[Él]
Una sonrisa
se me escapa al verla divertida a ella y su amigo cantando… bue, si gritar una
eterna “ah” con distintos niveles de gravedad se considera cantar. Al final me
acoplo con las risas del resto, es que ella fue la culpable, cuando estallo en
risas por lo que estaba haciendo.
Miércoles y
el día nos regala un solazo que hace de este un tanto caluroso, pero no tanto
como para que salgas a la calle y mueras, por eso es que elijo después de que
la línea de colectivo me deje a unas pocas cuadras caminar hasta el lugar
pactado: departamento de Anita. Por suerte es a Paula a quien veo afuera
esperándome, como me prometió vía whatsapp para que “no entres tímido” se excusó. Y acá nos encontramos, en un living
amplio, después de que los amigos de Paula llegaron y me dieron la bienvenida
al club payasesco nos pusimos manos a la obra, la idea estaba clara: cantar, o
hacer un intento.
Por eso es
que hace ya más de una hora estamos “ensayando” todo lo que vamos a hacer este
viernes. Reconozco que al principio moría de nervios, y un poco tímido me puse
(aunque entre junto a ella), pero fue cuestión de minutos que me dije a mi
mismo que debía relajar, porque ellos eran así: relajados, con buena onda y
unas ganas de divertirse siempre. Y eso ayudó muchísimo.
Es Simón que
está al lado mío que me pase un mate y yo se lo acepto como los cuatro
anteriores que me cebo, mientras vemos y opinamos cuando es necesario sobre lo
que plantean el resto de los chicos que están afiladísimos y tienen miles de
ideas juntas, que sin dudas van a ayudar muchísimo.
— Para, y
mientras él canta alguno de nosotros podemos bailar exageradamente – opino y
más de uno asiente con una sonrisa.
— Algo
bizarro – piensa en voz alta Agustín – ponele que yo estoy cantando no sé,
alguna canción infantil, y ustedes pueden bailar un tango, un flamenco, que se
yo –reímos divertidos, imaginándonos la situación.
— Yo sigo
sosteniendo que la improvisación es lo mejor –opina Pau – en el momento se nos
va a ocurrir que hacer.
— Si obvio…
la base ya la tenemos- Dice Anita – Vos, ¿Pedro, como te ves? –me pregunta y yo
muerdo mi labio inferior, transmitiendo todas las inseguridad de “improvisar”.
— Digamos
que bien –sonrío divertido – no, o sea, me re copa las ideas que planteamos… la
cosa es que no sé qué voy hacer ahí enfrente de todos.
— Pánico
escénico imposible porque no hay escenario –dice Agos y más de uno largamos una
carcajada.
— Tranqui,
va a salir todo bien – es ella, Pau, quien se sienta a mi lado y me dice estas
palabras con una sonrisa que me hacen sentir un poco más seguro – me acuerdo
que la primera vez que hicimos esto estábamos todos igual: re cagados hasta las
patas –y los veo asentir al resto, yo solo sonrío.
— Pero es la
previa, después lo disfrutas muchísimo, posta –dice Simón.
— Ustedes ya
la tienen re clara, así que si me quedo en blanco la reman ustedes eh –digo
divertido y ellos me regalan una sonrisa.
— No te vas
a quedar en blanco –recibo un golpe de Paula – ¡la vas a romper che! Además, ni
que fuera una función en teatro Colon boludo –me dice divertida y yo largo una
risita.
— Los nenes
son un amor, vas a ver –dice Agos y yo sonrío.
La charla
sigue, y lo es con mates, hasta que recibo un mensaje de Lucia, la cual me
“tomo prestado el auto” (eso significa un “che,
préstame el auto que lo necesito”) ¿me quedaba alguna otra opción?, el cual
decía que si quería me pasaba a buscar, por eso le respondí un sí y le pase la
dirección. A los segundos me vi despidiéndome de los chicos.
— Bueno, yo
me voy –aviso, ya parándome del sillón.
— ¿Qué hora
es? –pregunta uno de los chicos.
— ¡La hora
de jugar! Ah no, para… -Agos y su humor al cielo que nos hace reír – siete y
media negri.
