sábado, 8 de agosto de 2015

3

― Ya a esta altura me tendría que haber acostumbrado, pero creo que no te acostumbras nunca –voy caminando por uno de los pasillos junto a Agos y Anita, me quedo la carita de unos de los nenitos grabada y no puedo entender las fuerzas que tienen estos pequeños.
― Y eso que nosotros solo estamos estos pocos minutos acá y que a comparación de los que trabajan posta acá no es nada… Imaginate como debe ser – Ana.
En eso se escucha un silbido de atrás y nos damos vuelta las tres, para encontrarnos con nuestros amigos que no sacan una sonrisa.
― ¡Que bombas! – dice Tomi y yo muerdo mi labio inferior. Él siempre nos va a alagar.
― Hola soretes – en cambio Agustín nos trata como si fuéramos uno más.
― ¿Vienen con nosotras chicos? –pregunta Ana.
― Yo si –dice Agus, todavía con su cara y nariz del payaso Tintín que la mira con una sonrisa tierna. Ellos son tiernos, siempre.
― A vos no te preguntaba igual –lo pelea y yo sonrío divertida.
― A mí me pasan a buscar Delfi y Pili–sonreí, feliz.
― Ahí está, la babosa –se queja Simón y yo sonrío. El amor que le tengo a mi sobrina es enorme, infinito.
― Déjame Simón, vos de celoso que no te doy bola.
― Ya me canse de remar,  por eso te peleo. –y largo una carcajada, para abrazarlo. Amigo de oro.
― Bueno paren, porque hasta mañana no nos vemos. ¿Cómo hacemos para ir mañana? – Ayer, Flor me había invitado a una fiesta que organizaba ella por su cumpleaños, me dijo de invitar a los chicos y obviamente que cuando de fiesta se habla ellos se prenden.
― Yo tengo el auto mañana  -dice Tomi – pero olvídate que entremos todos, necesitamos uno más.
Y ahí se la escucha a Anita carraspear para que nosotros sonriamos.
― Me tengo que ir chicos, seguimos en el grupo – digo y reparto besos para los cinco.
― ¡Ojito con mi novia vos eh! – Dice Agus, es que mi ahijada le declaro su amor, sí. Cinco años. Pendeja de mierda.
― ¡Cállate forro! –ellos rieron. Yo no.
Se lo insoportable que se pone Delfina al ser impuntual, por eso me apuro para salir y rogar que no haya llegado, y como torpe y atolondrada que soy choco con un cuerpo y más nerviosa me pongo aun.
― Ay, perdón, perdón – dije apurada y levante la vista para encontrarme con Pedro, el alumno de papá,  que también resultó ser amigo de Flor - ¡Hey! –dije con una sonrisa.
― Perdón, no te vi – dice un poco nervioso.
― Fui yo la que te choque igual, iba apurada –sonreí y él sonrió chiquito - ¿Viniste a ver los paya-médicos? –asintió con su sonrisa.
― Me encanto lo que hicieron… Había leído algo de esto, pero nunca había visto uno –Sonrei – fue genial… además que logran que ellos se despejen por un momento.
― Esa es la idea… que por un momento se olviden de los pinchazos, los sueros, y todo lo que tenga que ver con esto –asiente.
― Se nota que disfrutan mucho –asiento con mi sonrisa.
― Me tengo que ir –asiente él - ¿nos vemos? –y el me dirige una mirada de confusión – digo en el cumple de Flor ¿son amigos, no?
― Ah si –sonríe – vale la pena ir además –asiento.
― ¡Tía! – una voz chillona proviene del pasillo y yo me doy vuelta para encontrarme con aquella pequeña de cabello castaño claro en dos colitas, su sonrisa y mi perdición.
― ¡Hola mi amor! – y ella corre hacia mí para que yo la abrace y la haga girar varias veces causando su risa
― Te vinimos a buscar para ir a tomar la chocolatada –sonreí.
― ¿Si? ¡Buenísimo! Ya te extrañaba –y ella ríe divertida.
― Pero si nos vimos ayer tontita –y deja un beso en mi mejilla – tía ¿Quién es él? ¿Tu novio? –y largue una carcajada que contagia a él.
― No Pili, si sabes que la tía no tiene novio. Él se llama Pedro, en un tiempito va a estar acá para sanar a nenitos curiosos y lindos como vos.
― Yo soy Pili –y le estira su manito para saludarlo como toda señorita y él ríe divertido, yo solo sonrío.
― Un gusto Pili – le devuelve su saludo.
― ¿Vos sos tan genio como mi abuelito? –Le pregunta y yo rio  mordiéndome mi labio inferior.
― Ojala llegue un día a ser tan genio como tu abuelito –le sonríe.
― Bueno… ¿Vamos peque? ¿Y mamá?
― Se quedó con el abuelo hablando de cosas de grande –y bufa, nosotros reímos.
― Bueno vamos a ver entonces… Nos vemos Pedro – asiente.
― Dale, chau preciosa – acaricia una de las mejillas de Pili y sale caminando para la salida.
La agarro distraída a Pili para alzarla y que ella grite divertida, que aproveche a dejarle besos en esos cachetes morfables y caminar con ella en mis brazos hasta donde está su mamá y abuelo.
― Tía –me dice en el oído, mientras me abraza por el cuello. Yo sonrió,  la conozco, me está por pedir algo.
― ¿Qué pasa Pipi? – así le digo siempre.
― ¿Despues vamos al quiosco?
― ¿Qué viste en el quiosco que queres?
― Unas figuritas de Pepa la cerdita –sonrío – y mamá no quiere comprarme –su pucherito, me debilidad.
― Bueno, después la tía te va a comprar, pero con una condición.
― ¡Ufa! No me gustan las condiciones –largo una carcajada y beso su mejilla - ¿Qué me vas a pedir vos?
― Un abrazote a cambio de las figuritas y cerramos trato –su sonrisa amplia y que me abrace fuerte, fuerte, fuerte - ¡Ayy, loquita! –la amo, enserio. Deja miles de besos en mi mejilla y yo muerdo mi labio inferior – Te amo pimpollita de la tía.
― Y de mamá – sonrío.
― No, solo de la tía.  –ella bufa.
― Bueno, solo porque vos me compras las figuritas y mamá no – una O enorme y hacerme la enojada es mi mejor plan - ¡Mentira! Te quiero mucho, mucho, mucho –y vuelve a abrazarme.
Ella es quien me llena el alma, me hace sentir tan plena, tan alegre.

