miércoles, 20 de enero de 2016

31

Sonrío cuando me encuentro con él y que todo mi cuerpo se relaje, después de dejar un beso en su mejilla y ya estar en un ambiente mucho más ameno gracias a su aire acondicionado que los cuarenta grados que hacen afuera y que no solo eso, tuve que caminar unas diez cuadras para llegar a su casa, por suerte, en compañía, como siempre, con mi gran amiga Agos (y su botellita de agua fresca que compro en el quiosquito frente al instituto).
También este ambiente se hace más a meno al encontrarme con el resto de mis amigos que nos reciben a la morocha y a mí con sus grandes sonrisas y una buena energía que hacen valer la pena toda esta caminata a casa de nuestro amigo Simón, el mismo que la noche anterior nos había confirmado almuerzo en su casa, excusas para organizar el próximo “show de los paya”, pero más para que surjan todas esta buena onda de siempre.
― ¡Necesito vivir en la Antártida! –grita Agos, una vez que saludó al resto de nuestros amigos y ya estábamos sentadas ocupando uno de los sillones de nuestro amigo y dueño de la casa.
― ¡Yo necesito vacaciones! ¡Urgente! –Se sumó a las suplicas Ana.
― ¡Vamos que falta poco chicas! –Las entusiasma Agus - ¿Qué falta? ¿Mes y medio para que termine el año?
― Es que esta etapa es la peor –digo, mientras improviso un rodete – muchos finales, ¡voy a morir! – unos ruegan porque llegue fin de año, otros, como los universitarios ruegan porque nunca llegue.
― Despues unas merecidas vacaciones –dice Tomi.
― ¡Punta, bebeeeee! –grita Simón y nos hace reír.
Ya hace dos años consecutivos que elegimos este lindo lugar para vacacionar todos juntos, y seguiremos eligiéndolo, es que ¿no les pasa? que al volver a una ciudad, escuchar alguna canción, ver una típica foto de vacaciones con amigos, te hacen recordar de lo bien que lo pasaste en esas vacaciones y que queres, y necesitas revivirlo. Así nos pasa a nosotros, ya dos años que vacacionamos en la ciudad de Uruguay, y la pasamos tan bien que siempre volvemos.
Y no hay nada más gratificante que volver, pero aún más, volver con ellos.
― Lecciones para ser un buen payaso – tire, de la nada, después de unos minutos de silencio en los que nos encontrábamos todos pensando algo para este viernes (dos días para preparar todo, si).
― ¿Y eso sería? –pregunta Simón, dándole un mordisco a su porción de pizza, la misma que él con ayuda de Agos prepararon para nosotros.
― Tips para ser un buen payaso –digo… mientras sigo pensando – o sea –y necesito pararme para expresarme – podríamos repartir narices de payasos, y después hacer que unos cuenten chistes, o carcajadas exageradas, hacer algún truco… no sé, es una boludes ¿no?  -mi inseguridad al ver todas las caras de ellos, que seguían un poco confundidos o les parecía cualquier cosa lo que estaba diciendo.
― ¡Esta bueno! –Dice Agos y yo elevo una ceja- Podríamos conseguir unos guardapolvos para nosotros y ser los payamaestros –ríe de ella misma, haciendo que nos contagiemos.
― “¿Quién quiere ser payaso acá? ¡Necesitamos voluntarios! Pero antes necesitamos ver quien verdaderamente puede ser un payaso con todas las letras, ¿se animan a pasar un par de pruebas?” – Habla Tomas para él – Uh, ya me imagine todo boludo – y largamos una carcajada.
― Para los que puedan, hacerle inflar globos y vos Agus que sos experto, hacer las clásicas formas. –acotó Agos
― ¡Los perritos y los corazones son mi fuerte! –dijo entusiasmado él.
― A otros hacerle cantar alguna canción… -acotó Simón.
― Bailar y como dijo Polet también podemos jugar con las carcajadas exageradas – completo Anita y todos asentimos.
Y sonreímos, ya teníamos algo pensado para hacer. Lo bueno y que me pone feliz es que todos estamos entusiasmados en hacer esto, no es que algunos solo pensamos y el resto después se adaptan a las ideas ya pensadas, no, todos acotamos alguna idea, todos opinamos en si está bien o no, y dan más ganas de seguir jugando a los payasos, estos payasos especiales que están para sacarle una sonrisa a nenes que no están muy acostumbrados a sonreír, a sentir una alegría en el corazón.
