lunes, 13 de febrero de 2017

40

[Ella]

Nos abrazamos los seis, uno pegado al otro y hacemos una reverencia a nuestro pequeño público que no deja de aplaudir y de sonreír ampliamente.
Nada más lindo que saber que, aunque sean unos treinta minutos esos pequeños que tanto luchan todos los días, pueden darse el lujo de divertirse un ratito, y mucho más lindo y especial si esos causante de risas somos nosotros.
Un grupo de amigos que está a favor de las risas, de la diversión, y que por eso se esfuerza tanto para regalarles un pequeño momentos a estos niños tan valientes.
Veo como padres y algunas enfermeras nos aplauden y nos sonríen con esas sonrisas gratificantes, llenas de “gracias” y un poco que me hacen emocionar.
Al terminar el saludo, lo veo con su sonrisa amplia y como siguen los aplausos se acopla a estos, sonrío, y me es inevitable pensar en que sería lindo volver a compartir vestimenta de payaso.
Cuando los saludos y aplausos terminan, me acerco como siempre a saludar a los pequeños y algunos doctores y enfermeros que siempre nos acompañan.
― Gracias, no sabes todo lo que disfruto ver como mi Lauti ríe a carcajadas, y todo es gracias a ustedes.
― Ellos son quienes nos alientan para que cada viernes estemos dispuestos a sacar nuestra parte payasesca –sonrío y ella lo hace conmigo – Es todo un placer – me abraza un poquito, porque me vio emocionada y ella se emociona conmigo, aunque no conozco ni su nombre se que es una mujer a la cual le toco una vida difícil, y ver como sonríe junto a su hijo, y que nosotros en gran parte somos los causantes, no hay nada más lindo.
Lo veo desde lejos sonriéndome y yo sonrío chiquito y después de saludar una pequeña me acerco a donde esta para saludarlo.
― ¡Hey! ¡Que sorpresa! –sueno más a la payasa Polent que a Paula y aprovecho porque es ella quien se encarga de sacar sonrisas, y funciona con él.
― Literalmente llegue para los aplausos –dice, después de dejar un beso en mi mejilla y largo una carcajada - ¿Cómo estuvo?
― Increíble –sonrío ampliamente – Salgo cargada de una energía hermosa.
― ¡Me imagino! –Sonríe – es hermoso lo que hacen, como para que no sientan todo eso lindo que le devuelven los chicos y sus padres –asiento.
― Además de que todos los viernes venimos, y aunque no queramos, se logra una relación – esta vez lo veo asentir a él con una pequeña sonrisa - ¿Vos? ¿Todo bien?
― Si, vine a buscar unos papeles y cuando me estaba yendo los escuche así que quise ver, pero ya habían terminado –ríe chiquito y yo sonrío. - ¿Estás ocupada?   
― ¿Ahora? – Asiente – Tendría que estar ya en camino, me ocuparon para cubrir una sesiones para un casamiento –él sonríe - ¿Por?
― No, quería invitarte a tomar algo, pero no importa… Yo te dirías que vayas moviendo porque te van a matar –reí divertida.
― Si, mal
― ¡Hey, Pedrito! –llega Tomi junto a Agus y Simón quienes lo saludan con alegría.
― ¿Cómo están? – Él también demuestra alegría y yo solo me limito a sonreír.
― Me encantaría quedarme a charlar con ustedes pero me van a matar –ríen conmigo –Nos vemos chicos –apoyo mi mano en el hombro de Pedro, le dedico una sonrisa chiquita y salgo, sin más.
Camino rápido para cambiarme y sacarme el maquillaje, básicamente convertirme en Paula y dejar a Polent guardada en mi mochila hasta el viernes próximo.
Me cruzo con Anita y Agos, pero les aviso que llego tarde, planto un beso enorme en sus mejillas y vuelvo a salir ahora casi corriendo.
Me quedan algunos minutos, pero seguro hay un tráfico terrible, porque la suerte muy pocas veces está de mi lado.
Doy gracias que tengo el auto cerca de la Clínica, y salgo directo para el estudio donde se van a hacer esas fotos.
***
[Él]

Cierro la puerta de casa y un largo un suspiro que tenia contenido y no sabia hasta el momento, luego voy directo a mi habitación y me saco las zapatillas, para volver a la cocina en busca de agua fresca.
Que placer sentir como el líquido bien frio pasa por mi boca hasta llegar al estómago.
Es cuando suena mi celular que lo busco con la mirada hasta encontrarlo en la mesa del comedor, ni me había dado cuenta que lo había dejado ahí.
Varios mensajes se me presentan en la barra de notificaciones y abro whatsapp, para encontrarme con mensajes en el chat que tengo con Lucia y, sorpresivamente con Paula.
Wow.
Abro primero el que me interesa más, obviamente, el de Paula.
Alzado.
Hey, Peter”
“¿Sigue en pie lo de la invitación?”
“Perdón que no te di mucha bola, sin dudas, llegue diez minutos más tarde”

Reí, y, sin dudas, una de las características que tiene es que es impuntual, siempre.

“¡Pau! Hola”
“Sí, claro que sigue…”
“¿Andas en auto?”

Veo como a los segundos los tics se vuelven celestes y ya está respondiendo.

Si, ando en auto”
“¿Dónde querías ir?”

Muerdo mi labio inferior y una pequeña sonrisa se me escapa.

Pásame a buscar por casa si queres”

Obvio que no le iba a decir aun a donde pensaba ir.

“Estamos juntando. En quince estoy por allá”
“Queda cerca el lugar de tu casa”

Sonrío.

“Buenísimo negri, te espero”

Y sin más, vuelvo a mi habitación para volver a ponerme las zapatillas y cambiarme la remera, me peino un poco con las manos, perfume, y como si nada hubiera pasado, como si no hubiera tenido un ataque muy “minita”, me siento en el sofá, prendo el tele, y espero.
Cuando son 20.03 me llega un mensaje de ella que está esperándome afuera y sin más, salgo de casa, para encontrarme con ella apoyada en su auto mirándome con una pequeña sonrisa.
― Hey –dice y yo sonrío. Ella y su forma de saludar.
― Hola – Yo y mi forma de saludar.
― Te toca manejar a vos –sonríe divertida.
― ¿A si? –pregunto curioso.
― Vos sos quien sabe a dónde vamos –asiento y me abre la puerta del conductor, invitándome.
Solo rio, y me siento, cerrando la puerta después.
Espero a que suba para limitarme a mirarla y que inevitablemente se me escape una sonrisa.
Sin decir nada, enciendo el auto y salimos.
Es ella quien se encarga de poner música y de canturrear alguna que otra canciones mientras yo solamente me concentro en el camino y en escucharla, aunque no lo haga muy bien, me divierto a su par.
― Hemos llegado a destino –digo con voz de locutor, claramente que no me salió, y por eso ella ríe un poquito.
― Menos mal que traje buzo –dice y yo elevo una ceja.
― ¿Qué onda? ¿Tenes 82 años? –pregunto con una sonrisa divertida y ella vuelve a reír.
― No, pero en la costanera siempre hace frio nene – le sonrío.
Es hermosa.
En realidad la noche estaba linda, no hacia una gota de frio, por eso es que decidí venir a este lugar además de que era hermoso y había bastante tranquilidad.
― ¿Tomamos una birrita? –le pregunto y me mira divertida, lo que me hace largar una carcajada.
― Dale – sonríe – pero un porrón chiquito –asiento.
Y sin más voy aquel parador, para comprar y volver a donde estaba ella: ya apoyada en las barandas que dan al río.
― Toda tuya –le entrego el porrón y ella me regala una sonrisa y un pequeño “gracias”.
― Hacia años no venía acá – comenta, luego de tomar un sorbo de su cerveza.
― Yo siempre venia de chico…Y como hacía mucho que quería venir, bueno, se me ocurrió –le digo, con una pequeña sonrisa y ella asiente.
― Nunca tuve un lugar específico en donde decís: “acá venia siempre con mis viejos de chica”, te juro –reí. 
― Nosotros todos los domingos era fija venir acá, y si estaba medio feo o hacia frio íbamos a una casa de té y… ¡me pedía una torta boluda! – Ella ríe – era la mejor torta del mundo, te juro
― Ya era como que te veían y te apodaban como “el chico de la torta de chocolate” –largue una carcajada.
― Más o menos así –reímos – de chico amaba el chocolate, así estaba también –reímos –era como una bola  
― Bueno, yo tenía bucles uno pegado del otro, hasta hace unos pocos años atrás –rio
― Por favor, quiero ver eso –la escucho reír
― Es un pasado muy oscuro la verdad.
― ¡Exagerada! –Largamos una carcajada – seguro te quedaban re lindos los rulos.
― Ay no Peter, te juro que no –reí – mira que yo de verdad estoy conforme con mi cuerpo y todo, pero los rulos no
― ¿Me vas a mostrar una foto? –mostré mi voz tierna y ella negó varias veces.
― Si vos me mostras una tuya de chiquito, si –sonrío y asiento.
― Trato hecho –extiendo mi mano para que ella extienda la suya y cerremos trato entre sonrisas.
Un suspiro enorme se le escapa y yo no paro de sonreírle, tengo que terminar con estas sonrisitas, por dios, re denso que digas “ah” y ya te estén sonriendo.
Pedro cálmate.
Si, como no.
Veo que me mira entre divertida y confundida… ¿Es que dije algo en voz alta? ¡La puta madre!
― ¿Pasa algo? –pregunta divertida.
― No…-digo, un tanto tímido - ¿Por? –ahora con miedo.
Me la mande, me la re mande.
― Es que revoleaste los ojos –dice con una sonrisa y ríe chiquito.
¡¡PEDRO!!
― Ah no –frunce su ceño, obvio que esa respuesta no convence a nadie, gil. Suspiro – es que me estaba hablando a mí mismo, y bueno, tuve esa reacción –largo una carcajada que me hizo contagiar una a mí.
― ¿Posta? –pregunta divertida y yo asiento. Quede como el más idiota del mundo.
― Bueno si, la idea es que no te des cuenta de que soy un psicópata, pero si… tengo conversaciones conmigo mismo – ríe fuerte y apoya una mano en mi hombro. Muerdo mi labio inferior, un poco incómodo, no sé si se está riendo porque piensa que soy un idiota o porque le parece realmente divertido que le confiese esto.
 ― Nunca pensé que me ibas a decir esto –dice, una vez calmada – perdón si te hice sentir incomodo… para que te sientas mejor yo también me hablo a mí misma, me reto, me aliento, todo –sonrío.
No para de hacerme sentir bien.
― Pensé que pensabas que era un idiota… aunque puede que lo pienses igual –ella ríe chiquito.
― No me pareces un idiota Peter –su voz tan dulce – al contrario… me haces reír muchísimo-le sonrío- no puedo creer que tu ex novia te haya rechazado –muerdo mi labio inferior un poco incómodo y desvió la mirada.
Veo como se tapa la boca, al parecer arrepentida de lo que dijo y yo sonrío chiquito, ahora si totalmente incómodo.
― Perdón –murmura y yo le niego y vuelvo a sonreír – muchas veces mi otro yo me reta porque soy de hablar sin parar, y pasan estas cosas.
― Esta todo bien Pau –le sonrío e intento ponerme serio, porque ella se la busco, me dio el pie justo para aclararle – ya no pienso en Vanesa, creo que por fin logre cerrar esa etapa –la veo asentir – Y por eso estoy acá con vos, porque se que te hice mal, y porque me encantaría pasar más momentos como este con vos, conocernos, y poder charlar de cosas importante como no, y contarte de la tremenda torta que me comía todos los domingos cuando era chico –la escucho reír y yo solo sonrío.
La oigo suspirar y ver como muerde su labio inferior.
― Un día de estos tenemos que volver para probar esa torta –vuelvo a sonreír ampliamente y asiento.


