miércoles, 8 de marzo de 2017

43

La canción que está pasando ahora YouTube me hace bailar un poquito y hasta cantar, rio de mí misma y sorpresivamente, tocan el timbre.
Bueno, no tan sorpresivamente. Es que no soy consciente de la hora.
Abro, después de mirar por la mirilla y me los encuentro.
Sin dudas, no era consciente de la hora.
― ¡Hey! – Mi alegría de verlos todos juntos como una patota.
― ¡Tía! – su alegría. Su abrazo. Mis miles de besos en su mejilla.
― ¿Cómo están? ¡Feliz año! – Primero de Enero, y la gran excusa de este almuerzo es porque empezó un nuevo año y nada más lindo que comenzarlos con ellos.
Mamá, papá, Gon y Delfi.
Mi familia, todos juntos.
Los invite almorzar, y acá estaban, tan consciente de la hora, tanto como yo.
Ponele.
― ¡Feliz año! –gritan tal locos son y yo rio con ellos. Es lo más lindo y puro que tengo en esta vida.
Siempre fuimos tan unidos, siempre fuimos de disfrutarnos, de compartir, de elegir momentos. Antes, cuando todos vivíamos en casa de nuestros papas era totalmente diferente, no se disfrutaba tanto. Porque sabias que después de un día de facultad llegabas a casa y estaba tu mamá esperándote con el almuerzo. Hoy llego de la facultad y me encuentro conmigo misma, y cuando mamá me llama todos los mediodías me siento como si estuviese en casa.
Amo que estas pequeñas cosas no se terminen en el transcurso del año, y espero que así siga.
― ¿Y vos chiquita? ¿Cómo lo pasaste con papá? –pregunto a la más pequeña, dirigiéndole una mirada a mi hermana y que ella sonría chiquito.
― ¡Re lindo! –Dice, con un gran entusiasmo que hace que le sonriamos todos – me dijo papá que el tío Seba estaba un poco borrachito que por eso se cayó al agua –reímos.
― ¿Se lastimo? –pregunto papá, su abuelo.
― No, pero después le dolía la cabeza. ¡Tía! –Me dice, bah, me grita y yo me estremezco para que ría chiquito - ¿Sabías que papá me quiere llevar a la playa? Pero mamá no quiere –y exagera tristeza.
Yo miro a Delfi y revolea los ojos.
― Pili, ya hablamos de esto ¿no?
― Pero vos no queres que me vaya con papá –ella bufo y nos miró, pidiendo ayuda.
― Pilar –habla papá – Sabes que tu mamá siempre va a elegir lo mejor para vos ¿lo sabes, verdad? –ella asiente e intenta hablar pero él sigue. Nunca lo vi tan firme con su pequeña debilidad – Para ella es muy difícil que te vayas dos semanas enteras con papá, estuviste desde bebé pegadita a mamá… Sabes que te va a dejar ir, pero también tenes que entender que para ella sos lo más importante que tiene.
― Pero mami, no me voy a morir –dice con ternura y yo sonrío chiquito – soy muy chiquita y estoy sanita ¿o no abuelo? – Él asiente con una sonrisa inmensa.
De-bi-li-dad.
― ¡Obvio que no te vas a morir, hija! –le dice con una pequeña sonrisa – ya vamos a ver, ¿sí? –ella asiente.
― ¿Qué tal los preparativos del viaje? – Pregunta Gon. Cambiando rotundamente el ambiente, sacándome una sonrisa.
Es que el tema es bastante complicado como para ser charlado en un almuerzo.
― ¡Ya tengo todo boludo! Unas ansias –no puedo más. Mañana por la mañana saldríamos todos juntos para Punta del Este. Unos quince días nos esperaban para disfrutar de la ciudad y playa más linda.
― ¡Qué bueno Pau! ¿Al final van todos? –pregunta mamá.
― Sí –sonrío- pudimos encontrar una linda casa y vamos todos.
― ¿Pepe y Flor también van? –pregunta Pili y recibí una mirada atenta de papá que me hizo revolear los ojos.
― Estos últimos días nos hicimos muy amigos con el grupo de Flor, además que entre ella y Tomi hay algo, así que los invitamos, a ellos y a dos amigos más… Por suerte se sumaron –finalizo con una sonrisa y tomo un sorbo de agua.
― ¿Y Uschi? –pregunta la más pequeña.
― Se queda con su papá y después va a pasar unos días allá.
― ¡Se formó un grupo re grande! –dice papá y yo asiento con una sonrisa.
― Surgió todo con el accidente de los chicos, aunque no lo creas –dije, divertida.
Era increíble, como la vida te ponía en estas situaciones: habíamos sufrido tanto por la vida de Tomas, y sin pensarlo, sin darnos cuentas, después de todo, la vida nos regalaba amigos como lo son Gas, Lali y Pedro.
― Cuando Pedro las llevo a la Clínica –comenta él con una sonrisa chiquita y yo asiento – Es increíble ese chico.
― Igual, yo creo que en una situación así no se piensa, actúas y punto –comento – pero a él le salió re natural, se nota que le nace ayudar.
― Eu, yo no lo conozco –dice mamá - ¿para cuándo una cena?
― ¡Mamá! – le grito. Mis hermanos y sobrina ríen - ¿Por qué?
― Bueno, y con el resto de tus amigos que no conozco.
― Para mi cumpleaños –dije, divertida.
― ¡Recién empieza el año, chistosa! –largue una carcajada. Ellos también rieron.

●●●
Punta del Este, Uruguay – 16:05

Terome terome, tesin, tesan…terome, terome, tepum... ¡Saca! – termino Gas y yo grite triunfante, para luego reír a carcajadas.
No me tocaba lavar los platos hoy.
Hacia menos de tres horas que habíamos llegados a la casa, que, vale aclarar que lo más lindo que tiene es el patio enorme y… ¡Cruzando la calle tenemos la playa!
Además de que en verdad es increíblemente hermosa, tener la playa tan cerca era de los placeres más hermosos que estábamos dando.
Agus, Flor y Anita se habían encargado de preparar unas ensaladas con bifes para darnos la bienvenida a las ¡deseadas y amadas! Vacaciones.
Luego de terminar de almorzar… empezó el sorteo por quien lavaba y secaba.
Zafé como una reina.
Hoy le había tocado a Lali y Agos.
Cuando todo y todos estábamos listos, cruzamos para la playa con equipo de mate y bolsos playeros, decididos a disfrutar del hermoso día.
Era increíble que aunque con algunos no nos conozcamos tanto, la buena onda desde el primer momento era increíble, era como si estuviese hablando con amigos de toda la vida, y en una parte era así, pero a Gas y Lali no los conocía tanto (léase como más “N” el “tanto) como por ejemplo a Peter que en realidad era todo muy raro con él, pero tuve la posibilidad de conocerlo un poco más, y ni hablemos de mis amigos de toda la vida y Flor.
Era un placer compartir esto con ellos.
¡Y esto recién comienza!
― Nos quedamos sin agua –comenta Pedro, el cebador de mate en esta ronda que habíamos formado.
― Me cruzo y lleno –digo, sin dudar – así de paso voy al baño –dije divertida y él me regalo una sonrisa.
― ¿Queres que te acompañe? –me pregunta. El resto sigue con la charla como si nada – y llenamos uno más así no tenemos que ir y venir –asiento.
― Dale.
Sin más preámbulos me levante para ponerme mi pareo, pedirle la llave a Agos, y salir en compañía de Peter para la casa.
― Creo que lo mejor de todo esto, además de que vamos a vivir unos quince días juntos –me dice y yo rio - ¡Y que tu cuarto está pegado al mío!
― ¡Tarado! –ríe y me hace sonreír. Hoy tiene la sonrisa más linda que de lo normal.
Tal vez sea porque anda sin remera con su traje de baño.
― Es que estamos a diez pasos de la playa.
― ¡Sin dudas! –Digo, feliz – Me encanta pasar el día en la playa, te juro. ¿Viste que algunas personas pasan cuatro o cinco horas y ya se cansan? –Asiente – yo pasaría todo el día.
― Hay que aprovechar, después en todo el año estas a mil y ni una escapadita podes hacerte… Al menos yo.
― Posta.
Llegamos a la casa, yo le entrego el termo y voy directo al baño. El a la cocina.
― Pau… -grita.
― ¿Qué? – Yo también.
― ¿Sabes dónde está el otro termo? –se ve que se acercó a la puerta del baño porque su voz es más tenue y suave.
― Em... Creo que Lali lo había dejado en el patio cuando nos sentamos hoy temprano – le digo, una vez fuera donde puedo verlo. Me queda mirando y yo levanto una ceja – eso que haces de quedarte mirándome por unos segundos me da miedo –reconozco y se ríe para contagiarme.
― Estoy tan contento de estar acá con vos boluda –sonrío.
― Yo también –le sonrío chiquito, mi cuerpo se apoya en una de las paredes – me divierto mucho con vos –sonríe – y además sos lindo –rio chiquito y el muerde su labio inferior, acercándose un poco.
― Vos sos linda, ¿te puedo confesar algo? –rio y asiento a la vez.
― ¿Qué?
― A veces me cuelgo mirándote –rio chiquito, por la ternura que me causa – te juro boluda.
― Sos mirón. –digo divertida y el ríe.
― Solo te observo… igual no es que sea un pervertido eh –largo una carcajada.
― ¿Me miras la cola? –pregunto y el niega seguidas veces para que riamos juntos.
― ¡Tarada! Me gustan tus expresiones
― ¿Mis expresiones?
― Tus gestos, como te expresas cuando hablas… que vergüenza.
― Ah, estas hasta las manos, loco –lo molesto y él ríe.
― Si, ¿no? –reímos y me acerco a él para abrazarlo y plantar un beso en su mejilla – y no me das bola.
― ¡Ah bue! –Me quejo y él ríe chiquito – Si vos no avanzas nene – me suelto del abrazo y me mira, yo arqueo una ceja - ¡Más vale!
Y de la nada se abalanza a mí, tomándome de mis mejillas y sin dudar une sus labios con los míos, en un beso corto para volver a verme.
Sonrío traviesa.
― ¿Buen avance? –pregunta, divertido.
Me acerco, y esta vez soy yo quien lo besa suave y corto.
― Buen avance – afirmo.

