas ¡forro! – me sobra mordiendo su labio inferior.
― Es que posta que me interesa mucho –sonrío – creo que fui claro, pero bueno
― Ella también se la tiene que jugar un poco –completo su idea y lo veo asentir – ya vas a ver que se va a dar cuenta, y si no, la mato, ¡mira lo bomba que sos, boludo! –Reímos juntos – lástima que no me das bola si no te chaparía.
― Cállate que estas a full con tu Peter  - reí y mordí mi labio inferior –y seguro que con esa sonrisa de pelotuda ya… - e hizo una de sus señas
― ¡Tomas! – que me hizo gritar, claro.
― Apa, no lo negaste –revoleo mis ojos y suprimo una sonrisa.
― No, pero tampoco daba esa seña, estúpido.
― Bueno pero si
― ¡Basta! –Grite entre risas – sí.
― ¿Y? ¿Qué onda?
― Bien…
― Ay Paula, no te estoy preguntando eso, no me interesa como estuvo el flaco en la cama –largue una carcajada- te pregunto ahora con él, ¿Qué onda? –Sigo tentada y él muerde su labio inferior - ¡Te odio!
― Desayunamos juntos y seguimos así, como si nada.
― O como si todo –sonrío.
― Me invito a cenar.
― ¿Segundo round? –rio divertido
― Sos un pervertido. ¡No todo es sexo en la vida, nene!
― Despues hablamos a ver qué onda –muerdo mi labio inferior y él volvió a reír.
― Yo que le iba a lavar la cabeza a Florencia, olvídate
― No necesito de tu ayuda Paula, raja
― Ay anda, forro –él ríe y se acerca a abrazarme y dejar un beso en mi mejilla.
― Pórtate bien eh
― ¿Cuándo no?
― Ayer a la noche –reí chiquito.
― ¡Me porte bien!
― Ay cállate, chau
― Chau Tomito –planto otro beso en su mejilla y salgo para la parada del colectivo que después me va a dejar en la esquina de la cuadra del departamento de Pedro.
Ponerse los auriculares y ponerle play a la música es una buena opción de escaparme del mundo por unos minutos, pero no de mí, la pregunta de mamá vuelve a mi cabeza enseguida sin importar en donde estoy ni que tampoco estoy yendo a casa de él para hacerle compañía con unos mates para después cenar juntos.

“¿te enamoraste?”

Mi respuesta fue clara. Un no gigante y seguro se me escapo, y en verdad siento que es verdad, no me siento enamorada, si siento que es un ser hermoso y que amo pasar tiempo con él, como ayer a la noche que me hizo sentir tan bien, es que es tan lindo, desde su alegría constante hasta su forma de ser conmigo, de cuidarme, de simplemente mirarme, acompañarme… Y sí, estoy hasta las manos, me gusta, me gusta mucho.
Pero no creo que sea amor… Al menos no por ahora.
― ¡Voy! – al llegar a su edificio toco el portero y cuando pregunta quién es y le respondo enseguida me responde que baja a abrirme y yo le sonrío al portero como una estúpida.
― ¡Hola! –dice, con alegría y yo le sonrío, contenta de verlo.
― Hola –nos unimos en un abrazo chiquito y un beso en mi comisura, para separarnos y sonreírnos - ¿Cómo va?
― ¡A full! Sigo estudiando, pensé que venias más tarde por eso –sonrío chiquito.
― Pero me dijiste que venga tipo siete… no hay mucha diferencia –digo, después de mirar la hora en mi celular, mientras esperamos el ascensor.
― No, está bien negri –me sonríe – solo que tengo un quilombo importante en la mesa del comedor, no vale asustarse.
― Pff, ya estoy curada de espanto –rio chiquito y me acerco un poco más a él, queriendo dejar un beso chiquito en sus labios. Pero las puertas del ascensor se abren e interrumpen, haciendo que él ría- ¿De qué te reis gil? –lo codeo y vuelve a reír.
― Quiero mi beso.
― ¡Olvídate!
― Aaaah –su puchero. Mi autocontrol - ¡Dale!
― No nene
― Uno chiquito –muerdo mi labio inferior.
Ay, lo odio.
― ¡Te reíste!
― Pero porque no das más de linda y me causo tu cara de frustración cuando se abrieron las puertas y apareció la chica esa en el ascensor.
― Que oportuna yo también para querer chapar justo cuando estábamos esperando el ascensor –rió divertido.
― Bueno, pero ahora ya estamos adentro.
― Y por llegar –le señalo el tablero en el que marca que estamos en el tercer piso y el nuestro (o el de él) es el cuarto.
― Uno chiquito –me murmura y se abalanza para plantar un beso en mis labios y que me sea inevitable sonreírle – hola –dice y yo rio chiquito.
― Hola –y vuelve a besarme, esta vez dejándose llevar un poco más, arrastrándome a mí para que también me deje llevar por él y que finalmente lo logre, que enrede mis brazos por su cuello y que profundice el beso para que, justo cuando estábamos decididos a seguir, el ascensor frene y las puertas se abran.
Nos separamos, sí, pero yo seguía con mis brazos en su cuello y él con sus manos en mi cintura, mirando fijamente a la pareja de ancianos que nos miraban con ¿asco?
Qué vergüenza.
Rápidamente nos soltamos (esta vez del todo) para salir del cubículo y caminar lo más rápido posible a la puerta del departamento.
― ¿Te das cuenta que es la segunda vez consecutiva que nos pasa esto? –le pregunto, sacada, no se si reír o… si reír es buena opción, y para él también lo es.
― ¡Culpa tuya!
― ¡Vos nene! Encima que te me reis, me chapas y no solo eso, me haces quedar como una pervertida que le gusta chapar en el ascensor delante de esos viejos. – Lo escucho reír nuevamente.
― Lo que ellos no saben es que sos la mejor chapadora en ascensores…bah, mejor chapadora a secas –dice divertido y yo muerdo mi labio inferior para pegarle suavemente en su mejilla.
― ¡Sos un tarado! –Reímos juntos y él aprovecha la escasa distancia para volver a besarme cortito - ¿queres que prepare mate?
― Me corrijo, sos la mejor en general –muerdo mi labio inferior y le regalo una de mis sonrisas.
― Lo sé, lo sé – me sobra mordiendo su labio inferior para que yo ría, plante un beso en sus labios y salga a preparar el mate mientras el sigue con su estudio.
Uff.
Creo que no me va a costar mucho enamorarme.