[Él]

Una de las cosas que más disfruto es los partiditos que organizamos todos los viernes con los chicos, pienso que después de una semana eterna, llega el viernes y el futbol, los chicos y esa manera de distraerme de la facultad, de problemas, etc.
Y hoy no es una excepción, después de ganar 2-1 nos encontramos en el vestuario, terminándome para salir a tomar algo por ahí.
― Entonces le dije que no, que no estaba preparado para esas…boludeces – lo veo a Gas, uno de los chicos morder su labio, porque esta consiente de la cagada que se mandó - ¡Me salió de la nada boludo!
― Yo opino igual… a ver ¿Qué le ven de necesario ir a cenar a la casa de sus padres cuando apenas empiezan a salir boludo? – Fede.
― ¡Pero no podes decirle así boludo! –Me queje mientras ataba el cordón de mis zapatillas– debe ser importante para ella, por algo te lo planteo.
― Porque tiene ganas de joder, eso es seguro. Hace dos meses estamos en algo serio… ¿Al cuarto mes me va a pedir que le pida casamiento? –sonreí negando, mordiendo mi labio inferior – yo la re quiero y todo… pero me parece que se fue a la mierda.
― ¡Vos te fuiste a la mierda, negro! –Salta Santi- como dijo Pepe, debe ser importante para ella, si la queres, tenes que fumarte estas cosas – asiento, de acuerdo con él y es Gas quien se queda pensando por un momento, sabe que estuvo mal.
― Me porte para el culo con ella –llega a la conclusión después de varios segundos.
― Ya fue, mañana hablas con ella y listo, ¡Ahora salida con los pibes! –Fede palmea la espalda de Gastón y choca sus palmas - ¿Qué hacemos?  -nos pregunta a todos en general.
― ¿Salen pizzas y birras en casa? –pregunta Santi. Mejor plan no hay, entonces de una aceptamos y quedamos en que nueve y media todos estamos en casa de nuestro amigos para esas pizzas y cervezas, que seguramente se iba a sumar la PS3 y unos cuantos partidos del FIFA 2015, para que no se nos vaya la costumbre.
Somos cinco nosotros, todos amigos de la infancia en donde después de llegar del colegio y merendar la chocolatada que me preparaba mamá nos veíamos todos en “el campito” que quedaba a la vuelta de casa, Gas era el encargado de llevar la pelota roja y blanca ¡bien de gallina, por supuesto! Y ahí sin perder tiempo pasábamos toda la tarde, hasta que escuchábamos a nuestras madres gritándonos desde la esquina para que volvamos a casa: ¡la hora de la tarea llegaba! Y así seguíamos compartiendo de este deporte que nosotros lo veíamos como un juego, de pasar a todos los días, pasamos solamente a los viernes, ya no éramos nenes que podíamos seguir jugando todos los días, teníamos y tenemos responsabilidades, pero lo más importante es que también tenemos y nos hacemos un tiempo para seguir compartiendo, además de las tardes de mate o como hoy, cenas y juegos con la play.
Cuando llegue a casa, me entre a duchar, para después cambiarme para ir a lo de Santi, y mientras esperaba a que se haga la hora me recosté en el sillón, no había parado en todo el día… y a veces esta bueno frenar, el cuerpo te lo pide.
Y la mente también.