— ¡¿Qué?!
–grita Paula y yo abro grande los ojos, causando una risa de ella.
— Siete y
media sorda – le dice Agos.
— Uy me
mato, si… ya. Boluda en media hora caen Gonza y Delfina con la gorda a cenar y
no compre nada. Ni nos vimos – ella y su aceleración que nos hace sonreír a más
de uno, saluda rápido a sus amigos y cuando llega a mí me mira de arriba abajo
y frunce el ceño - ¿vos bajas conmigo? –Asiento - ¡Y dale pibe! –sus amigos
ríen de mi cara, ellos la conocen mucho mejor que yo, por eso no les sorprende
la reacción que a mí sí. Saludos a los chicos y más o menos es ella quien me
arrastra para ir al ascensor.
— ¿Siempre
así de acelerada vos? –me quejo con una sonrisa mientras el ascensor nos avisa
que ya vamos bajando por el piso 2.
— Siempre así
de colgada –me corrige –sí, soy un desastre, bue ¡que te voy a decir a vos! Si
ya sabes, me estuviste esperando como veinte minutos y ni me conocías –sonrío y
muerdo mi labio inferior, acordándome de aquel momento.
— Uy casi
que las mato cuando llegaron –le digo divertido y ella ríe un poquito. – Yo
pensé que no se, estábamos esperando algún profesor. ¡No! Fotógrafas, ¿Qué
necesidad? – y ahora larga una carcajada para luego morder su labio inferior.
— Ay basta,
me vas a hacer sentir culpable –murmura.
— Ah,
¿todavía no te sentís? –la peleo y ella me pega en uno de mis hombros, para
reír junto a ella.
— ¡Basura! –
me grita haciéndome reír de nuevo.
Las puertas
del ascensor se abren para que en cuestión de segundos ya estemos fuera del
edificio.
— Ah la
mierda, esta fresquito ahora – se abraza a sí misma y yo asiento.
— ¿No
trajiste nada? – pregunto, porque ella tiene una mochila colgada en su espalda.
— No, como
una boluda me olvide –muerde su labio inferior y al mismo tiempo me veo sacando
mi mochila de la espalda para entregarle mi buzo - ¿Qué haces? No
— Dale, no
seas tarada, ponetelo. A mí me viene a buscar.
— No, en
serio… estoy cerquita, no hace falta –me sonríe.
— ¿Y vas a
pasar frio teniendo un buzo? Dale porfiada – muerde su labio inferior y al fin
agarra el buzo.
— Vos sos
más porfiado que yo –le sonrío y asiento- Gracias.
— No hay que
agradecer nada, esta todo anotado –ella me sonríe divertida.
— Así que
tenes chofer hoy…
— Ponele
–sueno divertido – le preste, bah, mi hermana me agarro el auto y ahora se
acuerda de que el auto es mío entonces le dije que me pase a buscar – sonríe
divertida.
— Bueno no
te quejes, por lo menos se acordó –asiento y sonreímos los dos.
A ella se le
escapa un suspiro y me dirige una mirada bastante profunda, para que vuelva a
suspirar.
— Bueno, me
voy –asiento lentamente –nos vemos Peter –me sonríe lindo y yo vuelvo asentir.
— Dale, chau
Pau –me acerco y ella se acerca un poquito más para plantar un beso sentido en
mi mejilla y que me tiemblen las piernas, se separa y nos volvemos a dirigir
una mira profunda, para sonreírnos y que ella se separe un poco más. Que la vea
voltear para seguir su camino.
Un suspiro
enorme se me escapa.
Los efectos
que tiene esta flaca conmigo, y en tan poco tiempo es… increíble.
[Ella]
Una sonrisa
se me escapa al escucharla decir esas cuatros palabras que ahora, son mi
felicidad te quiero mucho tía.
¿Y cómo no
morir de amor?
Planto un
beso enorme en su mejilla y ella se separa enseguida, es que a veces su tía
((yo)) puede ser tan pesada que la pone un poco incordiosa. Por no decir que en
momentos sé que me odia, porque me zarpo en pesada.