Cinco y treinta y dos minutos marca el reloj de mi celular cuando vibra en la mesita ratona y llama mi atención que estaba toda puesta a mis amigos que hoy están afiladísimos con las ideas y seguimos armando todo para este viernes.
Suspiro cuando el nombre de él al ver la barra de notificaciones aparece junto al icono de whatsapp y puedo llegar a leer sin abrir un: “Hey Pau, perdón por lo de ayer, no s…”
Muerdo mi labio inferior y levanto la vista mis amigos que siguen en los preparativos de la función y me dedico a abrir el chat para terminar de leer.
Sigue en línea, pero cuando seguramente los dos tics celeste les aparecen, sale de whatsapp mostrándome su ult. vez hoy a las 17:33
Hey Pau, perdón por lo de ayer, no sé qué onda, estaba un poco de malhumor y me la agarre
con vos que nada que ver. Está bien si estás enojada, yo también lo estaría.
Idiota.
Se piensa que con un mensajito pidiéndome perdón ya está. ¿Y la bronca y el mal momento que me hizo pasar qué? Las cosas no se solucionan con un mensaje pedorro y listo, y puede que sea una pelotudes mi postura, pero estoy segura que ni a él ni a nadie le hubiera gustado estar en mi situación.
― ¡Hey, Polet! –Me sobresalto al escuchar la voz de Agos haciendo llamar mi atención, y obviamente, lograrlo - ¿todo bien?
Tampoco un mensaje me va a arruinar el día, por eso me planteo a mí misma de disfrutar del momento, sonreír y seguir.
De eso se trata.
― Si, obvio, me colgué pensando en que podíamos armar una mini coreo para hacerlos bailar todos juntos ¿Qué dicen?
― ¿Una mini coreo? Pero de eso se encargan ustedes –dice Agus – yo soy malísimo para esto –dice divertido y nosotras, las chicas, reímos.
― No, si eso lo sabemos –le dice su novia y nosotras reímos – tranqui mi amor, acá las muchachas la tenemos clara – y volvemos a largar otra carcajada.
Y el tiempo parece pasarse volando estando con ellos, cuando decidimos volver a nuestras casas, es que prácticamente estuvimos todo el día acá en casa de Simón, y también estar en casa, acompañados o solos nos hace bien. En mi caso sola, pero no por mucho.
Escucho la puerta y bufo, porque acababa de tirarme de palomita en el sillón. Miro por la cerradura quien está detrás de la puerta y se trata de Flor con su pequeña Uschi. Sonrío y no quiero pensar que vino porque la mando Pedro, pero termino pensándolo.
― ¡Hey! Que linda sorpresa – y el cuerpito de Uschi se abalanza para abrazar mi cintura y se me escapa una sonrisa, para que después de agacharme para dejar un beso eterno en su mejilla, salude a mi amiga que tenía en sus manos una bandeja de comida - ¿todo bien?
― ¡Sorpresa! –Me dice Flor y yo muerdo mi labio inferior para reír y después abrazarla un poquito - ¿todo bien Pauli? –sonrío.
― Hace un ratito chiquito llegue –sonreí – todo bien, ¿ustedes?
― Nosotras te extrañábamos entonces le dije a Uschi de comprar algo para comer, y darte una sorpresa, ¿no gordi?
― ¡Siii! Hace mucho no te veíamos tía –sonreí y acaricie una de sus mejillas con mi pulgar.
― ¿Me extrañaban o las mandaron a tantear la zona? –pregunte divertida a Flor y ella rio.
― No, posta que hacia mil no nos veíamos –asentí con una sonrisa – Jodeme que ya comiste…
― La verdad que ni ganas de prepararme algo, así que, gracias por la comida chichis –ella ríe divertida y salgo para buscar las cosas y poner la mesa.
Y cuando todo está listo nos sentamos las tres, para que sea Flor quien corte la tarta de vegetales, le sirva a su hija y después a mí, cumpliendo su papel de madre un poco más. Posta que hacía varios días no nos veíamos, bueno, con Flor nos vemos todas las mañanas, pero la pequeña Uschi se hace extrañar si no la ves unos tres o cuatro días, consecuencia de que con su madre el último tiempo nos volvimos aún más unidas que antes, y obvio que donde este Flor, este su hija.
