domingo, 20 de septiembre de 2015

13

[Él]

Lo fulmino con la mirada y le dejo claro que es un pelotudo gritando por la ventana y tocándole cinco veces la bocina. Bufo, del malhumor que a veces generan estas clases de personas que siendo hora pico ellos se dan el lujo de pasear. Que vos tengas todo el día para pelotudear no significa que nosotros estemos igual que al pedo que vos.
Me taladro con que no voy a llegar, y más de malhumor me pongo, cuando los autos de a poco van moviéndose y un pequeño alivio se presenta en mi cuerpo.
Veo el edificio enorme y viejo, obviamente que no hay lugar para estacionar, por eso es que pongo balizas y espero con ansias que ella ya haya salido, faltaría que me hagan una multa o me hagan mierda el auto por estar estacionado en doble fila.
Hoy no es mi día, y sé que puede llegar a pasar para que se me termine arruinando el día.
La veo que esta animadamente charlando con Paula y Agostina, por eso le toco bocina hasta que se da cuenta que la estoy esperando, veo como sus amigas me saludan con una gran sonrisa y levantando sus manos. Yo solo me dedico a sonreír forzadamente, aunque muera de ganas de bajarme y saludar correctamente.
En especial a ella.
¡Pepito! –Su alegría y su beso en mi mejilla - ¡Que cara, che! ¿Qué paso?
— Malhumor, ¿está mal? –seco, le digo ya mirando la calle para comenzar de nuevo el viaje, esta vez para el jardín de su hija. Y no es que ame ser taxista, es que las amo a ellas.
— Uy, estas afiladísimo –hace gesto con su mano y la veo sonreír a lo que yo muerdo mi labio inferior ocultando una pequeña sonrisa.
— Hoy si no mato a alguien no sé… preocúpate.
— Me preocupa tu malhumor.-apoya una de sus manos en mi rodilla-  En serio che, contame.
— Me pelee con mi viejo, que hace mil no nos vemos y de que le había prometido que no iba a afectar mi intento de relación con Francisco –rodeo mis ojos – lo que no entiende es que estoy a full con los últimos finales. Y me agarro justo re cruzado porque el despertador me sonó menos diez y no sé cómo hice para llegar justo y vivo a la facultad –ella muerde su labio inferior.
— Encima Horacio es igual a vos, se re calienta y no lo para nadie –me dice con una sonrisa y yo asiento mordiendo mi labio inferior.
— Lo peor es que saben que estudio más de lo que vivo, y me dicen esta pelotudes, ¿entendes?
— Bueno, ya está flaco, no te calientes tanto, si vos sabes cómo son las cosas.
— ¡Pero me da bronca Flor! Son mis viejos.
— Ya vas a ver que cuando estés más relajado van a cambiar muchísimo las cosas. Mírate, no das más de los nervios, a mí no me haces esa sonrisita falsa que tiraste recién cuando estaban Pau y Agos –sonrío mordiendo mi labio inferior – dale, ¡relaja ese entrecejo! mira cómo está la vena – larga una risita que me contagia.
— Sos una tarada Florencia – ella ríe divertida.
— Vos sos el tarado Pedro, ¡Mira cómo te pones! –sonrío chiquito.
— ¿Se notó mucho mi malhumor?
— Paula se asustó de tu intento de sonrisa fue como –e hizo el “intento de sonrisa” que hice hace unos minutos para hacerme reír y que ella se contagie- no, no se notó mucho en serio–me despeina un poquito mi pelo - ¿vas a hablar con tu viejo?
— Después tal vez llame a mamá –ella asiente- me molesta siempre ser yo el que tiene que aclarar las cosas para que no se enojen conmigo.
— Yo ni ahí me enojo con vos, es al pedo… a los diez minutos ya te perdono –sonrío triunfante y ella niega seguidas veces para pegarme suavemente en una de mis mejillas.
Cuando llegamos para buscar a Uschi, nos fuimos directo a casa de Lali, ahí nos juntábamos a compartir la tarde de mates con nuestros dos amigos.
Al llegar es ella quien recibe a la más pequeña con un abrazo inmenso para que después salude a mi amiga y por ultimo a mí, regalándome un abrazo inmenso. Y yo uno de los míos  a ella.
— ¿Estas más alta? –le pregunto, frunciendo mis ceño y ella sonríe ampliamente.
— ¡Son mágicos! –y me muestra sus borcegos con un taco más alto que ella, literalmente. Largo una risa divertida y la abrazo, es que ella es abrazable siempre. Hasta cuando deja su complejidad con su altura.
Adentro ya están sentados nuestros amigos esperándonos para unos mates. Saludo a Gas con un abrazo palmeando su espalda para sentarnos los cuatros en el comedor, porque Uschi ya está ocupando uno de los sillones del living viendo una peli.
— Bueno si, al final me convencieron –mordí mi labio inferior – mañana seguro me quiero matar, pero bueno –digo divertido.
— ¡Y sigue con eso! –se queja Lali y aprovecha a darme un pequeño golpe en mi cabeza que hace reír a los demás – lo peor es que sabe que la va a pasar re bien.
— ¿Vamos a ir a verlo? –pregunta Gas. – Bah, ¿podemos? –yo me encojo de hombros.
— Seguro que sí –dice Flor – les caemos así de la nada.
— Mientras que no me caguen a pedo a mí.
— ¡¿Quién?! ¿Tu futuro suegro? – pregunta Gas y yo revoleo mis ojos.
— ¡Ahí esta! Siempre a lo mismo –digo con una sonrisa - ¿no se cansan?
— Vos no te cansas nene. Mírate esa sonrisa –dice Lali – me vas a decir que no estas hasta las manos ¿eh?, ¿eh?, ¿eh? – y en cada ¿eh?  Clavaba aún más su dedo índice en una de mis mejillas para que termine riéndome.
— ¡Córtala! –Largamos una carcajada – no, paren… esto ya lo hablamos, ya está.
— ¡¿Ya está qué?! –Grita Flor – Pepe, no está nada
— Se nota que estas hasta pij
— ¡AH NO! – Dice Lali – Pedro si vos no le das bola a ese bombón yo me hago lesbiana – mira atentamente el celular de Flor – bueno, tanto no –largamos una carcajada que la contagian – pero mira lo que es –y me muestra una foto de ella que esta con Flor. Esa sonrisa, sus ojitos, sus labios finos y perfectos… su nar… BUENO – ahora si, ¡y si hermano! Como para que no se te caiga la baba, mira la laguna que hiciste en menos de cinco minutos –mis mejillas se ponen bordo y mis amigos no paran de reír.
— ¡Un aplauso por favor! –grita Gastón y empieza a aplaudir, para que después empiece Flor. Y hasta a Uschi la vi aplaudir aunque no entendía porque lo estaba haciendo.
— ¿Ella le da cabida? –pregunto Lali a Flor.
— ¿Qué es esa pregunta? –largo una risa. Flor se acerca a mí y me hace parar- vos míralo. –me hace dar una vuelta y escucho a mis dos amigas chiflar y gritar. Están totalmente locas.
— Bueno ya estaría. Gas se va a poner celoso
— Tranqui es tu momento –se agranda y yo no puedo no reír.
— ¡Vos mira ese culo! –Dice Lali – es como que vas caminando –  se para, me hace quedarme de espalda, aunque no dejo de verla girando la cabeza tal búho – y de repente te encontras con este manzanon – y hace un gesto con ambas manos que me hacen reír muchísimo, a mí y a mis amigos- ¡te quedas bizca! –largamos una carcajada.
— Tío ¿Por qué están hablando de tu cola? –pregunta Uschi y yo solo puedo reír.
— Es que están locos Uschi –ella me sonríe divertida.