Y sin más, salgo para el patio en busca del bendito termo.

sábado, 4 de marzo de 2017

42

[Ella]

Wow, no puedo creerlo.
Estamos en el día 365 del año y ¿Cuándo fue que paso tan rápido?
Sin dudas, fue bastante intenso, pero puedo decir hoy que aprendí bastante de todo lo que viví. Fue un año bueno, con sus altibajos, pero generalmente, creo que aprendí a disfrutar de cada momento.
Sea bueno o de esos malos que te dan hasta escalofrío recordar.
Desde hace tres años ya es un hecho de que Navidad paso con mi familia, porque a mamá le gusta cocinar para TODA la familia y después quedarnos hasta tarde charlando, riendo, bailando.
Disfrutarnos.
Año nuevo hace tres años consecutivos lo paso con los chicos, en casa de Anita porque sus padres se van con amigos a la costa y nos dejan la casa para nosotros.
Esta vez también nos reunimos en casa de nuestra amiga pero incorporamos a Peter, Flor, Gas y Lali.
Por eso es que ya estoy lookeada y lista esperando a que Pedro me pase a buscar, Gonza precisaba mi auto, y como él me ha hecho favores, yo se lo devuelvo.
Mi celular vibra, avisándome que es un mensaje de whatsapp y era lo que estaba esperando.
“Estoy afuera Pau”
Sonrío.
Cuando le pregunte de si me podía buscar él dijo que si y acá está.

“Voy”
Y sin más, cerré con llave para bajar y encontrarme con su auto, subir del lado del acompañante y verlo.
Su sonrisa y sus ojitos brillosos.
Su camisa color blanca y su jean negro, que ¡mamita querida!
― Hola guapetón –dije divertida y el rio.
― Hey ¿qué te burlas?
― ¡No me burlo! –pero me rio, y parece que sí - ¡En serio tonto! Estas lindo.
― Vos estas linda Paula –dice, después de mirarme tanto como yo lo hice y rio. 
― Bueno, gracias.
Sin más, salimos para casa de Anita que fue quien nos recibió con una gran sonrisa. Ya estaban la mayoría de los chicos sentados en una gran mesa, disfrutando de una picadita que había hecho nuestra amiga.
El clima era de festejo por este gran año que estaba a nada de finalizar, y lo hacíamos todos juntos, ¡con más amigos!
Realmente las horas con ellos eran minutos, y ya nos encontrábamos reunidos, parados, a punto de recibir el año.
― ¡Cinco! –Contamos, como siempre - ¡Cuatro!
La alegría que se vivía era increíble. Particularmente me encantan estas fiestas, las disfruto mucho. De chica siempre disfrutaba de las madrugadas, cuando el abuelo agarraba su acordeón y cantaba, miraba como toda mi familia sonreía, feliz, de comenzar un año nuevo todos juntos. Ahora, crecimos todos, el abuelo ya no está con su acordeón por eso, en las navidades ahora es mi tío quien agarra su guitarra y toca de todo para mantener esa imagen en donde todos sonreímos.
Y lo logramos.
Hoy, aunque hace bastante no comparto años nuevos con mi familia los comparto con ellos, que de alguna manera también lo son.
La familia que elegí.
― ¡Tres!... ¡Dos!... ¡Uno!... ¡Feliz año nuevo! –Gritamos, con sonrisas inmensas.
Chocamos nuestras copas y luego empezamos a repartir abrazos.
― Feliz año bebita –me dice Agos y yo la abrazo fuerte.
Porque las fiestas también me emocionan.
― ¡Feliz años negrita hermosa! – mi amiga de toda la vida, quien me entiende, me apoya, me acompaña y me escucha siempre
― ¡Feliz año negra sucia! –Tomi y su manera de demostrar cariño, su manera de hacerme reír siempre. Creo que la risa es quien te salva de cada caída, y sin duda mi amigo lo sabe.
― Te quiero tanto, feliz año pibito – lo abrazo fuerte y el deja un beso en mi mejilla.
Bastantes abrazos recibo hasta encontrarme con los brazos de Pedro quien antes me murmura:
― Feliz año Pauli –me dice bajito y yo le sonrío. Una de las personas más lindas que conocí este año es él. Más allá de aquellos sentimientos que podamos llegar a sentir, sé que es una gran persona, un gran amigo, un gran compañero.
― Feliz año Peter –sonríe con sus ojitos brillosos y planto un beso sentido en su mejilla.
― Te quiero –murmura y yo simplemente sonrío.
También lo quiero.