•••
¡Holaaaaaa!
Feliz comienzo de año, feliz 2016.
Y si, en algún momento tenía que volver, agrácele a arroba rociopauliter que es especialista en insistir y en bancarme [te adoro mil]
En fin, otro año más por acá, escribiendo sobre ellos… o ellos haciendo que los escriba.
No sé si es el mejor, porque tengo más sueño que cualquier otra cosa, pero acá estoy… Espero que sea un buen capitulo para ustedes.
¡Nos leemos en el próximo!

jueves, 3 de diciembre de 2015

27

Entreabro los ojos obligada por la claridad que me da de frente por las hendijas de las persianas, suspiro y me odio por despertarme antes de la alarma, es cuando me estiro que uno mis pies tocan una de sus piernas y ahí caigo en todo, todo lo que paso anoche, desde aquellos besos en el ascensor hasta cuando él fue el encargado de sacar mis prendas entre besos y caricias, y yo la suyas, entre suspiros y recorriendo su espalda desde lo más alto hasta su final, caricias y suspiros entre besos y pasos hacia donde estamos ahora para encontrarnos de una manera más profunda, más íntima. Más de nosotros.
Duerme, o eso creo, bocabajo con su rostro para aquel lado, y al bajar la mirada hacia su espalda me es inevitable pasar uno de mis dedos por esta, mordiendo mi labio inferior, volviendo a recordar las veces que acaricié ayer por la noche-madrugada. Siento como se queja y a la vez se mueve a penas para que me sea inevitable sonreír y morder mi labio inferior.
Así de estúpida me tiene.
— Mm ¿qué hora es? – dice con su voz ronca adormilada. Y yo que no soy ninguna boluda, después de ver en el reloj que se encuentra en mi mesa de luz, vuelvo a su espalda y con la excusa de dibujar la hora vuelvo a tocar la misma suavemente.
— ¿ochocientos catorce? -– largo una carcajada.
— ¡Noo! Concéntrate Pedro. –me divierte todo este juego por eso es que vuelvo a dibujar en su espalda.
— ¡¿Nueve y diez?! - se sobresalta y yo muerdo mi labio inferior.
— ¡Siete treinta!
— Siete treinta… - dice ahora mucho más tranquilo y gira su cuerpo para quedar frente a frente y poder ver su sonrisa y él la mía – hola linda - murmura mientras pasa uno de sus brazos por mi cintura y yo me acerco lo suficientemente como para que nuestras narices se encuentren y que nuestros labios no tarden en unirse suavemente.
— Hola – también le murmuro y sonrío chiquito mientras él vuelve a unir nuestros labios y me siento tan bien que un suspiro se me escapa para dejar otro beso en sus labios y separarme un poquito, mirarnos y sonreir chiquito.
— ¿Y si nos quedamos así toda la mañana? - dice, mientras corre un mechón de pelo de mi cara. Muerdo mi labio inferior y niego, aunque muera por asentir miles de veces.
— Yo si puedo, vos no - lo sobro, con un tonito burlón y el eleva una de sus cejas – hoy tengo día libre – muestro mi sonrisa amplia y sobradora.
— ¡Aaaah no! - se queja con un tono que sí, me puede muchísimo y hace que vuelva a acercarme para besarlo chiquito con una sonrisa.
— ¡Ah sí! – digo divertida y me mira con su ceño fruncido, yo no puedo parar de sonreír.
Se levanta un poco para literalmente tirarte arriba mio y empezar a besarme mientras con sus manos empieza a hacerme cosquillas y yo al instante empiezo a mover mi cuerpo a causa de la sensación que tengo hacia las cosquillas.
— ¡Para boludo! - grito como puedo, entre risas y sus besos, él termina dejando de hacerme cosquillas para reír y que se separe para poder vernos, manteniendo la escasa distancia.
— ¿Qué? – no para de mirarme.
— Muero de hambre. – se me escapa una carcajada y muerdo mi labio inferior
— Ni en pedo me levanto – le aviso de antemano y él vuelve a elevar una ceja.
— Entonces yo tampoco – y se vuelve a acostar, poniéndose de costado sin dejar de mirarme. Sonrío chiquito y también giro para ponerme de costado y quedar frente a frente, nuevamente.
— Desayuno – murmura y yo río chiquito, niego seguidas veces – desayuno, desayuno –largo una carcajada.
— ¡Pedroooo!
— Dale– murmura cerca para dejar un pequeño beso en mis labios que me obliga a unir nuevamente nuestros labios en un beso profundo que nos hace suspirar a la misma vez y reír un poquito.
— Bueno, chau – amago a levantarme pero él me agarra de uno de mis brazos tirandome nuevamente en la cama haciéndome reír, que se acerque para unirnos en un beso lleno de risas, que se transforma en un beso profundo e intenso, por eso es que rodeo sus mejillas con mis manos y se acomoda un poco más para seguir con este beso que hace que se nos escape algunos suspiros, que yo rodee su cintura con mis piernas y que vuelva esa guerra entre nuestras lenguas, mientras sus manos vagan por mi cuerpo, y vuelva esa sensación de estar flotando.
— ¡Aay! – me queje cuando mordió uno de mis hombros. Seguimos en la misma situación que hace un par de minutos: acostados uno al lado del otro, yo mirando al techo, el de costado, por eso la mordedura en mi hombro, para llamar mi atención– ¡Bruto! – se me escapa una sonrisa chiquita que hace rebote en su rostro y aprovecha la cercanía para dejar un beso cálido y suave.
— Te ayudo con el desayuno – exagero asombrarme y lo veo morderse su labio inferior tapando una sonrisa – es obvio que es lo que querías escuchar.
— ¿Tanto se notó? – pregunto divertida, marcando la palabra 'tanto'
— ¡Hace como una hora estoy esperando a que te levantes nena!
— ¡Hey! Te recuerdo que yo me estaba levantando y vos me frenaste, así que no me eches la culpa a mí.
— Obvio que tenes la culpa – Grita. ¡Loco! – mírate, sos hermosa, ¿cómo hago para no frenarte?
— Ay cállate, ahora te encargas vos del desayuno. – y enseguida eleva una de sus cejas con una expresión de "¿es posta?" – Si– le aclaro su duda.
— ¡Paulaaaa! – suena igual que yo al quejarse por eso me hace reír y lo contagio.
— Tarado – y ahora sí, sin vueltas y sin interrupciones me levanto para buscar un remerón e ir a la cocina para preparar el desayuno para dos.

