martes, 5 de enero de 2016

29

Lo mire divertido para que eleve una ceja y no aguante más mi risa y él me pegue suavemente en mi mejilla para terminar riendo junto a mí, morder mi labio inferior y apretar sus dos cachetes entre las palmas de mis manos, acortar la distancia y plantar un beso en sus labios, y que vuelva a plantar otro beso pero esta vez más intenso, haciendo que me acople a él.
Hace veinte minutos estamos esperando la pizza que pedimos al delivery, algo había que hacer, entonces fui yo la que me senté en su falda y él el que me hizo caras divertidas para que ría, y charlemos de la nada, o del todo.
― ¡Boluda! – se separa del beso para gritarme. Es un amor. Mi gesto lo hace reír porque me sorprendí a su grito y mordí mi labio.
Tarado.
― ¿Era necesario gritarme? –dije divertida y él rio descaradamente para que yo muerda mi labio inferior y termine rodeando mis mejillas para plantar un beso lleno de risas - ¿Y? ¿Qué paso?
― ¿Qué paso? –Elevo una ceja - ¡Ah, sí! –volvió a gritar y rió por mi cara. Otra vez gritándome a cinco centímetros de distancia – Ya me había olvidado… ¿Qué onda Flor con Tomás?
― ¡Ay! ¿No son lindos? – pregunto, feliz.
― Si, pero le llega a hacer algo y lo mato –sonrío y lo sobro mordiendo mi labio inferior – no, posta boluda… Tomi es re buena onda, pero ¡Vos también sabes lo mal que la paso Flor! –asentí.
― Ya sé, también somos amigas –le sonrío – y Tomi es como mi hermano, esta re enganchado el boludo y Flor no le da mucha bola –rio chiquito – justo hoy temprano me estaba contando
― Me dijo Flor que un día en tu casa él le pidió su número.
― Y para que lo haga boludo… tiene que estar muy hasta las manos. ¡Es un cagon! –Reímos juntos – no, pero posta que cuando se la juega, se la juega posta. Y así le ha ido… muchas veces choco contra la pared.
― Eso tenemos los que no van con vueltas para enamorarse.
― Ay, él –le digo divertida y me sonríe mordiendo su labio inferior.
― Tarada, en serio te digo… y eso que todavía no llegue a enamorarme de vos –sonrío ampliamente y muerdo mi labio inferior.
― Ah, ¿no?
― Recién empezamos…
― Ya se bobo –le digo divertida - ¿pensas que vas a tardar mucho? –el hace una mueca.
― ¡No me corras chiquita! –y hunde sus manos en mi estómago para hacerme miles de cosquillas y yo al instante me encuentre riendo descontroladamente.
― ¡No te corro! –Digo entre risas, como puedo y cuando al fin se digna a tener piedad por mí, me libera de sus cosquillas – solo te pregunto –le digo, cuando al fin puedo respirar. Él me mira divertido.
― Esa no te la creo… ¡Por algo preguntas!
Y niego, con una sonrisa chiquita, mientras vuelvo a apoyar mis brazos en su cuello y nuestras narices se rozan, y tanta ternura me hace sonreír y sentirme un poco rara.
Es raro estar así con él, pero tampoco deja de ser lindo.
Quiero controlarme, sentir que esta todo bajo control. Pero cuando estoy así: sentada en su falda, rodeando mis brazos por su cuello con escasos centímetros uno del otro me siento perdida, quiero soltarme por completo y dejarme llevar por él, por esos ojos brillosos, su sonrisa y esas manos grandes pero hermosas que me abrazan por la cintura atrayéndome un poco más a él.
Quiero miles de cosas con él en un solo instante, y creo que no es normal que este así por un tipo que no hace un mes nos conocemos y que surgió todo esto raro… y único, pero me es inevitable, es que la paso tan bien con él.
― Porque yo tampoco siento que estoy enamorada de vos –hago una pausa, para poder ver sus ojos que miran atentamente los míos – pero creo que no voy a tardar tanto en estarlo.
Muerdo mi labio inferior, muerta de nervios y miedo porque no se todavía su reacción, y quedar al descubierto no es lo más lindo cuando seguís esperando respuestas, sigo clavando mis ojos en los suyos y siento como mis manos transpiran de los nervios.
― Yo tampoco voy a tardar mucho para estarlo –me murmura con una pequeña sonrisa que me hace sonreír a mí y morder mi labio inferior para que una sus labios con los míos en un beso profundo, sin dejar de ser tierno.
Uff, ¡Hasta las manos!

