— ¡Loca de mierda! –me grita y causa más risa de mi parte.
— ¿Cómo estas Flora? – la hago pasar, para que al fin cierre la puerta, y que caminemos juntas.
— Bien, todo bien… el tráfico que hay boluda, menos mal que salí como media hora antes a buscar a Uschi, no llegaba si no –le sonrío.
— Es la hora pico –ella asiente, y vemos como Agos y Uschi se acercan de la mano con el equipo de mate.
— Mami, Agos me dijo que podía tomar mate con ustedes –dice con una sonrisa amplia y es su mamá quien niega seguidas veces.
— ¡Te odio! –le modula a Agos y ella ríe divertida.
— Igual yo te dije que después cuando este un poquito más frio… ahora si tomas te vas a quemar la lengua y vas a hablar todo así –entonces saca su lengua y habla con esta fuera, causando las risas de la más pequeña (y nuestras sonrisas) - ¡Florcita! –y ahí es cuando se da cuenta que no saludo a su amiga, entonces deja todo en la mesa para ir a saludarla, y abrazarla.
— Ah menos mal, ya sé que Úrsula es más importante que yo, pero al menos disimulen un poco –dice ella divertida, y ríe, para que nos contagiemos un poquito.
Es la susodicha que le pide unas hojas y colores para dibujar a la dueña de la casa, y después de robarse unas galletitas para ella se sienta como coligue enfrente de la mesita del living en donde hizo su “escritorio” para dibujar.
Nosotros aprovechamos que la más pequeña está hundida en su mundo de colores y fantasías para poder hablar de nuestra realidad, de nuestro mundo que no es tan lindo como el de la pequeña.
— Mientras le explicaba todo detalladamente sentía que no dejaba de mirarme, en vez de a prestar atención a la cámara, o sea de lo que yo le estaba hablando, y entonces me saque y empecé a decirle… de buena manera –eleva sus hombros y nosotras, junto a Agos que la escuchamos atentamente- que por favor apreste atención, porque no se lo iba a explicar otra vez ¡Y así se me abalanzo boludas!
— ¡¿Te chapo?! – gritamos a unísono con Agos y enseguida miramos a Uschi que nos miró divertida sin entender nada y nosotras reímos.
— ¡Noo! Porque me aleje obviamente, me puse nerviosa, o sea nunca me había pasado en estos meses que empecé –ella dicta cursos de fotografía todos los sábados.
— ¿Y el loquito qué onda? –pregunta Agos.
— ¡Se acercó nuevamente boluda! –Nosotras reímos nuevamente – Le di una cachetada – otra carcajada de parte de las tres.
— ¡Que forra! –Le grite - ¿Era feo?
— Boluda, es un pendejo… No sé si tenía los diecinueve cumplidos.
— ¿Qué tiene que ver? Si esta bueno yo le entraba –dice Agos y yo muerdo mi labio inferior, tentadisima – no mentira… Pero no puedo superar lo de la cachetada –reímos las tres.
— ¡Es que estaba sacadisima! –ríe de sí misma – o sea, yo estaba haciendo mi trabajo y el loco estaba en otra
— ¡Concentradísimo en tus lolas! –dice Agos y yo casi que escupo todo el mate.
— ¡Agostina! –gritamos a unísono con Flor y yo no puedo aguantar más la risa, y cuando yo rio, ellas ríen. Fija.
— ¿Y este sábado que vas a hacer? – quise saber.
— Yo solo espero que no le dé la cara de ir otra vez, después de esa cachetada –reímos- Pedro me decía que de última si se acerca otra vez le dé una patada en los huevos, pero ahí fija que me echan por violenta.
— Aunque sería por defensa personal… Después salís en la tele “acoso fotográfico” –dije divertida y ellas ríen.
— ¡Que levante amiga! –dice Agos y se levanta para cambiar la yerba del mate.
Agos llego a nuestras vidas cuando empezó a cursar con nosotras hace ya cuatro años atrás, desde el momento cero nos hicimos buenas compañeras de cursada, hasta hará dos años atrás que empezamos a juntarnos después de jornada facultativa, compartiendo mates, salidas fotográficas y también alguna que otra fiesta. Ya cuando la conocimos, la pequeña Uschi había nacido, y con ella el enamoramiento pleno de su mamá que nos invitó a sacarle fotos cuando apenas tenía un mes de vida. Y así también nos enamoró a nosotras, con su dulzura y su alegría de todos los días. Hasta el día de hoy somos como inseparables.