Mi concentración que esta al tope en las dos tazas que llevo hasta la mesa del comedor hacen que todos mis sentidos se centren en estas dos, y cuando llego a apoyarlas al lugar en donde nos sentaremos a compartir el desayuno, levanto la mirada y me encuentro con él mirándome divertido y no puedo evitar elevar una ceja.
— ¿Qué? – pregunto sin entender esa sonrisita.
— Te estaba diciendo que te estaban llamando –y me muestra mi celular en una de sus manos - ¿estabas concentrada o me parece a mí? –rio chiquito.
— Es que odio lavar los pisos, posta –y larga una carcajada – además… mira el rico café que te prepare.
— Yo ya soy fan de tus cafés – y se acerca a darme el celular y yo para dejar un pequeño beso en sus labios que lo obliga a hacer la misma acción.
— Mi vieja… -comento cuando ya estoy sentada desayunando con su compañía y recién ahora veo quien me había llamado.
— Seguro quiso ser de despertador y no funciono –dice divertido y yo sonrío mientras apretó para llamarla.
— Es muy típico de ellas –coincido mientras escucho los dos tonos pasar y la voz de mamá.
—  Pauli, hija ¿te desperté? – y una carcajada se me escapa para que el ría chiquito – Ah, interrumpo.
— No ma, justo estaba haciendo el desayuno y bue, había quedado en la habitación. ¿Todo bien?
— Si tomando unos mates con tu hermano, tu papá ya salió a trabajar y en un ratito llega la peque, hoy me toca hacer de niñera hasta que tu hermana salga de trabajar.
— Mándale un saludo al otro loco, en un ratito estoy por allá, hoy tengo día libre y re juega que mi mamá cocine para mí ¿no? – sueno divertida y veo a Pedro negar seguidas veces sin poder creerlo para hacerme reír chiquito.
— Tu sobrina ya pidió milanesas con papas fritas, ¡Pánico! –rio nuevamente.
— ¡Uy que rico! Ya fue ma…
—Bueno entonces te espero
— Dale mami, nos vemos en un ratito.
— Besos para aquel anónimo que se rió y otros para vos -  largo una risita.
— ¡Estás loca! Chau ma
Cuando finalizo la llamada, elevo la mirada y me encuentro con él mirándome expectante para que vuelva a largar una risita.
— “besos para aquel anónimo que se rió…” –cito las palabras de mamá y él ríe.
— ¡Uh, lo que te espera! –reímos los dos.
— ¡Es fatal! –muerdo mi labio inferior y tomo un sorbito de mi café.
— Bueno, yo me voy a tener que ir –mira la hora por su celular para volver a cruzar mirada conmigo y hacer un gesto de piedad y tristeza para que logre mi risa.
— ¡A estudiar se ha dicho! Vamos que falta poquito. –Él asiente mordiendo su labio - ¿Ya tenes fecha del final?
— Si ya me dieron el cronograma de fechas hace rato, ya el viernes que viene rindo.
— ¿Nervios? –pregunto con una sonrisa chiquita.
— Es raro, tipo a veces no doy más de los nervios y en momentos estoy re seguro… ¡Que se yo! –sonrío y me paro en el mismo momento que él lo hace.
— Agos siempre me dice que la seguridad mata todo nervio –lo veo asentir con una pequeña sonrisa.
— Lo que pasa que la seguridad me dura unos cinco minutos no más –rio con él.
— Bueno, tranqui –apoyo una de mis manos en su hombro y enseguida apoya la suya arriba de la mía. – Te va a ir súper bien – le regalo una de mis sonrisas.
— Vos estas súper bien –dice divertido- agarraba para el culo la conversación –largo una carcajada que lo hace contagiar para también pegarle suavemente una cachetada.
— ¡Estúpido! –ríe chiquito y con sus dos manos apoyadas en mi cintura me atrae más a él para terminar uniendo sus labios con los míos y formar un beso cortito lleno de risa.
— A la tardecita podrías venir a tomar unos mates a casa ¿Qué te parece?
— Lo voy a pensar –me hago la interesante para que él me sobre mordiendo su labio inferior y que termine riendo – dale, te hago el aguante –sonríe para besarme chiquito y separarse.
— Si Miguel me reprocha que llegue tarde ¿le digo que estaba chapando con su hija? –rio divertida.
— Y… si vos queres recibirte, mejor pone otra excusa –larga una carcajada.
— Sos hermosa –rodea mi rostro con sus manos y roza su nariz con la mía –muy –inevitablemente muerdo mi labio inferior para unir mis labios con los suyos.
— La paso muy bien con vos –le murmuro y escucho un suave “yo también” para que me bese cortito – dale, ándate.
— Si, chau –planta otro beso – te espero entonces –asiento.
— Te aviso cuando estoy yendo –asiente también, y me dedica una de sus sonrisas cuando ya se encuentra fuera del departamento – chau –le murmuro y él de lejos murmura otro “chau”.
Al cerrar la puerta, suspiro y enseguida me reprocho de que no puedo estar tan hasta las manos por este pibe, es que posta es hermoso, sus actitudes son hermosas, y bueno… ni hablar de lo fuerte que esta él.