02.10 am

Todos estuvimos de acuerdo en no salir, por eso pusimos un poco de música y nos fuimos al patio de la casa de nuestra amiga, el alcohol sigue dando vuelta, y por eso bailamos exageradamente todos y también reímos.
En serio que no me puedo sentir tan feliz, tan bien conmigo misma.
Gente hermosa me rodea y me inspira a estar así, sonriente todo el tiempo.
Lo veo acercarse a mí y yo también me acerco para que me tome de las manos, invitándome a bailar.
― ¿Cómo lo estás pasando? – pregunto, aprovechando cuando le hago dar una vueltita.
― Muy bien –sonreímos – me encanta estar acá, con los chicos… con vos –sonrío, muerta de amor, pero intento no demostrarlo tanto.
― A mí también –murmuro y esta vez él sonríe.
― ¿Con los chicos o conmigo? –pregunta, arqueando una de sus cejas. Yo solo muerdo mi labio inferior.
― Tarado –larga una carcajada – con todos, con vos, con los chicos. Se hizo un re lindo grupo.
― Si, posta. –nos sentamos en unos bancos, a mí me dieron ganas de fumar, a él también.
― Y ahora nos queda Punta –comento – que sin dudas, va a ser el viaje.
― Te juro que necesito estar ya allá –asiento – posta, ahora estoy de vacaciones, pero no es lo mismo estar acá donde estas todo el año que en otro lugar.
― Respiras otro aire, tenes otros horarios –lo veo asentir – lo peor de todo, es que se nos va a pasar volando –digo divertida y el ríe chiquito, asintiendo.
― Siempre pasa, boluda. ¡Una bronca! –rio chiquito.
Suspiro.
― ¿Y ahora cuando comenzas a trabajar?
― Febrero, comienzo con las rondas.
― ¿Nervios? –pregunto y él me mira exagerando miedo, para que largue una carcajada.
― Igual, no va a ser muy distinto a lo que estuve haciendo estos años. Pero ya es distinto, voy a ser titular de pediatría boluda.
― ¡Que orgullo! –me sonríe.
― ¿Me vas a traer a tus hijos?
― Tal vez –sonrío y el frunce su ceño.
― Cuanta confianza –largo una carcajada.
― Obvio que sí, tarado.
Su sonrisa amplia.
― ¿Te puedo confesar algo sin que te enojes? – ahora soy yo la que frunce su ceño.
― Miedo, dale.
― Estar así con vos, charlando, riéndonos –hace una pausa, no dijo nada, pero ya sonrío – me da una pequeña esperanza de que podamos llegar a algo más –me mira, y se me escapa una sonrisa chiquita. Tomo un sorbo de champan porque me ruborizo como lo idiota que soy.
― Ojala –murmuro – al menos no vamos tan rápido como antes –digo y él sonríe.
― ¿Vos decís que lo voy a lograr? –me mira fijo, y yo sonrío.
― ¿El qué?
― Convencerte para volver – lo miro, me encojo de hombros, sonrío chiquito.
Planto un beso en su mejilla y vuelvo a donde está el resto de los chicos.

Yo lo dije, va a tener que remar.

viernes, 3 de marzo de 2017

41

― ¡Hey! – su sonrisa, su felicidad que me hace duplicar la que tengo yo, me abraza y yo no soy capaz de soltarla por al menos cinco segundos.
Sus ojitos brillan, al igual que los míos y la sonrisa se me ensancha cada vez más.
― ¡Felicitaciones! ¡Despues de tanto esfuerzo! – no paro de sonreír y ella ríe chiquito, porque nota mi emoción y me abraza un poquito más.
― ¡Gracias por compartir esto conmigo!
Si, después de tantos años hoy fue el gran día, me reuní junto a mis compañeros y a un montón de directivos para hacerme entrega del Certificado. Los nervios que sentí eran terribles, pero también pude disfrutar, sentir esa ansiedad, tener ese certificado en mano, el cual decía que sí, que lo logre, que después de tanto esfuerzo, al fin, soy Médico Pediatra.
Como un flashback se me aparecieron todos estos años, en como cada hora de estudio, cada enojo con algún profesor o colega, cada hora que no dormí… valía la pena.
Y no hay nada más gratificante que esto, sin duda.
Miro a mi alrededor y me encuentro con aquellas personas que me acompañaron, mucho o poco, desde el principio o en las ultimas instancia, pero lo hicieron, y están acá conmigo, celebrando en esta pequeña quinta, que sin duda lo que más vale la pena es la hermosa piscina que ya algunos disfrutaron de tirarme a la misma en forma de festejo.

03.17 am

― ¡Pepe! – Alarga le “e” y con sus pasos torpes hacia mí, ya me doy cuenta que además de la pileta está disfrutando del alcohol.
Mi risa es más intensa y contagiosa porque la felicidad a causa de todo lo que viví hoy, sumándole al alcohol, me hace reír por todo, y es por eso que la escucho reír.
― ¿Qué onda con Tincho? –ahora ya mi sonrisa no es tan sonrisa pero ella ríe a carcajadas, era obvio que se había dado cuenta de cómo los miraba hace unos minutos, cuando ambos estaban muy divertidos en una charla y yo simplemente intentaba seguir la conversación que tenía con uno de mis primos.
Imposible teniendo a la chica que me gusta con mi compañero y hasta amigo a diez metros.
― Solo buena onda Peter – Golpea suavemente uno de mis hombros, mientras me regala una de sus sonrisas.
Solo muerdo mi labio inferior y sonrío chiquito.
― Aunque no estemos juntos vos y yo –las palabras se arrastraban, mientras yo señalaba el “vos y yo” – vos me gustas ¿sabes? Y quiero que estemos juntos Paula –veo su sonrisa –deja de reírte porque es en serio esto –pero ahora al que se le escapa una carcajada es a mí y ella ríe conmigo.
― Pedro –dice entre risas – bata… batta… ¡BASTA!
No puedo parar de reír, ella se acerca lo suficiente para apoyar su frente en mi pecho, mientras ríe.
― Me duele la panza, basta… ¡Me salió de una!
― Bata de tomar nena – carcajeamos nuevamente
Cuando la risa se me va, le dedico una mirada seria, ella aun no puede parar de reír y unas cuantas sonrisas se me quieren escapar, pero este juego me gusta.
― ¿Qué me miras tanto?
Pero me dedico a no responder por unos segundos.
― ¡¡Pedro!!
Y ahora no puedo evitar reírme chiquito para tomar con mis manos sus mejillas y dejar un beso en su mejilla.
― Solo quería asustarte –confieso y ella muerde su labio inferior.
― Tarado –sonríe - ¿Vamos con el resto?

05.55 am

― Crema del cielo… ñamm – dice, luego de llevarse la cuchara a la boca, exagerando ese “ñamm” que nos hace reír. A mí y al resto de los chicos.
El cielo está un poquito más claro, y nosotros estamos en echados en el pasto mirando el cielo y tomando helado.
Varios de mis amigos se fueron, solo quedamos el grupito que en unos días se va a Punta.
Corre un vientito que por eso nos obliga a buscar algunas mantas, es Flor quien también le busca una guitarra a Gas y él se encarga de tocar algo para nosotros, acompañado de la voz de Lali y Agustín, y creo que no existe un momento más perfecto que este: dos grupos de amigos que se está uniendo para formarse en uno, nos permitimos conocernos con el otro, darnos cuentas como son, y también, darnos el lujo de reírnos y compartir todo juntos.
― ¡Vamos las palmas! –pide Tomi que está apoyado en las piernas de Flor. Son ellos dos quienes empiezan con las palmas y luego todos nos sumamos.
La miro de reojo, y le brillan sus ojitos, aplaude mientras canturrea y a veces sigue comiendo helado. Cuando su mirada choca con la mía, le sonrío chiquito y ella me devuelve el gesto, hasta me guiña el ojo y yo río chiquito.
Para seguir canturreando.

¡De estos momentos hablo!

lunes, 13 de febrero de 2017

40

[Ella]

