viernes, 8 de enero de 2016

30



Respiro hondo, y paso una de mis manos por mi frente, de tener aire acondicionado en el instituto a chocarme con los casi 40° que hacia afuera. Y como si nada, bajo esos escalones mientras abro la mochila y saco una botellita de agua que hace cuatro horas se encuentra en mi mochila, esperanzada a que el aire acondicionado también haya llegada hacia ésta. Es Agos quien me alcanza para sacarme la botellita de mis manos, y por la cara que puse ella ríe, para contagiarme a mí.
— ¿Nos vemos después en casa de Ani entonces? - me pregunta, devolviéndome la botella y yo asiento
— No me saquen mucho el cuero eh - sueno divertida, es que ella ya va para allá a almorzar con el resto de mis amigos, yo había quedado en almorzar con Pedro.
— Y que queres si no das más de casada - muerdo mi labio inferior y ella ríe, estúpida.
— Sabes porque voy boluda, anoche lo re eche que me tenia que ir a lo de Delfi – ella larga una carcajada nuevamente y amague a pegarle, pero ella me esquiva.
― Te estoy  jodiendo tarada, ya sé… Bueno, después nos vemos. ¡Éxito!
Reí chiquito para después dejar un beso en su mejilla, y salir a casa de Pedro, el cual no sabía que iba a ir a su casa, es que anoche entre algunos besos compartidos, mi celular sonó para que vaya a cuidar a Pili y me tuve que ir, casi echándolo.
“Hey”
Estando a dos cuadras de su edificio le escribí, me mataba si hacia todo este viaje para que él no este. Pero después de dos minutos mi celular vibro avisándome que había entrado un whatsapp de su parte.
“Pau, ¿todo bien?”
Una sonrisa se me escapo y, espere a responderle una vez que ya estaba en la puerta de su edificio.
“Estoy abajo… ¿me abrís?”
Moría de nervios, es que me la había re jugado, pero creo que después de lo que paso anoche él también habría hecho lo mismo, es que ya tenemos suficiente confianza como para jugárnosla… Me había dicho que me quería, que me quería solo para él, y la verdad que yo solamente quería que él solamente me quiera en ese sentido.
Vi los dos tics celestes y al instante el chillido de la puerta avisándome que me había abierto desde el portero.
¡Vago! Salude al señor portero, y corrí hacia al ascensor que justo lo dejaba un chico, sonreírle amablemente, y que después apreté el botón indicado para subir a su piso.
Inevitablemente al ver mi reflejo en el espejo me acomode un poco el pelo volviendo a hacer ese rodete desarmado y a acomodar un poco mi ropa, hasta que el cubículo frenó y se abrieron las puertas, con una sonrisa de confianza camine hasta la puerta de su departamento y note que la puerta estaba arrimada.
― ¿Peter? – dije, una vez que golpee suavemente la puerta.
― ¡Pasa! –escuche su voz y sin dudar entre, todavía sin poder borrar mi sonrisa.
Camine suavemente hasta él, que se encontraba en la mesa del comedor, rodeado de libros y hojas, claramente, estudiando.
― Hola – puse una mano en uno de sus hombros, para que eleve su mirada a la mía y me sonría chiquito
― Que sorpresa, no te esperaba –dice, después de que yo deje un beso chiquito en sus labios.
― Ah sí, es que ayer más o menos que te eche –soné un poco divertida, él me sonrió pero ya no me estaba mirando, si no volvió a concentrarse en sus libros - ¿a full, no?
Pero por lo contrario, el siguió concentrado, esta vez, empezando a leer en voz alta.
― Si, a full –me respondí yo misma y esta vez logre su atención – no, digo, que estas a full con todo esto… ¿Queres hacer un break y comemos algo juntos?
― No estoy como para hacer un break Paula –dijo, un poco molesto – si hago un break me van a hacer el orto el miércoles
― Bueno, para, relaja un poco… Decía porque te vas a quemar el bocho –y acaricio su cabeza.
― Ya lo tengo re quemado –bufa y yo rio – hey, ¿no te jode?
― ¿Irme?
― No, si no queres irte, no te vayas… Yo voy a seguir acá estudiando, vos poder prepararte algo o mirar tele en mi habitación, no se manéjate.
― Voy por un vaso de agua,  ¿vos queres algo? – él niega.
― No. ¡Estudiar quiero!
Suspiro y voy por ese vaso de agua. Intento ponerme en su lugar, y lo logro… sé que esta con todo estudiando y tal vez, fui yo la que estuvo mal en no avisar, por eso mejor irse y dejar que estudie, como me dijo, eso es lo que quería.
― Che, yo me voy –le digo mientras tomo del vaso que llene con agua, él eleva su mirada y me mira elevando sus cejas.
― ¿Ya? –frunzo mi ceño.
― Si boludo, vos estas estudiando ¿Qué queres que haga acá?
― ¡Sabes que rindo la semana que viene Paula! ¿Qué suponías que esté haciendo?
― Suponía que te ibas a alegrar al menos un poco porque este acá y me des un poco de bola al menos, ¿Qué se yo?
― No me van estos planteos boludos ¿sabes? –ah bue, ¿Qué te comiste? ¿Un yogur de postre?
― ¡Sabes que no es un planteo, boludo! Solo que me tome el tiempo de tomarme un bondi para acá, porque sentí que anoche estuve mal más o menos echándote entonces dije “bueno, voy a su casa, almorzamos juntos y de paso compartimos más tiempo y nos conocemos un poquito más”
― ¡Te estás haciendo la víctima y no, no da!
― Uh, ¿Qué te pasa boludo? –pregunto, con una sonrisa, es que no lo puedo creer. ¿Es joda no?
― ¡Esto me pasa boluda! Que sabes que estoy estudiando, que estoy hasta las pelotas con el tiempo y vos venís acá a…
― A romperte las pelotas –completo su idea y acierto, porque lo veo asentir.
Nah.
― Parece que lo haces a propósito, posta.
― Esta bien ¿sabes qué? Te podes ir bien a la mierda, a veces sos tan egoísta.
― ¿Yo egoísta? Vos, que pensas que estoy acá al pedo.
― ¡No sos el centro del mundo flaco! Todos tenemos algo que estudiar, todos tenemos problemas, pero no por eso voy a tratar al resto mal… Simplemente es ponerle un poco de onda y vas a ver como las cosas te empiezan a salir como queres.
― ¿Ahora me vas a decir que te trato mal? Yo estaba tranquilo estudiando hasta que vos llegaste Paula, no soy yo el problema.
― Claro, porque lo soy yo ¿no? –Sonrío irónico – ándate a la mierda, boludo.
Y ya había estado suficiente acá, colgué nuevamente mi mochila en la espalda, y con la atenta mirada de él (por primera vez en estos ¿treinta minutos?) salí de su departamento, dando un portazo, haciéndole saber, por si seguida dudando, que la bronca que tenía era inmensa, y que esta vez, no iba a aflojar tan fácil.
¡Idiota! Uno que va con la mejor para compartir un poco de tiempo juntos, y él se toma el tupe de tratarme para el culo, de decirme pelotudeces y no nos olvidemos, de tirarme toda la culpa a mí, porque acá la boluda que fue sin avisar, queriendo darle una clase de sorpresa.
“¿Dejaron algo para mí? Estoy yendo para allá”
Teclee rápido al grupo que compartía con los chicos, y sonreí al abrir la foto del grupo que acababan de cambiar; todos nosotros en aquel día en el parque, nuestra primera salida después de todo lo que paso con Tomi.
Enseguida empezaron a bombardear con preguntas, pero lo más importante es que ellos si me esperaban, para que les cuente lo que había pasado, defenderme y en especial los chicos (Tomi, Simón y Agus) bordearlo un poquito, aunque tengan la mejor, pero hoy teníamos la peor con él, se la metió conmigo, y como haríamos como cualquier otro de nuestros amigos, siempre nos íbamos a defender el uno al otro, siempre íbamos a estar para sacarnos sonrisas y si podíamos carcajadas aún mejor, de eso se trata tener amigos: estar con el otro.

