jueves, 24 de septiembre de 2015

16

Abro la puerta de casa y un suspiro enorme se me escapa, supongo que de alivio, me siento protegida, aunque viva sola y no tengo quien me reciba más que la música, porque siempre soy de dejar el equipo de músicas para que haya “movimiento”.
Consejos de madres.
Lo primero que hago después de dejar mi cartera en uno de los sillones es sacarme los suecos totalmente cómodos, pero es muchísimo más cómodo andar en patas. Camino lento y tranquilo hacia la cocina, procesando todo lo que paso ahí abajo: un Pedro confundido que me dejo más confundida a mí (más allá del efecto por el alcohol que no es detalle mínimo), después de aquel beso que… ¡Puta madre!
No pude evitar tocar mis labios, volviendo a aquel auto, aquel beso tan profundo y pasional que me dejo más estúpida de lo que estaba (o sigo estando). Él y su dulzura al besarme, su manera de acariciar mi pelo cuando nos hundíamos en este beso fue todo tan… lindo.
Hasta que obvio, él tuvo que terminar este beso, era hora de caer en la realidad.
Siento como la frescura del agua va recorriendo mi boca y se siente tan bien, tomo unos cuantos tragos, con los ojos cerrados, tratando de relajarme, de olvidarme un poco de mis mambos… no tan mambos.
Camino hasta el baño para sacarme el maquillaje casual que use este día, y al fin, encontrarme con ella: la cosa más valiosa en este momento y en aquellos en los que llego a casa muerta, y solo quiero verla y ocuparla. ¡Mi hermosa cama!
En cuestión de segundos ya me veo con mi pijama (remera vieja y un short) y más o menos que me tiro con todas las ganas a ésta, y rio, porque no puedo más de morsa.
Antes de dar por finalizado mi día, me encuentro con un msj de Flor cargándome con Pedro y muerdo mi labio inferior, entonces me dedico a responderle mediante un audio:
Fue todo tan raro boluda… me chapo, y después no sé, me dijo que no quería confundirme y no sé… Me fui a la mierda, o sea… ay no sé. Mañana vení a almorzar, y te cuento bien. Me voy a dormir, te amo.
Mordí mi labio inferior, puse el celular en silencio para dejarlo en la mesa de luz, y decidida a dormir, me tape hasta las orejas y cerré los ojos.
Perdiéndome en el mundo de la inconciencia.
Al abrir los ojos por la molesta luz que entraba a través de las hendijas de la persiana mordí mi labio, gire y cerré nuevamente los ojos. En ese instante me di cuenta que mi boca estaba seca, y recordé que en la heladera había un yogurt de frutilla y en la alacena unos cereales: mi perdición. Bufo, no doy más de gorda, quiero desayunar, pero a la vez quedarme durmiendo aunque sea un ratito más, mis ojos pesan del sueño, pero sé que ya no voy a poder dormirme.
Y me odio, odio a esas personas que tienen facilidad en dormirse, yo para poder dormirme enseguida necesito que me peguen con un palo en la cabeza.
Vuelvo a bufar y me rio de mi misma, me fijo la hora en el celular: 09.30 hs. Bueno, podría ser peor.
Salgo de la cama, con pereza y camino lentamente para la cocina, y prepararme esa taza de yogur con zucaritas, y volver a la cama, para prender el equipo de música y mientras desayune, escuchar buena música y fijarme los whatsapp que no había visto desde anoche.
 Un audio de Flor:
¡AAAAAY! Que forro boluda. ¿Cómo que te chapo y después arrugo? Lo cago a piñas –me saco una sonrisa – no me podes contar esto e irte a dormir ¿ahora como duermo yo? Mañana al mediodía estoy allá con un pote de helado. Ah, escúchame a la tarde tengo que pasar por lo de Flor a buscar unas fotocopias ¿me acompañas? Bueno Agos, si obvio -  muerdo mi labio inferior – chau te amo.
Rio divertida, ella siempre me va a sacar risas, es que tiene una locura tan, tan linda y contagiosa. No puedo evitar recordar lo que paso anoche, sigo sintiendo la misma sensación de ayer cuando me beso, fue tan lindo conmigo… y después la cago tanto. O no, tal vez soy yo que esperaba otra cosa, pero ¿en que no tendría que confundirme? ¡Pelotuda! Lo sabría si no hubiera salido más o menos corriendo del auto.
Soy mujer, y obvio que no iba a permitir humillarme. ¿A quién le gusta humillarse? La realidad es que no sé porque lo dijo, pero por las dudas, salí corriendo, quedando como una cagona, pero bueno.
Y ahora soy yo la que me quiero matar, sí.