El reloj marca 18.20 hs y yo, a mi pesar decido volver a casa, sé que después de una tarde repleta de risas y amigos me va a costar un poco volver a lo que es las tres horas rutinarias de estudio que le dedico a estos últimos parciales que me quedan, los cuales, cada vez falta menos y las ansias y nervios crecen a millas.
Es cuando la veo del otro lado de la calle, yo esperando a que el semáforo se ponga en verde así me deja seguir, y ella hablando por teléfono y gesticulando con sus manos a mil, lo que me hace sonreír, dándome cuenta que no para nunca, su energía se nota al cien.
La luz verde se enciende y por eso cruzo para tocarle bocina y parar, otra vez incorrectamente pero esta vez no estoy de malhumor, todo lo contrario. Ella se sorprende y se acerca con una sonrisa, aunque todavía tiene el celular en su oído, abre la puerta del acompañante y sin más se sienta haciéndome seña de que la banque hasta que corte la llamada, yo solo asiento.
Tenerla a pocos centímetros y viendo su sonrisa al hablar de y con quien sabe qué me hace perder, su risa que hace vibrar mi cuerpo y que me hace sonreír a mí, sus ojos verdes claros que parecen la puerta al paraíso, a su paraíso, a ella y todo lo que implica, su mundo y yo querer su naufrago para perderme eternamente en ella.
Pestañeo y frunzo mi ceño. Un chisquito enfrente a mis ojos me hace volver a la realidad. Ella permanece con una sonrisa divertida que me hace sonreír un poco a mí, aunque sigo un poco confundido.
— ¡Hey! ¿Estás bien? –Asiento ligero - ¿En serio? –pregunta con una sonrisa traviesa.
— Si, re –sonrío - ¿vos? –eleva una ceja – Si estás bien.
— Ah sí, esperaba un taxi, pero ya me subí así que me llevas –elevo una ceja.
— El buzo, la nafta… ¿Algo más me vas a sacar? –pregunto divertido, ya arrancando el auto.
— Todo lo que este a mi alcance –finge una risa mafiosa que me hace reír y mirarla, encontrarme con su sonrisa tan, tan, tan hermosa. - ¿Cómo estuvo tu día?
— Digamos que ahora mucho mejor, y no quiero escuchar agrandándote –le digo divertido y ella ríe. Luego me indica donde tengo que doblar – no, si… pero es posta, vos no te imaginas el malhumor que tenía hoy temprano.
— Cuando fuiste a buscar a Flor te saco la ficha de una, dijo “algo le paso a este loco” y no le erro –me sonríe.
— Es que me había peleado con mi viejo, teniendo yo la razón, y bueno… ah, también salí de casa menos diez casi me mato, posta –muerde su labio inferior.
— Completito
— Ah sí, si a mí me pasa todo junto o directamente no me pasa nada –larga una carcajada que me hace contagiar.
— ¿Y ahora? ¿Sigue el malhumor?
— Para nada –le regalo una sonrisa y ella una a mí- ¿viste cuando te encontras con personas que te hacen reír mucho?  -ella sonríe – inmediatamente te sacan todo ese malhumor.
— Me pasa –murmura para morder su labio inferior.
— Creo que vos te vas a transformar en una de ellas –le digo, con pura sinceridad y ella me sonríe lindo.
— ¿Ah, todavía no? Pensé que hablabas de mí, me creí mil por un momento –suelto una risa que la hace sonreír - ¡Basura!
— ¿Es posible que siempre estés de buen humor vos? –le pregunto con una sonrisa.
— Bueno, no… vos bien sabes que no es así, ¡Pedro! Hace tres días atrás me viste con los mocos colgando, casi depresiva ¿vos me estas cargando? –reímos.
— Bueno pero eso era una situación extrema boluda, yo también estaría igual creo… digo que por lo poco que te conozco nunca te vi de malhumor ponele, o enojada.
— Intento no enojarme… es que me pongo horrible –rio divertido - ¡En serio! Es como que me transformo – muerdo mi labio inferior haciéndole saber de qué no le creo nada.
— Es imposible que vos te pongas horrible Paula –sueno serio y ella me mira y por un momento la miro - ¿Vos te escuchaste? –ríe divertida.
— Juro que es posta, me salta la vena –y largo una carcajada asintiendo y digo entre risas “a mi también”- y después mis cachetes se ponen rojos –muerde su labio inferior – un asco.
— Es que en si no está bueno enojarse, pero hay situaciones extremas –la veo asentir – esos planteos pelotudos ¿viste?
— ¿Novia celosa? –pregunta con una sonrisa traviesa.
— ¿¡Novia!? – pregunto exaltado y ella asiente.
— Bue, te dije “novia” no “muerte” boludo –rio divertido.
— Es que ponele que tenga novia, ¡vos ponele! Yo no sería así con vos, no me mostraría así con vos ¿entendes?
— No me tirarías onda ¿eso es lo que queres decir? –Pregunta con una sonrisa y mi vergüenza se refleja en mis mejillas, para que ella largue una carcajada – tarado –agarra una de mis mejillas.
— Que directa nena – ella sigue riendo.
— Es este –me señala su edificio y yo logro hacer una maniobra para estacionar – a veces soy la flaca más directa que existe en el planeta, veras –sonrío – y bueno, en otras doy muchísimas vueltas, así como vos – me sonríe y me muerdo mi labio inferior.
— Yo también a veces sorprendo y soy bastante directo –le sonrío- y si, te estoy tirando onda flaquita – choco mi dedo índice en uno de sus brazos - ¿Quién te presta un buzo y no te tira onda? Tu papá no más –y ella ríe divertida.  
— Sos un tarado –muerde su labio inferior y sonríe, para tildarnos por un momento hasta que ella baja la mirada y vuelve a subirla – gracias por traerme –murmura.
— Mañana nos vemos –asiente con una sonrisa.
— ¿Nervioso? –hago una mueca y termino asintiendo. Ella me sonríe – vas a ver que mañana van a ser peor –mi cara de traumación y ella ríe divertida- pero es hasta que estás ahí delante de los chicos y empezas a disfrutar, te juro.
— ¿Qué pasa si no se me pasan los nervios?
— Dópate hoy por las dudas –rio –no, mentira… Vamos a estar todos para bancarte, yo voy a estar ahí, yo te metí en este lio… yo te saco –le sonrío.
— ¡No ves que uno así no puede! –Me quejo y ella me mira divertida y confundida- es que flaca, ¡sos hermosa! –larga una carcajada y se abalanza para abrazarme por el cuello.
— Te estaba hablando en serio idiota –me murmura, mientras sigue abrazada a mi cuello.
— Shh –le murmuro hundiendo mi cara en su cuello, siento como se le eriza la piel y sonrío para apretarla más a mi cuerpo. Es el primer contacto corporal que tenemos… bueno, ya nos hemos abrazado, pero esta vez fue más… intento, más especial. Y tengo unas locas y confusas ganas de quedarme así para siempre – yo también te estaba hablando en serio –digo, cuando logro separarme de su cuerpo.
— ¿El qué? Ah si –me sonríe - ¿me escuchaste lo que te dije?
— Si, que ustedes iban a estar ahí… con que vos estés ya me conformo –ella asiente.
— Obvio que voy a estar, no me voy de tu lado –sonrío y ella sonríe –bueno, chau Peter –deja un beso sentido en mi mejilla.
— Chau Pau –nos regalamos una mirada profunda acompañada de unas sonrisas y la veo bajarse del auto.
Me saluda con la mano cuando está a punto de cerrar la puerta del edificio y yo hago lo mismo, para largar un suspiro y seguir.
Con una sonrisa plasmada que promete no borrarse fácilmente.  