En las buenas y en las malas, siempre

•••

tw. @juspauliter
¡Dejen sus comentarios!
[gracias Soff y Bel por la idea]

martes, 5 de enero de 2016

29

Lo mire divertido para que eleve una ceja y no aguante más mi risa y él me pegue suavemente en mi mejilla para terminar riendo junto a mí, morder mi labio inferior y apretar sus dos cachetes entre las palmas de mis manos, acortar la distancia y plantar un beso en sus labios, y que vuelva a plantar otro beso pero esta vez más intenso, haciendo que me acople a él.
Hace veinte minutos estamos esperando la pizza que pedimos al delivery, algo había que hacer, entonces fui yo la que me senté en su falda y él el que me hizo caras divertidas para que ría, y charlemos de la nada, o del todo.
― ¡Boluda! – se separa del beso para gritarme. Es un amor. Mi gesto lo hace reír porque me sorprendí a su grito y mordí mi labio.
Tarado.
― ¿Era necesario gritarme? –dije divertida y él rio descaradamente para que yo muerda mi labio inferior y termine rodeando mis mejillas para plantar un beso lleno de risas - ¿Y? ¿Qué paso?
― ¿Qué paso? –Elevo una ceja - ¡Ah, sí! –volvió a gritar y rió por mi cara. Otra vez gritándome a cinco centímetros de distancia – Ya me había olvidado… ¿Qué onda Flor con Tomás?
― ¡Ay! ¿No son lindos? – pregunto, feliz.
― Si, pero le llega a hacer algo y lo mato –sonrío y lo sobro mordiendo mi labio inferior – no, posta boluda… Tomi es re buena onda, pero ¡Vos también sabes lo mal que la paso Flor! –asentí.
― Ya sé, también somos amigas –le sonrío – y Tomi es como mi hermano, esta re enganchado el boludo y Flor no le da mucha bola –rio chiquito – justo hoy temprano me estaba contando
― Me dijo Flor que un día en tu casa él le pidió su número.
― Y para que lo haga boludo… tiene que estar muy hasta las manos. ¡Es un cagon! –Reímos juntos – no, pero posta que cuando se la juega, se la juega posta. Y así le ha ido… muchas veces choco contra la pared.
― Eso tenemos los que no van con vueltas para enamorarse.
― Ay, él –le digo divertida y me sonríe mordiendo su labio inferior.
― Tarada, en serio te digo… y eso que todavía no llegue a enamorarme de vos –sonrío ampliamente y muerdo mi labio inferior.
― Ah, ¿no?
― Recién empezamos…
― Ya se bobo –le digo divertida - ¿pensas que vas a tardar mucho? –el hace una mueca.
― ¡No me corras chiquita! –y hunde sus manos en mi estómago para hacerme miles de cosquillas y yo al instante me encuentre riendo descontroladamente.
― ¡No te corro! –Digo entre risas, como puedo y cuando al fin se digna a tener piedad por mí, me libera de sus cosquillas – solo te pregunto –le digo, cuando al fin puedo respirar. Él me mira divertido.
― Esa no te la creo… ¡Por algo preguntas!
Y niego, con una sonrisa chiquita, mientras vuelvo a apoyar mis brazos en su cuello y nuestras narices se rozan, y tanta ternura me hace sonreír y sentirme un poco rara.
Es raro estar así con él, pero tampoco deja de ser lindo.
Quiero controlarme, sentir que esta todo bajo control. Pero cuando estoy así: sentada en su falda, rodeando mis brazos por su cuello con escasos centímetros uno del otro me siento perdida, quiero soltarme por completo y dejarme llevar por él, por esos ojos brillosos, su sonrisa y esas manos grandes pero hermosas que me abrazan por la cintura atrayéndome un poco más a él.
Quiero miles de cosas con él en un solo instante, y creo que no es normal que este así por un tipo que no hace un mes nos conocemos y que surgió todo esto raro… y único, pero me es inevitable, es que la paso tan bien con él.
― Porque yo tampoco siento que estoy enamorada de vos –hago una pausa, para poder ver sus ojos que miran atentamente los míos – pero creo que no voy a tardar tanto en estarlo.
Muerdo mi labio inferior, muerta de nervios y miedo porque no se todavía su reacción, y quedar al descubierto no es lo más lindo cuando seguís esperando respuestas, sigo clavando mis ojos en los suyos y siento como mis manos transpiran de los nervios.
― Yo tampoco voy a tardar mucho para estarlo –me murmura con una pequeña sonrisa que me hace sonreír a mí y morder mi labio inferior para que una sus labios con los míos en un beso profundo, sin dejar de ser tierno.
Uff, ¡Hasta las manos!