Nos abrazamos los seis, uno pegado al otro y hacemos una reverencia a nuestro pequeño público que no deja de aplaudir y de sonreír ampliamente.
Nada más lindo que saber que, aunque sean unos treinta minutos esos pequeños que tanto luchan todos los días, pueden darse el lujo de divertirse un ratito, y mucho más lindo y especial si esos causante de risas somos nosotros.
Un grupo de amigos que está a favor de las risas, de la diversión, y que por eso se esfuerza tanto para regalarles un pequeño momentos a estos niños tan valientes.
Veo como padres y algunas enfermeras nos aplauden y nos sonríen con esas sonrisas gratificantes, llenas de “gracias” y un poco que me hacen emocionar.
Al terminar el saludo, lo veo con su sonrisa amplia y como siguen los aplausos se acopla a estos, sonrío, y me es inevitable pensar en que sería lindo volver a compartir vestimenta de payaso.
Cuando los saludos y aplausos terminan, me acerco como siempre a saludar a los pequeños y algunos doctores y enfermeros que siempre nos acompañan.
― Gracias, no sabes todo lo que disfruto ver como mi Lauti ríe a carcajadas, y todo es gracias a ustedes.
― Ellos son quienes nos alientan para que cada viernes estemos dispuestos a sacar nuestra parte payasesca –sonrío y ella lo hace conmigo – Es todo un placer – me abraza un poquito, porque me vio emocionada y ella se emociona conmigo, aunque no conozco ni su nombre se que es una mujer a la cual le toco una vida difícil, y ver como sonríe junto a su hijo, y que nosotros en gran parte somos los causantes, no hay nada más lindo.
Lo veo desde lejos sonriéndome y yo sonrío chiquito y después de saludar una pequeña me acerco a donde esta para saludarlo.
― ¡Hey! ¡Que sorpresa! –sueno más a la payasa Polent que a Paula y aprovecho porque es ella quien se encarga de sacar sonrisas, y funciona con él.
― Literalmente llegue para los aplausos –dice, después de dejar un beso en mi mejilla y largo una carcajada - ¿Cómo estuvo?
― Increíble –sonrío ampliamente – Salgo cargada de una energía hermosa.
― ¡Me imagino! –Sonríe – es hermoso lo que hacen, como para que no sientan todo eso lindo que le devuelven los chicos y sus padres –asiento.
― Además de que todos los viernes venimos, y aunque no queramos, se logra una relación – esta vez lo veo asentir a él con una pequeña sonrisa - ¿Vos? ¿Todo bien?
― Si, vine a buscar unos papeles y cuando me estaba yendo los escuche así que quise ver, pero ya habían terminado –ríe chiquito y yo sonrío. - ¿Estás ocupada?   
― ¿Ahora? – Asiente – Tendría que estar ya en camino, me ocuparon para cubrir una sesiones para un casamiento –él sonríe - ¿Por?
― No, quería invitarte a tomar algo, pero no importa… Yo te dirías que vayas moviendo porque te van a matar –reí divertida.
― Si, mal
― ¡Hey, Pedrito! –llega Tomi junto a Agus y Simón quienes lo saludan con alegría.
― ¿Cómo están? – Él también demuestra alegría y yo solo me limito a sonreír.
― Me encantaría quedarme a charlar con ustedes pero me van a matar –ríen conmigo –Nos vemos chicos –apoyo mi mano en el hombro de Pedro, le dedico una sonrisa chiquita y salgo, sin más.
Camino rápido para cambiarme y sacarme el maquillaje, básicamente convertirme en Paula y dejar a Polent guardada en mi mochila hasta el viernes próximo.
Me cruzo con Anita y Agos, pero les aviso que llego tarde, planto un beso enorme en sus mejillas y vuelvo a salir ahora casi corriendo.
Me quedan algunos minutos, pero seguro hay un tráfico terrible, porque la suerte muy pocas veces está de mi lado.
Doy gracias que tengo el auto cerca de la Clínica, y salgo directo para el estudio donde se van a hacer esas fotos.
***
[Él]

Cierro la puerta de casa y un largo un suspiro que tenia contenido y no sabia hasta el momento, luego voy directo a mi habitación y me saco las zapatillas, para volver a la cocina en busca de agua fresca.
Que placer sentir como el líquido bien frio pasa por mi boca hasta llegar al estómago.
Es cuando suena mi celular que lo busco con la mirada hasta encontrarlo en la mesa del comedor, ni me había dado cuenta que lo había dejado ahí.
Varios mensajes se me presentan en la barra de notificaciones y abro whatsapp, para encontrarme con mensajes en el chat que tengo con Lucia y, sorpresivamente con Paula.
Wow.
Abro primero el que me interesa más, obviamente, el de Paula.
Alzado.
Hey, Peter”
“¿Sigue en pie lo de la invitación?”
“Perdón que no te di mucha bola, sin dudas, llegue diez minutos más tarde”

Reí, y, sin dudas, una de las características que tiene es que es impuntual, siempre.

“¡Pau! Hola”
“Sí, claro que sigue…”
“¿Andas en auto?”

Veo como a los segundos los tics se vuelven celestes y ya está respondiendo.

Si, ando en auto”
“¿Dónde querías ir?”

Muerdo mi labio inferior y una pequeña sonrisa se me escapa.

Pásame a buscar por casa si queres”

Obvio que no le iba a decir aun a donde pensaba ir.

“Estamos juntando. En quince estoy por allá”
“Queda cerca el lugar de tu casa”

Sonrío.

“Buenísimo negri, te espero”

Y sin más, vuelvo a mi habitación para volver a ponerme las zapatillas y cambiarme la remera, me peino un poco con las manos, perfume, y como si nada hubiera pasado, como si no hubiera tenido un ataque muy “minita”, me siento en el sofá, prendo el tele, y espero.
Cuando son 20.03 me llega un mensaje de ella que está esperándome afuera y sin más, salgo de casa, para encontrarme con ella apoyada en su auto mirándome con una pequeña sonrisa.
― Hey –dice y yo sonrío. Ella y su forma de saludar.
― Hola – Yo y mi forma de saludar.
― Te toca manejar a vos –sonríe divertida.
― ¿A si? –pregunto curioso.
― Vos sos quien sabe a dónde vamos –asiento y me abre la puerta del conductor, invitándome.
Solo rio, y me siento, cerrando la puerta después.
Espero a que suba para limitarme a mirarla y que inevitablemente se me escape una sonrisa.
Sin decir nada, enciendo el auto y salimos.
Es ella quien se encarga de poner música y de canturrear alguna que otra canciones mientras yo solamente me concentro en el camino y en escucharla, aunque no lo haga muy bien, me divierto a su par.
― Hemos llegado a destino –digo con voz de locutor, claramente que no me salió, y por eso ella ríe un poquito.
― Menos mal que traje buzo –dice y yo elevo una ceja.
― ¿Qué onda? ¿Tenes 82 años? –pregunto con una sonrisa divertida y ella vuelve a reír.
― No, pero en la costanera siempre hace frio nene – le sonrío.
Es hermosa.
En realidad la noche estaba linda, no hacia una gota de frio, por eso es que decidí venir a este lugar además de que era hermoso y había bastante tranquilidad.
― ¿Tomamos una birrita? –le pregunto y me mira divertida, lo que me hace largar una carcajada.
― Dale – sonríe – pero un porrón chiquito –asiento.
Y sin más voy aquel parador, para comprar y volver a donde estaba ella: ya apoyada en las barandas que dan al río.
― Toda tuya –le entrego el porrón y ella me regala una sonrisa y un pequeño “gracias”.
― Hacia años no venía acá – comenta, luego de tomar un sorbo de su cerveza.
― Yo siempre venia de chico…Y como hacía mucho que quería venir, bueno, se me ocurrió –le digo, con una pequeña sonrisa y ella asiente.
― Nunca tuve un lugar específico en donde decís: “acá venia siempre con mis viejos de chica”, te juro –reí. 
― Nosotros todos los domingos era fija venir acá, y si estaba medio feo o hacia frio íbamos a una casa de té y… ¡me pedía una torta boluda! – Ella ríe – era la mejor torta del mundo, te juro
― Ya era como que te veían y te apodaban como “el chico de la torta de chocolate” –largue una carcajada.
― Más o menos así –reímos – de chico amaba el chocolate, así estaba también –reímos –era como una bola  
― Bueno, yo tenía bucles uno pegado del otro, hasta hace unos pocos años atrás –rio
― Por favor, quiero ver eso –la escucho reír
― Es un pasado muy oscuro la verdad.
― ¡Exagerada! –Largamos una carcajada – seguro te quedaban re lindos los rulos.
― Ay no Peter, te juro que no –reí – mira que yo de verdad estoy conforme con mi cuerpo y todo, pero los rulos no
― ¿Me vas a mostrar una foto? –mostré mi voz tierna y ella negó varias veces.
― Si vos me mostras una tuya de chiquito, si –sonrío y asiento.
― Trato hecho –extiendo mi mano para que ella extienda la suya y cerremos trato entre sonrisas.
Un suspiro enorme se le escapa y yo no paro de sonreírle, tengo que terminar con estas sonrisitas, por dios, re denso que digas “ah” y ya te estén sonriendo.
Pedro cálmate.
Si, como no.
Veo que me mira entre divertida y confundida… ¿Es que dije algo en voz alta? ¡La puta madre!
― ¿Pasa algo? –pregunta divertida.
― No…-digo, un tanto tímido - ¿Por? –ahora con miedo.
Me la mande, me la re mande.
― Es que revoleaste los ojos –dice con una sonrisa y ríe chiquito.
¡¡PEDRO!!
― Ah no –frunce su ceño, obvio que esa respuesta no convence a nadie, gil. Suspiro – es que me estaba hablando a mí mismo, y bueno, tuve esa reacción –largo una carcajada que me hizo contagiar una a mí.
― ¿Posta? –pregunta divertida y yo asiento. Quede como el más idiota del mundo.
― Bueno si, la idea es que no te des cuenta de que soy un psicópata, pero si… tengo conversaciones conmigo mismo – ríe fuerte y apoya una mano en mi hombro. Muerdo mi labio inferior, un poco incómodo, no sé si se está riendo porque piensa que soy un idiota o porque le parece realmente divertido que le confiese esto.
 ― Nunca pensé que me ibas a decir esto –dice, una vez calmada – perdón si te hice sentir incomodo… para que te sientas mejor yo también me hablo a mí misma, me reto, me aliento, todo –sonrío.
No para de hacerme sentir bien.
― Pensé que pensabas que era un idiota… aunque puede que lo pienses igual –ella ríe chiquito.
― No me pareces un idiota Peter –su voz tan dulce – al contrario… me haces reír muchísimo-le sonrío- no puedo creer que tu ex novia te haya rechazado –muerdo mi labio inferior un poco incómodo y desvió la mirada.
Veo como se tapa la boca, al parecer arrepentida de lo que dijo y yo sonrío chiquito, ahora si totalmente incómodo.
― Perdón –murmura y yo le niego y vuelvo a sonreír – muchas veces mi otro yo me reta porque soy de hablar sin parar, y pasan estas cosas.
― Esta todo bien Pau –le sonrío e intento ponerme serio, porque ella se la busco, me dio el pie justo para aclararle – ya no pienso en Vanesa, creo que por fin logre cerrar esa etapa –la veo asentir – Y por eso estoy acá con vos, porque se que te hice mal, y porque me encantaría pasar más momentos como este con vos, conocernos, y poder charlar de cosas importante como no, y contarte de la tremenda torta que me comía todos los domingos cuando era chico –la escucho reír y yo solo sonrío.
La oigo suspirar y ver como muerde su labio inferior.
― Un día de estos tenemos que volver para probar esa torta –vuelvo a sonreír ampliamente y asiento.