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lunes, 23 de enero de 2017

39

[Pedro]

Veo como levanta una de sus cejas, y muerdo mi labio inferior, un tanto nervioso.
Está usando un short de jean cortito con una remera color blanca que ella misma, seguramente, se encargó de hacerle un nudo y es por eso que se puede ver un poquito su panza.
Esta descalza y su cabello está recogido en un rodete.
Me mira, y se apoya en la puerta.
― ¿Qué haces acá? –dice, un poco molesta. Tal vez por el horario, ocho y media de la noche, y a mí solo se me ocurre venir a casa de ella sin avisar, sabiendo muy bien como están las cosas entre nosotros.
Pero esa es la respuesta a su pregunta.
― Ya sé que no queres saber nada conmigo, y ya sé que vine sin avisar, puede que me re mande, y te pido perdón por eso y por todo. Pero yo si quiero hablar, quiero que me escuches y aunque sé que no va a solucionar nada, me encantaría aclararte las cosas. Paula –suspira – al menos déjame hablar.
Muerde su labio inferior, y asiente, abriendo del todo la puerta para que pueda pasar.
― No me gusta que vengas sin avisar. –me dice seria y yo asiento.
― Sé que si te aviso no ibas a querer hablar.
― Me conoces bastante al parecer – rueda sus ojos y yo no soy capaz de decir algo - ¿Qué es lo que me queres decir? –pregunta, después de unos segundos. Ella se encuentra sentada en uno de sus sillones, y yo, para sentirme más cómodo, me siento en otro que está enfrente al que se encuentra ella.
― Quería pedirte perdón, pero esta vez posta. Sé que cuando lo hice termine de arruinar todo, y te juro que después me di cuenta.
― Estabas en pedo, es lógico.
― Pero sabía que lo estaba, y en vez de irme para mi casa fui a buscarte –rio, me siento un pelotudo – Perdón en serio –murmuro, después de varios segundos – no sabía que todo esto con Vanesa iba a ser tan intenso, ni siquiera sé porque te pedí un consejo, ¿Quién se le ocurre llamar a la piba con la que tenes algo a ver qué opina de hablar con su ex? –muerdo mi labio inferior y ella ríe – soy un idiota.
― Supongo que en ese momento tenías bastante confianza conmigo y bueno… no sé. Pero eso realmente no me molesto Pedro –toma una pausa para mirarme – sabia en la situación que te encontrabas, sabía que esa chica es muy importante para vos, y me pareció bien que vayas hablar, posta.
No puedo creer que esta mujer sea real.
― Pero… -continuó- en el momento que te apareciste ahí, que me agarraste desprevenida y… ¿Qué pensabas Pedro? En serio boludo –la veo sonreír con indignación.
Muerdo mi labio inferior, tratando de que los nervios no me invadan. Y decidido, intento explicarle todo lo que paso aquella noche.
― Sali de lo de Vanesa convencido en que no tenía que volver a mi casa, me había dado cuenta de que ya era una etapa cerrada, de que ya las cosas no eran como antes, y… aunque si, el reencontrarme con ella me revoluciono cada parte de mi cuerpo, esa noche, te juro que me di cuenta que ya estaba.
― ¿Y saliste a buscarme? –frunce su ceño.
Solo asiento, porque me siento humillado, me siento un idiota, y lo soy… no dejo de serlo.
Estoy enfrente a una mujer que humille primero y que no se merecía nada de esto, aunque no hayamos llegado a algo serio, pero Paula es una gran mujer, se nota a millas, y como me dijo aquella noche, ella, como toda mujer, quiere ser respetada.
Yo, inconscientemente, no supe hacerlo.
― Perdón, en serio… no sé más que decir. No sé qué hacer para hacer sentirte mejor.
Ella me mira un momento, y suspira.
― Esta bien Pedro, en serio. Yo estoy bien – la miro, dudando de su palabra – admito que me enojo muchísimo… yo no soy de enojarme, pero todo tiene un límite, y no me gusto, no me gusto que de alguna manera juegues conmigo. Yo no estoy para estar con alguien transitoriamente, si me queres, quereme bien, si lo dudas, bueno… Pero aléjate –me mira y asiento.
Es increíble, es tan real, tan ella.
― Entiendo –murmuro y fijo mis ojos en los de ella – Gracias por escucharme –sonrío chiquito.
Ella sonríe.
Me había olvidado de lo linda que es esa sonrisa.
¿Y ahora?
― ¿Entonces? –Pregunto y veo como levanta una de sus cejas - ¿Está todo bien entre nosotros? - Ella ríe chiquito – prometo quererte bien – sonrío.
― ¿Y qué vas hacer para quererme bien?
¡¡¡Para de sonreír como un idiota!!!
― ¿Te acordas de aquella charla que tuvimos en la plaza? –ella sonríe.
― Han pasado 84 años – dice, divertida… acordándose de aquel MEME que han hecho con la anciana del Titanic y yo largo una carcajada que logra contagiarla a ella.
Extrañe tanto reírme junto a ella.
― Te invito a comenzar todo de nuevo, despacio –me mira – conocernos el uno al otro, compartir charlas entre mates… conocernos mejor. Para que salgan mejor las cosas –relamo mis labios, un tanto nervioso.
Si, sigo nervioso.
― Esta bien –dice ella, después de unos segundos – Dale –sonríe, y no puedo no sonreír.
Estrecho mi mano para que ella ría divertida y estreche la suya y “cerrar trato”
Sin parar de reírnos.