***
Me mira cómplice y yo agarro mis cubiertos, tenedor en mano derecha, cuchillo mano  izquierda, ella hace lo mismo y modulando cuenta hasta tres y sin dudas empezamos a golpear la mesa con el cabo de los cubiertos.
Dos nenas, sí.
―  ¡Queremos comer! ¡Queremos comer! ¡Queremos comer! – canturreamos y reímos juntas, cinco años cada una, creo que Pilar y Úrsula juntas se comportan mejor que nosotras dos (Agostina y Paula).
Nuestra amiga y compañera de risas se acerca a nosotras, obviamente riendo (de nosotras, claro) a lo que nos hace contagiar, porque ella también tiene una risa linda y contagiosa.
Creo que las personas que se ríen mucho tienen risas contagiosas para que, como dice la palabra, contagiar a aquellas que no lo hacen tanto.
― ¡Parecen nenas de tres años! – y yo que nos había dado cinco.
― Más te vale que haya postre –acota Agostina con su boca llena y apuntándola con su dedo índice. Terrible miedo esa imagen.
Miércoles y como la mayoría de estos, nos juntamos a almorzar, pero más para charlar de nuestras cosas (menos de esas de la facultad), de esas cosas que nos hacen reales, nuestro fracasos y nuestros logros, nuestras alegrías y tristezas, aquello que es necesario hablar con nuestras amigas para que simplemente nos escuchen o no, o que nos aconsejen, aquellas cosas (o personas) que sabemos que nos hacen bien, pero también necesitamos de esas que son especiales y que nos  conocen para saber qué camino tomar. Como por ejemplo Flor, o yo.
― ¡Necesito que estén juntos y tengan pibes, YA! – la alteración que maneja Flor.
Si, acabo de contarles todo lo que paso estos dos días con Peter, y a comparación de él cuando hablamos de la posibilidad de que su mejor amiga empiece algo con el mío estalló de celos, de los buenos, porque ambos (incluso Agos) sabe lo mal que la pasó hace un tiempo atrás, y no me pareció raro tampoco la reacción de ella, es que somos amigas desde hace años ya, nos conocemos y tenemos confianza.
― ¡Florencia! –digo, como si me hubiera puesto de acuerdo nuevamente (como cuando empezamos a canturrear hace minutos) a unísono con Agos.
Ambas, ahora con Flor la miramos sorprendida.
― ¡Ay no me miren así, boludas! – Dice divertida – Son divinos los dos juntos, pero banca, me corto las tetas si quedas embarazada flaca  -y reímos, es que ella lo es todo.
Todo, todo, todo.
― ¡Somos dos, obviamente! –le grito divertida
―Ay, forras. Yo que demuestro mi felicidad porque mis dos amigos están juntos y ya quiero que tengan cinco pibes ustedes me dicen esto – se hace la ofendida y yo rio chiquito - ¡Tranquilamente te podría estar odiando porque me vas a robar a mi mejor amigo! Y mira lo feliz que estoy.
― ¡Porque vos te vas a robar al mío, Flora! –y con Agos reímos, ella bufa.
― ¡Ahora habla vos! – no le da opción Agos.
― No sé qué onda… Me parece divino y re buena onda
― ¿Pero? –ínsito a que siga.
― Pero el tema es que yo no sé si estoy tan segura como para empezar a tener algo ¿entendes? –y asentimos las dos – hace cuatro años que no tengo algo serio, como me da él a entender que quiere, y tampoco quiero quedar como la loca histérica y vueltera.
― Es que así estas quedando negri –digo, sin anestesia y le sonrío chiquito – perdón que te lo diga así, pero si no le aclaras las cosas de una al pibe se va a cansar y… ¡Mira que esta hasta las re manos eh!
― Tanto como ella por Pepe –dice Agos y yo muerdo mi labio inferior para reír y golpear suavemente su hombro.
― ¡Estúpida!
― Lali me dijo que hable, tipo que quedemos en hacer algo y ahí aclararle… tampoco así de una, porque si no posta que quedo como una loca –reímos las tres.
― ¡Invítalo a cenar! –Dice Agos – nosotras nos quedamos con Uschi –y asiento a su idea.
― Pero ¿da que le diga yo?
― ¡Obvio mamita! –le dice Agos – aunque disimulen, a los locos le llega un mensaje de su piba y se ponen igual o peor de insoportables que nosotras –reímos.
― Es posta –comento – lo comprobé con Gon  -y volvimos a reír las tres.
Y el almuerzo se hizo un poco largo, porque el reloj marca las cinco de la tarde y nosotras seguimos en el living charlando y riendo de nosotras, pero cuando el timbre suena, Flor se levanta y avisa que seguramente es Lali con Gas, Pepe y su hija Uschi.
― Es que hoy después del jardín hacían día de tíos y sobrina –dice divertida y nosotras sonreímos.
Su hija es la mimada por todos los amigos de su madre, sus “tíos del corazón”  que los ama como si fueran tíos verdaderos, y nosotros la amamos como si fuera una sobrina verdadera, de sangre.
― ¡Tías! –grita con su voz chillona y alegre que nos pone alegre a nosotras y por eso la recibimos con un abrazo grupal, para que terminemos riendo juntas.
― ¿Cómo está la nena más linda del planeta? –pregunto, después de dejar un beso en su mejilla.
― ¡Bien! Los tíos me compraron un helado así de grande –y muestra con sus manos lo grande que fue el helado, aunque se puede notar por las manchas en su carita y su remera con helado que nos hace reir a nosotros, los grandes, recordando que también más de una vez llegamos a casa con la cara y la ropa toda llena de helado.
― No sé a quién matar, si a tus tíos o a vos por mancharte la ropa –y la misma reacción de nuestras madres.
― ¡A nosotros obviamente! –dice Pedro, como también reaccionaria aquella persona que de pequeño nos defendía siempre. - ¿Cómo están? –y ahora nos habla a mi amiga y a mí, acercándose, para dejar un beso en la mejilla de Agos y después otro en la mía.
― ¡Todo bien! –al parecer con mi amiga estamos ultra conectadas, porque volvemos a hablar al mismo tiempo.
― ¡Qué lindo verlas chicas! –y ahora se acerca Lali y por detrás su rubio amigo.
― ¿Cómo va? –que también deja un beso en nuestras mejillas.
Soy yo a la que mandan cambiar la yerba del mate y es Pedro quien me sigue porque en su mano lleva una bolsa con palmeritas recién compradas y horneadas (por el olorcito que largan).
― Que lindo encontrarte por acá –le digo, con una pequeña sonrisa, mientras tiro la yerba al tachito.
― Lo mismo digo –me sonríe, y después de sacar un platito se acerca a mí para esta vez dejar un pequeño beso en mi comisura - ¿almorzaste acá?
― Como casi todos los miércoles –sonreímos – se nos hizo un poco largo el almuerzo –rio chiquito y me sonríe – nos copamos bastante con el tema charla.
― Uff, no hay quien las pare a ustedes con la charla –rio.
― ¡Hey! –le pego en su hombro, quejándome.
― ¿No tengo razón?
― Si, pero igual –sonrío chiquito.
― ¿Igual qué?
― Que no vamos a cambiar tampoco.
― No, eso ni da aclararlo, ya lo tengo re asumido.
― Bueno, mejor así. –sonrío y él muerde su labio inferior.
― Ay no podes ser tan linda – atrás mío deja un beso sentido en mi mejilla y muerdo mi labio inferior, para mirarnos y que él salga a donde estaban los demás.
A veces, simplemente no son necesarias las palabras.