El timbre me sorprendió cuando me encontraba lavando la taza del desayuno, después de quedarme un rato más en la cama, decidí levantarme y activar: el departamento era un desastre y en menos de una hora llegaba Agos. Y menos mal que me apure, porque ella siendo 11.50 hs toca el timbre y yo con una sonrisa, voy a recibirla.
— Hola –y me abraza, yo también la abrazo. Y sonrío.
— ¿Cómo estas Agos linda? –le pregunta una vez ya separadas, ella y su sonrisa, la misma de todos los días, porque no se le va a borrar nunca. Eso es lo que más me gusta de ella.
— Muy bien  ¿vos? ¡Apa! –Me mira con una sonrisa divertida – ¡Te comió! ¿Vos viste como tenes los labios? –Muerdo mi labio inferior, y una pequeña sonrisa se me escapa - ¡Contame! –me grita y no me sorprendo, es muy ella gritarme eufórica.
Tampoco me sorprende que me arrastre hasta uno de los sillones, que me haga sentar, se siente al lado mío como coligue y se me quede mirando atentamente.
— ¡Dale flaca! – vuelve a gritar y yo rio divertida.
— Bueno flaca, banca un poco – niega seguidas veces y yo muerdo mi labio inferior. Bufo y me digno a contarle el resto de la historia que no le quise contar por whatsapp anoche.

Nuestras respiraciones se vuelvan más agitadas y una pizca de pasión empieza a invadir nuestro espacio, me siento tan entregada a este beso que no soy capaz de separarme, pero de un momento a otro siento como él se separa suavemente, y en ese momento me doy cuenta de mi respiración totalmente agitada.
— ¿Qué? – Mi voz resulta ronca - ¿Qué?
— Esto está mal Pau –dice todavía en un tono bajo. Lo miro sin entender mucho – no… no sé qué estaba pensando cuando paso todo esto, yo… no puedo.
— ¿Por qué? –tengo la voz desgastada, a punto de romperse y un sentimiento de humillación se me presenta, quiero llorar, salir corriendo, todo.
— Pau –acaricia una de mis mejillas – no quiero que confundas las cosas.
Frunzo mi ceño y agrando un poco la distancia, pero él vuelve a acercarse y a acariciar una de mis mejillas.
— Espera… no quiero que entiendas mal ¿sí? Yo… lo que te quiero explicar es que
— Que no podes –le dije con una sonrisa irónica. Volvía a tener fuerza para enfrentarlo – está bien Pedro –murmuro, agachando la cabeza, para después volver a reencontrarme con sus ojos que muestran confusión, seguramente al igual que los míos- y yo tampoco puedo –digo, después de unos segundos, para dirigirle una mirada y sacarme el cinturón de seguridad.
— Espera… déjame explicart
— No Peter –le sonrío chiquito- en serio, está todo más que bien –vuelvo a sonreír y me repito mil veces por dentro que nada está bien, absolutamente – nos vemos –murmuro y ni me atrevo a acercarme para despedirme dejando un beso en su mejilla. Abro la puerta y como lo hago, al instante la cierro.
Y camino a la puerta del edificio me obligo a no darme vuelta, para no perderme en esos ojos miel que los tuve bien cerquita y me transmitieron tanta dulzura.
Como también confusión.
— ¡Pero no lo dejaste hablar, boluda! –vuelve a gritar y yo muerdo mi labio inferior.
— ¿¡Para qué!? – también grito, y no, no es una conversación de locos. Bueno, un poco si – Si ya me dijo todo Agos, si me dijo que no podía, que no sabía lo que había hecho, que no había pensado. ¿Para qué iba a seguir escuchando?  ¿Para qué me haga sentir una estúpida más de lo que ya sentía? ¿Para después cagarse de risa en mi cara? No, ni en pedo –la veo morder su labio inferior y apoya una de sus manos en mi pierna.
— Ay, no sé qué le habrá pasado al flaco, pero es un estúpido –toma una pausa – después de semejante chape ¿Cómo puede reaccionar así? ¿¡Cómo le da el cuerpo!?  Yo si fuera él te apretaría contra la puerta del auto y te doy hasta no poder más – y largo una carcajada.
— ¡Agostina! –La reto y ella explota en una risa sumamente contagiosa - ¡Te odio!
— Es que boluda, mírate. ¡Estas re fuerte! –y rio chiquito
— Basta –muerdo mi labio inferior – ya está, ya fue –no quiero hablar más de él – lo peor es que el loco me cae re bien, y ahora, después de esto… seguro se re borra –suspiro.
— Tampoco es que te dejo embarazada Paula, no exageres –dice y yo niego.
— ¡No exagero! Mira como reacciono después de un beso… ¡Y menos mal que no pasó más nada! Imagínate si posta me dejaba embarazada.
— Ay nena, no te creo tan idiota como para no obligarlo a que use forro viste –dice y yo sonrío chiquito - ¡Y tampoco vos sos así! Porque mira que la tienen que remar eh, flaca… ¡Sos complicada!
— Complicada pero a la semana de conocerlo me lo chape boluda –y ella sonríe, feliz… y luego borra esa cara de idiota porque más o menos que la fulmino.
— Convengamos que estabas bastante en pedo anoche también… Y que él pudo aprovechar… ¡Ahí está! Tal vez te dijo toda esta boludes por tu pedo, porque uno el flaco tiene tacto, no es ningún boludo, dos estas re fuerte, y tres no se iba a aprovechar de vos estando ebria.
— ¡Pero para esa hora ya no estaba en pedo boluda! Tenía una alegría encima que bueno… otro tema. Pero estaba re bien, me acuerdo de todo, o sea, no es por eso.
— ¿Entonces?
— No sé, y tampoco quiero saber –muerdo mi labio inferior.
— Che ¿vos tenías algo en el fuego?
— ¡Los bifes boluda! –le grito y salgo corriendo a la cocina, mientras escucho su risa.