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¡Dejen sus comentarios! 
Abajo o en juspauliter.

GRACIAS.

miércoles, 5 de agosto de 2015

2

[Ella]

El buen humor que tengo se nota a millas y ¡como para que no! Si acabo de salir de la clase de Proyectos en la cual tenía que explicar un trabajo que había hecho y la profesora me felicito “por el original y buen proyecto que presentaste”, casi me muero de la emoción, es que en serio, esta profesora es… sencillamente te rompe la existencia con su “sean exigente con ustedes mismo, exploten sus ideas” y claro que soy exigente conmigo misma, pero ella aún más. Pero no me importa nada hoy, salgo caminando para casa con mis auriculares que me hacen llevar el ritmo de “atrévete” ((Calle 13)) y un poco que bailo mientras voy cruzando la Av. Colon, me hubiera gustado ir a festejar con mis compañeros pero por lo contrario mis pies se apuran y dan pasos más rápido que de lo común para llegar, es que en una hora me pasan a buscar, hoy volvemos a ser unos payasitos divertidos en la Clínica de papá.
Es Lalo quien me abre la puerta del edificio ya con su sonrisa que me contagia.
― ¡Tito! – él es el portero, aquel señor de unos sesenta años quien ya hace tres años que me recibe con su sonrisa y nuestras charlas hasta el ascensor.
― ¿Cómo le ha ido señorita? –me pregunta y yo no puedo más de la felicidad por eso le cuento con lujo de detalle - ¡Bien ahí! – y yo rio – esa expresión no es mía –largue una carcajada.
― ¡Hay muchas inquilinas jóvenes! Ojito eh –y él me sonríe divertido.
― Ya recibí amenaza que me van a echar de casa –reí.
― ¡Brava Rosita! – Hace señas con su mano de que en verdad es brava su señora y yo vuelvo a reír – Tengo que subir rápido, en un ratito me pasan a buscar
― No te entretengo más entonces ¡Que tengas un buen día Paulita!
― ¡Igualmente Tito! – Tito, el mejor portero del universo.
Llegar a casa y abrir con la llave la cual tiene un llavero de un peluchito que me regalo papá y mamá cuando me dieron la sorpresa de este lindo departamento en el quinto be, y obviamente que lo primero que haga es sacarme las zapatillas y medias, mis pies necesitaban aire. Ir por una botellita de agua y la bandeja en donde me había sobrado ensalada de zanahoria de anoche para almorzar en compañía de música de la radio y que cuando este por juntar todo, reciba un mensaje de Anita.
“Polet, ¿Cómo estas reina? En quince pasamos con Martin y Agos a buscarte, ¿estas lista?”
Siempre vamos juntos, como tal patota llegamos a la clínica hundidos en risas, es que eso son ellos: risa, alegría. Por momentos, me agarran esos ataques en los que me doy cuenta de las buenas personas que tengo al lado mío, ellos lo son todo y aunque obviamente siempre haya algo que nos moleste entre nosotros, somos incondicional para el otro, por suerte nos llevamos re bien entre todos… no es que no me lleve con alguno de los chicos, nos conocemos desde hace mil y nos elegimos como amigos todos los días. Obviamente que siempre vas a tener más afinidad con uno que con el otro, pero eso no quiere decir que no haya confianza ni mucho menos.
Luego de responderle a Anita que ya estaba, obviamente mintiéndole un poquito, salí corriendo hacia el baño para cepillarme los dientes, atarme el pelo en un rodete desajustado e ir en busca del bolso en donde tenía todo lo necesario para convertirme en la payasita Polent como me había bautizado mis amigos en el momento de organizar toda esta locura tan linda que disfrutamos hacer cada viernes. Cuando recibo otro mensaje, esta vez de parte de Agos avisándome que ya están abajo agarro las cosas y después de cerrar con llave llamo al ascensor que me deja en planta baja en unos pocos segundos, ahí me veo despidiéndome de Tito e ir al auto donde me esperan mis amigos.