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lunes, 23 de enero de 2017

39

[Pedro]

Veo como levanta una de sus cejas, y muerdo mi labio inferior, un tanto nervioso.
Está usando un short de jean cortito con una remera color blanca que ella misma, seguramente, se encargó de hacerle un nudo y es por eso que se puede ver un poquito su panza.
Esta descalza y su cabello está recogido en un rodete.
Me mira, y se apoya en la puerta.
― ¿Qué haces acá? –dice, un poco molesta. Tal vez por el horario, ocho y media de la noche, y a mí solo se me ocurre venir a casa de ella sin avisar, sabiendo muy bien como están las cosas entre nosotros.
Pero esa es la respuesta a su pregunta.
― Ya sé que no queres saber nada conmigo, y ya sé que vine sin avisar, puede que me re mande, y te pido perdón por eso y por todo. Pero yo si quiero hablar, quiero que me escuches y aunque sé que no va a solucionar nada, me encantaría aclararte las cosas. Paula –suspira – al menos déjame hablar.
Muerde su labio inferior, y asiente, abriendo del todo la puerta para que pueda pasar.
― No me gusta que vengas sin avisar. –me dice seria y yo asiento.
― Sé que si te aviso no ibas a querer hablar.
― Me conoces bastante al parecer – rueda sus ojos y yo no soy capaz de decir algo - ¿Qué es lo que me queres decir? –pregunta, después de unos segundos. Ella se encuentra sentada en uno de sus sillones, y yo, para sentirme más cómodo, me siento en otro que está enfrente al que se encuentra ella.
― Quería pedirte perdón, pero esta vez posta. Sé que cuando lo hice termine de arruinar todo, y te juro que después me di cuenta.
― Estabas en pedo, es lógico.
― Pero sabía que lo estaba, y en vez de irme para mi casa fui a buscarte –rio, me siento un pelotudo – Perdón en serio –murmuro, después de varios segundos – no sabía que todo esto con Vanesa iba a ser tan intenso, ni siquiera sé porque te pedí un consejo, ¿Quién se le ocurre llamar a la piba con la que tenes algo a ver qué opina de hablar con su ex? –muerdo mi labio inferior y ella ríe – soy un idiota.
― Supongo que en ese momento tenías bastante confianza conmigo y bueno… no sé. Pero eso realmente no me molesto Pedro –toma una pausa para mirarme – sabia en la situación que te encontrabas, sabía que esa chica es muy importante para vos, y me pareció bien que vayas hablar, posta.
No puedo creer que esta mujer sea real.
― Pero… -continuó- en el momento que te apareciste ahí, que me agarraste desprevenida y… ¿Qué pensabas Pedro? En serio boludo –la veo sonreír con indignación.
Muerdo mi labio inferior, tratando de que los nervios no me invadan. Y decidido, intento explicarle todo lo que paso aquella noche.
― Sali de lo de Vanesa convencido en que no tenía que volver a mi casa, me había dado cuenta de que ya era una etapa cerrada, de que ya las cosas no eran como antes, y… aunque si, el reencontrarme con ella me revoluciono cada parte de mi cuerpo, esa noche, te juro que me di cuenta que ya estaba.
― ¿Y saliste a buscarme? –frunce su ceño.
Solo asiento, porque me siento humillado, me siento un idiota, y lo soy… no dejo de serlo.
Estoy enfrente a una mujer que humille primero y que no se merecía nada de esto, aunque no hayamos llegado a algo serio, pero Paula es una gran mujer, se nota a millas, y como me dijo aquella noche, ella, como toda mujer, quiere ser respetada.
Yo, inconscientemente, no supe hacerlo.
― Perdón, en serio… no sé más que decir. No sé qué hacer para hacer sentirte mejor.
Ella me mira un momento, y suspira.
― Esta bien Pedro, en serio. Yo estoy bien – la miro, dudando de su palabra – admito que me enojo muchísimo… yo no soy de enojarme, pero todo tiene un límite, y no me gusto, no me gusto que de alguna manera juegues conmigo. Yo no estoy para estar con alguien transitoriamente, si me queres, quereme bien, si lo dudas, bueno… Pero aléjate –me mira y asiento.
Es increíble, es tan real, tan ella.
― Entiendo –murmuro y fijo mis ojos en los de ella – Gracias por escucharme –sonrío chiquito.
Ella sonríe.
Me había olvidado de lo linda que es esa sonrisa.
¿Y ahora?
― ¿Entonces? –Pregunto y veo como levanta una de sus cejas - ¿Está todo bien entre nosotros? - Ella ríe chiquito – prometo quererte bien – sonrío.
― ¿Y qué vas hacer para quererme bien?
¡¡¡Para de sonreír como un idiota!!!
― ¿Te acordas de aquella charla que tuvimos en la plaza? –ella sonríe.
― Han pasado 84 años – dice, divertida… acordándose de aquel MEME que han hecho con la anciana del Titanic y yo largo una carcajada que logra contagiarla a ella.
Extrañe tanto reírme junto a ella.
― Te invito a comenzar todo de nuevo, despacio –me mira – conocernos el uno al otro, compartir charlas entre mates… conocernos mejor. Para que salgan mejor las cosas –relamo mis labios, un tanto nervioso.
Si, sigo nervioso.
― Esta bien –dice ella, después de unos segundos – Dale –sonríe, y no puedo no sonreír.
Estrecho mi mano para que ella ría divertida y estreche la suya y “cerrar trato”
Sin parar de reírnos.