[Él]

Escucho su risa mientras yo no paro de dejar besos en su pancita y rio divertido, cuando la escucho suplicarme que pare porque “me voy hacer pichi” y en el momento que paro aparece mi amiga divertida con una bandeja donde está el equipo de mate, unas galletitas y una taza, seguramente la chocolatada que le pidió su hija.
— No da que se diviertan sin mí  -se queja y yo le sonrío y se acerca a nosotros.
Ella me había escuchado hoy a la mañana por teléfono, después de que me obligue más o menos a contarle, obviamente que me trato de boludo y de “corta mambo” pero los mambos que tenía yo en la cabeza ¿Quién me los sacaba? , para después terminar invitándome a almorzar con ella y esta niña que me vuelve loco, y yo a ella.
Nos encontrábamos en el living, después de jugar los tres al ludo y que Uschi reclame su merienda, entonces, aprovecha a hacerle esta misma y unos mates para compartir conmigo.
— Mamá esta celosa, mamá esta celosa, mamá esta celosa –canturrea la más pequeña con sus dos colitas y esa sonrisa que la hacen aún más morfable de lo que es.
— ¿Le hacemos cosquillas? –le digo, en un tono bajo que mi amiga alcanza a escuchar, por eso, deja enseguida la fuente y no se alcanza a escapar que yo la agarro para que caiga en el sillón y que sea su hija la encargada de dejarle miles de cosquillas, con mi ayuda.
— ¡Basta que me voy a mear! –grita, entre risas, poniendo la misma escusa (o no tan escusa) de su hija.
Y cuando estábamos hundidos en una eterna risa los tres escuchamos el timbre, para que los tres nos pongamos serios y que al ver nuestras caras riamos otra vez.
— Debe ser Agos que quedo en pasar a buscar unas fotocopias –comenta, para después pararse e ir abrir la puerta.
Yo me quedo con Uschi que me mira divertida y me levanta su manito, para chocar conmigo los cinco y que yo deje un beso en su mejilla, que agarre el mate y termo, y ella su chocolatada. Ni en pedo esperábamos a su mamá.
— ¡Hey! –la escucho a Flor y un par de risas, que automáticamente reconozco y creo que no solo se trata de Agostina si no de… - ¡Polet! No te esperaba – Paula.
— Iban a hablar de mi seguro, guachas –la escucho a ella decir y al instante las risas de las otras dos.
— Vengan, pasen – y en cuestión de segundos las veo entrar. Y me pierdo otra vez en sus ojos – justo estábamos por tomar unos mates.
— ¡Agos! ¡Pau! –Uschi sale corriendo a las dos amigas para abrazarlas y que ambas se agachen para estar a la altura de la pequeña que se encuentra tan eufórica que termina tirándolas al piso.
— ¡Hey, enana! –se queja Agostina y escucho la risa de las cuatro, pero sigo perdiéndome en la de ella.
— ¡El paya Pepin! –dice Agos una vez que se levantó y se acerca a saludarme. Me sonríe y yo también le sonrío para que deje un beso en mi mejilla - ¿Cómo estás?
— Todo bien ¿vos? –la veo asentir, y después la veo a ella, que se acerca con la misma sonrisa fingida de ayer a la noche.
— ¿Cómo va? – me dice después de rozar su mejilla con la mía. Yo solo puedo murmurar un “bien”.
— Pauli –le dice Uschi llamando su atención. Ella se acerca y le sonríe – en la próxima función de los payamédico ¿El tío Pepe puede ir otra vez? – es inevitable sonreír, es que su vocecita tierna me puede muchísimo.
— ¿Viste que la rompió el paya Pepin? –le dice Paula y ella sonríe y asiente feliz.
— Por eso yo quiero que este otra vez –le murmura y veo como me dirige una mirada Paula, yo sonrío chiquito.
— Seguro no va a faltar oportunidad para que este, mi amor –planta un beso en su mejilla y es Uschi quien la abraza. Flor me guiña un ojo y suspira.
— Nena, pensé que le ibas a decir que mamá este –le reprocha a su hija - ¡Todo tío Pepe! ¡Todo tío Pepe! –largamos una carcajada todos.
— Pero el tío Pepe porque él sabe cantar las canciones de Topa y vos no – no puedo evitar reír.
— Una indirecta en que solo te enfoques a la fotografía –le dice Agos palmeando su espalda a Flor y yo rio chiquito.
— Se nota que me quiere mucho. ¿¡Que se cantar!? –pregunto y Flor ríe.
— Eso es obvio. A ver, vení negri, vamos a ver lo que te falta de la facu –Agarra de la mano a Agos y se dirigen a su habitación. Es Paula quien las iba a seguir, pero es interrumpida por Uschi que le muestra su collar y se quedan charlando un poquito. Me pierdo en sus palabras, en sus labios, aquellos dulces y suaves que anoche choque con los míos  y disfrute de aquel beso tan… lindo que nos dimos.
— ¿Mate? –me acerco a ella, y choco mi mirada con la suya. Ella solo asiente y me lo acepta agarrándolo, probando que nuestras manos se rocen.
— Dale –murmura con una sonrisa chiquita pero verdadera.
Veo a Uschi que ahora está distraída eligiendo una de sus galletitas favoritas y sé que este es el momento indicado.
— Podemos… ¿Hablar? –termino por preguntarle y ella me mira por un momento. Suspira y muerde su labio inferior.
— Ahora no puedo –me dice y yo asiento.
— ¿Mas tarde?
— Es que hoy no puedo Pedro, después de acá nos vamos a casa de Tomi y seguro este hasta tarde.
— Esta bien, no hay problema –asiento – solo quería explicarte como son las cosas.
— Es que ya me las explicaste –me sonríe otra vez – y en serio está todo bien.
— Yo creo que no está todo bien… -ella agacha su mirada- pero no voy a forzar nada, solo no quiero estar mal con vos.
— Yo no estoy mal con vos, no tenes porque estar mal conmigo –sonríe y termino asintiendo.
Trago saliva y me carcomo la cabeza.