[Él]

La veo venir con la fuente donde lleva el almuerzo de hoy y yo le hago un poco de lugar entre nuestros platos para que la deje justo en el medio, me regala una pequeña sonrisa y se le escapa un suspiro, como si hubiera sido un gran trabajo llevar esta fuente de comida a la mesa, yo niego seguidas veces y muerdo mi labio inferior, sobrándola, no puede más de exagerada.
― No vas a esperar a que yo te sirva eh –me avisa y yo elevo una de mis cejas – ¡ya no tenes nueve años pibito! – y aprieta mis mejillas con una de sus manos, yo pego un grito exagerando el dolor para que logre su risa.
― Vos pareces de cuarenta, nena – se cruza de brazos y me dirige una mirada con odio después de que se le forme una gran O con sus labios- ¿Para cuándo un sobrino, eh? Mira que estas al límite –y ya no puedo aguantar mi risa al ver como frunce su ceño y está por, directamente, mandarme a la mierda.
― ¡Raja de acá Pedro! Encima que te invito a almorzar vos me venís con esto. ¡Cualquiera!
― Te estoy cargando boluda –me levanto para acercarme a ella y rodearla con mis brazos y que ella quiera alejarme, pero no, porque yo empiezo a dejarle besos en su mejilla y logro su risa – Sos una pendeja todavía, todavía podes salir a revolear la cartera –ella eleva una ceja - ¡Boe! Nada te viene bien nena.
― Cállate y come mejor –rio divertido y vuelvo a mi lugar.
Es viernes, último día de la semana por eso es que Lucia me vino a buscar a la facultad y vinimos a almorzar a casa, esa era nuestra costumbre desde hace años, cuando yo decidí mudarme de casa, propuse hacer almuerzo de hermanos, claro que ambos (Lucia y Francisco) se prendieron a la idea… Pero después de lo que paso con Francisco los almuerzos lo compartíamos nosotros dos solamente.
― ¡Esta riquísimo esto Lu! –La aplaudí y ella rio divertida para después aplaudirse a ella misma.
― Como te salvo los viernes eh –se agrando – Y eso que tendrías que cocinarme vos, forro –largo una carcajada - ¡Más vale! Hace ya cuatro años que me invitas a comer y tengo que cocinar yo ¿Cómo es eso?
― ¡No seas caradura! Te he cocinado –ella frunce el ceño – La ensalada de arroz que tuvimos que me hiciste tirar
― ¡Ay vos me querías intoxicar! ¿¡Cómo voy a comer eso horrible!? Encima le habías puesto un montón de mayonesa para que no me dé cuenta –y largue una carcajada.
― ¿Ahora te acordas del porqué tenes que cocinar vos? –mordió su labio inferior ocultado una risa y yo reí
― ¡Sos un desastre Pedro! –esta vez reímos los dos – Por alguna casualidad ¿no? ¿Vos sos consiente la hora que es y que en media hora tenes que estar en la Clínica? –Mis ojos se hicieron más enorme y lleve mi mano a mi pecho actuando un paro cardiaco para que luego riamos los dos - ¡Sos un idiota!
― Obvio que tengo en cuenta la hora nena –muerde su labio inferior sobrándome – no laves nada, llévame dale.
― ¿Y esto cuando pensas lavar?
― Cuando llegue, dale Lucia.
Siempre me lleve bien con ella…Tal vez porque solo tenemos un año y medio de diferencia de edad, desde chiquitos que nos acompañamos y estamos el uno para el otro, lo mismo con Francisco, el más chico de los tres, los tres somos muy unidos, pero estos últimos años…cuando la vida te presenta situaciones incomodas, feas, te hacen marcar una distancia…Y eso es lo que hicimos con Francisco, a pesar de ser hermanos, tener la unión de la familia entre nosotros las cosas no están bien, y tampoco mal. Simplemente no están. Respetamos a nuestra familia y aunque sé que a mis viejos le duele yo no puedo hacer más nada.
Lo intente mil veces.
― ¿Te busco después? –me pregunta cuando ya me estoy por bajar enfrente a las puertas de la Clínica.
― No te hagas problema Luli, yo me arreglo –le regalo un beso en su mejilla – nos vemos negrita.
― Dale, éxitos. ¡Disfruta! –una sonrisa para ella y bajo de su auto. Le digo “chau” con una de mis manos y sin dudar entro, feliz, con ansias.
Me da tanto placer darme estos lujos siendo que todavía me falta para ser Pediatra.