Pero qué me
importa.
Al dejar un
par de hojas en la mesa y que ella me agradezca con esas cuatro palabras para
al fin colorear con unas ceritas, yo vuelvo hacia la cocina, donde quedaron
Gonza y Delfi supervisando la comida y también charlando, claro.
— ¡Me había
quedado sordo, boluda! – le dice exagerado y ella larga una carcajada, yo los
miro un poco divertida, sin entender el porqué de su sordera momentánea y la
risa de Delfi.
— Después es
Paula la exagerada –dice Delfi y yo elevo una de mis cejas.
— ¿Qué paso?
–pregunto, al fin.
— Le contaba
de que en la facu, la otra vez una flaca que siempre se sienta detrás mío de la
nada empezó a gritar y yo pegue tremendo salto –sonrío divertida.
— ¿Y qué le
pasaba?
— Había
confundido un cable con una víbora… ¡Con una víbora boluda! –y largo una
carcajada que es capaz de contagiarlos a ellos dos.
— Ah, una
boluda –digo divertida – creo que ni Pili confundiría una víbora con un cable
–ellos asienten.
— ¡Posta!
Encima, re pintada la mina, todos nos levantamos a ver qué había pasado y era
un cable –reímos los tres – lo peor de todo esto es que me dejo sordo por unos
quince segundos ponele, ¡no saben cómo gritaba! –volvimos a reír, bah, en
realidad nunca habíamos parado de hacerlo.
— Unas ganas
de trágame tierra seguro sintió la
flaca –dice Delfi con una sonrisa divertida y es Gonza quien asiente y ríe
chiquito.
Anoche
cuando me estaba yendo de casa, después de unas rica tarta que había preparado
mamá para la cena, fue Gonza quien me informo que mañana o sea hoy iba a venir
a visitarme, y enseguida arreglamos para cenar juntos e invitar a nuestra
hermana y sobrina, obviamente que ellas por nada se perderían esta cena, así
que acá estamos… mientras esperamos a que las papas que después se van a
convertir en puré hiervan y las milanesas que ya están en el horno se cosan por
completo nosotros aprovechamos a compartir algún que otro momento vivido como
el de recién que conto Gon.
— Tía ¿Por
qué tenes ropa de varón? -me pregunta
confundida y a mí se me escapa una sonrisa.
Bajo mi
mirada a mi cuerpo y todavía me encuentro con el buzo azul (que me queda un
poco inmenso) que me presto Pedro hace unas horas para que no muera de frio de
regreso a casa de la de mi amiga, jean ajustado y unas zapas.
— Ah es que
me gusta disfrazarme –le respondo divertida y ella ríe un poquito- no mentira,
el buzo me lo prestaron para que no me muera de frio. Después el resto es mi
ropa ¿tan cachito estoy? –le pregunto a mis hermanos que dicen a unísono un “y…”
para pelearme y que yo muerda mi labio inferior.
— ¿Y el que
te lo presto no murió de frio? – pregunta otra vez la más chiquita y curiosa de
la familia haciéndome reír un poquito.
— No creo,
si no, no me lo hubiera dado.
— Se lo
presto el novio –dice Gon –viste que no dijo el nombre
— ¡La tía
tiene novio! ¡La tía tiene novio! ¡La tía tiene novio! – y de la nada la veo
bailando en el living de mi casa.
— Noo –sueno
divertida. Delfi sonríe – es de Pedro ¿te acordas de él? Que te llevo a la clínica
– ella se para por un momento, recordando y se le escapa una sonrisa.
— ¡Pepe!
Mami, él es el que se sabe las canciones de Topa, es re bueno –sonríe feliz.
— ¿Ah sí? –Dice
ella - ¿es lindo para la tía?
— La tía no
quiere novio –dice seria y yo sonrío. Recuerdo cuando se lo dije en el mismo
tono.
— Y me
parece perfecto. ¿Vos tampoco queres, no? –dice Gonza el cual nos hace sonreír.
Eterno celoso.