•••
Ayyy, estos dos me vuelven loca.
Cada vez más juntitos están.
Espero que hayan disfrutado este capítulo como yo lo hice escribiéndolo.
Dejen sus comentarios abajo del capitulo o via twitter @JusPauliter
También la lista en donde tengo los usuarios a los que les paso los capítulos esta abierta, por si hay alguien que quiera sumarse (los que me conocen saben que soy colgada y más con ese tema, asi que si no los anote no es porque no quiero sino porque uno no lo vi o dos lo vi y estando del celular no pude anotarlos. Tenganme paciencia pls)
Ahora si, nos vemos en el próximo capitulo.

Se vienen los payaaaaa 

miércoles, 16 de septiembre de 2015

12

[Él]

Una sonrisa se me escapa al verla divertida a ella y su amigo cantando… bue, si gritar una eterna “ah” con distintos niveles de gravedad se considera cantar. Al final me acoplo con las risas del resto, es que ella fue la culpable, cuando estallo en risas por lo que estaba haciendo.
Miércoles y el día nos regala un solazo que hace de este un tanto caluroso, pero no tanto como para que salgas a la calle y mueras, por eso es que elijo después de que la línea de colectivo me deje a unas pocas cuadras caminar hasta el lugar pactado: departamento de Anita. Por suerte es a Paula a quien veo afuera esperándome, como me prometió vía whatsapp para que “no entres tímido” se excusó. Y acá nos encontramos, en un living amplio, después de que los amigos de Paula llegaron y me dieron la bienvenida al club payasesco nos pusimos manos a la obra, la idea estaba clara: cantar, o hacer un intento.
Por eso es que hace ya más de una hora estamos “ensayando” todo lo que vamos a hacer este viernes. Reconozco que al principio moría de nervios, y un poco tímido me puse (aunque entre junto a ella), pero fue cuestión de minutos que me dije a mi mismo que debía relajar, porque ellos eran así: relajados, con buena onda y unas ganas de divertirse siempre. Y eso ayudó muchísimo.
Es Simón que está al lado mío que me pase un mate y yo se lo acepto como los cuatro anteriores que me cebo, mientras vemos y opinamos cuando es necesario sobre lo que plantean el resto de los chicos que están afiladísimos y tienen miles de ideas juntas, que sin dudas van a ayudar muchísimo.
— Para, y mientras él canta alguno de nosotros podemos bailar exageradamente – opino y más de uno asiente con una sonrisa.
— Algo bizarro – piensa en voz alta Agustín – ponele que yo estoy cantando no sé, alguna canción infantil, y ustedes pueden bailar un tango, un flamenco, que se yo –reímos divertidos, imaginándonos la situación.
— Yo sigo sosteniendo que la improvisación es lo mejor –opina Pau – en el momento se nos va a ocurrir que hacer.
— Si obvio… la base ya la tenemos- Dice Anita – Vos, ¿Pedro, como te ves? –me pregunta y yo muerdo mi labio inferior, transmitiendo todas las inseguridad de “improvisar”.
— Digamos que bien –sonrío divertido – no, o sea, me re copa las ideas que planteamos… la cosa es que no sé qué voy hacer ahí enfrente de todos.
— Pánico escénico imposible porque no hay escenario –dice Agos y más de uno largamos una carcajada.
— Tranqui, va a salir todo bien – es ella, Pau, quien se sienta a mi lado y me dice estas palabras con una sonrisa que me hacen sentir un poco más seguro – me acuerdo que la primera vez que hicimos esto estábamos todos igual: re cagados hasta las patas –y los veo asentir al resto, yo solo sonrío.
— Pero es la previa, después lo disfrutas muchísimo, posta –dice Simón.
— Ustedes ya la tienen re clara, así que si me quedo en blanco la reman ustedes eh –digo divertido y ellos me regalan una sonrisa.
— No te vas a quedar en blanco –recibo un golpe de Paula – ¡la vas a romper che! Además, ni que fuera una función en teatro Colon boludo –me dice divertida y yo largo una risita.
— Los nenes son un amor, vas a ver –dice Agos y yo sonrío.
La charla sigue, y lo es con mates, hasta que recibo un mensaje de Lucia, la cual me “tomo prestado el auto” (eso significa un “che, préstame el auto que lo necesito”) ¿me quedaba alguna otra opción?, el cual decía que si quería me pasaba a buscar, por eso le respondí un sí y le pase la dirección. A los segundos me vi despidiéndome de los chicos.
— Bueno, yo me voy –aviso, ya parándome del sillón.
— ¿Qué hora es? –pregunta uno de los chicos.
— ¡La hora de jugar! Ah no, para… -Agos y su humor al cielo que nos hace reír – siete y media negri.
— ¡¿Qué?! –grita Paula y yo abro grande los ojos, causando una risa de ella.
— Siete y media sorda – le dice Agos.
— Uy me mato, si… ya. Boluda en media hora caen Gonza y Delfina con la gorda a cenar y no compre nada. Ni nos vimos – ella y su aceleración que nos hace sonreír a más de uno, saluda rápido a sus amigos y cuando llega a mí me mira de arriba abajo y frunce el ceño - ¿vos bajas conmigo? –Asiento - ¡Y dale pibe! –sus amigos ríen de mi cara, ellos la conocen mucho mejor que yo, por eso no les sorprende la reacción que a mí sí. Saludos a los chicos y más o menos es ella quien me arrastra para ir al ascensor.
— ¿Siempre así de acelerada vos? –me quejo con una sonrisa mientras el ascensor nos avisa que ya vamos bajando por el piso 2.
— Siempre así de colgada –me corrige –sí, soy un desastre, bue ¡que te voy a decir a vos! Si ya sabes, me estuviste esperando como veinte minutos y ni me conocías –sonrío y muerdo mi labio inferior, acordándome de aquel momento.
— Uy casi que las mato cuando llegaron –le digo divertido y ella ríe un poquito. – Yo pensé que no se, estábamos esperando algún profesor. ¡No! Fotógrafas, ¿Qué necesidad? – y ahora larga una carcajada para luego morder su labio inferior.
— Ay basta, me vas a hacer sentir culpable –murmura.
— Ah, ¿todavía no te sentís? –la peleo y ella me pega en uno de mis hombros, para reír junto a ella. 
— ¡Basura! – me grita haciéndome reír de nuevo.
Las puertas del ascensor se abren para que en cuestión de segundos ya estemos fuera del edificio.
— Ah la mierda, esta fresquito ahora – se abraza a sí misma y yo asiento.
— ¿No trajiste nada? – pregunto, porque ella tiene una mochila colgada en su espalda.
— No, como una boluda me olvide –muerde su labio inferior y al mismo tiempo me veo sacando mi mochila de la espalda para entregarle mi buzo - ¿Qué haces?  No
— Dale, no seas tarada, ponetelo. A mí me viene a buscar.
— No, en serio… estoy cerquita, no hace falta –me sonríe.
— ¿Y vas a pasar frio teniendo un buzo? Dale porfiada – muerde su labio inferior y al fin agarra el buzo.
— Vos sos más porfiado que yo –le sonrío y asiento- Gracias.
— No hay que agradecer nada, esta todo anotado –ella me sonríe divertida.
— Así que tenes chofer hoy…
— Ponele –sueno divertido – le preste, bah, mi hermana me agarro el auto y ahora se acuerda de que el auto es mío entonces le dije que me pase a buscar – sonríe divertida.
— Bueno no te quejes, por lo menos se acordó –asiento y sonreímos los dos.
A ella se le escapa un suspiro y me dirige una mirada bastante profunda, para que vuelva a suspirar.
— Bueno, me voy –asiento lentamente –nos vemos Peter –me sonríe lindo y yo vuelvo asentir.
— Dale, chau Pau –me acerco y ella se acerca un poquito más para plantar un beso sentido en mi mejilla y que me tiemblen las piernas, se separa y nos volvemos a dirigir una mira profunda, para sonreírnos y que ella se separe un poco más. Que la vea voltear para seguir su camino.
Un suspiro enorme se me escapa.
Los efectos que tiene esta flaca conmigo, y en tan poco tiempo es… increíble.