[Ella]

Las calles están templadas en la ciudad, los autos pasan sin fin de acá para allá, tomando carrera porque es la hora exacta en el cual los trabajadores tienen su tiempo libre para almorzar solos o acompañados; la hora en la cual los jóvenes se retiran de sus colegios para partir directo a sus casas donde los esperan el almuerzo de mamá, o de la mucama o niñera (y si tiene mucha mala suerte, está obligado a prepararlo uno). Es la hora en la cual los restaurantes y bares se llenan de comensales y en la que los adolescentes colman las plazas para comer los sandwichitos que compraron en la panadería de la cuadras, junto a un jugo en cajita. La hora en que las combis repletas de niños con sus guardapolvos blancos van casa por casa dejándolos en la suya.
Y también es la hora de divertirse.
― ¡Hola Manola! –una voz chillona hace reír a los más chiquitos. La payasa Anacleta le da la bienvenida a estos pequeños y a los no tan pequeños - ¿Llegamos bien? ¿Qué hora es? – pregunta a los otros payasos.
― Para, para, para para –dice el payaso Timón, o mi amigo Tomas – pa, pa, pa..,papapara –hace como tal disco rayado que se convierte en un beatbox y todos los payasos nos encontramos diciendo al ritmo:
― pa, pa, pa, pa, pa…
― ¡PARA! – grita la payasa Agosta y todo se queda en silencio, hasta que los chicos ríen – Ya es la hora, payasa Polent
― ¡Ya es la hora de reírse!  – Grito de la emoción causando algunas risas. Mi look es totalmente payasesco: una peluca violeta, la nariz roja típica con unos corazones en ambos cachetes. Una remera  naranja y una pollera verde a cuadrille con sus respectivos tiradores, una media naranja a rayas negras, otra violeta a rayas negras y mis zapatillas de payasos: amarillas a lunares rojos.
― ¿Y vos sabes reírte, amiga payasa? –pregunta mi amigo payaso Tintín.
― Y no se…
― ¿Ustedes saben reírse? – Pregunta mi amigo Tomas, el payaso Rulo, y enseguida se escuchan infinitos “si”, algunos simplemente sonríen y otros no dejan de asentir.
― ¿Vos sabes reírte? – me acerco a un nene de cabello morocho, sus ojos marrones profundos que demuestran un poco de timidez. Mira a su costado y se encuentra con el resto de los nenes que lo miran esperando a que se ría. Él simplemente asiente - ¿Cómo te llamas amiguito?
― Joaquín.
― ¿Y cuantos años tenes Joaquín?
― Siete. – juro por dios que hice un esfuerzo por no largar unas cuantas lágrimas
― ¿Te parece si le enseñamos a los demás como se ríe?
― Sí –dijo en un hilo de voz con una pequeña sonrisa.
― ¡Yo también quiero! –levanto la mano une nena y yo sonreí.
― Buenos, nos reímos todos juntos entonces. Vos payaso Timon ¿Cómo te reis?
Entonces mi amigo con sus tiradores y su camisa de todos colores se pone en el centro de la semi ronda que formamos todos (payasos, pacientes, padres) para mirar a todos y largar una risa enorme que hace divertir a varios.
― ¡Eso no es una risa! –se queja la payasa Agosta yendo al centro de la ronda y empujando levemente al payaso que se tropieza, da varios giros y queda panza bajo cerca de uno de los pacientes al cual le da la mano en son de saludo. – Esto es una risa – se agarra su panza y larga una carcajada totalmente exagerada.
― ¡Cualquieeeeeeeera! - el payaso Tintín hace montoncito con una mano y muerde su labio. Lleva los cachetes pintados de colorado y alrededor de los ojos con un poco de azul oscuro- hay que reírse así… -y él (porque detrás de Tintín se esconde un gran actor, amigo y persona) ríe torpemente, palmeando sus piernas y logrando contagiar a algún otro payaso. También se da el lujo de tirarse al piso y dar millones de vueltas en el mismo eje, tomando envión con ayuda de sus zapatos negros, largos y anchos (tal cual un payaso). Sonrío divertida, hasta que me encuentro con la mirada de papá y sus colegas que miran el espectáculo con una sonrisa detrás de un vidrio.
Joaquín también ríe.

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¡Muchas gracias por sus comentarios en el primer capitulo! No hay nada más lindo que leer que les guste la historia.
Acá empieza la alegría, espero les haya llegado un poco al menos.
El que quiera que le pase los capítulos pueden dejarme su user abajo en los comentarios o en mi tw JusPauliter.
¡Nos leemos en el próximo capitulo!
[Y yo los leo en sus comentarios que me van a dejar]



