miércoles, 16 de septiembre de 2015

12

[Él]

Una sonrisa se me escapa al verla divertida a ella y su amigo cantando… bue, si gritar una eterna “ah” con distintos niveles de gravedad se considera cantar. Al final me acoplo con las risas del resto, es que ella fue la culpable, cuando estallo en risas por lo que estaba haciendo.
Miércoles y el día nos regala un solazo que hace de este un tanto caluroso, pero no tanto como para que salgas a la calle y mueras, por eso es que elijo después de que la línea de colectivo me deje a unas pocas cuadras caminar hasta el lugar pactado: departamento de Anita. Por suerte es a Paula a quien veo afuera esperándome, como me prometió vía whatsapp para que “no entres tímido” se excusó. Y acá nos encontramos, en un living amplio, después de que los amigos de Paula llegaron y me dieron la bienvenida al club payasesco nos pusimos manos a la obra, la idea estaba clara: cantar, o hacer un intento.
Por eso es que hace ya más de una hora estamos “ensayando” todo lo que vamos a hacer este viernes. Reconozco que al principio moría de nervios, y un poco tímido me puse (aunque entre junto a ella), pero fue cuestión de minutos que me dije a mi mismo que debía relajar, porque ellos eran así: relajados, con buena onda y unas ganas de divertirse siempre. Y eso ayudó muchísimo.
Es Simón que está al lado mío que me pase un mate y yo se lo acepto como los cuatro anteriores que me cebo, mientras vemos y opinamos cuando es necesario sobre lo que plantean el resto de los chicos que están afiladísimos y tienen miles de ideas juntas, que sin dudas van a ayudar muchísimo.
— Para, y mientras él canta alguno de nosotros podemos bailar exageradamente – opino y más de uno asiente con una sonrisa.
— Algo bizarro – piensa en voz alta Agustín – ponele que yo estoy cantando no sé, alguna canción infantil, y ustedes pueden bailar un tango, un flamenco, que se yo –reímos divertidos, imaginándonos la situación.
— Yo sigo sosteniendo que la improvisación es lo mejor –opina Pau – en el momento se nos va a ocurrir que hacer.
— Si obvio… la base ya la tenemos- Dice Anita – Vos, ¿Pedro, como te ves? –me pregunta y yo muerdo mi labio inferior, transmitiendo todas las inseguridad de “improvisar”.
— Digamos que bien –sonrío divertido – no, o sea, me re copa las ideas que planteamos… la cosa es que no sé qué voy hacer ahí enfrente de todos.
— Pánico escénico imposible porque no hay escenario –dice Agos y más de uno largamos una carcajada.
— Tranqui, va a salir todo bien – es ella, Pau, quien se sienta a mi lado y me dice estas palabras con una sonrisa que me hacen sentir un poco más seguro – me acuerdo que la primera vez que hicimos esto estábamos todos igual: re cagados hasta las patas –y los veo asentir al resto, yo solo sonrío.
— Pero es la previa, después lo disfrutas muchísimo, posta –dice Simón.
— Ustedes ya la tienen re clara, así que si me quedo en blanco la reman ustedes eh –digo divertido y ellos me regalan una sonrisa.
— No te vas a quedar en blanco –recibo un golpe de Paula – ¡la vas a romper che! Además, ni que fuera una función en teatro Colon boludo –me dice divertida y yo largo una risita.
— Los nenes son un amor, vas a ver –dice Agos y yo sonrío.
La charla sigue, y lo es con mates, hasta que recibo un mensaje de Lucia, la cual me “tomo prestado el auto” (eso significa un “che, préstame el auto que lo necesito”) ¿me quedaba alguna otra opción?, el cual decía que si quería me pasaba a buscar, por eso le respondí un sí y le pase la dirección. A los segundos me vi despidiéndome de los chicos.