***



jueves, 19 de enero de 2017

38

Despues de veinte minutos de viaje en bondi, toco la chicharra para que frene, ya estaba cerca del lugar que tenía que bajar, y el colectivero, llegando a la parada, freno el móvil, y yo, junto a tres personas más, baje.
Me encontraba a una cuadra, así que, después de caminarla, llegue.
Un montón de madres esperaban por sus hijos, yo no esperaba a mi hijo, pero si a mi sobrina: Pilar.
Observe como estaban en grupitos y se podía escuchar presumir a éstas por los logros o rebeldías de sus niños.
Es tan raro el mundo de “Las madres”
Principalmente por ese grupo de whatsapp que tienen para “tenerse al tanto”, que, según Delfina, lo que peor que te puede pasar es estar en grupo de madres de jardín.
Pobre de ella.
Estoy completamente segura que el día de mañana al ser madre también voy a quejarme por estos grupos, pero, son etapas.
También hay padres esperando por sus hijos, o quizás tíos, o novios de la madre, pero ellos no se encuentran en grupitos charlando, prefieren estar solos, mirando su celular al tanto de la hora, o quizás hablando por teléfono. Vieron que los padres son muy diferentes de las madres.
Apuesto a que no hay hombres en esos grupos de whatsapp, o tal vez sí, pero valga la redundancia.
Y llega.
La verdad, no me sorprende.
Pero él al verme un poco sí. Eleva una de sus cejas y sonríe.
Intento hacerme la idiota para que no se acerque, pero ya es tarde y veo como camina para donde estoy yo.
Suspiro y sonrío, solo porque quiero ser amable.
Hay mucha gente.
― Hola – me sonríe pequeño. Sus ojos están cubiertos por los lentes de sol que está usando y ¡Dios! Le quedan muy bien. Planta un beso en mi mejilla – Que raro encontrarte por acá.
Y esta vez, no sonrío amable. Es forzada mi sonrisa.
― Bueno, a vos también. No sos padre, o eso creo –sonrío chiquito y él ríe, aunque no quiere.
― No – sonríe - ¿Cómo estás?
― Bien. Hoy toca día de tía-sobrina. Así que feliz –él sonríe, esta vez con una sonrisa verdadera, como la mía de hace un ratito - ¿A vos también te toca?
― Solo por un ratito. Flor estaba complicada para buscarla, y bueno…
― Ya sos casi como el padre de Uschi –sonrío – en serio… por lo que cuenta Flor, estas más presente vos que el padre –él asiente un poco dubitativo.
― Es muy fuerte el papel de padre –ríe- pero si comparamos, sin duda. Me da lástima, que se yo.
― Si, ni hablar. Pero bueno… por lo menos te tiene como tío postizo que la consiente.
Sonríe, sonrío.
Veo mi celular fijando la hora, todavía faltaban cinco minutos para ser la cinco.
¡¡¡Que eterno!!!
― Habría –comienza y yo lo miro. Suspiro- ¿Alguna posibilidad de…?
― Creo que no es el momento. –Asiente – tampoco… me interesa, perdón
― ¿Por qué? –murmura y yo lo miro.
― En serio –le sonrío- No ahora – Asiente.
Escucho como suspira y una sonrisa se me transforma al ver como se abren las puertas y ella ya está buscándome con la mirada. Levanto un brazo en son de saludo y me acerco.
Veo como le comenta que soy yo su tía a una de sus maestras, y después de saludarla, sale corriendo hacia mí.
― ¡Tía! –grita con emoción y yo la envuelvo en mis brazos para alzarla y llenarla de besos en su mejilla.
― ¡Hola mi amor! –Me sonríe y corre un mechón de pelo de mi cara - ¿Cómo estás?
― Re contenta porque me viniste a buscar –le sonrío, muerta de amor. –Tía –y sé que por su tono de voz me va a preguntar algo.
― ¿Qué paso?
― ¿Podemos invitar a Uschi? ¿No vino Flor? –dijo, observando a su alrededor - ¡Ah, esta Pepe! –Sonríe feliz y yo asiento con una pequeña sonrisa - ¿Podemos? ¿Podemos?
― No sé gordi, tal vez Uschi tiene que ir con su mamá –ella me hace puchero y yo sonrío.
― Pero ella me dijo que podía, hasta trajo las barbies para jugar.
― ¡Son tremendas!
Y ahí se acerca la pequeña agarrada de la mano de Pedro, mientras él le lleva su mochilita y hablan muy entretenidos, y cuando me ve, sonríe ampliamente, seguramente mira al mayor para poder saludarme y le asiente, sonriente.
Entonces, la vemos correr hacia donde estábamos nosotras.
― ¡Pauli! –y me abraza, yo dejo un beso sentido en su mejillita.
― ¡Hola hermosa!
También se acerca Pedro, y es Pili quien lo saluda con un gran entusiasmo.
 ― Pepe ¿o no que vos la dejas a Uschi venir con nosotras? –y el frunce el ceño y sonríe chiquito.
― Siiii, ¡Dale tío!
― Tu mamá no me dijo nada Us –y ella hace pucherito. Está confirmado que es estrategias de las dos para convencer. Y un poco que lo logran – Aparte Pili se va con Pau y por ahí no puede –me mira
― En realidad yo no tengo problema – y bueno, ahí fue cuando ellas festejaron a más no poder y nosotros no pudimos aguantar la risa – Igual, tendríamos que preguntarle a Flor –él asiente y ya tiene teléfono en mano, para que se lo pase a la hija de nuestra amiga y sea ella misma quien hable con su madre.
Despues de utilizar todas las estrategias para convencer a nuestra amiga, y que obviamente lo logre, le pasó el teléfono a Pedro para que siga hablando con ella.
― ¡Me dijo que si! ¡Me dijo que si! –y las vi saltando.
― ¡Siii! –Festejo Pili – Podemos hacer una chocolatada para los cuatro, ¿no tía?
Y lo veo a Pedro, que justo corto la llamada con Flor.
― Las llevo si queres –me dice y yo asiento. Con dos pibitas en el bondi, cuando Pedro nos podía llevar.
¡Obvio que iba a decir que sí!
― Dale
Fue así que salimos para casa, él manejando y yo de copiloto.
Pili y Uschi atrás, como dos loritos que no paran nunca, y un poco que me hacían sonreír con sus ocurrencias
Cuando llegamos, un suspiro se me escapo, y sonreí.
¡Al fin!
― Bueno –comienzo y le dirijo una mirada – Gracias por el taxi –sonríe y también lo hago un poco.
― No, de nada… La pasó a buscar alrededor de las siete y media ¿sí?
― Dale, no hay problema ¿Vamos chicas?
― ¿Pepe no baja? – Pregunta Pili y yo muerdo mi labio inferior
― ¡Dale tío! Vamos hacer una chocolatada para los cuatro.
― Tengo que hacer un par de cosas, pero paso un ratito antes y jugamos ¿dale? – las nenas festejan. Yo no tanto.
― Bueno, ¡Vamos locas! –les dije con alegría, ya sacándome el cinturón de seguridad y bajando.
Pedro también bajo, pero para abrirles a las nenas y cuidarlas de la calle.
― Paso en un rato a buscarla –me dice y yo asiento con una pequeña sonrisa.
― Dale. Gracias por traernos – Y él sonríe.
― No es nada.

Salgo con una bandeja repleta de golosinas y cosas ricas para que ellas reaccionen de la mejor forma:
― ¡WOOWW! –dicen las dos y yo rio divertida.
― Vamos a quedar como dos bolitas gigantes –dice Pili y vuelvo a reír.
― ¡Que rico Pauli! –dice esta vez Uschi, mientras come uno de los malvavisco.
― Igual me tienen que convidar hey –y ellas ríen divertidas. Es Pili quien se acerca abrazarme y plantar un beso en mi mejilla en forma de agradecimiento, y luego se acopla Uschi.
Ya no pido más.
Me quedo con ellas mientras comen y toman su chocolatada, me incluyen en su charla de niñas y yo me siento una más, sacando esta misma de adentro.
Luego, cuando ellas deciden jugar a “ser amigas grandes con hijitos” yo decido en terminar algunas cosas de la facultad, pero con una gran condición: ¡Ser la chica de las bebidas ricas!
Ellas, y sus ocurrencias.