Mi teléfono interrumpe la charla que tengo con Flor sobre uno de los trabajos que tenemos que entrar, por eso me levanto a buscarlo, y después de encontrarlo me encuentro con el nombre de Anita en pantalla.
— ¡Anita!
— Pochi –su alegría y mi sonrisa - ¿Cómo estas loquita?
— Bien, ¿vos? ¿Alguna novedad?
— Bien, si por eso llamaba
— ¿Paso algo? –mi voz cambia de un momento a otro para que sea lleno de preocupación.
— Tomi acaba de reaccionar – mis ojos de inmediato se abren como dos O gigantes y una sonrisa se me escapa.
— ¿¡Me estas jodiendo!? –le grito, si le grito, porque no puedo creerlo. Es Agos quien se asoma por el marco de la puerta de la cocina.
— No boluda, obvio que no –se puede notar su emoción, la cual me contagia – acaba de avisarme Agus, que está en la Clínica, para avisarles
— ¡Ay no lo puedo creer, la puta madre! ¡Ay que lindo boluda! –mis ojos se llenan de lágrimas y es Agos quien no entiende nada. Flor tampoco. – Estoy como en shock –le dije y reímos las dos – yo estoy acá con Agos, que pobre no entiende nada… supongo que en un ratito vamos para allá.
— Dale Pochi, si quieren las busco. Yo tipo cinco salgo de acá, y paso a buscarlas – cuatro y cuarto de la tarde.
— Ay te amo, gracias por avisar –mi emoción a más no poder.
Al cortar, lo primero que dije fue “Tomi despertó boluda” y solo esa frase basto para que gritemos de la emoción y nos abracemos fuertemente, muertas de la felicidad incontrolable que corre por nuestro cuerpo.
Después de casi tres días, él despertaba, para hacerme sentir (y a todos mis amigos) un alivio inmenso, una felicidad incontrolable. En estos momentos, es cuando te das cuenta del valor que tiene una persona para vos, puede que con esta persona no te trates mucho, que solamente cruces palabras como compañero de facultad, de trabajo, o puede que esa persona sea tu amigo, como lo es en mi caso, pero es como que lo tenes tan presente, lo ves cotidianamente, que no te das cuenta lo que significa esa persona para vos, y cuando pasan estas cosas… caes en cuenta las personas que te rodean, aquellas que con apenas cruzar palabras te hacen sonreír y te corre el temor de no verla más, o de que le pase algo horrible.
Quieras o no, que te hagan reír ya esa persona es importante para vos, no hay nada más gratificante que este gesto, que te haga bien una persona, con un simple chiste o lo que sea.
Sonrío al encontrarme con ellos dos que me abrazan y yo trato de hacerlo suavemente aunque las ansias y alegría me ponen bruta y quiero exprimirlos del abrazo. Es Simón quien me seca unas lágrimas que se me escaparon al sentir tanta emoción, es que la pasamos tan mal estos días, que enterarnos de que nuestro amigo, al fin, está bien es algo tan lindo, tan emocionante.
Los padres de Tomi salen de la habitación y nos piden que pasemos de a uno, nuestro amigo, aunque despertó y está mucho mejor, necesita tranquilidad y paciencia para poder recuperarse poco a poco. Quiero pasar primera, y ellos no se enojan, por eso es que me dejan y yo les agradezco infinitamente.
Abro la puerta de la habitación lentamente y lo primero que hago es verlo con sus ojitos abiertos y que una sonrisa inmensa se me escape. Cierro la puerta y me acerco a él ya con miles de lágrimas en mis mejillas. Me sonríe y yo le sonrío.
— ¿Por qué lloras? –Me pregunta suavemente y yo muerdo mi labio inferior, y muchas más lagrimas se escapan - ¿tan feo quede? –largo una carcajada.
— Estúpido, me hiciste asustar mucho –muerdo mi labio inferior y le tomo una de sus manos, él sonríe- ¿Cómo te sentís?