***



jueves, 19 de enero de 2017

38

Despues de veinte minutos de viaje en bondi, toco la chicharra para que frene, ya estaba cerca del lugar que tenía que bajar, y el colectivero, llegando a la parada, freno el móvil, y yo, junto a tres personas más, baje.
Me encontraba a una cuadra, así que, después de caminarla, llegue.
Un montón de madres esperaban por sus hijos, yo no esperaba a mi hijo, pero si a mi sobrina: Pilar.
Observe como estaban en grupitos y se podía escuchar presumir a éstas por los logros o rebeldías de sus niños.
Es tan raro el mundo de “Las madres”
Principalmente por ese grupo de whatsapp que tienen para “tenerse al tanto”, que, según Delfina, lo que peor que te puede pasar es estar en grupo de madres de jardín.
Pobre de ella.
Estoy completamente segura que el día de mañana al ser madre también voy a quejarme por estos grupos, pero, son etapas.
También hay padres esperando por sus hijos, o quizás tíos, o novios de la madre, pero ellos no se encuentran en grupitos charlando, prefieren estar solos, mirando su celular al tanto de la hora, o quizás hablando por teléfono. Vieron que los padres son muy diferentes de las madres.
Apuesto a que no hay hombres en esos grupos de whatsapp, o tal vez sí, pero valga la redundancia.
Y llega.
La verdad, no me sorprende.
Pero él al verme un poco sí. Eleva una de sus cejas y sonríe.
Intento hacerme la idiota para que no se acerque, pero ya es tarde y veo como camina para donde estoy yo.
Suspiro y sonrío, solo porque quiero ser amable.
Hay mucha gente.
― Hola – me sonríe pequeño. Sus ojos están cubiertos por los lentes de sol que está usando y ¡Dios! Le quedan muy bien. Planta un beso en mi mejilla – Que raro encontrarte por acá.
Y esta vez, no sonrío amable. Es forzada mi sonrisa.
― Bueno, a vos también. No sos padre, o eso creo –sonrío chiquito y él ríe, aunque no quiere.
― No – sonríe - ¿Cómo estás?
― Bien. Hoy toca día de tía-sobrina. Así que feliz –él sonríe, esta vez con una sonrisa verdadera, como la mía de hace un ratito - ¿A vos también te toca?
― Solo por un ratito. Flor estaba complicada para buscarla, y bueno…
― Ya sos casi como el padre de Uschi –sonrío – en serio… por lo que cuenta Flor, estas más presente vos que el padre –él asiente un poco dubitativo.
― Es muy fuerte el papel de padre –ríe- pero si comparamos, sin duda. Me da lástima, que se yo.
― Si, ni hablar. Pero bueno… por lo menos te tiene como tío postizo que la consiente.
Sonríe, sonrío.
Veo mi celular fijando la hora, todavía faltaban cinco minutos para ser la cinco.
¡¡¡Que eterno!!!
― Habría –comienza y yo lo miro. Suspiro- ¿Alguna posibilidad de…?
― Creo que no es el momento. –Asiente – tampoco… me interesa, perdón
― ¿Por qué? –murmura y yo lo miro.
― En serio –le sonrío- No ahora – Asiente.
Escucho como suspira y una sonrisa se me transforma al ver como se abren las puertas y ella ya está buscándome con la mirada. Levanto un brazo en son de saludo y me acerco.
Veo como le comenta que soy yo su tía a una de sus maestras, y después de saludarla, sale corriendo hacia mí.
― ¡Tía! –grita con emoción y yo la envuelvo en mis brazos para alzarla y llenarla de besos en su mejilla.
― ¡Hola mi amor! –Me sonríe y corre un mechón de pelo de mi cara - ¿Cómo estás?
― Re contenta porque me viniste a buscar –le sonrío, muerta de amor. –Tía –y sé que por su tono de voz me va a preguntar algo.
― ¿Qué paso?
― ¿Podemos invitar a Uschi? ¿No vino Flor? –dijo, observando a su alrededor - ¡Ah, esta Pepe! –Sonríe feliz y yo asiento con una pequeña sonrisa - ¿Podemos? ¿Podemos?
― No sé gordi, tal vez Uschi tiene que ir con su mamá –ella me hace puchero y yo sonrío.
― Pero ella me dijo que podía, hasta trajo las barbies para jugar.
― ¡Son tremendas!
Y ahí se acerca la pequeña agarrada de la mano de Pedro, mientras él le lleva su mochilita y hablan muy entretenidos, y cuando me ve, sonríe ampliamente, seguramente mira al mayor para poder saludarme y le asiente, sonriente.
Entonces, la vemos correr hacia donde estábamos nosotras.
― ¡Pauli! –y me abraza, yo dejo un beso sentido en su mejillita.
― ¡Hola hermosa!
También se acerca Pedro, y es Pili quien lo saluda con un gran entusiasmo.
 ― Pepe ¿o no que vos la dejas a Uschi venir con nosotras? –y el frunce el ceño y sonríe chiquito.
― Siiii, ¡Dale tío!
― Tu mamá no me dijo nada Us –y ella hace pucherito. Está confirmado que es estrategias de las dos para convencer. Y un poco que lo logran – Aparte Pili se va con Pau y por ahí no puede –me mira
― En realidad yo no tengo problema – y bueno, ahí fue cuando ellas festejaron a más no poder y nosotros no pudimos aguantar la risa – Igual, tendríamos que preguntarle a Flor –él asiente y ya tiene teléfono en mano, para que se lo pase a la hija de nuestra amiga y sea ella misma quien hable con su madre.
Despues de utilizar todas las estrategias para convencer a nuestra amiga, y que obviamente lo logre, le pasó el teléfono a Pedro para que siga hablando con ella.
― ¡Me dijo que si! ¡Me dijo que si! –y las vi saltando.
― ¡Siii! –Festejo Pili – Podemos hacer una chocolatada para los cuatro, ¿no tía?
Y lo veo a Pedro, que justo corto la llamada con Flor.
― Las llevo si queres –me dice y yo asiento. Con dos pibitas en el bondi, cuando Pedro nos podía llevar.
¡Obvio que iba a decir que sí!
― Dale
Fue así que salimos para casa, él manejando y yo de copiloto.
Pili y Uschi atrás, como dos loritos que no paran nunca, y un poco que me hacían sonreír con sus ocurrencias
Cuando llegamos, un suspiro se me escapo, y sonreí.
¡Al fin!
― Bueno –comienzo y le dirijo una mirada – Gracias por el taxi –sonríe y también lo hago un poco.
― No, de nada… La pasó a buscar alrededor de las siete y media ¿sí?
― Dale, no hay problema ¿Vamos chicas?
― ¿Pepe no baja? – Pregunta Pili y yo muerdo mi labio inferior
― ¡Dale tío! Vamos hacer una chocolatada para los cuatro.
― Tengo que hacer un par de cosas, pero paso un ratito antes y jugamos ¿dale? – las nenas festejan. Yo no tanto.
― Bueno, ¡Vamos locas! –les dije con alegría, ya sacándome el cinturón de seguridad y bajando.
Pedro también bajo, pero para abrirles a las nenas y cuidarlas de la calle.
― Paso en un rato a buscarla –me dice y yo asiento con una pequeña sonrisa.
― Dale. Gracias por traernos – Y él sonríe.
― No es nada.

Salgo con una bandeja repleta de golosinas y cosas ricas para que ellas reaccionen de la mejor forma:
― ¡WOOWW! –dicen las dos y yo rio divertida.
― Vamos a quedar como dos bolitas gigantes –dice Pili y vuelvo a reír.
― ¡Que rico Pauli! –dice esta vez Uschi, mientras come uno de los malvavisco.
― Igual me tienen que convidar hey –y ellas ríen divertidas. Es Pili quien se acerca abrazarme y plantar un beso en mi mejilla en forma de agradecimiento, y luego se acopla Uschi.
Ya no pido más.
Me quedo con ellas mientras comen y toman su chocolatada, me incluyen en su charla de niñas y yo me siento una más, sacando esta misma de adentro.
Luego, cuando ellas deciden jugar a “ser amigas grandes con hijitos” yo decido en terminar algunas cosas de la facultad, pero con una gran condición: ¡Ser la chica de las bebidas ricas!
Ellas, y sus ocurrencias.

Es cuando me encuentro recostada en el sofá leyendo (y las chicas en mi cuarto ahora jugando con sus barbies) que escucho el timbre del portero y, con mucha pereza, me levanto para atender.
― ¿Hola?
― Pau, soy yo
Escucho su voz y ahí caigo que la tarde se pasó enseguida y ya vino a buscar a Úrsula.
― Fíjate si abre – aprieto la perilla y escucho el chillido.
¡Por suerte no tengo que bajar!
―Sí, ahí subo.
Vuelvo al sofá, aunque sé que está subiendo, y me quedo ahí sentada, escuchando reír a Pili y Uschi. Tienen una amistad tan linda, tan verdadera, son tan unidas, aunque es obvio que deben surgir algunas peleítas de nenas de cinco años, pero da igual, porque no paran de crecer juntas, y eso las vuelve más unidas.
Ahora escucho tres golpes suaves en mi puerta y decidida, abro la puerta, para encontrarme con un Pedro y su pelo todo revuelto, sus ojitos chinitos y una sonrisa pequeña.
― Hola –sonrío chiquito y el besa mi mejilla – Pasa.
El entra, observando mi departamento como si no hubiera venido antes, para luego, mirarme a mí.
― ¿Todo bien? – Pregunta casual y yo asiento.
― Si, ¿vos? – y el que asiente ahora es él.
― Con calor, esta terrible afuera. Acá si está lindo –sonrío y asiento.
― ¡Él es mi salvador! – digo con entusiasmo, señalando el aire acondicionado y el ríe pequeño.
― ¿Uschi? –Pregunta - ¿cómo se portó? Tengo que darle el parte de comportamiento a la madre –dice divertido y yo sonrío.
― ¡Que pesada! –Lo escucho reír- se portan re bien las dos, están re entretenidas jugando en mi habitación –sonríe – las escuchaba desde acá, y tienen una amistad tan linda, aunque son chiquitas todavía, pero se nota que son re unidas.
― Posta que si –asiente- yo ya las veo de grande, siguiendo unidas como siempre –sonrío.
― Seguramente.
Un silencio se formó y se sigue escuchando las locuras de las más pequeñas, están tan locas, son tan lindas que me hace sonreír y cuando es mi sobrina que sale con una de sus locuras, no puedo aguantar mi risa y él tampoco, un poco contagiado por mí.
― ¡Son tremendas! –me dice y yo no puedo parar de reírme.
Amo muchísimo a Pilar.
― ¿Queres tomar algo? – recién me doy cuenta de que no le ofrecí nada.
― Me encantaría, pero tengo que devolver a Urs –dice, un poco apenado y yo solo asiento. Tal vez estaba bien las cosas así, tal vez no era necesario todo esto.
― Dale, ahí la llamo. – y voy directo a mi habitación.
Odio que me sonría tanto.
Cuando vuelvo ahora con las dos niñas, ellas al verlo lo reciben con alegría, invitándolo a jugar con ellas, como había dicho hace un par de horas. Me mira de reojo y simplemente me hago la boluda.
― Mamá nos está esperando Us –dice un poco apenado – me dijo que tienen el cumple de la abuela.
― Pero vos dijiste que venias un ratito antes para jugar con nosotras Pepe –dice Pili. Yo solo muerdo mi labio inferior.
― Si, lo se linda, pero Flor está esperando a Uschi –acaricia una de sus mejillas – pero otro día les prometo que juego con ustedes.
Te encanta jugar. Jugar con la dignidad del otro.
― Dale Pili, despedite de Uschi así puede ir a lo de su abuelita –ella asiente y veo como se acerca para abrazar a la otra pequeña, y muero de ternura al ver a dos seres pequeños abrazándose.
Luego deja un pequeño beso en la mejilla de Pedro para volver a mí y que le sonría. Es tan buena, otra nena podría haber hecho un berrinche enorme, pero ella no, solo se puso un poquito triste porque quería seguir jugando.
Con algunos besos y abrazos de parte de su tía se le iba a pasar.
― Bueno, nos vemos Pau – es pedro quien apoya su mejilla en la mía en forma de saludo y yo solo asiento con una pequeña sonrisa.
― Dale –me acerco a Us y me agacho para que ella me abrace un poquito –nos vemos reina –beso su mejillita – mándale un saludo a mami y un “feliz cumple” a la abu ¿sí?
― Te quiero Paulis –sonrío y muerdo mi labio inferior.
― Yo a vos mi amor –otro pequeño abrazo y ella le agarra la mano a Pedro para irse por aquella puerta principal de casa.
La miro divertida, ella ya identifica esa mirada, por eso se tapa la cara con sus dos manos y rio un poquito.
― ¡Uno! –ella ríe chiquito y me hace tan bien - ¡Dos! – ríe más fuerte y esta vez se abraza su cuerpo. La miro, preparada para llenarla de cosquillas - ¡Tres!
― ¡Noooo! –grita entre risas y yo rio con ella.
No me cuesta atraparla para llevarla a mi habitación, dejarla en mi cama y comenzar con las cosquillas y los infinitos besos en su pancita.

jueves, 11 de agosto de 2016

37

[Ella]

― Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está – se la escucha canturrear y me es inevitable sonreír detrás de aquel árbol.
El mismo que me vio jugar a las escondidas con los dos que conforman la ronda junto a la más pequeña: mis amados hermanos, a los cuales volví loco, tanto como ahora nos vuelve locos Pilar.
Pobre de ellos, no tienen paz.
Es sábado y hoy almuerce con ellos y con mamá y papá, los cuales ya están disfrutando su merecida e infaltable siesta, yo, mientras que espero el mensaje de Flor, disfruto de mi sobrina y de mis hermanos.
¿Lobo estás? – Esta vez gritan fuerte los tres y yo rio un poquito.
― ¡Si, acá estoy! Y vine a comer a besos panzas de niñas – salgo corriendo en busca de ella que al instante sale corriendo, entre risas, y cuando la atrapo, caemos las dos al pasto para que yo me encargue de hacerle cosquillas por toda su pancita.
― ¡Tía! –se queja, una vez que la libero de mis cosquillas y yo no paro de reír. Me volteo, para ver a mis dos hermanos viéndonos en la otra punta del patio, sentados como coligue y haciendo caras tristes.
― ¿Qué hacen? –pregunto divertida. Pili se incorpora para ver mejor a su mamá y tío.
― ¿Qué somos nosotros? ¿Nada? – habla Gonza y yo sonrío.
La miro a Pili, y sin dudar nos dirigimos a donde están ellos y empezamos hacerles cosquillas.
Lo que termino en una guerra.
― ¡Basta ya! –dice Pilar y nosotros reímos.
― ¡Que mal que se portan eh! –me quejo y la más pequeña ríe.
― ¿Jugamos a la mancha ahora tía? –me dice con su voz tierna y yo sonrío.
― Me tengo que ir peque –beso su mejilla -  pero mira con la cara de “yo quiero jugar” te mira el tío – río junto a mi hermana, mientras Gonza más o menos que me asesina con la mirada, para después sonreírle a mi ahijada.
Antes de que se vayan a jugar yo le pido a la más pequeña que me regale uno de sus abrazos eternamente sanadores, luego, me despido de mi hermano y es Delfi quien me acompaña hasta la puerta.
― Déjales un beso a los viejos –le digo, sonriente y ella asiente, también con una sonrisa.
― ¿Te vas a ver al chongui? –pregunta divertida y yo niego, riendo chiquito.
― ¿Qué chongui? –y ella ríe.
― No sé, tal vez tenes alguno y yo no estoy enterada… como hace rato que no me contas nada de tu vida –ruedo mis ojos y muerdo mi labio inferior. Ella ríe chiquito
― Mañana me encargo yo de buscarla a Pili al colegio, y después de que salgas del trabajo te quedas a tomar unos mates –ella sonríe, y plantea un beso en mi mejilla.
― Te quiero pendeja de mierda –esta vez la que ríe soy yo.
― Nos vemos Pepita

***

Eleva una ceja y yo asiento, sin poder ocultar mi bronca.
Esta vez ya fue mucho.
― ¿Qué onda? –pregunta ella, que está enfrente mío sin poder creerlo.
Largo un gran suspiro.
― No sé.

[FlashBack]
Recibí un abrazo de Tomi, para que yo abrace a Agos, y que se forme una rondita de nosotros seis, para que con nuestras manos que teníamos nuestra botella de cerveza, choquemos en forma de brindis al medio de la ronda y que, al estar más de uno un poco borracho, gritemos y riamos.
Festejando nuestra amistad.
― ¡Gatossssss! –grita Simón y más de uno ríe.
― ¡Noooo! ¡Boludos! – Esta vez grita Agos - ¡Escuchen que temón!  
― ¡Uuuuuju!
― Si vos no podes dormirte, porque voy a dormir yo… -canturreamos a los gritos todos juntos, en ronda y le sumamos unos saltitos- ¡Ándate a dormir vos! Yo quiero estar de la cabeza, poder tomarme una cerveza, emborrachar mi corazón…
Y ya no nos paraba nadie
Cuando los vimos al resto de los chicos, obviamente que se sumaron a nosotros para esta vez, bailar y divertirnos sin parar.
Y aunque faltaba él, la estaba pasando bien.
Es más, creo que es mejor que no este.
― ¡Me estoy meando! –Le murmuro a Agos y ella ríe divertida – ahora vuelvo –esta vez la veo asentir, dejo un beso en su mejilla y voy en busca de aquellos baños, que de paso… ni idea donde están.
Sumémosle que esta llenísimo esto, y que además, es gigante.
Bien.
Veo a una chica sentada en uno de los sillones y me acerco para preguntarle, cuando me dice, como puede (está peor que todos nosotros juntos) rio un poquito, le agradezco y sigo por donde ella me indica.
No confiando mucho en lo que me dice, pero ¿Qué más da?
Al fin encuentro el destino, y obviamente, tengo que esperar algunos minutos, con la excusa de que tengo “cistitis” me dejan pasar un poco antes, y no puedo evitar reírme de mi misma.
Bien. ¡Ahora encontrar a los chicos!
Es cuando salgo del baño que me agarran del brazo y grito del instinto, me apoyan bruscamente en una de las paredes y me encuentro con él.
¿En serio es él? Al parecer lo llame con mi pensamiento.
Mierda, Pedro.
― ¿Qué haces? –atino a decir. Confundida, hasta un poco agresiva.
¿Qué hace acá?
¿Por qué se comportó así?
Veo sus ojos brillosos, tristes y creo entender todo.
JA.
Fija sus ojos en los míos, intentando que yo también lo mire, pero por ahora, intento escaparme y salir en busca de mis amigos.
Cuando siento que cada vez está más cerca, a punto de besarme logro apartarme del todo.
― ¿Qué haces Pedro? – esta vez sí sueno brusca. Niego mil veces, indignada.
― Vanesa me dijo que no… que no podía –su voz se quiebra. Yo elevo una ceja.
― ¿Y yo soy tu premio consuelo? –rio irónicamente.
― No… sabes que no. Yo solo… yo solo vine a
― ¿Pensabas que iba a ser así como si nada? ¿Pensabas que después de que tu ex te vuelva a rechazar, ibas a volver a mí y yo feliz? Pedro –lo miro fijamente y quiero llorar de la bronca que siento – Conmigo no jugas ¿ok? Yo puedo mostrarme una boluda, hasta puedo aconsejarte de que vayas hablar con tu ex, pero se cómo realmente son las cosas y yo no quiero estar con un flaco así como vos… -niego seguidas veces – Que al ser rechazo viene y me busca. No quiero ser una segunda opción ¿entendes? Y me dirás orgullosa de mierda, pero soy mujer… Y me quiero respetar, y que me respeten como tal.
Lo veo asentir lentamente.
― Perdón.
Rio chiquito irónicamente y me voy, me alejo de él.
Un gran suspiro se me escapa e intento que no me afecte demasiado, al menos ahora, que estoy pasando, hasta este momento, una noche híper divertida con amigos.
― ¡Hey! – me para alguien y veo que es Shimo. Sonrío, feliz de que sea él - ¿Dónde estabas nena? –ríe y lo abrazo un poquito.
― ¿Ustedes donde estaban? No los encontraba –él ríe exageradamente y besa mi mejilla.
― ¿Viste quien llego? Te estaba buscando – Veo que esta bailando con Lali y Gas, rodeo mis ojos y mi amigo eleva una ceja
― Si, me lo cruce en la salida del baño… ¿Viste? –señalo con mi dedo índice a una parejita que esta apartada de todo, como si nadie existiera.
Flor y Tomi.
Sonrío, feliz.
― Me parece que tu amiga es una histérica, boluda –y rio divertida.
― Esta bien, me parece perfecto que se haga desear un poco.
― Y si, alguien tiene que hacer lo que vos no haces – Automáticamente mi boca se transforma en una O gigante y le pego en uno de sus hombros.
Él ríe a carcajadas.
En eso llegan Agos y Anita que se unen a nosotros y sin perder más tiempo empezamos a bailar aquella canción divertida.
Disfrutando de lo que queda de la noche.
[Fin FlashBack]

Me mira atentamente, como sin poder creer lo que le cuento.
Es obvio que no sabía nada hasta el momento y creo que se encuentra igual de indignada que yo en el momento.
― Posta que no sabía nada Pau –se muerde su labio inferior – si hubiera sabido directamente lo freno cuando me pregunto por vos –rodea sus ojos y yo rio chiquito.
― Creo que estaba bastante en pedo igual –ella asiente.
― Pero no es justificativo para la pelotudez que hizo –niego seguidas veces - ¿Y ahora qué? –elevo una ceja.
― ¿Ahora que, qué? –digo, con una pequeña sonrisa – yo no quiero nada con él Flor – la veo asentir – Es re buen pibe, y tal vez exagere un poco –rio- pero tengo un orgullo de la puta madre.
― Ni te pidió perdón.
― Si, pero creo que lo hizo porque le di miedo –larga una carcajada y yo me contagio.
― Sos bravita Polet
― Es que no me enojo nunca… pero hay un límite, digamos –ella asiente.
― ¡Obvio! Esta vez te apoyo a vos, mil veces –le sonrío- real que si me hacen algo así, puedo llegar a reaccionar peor –largo una carcajada.
― ¡Y la bravita soy yo! –Ríe conmigo –Che, ¿Y qué onda con Tomi? Los vimos ahí los dos muy histeriquitos –ríe
Larga un suspiro… Y no se necesitan más palabras.
Un suspiro ENORME se me escapa al llegar a casa.
Automáticamente me saco mis zapatillas, dejo mi cartera en uno de los sillones y voy directo a la cocina.
Abro la heladera y sonrío. Sabía que me estaba esperando una rica ensalada, agarro también una botellita de agua y me dirijo al living.
También prendo el televisor, y encuentro los Simpsons, típico de domingo.
Me encuentro tranquila, con la mente en paz, aunque no dejo de pensar en Pedro y en como de un día para el otro cambiaron las cosas, en que me hubiera gustado conocerlo más de esa forma que veníamos conociéndonos, en que sé que es una muy buena persona, pero también se dé su confusión con todo lo que paso con ex novia… y es entendible.
Hasta ahí entiendo todo, hasta fui capaz de dejarle libre el camino para que él decida hacer lo que sienta, ¡le recomendé que vaya hablar con esta chica! Aunque en un momento me sentí incomoda, hasta un poco mal por la situación en la que me puso.
Pero él no fue capaz de entenderme a mí, no fue capaz de respetarme, no fue capaz de admitir o darme a entender con más claridad de que esa simple charla que iba a tener, para él no iba a ser tan simple.
Y aunque insiste en que responda su llamado, bloqueo el celular, y vuelvo a los Simpsons.
Y a mí ensalada.