lunes, 3 de agosto de 2015

1

«Él»
Rodeado de miles de apuntes, trato de recordar todo lo que hoy el profesor me explico y me dio una gran ayuda. Tengo que estar tranquilo, porque se todo, lo entiendo, admito que le puse todo de mí, amo mi futura profesión, y además faltan solo estas prácticas, más entusiasmo y ansias me da para al fin poder ejercer de lo que más quiero y disfruto: salvar vidas a pequeños, aquellos seres que están llenos de inocencia y a la vez con un gran espíritu lleno de alegría y ganas de vivir.
Que empiece a sonar mi celular avisando que había entrado un nuevo whatsapp y que empiece a buscar debajo de cada libro, cada apunte, hasta que lo encontré y me topé con un mensaje de Flor que es especialista en sacarme sonrisas.
“Hola, ¿Cómo anda el futuro Pediatra? No te llamo porque sé que no das más de los nervios, y también sé que me pongo bastante pesada. Así que solo te aviso que mañana espero tu mensaje cuando salgas de aquella clínica. Éxitos, Doc. Te quiero muchísimo, Flora.”
Sonreí.
Sin dudas es lo mejor, muy pocas personas como ella me conocen como ella lo hace, hasta con una mirada ya nos entendemos, es que nos conocemos hace un montón, desde hace bastante tiempo, compartimos tantos momentos.
“¡Flor! Gracias negrita. Mañana bien salga de la Clínica te llamo. Sos eterna, gracias miles. Saludos a Uschi”
Decidí ir por una ducha, pasar todo el día estudiando me consumió, luego fui a la cocina y como era de esperar, al no encontrar nada en buen estado en la heladera, decidí cruzar en frente, que para mí, era la mejor Sandwicheria de Las Cañitas. Volví con mi amado sándwich, para cenar en compañía de la televisión que informaba mediante el noticiero que mañana iba a ser un día cálido, motivo para creer que mañana iba a ser un GRAN día.
Y estaba convencido de que lo iba a ser. 

[Ella]
Sentarme en la cama después de exaltarme por un gran susto: “Banda de Garaje” comenzó a sonar con todo lo que da y saque dos conclusiones:
• Agostina ya había despertado.
• Unas tres mañanas de sufrimiento me esperan con ella. Pero sé, me voy a divertir muchísimo.
La vi aparecer por el marco de la puerta de mi habitación, su pijama y sus pantuflas de garras. Me miró divertida para que muerda mi labio inferior y que no dude ni un segundo, que le revolee un almohadón y que la guerra entre risas comience. ¡Gran comienzo de semana!
Acabo de recibir más o menos cinco llamadas de  papá, tres mensajes de texto y uno de voz. Así de exagerado, o no tanto. 
Sonreí, un poco divertida, pero con culpa. Otra vez llegábamos tarde y la culpable es la que estaba en el asiento de conductor: Agostina impuntualidad.
― ¡Te dije que te apures con el tema maquillaje Agostina! – Se nota mi histeria, mi enojo, pero ella no me da bola, y sigue cantando al son de Camila y “Tu decidiste dejarme”. Bizarra imagen - ¡Hey! Despues báncatelo a Miguel vos. Sabes como es. –Ella rio y ya me ponía de malhumor.
― Antes muerta que sencilla, Polet –Su lema - ni para sacar fotos en un hospital. Relaja Poch, tu papá me ama.
― El tema es que no sé si me ama tanto a mí. ¡Nos va a matar!
― Tu decidissste dejarmeeeeee, tu disparaste primerooooo –Canto desaforadamente. Y mis ganas de llegar ya crecían al igual que el miedo por la reacción de papá.
Llegamos al lugar pactado y en cuestión de segundos ya estamos dentro de la Clínica, esperando a que la recepcionista nos deje pasar, y por suerte no tardaron mucho. Papá es uno de los doctores más conocidos de Buenos Aires, y por eso, su segundo nombre es “responsabilidad” (la cual, no tengo muy en cuenta hoy) Además de ejercer en la Clínica él es Profesor en una de las Universidades de la ciudad, y acá es cuando nos necesita a Agos, a mí y a nuestra cámara de fotos, a pedido de él, presenciaríamos un pequeño acto, y después las practicas que iban a realizar los futuros Médicos Pediatras.
Una carcajada se nos escapó a mi amiga y a mí al recordar cómo el viernes pasado junto al resto de mis amigos llegamos a esta misma Clínica con el fin de divertirnos y hacer divertir a los más pequeños disfrazados de payasos hospitalarios: Martin, el payaso “Tintin”, Tomas  y su nombre de payaso “Rulo” por aquellos bucles tan lindos. Anita quien era “Anacleta” y Simón llamándose “Timón”, y claro que nosotras también tenemos nuestro nombre payasesco “Agosta” y “Polent” Hacemos reír con nuestros nombres y chistes fáciles a aquellos pequeños que necesitan un poco de risas y diversión después de tanto sufrimiento.
― ¡Paula! Por fin – Mi papá. Inmediatamente los ojos de todos se centraron en nosotras - ¿Qué paso? ¿Por qué llegaron tarde? ¿Y tu teléfono? Te deje miles de mensajes y te llame…Veinte minutos esperándolas. – Bombardeo y la mire a Agostina que ocultaba una risita.
― Perdón papá, se nos pasó la hora. Y perdón a ustedes por hacerlos esperar –Dije lo último un poco más alto para aquellos estudiantes que demostraban estar llenos de miedos y nervios. Ahora si me siento un poco culpable.
― Es que nos tomamos muy enserio la frase esa de “Los últimos en llegar son los más importantes” –Dijo Agos, y mordí mi labio inferior, para sorpresa la mayoría sonreía, pensé que nos iban a tirar con todo después de hacerlos esperar tanto. Un alivio enorme se presentó en mi cuerpo
― Bueno ahora sí, podemos empezar.
Con cámara en mano, ¡Manos a la obra!