¡Como para no estar hasta las manos! 

•••
¡Holaaaaaaaaaaaaaaaa!
Ay que lindo es volver.
Les cuento que sigo a full con matemática, porque es mi karma y siempre lo será.
Pero le estoy poniendo las mejores de las ondas para despues quedarme libre y seguir a full con estos dos loquitos que estan hasta las manos uno por el otro (y yo por ellos).
En fin, no les aseguro nada, pero tratare de que el abandono dure menos como cuatro personas, que verguenza por dio'.
¡Comenten! si les pinta, y si no también.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

26

[Ella]

— Ay te quiero –uno nuevamente mis labios con los suyos  – te quiero – murmuro otra vez mediante cada beso.
— Te quiero – me murmura suavemente y siento como mi mundo empieza a girar y girar. Le sonrío chiquito y vuelvo a unir nuestros labios esta vez en un beso más exigente, rodeando su rostro con mis manos para terminar rodeando su cuello con mis brazos, y que al sentir sus brazos en mi cintura me entregue completamente a este beso, disfrutando de esa sensación que se me presenta simplemente con un beso con los ojos cerrados. Me acuerdo que cuando era chica no entendía porque los personajes de las películas o mamá y papá se besaban con los ojos cerrados. A medida que paso el tiempo y tuve mi primer noviecito me di cuenta de que estos pequeños gestos hacen aún más especial los hechos.
Cierro los ojos y solo puedo pensar en él, en sus besos, en como nuestras lenguas juegan entre sí, en como acaricio su cuello con mis manos y en el gran impulso que tuve cuando me acerque más a él y cuando quiera ponerme en su falda para seguir sintiendo y pensando en todo esto, también pensemos en el lugar y espacio donde estamos y que tal vez parar sea una buena opción.
Murmura algo que no logro entender entre besos aún más tranquilos y dulces que nos intercambiamos, todavía no logramos separarnos, pero si caer en la realidad.
— Subamos – dice con su voz totalmente agitada entre besos y en el momento que caigo en lo que hizo me separo para dirigirle una mirada. Muerdo mi labio inferior y puedo notar mis labios hinchados por tantos besos que claramente ambos queremos seguir dándonos.
Simplemente me limito a asentir.
Y claro que ninguno de los dos quería perder el tiempo hasta llegar al departamento, por eso es que me agarro desprevenida y llevándome a una de las paredes del ascensor comenzó otro beso aún más apasionado que sin dudar y sin perder tiempo me uní, dejándome llevar, porque en esto consiste los momentos de la vida: dejarse llevar por esa leve intuición que tenes en momentos ¿importantes? ¿Decisivos? Que te presenta la vida.
Suspiro cuando el bajo con sus besos a mi cuello y sonrío por placer, por permitirme sentir estos besos que me regala, estas sensaciones que quiero seguir sintiendo.
— Peter –le murmuro y me doy cuenta de que mi voz esta igual o peor que la de él al pedirme que subamos.
Me mira y reímos, nerviosos y  yo juego con sus labios y mis dedos. Al darnos cuenta que la puerta se abre nos separamos, y menos mal que fuimos capaces de hacerlo, Mirtha mi vecina del  mismo piso nos mira con una sonrisa.
— Paulita – me saluda y yo muerdo mi labio inferior, intentando no reírme.
— Hey, Mirtha. ¿Cómo va? –pregunto con un tono agradable aunque por dentro quiera matarla por tan oportuna.
— Bien, hoy estuve con tu papá ¡Todavía se acuerda cuando vino a casa a tomarme la presión! ¡Qué hombre memorioso! – una sonrisa totalmente fingida, miro a Pedro y está sufriendo, por eso rio chiquito.
— ¿Vio que mem…
— Disculpe señora –habla por primera vez él – va a sonar un poco grosero pero ¿usted ve lo que es esta mina? No puedo con esa boca… usted seguramente entiende, seguro le paso cuando fue joven que no podia contener todo… el amor que le tiene a esa persona. Permiso –me agarra de la mano tirándome hacia mi departamento y solo alcanzo a reírme a carcajadas.
— ¡Pedro! –Me quejo entre risas y vuelvo a mirar a Mirtha que quedo más o menos impactada y vuelvo a reír - ¡Perdón Mirtha!
Entramos al departamento y él carcajea fuerte, lo que me hace contagiar y que me acerque a él para enredar mis brazos en su cuello.
— Te zarpas boludo
— La cara que puso boluda –y no podíamos parar.
— Yo no sé con qué cara la miro mañana.
— Ay cállate, me tendrías que agradecer, porque onda que iba a empezar con el fanatismo a tu viejo
— Bueno si, ahí estuviste re bien ¿pero era necesario decir eso? ¡Hubieras puesto cualquier otra escusa!
— Pero es la verdad boluda –reí – y ojo, dije amor… peor era “calentura” –reímos los dos.
— Sos un tarado –bese su mejilla para después plantar un beso en sus labios que él quiso seguir, y yo no me negué mucho que intensifique el mismo pegando nuevamente nuestros cuerpos y haciendo que nuestras lenguas exploren nuestras bocas y se enreden entre sí.
— Me gustas tanto –dice entre besos que no paro de darle – tanto – acaricia de arriba abajo mi espalda y un suspiro se escapa de mi boca que hace que el beso se vuelva aún más intenso y que caminemos sin saber a dónde pero sabiendo a donde queríamos llegar.
— Peter –mi voz se nota tan vulnerable al sentir como deja besos en mi cuello. Siento la pared fría contra mi espalda culpa de él cuando levanta un poco mi remera y empieza a acariciar mi piel, haciéndome temblar y que no deje de acariciar su espalda tampoco.
Siento como sube cada vez más mi remera y como cada vez sus besos se intensifican haciendo que mi respiración se vuelva mucho más irregular, que mis manos no dejen de vagar en su espalda y que no deje de morder mi labio, sintiendo las miles de sensaciones que me hace sentir por segundo. Se separa de mi cuello para volver a mis labios y hundirnos en un beso lleno de pasión interrumpido cuando se encarga de sacarme la remera y que yo aproveche a morder su labio inferior, me separe de la pared y suba su remera, logrando otra vez interrumpir el beso y sacarle ésta de una vez por todas.
Me mira y lo miro, nuestras miradas son tan profundas que no hacen falta palabras, él es quien vuelve a unir nuestros labios y quien me toma de las caderas haciéndome subir a su cuerpo y que con mis piernas lo envuelva.
Caminamos directo a la cama y en cuestión de segundos siento como mi cuerpo se hunde en el colchón, abro mis ojos y lo veo a él encima mío pero sin aplastarme apoyando sus brazos a los costados de mi cuerpo. Sigo abrazándolo con mis piernas y bajo mis manos a su espalda para recorrer todo su cuerpo mientras un beso nace dulce y tranquilo para continuar con la pasión que hace minutos ya empezó y va a seguir.
Sujeto su cara con ambas manos y sentirlo así me hace sonreír, siento como mi cuerpo se llena a medidas que vamos en busca de más, como esa sensación rara que antes aparecía ahora se convierte en una sensación de disfrute, de pasión pero también de cariño.
No sé si es amor, pero que se siente lindo estar así, con él, unidos y eligiéndonos de esta manera, se siente.
 Me encanta que sea él el que este acá, y que sea yo quien este con él, me encanta que nos hayamos elegido, me encanta estar acá.
Me encanta él y su manera de hacerme sentir tan bien, de poder disfrutarlo, de besarlo infinitamente, recorrer su cuerpo entre besos y caricias, entre susurros y suspiros.
Él me encanta, y creo que ya no hay vuelta atrás.
— Ay mi amor –se me escapa en un murmuro mientras no dejamos de mirarnos y yo acaricio sus mejillas, cuando caigo en lo que dije él ya se está mordiendo su labio inferior y tiene una pequeña sonrisa que me hace sentir más liviana y cuando vuelve a unir nuestros labios en otro beso infinito…
Siento que no hay estado más lindo que estar así.
Con él.
•••
¡Y llego el momento!
Espero que haya superado sus expectativas.
Estos capítulos me hacen dudar mucho de que si lo que escribo esta bien o no,
Por eso es que les voy a pedir que dejen sus comentarios.
¡Por favor!