***

martes, 9 de agosto de 2016

36

De repente se abre la puerta y me encuentro con ella, la cual muestra su sonrisa enorme y se pone en puntitas de pie para rodar sus brazos en mi cuello en forma de abrazo. Obviamente me rio, y le comento que es una enana para que ella termine separándose del abrazo y pegándome en uno de mis hombros.
― ¡Mira que te cierro la puerta en la cara! –me grita, divertida, y yo vuelvo a reírme.
― ¿Cómo estas Lalita linda? – es ella quien me abrió la puerta de la casa de nuestra amiga Flor.
Había organizado una cena con la excusa de que se acercaba fin de año, y ella quería irse de vacaciones, pero todos juntos. Y todos juntos me refiero a que también estaban incluidas Paula, Agostina y su grupo de amigos que ya estaban alrededor de la mesa charlando y riendo.
Acabo de darme cuenta de que fui uno de los últimos en llegar, por no decir el ultimo.
― ¡Pepe! – me saluda con alegría Flor. Despues de saludar a todos, fui a su cocina, ella se encargaba de buscar vasos.
A Paula todavía no la había visto.
― ¿Cómo estas nena? – la abrazo un poquito. Esta semana prácticamente no nos habíamos visto: los dos estábamos a full con la facultad –también esta cena tiene que ver con que no nos hayamos visto. Nosotros, que después del lunes de que ella venga con su pequeña hija a tomar mate solo habíamos mantenido una conversación vía whatsapp, como también con el resto de nuestros amigos. Y mucho más yo con Paula… Desde aquella semana solo habíamos hablado, creo que dos veces por chat, y después nada más. Todo sumamente cortante ¿Qué más podría esperar?
― Todo bien, ¿vos? –me sonríe y yo le devuelvo esa sonrisa.
Es cuando termino de responderle que todo estaba bien, que se escucha el timbre y al instante el grito de Lali (al parecer hoy le había tocado ser portera) cuando se encontró con aquella persona detrás de la puerta.
― ¡Hey, al fin llegaste! –se escuchan risas – que vergüenza que tus amigo hayan llegado antes que vos eh.
Paula, sin dudas.
Recibo una mirada de Florencia y me codea, para que yo muerda mi labio inferior.
― La puta madre –murmuro y escucho la risa de mi amiga.
― ¡Bueno che! – se escucha su voz y me tiemblan las manos – tengo una vida ocupada que se le va hacer –se agranda y obviamente luego se escuchan protestas de absolutamente todos. Un poco de risa me da – lo bueno es que traje postre ¿eh, vieron? Llegue tarde pero con postre.
― ¿Sabe que venía? –le pregunto en un tono bajo.
― ¡Obvio! Sos mi amigo, ¿Cómo no vas a venir? –Me encojo de hombros – dale, no arrugues que va a notar que le tenes miedo –reí
― ¡Quien le tiene miedo! –dije, riendo y ella se contagió – Igual, debo admitir que va a ser un poco incómodo, pero bueno –ella asiente.
Y en eso llega ella.
― ¡Buenas! –su sonrisa, su alegría. Su belleza.
― Hey, Polet –dice Flor con una sonrisa gigante. Yo también le sonrío. - ¿Cómo estás?
― ¡Muy bien! ¿Ustedes? –Deja un beso en su mejilla y luego uno en la mía – Hola Peter –me sonríe chiquito
― ¿Cómo estas Pau? –le murmuro.
― ¡Traje helado! –le dijo a Flor y sin más, se pusieron a charlar ellas, mientras nuestra amiga seguía concentrada en lo suyo.
Yo salí para el comedor, me senté al lado de Gas que enseguida se ofreció a servirme más fernet.
Y claro que no me negué.
La cena comenzó, como las charlas infinitas… pero había un tema que nos interesaba a todos, y era el de las vacaciones que a nuestra amiga se le ocurrió compartir con todos.
Íbamos a ser un grupo grande, lo que iba a ser un quilombo organizarnos todos, pero es lo de menos, la íbamos a pasar increíble.
― La segunda quincena de enero es perfecta – Es Paula quien apoya la idea de Flor, Gas y Anita - ¿El resto que opina? – y mira en general, pero yo choco mirada con ella cuando desvía sus ojos a los míos y en un instante lo aparta.
No hubo ningún acercamiento, ni de parte de ella ni mío, creo que no había llegado el momento aun. Pero la sentia rara para conmigo, igual, no me sorprende, hubiera sido si sorpresa que se comporte como antes: que haga chistes conmigo o que se siente al lado mío… no.
Nada.
― Creo que es una buena idea –comento – además, al menos yo, me da tiempo para ahorrar lo suficiente –y varios asienten. Varios están en mi misma situación.
Tenemos casi tres meses para seguir ahorrando.
― Entonces saldríamos el 15 de Enero –afirma Tomi – Genial, también pasamos el cumple de Anita allá –dice con una sonrisa amplia  a lo que varios de sus amigos se contagian.
― ¡Se pudre todo en Punta! –festeja Lali, que fue alentada por todos, para terminar riendo.
― ¡Hoy se pudre todo, loco! – grita Flor y ríe exageradamente.
Ya tres vasos de Campari y se puede notar su alegría.
Sin perder un segundo, es ella quien le pone vida y diversión a este espacio haciendo que los parlantes que tiene en el living vibre con la buena música. Y que más de uno se levante para hacer algunos pasitos divertidos, obvio que también me sume.
Es cuando escucho la vibración de mi celular en el pantalón que saco para ver quién era, seguramente sea Lu que me respondió un mensaje de hoy temprano.
Pero como siempre, la vida, o el destino esta un paso adelante mío, y logra sorprenderme.
Vane Rodríguez aparece en la barra de notificaciones y puedo lograr ver algunas palabras de su mensaje.
“Pepe, perdón que te joda… ¿estás ocupado?”
Un gran suspiro se me escapa y busco con la mirada a Flor que está riendo mientras baila divertida junto a Tomi. Hoy, sé que es su noche… y no quiero arruinársela con mis mambos.
Mejor decidir por mí solo y fin ¿no?
Esta vez busco con la mirada a Pau y ella ríe fuerte junto con sus amigos Simón y Anita.
Sonrío.
Es preciosa.
Vuelvo la mirada a mi celular. Y leo tres veces el mensaje, el nombre que aparece arriba y tecleo rápido, por si me arrepiento.
“¡Vane! No, no estoy ocupado. ¿Paso algo?”
Y como si me hubiera mandado una cagada bloqueo el celular y vuelvo a ponerlo en el bolsillo.
Unos brazos por atrás me sorprenden y la veo a Lali cuando giro, le sonrío y me invita a bailar con ella.
En serio que se armó fiesta acá, lo que no sé si estarán muy contentos son los vecinos.
Da igual.
― Me llaman – digo, más para mí que para mi amiga, cuando siento el celular vibrando.
Vanesa.
¿Habrá pasado algo con Francisco?
Me alejo de todo el bullicio para ir al balcón de mi amiga, y arrimar un poco la puerta.
Al fin, atender.
¿Hola? – mi voz tiembla.
― ¡Pepe! – su voz no suena mal, es más, suena alegre.
― Hola Vane –sonrío chiquito. - ¿Todo bien? –frunzo mi ceño.
― Si, todo muy bien… Che, ¿estas al pedo?
― Un poco en pedo estoy –ella ríe – estamos en casa de Flor, y viste como son las previas de ella –vuelve a reír.
― Que bien… yo solo llamaba porque estaba al pedo y se me ocurrió llamarte.
― ¿A mí? –no entiendo del todo.
― Si, bueno… la pase muy bien el otro día cuando tuvimos esa charla. ¿Vos no?
Se me escapa una sonrisa.
― ¿Me aceptas una cerveza?- pregunto, después de varios segundos.
― Te espero en casa –me responde, y sé que está sonriendo como yo lo estoy haciendo.
En eso siento como se abre la puerta balcón y aparece ella, con su sonrisa que al verme no es tan sonrisa, pero sabe disimularlo. Me hace señas de que va a fumar un cigarrillo y yo solo asiento.
― Dale, te aviso cuando estoy yendo –sonrío chiquito- Nos vemos.

Un silencio enorme se forma cuando corto la llamada, me quedo inmóvil, sin decir nada. Hasta que la siento expulsar todo ese humo.
― No sabía que fumabas –le digo suavemente con una pequeña sonrisa.
― Hay muchas cosas que no sabes de mí – dice, sin mirarme. Yo solo asiento – lo hago muy de vez en cuando.
― Lo justo y necesario –sonrío y ella asiente. Por primera vez en estos pocos minutos me mira.
― ¿Tenes planes aparte para esta noche? –también la miro, intentando ver lo que dicen sus ojos.
Pero me es imposible.
― Me llamo Vanesa recién para ir a tomar algo –asiento, y ella también lo hace. Mientras vuelve a expulsar el humo. - ¿Te enoja? –elevo una ceja.
Me mira como sin poder creer lo que le dije, y ríe chiquito.
― No, para nada, no tengo porque –hace una pausa, y vuelve a mirarme para seguir – Lo que si, por ahí le molesta a Flor que fue quien organizo para salir todos juntos.
― Voy a salir igual –le comento- solo es un rato… y voy para el boliche.
― Buenísimo, está genial que puedas pasar tiempo con tu novia pero también con tus amigos –sonríe.
― Pau… no es mi novia Vanesa.
― En serio que no hace falta que me digas nada Pepe –me sonríe amablemente – y también es en serio que este todo bien con ella.
― Gracias pero… -me interrumpe.
― Dejémoslo acá –me sonríe y apoya una de sus manos en mi espalda – dale, vayamos adentro.