***
Me mira cómplice y yo agarro mis cubiertos, tenedor en mano derecha, cuchillo mano  izquierda, ella hace lo mismo y modulando cuenta hasta tres y sin dudas empezamos a golpear la mesa con el cabo de los cubiertos.
Dos nenas, sí.
 ¡Queremos comer! ¡Queremos comer! ¡Queremos comer! – canturreamos y reímos juntas, cinco años cada una, creo que Pilar y Úrsula juntas se comportan mejor que nosotras dos (Agostina y Paula).
Nuestra amiga y compañera de risas se acerca a nosotras, obviamente riendo (de nosotras, claro) a lo que nos hace contagiar, porque ella también tiene una risa linda y contagiosa.
Creo que las personas que se ríen mucho tienen risas contagiosas para que, como dice la palabra, contagiar a aquellas que no lo hacen tanto.
― ¡Parecen nenas de tres años! – y yo que nos había dado cinco.
― Más te vale que haya postre –acota Agostina con su boca llena y apuntándola con su dedo índice. Terrible miedo esa imagen.
Miércoles y como la mayoría de estos, nos juntamos a almorzar, pero más para charlar de nuestras cosas (menos de esas de la facultad), de esas cosas que nos hacen reales, nuestro fracasos y nuestros logros, nuestras alegrías y tristezas, aquello que es necesario hablar con nuestras amigas para que simplemente nos escuchen o no, o que nos aconsejen, aquellas cosas (o personas) que sabemos que nos hacen bien, pero también necesitamos de esas que son especiales y que nos  conocen para saber qué camino tomar. Como por ejemplo Flor, o yo.
― ¡Necesito que estén juntos y tengan pibes, YA! – la alteración que maneja Flor.
Si, acabo de contarles todo lo que paso estos dos días con Peter, y a comparación de él cuando hablamos de la posibilidad de que su mejor amiga empiece algo con el mío estalló de celos, de los buenos, porque ambos (incluso Agos) sabe lo mal que la pasó hace un tiempo atrás, y no me pareció raro tampoco la reacción de ella, es que somos amigas desde hace años ya, nos conocemos y tenemos confianza.
― ¡Florencia! –digo, como si me hubiera puesto de acuerdo nuevamente (como cuando empezamos a canturrear hace minutos) a unísono con Agos.
Ambas, ahora con Flor la miramos sorprendida.
― ¡Ay no me miren así, boludas! – Dice divertida – Son divinos los dos juntos, pero banca, me corto las tetas si quedas embarazada flaca  -y reímos, es que ella lo es todo.
Todo, todo, todo.
― ¡Somos dos, obviamente! –le grito divertida
―Ay, forras. Yo que demuestro mi felicidad porque mis dos amigos están juntos y ya quiero que tengan cinco pibes ustedes me dicen esto – se hace la ofendida y yo rio chiquito - ¡Tranquilamente te podría estar odiando porque me vas a robar a mi mejor amigo! Y mira lo feliz que estoy.
― ¡Porque vos te vas a robar al mío, Flora! –y con Agos reímos, ella bufa.
― ¡Ahora habla vos! – no le da opción Agos.
― No sé qué onda… Me parece divino y re buena onda
― ¿Pero? –ínsito a que siga.
― Pero el tema es que yo no sé si estoy tan segura como para empezar a tener algo ¿entendes? –y asentimos las dos – hace cuatro años que no tengo algo serio, como me da él a entender que quiere, y tampoco quiero quedar como la loca histérica y vueltera.
― Es que así estas quedando negri –digo, sin anestesia y le sonrío chiquito – perdón que te lo diga así, pero si no le aclaras las cosas de una al pibe se va a cansar y… ¡Mira que esta hasta las re manos eh!
― Tanto como ella por Pepe –dice Agos y yo muerdo mi labio inferior para reír y golpear suavemente su hombro.
― ¡Estúpida!
― Lali me dijo que hable, tipo que quedemos en hacer algo y ahí aclararle… tampoco así de una, porque si no posta que quedo como una loca –reímos las tres.
― ¡Invítalo a cenar! –Dice Agos – nosotras nos quedamos con Uschi –y asiento a su idea.
― Pero ¿da que le diga yo?
― ¡Obvio mamita! –le dice Agos – aunque disimulen, a los locos le llega un mensaje de su piba y se ponen igual o peor de insoportables que nosotras –reímos.
― Es posta –comento – lo comprobé con Gon  -y volvimos a reír las tres.
Y el almuerzo se hizo un poco largo, porque el reloj marca las cinco de la tarde y nosotras seguimos en el living charlando y riendo de nosotras, pero cuando el timbre suena, Flor se levanta y avisa que seguramente es Lali con Gas, Pepe y su hija Uschi.
― Es que hoy después del jardín hacían día de tíos y sobrina –dice divertida y nosotras sonreímos.
Su hija es la mimada por todos los amigos de su madre, sus “tíos del corazón”  que los ama como si fueran tíos verdaderos, y nosotros la amamos como si fuera una sobrina verdadera, de sangre.
― ¡Tías! –grita con su voz chillona y alegre que nos pone alegre a nosotras y por eso la recibimos con un abrazo grupal, para que terminemos riendo juntas.
― ¿Cómo está la nena más linda del planeta? –pregunto, después de dejar un beso en su mejilla.
― ¡Bien! Los tíos me compraron un helado así de grande –y muestra con sus manos lo grande que fue el helado, aunque se puede notar por las manchas en su carita y su remera con helado que nos hace reir a nosotros, los grandes, recordando que también más de una vez llegamos a casa con la cara y la ropa toda llena de helado.
― No sé a quién matar, si a tus tíos o a vos por mancharte la ropa –y la misma reacción de nuestras madres.
― ¡A nosotros obviamente! –dice Pedro, como también reaccionaria aquella persona que de pequeño nos defendía siempre. - ¿Cómo están? –y ahora nos habla a mi amiga y a mí, acercándose, para dejar un beso en la mejilla de Agos y después otro en la mía.
― ¡Todo bien! –al parecer con mi amiga estamos ultra conectadas, porque volvemos a hablar al mismo tiempo.
― ¡Qué lindo verlas chicas! –y ahora se acerca Lali y por detrás su rubio amigo.
― ¿Cómo va? –que también deja un beso en nuestras mejillas.
Soy yo a la que mandan cambiar la yerba del mate y es Pedro quien me sigue porque en su mano lleva una bolsa con palmeritas recién compradas y horneadas (por el olorcito que largan).
― Que lindo encontrarte por acá –le digo, con una pequeña sonrisa, mientras tiro la yerba al tachito.
― Lo mismo digo –me sonríe, y después de sacar un platito se acerca a mí para esta vez dejar un pequeño beso en mi comisura - ¿almorzaste acá?
― Como casi todos los miércoles –sonreímos – se nos hizo un poco largo el almuerzo –rio chiquito y me sonríe – nos copamos bastante con el tema charla.
― Uff, no hay quien las pare a ustedes con la charla –rio.
― ¡Hey! –le pego en su hombro, quejándome.
― ¿No tengo razón?
― Si, pero igual –sonrío chiquito.
― ¿Igual qué?
― Que no vamos a cambiar tampoco.
― No, eso ni da aclararlo, ya lo tengo re asumido.
― Bueno, mejor así. –sonrío y él muerde su labio inferior.
― Ay no podes ser tan linda – atrás mío deja un beso sentido en mi mejilla y muerdo mi labio inferior, para mirarnos y que él salga a donde estaban los demás.
A veces, simplemente no son necesarias las palabras.