«Él»
El miedo que (no) manejo es enorme. Mi pie da seguidos golpes al piso y no dejo de pasarme una mano por el pelo ya revuelto. No doy más de los nervios, y todavía no empezar me pone aún más ansioso y nervioso. No entiendo a quién están esperando, si el Señor Chaves, y nosotros los estudiantes ya estamos acá ¿Qué necesidad había de esperar a un fotógrafo? ¿Qué necesidad había en que saquen fotos? ¿Acaso no entendían que yo y mis compañeros con fotógrafos nos íbamos a poner más nerviosos? 
Me pone de malhumor, la falta de respeto y la impuntualidad, necesito hacer ya las prácticas, para estar más relajado, y dar un respiro.
Fue cuando me iba a ir a quejar con Chaves que vi a dos chicas entrar, una morocha y una castaña clara entrando mientras se reían a carcajadas, la última fijo los ojos a mí y al ver que llevaba su cámara colgada me sentí aliviado. 
¡Al fin no tengo que esperar más!
Fueron dos horas en las cuales pude expresarme, defenderme y ser yo mismo, por suerte había dejado los nervios a un lado, y estuve conforme con todo lo que di a mis compañeros y al Sr. Chaves. 
― Alfonso –  Escuche su voz y de inmediato me di vuelta para acercarme– Quiero felicitarte por el gran proyecto que armaste – Sonríe, gentilmente y yo casi me muero acá no más – Sin dudas, uno de los mejores.
― Muchas gracias señor –No lo puedo creer.
― Y déjame hacerte una petición, si está de acuerdo – Asentí sin tardar ni un segundo –Este viernes quiero que venga a la Clínica, es cuando nosotros estamos en contacto con los pacientes más allá de atenderlos y demás. Se logra un gran clima y quiero que vivas lo que nosotros vivimos, ¿está de acuerdo? Sé que está preparado para hacerlo.
― Claro que sí, señor Chaves. Valoro su gentileza, y este viernes estaré acompañándolo. –Necesito salir de la Clínica para saltar y gritar de felicidad ¡YA! – Muchas gracias.
― Usted se lo ha ganado, sos un muy buen futuro Pediatra, y esto cuando entras en estos ámbitos se valora muchísimo –Sonreí, y extendí la mano en son de saludo, para despedirme y salir fuera. 
Fue cuando llego un mensaje de Flor, que la espere, que llegaba para saludar y así almorzar juntos junto a Uschi, su pequeña hija.
Entonces me senté en uno de los escalones que daba ingreso a la Clínica, y observe a las dos chicas, en especial a aquella rubia que no dejaba de reír y lograba sacarte una sonrisa.
Fue cuando noto que la estaba viendo, también, no es boluda, si por poco la ojeo pobre, se dio vuelta para dirigirme una mirada divertida y que me sienta el flaco más estúpido,  por eso es que baje la mirada, y volví a subirla, para que todavía mantenga la vista en mí. 
Eleve una ceja, y ella te sonrió, casi que morís.
―Vos debes ser el famoso Pedro Alfonso, ¿no? – Dijo, y no entendí nada – Papá vive hablando de su alumno Alfonso y de cómo le pone dedicación y pasión a la carrera – Siguió, regalándome una sonrisa divertida, por eso yo le regale una chiquita. – Ojo, no tenes que decir nada, porque papá siempre dice que tiene que tener una barrera con sus estudiantes – Reí y la morocha que seguía a su lado también. 
―Gracias –no sabía muy bien que decir – se ve que habla mucho de nosotros.
― Todos los profesores se descargan con la familia –Dijo ella, divertida.
― No sé si eso es muy bueno –Le sonreí, y me acerque un poco más a ellas – Pedro – Me presente y les estire la mano para saludarlas. No me va mucho esto de saludar dando la mano, pero hay que entrar en papel de futuro medico ¿no? No. 
― Agostina y Paula, las futuras fotógrafas impuntuales –Hablo por primera vez la morocha llamada ser Agostina.
― No van a triunfar mucho si son impuntuales –Dije, divertido y Paula un poco que me miro mal. ¡Solo dije la verdad!- Quiero decir… Si se cruzan con un estudiante totalmente nervioso a punto de dar unas prácticas y llegan veinte minutos tardes… Les juro que me estaba muriendo. – Se cómo arreglarla, ¡Vamos Pepito facha! Ellas sonrieron. 
―Reconozco que fue mi culpa, y te pido perdón –Dijo Agostina- Pero ¿viste cuando no calculas bien la hora en que vas a tardar en hacer un trayecto? – Asentí, sonriendo a penas.
― Valió la pena los nervios y la espera igual – Ahora dijo Paula – Digo, te fue muy bien, ¡felicitaciones! –No entendía porque había decidido ser fotógrafa cuando su papá era Medico, siempre me había imaginado que los hijos de Chaves serian médicos. Mucha prejuzgues de mi parte.
― Si, la verdad, valió la pena –Dije con una sonrisa. Y en ese momento vi estacionar a Flor con su auto. Sonreí y clave los ojos en la pequeña Uschi, aquella nena quien desde el primer momento que la vi robo mi corazón. –Permiso – Le dije a las chicas para apartarme de ellas e ir a saludar a mi amiga y su pequeña hija.
― ¡Tío Pepe! – Úrsula de tan solo cuatro años, fue corriendo para que llegue a mis brazos y que le de unas vueltas en el aire para escuchar su risa- ¿Cómo te fue tío? ¿Ya sos mi doctor? –Y sonreí.
― Todavía no, pero falta muy poquito –Sonreí y deje miles de besos en su mejilla. Flor se acercó y después de dejar a Uschi en el piso, me hundí en un abrazo eterno. 
― Ay, hola amigo –Dijo en mi oído, se separó un poquito y nos sonreímos - ¿Cómo te fue? Me imagino que con esa sonrisa que tenes, increíble – Reí, y mordí mi labio inferior. No podía más de felicidad, en serio.
― Al doctor le encanto boluda, pude hacer las explicaciones bien, y por suerte me relaje. Encima, quiere que venga otra vez para presenciar una reunión con los pacientes que se hacen todos los viernes… ¡Estoy feliz! – Mi sonrisa, la de ella.
― ¡Ay, me encanta! ¡Felicitaciones Pepe! –Volvimos a abrazarnos – Esto se merece un festejo, ¿no Uschi? 
― ¡Sí! Mc Donald, mami – Reímos de la pequeña y yo acaricie una de sus mejillas. 
― ¿Esas son Pau y Agos? – Pregunto Flor.
― Paula es la hija del doctor Chaves. ¿Las conoces? 
― Obvio que sí, están cursando conmigo –Dijo feliz, y no dudo un segundo que se acercó a ellas.
Sí que el mundo es chico.