— Por ahora bien, por los efectos de los calmantes –sonrío y me queda mirando - ¡Estoy acá eh! ¿Por qué lloras? Ah seguro que querías que no esté ac…
— ¡No digas eso! Te juro que estoy feliz pero no sabes lo mal que la pase, bah, que la pasamos –muerdo mi labio inferior.
— Es que soy fundamental en sus vidas, ya lo sé –muerdo mi labio inferior sobrándolo y él me sonríe divertido- me conto mamá que estuvieron todos los días, todo el día acá –asiento.
— Obvio, no nos íbamos a ir ¿Qué íbamos a hacer? Estando vos grave, boludo –sonríe chiquito y yo muerdo mi labio inferior- cuando me llamo Anita casi me muero, me puse a gritar, y onda, estaba con Agos y Flor y ellas no entendían nada, me miraban con cara de “¿Qué mierda le pasa a esta loca?” – Reímos los dos y él al instante se quejó por su dolor en las costillas – no te rías estúpido, me van a echar, le prometí a los doctores que me iba a portar bien.
— Es que te imagino gritando y las otras dos no entendiendo nada –mordí mi labio inferior, reprimiendo una risa.
— ¿Viste luz? – Él frunce su ceño y me sonríe divertido – Enserio, dicen que hay un túnel y que ves luz
— No, yo no vi nada… Lo que sí, se me vinieron imágenes de ustedes, de mis viejos y mi hermano, de todos, pero ahí todavía seguía consiente, me acuerdo que Agus me hablaba, pero yo no podía escucharlo –frunce su ceño- y ahí ya no me acuerdo más de nada. –muerdo mi labio inferior.
— Flor de golpe te pegaste Tomito –asiente y me agarra mi mano – dos días inconsciente, y nosotros que no dábamos más. Te juro que hoy lo primero que pensé al despertarme fue que iba a ponerle buena onda a esto, para que te lleguen todas las fuerzas… y después me llama Anita –sonrío - ¡No digo que fui yo la que te hizo despertar! Pero fue muy loco, te juro.
— Pochi bruji – largo una carcajada.
— ¡Estúpido! –y me sonríe divertido.
— También los escuche cuando vinieron a verme –me sorprendo y sonrío ampliamente- y yo estaba esperando, viste en las típicas películas que dicen “si me estas escuchando apretame la mano” y ninguno de los cinco boludos dijo nada –largue una carcajada – hacia una fuerza enorme por abrir los ojos, pero no podía, no sé… fue horrible eso.
— Me imagino –murmuro.
Un silencio inmenso se forma, hasta que vuelve a hablar él.
— En estas situaciones, aunque sean una mierda, te das cuenta de la gente que te quiere –asiento – y de la que le chupas completamente un huevo –sonríe- y, ustedes estuvieron siempre boluda, no sé, eso se valora muchísimo, en ningún momento se fueron de acá, sabiendo que no podían hacer mucho más que acompañarme.
— Necesitábamos estar todos unidos, para que te llegue toda nuestra energía –le sonrío – aunque estábamos hechos mierda, más Agus y Simón –el asiente, y muerde su labio inferior- los flacos están hechos mierda, y sin embargo se quedaron acá, con nosotras. Son gigantes.
— Gracias flaquita –me sonríe, y yo acaricio una de sus mejillas – por estar acá, y llenarme de buena onda, de risas –sonrío emocionada.
— Cállate, no quiero llorar – lo veo bufar y al instante reímos un poquito.
— Que amiga sensible tengo la puta madre – reí y me seque rápido una de mis lágrimas.
— Bueno, voy a irme así pueden entrar los chicos… ya me deben estar odiando.
— En realidad ya te odian desde hace un montón – frunzo mi ceño y a él se le escapa una sonrisa.
— Haceme acordar que cuando te mejores te pego ¿dale? – ríe y vuelve a quejarse por su dolor de costilla, a lo que yo también rio
— Ay basta – y yo largo una carcajada – mira que tengo para llamar a las enfermeras, que por cierto cuando lo vea al Sr. Chaves me voy a quejar –sonrío- ¡Podría tener mejores enfermeras! ¡Todas viejas boluda! –y muerdo mi labio inferior.