Estoy abajo
Nueve y media de la noche y, como habíamos quedado, el venia para casa después de lo de Flor, yo me había vuelto un rato antes, porque era necesario para mí estar un rato en casa, sola, después de casi todo el día en casa de mi amiga.

Ahí voy

Una sonrisa de parte de él que me contagia al verlo y que acorte la distancia para después de un pequeño saludo, subamos a mi departamento. Y que una vez que estemos ahí dentro, el pequeño saludo ya no sea tan pequeño ni tan saludo, que sus manos se enreden en mi cabello mientras yo acariciaba su nuca y me dejaba llevar por él que caminaba hasta una de las paredes para poder permitirse acariciar mi abdomen con sus manos bajo mi remera y que yo simplemente con el roce de su piel me sienta en el aire.
Sube sus manos a mi rostro y nuestras miradas se cruzan y se quedan ahí, fija la una en la otra, una sonrisa se le escapa y a mi poco a poco mi corazón empieza a latir cada vez más fuerte.
― Te quiero para mí, te quiero
Y si mi corazón empezaba a latir cada vez más fuerte, al escuchar ese te quiero para mí no llegue a morirme, porque me esperaba ese te quiero que me hizo acelerar aún más el corazón a punto de que se me salga.
Mordí mi labio inferior, no solo me quería para él.
También me quería para su corazón.

***
¡Ay hola!
Acá nuevamente, agradezco cada uno de sus comentarios que leo todos, todos (incluso los del blog eh) por eso insisto en que no me abandonen en esto.
Capítulo dedicado a mi soff linda, a vos también te agradezco por bancarme en todo esto (y en lo que no es todo esto también)
Y obvio que a Vale, Luchi y Ro que lo son todito, y que desde hace ¿tres días? Ya quiero abrazarlas fuerte, fuerte. ¡Que no se haga muy eterno este año porfa!

Solo eso, gracias a ustedes también.

6 comentarios:

  1. Que lindo capitulo, me encanta la novela

    ResponderEliminar
  2. Awww que lindo cap muy tierno @rociibell23

    ResponderEliminar
  3. Que lindo capitulo!! me gusto mucho! escribís hermoso!!! jajajj me gusta cuando estan juntos Pepe y Pau

    ResponderEliminar
  4. Me encantó el capítulo
    Me encanta como escribís ♡♡♡♡
    Espero que no tardes en subir otro cap

    ResponderEliminar
  5. Son re lindos estos PyP! Ya están enamorados aunque no lo terminen de admitir!
    Me encanta que se quieran!!
    Yo quiero otroooooo!!! ;)
    @06_Laury

    ResponderEliminar