Lo mire
divertido para que eleve una ceja y no aguante más mi risa y él me pegue
suavemente en mi mejilla para terminar riendo junto a mí, morder mi labio
inferior y apretar sus dos cachetes entre las palmas de mis manos, acortar la
distancia y plantar un beso en sus labios, y que vuelva a plantar otro beso
pero esta vez más intenso, haciendo que me acople a él.
Hace veinte
minutos estamos esperando la pizza que pedimos al delivery, algo había que
hacer, entonces fui yo la que me senté en su falda y él el que me hizo caras
divertidas para que ría, y charlemos de la nada, o del todo.
― ¡Boluda! –
se separa del beso para gritarme. Es un amor. Mi gesto lo hace reír porque me
sorprendí a su grito y mordí mi labio.
Tarado.
― ¿Era
necesario gritarme? –dije divertida y él rio descaradamente para que yo muerda
mi labio inferior y termine rodeando mis mejillas para plantar un beso lleno de
risas - ¿Y? ¿Qué paso?
― ¿Qué paso?
–Elevo una ceja - ¡Ah, sí! –volvió a gritar y rió por mi cara. Otra vez
gritándome a cinco centímetros de distancia – Ya me había olvidado… ¿Qué onda
Flor con Tomás?
― ¡Ay! ¿No
son lindos? – pregunto, feliz.
― Si, pero
le llega a hacer algo y lo mato –sonrío y lo sobro mordiendo mi labio inferior
– no, posta boluda… Tomi es re buena onda, pero ¡Vos también sabes lo mal que
la paso Flor! –asentí.
― Ya sé,
también somos amigas –le sonrío – y Tomi es como mi hermano, esta re enganchado
el boludo y Flor no le da mucha bola –rio chiquito – justo hoy temprano me
estaba contando
― Me dijo
Flor que un día en tu casa él le pidió su número.
― Y para que
lo haga boludo… tiene que estar muy hasta las manos. ¡Es un cagon! –Reímos
juntos – no, pero posta que cuando se la juega, se la juega posta. Y así le ha
ido… muchas veces choco contra la pared.
― Eso
tenemos los que no van con vueltas para enamorarse.
― Ay, él –le
digo divertida y me sonríe mordiendo su labio inferior.
― Tarada, en
serio te digo… y eso que todavía no llegue a enamorarme de vos –sonrío
ampliamente y muerdo mi labio inferior.
― Ah, ¿no?
― Recién
empezamos…
― Ya se bobo
–le digo divertida - ¿pensas que vas a tardar mucho? –el hace una mueca.
― ¡No me
corras chiquita! –y hunde sus manos en mi estómago para hacerme miles de
cosquillas y yo al instante me encuentre riendo descontroladamente.
― ¡No te
corro! –Digo entre risas, como puedo y cuando al fin se digna a tener piedad
por mí, me libera de sus cosquillas – solo te pregunto –le digo, cuando al fin
puedo respirar. Él me mira divertido.
― Esa no te
la creo… ¡Por algo preguntas!
Y niego, con
una sonrisa chiquita, mientras vuelvo a apoyar mis brazos en su cuello y
nuestras narices se rozan, y tanta ternura me hace sonreír y sentirme un poco
rara.
Es raro
estar así con él, pero tampoco deja de ser lindo.
Quiero
controlarme, sentir que esta todo bajo control. Pero cuando estoy así: sentada
en su falda, rodeando mis brazos por su cuello con escasos centímetros uno del
otro me siento perdida, quiero soltarme por completo y dejarme llevar por él,
por esos ojos brillosos, su sonrisa y esas manos grandes pero hermosas que me
abrazan por la cintura atrayéndome un poco más a él.
Quiero miles
de cosas con él en un solo instante, y creo que no es normal que este así por
un tipo que no hace un mes nos conocemos y que surgió todo esto raro… y único,
pero me es inevitable, es que la paso tan bien con él.
― Porque yo
tampoco siento que estoy enamorada de vos –hago una pausa, para poder ver sus
ojos que miran atentamente los míos – pero creo que no voy a tardar tanto en
estarlo.
Muerdo mi
labio inferior, muerta de nervios y miedo porque no se todavía su reacción, y
quedar al descubierto no es lo más lindo cuando seguís esperando respuestas, sigo clavando mis ojos en los suyos y siento como mis
manos transpiran de los nervios.
― Yo tampoco
voy a tardar mucho para estarlo –me murmura con una pequeña sonrisa que me hace
sonreír a mí y morder mi labio inferior para que una sus labios con los míos en
un beso profundo, sin dejar de ser tierno.
Uff, ¡Hasta
las manos!
***
Me mira cómplice
y yo agarro mis cubiertos, tenedor en mano derecha, cuchillo mano izquierda, ella hace lo mismo y modulando
cuenta hasta tres y sin dudas empezamos a golpear la mesa con el cabo de los
cubiertos.
Dos nenas,
sí.
― ¡Queremos comer! ¡Queremos comer! ¡Queremos
comer! – canturreamos y reímos juntas, cinco años cada una, creo que Pilar
y Úrsula juntas se comportan mejor que nosotras dos (Agostina y Paula).