***

2:14 am y le aviso que estoy afuera de su edificio para que al instante me responda que ahí bajaba y que en menos de un minuto me encuentre con ella y su sonrisa, su pelo atado a un rodete, con su jean oscuro y una camperita que dejaba ver su remera estampada.
Me recibe con un pequeño abrazo y nuevamente mi cuerpo vuelve aflojarse, al oler su perfume tan de ella.
― ¿Cómo estás Pepe? – pregunta cuando se separa, o dejo que se separe, de ese abrazo.
― Tenia tantas ganas de verte –le sonrío y no sé porque le digo esto, pero se siente bien.
Ella me sonríe.
― ¿Salimos con los chicos? –le pregunto, mientras me sirvo el segundo vaso de cerveza. Estamos en su living, ella en su sillón de dos cuerpos yo en otro de un cuerpo, uno del lado del otro, cerca.
De fondo se escucha a Calamaro, y no me sorprende, este cantante se lleva todo el amor de ella.
Ojala yo tuviera una parte de ese amor.
― No, me quiero quedar acá –me sonríe chiquito y yo intento morderme el labio.
Pero no puedo, ella es la que me puede.
Siempre.
― Entonces me quedo con vos – le tomo una de sus manos que está apoyada en el sillón y ella me sonríe tierna – estas cada día más linda, posta –ella ríe y niega a la vez.
― Siempre me decías lo mismo, mentiroso.
― ¡Y vos siempre me respondías de la misma forma! –Reímos juntos – Vane –digo, después de esas risas. Ella me mira atentamente – tengo un quilombo en la cabeza –murmuro, ella no aparta su mirada de la mía – desde aquella charla no puedo evitar pensar todo el día en vos, en lo bien que me hacías… y que de alguna manera me haces, en que me encanta poder estar así con vos, charlando y riendo, pero también me gustaría poder estar más cerca –muerdo mi labio inferior – quiero que todo vuelva a ser como antes –murmuro – quiero poder verte todos los días, quiero reír con vos todos los días, compartir mates, charlas… cantos- ella sonríe y veo como le brillan los ojos – pero también sé que esta Francisco…
― Pepe… -murmura y sin decir más nada, sin haberlo planeado antes, nos paramos para acercarse el uno al otro y que nuestros labios se unan bruscamente, para formar un beso ligero y lleno de pasión, de respiraciones entrecortadas, de abrazos, de manos que rápidamente recorren mejillas, hasta espaldas.
Un beso lleno de reencuentro, un beso raro, pero a la vez lindo y ¿esperado?
Finalmente llega ese momento en que ya nuestras respiraciones no dan más y decidimos terminar el beso, un poco brusco también, por parte de ella, haciéndome sorprender.
Nos miramos fijamente, mi respiración aún no se normalizo y la de ella al parecer tampoco.
― ¡Esto no estuvo bien! –me dice con su voz quebrada
― Vane –me acerco a ella y acaricio una de sus mejillas – por favor… demosno una oportunidad –ella niega – te necesito, te necesito conmigo.
― No puedo Pepe –murmura
― Prometo que te voy hacer muy feliz, que voy a volver a enamorarte… te voy a cuidar como a nadie
― Te quiero tanto –me murmura – pero no quiero ser injusta con vos. Te mereces a una persona que te valore, que te quiera de verdad, que te respete –acaricia mi mejilla – pensé que con este beso te darías cuenta que ya nada es como antes, y que no volverá a serlo –suspiro – perdón… por no haber evitado el beso.
― No te quiero perder de nuevo –y mi voz se quiebra – por favor –le murmuro, nuevamente cerca e intento besarla de nuevo, pero ella me esquiva y se aleja un poco.
Ahí, en este preciso momento me doy cuenta de que no me está mintiendo y mis ojos se vuelven cristalinos, mi respiración mas irregular y sólo pienso en salir de acá.
Me vuelvo acercar a ella, esta vez con la intención de abrazarla un momento, plantar un beso en su frente, fijar sus ojos en los míos, sonreír, y salir de ahí.
Huir.
¿A dónde?
No sé, pero a casa seguro que no.



***
@JusPauliter

35

[Él]

La veo sonreírme y yo la imito para que después ella se acerque y plante un beso en mi mejilla, separarse y dejarme pasar a su hogar, su casa de Palermo que comparte con su hermana: Natalia, la cual siempre me lleve bien cuando estábamos en pareja, bah, en realidad me llevaba bien con toda su familia.
Debe haber sido raro que después de un par de meses, aparezca Vanesa con mi hermano, el que antes fue su cuñado.
Raro para todos, pero creo que más para ellos… y para mí.
― ¿Todo bien? –le pregunto, cuando la veo volver de la cocina con su equipo de mate.
― Si negri, ¿vos? –me señala una de las sillas para que asienta y le haga caso.
― Bien –le sonrío y ella me devuelve el gesto con otra sonrisa.
Observo a mi alrededor y me doy cuenta de que algunas cosas están cambiadas de lugar, ha cambiado el sillón grande que tiene ene living por uno de color bordo, y detrás de este tiene un mueble en donde se pueden ver muchos retratos de ella con sus seres queridos, también algunos cuadros nuevos que hacen vivo al ambiente.
― Siempre te gusto decorar tu casa –recuerdo y ella sonríe – lo tenes muy lindo… bah, lo tienen, ¿Nati sigue viviendo con vos?
― Está más en casa de su novio que acá –sonrío – pero si, seguimos compartiendo gastos y demás –asiento - ¿vos seguís viviendo solo, o volviste con tus viejos? –pregunta divertida y yo rio chiquito.
― No –sonríe – ¡ahora me acostumbre! –Ríe divertida para después llevarse una medialuna que compre de pasada – Boluda, los primeros meses fueron horribles.
― ¡Por eso te preguntaba! Siempre fuiste muy pegado a tu mamá –sonrío.
― Si –murmuro – ahora no voy muy seguido, pero hablamos todos los días –ella sonríe – si no es con ella, es con Lu.
― ¡Lu! Hace bastante no me la cruzo… Antes salía del trabajo y me iba para tu casa, y ella siempre estaba, así que me acoplaba a la ronda de mates –sonrío.
― ¿Con Francisco como estas ahora? – pregunto.
― Con Fran nunca podes estar bien al cien por cien –sonríe – seguimos viéndonos y todo… Pero ya no es lo mismo.
― Ah
― El cree que podemos salir adelante… Pero todo esto lastimo a muchas personas, en especial a vos –sonrío chiquito – y por momentos me siento muy mal, muy culpable… Porque nadie pensó en vos.
― Ya hace mucho que paso –la veo asentir. No me salen las palabras para darle a entender que ya está, ¿Por qué castigarse tanto? Si yo ya estoy bien, o eso creo.
― Vos fuiste quien quedo como el malo de la historia, y todo lo contrario… Siento que te hice muy mal, y… -me mira con sus ojos cristalinos – creo que nunca recibí tanto amor como del tuyo Pepe –muerdo mi labio inferior, porque no si antes no tenía palabras, ahora menos – me cuidaste tanto… y yo no supe verlo.
― Estabas enamorada de otra persona Vane –le sonrío fingidamente, porque ¿Cómo mierda hago como si nada? ¿Cómo hago para que todo esto no comience a afectarme? A sentirme mal por dentro, frágil y triste.
¿Superado? La vida se me caga de risa en la cara.
― Pero vos me querías, mucho. –sonrío.
― Claro que sí, y sigo haciéndolo –ella sonríe chiquito – por eso mismo les deje el pase libre a vos y Francisco, que sé que se querían o se quieren mucho, y ambos estaban o están enamorados. Se la jugaron por amor, y eso me hace bien –asiente- obviamente que al principio estaba hecho mierda, hasta me sorprendía de mí mismo, ¿Cómo me puede afectar tanto una relación de tan solo un año?
― Pero no era solamente eso Pepe… Estamos hablando de que te deje por tu hermano, ¡una hija de puta!
― No boluda –reí chiquito - ¿sabes lo que más dolió? Y lo que, de alguna manera, sigue doliendo –ella niega.
― ¿El qué?
― Que estuvimos esperando ¿seis, siete? Meses para poder hablar, bueno quizás los primeros días te decía cualquier cosa –ella muerde su labio inferior – tal vez, si hubiéramos hablado antes las cosas serían distintas.
― ¿Distintas con Fran? –me encojo de hombros.
― Solo él sabe –digo divertido y ella ríe chiquito.
― Yo sé que es re tarde para pedirte perdón, pero… estuve mal, estuvimos mal con Francisco, él se aferra con que a vos no te importo nada cuando sabias que estaba hasta las manos por mí –niego seguidas veces – pero yo sé que no es así, vos no sos así Pedro.
― Te juro que nunca supe, hasta el momento que a él le pasaban cosas con vos –la veo asentir – me daba cuenta de la buena onda que tenían, pero suponía que era como amigos –rio, irónicamente, y niego seguidas veces – no entiendo por qué nunca me lo dijiste, desde un principio que estaban enamorados, yo tal vez podía entender, y abrirme… como termine haciéndolo –asiente – pero evitaban todo el mal momento para todos.
― Porque yo me sentia enganchada con vos, la pasábamos bien juntos, nos reíamos, y siempre estabas para mí… Creía estar enamorada –muerde su labio inferior – hasta que llego Francisco y me dijo todo lo que le pasaba, y me puse a pensar en que era muy similar a lo que yo sentia. –Hago una mueca y ella estrecha una de sus manos para tocar con sus dedos una mía y que mi cuerpo tiemble al gesto – Nunca te engañe, ese mismo día que me di cuenta hable con vos -asiento
― Esta todo bien Vane –sonrío fingidamente – Para mí ya es una etapa cerrada, solo quería escucharte, ni esa posibilidad te di –sonreí.
― Es entendible –murmura y suspira, yo copio su acción - ¿Y ahora andas de novio con la chica de la plaza? –pregunta con su sonrisa.
― No… bueno, no sé es todo muy raro –ella ríe – empezamos todo muy apurado y terminó todo mal, y ahora nos estamos dando la oportunidad de empezar de vuelta y conocernos mejor –asiente. Es demasiado raro todo esto. – Pero no sé si va a funcionar.
― ¿Por qué decís eso? ¿No estás seguro?
― Es una mina increíble, posta –ella sonríe chiquito – pero estoy tan confundido –murmuro y clavo mis ojos en los de ella.
Esos ojos castaños y brillosos, tan transparente que con tan solo una mirada te das cuenta de todo, incluso lo que está pensando.
Esos ojos que por ellos daba mi vida por no me dejen de mirar nunca, esos que me enamoraron completamente.
― Volver a verte y todo –sigo, sin vergüenza. Es que la gran confianza que obtuvimos alguna vez sigue intacta, verán – no se boluda, me tiembla todo cuando estoy cerca de vos –me sonríe tierna y acaricia una de mis manos – tal vez no fue buena la idea de volver a reencontrarnos, aunque pudimos hablar bien y todo.
― No digas eso Pepe –murmura- entiendo que debe ser shockeante volver a ver a esta diosa –se agranda  y ríe chiquito, tratando de comprimir la tensión, la conozco demasiado. Yo solo sonrío, es hermosa, nunca dejo de serlo – No, posta… es raro que nos volvamos a ver después de tanto y que podamos hablar como lo hacíamos antes –asiento- tal vez es eso.
― Si, seguro – Dejo de pensar en todo esto que me atormenta un poco.
 Es solo eso, sí. Suspiro, veo la hora en el celular y elevo mis cejas y ella ríe chiquito.
― Las siete – ella también se sorprende de cómo se pasaron las horas – a las nueve viene Lucia a cenar y no compre nada – ella larga una pequeña carcajada.
― ¡Te va a matar si llega antes que vos! – rio chiquito y asiento. Ambos la conocemos.
― Si, voy a ir porque posta que me mata. –La veo sonreír.
Y sin más, me levanto de la silla y siento como mis músculos al estirarse duelen haciéndome quejar un poquito para sentir su risa, y que al cruzar mirada, riamos juntos, como antes.
Todo con ella era risa, el humor que posee en todo su cuerpo es altísimo y eso la hace por siempre especial para mí por eso estas miles de sensaciones al volver a estar cerca de ella.
― Gracias por esta charla –le agradezco, a punto de cruzar el umbral de la puerta principal de su casa. Veo como me sonríe.
― Gracias a vos por escucharme –apoya una de sus manos en mi hombro y no puedo evitar acercarme para unir nuestros cuerpos en un abrazo.
Siento como también ella me abraza por la espalda y mi cuerpo se afloja. Suspiro y me encuentro con su olor tan peculiar y único, sonrío chiquito, esa sensación al tenerla abrazada a mí es inexplicable.
― Nos vemos Vane – digo, una vez que nos separamos del abrazo y ella asiente con su sonrisa.
― Chau Pepe – besa mi mejilla y yo giro, para alejarme e ir hasta donde había dejado mi auto.
Con miles de sensaciones juntas, manejo hasta el supermercado para elegir la comida que cenare con mi hermana, y sé que va a lavarme la cabeza cuando le cuente todo lo que paso.
Lo sé.