Y nos leemos pronto.

25

[Él]

Frunzo mi ceño y logro que ella ría para que deje un beso en mi mejilla y que todo el enojo que alguna vez tuve cuando ella me dijo que cantaba mal se me vaya al instante. Al instante como también nos abrieron la puerta de aquel sexto ce para encontrarnos con Simón y su sonrisa de diversión, un abrazo a su amiga y después un saludo de mano conmigo.
— ¿Cómo va Pepe? –pregunta para que después palmee mi espalda.
— Todo bien, ¿vos? – nos sonreímos amablemente y una vez al entrar al departamento me encuentro con todos ellos: un grupo de amigos no ocupando el living del departamento que comparte Tomas con sus padres. El cual prácticamente nos vimos una vez en la vida, salvo aquella vez que él estaba viendo la función a un costado. Un poco fuerte.
 Ella ya está saludando a cada uno y por equis razón se encuentra riendo, cosa que no es raro en ella.
— ¡Hey, Pepe! –me saluda Agos desde su lugar y yo sonrío y me acerco para saludarlos a cada uno de ellos.
— ¿Cómo va? –termino con los saludos con Tomas y él sonríe.
— ¿Todo bien che? –me pregunta y yo asiento.
— ¿Llegaron a conocerse? –pregunta Anita.
— Nos habíamos cruzado en la fiesta de Florencia ¿verdad? –Me pregunta – y bueno, después cuando el capo defendió mi lugar de payamédico como campeón –reí y palmee su espalda suavemente.
— Pero no habíamos hablado nunca –él asiente.
— Sí, tenemos que tener una charla seria nosotros dos –y cuando dijo “seria” empezó a reírse, a lo que nos hizo contagiar al resto.
— Che Tomo me mando así no más –dice Pau con un bol en donde lleva unos los ingredientes para hacer una ensalada de rucula, tomate y huevo.
— Si, eso si no me preguntes donde está el aceite ni nado eso, supongo que debe estar en el mueblecito.
— Nosotros vamos al patio, mientras vigilamos el asado que se está mandando Agus –dice Simón y enseguida asiento y los sigo a ellos.
— Dame esto –me frena ella, y me saca de la mano aquel suéter de lana que traje por si se levantaba vientito. Le sonrío y ella me sobra divertida - ¿Qué?
— Nada –murmuro, y dejo un beso en su frente, para salir por aquella puerta donde salieron el resto de los chicos.
Cuando salgo me encuentro con una terraza bastante amplia, donde tranquilamente se puede poner una mesa y cenar ahí mismo, y así lo hicieron. Después a unos pocos metros está el fogón ya con el asado puesto y en un equipo de música se puede escuchar buena música que me hace tararear mientras me preparo un fernet, después de que Agustín me diga “vos manéjate Pepe eh” y claro que lo hice.
— ¿Hace mucho que se conocen con Pau? –pregunta Simón y yo niego, y me limito a responder.
— No, fue la misma semana de la fiesta de Flor –comienzo – creo que fue un miércoles que yo tenía las practicas evaluativas y fuera de joda hacia como unos veinte minutos estábamos esperando para empezar. Resulta que Miguel, el papá de Pau las estaba esperando a ella y a Agos para que tomen algunas fotos.
— ¡Nooo! –Dicen a coro los tres - ¿¡Veinte minutos esperando para que sean estas dos desastrosas estudiantes de fotografía!? –sigue Simón y yo rio divertido.
— Quería matar a medio mundo, hasta que bueno después me entere que me había ido súper bien y se me paso –rieron junto a mí.
— ¿Y seguías con ganas de putearla a las chicas?
— ¡Uh que temón! – Exclama Paula y todos nos damos vueltas para verla bailar divertida junto a las chicas, imposible sonreír.
— ¡Cállate cotorra! Pedro nos está contando como se conocieron –dice Tomi y cruzamos miradas, para que ría divertida.
— ¿Sigue odiándome? –pregunta y ahora ellas también se suman a la charla.
— En el momento les tuve un odio importante –ella junto a Agos rieron – pero después se me pasó.
— Boludo pero hace ¿tres semanas? Y parece que se conocen de toda la vida –dice Agustín y asiento.
— Posta que es muy loco –digo y la veo asentir.
— Lo que pasa que a los dos días me veía en el auto de él yendo a los pedos a la clínica, y después me re ayudo con todo… Tipo, ni nos conocíamos y él estaba ahí, firme.
— Apoyándotela –dice Tomas –digo, apoyándote ¿no? –el resto ríe divertido y yo cuando la veo sonrojarse no puedo evitar reír.