[Ella]

Una sonrisa se me escapa al escucharla decir esas cuatros palabras que ahora, son mi felicidad te quiero mucho tía.
¿Y cómo no morir de amor?
Planto un beso enorme en su mejilla y ella se separa enseguida, es que a veces su tía ((yo)) puede ser tan pesada que la pone un poco incordiosa. Por no decir que en momentos sé que me odia, porque me zarpo en pesada.
Pero qué me importa.
Al dejar un par de hojas en la mesa y que ella me agradezca con esas cuatro palabras para al fin colorear con unas ceritas, yo vuelvo hacia la cocina, donde quedaron Gonza y Delfi supervisando la comida y también charlando, claro.
— ¡Me había quedado sordo, boluda! – le dice exagerado y ella larga una carcajada, yo los miro un poco divertida, sin entender el porqué de su sordera momentánea y la risa de Delfi.
— Después es Paula la exagerada –dice Delfi y yo elevo una de mis cejas.
— ¿Qué paso? –pregunto, al fin.
— Le contaba de que en la facu, la otra vez una flaca que siempre se sienta detrás mío de la nada empezó a gritar y yo pegue tremendo salto –sonrío divertida.
— ¿Y qué le pasaba?
— Había confundido un cable con una víbora… ¡Con una víbora boluda! –y largo una carcajada que es capaz de contagiarlos a ellos dos.
— Ah, una boluda –digo divertida – creo que ni Pili confundiría una víbora con un cable –ellos asienten.
— ¡Posta! Encima, re pintada la mina, todos nos levantamos a ver qué había pasado y era un cable –reímos los tres – lo peor de todo esto es que me dejo sordo por unos quince segundos ponele, ¡no saben cómo gritaba! –volvimos a reír, bah, en realidad nunca habíamos parado de hacerlo.
— Unas ganas de trágame tierra seguro sintió la flaca –dice Delfi con una sonrisa divertida y es Gonza quien asiente y ríe chiquito.
Anoche cuando me estaba yendo de casa, después de unas rica tarta que había preparado mamá para la cena, fue Gonza quien me informo que mañana o sea hoy iba a venir a visitarme, y enseguida arreglamos para cenar juntos e invitar a nuestra hermana y sobrina, obviamente que ellas por nada se perderían esta cena, así que acá estamos… mientras esperamos a que las papas que después se van a convertir en puré hiervan y las milanesas que ya están en el horno se cosan por completo nosotros aprovechamos a compartir algún que otro momento vivido como el de recién que conto Gon.
— Tía ¿Por qué tenes ropa de varón?  -me pregunta confundida y a mí se me escapa una sonrisa.
Bajo mi mirada a mi cuerpo y todavía me encuentro con el buzo azul (que me queda un poco inmenso) que me presto Pedro hace unas horas para que no muera de frio de regreso a casa de la de mi amiga, jean ajustado y unas zapas.
— Ah es que me gusta disfrazarme –le respondo divertida y ella ríe un poquito- no mentira, el buzo me lo prestaron para que no me muera de frio. Después el resto es mi ropa ¿tan cachito estoy? –le pregunto a mis hermanos que dicen a unísono un “y…” para pelearme y que yo muerda mi labio inferior.
— ¿Y el que te lo presto no murió de frio? – pregunta otra vez la más chiquita y curiosa de la familia haciéndome reír un poquito.
— No creo, si no, no me lo hubiera dado.
— Se lo presto el novio –dice Gon –viste que no dijo el nombre
— ¡La tía tiene novio! ¡La tía tiene novio! ¡La tía tiene novio! – y de la nada la veo bailando en el living de mi casa.
— Noo –sueno divertida. Delfi sonríe – es de Pedro ¿te acordas de él? Que te llevo a la clínica – ella se para por un momento, recordando y se le escapa una sonrisa.
— ¡Pepe! Mami, él es el que se sabe las canciones de Topa, es re bueno –sonríe feliz.
— ¿Ah sí? –Dice ella - ¿es lindo para la tía?
— La tía no quiere novio –dice seria y yo sonrío. Recuerdo cuando se lo dije en el mismo tono.
— Y me parece perfecto. ¿Vos tampoco queres, no? –dice Gonza el cual nos hace sonreír. Eterno celoso.
— Yo ya tengo –dice ligerito y cuando se da cuenta de lo que acaba de decir se tapa su boca - ¡Ups! –nosotras, su mamá y tía no aguantamos la risa. Gonza está en un ataque de shock.
— ¡¿Cómo es eso?! – le grita divertido y es Pili quien ríe y sale corriendo. Su tío no se va a cansar hasta que pueda hacerle cosquillas y al fin, sacarle un poco de data y llenarle la cabeza con que “no novios hasta los treinta”.
Rio al escucharla reír y me dirijo hacia la cocina para preparar unos cafés. Aprovecho a que la pava eléctrica recién empezó a calentar el agua para distraerme un rato con los msj de whatsapp, y veo que Pedro me había respondido, una sonrisa se me escapa.
Me parece que me quedo con tu buzo, cagaste chiquito”
Le había escrito hace unos cuantos minutos atrás.
“Ah, ¿encima chorra? No nena eh” rio divertida.
Es que es re calentito boludo. Mañana me hago la que me lo olvide, pasado también y así hasta que te olvides. Ya fue”
Aparecía en línea, y la curiosidad se prestó, ¿con quién estaría hablando? Fueron cuestión de segundos que el tic azul apareció y después un escribiendo.
Cuando apareció una enana riendo que me abrazo las piernas y me hizo tambalear.
— ¡Hey! –me contagie de su risa, y al instante apareció Gonza buscándola
— Tía, me quiere comer a besos, no, no, no – reí junto a Gon y ella salió corriendo de nuevo hacia el living.
— ¿Estas bien vos? –Se acerca un poco y yo solo asiento con una sonrisa.
— Re –dejo un beso en su mejilla.
— Más te vale eh –sonrío.
— Mejor anda a pelear a Pilar –sonrío y él asiente y se va. A los segundos se escucha otra vez reír a Pili.
“¿O sea que ya lo doy por perdido?” sonrío.
“no, me das lastima… en algunos días te lo devuelvo”
“¿LASTIMA? ah listo. Me enoje”
“Bueno ¿queres que te lo devuelva o no?” reí.
“¡Obvio! ¿Sabes cuantos buzos tengo? Tres no más, ¡Tres!”
“No ves, ¿Cómo no me vas a dar lastima? Hagamos un trato”
“¿Qué trato?”
“Si el viernes sale todo de mil, yo te devuelvo el buzo”
“Cuanta presión, gracias, sos un amor”
“Lo sé, gracias”
“Maldita. No me gusto ese trato”
“¿Entonces?”
“Una súper merienda a cambio del buzo. ¿Va?”
“Creo que tengo mucha cara de hambre o no sé qué siempre me invitar a comer, pero acepto”
“Bueno, no sé lo que sea. Mientras te vea y me devuelvas el buzo jajajaja”
“Presiento que lo haces todo por el buzo. Es obvio”
“No seas tarada, dale. ¿Aceptas?”
“Acepto.”
Una sonrisa se me escapa y es cuando levanto la mirada que me encuentro con ella, mirándome fijamente y elevando una de sus cejas. Para que yo rompa en carcajadas y que no quede otra, que termine contándole sin detalles.
“Hasta las manos Pochi” me dijo simplemente y yo hice una mueca.
Pensando para mí un puede ser.