《Estoy abajo 》
Nueve y media de la noche y, como habíamos quedado, el venia para casa después de lo de Flor, yo me había vuelto un rato antes, porque era necesario para mí estar un rato en casa, sola, después de casi todo el día en casa de mi amiga.

《Ahí voy》

Una sonrisa de parte de él que me contagia al verlo y que acorte la distancia para después de un pequeño saludo, subamos a mi departamento. Y que una vez que estemos ahí dentro, el pequeño saludo ya no sea tan pequeño ni tan saludo, que sus manos se enreden en mi cabello mientras yo acariciaba su nuca y me dejaba llevar por él que caminaba hasta una de las paredes para poder permitirse acariciar mi abdomen con sus manos bajo mi remera y que yo simplemente con el roce de su piel me sienta en el aire.
Sube sus manos a mi rostro y nuestras miradas se cruzan y se quedan ahí, fija la una en la otra, una sonrisa se le escapa y a mi poco a poco mi corazón empieza a latir cada vez más fuerte.
― Te quiero para mí, te quiero
Y si mi corazón empezaba a latir cada vez más fuerte, al escuchar ese te quiero para mí no llegue a morirme, porque me esperaba ese te quiero que me hizo acelerar aún más el corazón a punto de que se me salga.
Mordí mi labio inferior, no solo me quería para él.
También me quería para su corazón.

***
¡Ay hola!
Acá nuevamente, agradezco cada uno de sus comentarios que leo todos, todos (incluso los del blog eh) por eso insisto en que no me abandonen en esto.
Capítulo dedicado a mi soff linda, a vos también te agradezco por bancarme en todo esto (y en lo que no es todo esto también)
Y obvio que a Vale, Luchi y Ro que lo son todito, y que desde hace ¿tres días? Ya quiero abrazarlas fuerte, fuerte. ¡Que no se haga muy eterno este año porfa!

Solo eso, gracias a ustedes también.