— ¡Sos un tarado Tomas! ¡Me trajo a la clínica por vos y vos te das el tupé de joderlo! –y él ríe descaradamente. Yo muero de amor.
— No seas boluda, los estoy cargando –dice él divertido – posta que te re portaste con las chicas llevándolas –sonrío.
— Solo hice algo que me gustaría hagan por mí –me encojo de hombros con una pequeña sonrisa – no iba a dejarlas ahí, con un shock emocional y encima ¡esperando un taxi! ¡UN TAXI! –Ellas ríen- habiendo cien personas en ese lugar que tranquilamente las podían llevar.
— Es que en el momento no te das cuenta –dice Anita – yo de la desesperación por no encontrarlas, le avise a cualquiera para que las busque y le cuenten lo que había pasado. Y, al no saber lo que paso lo primero que queres hacer es salir corriendo, posta.
— Garca, las dejaste solas –dice Tomi.
— Boludo te juro que no podía encontrarlas, no sé qué onda, y me fui… sé que estuve mal, pero fue de la desesperación.
— Esta bien Anita –dice Pau –en el momento no pensas otra cosa que llegar. Y menos mal que Peter se ofreció a llevarnos porque moríamos en la espera. –dice divertida.
— No ven, esas personas, así como vos quedan pocas –dice Tomas – una vez que salí un poco del boludeo y tuve un poco más de conciencia, los chicos me contaron todo… y aunque no te conocía, estuve de acuerdo en que vos estés en los payas, sé cómo las ayudaste y de cómo estuviste presente después, apenas conociéndolas. Eso habla re bien de una persona –sonrío- por eso gracias, ¡sos un capo!
— Vos que te recuperaste rapidísimo –sonrío – no, posta que esas cosas ni se piensan. Los conozca de toda la vida o a penas hayamos cruzados palabras, es un acto que ni se piensa, te enteras de algo así y lo primero que nace es querer ayudar de alguna manera… sea llevando a sus amigas a la clínica o estar ahí, tomándose un café y estando –le dirijo una mirada, y ella una sonrisa que me hace sonreír – aparte se nota que son un re lindo grupo de amigos y se merecen estar todos acá, vivos y sanos.
— ¡Que pibe! –exclama Paula y nos hace reír, y después a mí sonreír cuando veo sus ojitos brillosos.
— Sos un genio boludo –Dice Agustín palmeando mi espalda.

***

Aprovecho que hay un espacio grande en el cordón para estacionar, poner balizas y, después de todo un camino en silencio la mire y acaricie una de sus mejillas. Que ella se sobresalte y al instante me mire con una pequeña sonrisa.
— ¿Estas bien? –le pregunto suave y ella asiente. Todo el viaje en silencio no es normal. Que no hable no es normal.
— Si –murmura y me regala una pequeña sonrisa para yo también sonreír y que vea como acorta la distancia para al fin juntar nuestros labios en un beso suave y delicado que dura apenas dos segundos y se separa, manteniendo la cercanía, con su vista a mis labios, y la mía a sus ojos, que después se cruzan con los de ella y ver esos ojos brillosos me hacen acariciar una de sus mejillas nuevamente y unir nuevamente nuestros labios en otro pequeño beso.
— Me quede pensando en todo lo que dijiste de nosotros. Que nos merecíamos estar todos juntos vivos y sanos –me quedo pensando en aquella charla cuando recién empezaba la cena, que continuo con un rico asado y cambiando el rumbo de la charla con temas más casuales y divertidos. Asiento y ella me regala otra sonrisa – y en lo que antes te dijo Tomi… Que no todos los días te cruzas con una persona así como vos, y es posta, ojala todos se dieran cuenta la gran persona que sos –muerdo mi labio inferior y rozo nuestras narices.
— Con que lo sepas vos te juro me alcanza y sobra Pau –la veo sonreír- ¿viste que dicen que a las personas buenas le pasan cosas buenas? –La veo asentir – una de esas cosas buenas que me paso y que espero, me siga pasando fuiste vos.
— Ay te quiero –une nuevamente mis labios con los suyos y yo me sumo a este – te quiero –sigue murmurando en cada beso.
— Te quiero –le murmuro y vuelvo a besarla, esta vez haciendo un poco más intenso el beso, queriéndole decir todos esos “te quiero” sin decirle nada.
Simplemente besándola.