— Bueno, yo me voy –aviso, ya parándome del sillón.
— ¿Qué hora es? –pregunta uno de los chicos.
— ¡La hora de jugar! Ah no, para… -Agos y su humor al cielo que nos hace reír – siete y media negri.
— ¡¿Qué?! –grita Paula y yo abro grande los ojos, causando una risa de ella.
— Siete y media sorda – le dice Agos.
— Uy me mato, si… ya. Boluda en media hora caen Gonza y Delfina con la gorda a cenar y no compre nada. Ni nos vimos – ella y su aceleración que nos hace sonreír a más de uno, saluda rápido a sus amigos y cuando llega a mí me mira de arriba abajo y frunce el ceño - ¿vos bajas conmigo? –Asiento - ¡Y dale pibe! –sus amigos ríen de mi cara, ellos la conocen mucho mejor que yo, por eso no les sorprende la reacción que a mí sí. Saludos a los chicos y más o menos es ella quien me arrastra para ir al ascensor.
— ¿Siempre así de acelerada vos? –me quejo con una sonrisa mientras el ascensor nos avisa que ya vamos bajando por el piso 2.
— Siempre así de colgada –me corrige –sí, soy un desastre, bue ¡que te voy a decir a vos! Si ya sabes, me estuviste esperando como veinte minutos y ni me conocías –sonrío y muerdo mi labio inferior, acordándome de aquel momento.
— Uy casi que las mato cuando llegaron –le digo divertido y ella ríe un poquito. – Yo pensé que no se, estábamos esperando algún profesor. ¡No! Fotógrafas, ¿Qué necesidad? – y ahora larga una carcajada para luego morder su labio inferior.
— Ay basta, me vas a hacer sentir culpable –murmura.
— Ah, ¿todavía no te sentís? –la peleo y ella me pega en uno de mis hombros, para reír junto a ella. 
— ¡Basura! – me grita haciéndome reír de nuevo.
Las puertas del ascensor se abren para que en cuestión de segundos ya estemos fuera del edificio.
— Ah la mierda, esta fresquito ahora – se abraza a sí misma y yo asiento.
— ¿No trajiste nada? – pregunto, porque ella tiene una mochila colgada en su espalda.
— No, como una boluda me olvide –muerde su labio inferior y al mismo tiempo me veo sacando mi mochila de la espalda para entregarle mi buzo - ¿Qué haces?  No
— Dale, no seas tarada, ponetelo. A mí me viene a buscar.
— No, en serio… estoy cerquita, no hace falta –me sonríe.
— ¿Y vas a pasar frio teniendo un buzo? Dale porfiada – muerde su labio inferior y al fin agarra el buzo.
— Vos sos más porfiado que yo –le sonrío y asiento- Gracias.
— No hay que agradecer nada, esta todo anotado –ella me sonríe divertida.
— Así que tenes chofer hoy…
— Ponele –sueno divertido – le preste, bah, mi hermana me agarro el auto y ahora se acuerda de que el auto es mío entonces le dije que me pase a buscar – sonríe divertida.
— Bueno no te quejes, por lo menos se acordó –asiento y sonreímos los dos.
A ella se le escapa un suspiro y me dirige una mirada bastante profunda, para que vuelva a suspirar.
— Bueno, me voy –asiento lentamente –nos vemos Peter –me sonríe lindo y yo vuelvo asentir.
— Dale, chau Pau –me acerco y ella se acerca un poquito más para plantar un beso sentido en mi mejilla y que me tiemblen las piernas, se separa y nos volvemos a dirigir una mira profunda, para sonreírnos y que ella se separe un poco más. Que la vea voltear para seguir su camino.
Un suspiro enorme se me escapa.
Los efectos que tiene esta flaca conmigo, y en tan poco tiempo es… increíble.