¡No puedo ser más idiota!


•••
Hola, yo aquí de nuevo.
Y ustedes tan flojos con los comentarios.
Esta vez, y hablando en serio... Solo volvere si ustedes me dejan diez comentarios.
Como yo me juego con los capítulos, quiero que ustedes se la jueguen también.
Piensen que esto es un ida y vuelta, como todo, como la vida misma.
¡Yo te doy,pero vos devolveme algo también vieja!

tw.  @JusPauliter

10 comentarios:

  1. La verdad que la última frase resume TODO! Sabía que Pau se iba a escapar y no le iba a poder explicar nada. Por un lado me parece bien la actitud de Pau, no podes tirar onda y cuando pasa, arrepentirte! Me indigna que sea asi jaja...
    Espero puedan aclararse y vuelvan a tener el histeriqueo de antes.

    PD: Tengo que hacer campaña para que comenten! Yo quiero mas (sino la leo 10 veces y te dejo 10 comentarios jaja

    Besos

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  2. Me encanto!!!!! un tarado Pepe, como va a hacer eso?!!! jajajjaj ahora a remarla para que Pau lo perdone, ojala puedan hablar y arreglar todo, y si Pau no lo quiere escuchar que la rapte jajjajajajaja así pueden comenzar su "relación". 10 comentarios??? nooo!!! jajajaaja conta los que te dejan en tw también no?? jajajjajaaja Espero volver a leerte muy pronto, me gusta mucho la novela, escribis hermoso

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  3. Muy linda la novee!! Escribís hermoosoo

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  4. se puso buenísima, me parece que Pepe la va tener que remar

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  5. Amo amo la novela, escribis muuuuy lindo! @paucypeterafc

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