— Ah bue, ya estás bien vos eh – él me sonríe – si ya estas pidiendo enfermeras que estén buenas, ya estas súper – sonríe divertido
— Es que ni ver un culo lindo se puede acá –y largo una carcajada.
— Sos un asco, chau – él vuelve a reír y a quejarse, a lo que me causa risa – pórtate bien.
— Pf, si como estoy puedo cometer una locura –me dice irónicamente y yo rio – no me abandones, mañana aparece garca.
— Pensaba venir aunque vos no quieras –me sonríe – salgo de la facu y venimos con Agos.
— Te quiero –me dice, así todo tierno y yo le sonrío.
— También haceme acordar que cuando estés mejor te estrangule del abrazo –me sonríe.
— Hecho.
— También te quiero Tomito –dejo un beso en su mejilla, y salgo de su habitación.
Ahí me encuentro con el resto de mis amigos, que me sonríen y yo les sonrío, sintiendo un gran alivio.
¡Tomi despertó! Y no hay mejor noticia que esta.
[Él]
Un suspiro enorme se me escapa, y él levanta su mirada para bufar, y que todos las hojas que tenía en sus manos caigan a la mesa, yo me paro de la nada y golpeo mis palmas en la misma mesa.
— ¡Ya está! ¡Ya no me da más para seguir estudiando lo mismo!– me quejo y él asiente.
El reloj del microondas que se puede ver desde acá marcan las 19.30 hs, hace exactamente cuatro horas estamos acá sentados, rodeados de miles de fotocopias, libros y demás, y así estuvimos todas las últimas dos semanas, cuando de finales se habla no hay nada más que esto en la vida de estudiantes con muchísimas ganas de poder recibirse. Y nosotros, Juanchi y yo, somos uno de ellos: no damos más de las ganas en poder al fin recibirnos, después de una larga carrera, al fin, poder tener ese título que tanto anhelamos.
— Mi cabeza va a explotar en segundos ¡No doy más! –se agarra su cabeza y puedo jurar que estoy igual.
— Bueno, pero logramos entender ese texto de mierda ¿no? –le pregunto y lo veo asentir.
— Si, después de diez veces leerlo más o menos – ríe y yo me contagio – no, porque cuando no nos da, no nos da, obvio.
— ¡Salen mates! – y salgo para la cocina para preparar los mismos.
Junto a Juan desde el día cero cursamos juntos, y también, desde el día cero nos volvimos muy buenos compañeros hasta convertirnos en buenos amigos que comparten además de una tarde de estudio, unos mates, charlas y alguna que otra salida. Él es igual o más obsesivo que yo con el tema de estudio, quizás, no es obsesión, más bien ganas de recibirnos, de tener ese título que nos va a abrir miles de puertas en un mundo nuevo para nosotros.
— Negro, tu celular –me grita desde el comedor, y yo salgo para encontrar mi celular, una llamada entrante de Flor.
— ¡Flor! –y que una sonrisa se me escape.
— ¡Pepe! –su felicidad que me hace reír – ya sé que seguro estas estudiando pero tengo dos nuevas muy buenas –y se la escucha reír por su rimita.
— Tus nuevas buenas siempre me dan miedo –ella vuelve a reír; es risa pura - ¿Qué paso Flora?
— Bueno, la primera es que Lali y Gas acaban de llegar y quieren que vayamos a cenar a casa de Gas.
— ¿Es joda no? –le pregunto alterado, a punto de que se me escape una sonrisa
— ¡No idiota! ¿Cómo voy a joder con esto? Me acaba de llamar Lali boludo –y me grita toda alterada, alteración que es contagiosa y me hace reír de la felicidad.
— ¡Ay la puta madre! ¡No lo puedo creer! ¡¿Cómo que volvieron?! ¡¿Cómo no avisaron?! – Flor se ríe del otro lado de la línea, es Juanchi quien me mira con su ceño fruncido que me hace reír un poco.
— ¡Porque era sorpresa! –Ella sigue gritando, parecemos dos locos – Bueno para, decime que podes… Te mereces despejarte después de estar prácticamente todo el día estudiando.