viernes, 1 de enero de 2016

28


Me es inevitable sonreír cuando los veo a ellos venir hacia mí: ella a cocochito en la espalda de él que se encuentra con una sonrisa amplia (como la mayoría de las veces) que puede contagiar a cualquiera, en especial a mí.
― ¡Tía! – se la escucha gritar locamente, es que ella es una loca linda como su madre, mi hermana… que digamos que yo tampoco estoy un poco cuerda así que… Creo que es algo familiar.
Algo de los Chaves.
 Largo una carcajada y sonrío para abrazar fuerte a mi hermano y que en realidad sea un abrazo grupal, haciendo “sandwichito” a Gonza que se queja y un poco que me putea en voz baja para lograr nuevamente mi risa y la de ella también sin haber escuchado las palabras hermosas dirigidas a nuestra madre, pero como siempre ríe no es algo de otro mundo.
― ¿Cómo están hermosos? – ahora sí, me separo después de dejar un beso en sus mejillas y caminar para dentro, donde seguramente nos esté esperando mamá.
― ¡Bien! ¡La abuela está haciendo milanesas con papa fritas tía!
Su felicidad, la de Gonza… ¡Incluso la mía!
Pero sé que mamá está sufriendo como bien nutricionista es.
Una vez que entramos a casa, el olor a papas fritas invadió mi cuerpo para más o menos sentirme en la gloria y cuando escuche la risa de mamá me dé cuenta de la cara de estúpida que había puesto.
― Gracias Pili por tanto. –murmure y ahora escuche también la risa de Gonza que me hizo contagiar.
― ¿Cómo estas mi amor? –se acerca mamá y me envuelve en sus brazos para plantar un beso en mi mejilla.
― Muy bien –y no les miento, mis ojos brillosos me delatan sacándole una sonrisa a mamá - ¿vos?
― Súper bien… con mi cabello impregnado en olor a frito, haciéndole unas súper papas fritas todas grasientas a mi nieta. ¡Mejor imposible! – largue una carcajada junto a Gonza. Fuera de joda, está sufriendo.
Pero Pilar es su debilidad… Bah, la de todos.
Y es por eso que me dejo arrastrar junto con Gonza también, por la más pequeña de la familia a lo que antes fue mi habitación y ahora es la de ella cuando viene a quedarse en casa de sus abuelos, la que está repleta de sus juguetes y por eso nos hace sentar coligue como ella en la alfombra del piso para que sea yo quien le cuente uno de sus cuentos favoritos con la atenta mirada de ella y mi hermano.
― ¡A comer! – pero cuando ya estoy en la cuarta hoja se escucha a mamá.
― ¡Ufaa! Se venía la mejor parte –se queja haciéndome trompita y yo simplemente apretó con dos de mis dedos su boquita para que ría chiquito.
― Vamos a comer y después Pochi sigue contándote dale – su tío le da una de sus manos para ayudarla a levantarse, y es tanta la energía que tiene que se levanta enseguida obligando a Gon alzarla en sus brazos y llevarla en forma de bolsa de papa.
Yo los sigo unos pasos atrás, ansiosas por esas milanesas con papas fritas.
La mirada atenta a su plato mientras es su abuela quien le corta la carne es para un retrato, y obvio que no dude ni un segundo en sacar mi celular –porque esta vez mi cámara había quedado en casa- para sacarle esa foto y que el ruidito de cuando sacas la foto me delate, que levante enseguida su mirada y me mire ofendida.
Claro que le duro medio segundo porque al ratito de verme reír junto a su tío y abuela ella se sumó a las risas.
Esto es lo que elijo: compartir un almuerzo con ellos que son los que pueden permitirse estar acá – otros como papá y Delfi trabajan- para reír de cosas mínimas pero simplemente reír, eso es lo que cuenta.
― ¿Ya te vas?  -pregunta mamá mientras seca sus manos caminando hasta donde me encuentro yo: en el living a punto de ponerme mi mochila en la espalda y caminar hasta casa: un pequeño enorme quilombito había quedado. Me limito a asentir y ella, sin decir nada hace una trompita que me hace reír un poco – dale, quédate…nos acostamos en la cama grande a mirar la novela.
― No miro yo la novela ma –le sonrío chiquito.
― Bueno mejor, así me contas un poco de tus cosas, hace mucho no hablamos.
― ¡Chusma! –ella ríe – bueno está bien, pero pones el aire y me abrazas – me acuerdo que cuando era más chica, en pleno verano se me daba por ir a su cama para quedarme con ella abrazada, ella se dejaba abrazar, pero prendía el aire acondicionado porque obviamente el calor era inmenso, y nosotras nos queríamos seguir abrazando.
― ¡Nooo! –Le grite divertida – ¡Mamá!
Ella es fanática de su Facebook y de compartir estados y fotos.
Adivinen qué puso de estado.
― ¿¡Que!? Es súper tierno –ni un gramo de diversión. Está hablando en serio y más ganas de asesinarla.
― “Como cuando era una bebe, abrazaditas en la cama grande con mi Pochi” ¿¡ES NECESARIO!? –y ella ríe un poquito. La mato, ¿encima se ríe?
― Si es necesario, estar así con vos… Todavía falta que me cuentes tus cosas con tu noviecito, como antes.
― No tengo novio ma.
― Boe, ¿te crees que porque estoy vieja ya no entiendo nada? Dale, háblame de las risas de hoy temprano.
― Era Simón –el único nombre que se me cruza por la cabeza. Gracias amigo – vino a desayunar –agradezco la facilidad de mentir, pero no tanto lo bien que me conoce mamá.
― Dale Paula. Te conozco… Pasa algo con Pedro ¿no?
― ¿Eh?
― El otro día Pipi te mando al frente –dice divertida y simplemente me limito a morder mi labio inferior.
― Pendeja –murmuro y ella sonríe. Pise el palito – Bueno si, pero no tiene que saber papá ni nadie –su sonría amplia. – En serio ma. Hasta que sea un poco más serio…
― ¿Te enamoraste? –y su pregunta me sorprende, nunca me había preguntado esto yo misma. ¿Estoy enamorada?
― No –respondo – bah… no sé. –Frunzo mi ceño y ella eleva una ceja – recién empezamos posta ma… creo que todavía ni me enganche, pero… él es muy lindo y bueno.
― ¿Y él? ¿Se lo ve enganchado?
― Creo que va igual que yo, no sé… Pero sé que no quiere que sepa papá hasta que termine con la carrera, ya le queda nada, y no quiere que esto que recién empieza influya, aunque no tendría que hacerlo tampoco.
― Esta bien igual Pau –asiento – igual, es re obvio que ahí pasaba algo, aunque ni lo conozco al flaco, pero te saque la ficha mal a vos eh –sonreí.
― ¡Como me conoces mamita, eh! –y la abrazo, para que ella ría y deje un beso en mi frente.
― ¡Soy tu madre! – y suena tanto al hombre diciéndole  a su hijo “soy tu padre…” del video que se hizo viral que me hace reír mucho, y como mi risa es contagiosa, o eso dicen, la escucho reír enseguida a ella.
Lo es todo.