***

Encontrarme con su sonrisa es inevitable sonreír y abrazarla, plantar un beso en su mejilla y hacerla pasar.
Al pasar los años, la hermandad sigue intacta, o aún mucho más.
Lo que daría por poder decir lo mismo dirigiéndome a Francisco.
― ¿Cómo estas Pepe? –pregunta, después de ingresar a casa y dejar sus cosas en una de las sillas del comedor. Me mira, y se encuentra con mi sonrisa, contento de verla.
― ¡Bien! ¿Vos Lulita? –ella revolea sus ojos al escuchar ese apodo que odia tanto.
― ¿Qué hiciste de cenar? –y me rio en su cara, ella eleva una ceja - ¡Flaco, estoy cagada de hambre! ¡Trabajo todo el día y vos te rascaste! –Rio chiquito – sonó muy marido y mujer –esta vez reímos juntos.
― Ay cállate, cocine, mira… -y la llevo a la cocina abro el horno: milanesas napolitanas – con… taran, taran… ¡Papas fritas! –destapo el bol donde están las mismas.
― ¡Ay, te quieroo! –y me abraza impulsivamente - ¿Quién te inspiro tanto para que cocines hoy? –y me sonríe yo muerdo mi labio inferior y busco la vajilla necesaria para comer con mi hermana.
― Vos, si cocine para vos – la veo como me sobra mordiendo su labio inferior y yo rio chiquito y dejo un beso en su mejilla. Rápidamente saco los platos y cubiertos que vamos a usar para poner todo en la mesa y cenar junto a ella: una de mis personas preferidas.
― ¡No me contaste nada de tu última práctica! – Yo frunzo el ceño, si habíamos hablado ese mismo día - ¡Solo me dijiste que te había ido re bien! Eso no alcanza – hermana pesada.
― Por fa, que pesada –me hago el superado, molestándola, pero si me falta sé que me muero. Es tan importante. Ella rodea sus ojos.
― ¡Estúpido! No me cuentes nada ahora. – largo una carcajada, obvio que me levanto y la abrazo, sé que si no lo hago posta se enoja, y no.
― ¡Me fue muy bien, posta! Fue… especial, la disfrute mucho –ella sonríe y hago una pausa para seguir contándole – Es como que sabía que era la última entonces en vez de ponerme nervioso porque era la última y todo, pensé en disfrutarla y así lo hice –reí chiquito y ella me mira con sus ojos brillosos como orgullosa y me hace sonreír, la quiero tanto.
― ¿Viste que podías? Me acuerdo que el primer año obviamente estabas re frustrado, porque te costó muchísimo –asiento – y ahora boludo, ¡Estas por recibirte!
― Es muy loco… Ese año fue eterno, pero los demás se pasaron rapidísimos, posta –ella sonríe – no puedo creer que ya no falta… nada falta – Mi alegría al extremo y su risa para que al instante muerda su labio inferior.
― ¡Nada boludo! –Reí – Lo bueno que tenías todo al día, que no te atrasaste.
― ¡Por suerte! Igual es normal atrasarte, pero nunca al extremo de perder años y demás.
― Eso mismo… Che ¿Y con Pau como andan las cosas? ¿Mejoraron?
― Pudimos hablar súper bien... Hasta llegamos a un acuerdo en donde íbamos a tomarnos las cosas con más calma, como que estábamos muy acelerados -ella eleva una ceja- era tanta la confianza que logramos que con el tan poco tiempo que nos conocemos nos jugó en contra- asiente.
― ¿Y entonces?
― Y entonces quedamos en que nos íbamos a dar una nueva oportunidad para conocernos mejor, y que las cosas funcionen. Pero ahora no se si está todo bien - concluyo un poco pensativo. En verdad no lo sé, no sé qué pasara con todo ese rejunte enredado de pensamientos que tengo.
― ¿Cómo que no sabes? ¿Qué paso?
― Tengo un quilombo en la cabeza boluda –digo, un poco divertido, y ella a penas sonríe, esperando a que le cuente esos quilombos. Y sin dar muchas vueltas le conté detalle por detalle de lo que había pasado con Paula aquella tarde en la que también me encontré con Vanesa, y como desde ese momento cambiaron las cosas, terminando con una llamada a la primera ¡¡¡¡Para ver que haría ella!!!! Si iría hablar con su ex –después de tantos meses sin ni una palabra- o no.
Y luego finalizar contándole sobre esta charla con Vane, y de lo tanto que me había confundido.
Durante el relato no dijo ni una sola palabra, solo quería escuchar lo que tenía para decir, pero si, pude ver sus miles de gestos en segundo: rodeadas de ojos, mordeduras de labio, y hasta sonrisas. Cuando termine, ella solo suspiro, yo solo esperaba que diga algo.
― Yo solo pregunto… ¿Cómo mierda le vas a preguntar a ver qué haría ella si estaría en tu lugar? ¿Nunca se te ocurrió llamar a Florencia? ¿A Agus? ¿¡A mí!? –Muerdo mi labio inferior - ¿Vos sos boludo? – hace la última pregunta sonriendo.
Si, lo soy.
― ¡Me dijo que estaba todo bien! –trate de defenderme.
― ¿Y qué te va a decir boludo? No podes llamar a la chica que te gusta, que incluso estas hasta las manos, y hasta ya concretaron, para esto… ¿Qué va a pensar? Que la queres como una amiga y nada más
― Si, ya se… estuve para la mierda. Pero te juro que me di cuenta cuando ya le estaba contando –ella rodea sus ojos.
― ¿Y ahora?
― Y ahora después de esa charla que tuve con Vanesa estoy re confundido- hice una pausa. Me costaba encontrar y exponer todo lo que me pasa – pensé que esta charla iba a ayudarme a darme cuenta de que todo estaba terminado, que es una etapa cerrada… Pero te juro que sentí todo lo contrario al verla, al escucharla, sentir su aroma cuando nos abrazamos –suspiro – Hablamos con la misma confianza de siempre, como si en realidad no hubiera pasado nada.
― Igual… creo que es un poco normal todas esas sensaciones cuando volves a ver a tu ex después de meses, y más que ustedes entre todo terminaron bien –asentí – yo creo que esta es tu gran oportunidad.
― ¿Con Vanesa? –se encoje de hombros.
― Pepe… Vanesa ya cerro esta etapa con vos desde el momento que decidió alejarse para comenzar algo con Francisco, quieras o no, hayan hablado meses después, es así –asiento lentamente, sus palabras son tan verdaderas que duelen un poco – Conociste a esta chica que según todo lo que me hablas de ella es divina, debe tener una paciencia de la puta madre para decir que todo estaba bien cuando la llamaste –reí - ¡yo te corto las bolas nene! – Largue una carcajada – Estas hasta las manos con esta piba… Yo creo que te tendrías que dar una oportunidad con Paula y dejar que Vane siga su camino como lo está haciendo.
― Es que es tan difícil boluda… Yo estaba completamente seguro de lo que estaba viviendo con Pau, pero cuando me encontré con Vanesa toda esa seguridad se fue a la mierda, y ahora solo quiero volver a verla –suspiro – me dijo que nunca sintió tanto amor como cuando estábamos juntos –muerdo mi labio inferior- que nadie la quiso tanto como yo… ¿Y cómo mierda me olvido de esto?
― Está pensando solo en ella. Vos le entregaste todo, ¿Y ella a vos?
― Yo me sentia muy feliz con ella –sonríe chiquito.
― Tal vez tengas razón, pero también te tenes que acordar todo lo que sufriste, como ni ella ni bueno, mucho menos Francisco se interesaron en como estabas, estuviste más de tres semanas hecho mierda mientras ellos se mostraban felices y contentos –asiento- tal vez se haya arrepentido. Pero tal vez también es momento de cerrar esta etapa, y creo que la mejor forma es darte una oportunidad, y darle una oportunidad a Paula
― Si, puede ser –murmuro.
― De eso solo vos te vas a dar cuenta Pepín –me sonríe- ¿y con esta chica se volvieron a ver después de todo esto? 
― No –dije – ni un solo mensaje recibí… tal vez si estuve mal con ella, de preguntarle – ella asiente.
― Lo estuviste, te lo confirmo –ríe chiquito, y me abraza de costado – tranqui, estas a tiempo de poder pedirle perdón y regalarle un súper chocolate – le sonrío y acaricio una de sus manos.
― ¡Sos todisimo pendeja! –ella ríe y me abraza, dejando un beso en mi mejilla.