— Si, es que no doy más del dolor de cabeza y ¡Quiero verlos ya, boluda! –se escucha su risa.
Ellos dos: Lali y Gas, amigos de prácticamente toda la vida, ambos buenos amigos, casi que hermanos, se fueron juntos a experimentar su suerte como músicos en New York hace ya un par de años, pero hace casi tanto como seis meses que no volvían, y se los extrañaba muchísimo, no se dan una idea de cuánto. Es que de estar todos los días juntos, compartiendo nuestras tardes con mates, cantos (porque con ellos siempre había alguna que otra canción por cantar), risas e infinitas charlas, y que de un día para el otro ellos se fueran a esta ciudad tan lejos, que nos dejemos de ver por meses, y que dejemos de compartir tanto, creo que nunca nos acostumbramos, al menos yo.
Cuando llegamos al lugar pactado junto a Flor, es ella quien toca timbre y después de tres segundos contados, abren la puerta para encontrarnos con ella y su metro y medio, su sonrisa amplia y contagiosa, su grito y su abrazo enorme para nosotros.
— ¡AAAAAY! –su risa, la nuestra, y que nos abracemos con todas las fuerzas – como los extrañaba boludos –nos separamos y nos sonríe, le sonreímos - ¡Están hermosos hijos de puta! – y nosotros reímos.
— ¡Qué lindo verte, nena! –le dice ella a Flor y se abrazan nuevamente, yo simplemente las miro, con una gran sonrisa.
— Che, ¿Y Gas? – pregunto, porque es raro que no esté acá, festejando el reencuentro.
— Ah, tu amigo al parecer sigue con el horario cambiado, así que está atrasado –reímos – eso, o ustedes llegaron muy apurados
— Un poco de las dos cosas –le dije, con mi sonrisa.
— Ay pendejo, estas hermoso –me aprieta mis mejillas con su mano y yo solo rio divertido – vengan, pasen… parecemos unos locos acá fuera.
Estamos en casa de sus padres, los cuales se acercan a nosotros para despedirse, ellos están arreglados porque tienen una cena con amigos, como nosotros, entonces también, aprovechan a dejarle la casa sola a su hija que está en pleno reencuentro con sus amigos: nosotros.
— En serio que no das más vos eh –me dice nuevamente- ya tenes perfil de médico –reímos los tres- ¿Cómo vas con eso?
— Tan bien que me doy el tupé de venir a cenar con mis amigos teniendo mañana la anteúltima práctica.
— ¡¿Me estas jodiendo?! –Grita eufórica ella y yo niego - ¡Ay nene! Pero seguro te súper híper preparaste, ¿no?
— Cuatro horas diarias de estudio desde hace más de un mes, si no me va bien mañana me rajo un tiro, hecho.
— Ah este pibe está loco –le habla a Flor que muerde su labio inferior y asiente.
— Como si no lo conocieras, la autoexigencia no se le va en la vida, olvídate.
— ¿Y cómo te ves para mañana? –vuelve a preguntar y a la misma vez tocan timbre. - ¡Llego! Escóndanse –dice divertida y nosotros le hacemos caso, la complicidad no se va en el transcurso de los años.
Al instante la voz de él se hace presente haciéndonos sonreír a nosotros dos que estábamos escondidos en la cocina de nuestra amiga, y cuando ellos se dirigen a ésta, ya que nuestro amigo trajo el helado, nosotros salimos para sorprenderlo.
— ¡Ay, hijos de puta! – grita él del susto haciendo que nosotros larguemos una carcajada - ¿¡Que hacen locos!? - su felicidad, y que nos abrace a los dos, que la escena de hace unos minutos atrás se repita, gritos de felicidad, abrazos eternos, pero ahora los cuatro: todos juntos.
La alegría en el ambiente es enorme, y se siente tan bien, es que aunque no lo digamos, extrañábamos esto de estar los cuatro reunidos, compartiendo y riendo, aunque lo hacíamos mediante el grupo de WhatsApp pero no es lo mismo tenerlos acá, sentados enfrente mío, contándonos sus vidas de músicos allá, y queriendo también que compartamos sus vidas, pero acá.
— Es indefinido, tenemos un montón de proyectos y bueno… según como salgan es el tiempo en que nos quedamos –cuenta ella.