Doy golpecitos seguidos con mis tres dedos a la mesa de madera con la mirada fija a él y con una sonrisa divertida, se fue, esta ido y me colgó hace ya diez segundos. Su mirada es a la nada y mis dedos cada vez más fuerte chocan con la mesa.
Hasta que no aguanto más.
― ¡Tomas! –Le grito, si, grito y lo veo saltar del susto al instante se me escapa una carcajada y él sigue mirándome con su ceño fruncido - ¡Colgaste flaco! – y no puedo sacarme de la mente su cara cuando grite su nombre.
― ¡Estúpida, me asustaste! –reí divertida.
― ¿En qué pensabas? –quise saber, mientras le pasaba el mate naranja que tiene como dueño a él.
Despues de quedarme a dormir, porque termine durmiéndome, con mamá, siendo cuatro y media de la tarde le mande un mensaje a mi amigo que quería compartir mate con él y por estoy acá, porque también quería compartir mates (y charla) conmigo.
― En la mina esta – elevo una ceja – Flor, tu amiga boba.
― ¿Qué paso con Flor? –y le hago una carita igual al emoji de la luna pervertida de whatsapp.
― Ay, si sabes que le pedí su número ¿Qué te haces? – uno de esos días en que cenamos en casa todos juntos, mi amigo no es ningún boludo y aprovecho la cercanía de la morocha con sonrisa linda de Flor.
― Si, pero como no me contaste más nada, gil
― Es que es un constante histeriqueo y ya no sé.
― Y si negro, la flaca no se te va a abalanzar para decirte de ir a tomar algo ¿entendes?
― Boluda, siempre tiene algo y me cancela a último momento… entiendo que su hija le demanda mucho, pero bueno, así nunca va a empezar algo.
― Te metiste en algo complicado Tomi –sonrío – que se yo, Flor hace mucho que está sola, y estos últimos año solo se enfocó en su carrera, su trabajo y su hija –lo veo asentir.
― Es un minon, re buena mina… pero viví un poco para vos también flaca –rio chiquito.
― No sabía que estabas tan hasta las pelotas ¡forro! – me sobra mordiendo su labio inferior.
― Es que posta que me interesa mucho –sonrío – creo que fui claro, pero bueno
― Ella también se la tiene que jugar un poco –completo su idea y lo veo asentir – ya vas a ver que se va a dar cuenta, y si no, la mato, ¡mira lo bomba que sos, boludo! –Reímos juntos – lástima que no me das bola si no te chaparía.
― Cállate que estas a full con tu Peter  - reí y mordí mi labio inferior –y seguro que con esa sonrisa de pelotuda ya… - e hizo una de sus señas
― ¡Tomas! – que me hizo gritar, claro.
― Apa, no lo negaste –revoleo mis ojos y suprimo una sonrisa.
― No, pero tampoco daba esa seña, estúpido.
― Bueno pero si
― ¡Basta! –Grite entre risas – sí.
― ¿Y? ¿Qué onda?
― Bien…
― Ay Paula, no te estoy preguntando eso, no me interesa como estuvo el flaco en la cama –largue una carcajada- te pregunto ahora con él, ¿Qué onda? –Sigo tentada y él muerde su labio inferior - ¡Te odio!
― Desayunamos juntos y seguimos así, como si nada.
― O como si todo –sonrío.
― Me invito a cenar.
― ¿Segundo round? –rio divertido
― Sos un pervertido. ¡No todo es sexo en la vida, nene!
― Despues hablamos a ver qué onda –muerdo mi labio inferior y él volvió a reír.
― Yo que le iba a lavar la cabeza a Florencia, olvídate
― No necesito de tu ayuda Paula, raja
― Ay anda, forro –él ríe y se acerca a abrazarme y dejar un beso en mi mejilla.
― Pórtate bien eh
― ¿Cuándo no?
― Ayer a la noche –reí chiquito.
― ¡Me porte bien!
― Ay cállate, chau
― Chau Tomito –planto otro beso en su mejilla y salgo para la parada del colectivo que después me va a dejar en la esquina de la cuadra del departamento de Pedro.
Ponerse los auriculares y ponerle play a la música es una buena opción de escaparme del mundo por unos minutos, pero no de mí, la pregunta de mamá vuelve a mi cabeza enseguida sin importar en donde estoy ni que tampoco estoy yendo a casa de él para hacerle compañía con unos mates para después cenar juntos.

“¿te enamoraste?”

Mi respuesta fue clara. Un no gigante y seguro se me escapo, y en verdad siento que es verdad, no me siento enamorada, si siento que es un ser hermoso y que amo pasar tiempo con él, como ayer a la noche que me hizo sentir tan bien, es que es tan lindo, desde su alegría constante hasta su forma de ser conmigo, de cuidarme, de simplemente mirarme, acompañarme… Y sí, estoy hasta las manos, me gusta, me gusta mucho.
Pero no creo que sea amor… Al menos no por ahora.
― ¡Voy! – al llegar a su edificio toco el portero y cuando pregunta quién es y le respondo enseguida me responde que baja a abrirme y yo le sonrío al portero como una estúpida.
― ¡Hola! –dice, con alegría y yo le sonrío, contenta de verlo.
― Hola –nos unimos en un abrazo chiquito y un beso en mi comisura, para separarnos y sonreírnos - ¿Cómo va?
― ¡A full! Sigo estudiando, pensé que venias más tarde por eso –sonrío chiquito.
― Pero me dijiste que venga tipo siete… no hay mucha diferencia –digo, después de mirar la hora en mi celular, mientras esperamos el ascensor.
― No, está bien negri –me sonríe – solo que tengo un quilombo importante en la mesa del comedor, no vale asustarse.
― Pff, ya estoy curada de espanto –rio chiquito y me acerco un poco más a él, queriendo dejar un beso chiquito en sus labios. Pero las puertas del ascensor se abren e interrumpen, haciendo que él ría- ¿De qué te reis gil? –lo codeo y vuelve a reír.
― Quiero mi beso.
― ¡Olvídate!
― Aaaah –su puchero. Mi autocontrol - ¡Dale!
― No nene
― Uno chiquito –muerdo mi labio inferior.
Ay, lo odio.
― ¡Te reíste!
― Pero porque no das más de linda y me causo tu cara de frustración cuando se abrieron las puertas y apareció la chica esa en el ascensor.
― Que oportuna yo también para querer chapar justo cuando estábamos esperando el ascensor –rió divertido.
― Bueno, pero ahora ya estamos adentro.
― Y por llegar –le señalo el tablero en el que marca que estamos en el tercer piso y el nuestro (o el de él) es el cuarto.
― Uno chiquito –me murmura y se abalanza para plantar un beso en mis labios y que me sea inevitable sonreírle – hola –dice y yo rio chiquito.
― Hola –y vuelve a besarme, esta vez dejándose llevar un poco más, arrastrándome a mí para que también me deje llevar por él y que finalmente lo logre, que enrede mis brazos por su cuello y que profundice el beso para que, justo cuando estábamos decididos a seguir, el ascensor frene y las puertas se abran.
Nos separamos, sí, pero yo seguía con mis brazos en su cuello y él con sus manos en mi cintura, mirando fijamente a la pareja de ancianos que nos miraban con ¿asco?
Qué vergüenza.
Rápidamente nos soltamos (esta vez del todo) para salir del cubículo y caminar lo más rápido posible a la puerta del departamento.
― ¿Te das cuenta que es la segunda vez consecutiva que nos pasa esto? –le pregunto, sacada, no se si reír o… si reír es buena opción, y para él también lo es.
― ¡Culpa tuya!
― ¡Vos nene! Encima que te me reis, me chapas y no solo eso, me haces quedar como una pervertida que le gusta chapar en el ascensor delante de esos viejos. – Lo escucho reír nuevamente.
― Lo que ellos no saben es que sos la mejor chapadora en ascensores…bah, mejor chapadora a secas –dice divertido y yo muerdo mi labio inferior para pegarle suavemente en su mejilla.
― ¡Sos un tarado! –Reímos juntos y él aprovecha la escasa distancia para volver a besarme cortito - ¿queres que prepare mate?
― Me corrijo, sos la mejor en general –muerdo mi labio inferior y le regalo una de mis sonrisas.
― Lo sé, lo sé – me sobra mordiendo su labio inferior para que yo ría, plante un beso en sus labios y salga a preparar el mate mientras el sigue con su estudio.
Uff.
Creo que no me va a costar mucho enamorarme.