[Ella]

Una sonrisa se me escapa al escucharla decir esas cuatros palabras que ahora, son mi felicidad te quiero mucho tía.
¿Y cómo no morir de amor?
Planto un beso enorme en su mejilla y ella se separa enseguida, es que a veces su tía ((yo)) puede ser tan pesada que la pone un poco incordiosa. Por no decir que en momentos sé que me odia, porque me zarpo en pesada.
Pero qué me importa.
Al dejar un par de hojas en la mesa y que ella me agradezca con esas cuatro palabras para al fin colorear con unas ceritas, yo vuelvo hacia la cocina, donde quedaron Gonza y Delfi supervisando la comida y también charlando, claro.
— ¡Me había quedado sordo, boluda! – le dice exagerado y ella larga una carcajada, yo los miro un poco divertida, sin entender el porqué de su sordera momentánea y la risa de Delfi.
— Después es Paula la exagerada –dice Delfi y yo elevo una de mis cejas.
— ¿Qué paso? –pregunto, al fin.
— Le contaba de que en la facu, la otra vez una flaca que siempre se sienta detrás mío de la nada empezó a gritar y yo pegue tremendo salto –sonrío divertida.
— ¿Y qué le pasaba?
— Había confundido un cable con una víbora… ¡Con una víbora boluda! –y largo una carcajada que es capaz de contagiarlos a ellos dos.
— Ah, una boluda –digo divertida – creo que ni Pili confundiría una víbora con un cable –ellos asienten.
— ¡Posta! Encima, re pintada la mina, todos nos levantamos a ver qué había pasado y era un cable –reímos los tres – lo peor de todo esto es que me dejo sordo por unos quince segundos ponele, ¡no saben cómo gritaba! –volvimos a reír, bah, en realidad nunca habíamos parado de hacerlo.
— Unas ganas de trágame tierra seguro sintió la flaca –dice Delfi con una sonrisa divertida y es Gonza quien asiente y ríe chiquito.
Anoche cuando me estaba yendo de casa, después de unas rica tarta que había preparado mamá para la cena, fue Gonza quien me informo que mañana o sea hoy iba a venir a visitarme, y enseguida arreglamos para cenar juntos e invitar a nuestra hermana y sobrina, obviamente que ellas por nada se perderían esta cena, así que acá estamos… mientras esperamos a que las papas que después se van a convertir en puré hiervan y las milanesas que ya están en el horno se cosan por completo nosotros aprovechamos a compartir algún que otro momento vivido como el de recién que conto Gon.
— Tía ¿Por qué tenes ropa de varón?  -me pregunta confundida y a mí se me escapa una sonrisa.
Bajo mi mirada a mi cuerpo y todavía me encuentro con el buzo azul (que me queda un poco inmenso) que me presto Pedro hace unas horas para que no muera de frio de regreso a casa de la de mi amiga, jean ajustado y unas zapas.
— Ah es que me gusta disfrazarme –le respondo divertida y ella ríe un poquito- no mentira, el buzo me lo prestaron para que no me muera de frio. Después el resto es mi ropa ¿tan cachito estoy? –le pregunto a mis hermanos que dicen a unísono un “y…” para pelearme y que yo muerda mi labio inferior.
— ¿Y el que te lo presto no murió de frio? – pregunta otra vez la más chiquita y curiosa de la familia haciéndome reír un poquito.
— No creo, si no, no me lo hubiera dado.
— Se lo presto el novio –dice Gon –viste que no dijo el nombre
— ¡La tía tiene novio! ¡La tía tiene novio! ¡La tía tiene novio! – y de la nada la veo bailando en el living de mi casa.
— Noo –sueno divertida. Delfi sonríe – es de Pedro ¿te acordas de él? Que te llevo a la clínica – ella se para por un momento, recordando y se le escapa una sonrisa.
— ¡Pepe! Mami, él es el que se sabe las canciones de Topa, es re bueno –sonríe feliz.
— ¿Ah sí? –Dice ella - ¿es lindo para la tía?