— ¡Ay, ojala les vaya bien! Porque obvio que se lo re merecen, pero también para que se queden un tiempo acá – dice Flor y ellos les sonríen - ¡Forros, ustedes no nos extrañan, nosotros sí!
— Obvio que los extrañamos nena –Lali.
— ¿¡Y Uschi!? –pregunta Gas.
— Se quedó en lo de mis viejos –sonríe – de vez en cuando me abandona y se va a dormir con ellos –sonreímos.
— Debe estar enorme – asentimos los dos - ¿Y vos Pepe? –pregunta Gas.
— Yo todavía no tengo ningún hijo ni nada de eso –digo divertido y él ríe.
— ¡Ni perro tiene! –se queja Flor y se aleja de nosotros porque su celular sonó.
— Mañana rinde boludo – Dice Lali y él levanta una ceja.
— ¿¡Ya!? –y asiento, mordiendo mi labio inferior, dando a conocer mis miedos y nervios - ¡Pero no te queda nada! –me sonríe.
— Me queda esta y otra práctica más. Después tengo que rendir el final, final –sonrío ampliamente.
— Uy buenísimo boludo
— Si, ya tengo el 95% de la carrera hecha y aprobada… Solo falta esto, y me estoy muriendo, quiero que sepan –digo divertido y ellos largan una carcajada.
Cuando vuelve Flor, me mira con una sonrisa y yo frunzo el ceño.
— Viste que hoy temprano te dije que te tenía que decir dos cosas buenas y al final te dije solamente que habían llegado los chicos –asiento.
— ¡Un hermanito para Uschi! –salta Lali y es ella quien la fulmina con su mirada, entonces levanta sus manos en son de perdón – perdón, perdón. –río junto a Gas.
— ¿Qué era? –mis ansias.
— Me acaba de llamar Pau y me acorde, Tomas despertó hoy a la tarde. Dice que esta re bien, o sea, anímicamente ¿no?
— ¡Ay buenísimo! –Mi sonrisa – pobre flaco, estaba bastante complicado – y ella asiente. Entonces después se toma el tiempo de contarle detalle por detalle quien es Paula y quien es Tomas.
— Tírale un centro a la flaquita, ya tenes la carrera hecha y trabajo, además, si esta buena… ¡Pensalo boludo! –me dice Lali y yo muerdo mi labio inferior.
— Déjame en paz –le grito divertido y ellos ríen- no, aparte se nota que es re buena mina, no da que juegue con ella, ¡además yo no soy así! ¿¡De que estamos hablando!? –y reímos los cuatro.
— Además, con lo lindo que es, la facha que tiene, la tiene comiendo de sus manos en una semana –dice Gas y yo asiento, agrandado.
— Estamos hablando de Paula, mi amiga, que quede claro eh. Y ella es re diosa, nunca le daría bola –y la ligo yo de paso, la miro con cara de pobre diablo y ella ríe para abrazarme – yo ya te dije que hacen linda pareja, estúpido.
— Igual, no sé porque estamos hablando de esto ¿no?
— Ay cállate, que te encanta hacerte el rogado… Vamos a ver en dos semanas más a ver qué pasa –dice Flor y yo muerdo mi labio inferior, negando.
Negando todo lo que puede llegar a pasarme.
•••
Bueno esta vez no voy a escribir mucho solo decirles dos cosas y nada más, lo prometo.
1) ¡Gracias! Por brindarme esas ganas con cada comentario para seguir con esta historia que;
2) El próximo capitulo se las trae, solo les digo eso.
Nos seguimos leyendoooo. ((comenten))
tw. @JusPauliter
Que lindoooo! Suerte que se despertó el amigo de Pau y esta todo bien.
ResponderEliminarNo podes comentar eso, ahora yo quiero saber cuando vas a subir el próximo??? Mañana? Jaja
No podes con la cosa 2 que dejaste en los comentarios.. Quiero ya otro!!
ResponderEliminarexcelente me encanto
ResponderEliminarQué hermoso cap Jus!!! Me encantó Espero ansiosa el próximo cap jaja
ResponderEliminarQue lindo capitulo!!!! ya quiero leer el próximo!!!! jajjaja
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