•••
¡Holaaaaaa!
Feliz comienzo de año, feliz 2016.
Y si, en algún momento tenía que volver, agrácele a arroba rociopauliter que es especialista en insistir y en bancarme [te adoro mil]
En fin, otro año más por acá, escribiendo sobre ellos… o ellos haciendo que los escriba.
No sé si es el mejor, porque tengo más sueño que cualquier otra cosa, pero acá estoy… Espero que sea un buen capitulo para ustedes.
¡Nos leemos en el próximo!

jueves, 3 de diciembre de 2015

27

Entreabro los ojos obligada por la claridad que me da de frente por las hendijas de las persianas, suspiro y me odio por despertarme antes de la alarma, es cuando me estiro que uno mis pies tocan una de sus piernas y ahí caigo en todo, todo lo que paso anoche, desde aquellos besos en el ascensor hasta cuando él fue el encargado de sacar mis prendas entre besos y caricias, y yo la suyas, entre suspiros y recorriendo su espalda desde lo más alto hasta su final, caricias y suspiros entre besos y pasos hacia donde estamos ahora para encontrarnos de una manera más profunda, más íntima. Más de nosotros.
Duerme, o eso creo, bocabajo con su rostro para aquel lado, y al bajar la mirada hacia su espalda me es inevitable pasar uno de mis dedos por esta, mordiendo mi labio inferior, volviendo a recordar las veces que acaricié ayer por la noche-madrugada. Siento como se queja y a la vez se mueve a penas para que me sea inevitable sonreír y morder mi labio inferior.
Así de estúpida me tiene.
— Mm ¿qué hora es? – dice con su voz ronca adormilada. Y yo que no soy ninguna boluda, después de ver en el reloj que se encuentra en mi mesa de luz, vuelvo a su espalda y con la excusa de dibujar la hora vuelvo a tocar la misma suavemente.
— ¿ochocientos catorce? -– largo una carcajada.
— ¡Noo! Concéntrate Pedro. –me divierte todo este juego por eso es que vuelvo a dibujar en su espalda.
— ¡¿Nueve y diez?! - se sobresalta y yo muerdo mi labio inferior.
— ¡Siete treinta!
— Siete treinta… - dice ahora mucho más tranquilo y gira su cuerpo para quedar frente a frente y poder ver su sonrisa y él la mía – hola linda - murmura mientras pasa uno de sus brazos por mi cintura y yo me acerco lo suficientemente como para que nuestras narices se encuentren y que nuestros labios no tarden en unirse suavemente.
— Hola – también le murmuro y sonrío chiquito mientras él vuelve a unir nuestros labios y me siento tan bien que un suspiro se me escapa para dejar otro beso en sus labios y separarme un poquito, mirarnos y sonreir chiquito.
— ¿Y si nos quedamos así toda la mañana? - dice, mientras corre un mechón de pelo de mi cara. Muerdo mi labio inferior y niego, aunque muera por asentir miles de veces.
— Yo si puedo, vos no - lo sobro, con un tonito burlón y el eleva una de sus cejas – hoy tengo día libre – muestro mi sonrisa amplia y sobradora.
— ¡Aaaah no! - se queja con un tono que sí, me puede muchísimo y hace que vuelva a acercarme para besarlo chiquito con una sonrisa.
— ¡Ah sí! – digo divertida y me mira con su ceño fruncido, yo no puedo parar de sonreír.
Se levanta un poco para literalmente tirarte arriba mio y empezar a besarme mientras con sus manos empieza a hacerme cosquillas y yo al instante empiezo a mover mi cuerpo a causa de la sensación que tengo hacia las cosquillas.
— ¡Para boludo! - grito como puedo, entre risas y sus besos, él termina dejando de hacerme cosquillas para reír y que se separe para poder vernos, manteniendo la escasa distancia.
— ¿Qué? – no para de mirarme.
— Muero de hambre. – se me escapa una carcajada y muerdo mi labio inferior
— Ni en pedo me levanto – le aviso de antemano y él vuelve a elevar una ceja.
— Entonces yo tampoco – y se vuelve a acostar, poniéndose de costado sin dejar de mirarme. Sonrío chiquito y también giro para ponerme de costado y quedar frente a frente, nuevamente.
— Desayuno – murmura y yo río chiquito, niego seguidas veces – desayuno, desayuno –largo una carcajada.
— ¡Pedroooo!
— Dale– murmura cerca para dejar un pequeño beso en mis labios que me obliga a unir nuevamente nuestros labios en un beso profundo que nos hace suspirar a la misma vez y reír un poquito.
— Bueno, chau – amago a levantarme pero él me agarra de uno de mis brazos tirandome nuevamente en la cama haciéndome reír, que se acerque para unirnos en un beso lleno de risas, que se transforma en un beso profundo e intenso, por eso es que rodeo sus mejillas con mis manos y se acomoda un poco más para seguir con este beso que hace que se nos escape algunos suspiros, que yo rodee su cintura con mis piernas y que vuelva esa guerra entre nuestras lenguas, mientras sus manos vagan por mi cuerpo, y vuelva esa sensación de estar flotando.
— ¡Aay! – me queje cuando mordió uno de mis hombros. Seguimos en la misma situación que hace un par de minutos: acostados uno al lado del otro, yo mirando al techo, el de costado, por eso la mordedura en mi hombro, para llamar mi atención– ¡Bruto! – se me escapa una sonrisa chiquita que hace rebote en su rostro y aprovecha la cercanía para dejar un beso cálido y suave.
— Te ayudo con el desayuno – exagero asombrarme y lo veo morderse su labio inferior tapando una sonrisa – es obvio que es lo que querías escuchar.
— ¿Tanto se notó? – pregunto divertida, marcando la palabra 'tanto'
— ¡Hace como una hora estoy esperando a que te levantes nena!
— ¡Hey! Te recuerdo que yo me estaba levantando y vos me frenaste, así que no me eches la culpa a mí.
— Obvio que tenes la culpa – Grita. ¡Loco! – mírate, sos hermosa, ¿cómo hago para no frenarte?
— Ay cállate, ahora te encargas vos del desayuno. – y enseguida eleva una de sus cejas con una expresión de "¿es posta?" – Si– le aclaro su duda.
— ¡Paulaaaa! – suena igual que yo al quejarse por eso me hace reír y lo contagio.
— Tarado – y ahora sí, sin vueltas y sin interrupciones me levanto para buscar un remerón e ir a la cocina para preparar el desayuno para dos.