•••

¡Hola yo acá de nuevo!
Agradezco sus comentarios, y espero que no aflojen, porfissss.
Y a los que no se animan, por favor, no cuesta nada... Pueden hacerlo por acá dejando su comentario abajo o via twitter @JusPauliter 

lunes, 14 de septiembre de 2015

11

[Ella]

Una risa se me escapa al ver la cara de asco que pusimos más de uno, inclusive él al beber un poco de ese té negro que hace unos minutos le trajo una de las enfermeras “gordas y feas” según él, y sus ganas de que aparezca un minon vestida de enfermera dispuesta a servirlo.
Pero no, eso no suele pasar, no al menos acá.
Él seguía internado y nosotros tanto como él extrañábamos las tardes juntas de risas, cantos y alegría, entonces, sin más vueltas decidimos juntarnos en su habitación de la clínica, y desde minuto cero, él vuelve a agradecer tener esta para él solo, teniendo la libertad de 1) nadie lo moleste en sus horas de descanso; 2) tenía su televisor a disposición de él y 3) podía invitar a sus amigos (nosotros) con guitarra incluida para pasar la tarde (interrumpida algunas veces por las enfermeras).
— ¡Forros! Ni cara tienen que se me ríen en la cara –dijo para que nosotros volvamos a reír y él sonría divertido.
— Tu cara boludo, es muy fuerte –dice Agos entre risas que vuelven a contagiarnos a nosotros cinco.
— Es que posta, esto es un asco les juro. ¡Es agua sucia, no me jodan! –reímos por su tono de asco y diversión, porque él es risa, es nuestro amigo, y esta tan de buen humor (como siempre) que no hay cosa más linda. En serio.
Escucho las cuerdas de la guitarra que empiezan a formar una melodía junto a mi amigo Agustín que es el encargado de hacernos cantar, como la mayoría de las veces. Es que a él le encanta el mundo de la música, y vale la pena que sea así, porque su voz te hace hasta erizar la piel.
Esta vez es una melodía divertida, como nuestro día, a medida que va rasgando las cuerdas me doy cuenta de qué canción se trata y sonrío, no es para menos cuando tengo enfrente a uno de los fanáticos por Los Piojos como lo es Tomi, a él le dedica esta canción.
¿Qué voy hacer con tanto cielo para mí? Voy a volar, yo soy un bicho de ciudad. ¿Qué voy hacer? ¿Cuál es el camino a seguir? Voy a soñar, con ese beso al regresar – empieza esta canción, la cual nos hace sonreír a nosotros que los escuchamos atentamente. Es Tomás quien festeja porque su amigo sabe que es su canción favorita y está feliz de que se la dedique – cierro los ojos, no imagino algo mejor. Respiro hondo, y tomo el vino –alarga la O de la última palabra y eleva la mirada hacia nosotros – Dale, vamos todos –nos anima para cantar el estribillo.
Y no te asustes si me rio como un loco –comenzó él, para después, unirnos todos – es necesario que a veces sea así… Sera la vida que siempre nos pega un poco –la última frase me hace poner seria por un momento para asentir, totalmente de acuerdo con la letra- nos encandila con lo que está por venir – recibo un pequeño abrazo de mi amiga Agos quien se encuentra a mi lado y yo cruzo uno de mis brazos también por su espalda, para regalarnos una sonrisa. Es Agus quien juega con las cuerdas de la guitarra haciéndose notar todo el entusiasmo que le pone a todo esto, transmitiéndolo simplemente en la letra de una canción.
Es perfecto el aire, la cumbre bajo el sol… De lo quede de mí, te llevo un poco -  Cantamos todos la última frase, para seguir por última vez con el estribillo y cerrar este mini concierto que le hizo mi amigo a Tomi con aplausos obviamente.
La puerta se abre rápidamente y nosotros giramos la cabeza tal búhos para encontrarnos con un hombre alto castaño con su uniforme blanco y una sonrisa plantada, todos los conocemos, aquel hombre lo reconozco como papá.
— Ah bueno, llamemos a las enfermeras así estamos todos –dice en un tono divertido que nos hace sonreír a más de uno.
— ¡Miguel! – las voces de mis amigos se unen en un grito (no tan grito, recordando que estamos en un hospital, aunque no parezca) y yo me paro para ir a donde esta él y abrazarlo un poquito. Es que hace dos días no nos vemos.
— Hola pa –le sonrío y planto un beso en su mejilla, él deja un beso en mi cabeza.
— ¿Cómo andan chicos? – pregunta en general y algunos dicen un “bien” audible, otros, simplemente sonreímos - ¿Vos, Tomi? ¿Mejor?
— Cada vez mejor… es más, creo que ya me puedo ir a casa –le guiña un ojo y papá larga una carcajada irónica. Eso es un “no” rotundo. - ¡Hey! En serio me siento mucho mejor.
— Se te ve diez puntos nene, pero el tema “costillas rotas” ¿Qué hacemos? –sonrío.
— Pequeño detalle no más –dice él divertido y nosotros reímos. Comprendo las ganas inmensas que tiene por irse, creo que estaría igual o peor de insoportable que él, es que este lugar es horrible, te atormenta… Los pasillos nunca están vacíos, pacientes que se están recuperando, enfermeras y doctores corriendo por alguna urgencia, y así muchas situaciones más… Por eso admiro tanto a los pequeños que prácticamente viven acá, están desde años internados en hospitales y ellos son felices, por simplemente estar, sea como sea, pero estar.
— Bueno, yo solo venía a ver que andaba pasando porque se escuchaban rumores que en habitación 317 estaban muy divertidos
— ¡Cántate una Michel! –le dice Agos divertida para después reír.
— Pero por favor, soy un tipo seri… ¡Tengo! Tengo la camisa negra, porque negra tengo el alma –empezó a canturrear y nosotros largamos una carcajada inmensa, y enseguida es Agus quien improvisa y lo acompaña con la guitarra – yo por ti perdí la calma y casi pierdo hasta la calma –nosotros no damos más de las risas y él se contagia, para que nosotros lo aplaudamos.
— Sos un desastre papá –le digo divertida.
— ¡Buena Miguel! –dice Simón totalmente divertido.
— Otra, otra, otra –hacen coritos mis amigos y él niega divertido.
— No che, tengo que volver… Nos vemos chicos –le sonrío y antes de irse me deja un beso en mi mejilla –ah, hoy salgo tipo nueve ¿venís a cenar?