Es cuando me encuentro recostada en el sofá leyendo (y las chicas en mi cuarto ahora jugando con sus barbies) que escucho el timbre del portero y, con mucha pereza, me levanto para atender.
― ¿Hola?
― Pau, soy yo
Escucho su voz y ahí caigo que la tarde se pasó enseguida y ya vino a buscar a Úrsula.
― Fíjate si abre – aprieto la perilla y escucho el chillido.
¡Por suerte no tengo que bajar!
―Sí, ahí subo.
Vuelvo al sofá, aunque sé que está subiendo, y me quedo ahí sentada, escuchando reír a Pili y Uschi. Tienen una amistad tan linda, tan verdadera, son tan unidas, aunque es obvio que deben surgir algunas peleítas de nenas de cinco años, pero da igual, porque no paran de crecer juntas, y eso las vuelve más unidas.
Ahora escucho tres golpes suaves en mi puerta y decidida, abro la puerta, para encontrarme con un Pedro y su pelo todo revuelto, sus ojitos chinitos y una sonrisa pequeña.
― Hola –sonrío chiquito y el besa mi mejilla – Pasa.
El entra, observando mi departamento como si no hubiera venido antes, para luego, mirarme a mí.
― ¿Todo bien? – Pregunta casual y yo asiento.
― Si, ¿vos? – y el que asiente ahora es él.
― Con calor, esta terrible afuera. Acá si está lindo –sonrío y asiento.
― ¡Él es mi salvador! – digo con entusiasmo, señalando el aire acondicionado y el ríe pequeño.
― ¿Uschi? –Pregunta - ¿cómo se portó? Tengo que darle el parte de comportamiento a la madre –dice divertido y yo sonrío.
― ¡Que pesada! –Lo escucho reír- se portan re bien las dos, están re entretenidas jugando en mi habitación –sonríe – las escuchaba desde acá, y tienen una amistad tan linda, aunque son chiquitas todavía, pero se nota que son re unidas.
― Posta que si –asiente- yo ya las veo de grande, siguiendo unidas como siempre –sonrío.
― Seguramente.
Un silencio se formó y se sigue escuchando las locuras de las más pequeñas, están tan locas, son tan lindas que me hace sonreír y cuando es mi sobrina que sale con una de sus locuras, no puedo aguantar mi risa y él tampoco, un poco contagiado por mí.
― ¡Son tremendas! –me dice y yo no puedo parar de reírme.
Amo muchísimo a Pilar.
― ¿Queres tomar algo? – recién me doy cuenta de que no le ofrecí nada.
― Me encantaría, pero tengo que devolver a Urs –dice, un poco apenado y yo solo asiento. Tal vez estaba bien las cosas así, tal vez no era necesario todo esto.
― Dale, ahí la llamo. – y voy directo a mi habitación.
Odio que me sonría tanto.
Cuando vuelvo ahora con las dos niñas, ellas al verlo lo reciben con alegría, invitándolo a jugar con ellas, como había dicho hace un par de horas. Me mira de reojo y simplemente me hago la boluda.
― Mamá nos está esperando Us –dice un poco apenado – me dijo que tienen el cumple de la abuela.
― Pero vos dijiste que venias un ratito antes para jugar con nosotras Pepe –dice Pili. Yo solo muerdo mi labio inferior.
― Si, lo se linda, pero Flor está esperando a Uschi –acaricia una de sus mejillas – pero otro día les prometo que juego con ustedes.
Te encanta jugar. Jugar con la dignidad del otro.
― Dale Pili, despedite de Uschi así puede ir a lo de su abuelita –ella asiente y veo como se acerca para abrazar a la otra pequeña, y muero de ternura al ver a dos seres pequeños abrazándose.
Luego deja un pequeño beso en la mejilla de Pedro para volver a mí y que le sonría. Es tan buena, otra nena podría haber hecho un berrinche enorme, pero ella no, solo se puso un poquito triste porque quería seguir jugando.
Con algunos besos y abrazos de parte de su tía se le iba a pasar.
― Bueno, nos vemos Pau – es pedro quien apoya su mejilla en la mía en forma de saludo y yo solo asiento con una pequeña sonrisa.
― Dale –me acerco a Us y me agacho para que ella me abrace un poquito –nos vemos reina –beso su mejillita – mándale un saludo a mami y un “feliz cumple” a la abu ¿sí?
― Te quiero Paulis –sonrío y muerdo mi labio inferior.
― Yo a vos mi amor –otro pequeño abrazo y ella le agarra la mano a Pedro para irse por aquella puerta principal de casa.
La miro divertida, ella ya identifica esa mirada, por eso se tapa la cara con sus dos manos y rio un poquito.
― ¡Uno! –ella ríe chiquito y me hace tan bien - ¡Dos! – ríe más fuerte y esta vez se abraza su cuerpo. La miro, preparada para llenarla de cosquillas - ¡Tres!
― ¡Noooo! –grita entre risas y yo rio con ella.
No me cuesta atraparla para llevarla a mi habitación, dejarla en mi cama y comenzar con las cosquillas y los infinitos besos en su pancita.

jueves, 11 de agosto de 2016

37

[Ella]

― Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está – se la escucha canturrear y me es inevitable sonreír detrás de aquel árbol.
El mismo que me vio jugar a las escondidas con los dos que conforman la ronda junto a la más pequeña: mis amados hermanos, a los cuales volví loco, tanto como ahora nos vuelve locos Pilar.
Pobre de ellos, no tienen paz.
Es sábado y hoy almuerce con ellos y con mamá y papá, los cuales ya están disfrutando su merecida e infaltable siesta, yo, mientras que espero el mensaje de Flor, disfruto de mi sobrina y de mis hermanos.
¿Lobo estás? – Esta vez gritan fuerte los tres y yo rio un poquito.
― ¡Si, acá estoy! Y vine a comer a besos panzas de niñas – salgo corriendo en busca de ella que al instante sale corriendo, entre risas, y cuando la atrapo, caemos las dos al pasto para que yo me encargue de hacerle cosquillas por toda su pancita.
― ¡Tía! –se queja, una vez que la libero de mis cosquillas y yo no paro de reír. Me volteo, para ver a mis dos hermanos viéndonos en la otra punta del patio, sentados como coligue y haciendo caras tristes.
― ¿Qué hacen? –pregunto divertida. Pili se incorpora para ver mejor a su mamá y tío.
― ¿Qué somos nosotros? ¿Nada? – habla Gonza y yo sonrío.
La miro a Pili, y sin dudar nos dirigimos a donde están ellos y empezamos hacerles cosquillas.
Lo que termino en una guerra.
― ¡Basta ya! –dice Pilar y nosotros reímos.
― ¡Que mal que se portan eh! –me quejo y la más pequeña ríe.
― ¿Jugamos a la mancha ahora tía? –me dice con su voz tierna y yo sonrío.
― Me tengo que ir peque –beso su mejilla -  pero mira con la cara de “yo quiero jugar” te mira el tío – río junto a mi hermana, mientras Gonza más o menos que me asesina con la mirada, para después sonreírle a mi ahijada.
Antes de que se vayan a jugar yo le pido a la más pequeña que me regale uno de sus abrazos eternamente sanadores, luego, me despido de mi hermano y es Delfi quien me acompaña hasta la puerta.
― Déjales un beso a los viejos –le digo, sonriente y ella asiente, también con una sonrisa.
― ¿Te vas a ver al chongui? –pregunta divertida y yo niego, riendo chiquito.
― ¿Qué chongui? –y ella ríe.
― No sé, tal vez tenes alguno y yo no estoy enterada… como hace rato que no me contas nada de tu vida –ruedo mis ojos y muerdo mi labio inferior. Ella ríe chiquito
― Mañana me encargo yo de buscarla a Pili al colegio, y después de que salgas del trabajo te quedas a tomar unos mates –ella sonríe, y plantea un beso en mi mejilla.
― Te quiero pendeja de mierda –esta vez la que ríe soy yo.
― Nos vemos Pepita

***

Eleva una ceja y yo asiento, sin poder ocultar mi bronca.
Esta vez ya fue mucho.
― ¿Qué onda? –pregunta ella, que está enfrente mío sin poder creerlo.
Largo un gran suspiro.
― No sé.