— Yo ya
tengo –dice ligerito y cuando se da cuenta de lo que acaba de decir se tapa su
boca - ¡Ups! –nosotras, su mamá y tía no aguantamos la risa. Gonza está en un
ataque de shock.
— ¡¿Cómo es
eso?! – le grita divertido y es Pili quien ríe y sale corriendo. Su tío no se
va a cansar hasta que pueda hacerle cosquillas y al fin, sacarle un poco de
data y llenarle la cabeza con que “no novios hasta los treinta”.
Rio al
escucharla reír y me dirijo hacia la cocina para preparar unos cafés. Aprovecho
a que la pava eléctrica recién empezó a calentar el agua para distraerme un
rato con los msj de whatsapp, y veo que Pedro me había respondido, una sonrisa
se me escapa.
“Me
parece que me quedo con tu buzo, cagaste chiquito”
Le había escrito
hace unos cuantos minutos atrás.
“Ah, ¿encima
chorra? No nena eh” rio
divertida.
“Es que
es re calentito boludo. Mañana me hago la que me lo olvide, pasado también y así
hasta que te olvides. Ya fue”
Aparecía en línea,
y la curiosidad se prestó, ¿con quién estaría hablando? Fueron cuestión de
segundos que el tic azul apareció y después un escribiendo.
Cuando apareció
una enana riendo que me abrazo las piernas y me hizo tambalear.
— ¡Hey! –me contagie
de su risa, y al instante apareció Gonza buscándola
— Tía, me
quiere comer a besos, no, no, no – reí junto a Gon y ella salió corriendo de
nuevo hacia el living.
— ¿Estas
bien vos? –Se acerca un poco y yo solo asiento con una sonrisa.
— Re –dejo un
beso en su mejilla.
— Más te
vale eh –sonrío.
— Mejor anda
a pelear a Pilar –sonrío y él asiente y se va. A los segundos se escucha otra
vez reír a Pili.
“¿O sea que
ya lo doy por perdido?” sonrío.
“no, me das
lastima… en algunos días te lo devuelvo”
“¿LASTIMA?
ah listo. Me enoje”
“Bueno
¿queres que te lo devuelva o no?” reí.
“¡Obvio! ¿Sabes cuantos buzos tengo? Tres no
más, ¡Tres!”
“No ves, ¿Cómo
no me vas a dar lastima? Hagamos un trato”
“¿Qué trato?”
“Si el
viernes sale todo de mil, yo te devuelvo el buzo”
“Cuanta presión,
gracias, sos un amor”
“Lo sé,
gracias”
“Maldita. No
me gusto ese trato”
“¿Entonces?”
“Una súper
merienda a cambio del buzo. ¿Va?”
“Creo que
tengo mucha cara de hambre o no sé qué siempre me invitar a comer, pero acepto”
“Bueno, no
sé lo que sea. Mientras te vea y me devuelvas el buzo jajajaja”
“Presiento
que lo haces todo por el buzo. Es obvio”
“No seas
tarada, dale. ¿Aceptas?”
“Acepto.”
Una sonrisa
se me escapa y es cuando levanto la mirada que me encuentro con ella, mirándome
fijamente y elevando una de sus cejas. Para que yo rompa en carcajadas y que no
quede otra, que termine contándole sin detalles.
“Hasta las manos Pochi” me dijo simplemente y yo hice una mueca.
Pensando
para mí un puede ser.
•••
¡Hola yo acá de nuevo!
Agradezco sus comentarios, y espero que no aflojen, porfissss.
Y a los que no se animan, por favor, no cuesta nada... Pueden hacerlo por acá dejando su comentario abajo o via twitter @JusPauliter
Re lindo cap!!!
ResponderEliminarQue lindo capitulo!!! quiero leer otro, ya, y saber como sigue!!!! tus novelas siempre me atrapan, y esta no es la excepción. Me gustan la relación que tienen y que van formando!
ResponderEliminarAy! Me encanta todo, adoro el histeriqueo que tienen en persona y via whatsapp! No pueden mas de lindos!
ResponderEliminarSigo pensando o esperando (mejor) que el famoso viernes pase "algo"...
Siempre quiero leer mas... ;)
bellísimo, amo esta historia
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