— Estamos hablando de que me salvas de cocinar, obvio que si –muerde su labio inferior.
— ¡Ustedes ven! Solo viene a comer –ellos ríen.
— Bueno si chau –le sonrío, dejo un beso en su mejilla y él se va.
El reloj marca 20.35 y solo quedamos Tomi, su papá y yo que espero a que el mío me pase a buscar para ir a cenar. Ellos están concentrados en el noticiero informando algún que otro detalle del clásico que se juegan los domingos, otro clásico de los clásicos.
Yo no dejo de prender la pantalla de mi celular esperando a que responda aquel whatsapp que le mande hace unos diez minutos y todavía no lo vio… O no lo abrió.
“¿Y?”
Nada más ni nada menos. Desde temprano habíamos hablado en su decisión y todavía no había dicho nada, me ponía un poco…bueno, a quien engaño, muy, me ponía muy ansiosa saber su respuesta, aunque esperaba con todo mi ser un “si” también, tranquilamente podía recibir un “no” que no aceptaría, y a él no le quedaría otra que decirme de una vez “si”. Por cansancio, obvio.
La pantalla se enciende apareciendo su nombre en pantalla y no es que mi celular este loco, sino es que me había entrado una llamada de él y admito que me sorprendió y que me saco una pequeña sonrisa. Avise a Tomi que iba a hablar al pasillo y volvía, él solo asintió.
— ¡Hey! –mi alegría.
— Pau –mi sonrisa.
— Te tomaste tu tiempo para dar señales de vida payasesca eh – sueno divertida y logro una risita de él que por un instante me hace sentir… no sé, rara.
— Es que es una decisión de vida y muerte, veras –muerdo mi labio inferior ocultando una sonrisa.
— Veré –ríe y en ese instante me doy cuenta de que no puede haber una risa tan linda y viva -¿Y? –pregunto nuevamente, pero esta vez arrastro un poco más la letra y escucho un suspiro.
— Bueno si, ya no da hacerme más el rogado –sonrío por un instante y muerdo mi labio inferior, poniéndome un poco seria.
— Hey Peter, yo te jodi tanto que por ahí lo decís de compromiso –es que soy así de atolondrada que a veces me doy cuenta tarde de las cosas – en serio que si no queres no hay problema… Yo te dije a vos porque… porque no sé, me pareció divertido y que te iba a gustar la idea de compartir este momento con chiquitos, justo vos que…
— Pero enserio me gusta la idea Pau, no lo hago de compromiso.
— ¿En serio? –una sonrisa se me escapa.
— Si, obvio… Si no hubiese querido te lo diría. No me gustaba mucho la idea de que en realidad no sé qué mierda tengo que hacer y estos dos días que faltan te aviso que te voy a volver loca eh –rio divertida.
— Vale la pena que me vuelvas loca. Me alegro muchísimo, en serio… Vas a ver qué vas a disfrutar muchísimo y después nos vas a rogar para que te sumemos a los paya –escucho su risa- tenemos que buscar un nombre payasesco, la ropa… yo hablo con alguno de los chicos, y bueno después caes en nuestras manos para el maquillaje obvio
— ¿Maquillaje?
— ¡Obvio! Ya dijiste que sí, no podes tirarte para atrás –le advierto y escucho su risa.
— No me iba a tirar para atrás hey – sonrío – lo que más me preocupa a mí en este momento es que no sé qué tengo que hacer.
— Uy como estamos con ese temita querido –rio divertida – mañana a la tarde nos juntamos todos, pero para dejarte tranquilo o no, vamos a cantar. – después de una tarde llena de música obvio que nos íbamos a decidir por la música para la “función” del viernes.
— ¡¿Cantar?! – más o menos que grita – Paula, yo soy un desastre, en serio.
— Esa es la idea. Todos somos un desastre, bueno menos Agus, pero la idea es divertir a los demás no que se queden con la boca abierta impresionados con nuestras voces –sonrío – tranqui… mañana lo charlamos bien ¿dale?
— Dale –un pequeño silencio se forma- bueno Pau, voy a ver que hay en la heladera, creo que voy muerto, voy a tener que cruzarme enfrente. –rio divertida.
— Yo hoy zafe, me invito mi viejo a cenar con ellos, así que…
— Te envidio ¿sabes? Mis viejos ni ahí me invitan un día de semana, forros –largo una carcajada.
— Le voy a pedir a papá que te adopte ¿dale?
— ¿Harías eso por mí? ¡Ow, que amor! –Rio – aunque si le caigo como yerno ¿Qué opinas? –mis ojos se vuelven más grandes de lo normal y un silencio inmenso e incómodo se rompe cuando el larga una carcajada- uy nena ni un chiste, ¡ni un chiste! –rio, aflojando todo mi cuerpo.
— Me vas a hacer creer que queres ser mi novio solo por mi viejo, real.
— ¡No! –Ríe – aunque pensándolo bien…
— ¡Pedro! –se lo escucha reír nuevamente.
— Ay Paula, yo no soy así, si estuviese con vos es porque sos así…
— ¿Así cómo?
— Así, tan linda, tan alegre –sonrío.
— Bueno gracias – Paula deja de sonreír como estúpida, por favor me digo a mi misma – vos también me haces reír mucho… Y me bancaste tanto, sos tan bueno que también te hace lindo, además de lo bueno que est… ¿¡Qué!? Digo, que sos re bueno. –mis mejillas se vuelven bordo queriendo que me trague la tierra en este instante. Escucho su risa y no… no, me quiero matar -¿de qué te reis? –Hacerse la boluda es mi mejor plan, pero él no para de reírse - ¡Pedro!
— Nada –dice en medio de su risa que ya me está cansando. No veo nada divertido –me dijiste que estaba bueno
— En tus sueños… Que sos re bueno dije
— Si, eso lo escuche, y también lo de estas –marca fuerte la palabra al decirla.
— Uy que creído, me aburrís, chau.
— Hey, no te enojes –suena divertido.
— No, hasta el viernes aguanto, después te muelo a palos por reírte y creerte mil.
— Esta bien… Nos vemos mañana Pau. –sonrío. Me gusta cómo suena mi nombre al escucharlo de su boca.
— Chau Peter – me despido y finalizo la llamada.
Una mordedura de labios oculta una sonrisa, y un suspiro se me escapa.
¿Qué onda conmigo?  ¿De dónde salió esa confesión? Habrán metido algo en el agua del mate que me hizo desinhibir y decirle todo eso, pero claro que él fue el culpable, él empezó a decirme todas esas cosas que sí, por un instante me quede sin aire.
“Hola si, ya me considero payamédico oficial y se siente tan bien. Ah, una cosita… Vos también”