— La tía no quiere novio –dice seria y yo sonrío. Recuerdo cuando se lo dije en el mismo tono.
— Y me parece perfecto. ¿Vos tampoco queres, no? –dice Gonza el cual nos hace sonreír. Eterno celoso.
— Yo ya tengo –dice ligerito y cuando se da cuenta de lo que acaba de decir se tapa su boca - ¡Ups! –nosotras, su mamá y tía no aguantamos la risa. Gonza está en un ataque de shock.
— ¡¿Cómo es eso?! – le grita divertido y es Pili quien ríe y sale corriendo. Su tío no se va a cansar hasta que pueda hacerle cosquillas y al fin, sacarle un poco de data y llenarle la cabeza con que “no novios hasta los treinta”.
Rio al escucharla reír y me dirijo hacia la cocina para preparar unos cafés. Aprovecho a que la pava eléctrica recién empezó a calentar el agua para distraerme un rato con los msj de whatsapp, y veo que Pedro me había respondido, una sonrisa se me escapa.
Me parece que me quedo con tu buzo, cagaste chiquito”
Le había escrito hace unos cuantos minutos atrás.
“Ah, ¿encima chorra? No nena eh” rio divertida.
Es que es re calentito boludo. Mañana me hago la que me lo olvide, pasado también y así hasta que te olvides. Ya fue”
Aparecía en línea, y la curiosidad se prestó, ¿con quién estaría hablando? Fueron cuestión de segundos que el tic azul apareció y después un escribiendo.
Cuando apareció una enana riendo que me abrazo las piernas y me hizo tambalear.
— ¡Hey! –me contagie de su risa, y al instante apareció Gonza buscándola
— Tía, me quiere comer a besos, no, no, no – reí junto a Gon y ella salió corriendo de nuevo hacia el living.
— ¿Estas bien vos? –Se acerca un poco y yo solo asiento con una sonrisa.
— Re –dejo un beso en su mejilla.
— Más te vale eh –sonrío.
— Mejor anda a pelear a Pilar –sonrío y él asiente y se va. A los segundos se escucha otra vez reír a Pili.
“¿O sea que ya lo doy por perdido?” sonrío.
“no, me das lastima… en algunos días te lo devuelvo”
“¿LASTIMA? ah listo. Me enoje”
“Bueno ¿queres que te lo devuelva o no?” reí.
“¡Obvio! ¿Sabes cuantos buzos tengo? Tres no más, ¡Tres!”
“No ves, ¿Cómo no me vas a dar lastima? Hagamos un trato”
“¿Qué trato?”
“Si el viernes sale todo de mil, yo te devuelvo el buzo”
“Cuanta presión, gracias, sos un amor”
“Lo sé, gracias”
“Maldita. No me gusto ese trato”
“¿Entonces?”
“Una súper merienda a cambio del buzo. ¿Va?”
“Creo que tengo mucha cara de hambre o no sé qué siempre me invitar a comer, pero acepto”
“Bueno, no sé lo que sea. Mientras te vea y me devuelvas el buzo jajajaja”
“Presiento que lo haces todo por el buzo. Es obvio”
“No seas tarada, dale. ¿Aceptas?”
“Acepto.”
Una sonrisa se me escapa y es cuando levanto la mirada que me encuentro con ella, mirándome fijamente y elevando una de sus cejas. Para que yo rompa en carcajadas y que no quede otra, que termine contándole sin detalles.
“Hasta las manos Pochi” me dijo simplemente y yo hice una mueca.
Pensando para mí un puede ser.

•••

¡Hola yo acá de nuevo!
Agradezco sus comentarios, y espero que no aflojen, porfissss.
Y a los que no se animan, por favor, no cuesta nada... Pueden hacerlo por acá dejando su comentario abajo o via twitter @JusPauliter 

4 comentarios:

  1. Que lindo capitulo!!! quiero leer otro, ya, y saber como sigue!!!! tus novelas siempre me atrapan, y esta no es la excepción. Me gustan la relación que tienen y que van formando!

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  2. Ay! Me encanta todo, adoro el histeriqueo que tienen en persona y via whatsapp! No pueden mas de lindos!
    Sigo pensando o esperando (mejor) que el famoso viernes pase "algo"...
    Siempre quiero leer mas... ;)

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