•••

¡Hola! ¡Ay, que lindo se siente volver al ruedo! 
Bueno, obviamente que no les voy a contar nada de la historia, quiero que se enteren ustedes capitulo a capitulo. 
Quiero aclarar tres cosas: 
- Soy la verdadera Justina, para evitar confusiones de que otra persona haya "hecho un plan macabro, se hizo un twitter llamado juspauliter y esta subiendo novela" ¡OH POR DIOS! (quererlas)
- Con el tema capítulos, intentare subir seguido, no se cuantos por semana y demás. Les aviso esto, porque no quiero dejarlos/as colgadas como varias veces hice (ejeem).
- No se porque dije de aclarar tres cosas, eran dos no más. Sorry.
Agradecer a Sofita, por el diseño del blog, por tu buena onda y por ese entusiasmo que me generas con tus exaltaciones que me ponen "exaltosas" a mi JAJAJA. Gracias enserio, sos todo (y más) y por eso te dedico este inicio.
 Y bueno, obviamente para aquellas personas que quieran sumarse a la lista y que le pase capitulo a capitulo solo con dejarme un comentario abajo o en juspauliter alcanza. 
Como siempre, espero que me hagan llegar sus opiniones y sugerencias, siempre son aceptadas, más en este inicio.

Nos leemos pronto. 

sábado, 1 de agosto de 2015

Alegría al Corazón.





Reír, amar, soñar. 
Tres palabras que describen 
esta alegría al corazón.
¿Están listos para llenarse de alegrias?







[JusPauliter]