•••
¡Hola!
Espero sus comentarios porfiiii. 

lunes, 2 de noviembre de 2015

24

[Ella]

Me es inevitable fruncir mi ceño y hacer un gesto de desagrado, que lo hacen reír y yo simplemente niego mil veces, convencida de que no, no era así.
Lo escucho reír, ahora acompañado de Simón y yo lo miro, ya cruzada de brazos y busco a mis amigas con la mirada para que vengan a defenderme.
— Dale, me vas a decir de que no te encanta que te paguen… Si te dicen “bueno, págate tu parte que yo pago lo mío” lo puteas de arriba abajo.
Domingo soleado y junto a los chicos vinimos a tomar unos ricos mates cebados por mi amigo Agustín (quien me acaba de plantear esta boludes pero que esta buena para charlar) en este lindo parque donde se puede ver varios grupos de amigos disfrutando del día, alguna parejita, incluso nenes jugando a la pelota con la atenta mirada de sus padres.
Es un lindo día para salir a pasear, por eso cuando Anita me llamo de que si quería ir a tomar mate a algún lado obviamente que no dude, simplemente por dos cosas: con ellos me voy hasta China que sé que la voy a pasar genial, si no decían nada los chicos iba a decir yo.
El ambiente primaveral nos pone de buen humor por eso copamos el parque con nuestras risas, y obviamente con la guitarra que nos acompaña a todos lados, Agus también es el encargado de tocar algunos temas para nosotros, como siempre. Además después de dos semanas en reposo, nuestro amigo Tomi, con su recuperación totalmente rápida, por primera vez después del accidente sale con nosotros, y también es un motivo para nuestra alegría.
— No boludo – vuelvo a negar – si con la persona no somos nada, lo más lógico sería que nos paguemos uno por separado.
— Pero si el flaco te dice “no, para que te pago yo” empezas a convulsionar –dice Tomi.
— ¡Eso es de machista! – Lo acuso con una sonrisa chiquita – la mayoría de las veces pagan los hombres, pero si vos me preguntas si es algo que disfruto, la verdad que me da igual.
— ¿Las chicas que opinan? –pregunta Simón a las chicas que vuelven con un paquete de churros.
La dieta, la dieta, la dieta. ¡Así no se puede!
— ¿De qué? –pregunta Anita una vez que ya está sentada en la ronda. Es su novio quien le cuenta el tema de la charla.
— La mayoría de las veces pagas vos –dice Anita con una sonrisa divertida – pero no me molesta.
— Es que el tema es que ellos disfrutan viéndose pagar, se sienten orgullosos –dice Agos y yo asiento, totalmente de acuerdo -  igual son las primeras veces, después, una vez que tenes tres pibes ahí si te van a decir: “bueno amiga, ya es hora de que sueltes un poco la guita” –rio divertida.
— Lo peor es que ustedes se aprovechan de como dice Agos, nos sentimos “orgulloso” –hace las comillas con sus dedos Simón.
— ¡Obvio! –decimos a unísono con mis amigas y reímos las tres.
— Banca porque yo nunca me sentí orgulloso –dice Tomi y yo largo una carcajada – tipo si, las primeras salidas es como que la careteas porque estas en papel de levante y no da que le digas a la loquita “che bueno, vos pagas tu parte, yo pago la mía… Ah, para, ¿tenes diez pesos? porque no me alcanza” –reímos – ahí posta que morís virgo.
— Claro –dice Agos entre risas – a lo primero es todo hermoso, te pagan la comida, te regalan chocolates… -dice con una sonrisa soñadora, seguramente recordando en su tiempo de noviazgo con su ex pareja – después explota todo – definitivamente estaba recordando.
— Es que en esos primeros tres meses más o menos que reventas tu sueldo para hacerla sentir una reina y todas las boludeces que ustedes se piensan. Después de esos tres meses está permitido tirar un “gorda tráeme una birrita” –dice Simón y reímos todos.
— Es la posta –digo entre risas – lo peor es que me ha pasado.
— ¿Y ahora con Pedrito? –me pregunta Tomas y yo lo fulmino con la mirada, enseguida se da cuenta de que metió la pata y terminamos riendo.
— ¿Cómo es eso? –Obvio que salta Agustín - ¿Te estas comiendo a Pedro y no me contaste nada?
— Lo peor es que seguramente somos nosotros dos los únicos boludos que no lo sabíamos –Dice Simón y yo rio chiquito.
— Es que posta no pasó nada más que algún otro beso –sonrío chiquito.
— Y si boluda, lo único que falta es que nos diga “ah sí, salgo con Pedro y chicos… ¡Estoy embarazada!” –Dice Agus con su ironía y yo largo una carcajada - ¡Forra!
— Bueno perdón, ¿Qué quieren? ¿Qué también les avise cuando voy al baño?
— Pero no es una boludes, Pedro se está comiendo a mi amiga –dice Simón y yo rio chiquito.
— ¿Y en qué momento paso todo el proceso de “ay sí, me gustas”; “ay sí, vos a mí también”?  - dijo Agus con un tono burlón que nos hizo reír a todos.
— El día que hizo la función con nosotros chaparon por primera vez –dijo Agos con una felicidad como si ella fuera la protagonista de la historia – que bueno, el loco la re cago después.
— ¿Ya te metió los cuerno? –dijo Agustín y yo frunzo mi ceño.
— No estúpido… cago el momento, a eso se refiere –él asiente – pero no importa, una boludes, que bueno, después hablamos y ahora todo bien.
— Si, porque en el momento estaba a punto de tirarse del balcón –dice Tomas y yo rio y murmuro un “exagerado” que él niega y me hace montoncito con una de sus manos - ¡Posta boluda! –Me grita y no puedo no reír – me hablabas como si el flaco fuera tu novio de hace… cinco años, o sea, recién habían chapado.
— ¡Hirió mi orgullo! –le grito también.
Terminamos contándoles a los chicos lo que había pasado.
— Es más enroscado que Anita cuando busca que ponerse –dice su novio y reímos todos, menos ella, obvio.
— Cállese, le conviene –lo amenaza y él porque la conoce le hace caso. Pillo.
— Che, podríamos invitarlo a cenar –tira Tomi – Ah porque yo pensaba en obligarlos a cenar –sonrío.  
— Yo me prendo, obvio –dice Agos y todos terminamos aceptando.
— ¿Entonces le digo a Pedro? – pregunto.
— ¡Obvio! Ya tengo pensado hacerle la cabeza con “yo sabía que vos te estabas comiendo a Pochi por la carrera. ¡Forro! ¡Careta!” –dice Agus y yo salto.
— ¡No boludo! –le digo y él ríe – no, posta que se lo toma en serio –ahora ríen conmigo.
“¿Puedo llamarte?”
Aprovecho que ya cambiamos de tema para teclear rápido en su chat y mandárselo.
“Obvio”
Y una sonrisa enorme que intente disimular se me escapo.