[FlashBack]
Recibí un abrazo de Tomi, para que yo abrace a Agos, y que se forme una rondita de nosotros seis, para que con nuestras manos que teníamos nuestra botella de cerveza, choquemos en forma de brindis al medio de la ronda y que, al estar más de uno un poco borracho, gritemos y riamos.
Festejando nuestra amistad.
― ¡Gatossssss! –grita Simón y más de uno ríe.
― ¡Noooo! ¡Boludos! – Esta vez grita Agos - ¡Escuchen que temón!  
― ¡Uuuuuju!
― Si vos no podes dormirte, porque voy a dormir yo… -canturreamos a los gritos todos juntos, en ronda y le sumamos unos saltitos- ¡Ándate a dormir vos! Yo quiero estar de la cabeza, poder tomarme una cerveza, emborrachar mi corazón…
Y ya no nos paraba nadie
Cuando los vimos al resto de los chicos, obviamente que se sumaron a nosotros para esta vez, bailar y divertirnos sin parar.
Y aunque faltaba él, la estaba pasando bien.
Es más, creo que es mejor que no este.
― ¡Me estoy meando! –Le murmuro a Agos y ella ríe divertida – ahora vuelvo –esta vez la veo asentir, dejo un beso en su mejilla y voy en busca de aquellos baños, que de paso… ni idea donde están.
Sumémosle que esta llenísimo esto, y que además, es gigante.
Bien.
Veo a una chica sentada en uno de los sillones y me acerco para preguntarle, cuando me dice, como puede (está peor que todos nosotros juntos) rio un poquito, le agradezco y sigo por donde ella me indica.
No confiando mucho en lo que me dice, pero ¿Qué más da?
Al fin encuentro el destino, y obviamente, tengo que esperar algunos minutos, con la excusa de que tengo “cistitis” me dejan pasar un poco antes, y no puedo evitar reírme de mi misma.
Bien. ¡Ahora encontrar a los chicos!
Es cuando salgo del baño que me agarran del brazo y grito del instinto, me apoyan bruscamente en una de las paredes y me encuentro con él.
¿En serio es él? Al parecer lo llame con mi pensamiento.
Mierda, Pedro.
― ¿Qué haces? –atino a decir. Confundida, hasta un poco agresiva.
¿Qué hace acá?
¿Por qué se comportó así?
Veo sus ojos brillosos, tristes y creo entender todo.
JA.
Fija sus ojos en los míos, intentando que yo también lo mire, pero por ahora, intento escaparme y salir en busca de mis amigos.
Cuando siento que cada vez está más cerca, a punto de besarme logro apartarme del todo.
― ¿Qué haces Pedro? – esta vez sí sueno brusca. Niego mil veces, indignada.
― Vanesa me dijo que no… que no podía –su voz se quiebra. Yo elevo una ceja.
― ¿Y yo soy tu premio consuelo? –rio irónicamente.
― No… sabes que no. Yo solo… yo solo vine a
― ¿Pensabas que iba a ser así como si nada? ¿Pensabas que después de que tu ex te vuelva a rechazar, ibas a volver a mí y yo feliz? Pedro –lo miro fijamente y quiero llorar de la bronca que siento – Conmigo no jugas ¿ok? Yo puedo mostrarme una boluda, hasta puedo aconsejarte de que vayas hablar con tu ex, pero se cómo realmente son las cosas y yo no quiero estar con un flaco así como vos… -niego seguidas veces – Que al ser rechazo viene y me busca. No quiero ser una segunda opción ¿entendes? Y me dirás orgullosa de mierda, pero soy mujer… Y me quiero respetar, y que me respeten como tal.
Lo veo asentir lentamente.
― Perdón.
Rio chiquito irónicamente y me voy, me alejo de él.
Un gran suspiro se me escapa e intento que no me afecte demasiado, al menos ahora, que estoy pasando, hasta este momento, una noche híper divertida con amigos.
― ¡Hey! – me para alguien y veo que es Shimo. Sonrío, feliz de que sea él - ¿Dónde estabas nena? –ríe y lo abrazo un poquito.
― ¿Ustedes donde estaban? No los encontraba –él ríe exageradamente y besa mi mejilla.
― ¿Viste quien llego? Te estaba buscando – Veo que esta bailando con Lali y Gas, rodeo mis ojos y mi amigo eleva una ceja
― Si, me lo cruce en la salida del baño… ¿Viste? –señalo con mi dedo índice a una parejita que esta apartada de todo, como si nadie existiera.
Flor y Tomi.
Sonrío, feliz.
― Me parece que tu amiga es una histérica, boluda –y rio divertida.
― Esta bien, me parece perfecto que se haga desear un poco.
― Y si, alguien tiene que hacer lo que vos no haces – Automáticamente mi boca se transforma en una O gigante y le pego en uno de sus hombros.
Él ríe a carcajadas.
En eso llegan Agos y Anita que se unen a nosotros y sin perder más tiempo empezamos a bailar aquella canción divertida.
Disfrutando de lo que queda de la noche.
[Fin FlashBack]

Me mira atentamente, como sin poder creer lo que le cuento.
Es obvio que no sabía nada hasta el momento y creo que se encuentra igual de indignada que yo en el momento.
― Posta que no sabía nada Pau –se muerde su labio inferior – si hubiera sabido directamente lo freno cuando me pregunto por vos –rodea sus ojos y yo rio chiquito.
― Creo que estaba bastante en pedo igual –ella asiente.
― Pero no es justificativo para la pelotudez que hizo –niego seguidas veces - ¿Y ahora qué? –elevo una ceja.
― ¿Ahora que, qué? –digo, con una pequeña sonrisa – yo no quiero nada con él Flor – la veo asentir – Es re buen pibe, y tal vez exagere un poco –rio- pero tengo un orgullo de la puta madre.
― Ni te pidió perdón.
― Si, pero creo que lo hizo porque le di miedo –larga una carcajada y yo me contagio.
― Sos bravita Polet
― Es que no me enojo nunca… pero hay un límite, digamos –ella asiente.
― ¡Obvio! Esta vez te apoyo a vos, mil veces –le sonrío- real que si me hacen algo así, puedo llegar a reaccionar peor –largo una carcajada.
― ¡Y la bravita soy yo! –Ríe conmigo –Che, ¿Y qué onda con Tomi? Los vimos ahí los dos muy histeriquitos –ríe
Larga un suspiro… Y no se necesitan más palabras.
Un suspiro ENORME se me escapa al llegar a casa.
Automáticamente me saco mis zapatillas, dejo mi cartera en uno de los sillones y voy directo a la cocina.
Abro la heladera y sonrío. Sabía que me estaba esperando una rica ensalada, agarro también una botellita de agua y me dirijo al living.
También prendo el televisor, y encuentro los Simpsons, típico de domingo.
Me encuentro tranquila, con la mente en paz, aunque no dejo de pensar en Pedro y en como de un día para el otro cambiaron las cosas, en que me hubiera gustado conocerlo más de esa forma que veníamos conociéndonos, en que sé que es una muy buena persona, pero también se dé su confusión con todo lo que paso con ex novia… y es entendible.
Hasta ahí entiendo todo, hasta fui capaz de dejarle libre el camino para que él decida hacer lo que sienta, ¡le recomendé que vaya hablar con esta chica! Aunque en un momento me sentí incomoda, hasta un poco mal por la situación en la que me puso.
Pero él no fue capaz de entenderme a mí, no fue capaz de respetarme, no fue capaz de admitir o darme a entender con más claridad de que esa simple charla que iba a tener, para él no iba a ser tan simple.
Y aunque insiste en que responda su llamado, bloqueo el celular, y vuelvo a los Simpsons.
Y a mí ensalada.


***