Nuestra
amiga y compañera de risas se acerca a nosotras, obviamente riendo (de
nosotras, claro) a lo que nos hace contagiar, porque ella también tiene una
risa linda y contagiosa.
Creo que las
personas que se ríen mucho tienen risas contagiosas para que, como dice la
palabra, contagiar a aquellas que no lo hacen tanto.
― ¡Parecen
nenas de tres años! – y yo que nos había dado cinco.
― Más te
vale que haya postre –acota Agostina con su boca llena y apuntándola con su
dedo índice. Terrible miedo esa imagen.
Miércoles y
como la mayoría de estos, nos juntamos a almorzar, pero más para charlar de
nuestras cosas (menos de esas de la facultad), de esas cosas que nos hacen
reales, nuestro fracasos y nuestros logros, nuestras alegrías y tristezas,
aquello que es necesario hablar con nuestras amigas para que simplemente nos escuchen o no, o que nos aconsejen, aquellas cosas (o personas) que sabemos que
nos hacen bien, pero también necesitamos de esas que son especiales y que nos conocen para saber qué camino tomar. Como por ejemplo Flor, o yo.
― ¡Necesito
que estén juntos y tengan pibes, YA! – la alteración que maneja Flor.
Si, acabo de
contarles todo lo que paso estos dos días con Peter, y a comparación de él
cuando hablamos de la posibilidad de que su mejor amiga empiece algo con el mío
estalló de celos, de los buenos, porque ambos (incluso Agos) sabe lo mal que la
pasó hace un tiempo atrás, y no me pareció raro tampoco la reacción de ella, es
que somos amigas desde hace años ya, nos conocemos y tenemos confianza.
―
¡Florencia! –digo, como si me hubiera puesto de acuerdo nuevamente (como cuando
empezamos a canturrear hace minutos) a unísono con Agos.
Ambas, ahora
con Flor la miramos sorprendida.
― ¡Ay no me
miren así, boludas! – Dice divertida – Son divinos los dos juntos, pero banca,
me corto las tetas si quedas embarazada flaca
-y reímos, es que ella lo es todo.
Todo, todo,
todo.
― ¡Somos
dos, obviamente! –le grito divertida
―Ay, forras.
Yo que demuestro mi felicidad porque mis dos amigos están juntos y ya quiero
que tengan cinco pibes ustedes me dicen esto – se hace la ofendida y yo rio
chiquito - ¡Tranquilamente te podría estar odiando porque me vas a robar a mi
mejor amigo! Y mira lo feliz que estoy.
― ¡Porque
vos te vas a robar al mío, Flora! –y con Agos reímos, ella bufa.
― ¡Ahora
habla vos! – no le da opción Agos.
― No sé qué
onda… Me parece divino y re buena onda
― ¿Pero?
–ínsito a que siga.
― Pero el
tema es que yo no sé si estoy tan segura como para empezar a tener algo
¿entendes? –y asentimos las dos – hace cuatro años que no tengo algo serio,
como me da él a entender que quiere, y tampoco quiero quedar como la loca
histérica y vueltera.
― Es que así
estas quedando negri –digo, sin anestesia y le sonrío chiquito – perdón que te
lo diga así, pero si no le aclaras las cosas de una al pibe se va a cansar y…
¡Mira que esta hasta las re manos eh!
― Tanto como
ella por Pepe –dice Agos y yo muerdo mi labio inferior para reír y golpear
suavemente su hombro.
― ¡Estúpida!
― Lali me
dijo que hable, tipo que quedemos en hacer algo y ahí aclararle… tampoco así de
una, porque si no posta que quedo como una loca –reímos las tres.
― ¡Invítalo
a cenar! –Dice Agos – nosotras nos quedamos con Uschi –y asiento a su idea.
― Pero ¿da
que le diga yo?
― ¡Obvio
mamita! –le dice Agos – aunque disimulen, a los locos le llega un mensaje de su
piba y se ponen igual o peor de insoportables que nosotras –reímos.
― Es posta
–comento – lo comprobé con Gon -y
volvimos a reír las tres.
Y el
almuerzo se hizo un poco largo, porque el reloj marca las cinco de la tarde y nosotras
seguimos en el living charlando y riendo de nosotras, pero cuando el timbre
suena, Flor se levanta y avisa que seguramente es Lali con Gas, Pepe y su hija
Uschi.
― Es que hoy
después del jardín hacían día de tíos y sobrina –dice divertida y nosotras
sonreímos.
Su hija es
la mimada por todos los amigos de su madre, sus “tíos del corazón” que los ama como si fueran tíos verdaderos, y
nosotros la amamos como si fuera una sobrina verdadera, de sangre.
― ¡Tías!
–grita con su voz chillona y alegre que nos pone alegre a nosotras y por eso la
recibimos con un abrazo grupal, para que terminemos riendo juntas.
― ¿Cómo está
la nena más linda del planeta? –pregunto, después de dejar un beso en su
mejilla.