Tan unidos siempre, no sé qué haría sin ella realmente.

***

Después de tanto tiempo volvi.
Espero que para quedarme!!!
Les dejo este capitulo y otro más 
(vendrán cosas buenas para los personajes, tenganme paciencia, porfi)

miércoles, 27 de enero de 2016

34

[Paula]

Siento ese dolor que me hace sentir tan satisfecha en la muñeca, y por última vez dejo en la hoja ese punto final dándole como bien dice la palabra el fin a este ¿descargo? Que resulto de la nada y que quedo grabado en una de las hojas de mi cuadernillo.
Hay muchas maneras de hacer un descargo, a veces se me da por salir al balcón, recostarme en una de las reposeras que tengo y simplemente ver ese cielo tan grande y profundo, otras, mayormente cuando la bronca invade mi cuerpo y no hay con que frenar, sin importar nada, prendo el reproductor de música y hago un mini concierto a mis vecinos, que sí, sé que esos días me odian. Otras veces me agarran esos ataques artísticos y se me da por pintar, aunque reconozca que no es mi fuerte el dibujo, es una muy buena manera de despejarse, o no, de pensar.
Escribir, escribir es una buena opción cuando no podes expresarte, es como una necesidad, esa necesidad de agarrar un lápiz, una hoja y escribir, escribir y escribir.
Cuando llegue a casa después de pasar la tarde junto a Pedro, lograr esa charla y poner un acuerdo, necesitaba ese descargo, necesitaba que las cosas queden ordenadas en mi mente, y las letras es una buena opción cuando estás sola y no sabes para donde disparar. Creo que todo había quedado en claro, desde que ambos queremos seguir con este “algo” que tenemos, hasta volver a empezar, esta vez bien, despacio y sin tantas “cagadas” que terminaban en enojos y después perdones. Ambos estamos llenos de impulsos, ambos queríamos todo ya, parecía que corríamos una carrera y no nos dimos cuenta que la pared estaba cerca, y que cuando te la chocas duele, duele mucho. Por suerte no llegamos a chocarla.
Por eso es que agradezco de que haya pasado todo lo que paso aquel día en que me deje llevar por ese gran impulso de ir hasta su casa, y aunque simplemente iba para pasar un rato de tiempo con él almorzar y ¿Por qué no? Conocernos un poco más, él se haya sacado de tal manera que bueno, estalle todo, agradezco porque me di cuenta de lo rápido que íbamos, de que si seguíamos así todo terminaría en no sé qué pero seguro que en algo que después los dos no hubiéramos elegido que pase todo así.
Sonrío, conforme con todo lo que escribí, que es lo que pienso y largo un suspiro, miro la hora del celular: 19.30 y es cuando veo en la barra de las notificaciones el icono de whatsapp y claro, miles de mensajes en el grupo que tengo con mis amigos.
Ronda de amigos así se llamaba nuestro grupo, un nombre demasiado obvio, pero con un significado un tanto especial, ese momento, en el que estamos todos en ronda, compartiendo algún mate, o alguna canción de la mano de Agus, historias, risas, esto es lo especial, esto es ronda de amigos.
Ronda de amigos
Veinte mensajes no leídos
Agus cachetes: Hey pibes en casa a las nueve
Agos bella: vas a hacer asdo?
Agos beba: asado*
Anita: podrías mi amor, eh!!!
Shimo: eso mi amor!!
Agus cachete: trolo
Agus cachetes: nah ni en pedo, hamburguesas no más.
Y los forros seguían hablando, rodee mis ojos y sin leer lo que seguían escribiendo puse simplemente:
Uy como hablan, forros, llevo helado
Prácticamente salí corriendo hacia mi habitación, buscar que ponerme e ir directo al baño para una larga y relajante ducha.

***

― ¿Quién quería más chori? – llego gritando nuestro amigo y asador Agus a la mesa en donde estábamos nosotros disfrutando de rico asado, al final se hizo rogar tanto para que con ayuda de su novia (y amiga) ella logre convencerlo y termine poniendo alguna tira de asado y claramente, los clásicos choripanes que no pueden faltar nunca.
― Ay yo –dicen a unísono nuestros dos amigos Simón y Tomi con el propósito de hacernos reír, y claro que lo logren.
― Obvio chicos, para ustedes siempre hay –y que vuelva a reír de los chistes boludos que hacen, quedando más boluda yo por reírme de los mismos.
Es que ellos tienen la facilidad de hacer reír a cualquiera, y aunque se supone que pasar mucho tiempo con ellos me canse pasa todo lo contrario, cada vez disfruto más de su amistad, disfruto de sus chistes y me rio a carcajadas.
― ¡Para, histérico! –Agos le grita al celular y todos nos quedamos como “¿y a esta qué le pinto?” para que cuando levante su mirada se encuentre toda la de nosotros y ría chiquito, se refriegue su cabeza y bufe.
― ¿Chongui nuevo?  - pregunta Simón y ella ríe divertida.
― No boludo, lo único que me falta. Mi padre –bufa, llama así a su “viejo” cuando está enojada, no es que viene de la realeza y llama a sus papás madre y padre. No – Al pibe le regalaron un celular nuevo, ¡SI! Mamá no tuvo una mejor idea, ¿y adivinen quien fue la encargada de pasarle todos los números? ¡Acá! Nunca mejor dicho, la negra pasándole todo sus seiscientos números  - juega con su tono de piel como la mayoría de las veces, y nosotros reímos – boludo, me olvide de un solo número y ahora a la que le rompen las bolas es a mí claro.
― Posta que no entiendo para qué la gente mayor, inclusive te cruzas con viejos de ochenta años y tienen un celular mejor que el tuyo, ¡Al pedo! Si no entienden un pito –dice Tomi.
― Que wasap, el feis, yutube  -enumero, también sumándome a las críticas divertidas
― Uff, mi vieja hace lo mismo, a veces me habla de unos videos o fotos que le pasan ¡como si yo supiera! No entiende que los chats son privados. –Ana.
― Nosotros tenemos un grupo los cinco –comento – y nunca falta el “nosotros todo bien, besitos” de papá –largamos una carcajada –o que por ahí responde algo viejo y por ahí nosotros con mis hermanos estamos jodiendo y salta uno de sus mensajes y nos quedamos como “¿eh?” por un momento –volvemos a reír.
― Son un desastre los viejos –llega a la conclusión Agus y todos asentimos de acuerdo.
Es cuando estoy saliendo del baño que mi celular vibra tanto, tanto que me obligo a sacarlo de mi bolsillo para encontrarme con una llamada de Pedro y que atienda.
― Hola Peter –el barullo de mis amigos es tanto que me meto en una de las habitaciones de mi amigo - ¿todo bien?
― Pau, si ¿vos? ¿Estás ocupada?
― Todo bien, no, recién terminamos de cenar con los chicos, por eso es que se escucha tanto quilombo –rio chiquito y él se contagia.
― Quería hablar con vos, pero si estas con los chicos, hablamos más tarde o cuando puedas, no quiero joder.
― ¿Hablar de qué? ¡Tarde! –lo escucho reír chiquito.
― ¿Posta? Mira que hablamos otro día, y de paso me sirve para verte.
― Sabes que nos podemos juntar cuando quieras, boludo
― ¿Seguro?
― Dale, ¿Qué es lo que querías hablarme?
― Vanesa me pidió de juntarnos a hablar –larga y frunzo mi ceño – y yo no sé qué hacer, tipo, no es que te llamo para pedirte permiso o lo que sea.
― ¿Entonces? –murmuro.
― Sé que tal vez es un poco incómodo, pero ¿vos irías a hablar?
― Emm… Uf, que difícil Peter
¿No tiene amigos para que lo aconsejen? ¿Es necesario que la chica con la que queres volver a empezar algo te aconseje? ¿Así te ganas a una mina, amigo?
― Porque yo con ella todo bien, pero no sé, tampoco quiero… que llegue a pasar algo que se vuelva ¿incomodo?
¿Incomodo? Ah bue.
― Solo puedo decir que si vos sentís que es necesario juntarte y hablar todo lo que no fue hablado en su momento que vayas, nadie te frena – no quiero sonar fría pero ¿es posible no hacerlo? – Es algo muy personal esta decisión Peter –hago una pausa - ¿vos que sentís?
― Antes tenía bien en claro en que no quería ninguna explicación, todo terminó hace rato, y ya no había vuelta atrás que cambien las cosas.
― ¿Pero? –pregunto con una sonrisa irónica.
― Pero… no sé si te paso alguna vez pero cuando volves a ver a esa persona empezas a dudar de todo y... Perdón que te llame Pau, todo re incomodo ¿no? –rio chiquito.
― Un poco –digo sonriente – pero todo bien, así lo sentiste y está bien Peter. – en serio que está todo bien, por lo menos confía en mí y me cuenta – y si te permitiste dudar, yo también me permitiría darme ese gusto de la charla.
― Gracias Pau, solo quiero que quede todo claro y creo que para eso necesito esa charla –asiento.
― ¡Me parece bien Peter!
― Sos un amor vos nena.
― Tendría que ser todo menos fotógrafa –digo divertida para que él ría.
― ¡Hey, como fotógrafa sos una genia también! – rio chiquito.
― Gracias por el halago… Y también por confiar en mí para contarme esto.
― Un poco estúpido de mi parte contarle todo esto a la chica que me gusta, pero después de llamarte y estar contándote me di cuenta –río.
― “A la chica que me gusta” ay
― ¿Qué? ¿Recién te enteras? Sos vos eh –vuelvo a reír.
― Tarado, ya sé, pero no deja de sonar lindo tampoco.
― Vos sos linda, y me voy así seguís disfrutando de tus amigos.
― Bueno dale –sonrío – suerte con todo eso
― Te quiero – instantáneamente se me escapa una sonrisa.
Muerdo mi labio inferior y suspiro chiquito.
― Yo también.


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