•••

¡Holaaaaaaaaa!
Ay que lindo este capítulo ahre bueno. Es que me rei mucho no se.
Espero que haya hecho efecto espejo en ustedes [pueden dejar sus comentarios su fue así]
tw. @JusPauliter

miércoles, 9 de septiembre de 2015

10

[Ella]

Una sonrisa plantada y un buen humor que se podía ver a millas, es más si hubiera traído los auriculares estaría bailando al son de la música.
Si, dije que estaba de buen humor.
Martes, tres de la tarde, un sol que me encandila por un momento, para que después mis ojos se acostumbren a la claridad que no puede entrar del todo en la Clínica, específicamente en la habitación de Tomi. Como habíamos quedado, después de una mañana facultativa bastante movidita, me tome un taxi para venir a visitar a mi amigo que me recibió con una de sus sonrisas y sus peleas: “yo ya comí, vos no” y todo así, porque él anímicamente está perfecto, hasta que los efectos de los analgésicos dejan de hacer efectos. Ahora me veo saliendo de la clínica porque sigo sin almorzar y cuando uno tiene hambre, no hay vuelta atrás, hay que comer, por voy decidida cruzar enfrente en donde hay un quiosco en donde venden viandas, pero es cuando veo a un Pedro muy eufórico hablando por teléfono que se me escapa una risa, por su manera de expresarse con las manos y que él se de vuelta, al parecer me escucho reír, entonces me regala una sonrisa que me hace sonreír a mí, me hace señas que lo espere, y en cuestión de segundos él finaliza la llamada telefónica.
— ¡Pau! –se nota su alegría y yo rio. Al parecer es un buen martes para todos. - ¿Qué haces acá? –frunzo el ceño.
— Prácticamente vivo acá boludo –y él larga una carcajada – vine a visitar a Tomi –él asienta- ¿vos, qué onda?
 Él no para de sonreír y yo lo miro curiosa, divertida para que se me escape una risita y él se contagie un poco.
— Es que no sabes la felicidad que manejo, estoy a nada de recibirme –muerde su labio inferior y sus ojitos brillan llenos de felicidad.
— ¿Hoy tuviste practica? –Le pregunto y él asiente, haciendo que yo sonría – Ay, nene –grito y lo escucho reír.
— Juro que moría de nervios –muerde su labio inferior y yo sonrío – en un momento tú viejo me dice: “empeza de nuevo, respirar hondo y empeza de nuevo” –sonrío – no daba más.
— ¿¡Y cómo te fue!?
— “Muy buena práctica Alfonso” cuatro palabras que hicieron mi felicidad completa –y rio junto a él.
— ¡¡Vamos las putas!! –grito y de un impulso lo abrazo para que lo escuche reír y al instante sienta sus manos en la parte alta de mi espalda, un abrazo lleno de risa, de alegría, que duro unos pocos segundos, para que nos separemos y nos sonriamos - ¿Qué se siente? Te falta tan poquito –le regalo una de mis sonrisas.
— Es mucho mejor que el último año de secundaria –me dice y yo sonrío – es como que después de tanto estudio, de romperme mil veces la cabeza contra la pared, voy a poder dedicarme totalmente a la profesión que elegí hace como cincuenta años atrás –me dice la última frase divertido y yo rio.
— Y, casi toda tu vida estudiando para esto, como para que no te pongas feliz – lo veo asentir – que lindo, me alegro mucho – apoyo una de mis manos en uno de sus hombros para que lo vea sonreír y yo saque mi mano dejando que caiga al aire. Su sonrisa me intimida, por eso miro hacia un costado y muerdo mi labio inferior.
— ¿Estas al pedo? –lo escucho romper el silencio y elevo mi mirada a él. No entiendo esa pregunta – digo, ¿no tenes nada que hacer ahora?
— Como hacer, hacer… tengo que cruzar enfrente para alimentarme, ¿vos no escuchas mis tripas? -así de exagerada, él ríe de mí – todavía no almorcé y me iba a cruzar para comprar algo. Pero no entiendo a qué se debe tu pregunta. –sonríe.
— ¿Te cuento?
— Te oigo –juego, y su risa vuelve a aparecer. Él es risa.
— Yo tengo un instinto –elevo una ceja y sonrío divertida – pude ver tu cara de hambre, de querer comer un cuarto de libra con queso –y grite, si, moría por uno ahora que nombró.
— ¡Nooo! Eso es maldad. ¿Qué hago con el tema dieta? –Y él ríe – Para, eso de instinto es puro chamuyo, o uno me viste mucha cara de muerta de hambre o dos me querías invitar a comer y metiste esa boludez. Hable –sueno divertida y puedo ver como sonríe.
— Es que no daba decirte que se nota mucho que estas muerta de hambre –y yo sonrío – no, mentira, me merezco ir al mcdonalds después de “Muy buena práctica Alfonso” –y yo rio – y además vos sos buena compañía –se me escapa una sonrisa - ¿Qué decís? –muerdo mi labio inferior.
— Está bien –murmuro - ¡Solo porque soy buena compañía! –ríe.
— Y además, te estoy invitando yo, un lindo chico… con pinta, como para decirme que no –lo miro divertida y muerdo mi labio inferior sobrándolo.
— ¡Andaaaaa! –grito y él ríe.
Comenzamos a caminar para aquel mcdonalds que estaba a solo dos cuadras, y cuando llegamos, después de pedir nuestro cuarto de libra, fui yo quien eligió una mesa que daba a la calle.
— Hace un montón que no comía de esto –le digo o intento decir con la boca llena y él ríe divertido, para contagiarme. No entendió nada – hace un montón que no comía de esto – ahora logra entenderme.
— Es que seguro vivís a ensaladita, es de masoquista perderse esto –y yo muerdo mi labio inferior.
— Es más fuerte que yo, te juro –le digo divertida – y ya sé que no lo preciso, tipo, tengo un peso normal con mi altura, pero de toda la vida soy de comer sano, obviamente teniendo algún que otro “permitido” como este –le sonrío.
— Eso si es porque tu viejo es médico, no me jodas. –rio divertida.
— Y una madre nutricionista, no es para menos –y él asiente.
— ¡Ahí esta! Ella es la culpable –rio – igual, está bien comer sano, yo lo intento
— Y acá estás –le digo divertida.
— Todo sea por la buena compañía –sonríe y me hace sonreír, mordiendo mi labio inferior.
Un silencio un poco incómodo se forma para agachar mi cabeza y volver a él enseguida que mira distraído por la ventana a las personas que no son capaz de tomarse un momento para respirar, y obviamente que iba a ser así, en esta ciudad, la ciudad de la furia.
— Estaba hablando hoy con Tomi, y le conté que vos me había re bancado y todo –sonrío chiquito y él se contagia de mi sonrisa- y odio ser así, pero pensando con Agos hoy en la facu se nos ocurrió una idea –lo veo elevar una ceja – que Flor saltó y dijo “¡Sii, obvio!” – ahora muerde su labio inferior ocultando una sonrisa.
— Me da mucho miedo esto, estas dando muchas vueltas, y que Florencia diga un “¡Sii, obvio!” ya el triple de miedo –largo una carcajada – Dale, larga.
— Es que Tomas tiene que estar internado mínimo una semana más, y nosotros todos los viernes hacemos de paya médicos –lo veo morder su labio y ya sé que descubrió mi idea, por eso sonrío - ¡Porfa! –le grite cuando de la nada empezó a negar con su cabeza.
— No boluda, olvídate
— ¡¿Por qué?! Si estas estudiando pediatría por lógica tendrías que amar a los chicos.
— Bue, amar, amar no sé –muerdo mi labio inferior y le dirijo una mirada de súplica – pero más allá de eso ustedes son payasos, ¿vos me ves disfrazado de payaso? –Elevo una ceja - ¿me ves haciendo reír a los demás? ¡No soy gracioso! –y largo una carcajada para que él se contagie.
— Todos tenemos un lado gracioso Peter –le sonrío – es cuestión de experimentarlo, de relucirlo –lo veo negar – dale, por fis.
— Es que no se, en serio… tampoco se me ocurriría como hacer algo así –muerdo mi labio inferior
— Un día antes siempre nos juntamos todos para organizar lo que vamos a hacer. Además los chicos son re buena onda, y cuando se le conté a Tomi le gustó la idea – hago una pausa y ambos quedamos colgados mirándonos – nos vamos a divertir, la vas a pasar bien, dale –otra pausa - ¿sí? –y alargo la i a propósito para lograr una sonrisa de él.
— ¿Te puedo contestar después? – hago una mueca ¿tanto tenía que pensar? De paso tengo una excusa para hablarte –rio divertida.
— Tarado, no precisas excusas. –Me sonríe – bueno, está bien. Pero prométeme que lo vas a pensar bien –él asiente – gracias, otra vez.
— Las voy contando, quedan en lista las que me debes –sonrío divertida.
— Me estas odiando ¿no?
— Pf, no te das una idea.
Reímos los dos divertidos.
El también es buena compañía.