― ¡Bien! Los
tíos me compraron un helado así de grande –y muestra con sus manos lo grande
que fue el helado, aunque se puede notar por las manchas en su carita y su
remera con helado que nos hace reir a nosotros, los grandes, recordando que
también más de una vez llegamos a casa con la cara y la ropa toda llena de
helado.
― No sé a
quién matar, si a tus tíos o a vos por mancharte la ropa –y la misma reacción
de nuestras madres.
― ¡A
nosotros obviamente! –dice Pedro, como también reaccionaria aquella persona que
de pequeño nos defendía siempre. - ¿Cómo están? –y ahora nos habla a mi amiga y
a mí, acercándose, para dejar un beso en la mejilla de Agos y después otro en
la mía.
― ¡Todo
bien! –al parecer con mi amiga estamos ultra conectadas, porque volvemos a
hablar al mismo tiempo.
― ¡Qué lindo
verlas chicas! –y ahora se acerca Lali y por detrás su rubio amigo.
― ¿Cómo va?
–que también deja un beso en nuestras mejillas.
Soy yo a la
que mandan cambiar la yerba del mate y es Pedro quien me sigue porque en su
mano lleva una bolsa con palmeritas recién compradas y horneadas (por el olorcito
que largan).
― Que lindo
encontrarte por acá –le digo, con una pequeña sonrisa, mientras tiro la yerba
al tachito.
― Lo mismo
digo –me sonríe, y después de sacar un platito se acerca a mí para esta vez
dejar un pequeño beso en mi comisura - ¿almorzaste acá?
― Como casi
todos los miércoles –sonreímos – se nos hizo un poco largo el almuerzo –rio
chiquito y me sonríe – nos copamos bastante con el tema charla.
― Uff, no
hay quien las pare a ustedes con la charla –rio.
― ¡Hey! –le
pego en su hombro, quejándome.
― ¿No tengo
razón?
― Si, pero
igual –sonrío chiquito.
― ¿Igual
qué?
― Que no
vamos a cambiar tampoco.
― No, eso ni
da aclararlo, ya lo tengo re asumido.
― Bueno,
mejor así. –sonrío y él muerde su labio inferior.
― Ay no
podes ser tan linda – atrás mío deja un beso sentido en mi mejilla y muerdo mi
labio inferior, para mirarnos y que él salga a donde estaban los demás.
A veces,
simplemente no son necesarias las palabras.
《Estoy abajo 》
Nueve y
media de la noche y, como habíamos quedado, el venia para casa después de lo de
Flor, yo me había vuelto un rato antes, porque era necesario para mí estar un
rato en casa, sola, después de casi todo el día en casa de mi amiga.
《Ahí voy》
Una sonrisa
de parte de él que me contagia al verlo y que acorte la distancia para después
de un pequeño saludo, subamos a mi departamento. Y que una vez que estemos ahí
dentro, el pequeño saludo ya no sea tan pequeño ni tan saludo, que sus manos se
enreden en mi cabello mientras yo acariciaba su nuca y me dejaba llevar por él
que caminaba hasta una de las paredes para poder permitirse acariciar mi
abdomen con sus manos bajo mi remera y que yo simplemente con el roce de su
piel me sienta en el aire.
Sube sus
manos a mi rostro y nuestras miradas se cruzan y se quedan ahí, fija la una en
la otra, una sonrisa se le escapa y a mi poco a poco mi corazón empieza a latir
cada vez más fuerte.
― Te quiero
para mí, te quiero
Y si mi
corazón empezaba a latir cada vez más fuerte, al escuchar ese te quiero para mí no llegue a morirme,
porque me esperaba ese te quiero que
me hizo acelerar aún más el corazón a punto de que se me salga.
Mordí mi
labio inferior, no solo me quería para él.
También me quería para su corazón.
***
¡Ay hola!
Acá nuevamente, agradezco cada
uno de sus comentarios que leo todos, todos (incluso los del blog eh) por eso
insisto en que no me abandonen en esto.
Capítulo dedicado a mi soff
linda, a vos también te agradezco por bancarme en todo esto (y en lo que no es
todo esto también)
Y obvio que a Vale, Luchi y Ro
que lo son todito, y que desde hace ¿tres días? Ya quiero abrazarlas fuerte,
fuerte. ¡Que no se haga muy eterno este año porfa!
Solo eso, gracias a ustedes también.
Que lindo capitulo, me encanta la novela
ResponderEliminarAwww que lindo cap muy tierno @rociibell23
ResponderEliminarQue lindo capitulo!! me gusto mucho! escribís hermoso!!! jajajj me gusta cuando estan juntos Pepe y Pau
ResponderEliminarMe encantó el capítulo
ResponderEliminarMe encanta como escribís ♡♡♡♡
Espero que no tardes en subir otro cap
Son re lindos estos PyP! Ya están enamorados aunque no lo terminen de admitir!
ResponderEliminarMe encanta que se quieran!!
Yo quiero otroooooo!!! ;)
@06_Laury
bellísimo, escribis hermoso
ResponderEliminar