Las dos (mayores) tenemos en claro que al otro día nos toca madrugar, pero cuando le ofrezco un café, ella acepta, porque además quiere sacarme data, creo que en realidad vino a eso y lo disfrazó con su tarta de vegetales y su hija toda tierna, que en realidad ella si vino porque extrañaba a su tía de corazón.
― Todo mal con Pepe ¿no? –y piso el palito sola. Yo largue una carcajada. Deci que la quiero muchísimo.
― Te quiero tanto a vos –y ella ríe chiquito – tanto que te dejo comerte a mi mejor amigo, mira que buena amiga tenes.
― ¡Dale tarada! Estamos hablando de vos.
― ¿Te mando él? –Ella frunce su ceño - ¡Dale! No te hagas vos la tarada –y vuelve a reír.
― No, posta que no –me dice segura y elijo creerle – pero es obvio que me conto lo que había pasado.
― ¿Y por eso es que me mando el mensaje hoy a la tarde? – Asiente lentamente con una pequeña sonrisa - ¿se lo tuviste que dictar? –pregunto divertida.
― ¡Dale, afloja! –me pide y yo frunzo el ceño y se me escapa una sonrisa. No puedo creer.
― ¡Florencia! –La reto- él es quien me trata para el orto ¿y yo tengo que aflojar? –niego seguidas veces con mi cabeza.
― Te mando un mensaje…
― ¡Un mensaje de mierda! ¿Sabes lo que me puso? ¿Te lo mostró? –ella asiente y yo bufo. No quiero alterarme, pero me acuerdo y me da bronca – Perdón Flora- ella me mira – yo sé que es tu amigo, que lo queres muchísimo y todo… Pero se la re mando, y… a ver, ponete en mi lugar, si sos vos la que después del instituto, sin importarte cagarte de calor, vas a casa de Tomas, le caes de sorpresa y el flaco no solamente no te da ni cinco de pelota si no que cuando le decís que te vas para no seguir molestando te empieza a tratar para el culo… pasan dos días y te manda un mensaje de mierda, ¿lo perdonarías? Fuera de que estemos hablando de Pedro.
― No sé si perdonarlo… Pero al menos hablar, no se Pau. Ya sé que se la agarro con vos y nada que ver, y no quiero defenderlo, porque vos también sos mi amiga, pero… ¿al menos hablar?
― Nunca salió de él hablar Flor. ¿Qué queres que le diga yo de hablar? Cuando, supuestamente fui yo la que le rompí las pelotas, porque él estaba tranquilo estudiando hasta que yo llegue… No, ni da.
― No, ahí tenes razón…-sonreí chiquito. ¡Gracias dios!
― Entiendo que este a full con los estudios, entiendo que caí de sorpresa y que estaba estudiando, pero creo que no hay necesidad de tratarme así boluda –ella asiente- tal vez yo tome mucha confianza y el flaco nada que ver, pero no se… es mi forma de ser, nada que ver a la de él.
― No Pau… seguro lo agarraste en un mal día.
― ¡Claramente! –Rio – pero ya está. No me va todo esto: ponerme mal por un flaco que recién conozco, que encima me trate mal y después me mande un mensaje pidiéndome perdón. Posta que no, y perdón que sean como hermanos, pero no Flor –ella sonríe chiquito.
― Esta bien negri –me dice con su voz dulce – posta que no vine a convencerte ni nada, son cosas de ustedes… Pero como sabía que las cosas no andaban bien, bueno –sonrío.
― Todo bien Florcita –ella también me sonríe - ¿y vos qué onda? ¿Tomi?
― Ay cállate, si seguro sabes todo.
― Pero no se tu punto de vista nena, es importante –reímos y a ella se le escapa un suspiro y una sonrisa.
Se delata sola nuevamente: esta hasta las manos.
•••

7 comentarios:

  1. Que lindo capitulo, ya quiero la reconciliacion! dale!!! subi otro! jajaj me encanta la novela

    ResponderEliminar
  2. Jus, necesito otro!! Pedro va a tener que remarla!!
    Quiero otro, quiero otro, quiero otro...

    (Anoche me dormí por eso no comenté antes)

    @06_Laury

    ResponderEliminar
  3. Que lindo que hayas subido capítulo!! Espero el otro

    ResponderEliminar
  4. me encanto, pobre Pepe la va tener que remar

    ResponderEliminar
  5. Que lindo!!! subi mas! jajaj tu novela es hermosa! que Pepe la reme pero que Pau lo perdone, dale! reconciliacion!! jajajj

    ResponderEliminar
  6. Me encanto! subi otro!!!

    ResponderEliminar