Tres pi y que escuche su voz.
— Hey  - Camino un poquito para poder escucharlo, allá en la ronda siguen las risas y las charlas.
— Deja de robarme mis expresiones –me quejo y logro su risa, y él logra mi sonrisa.
— Mil sorry gor –me carga y hace que ría fuerte - ¿Cómo estas loquita?
— Bien, tomando mate con los chicos. ¿Vos?
— Yo me vine a casa de mis viejos, también tomando mate.
— ¡Qué bueno boludo!
— Si, hoy al parecer reina la paz –sonrío.
— Me re alegro, posta –un silencio se forma – che…
— ¿Qué?
— Anda a cobrar al banco –me rio de mi chiste boludo- bueno no, perdón es malísimo.
— Si, la verdad que sí. Podes actualizarte también eh
— ¡Anda a cagar pendejo! –escucho su risa y me contagio.
— Dale, habla
— Ah sí, Tomi organizo para ir a cenar a su casa, y me pidió que te avise, por si queres ir.
— Ah ¿es con novios la cena? –pregunta y yo rio.
— Deja de hacerte el vivo. Quiere hacer cena de payas. Además de que al boludo se le escapó de que bueno vos y yo… En fin ¿venís?
— ¿Vos y yo qué? Si ni te conozco.
— Ay anda, gil. –ríe divertido.
— Tarada. Bueno si, dale… no me pierdo esa cena por nada. ¿Hay que llevar algo?
— No, solo unos besos para mí y listo.
— Ah sí, llevo miles y miles –sonrío.
— Buenísimo –murmuro – bueno, te paso la dirección por mensaje… Ah no ser que quieras hacer de taxi y…
— Y si, ya está. Te busco –rio chiquito
— Me caes tan bien a veces.
— Eso pasa todo el tiempo ¿Qué decís? –rio.
— Bájate del pony Peter, ¿Quién sos?
— Cada vez que me decís “Peter” me dan ganas de chaparte, córtala. –largo una carcajada.
— ¡Peteeeer! –Me quejo y cuando me doy cuenta de que lo llame así largo una carcajada que lo hace contagia a él – sos un tarado.
— Vos tenes la culpa. ¿Entonces a qué hora te busco?
— Nueve, a más tardar nueve y un minuto te quiero en mi departamento.
— “A más tardar un minuto” ¡Wowww! Me muerdo la diferencia de tiempo que hay –largo una carcajada.
— Hay que ser puntual. Bueno, nos vemos después.
— Dale, te mando de esos miles y miles de besos que te voy a dar, algunos por teléfono.
— Algunos llegaron –digo entre risas – chau… Peter. –digo su nombre divertida
— Te odio –dice entre dientes y vuelvo a reír – chau Pau.

***

Escucho tres golpes a la puerta y camino hasta esta para abrirla y encontrarme con él y su jean oscuro y apretado al cuerpo, con unas convers rojas, una remera blanca con una estampa y su sonrisa tan linda, un levante de cejas y cuando está a punto de cargarme por… simplemente hacer como un escáner a su cuerpo, me abalanzo para dejar un beso en sus labios que lo hace reir y al instante rodear mi cintura con sus brazos y volver a formar un beso, esta vez un poco más profundo. Acaricio sus mejillas y apretó más mi cuerpo al de él, haciendo que se escape un suspiro y que nos separemos por un momento.
— Hola –me dice con una voz suave y baja. Seguimos abrazados, con nuestras narices rozándose. Sonrío chiquito y planto otro beso en sus labios, queriendo recorrer toda su boca, que nuestras lenguas jueguen entre ellas, y que los minutos sean segundos al momento de estar así: juntos. Es cuando siento que mi cuerpo choca con la puerta, que fue él el  encargado de cerrarla que paso mis manos por la parte alta de su espalda y él me toma de mis mejillas con el fin de que no me separe ningún instante de él, otro suspiro cuando él paso una de sus manos por mis brazos, nos hace caer en la realidad y el beso se volvió mucho más tranquilo.
— Hola –le murmuro con mi voz agitada y me sonríe.
— Sos hermosa –acaricia mis mejillas y yo muerdo mi labio inferior para robarle un beso y lograr escapar para buscar aquel saquito que estaba buscando antes de que él toque la puerta.
— ¡Peter! –le grito divertida cuando ya estoy volviendo.
— ¡Ah no! –me dice él y yo largo una carcajada para que lo vea caminar rápido a mí, que me tome de las mejillas y una nuestros labios en un beso profundo y lleno de risa por mi parte.
¡Esta locooooooooooo!
•••
No soy capaz de decir ni “AH” porque ustedes se pusieron las diez con los comentarios y bueno yo… yo soy yo.
En fin, MIL GRACIAS por todos los comentarios y MIL PERDONES por no haber vuelto antes.

Prometo recompensar.