Mi concentración que esta al tope en las dos tazas que llevo hasta la mesa del comedor hacen que todos mis sentidos se centren en estas dos, y cuando llego a apoyarlas al lugar en donde nos sentaremos a compartir el desayuno, levanto la mirada y me encuentro con él mirándome divertido y no puedo evitar elevar una ceja.
— ¿Qué? – pregunto sin entender esa sonrisita.
— Te estaba diciendo que te estaban llamando –y me muestra mi celular en una de sus manos - ¿estabas concentrada o me parece a mí? –rio chiquito.
— Es que odio lavar los pisos, posta –y larga una carcajada – además… mira el rico café que te prepare.
— Yo ya soy fan de tus cafés – y se acerca a darme el celular y yo para dejar un pequeño beso en sus labios que lo obliga a hacer la misma acción.
— Mi vieja… -comento cuando ya estoy sentada desayunando con su compañía y recién ahora veo quien me había llamado.
— Seguro quiso ser de despertador y no funciono –dice divertido y yo sonrío mientras apretó para llamarla.
— Es muy típico de ellas –coincido mientras escucho los dos tonos pasar y la voz de mamá.
—  Pauli, hija ¿te desperté? – y una carcajada se me escapa para que el ría chiquito – Ah, interrumpo.
— No ma, justo estaba haciendo el desayuno y bue, había quedado en la habitación. ¿Todo bien?
— Si tomando unos mates con tu hermano, tu papá ya salió a trabajar y en un ratito llega la peque, hoy me toca hacer de niñera hasta que tu hermana salga de trabajar.
— Mándale un saludo al otro loco, en un ratito estoy por allá, hoy tengo día libre y re juega que mi mamá cocine para mí ¿no? – sueno divertida y veo a Pedro negar seguidas veces sin poder creerlo para hacerme reír chiquito.
— Tu sobrina ya pidió milanesas con papas fritas, ¡Pánico! –rio nuevamente.
— ¡Uy que rico! Ya fue ma…
—Bueno entonces te espero
— Dale mami, nos vemos en un ratito.
— Besos para aquel anónimo que se rió y otros para vos -  largo una risita.
— ¡Estás loca! Chau ma
Cuando finalizo la llamada, elevo la mirada y me encuentro con él mirándome expectante para que vuelva a largar una risita.
— “besos para aquel anónimo que se rió…” –cito las palabras de mamá y él ríe.
— ¡Uh, lo que te espera! –reímos los dos.
— ¡Es fatal! –muerdo mi labio inferior y tomo un sorbito de mi café.
— Bueno, yo me voy a tener que ir –mira la hora por su celular para volver a cruzar mirada conmigo y hacer un gesto de piedad y tristeza para que logre mi risa.
— ¡A estudiar se ha dicho! Vamos que falta poquito. –Él asiente mordiendo su labio - ¿Ya tenes fecha del final?
— Si ya me dieron el cronograma de fechas hace rato, ya el viernes que viene rindo.
— ¿Nervios? –pregunto con una sonrisa chiquita.
— Es raro, tipo a veces no doy más de los nervios y en momentos estoy re seguro… ¡Que se yo! –sonrío y me paro en el mismo momento que él lo hace.
— Agos siempre me dice que la seguridad mata todo nervio –lo veo asentir con una pequeña sonrisa.
— Lo que pasa que la seguridad me dura unos cinco minutos no más –rio con él.
— Bueno, tranqui –apoyo una de mis manos en su hombro y enseguida apoya la suya arriba de la mía. – Te va a ir súper bien – le regalo una de mis sonrisas.
— Vos estas súper bien –dice divertido- agarraba para el culo la conversación –largo una carcajada que lo hace contagiar para también pegarle suavemente una cachetada.
— ¡Estúpido! –ríe chiquito y con sus dos manos apoyadas en mi cintura me atrae más a él para terminar uniendo sus labios con los míos y formar un beso cortito lleno de risa.
— A la tardecita podrías venir a tomar unos mates a casa ¿Qué te parece?
— Lo voy a pensar –me hago la interesante para que él me sobre mordiendo su labio inferior y que termine riendo – dale, te hago el aguante –sonríe para besarme chiquito y separarse.
— Si Miguel me reprocha que llegue tarde ¿le digo que estaba chapando con su hija? –rio divertida.
— Y… si vos queres recibirte, mejor pone otra excusa –larga una carcajada.
— Sos hermosa –rodea mi rostro con sus manos y roza su nariz con la mía –muy –inevitablemente muerdo mi labio inferior para unir mis labios con los suyos.
— La paso muy bien con vos –le murmuro y escucho un suave “yo también” para que me bese cortito – dale, ándate.
— Si, chau –planta otro beso – te espero entonces –asiento.
— Te aviso cuando estoy yendo –asiente también, y me dedica una de sus sonrisas cuando ya se encuentra fuera del departamento – chau –le murmuro y él de lejos murmura otro “chau”.
Al cerrar la puerta, suspiro y enseguida me reprocho de que no puedo estar tan hasta las manos por este pibe, es que posta es hermoso, sus actitudes son hermosas, y bueno… ni hablar de lo fuerte que esta él.

¡Como para no estar hasta las manos! 

•••
¡Holaaaaaaaaaaaaaaaa!
Ay que lindo es volver.
Les cuento que sigo a full con matemática, porque es mi karma y siempre lo será.
Pero le estoy poniendo las mejores de las ondas para despues quedarme libre y seguir a full con estos dos loquitos que estan hasta las manos uno por el otro (y yo por ellos).
En fin, no les aseguro nada, pero tratare de que el abandono dure menos como cuatro personas, que verguenza por dio'.
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