[Él]

Llegar a casa después de una mañana tan llena de emociones mezcladas, entre ansias y nervios, impaciencia y que después surja una  gran felicidad al saber y darme cuenta que todo había salido muy bien, más de lo esperado. Cuatro y media en punto, y después de “almorzar” junto a Paula, volvimos hacia la clínica, ella tenía que regresar con su amigo, el cual no sabía porque había tardado tanto si ella solo le había avisado que cruzaba enfrente para poder comer algo, y yo tenía que buscar mi auto que había quedado estacionado en esa misma cuadra. Con la excusa de que después le avisaba si sí o si no iba a sumarme por una vez a los paya médicos, nos despedimos con un beso en la mejilla y una de sus sonrisas, esas de las lindas que te hacen tildar por un momento al verlas.  Y no es que la haya visto muchas veces, pero ya con dos veces hacerlo me bastaba para darme cuenta lo que me surgía cuando lo hacía.
Respire hondo y expulse el aire, me sentía relajado, aunque no del todo, ya faltaba poco para que pueda recibirme y cada vez que me iba bien un gran alivio se presentaba en mí, dándome aliento para seguir al pie del cañón. Solo pensaba en una merecida siesta, por eso es que después de tomar un poco de agua por el pico de la botella, fui directo a mi habitación, baje un poco las persianas y una vez metido en la cama, puse el celular en silencio y me acomode.
Olvidándome del mundo por aunque sea un par de horas.
Abrí los ojos para al instante cerrarlos, todavía el sueño se sentía y quería seguir durmiendo toda la vida, bue, tanto no. Pero a la vez por equis motivo no podía dormir, entonces, simplemente me puse de costado, para alcanzar mi celular y que al apretar el botón de desbloquear me encandile por un momento. Seis pasadas tres minutos marcaba mi reloj digital, y arriba del todo me marcaba que tenía un par de whatsapp sin ver.
Un mensaje de Gas de hace unos cinco minutos preguntándome si estaba en casa, que pasaban junto a Lali y que me apure a responderle que los esperaba.
Muchos mensajes de mi hermana felicitándome y expresando lo orgullosa que estaba de mí, lo cual me hizo sonreír y responder un “te quiero tanto, tanto, Lulu”
Y por último uno de un número que no tenía agendado, y que al instante de ver el mensaje sonría. Ella.
“Acá tenes mi número, Peter. Y yo tengo el tuyo, prepárate
Para que te haga la vida imposible hasta que digas que sí”
Una sonrisa inmensa se me escapo e inmediatamente la agende como “Pau” ¿Cómo si no?
“Voy a discutirlo con mis abogados, luego te hago saber la decisión que tomamos”
Me quise hacer el piola y claro que me salió, al menos eso sentía.
Otro mensaje de Gas me hizo saltar de la cama al decirme que ya estaban fuera de casa, y vistiéndome a las apuradas, salí a recibirlos con mi cara de dormido completamente.
— ¡Hey! – Ella y su metro cincuenta, su alegría y abrazo inmenso - ¡Felicitaciones Pepe! –una sonrisa se me escapo y la abrace un poquito, para que luego ella deje un beso en mi mejilla.
— ¡Gracias La! – le acaricio un poco su pelo y me acerco a nuestro rubio amigo para fundirnos en un abrazo inmenso.
— Felicitaciones negro. Cada vez menos –unas palmadas en mi espalda y que esa frase me haga sonreír.
— ¡Gracias locos! Qué lindo que hayan venido, como verán… -mire mi pinta, todavía seguía con la remera que usaba para dormir y ellos rieron divertidos.
— Las seis de la tarde nene, la siesta es temprano –me dice ella con su sonrisa – mientras vos terminas yo preparo unos mates, dale –fanáticas de estos mismos.
Y le hice caso, termine de cambiarme y a los pocos minutos me encontré con ellos en el comedor, yo termine de preparar el equipo de mate, para después unirme.
— ¿Y? ¡Muchos nervios pasaste? – él.
— Es que los nervios nunca se van boludo –le digo con una sonrisa- hasta el profesor me dijo que empiece de nuevo. Que me tranquilice –escuche sus risas y me contagie un poquito.
— Y ahí ya cuando arrancaste, no paraste más –me conocía de pe a pa, como yo a ella.
— Y no, me solté y después ¿Quién me para? –Reímos los tres – cuando termino todo, uno de los que evaluaban me dijo “Buena práctica Alfonso” y de la alteración que manejaba, le murmure un “gracias” y salí corriendo, no daba más –volvimos a reír.
— Ahí seguramente llamaste a Flor –afirmo él y yo asentí – almorzamos juntos y nos contó que estabas re alterado –largue una carcajada.
— Es que es como una cábala, termino y la llamo a ella, que creo es la única capaz en fumarme en ese estado –reímos los tres.
— Es lo más Flora –dice Lali y yo asiento – iba a venir con nosotros, pero tenía que hacer algo de la facu creo que dijo.
— La están matando esta semana –afirmo.
Me acerco nuevamente a ellos con el termo en mano, el segundo que empezamos, es que nos entusiasmamos con la charla en compañía del mate. Cuando escucho mi celular y otra vez aparece un whatsapp de ella que me hace sonreír.
“Vos te haces rogar, después no quiero ver que hayas surgido un GRAN payaso y que nos saque el laburo a mí y a los chicos, ojo eh”
— Mira la cara de estúpido que pone, así sos vos cuando te llegan mensajes de la rubia –le murmura a mi amigo, pero puedo escucharla, por eso elevo mi mirada a ella y largo una risita - ¿Qué es esa sonrisa de tarado? –me pregunta divertida.
— Es que me puede mucho, y no quiero –confieso, algo que nunca imagine decir. ¿Qué me puede mucho? ¿Ella? Y si, con esa sonrisa, esos ojos verdes… ¡Como para que no me pueda!
— ¿Quién? ¿El qué? ¿Cómo? –me bombardea a preguntas y, ya no hay vuelta atrás.
— Paula –murmuro y ellos se sonríen expresando un “¡Ahí esta!” ¿Ahí esta qué?
— No la conocemos, pero es obvio viejo, mira cómo te pones al ver un mensaje no más. –dice Gastón y yo asiento lentamente.
“Hey yo no dije nada que sí y es obvio que no va a pasar eso, te lo juro”
Me dedique a contarle la idea que me plantó hoy temprano Paula y de que obviamente yo no quería, es que no me veía disfrazado de payado, tampoco haciendo reír a chiquitos que es mucho más difícil que hacer reír a adultos, creo yo, pero a la vez se me viene a la cabeza la sonrisa de ella y de cómo me paralizo cada vez que la veo, de cómo su risa hace vibrar todo mi cuerpo haciéndome sentir un poco mejor.
Es que ella es tan linda.
— ¡Ay, Pepe! –Su euforia – no seas tarado, es re lindo lo que te propuso, a parte ayuda mucho a los paciente –asiento.
— No se boluda, tipo, me encanta la idea, pero ¿viste cuando sentís que vas a hacer cualquier cosa?
— Y, si ya pensas así hermano –se queja Gas – tenete un poco de fe, ella te la tiene ¿Por qué vos no?
— Tal cual, si ella pensó en vos es por algo –me dice Lali – además de que debe estas hasta las manos por vos ¿no? –rio y niego divertido - ¡Si sos un bombón nene!
Fueron cuestión de minutos en los que ellos usaron todas sus tácticas para llenarme la cabeza con que tenía que hacerlo, que la iba a pasar bien, y que además, tenía una posibilidad más de compartir un momento bueno con Paula, no todos tenían que ser malos, y eso lo entendí, por eso la invite a comer algo hoy temprano, y pude darme cuenta que ella está llena de alegría, alegría que me contagia, y alegría que me hace bien.
Ella me hace bien.
•••
¡Holaaaaaa!
Ay, mil perdones que tarde tanto en aparecer. Recién ahora puedo sentarme para compartirles este lindo capitulo -a mi opinion.
Espero que su opinión sea la misma. 
Va tomando color la historia de estos dos seres llenos de alegria, entre otras cosas.
¡Espero sus comentarios!
tw. @JusPauliter