martes, 11 de agosto de 2015

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Si vos vieras el entusiasmo y la buena onda que le ponen boludo… porque aunque quieras, no es una boludeces hacer reír yo no sé s ¡GOOOOOOOL! ¡GOOOOOL! ¡Vamos la puta madre! – festeje y grite enfrente a Fede quien era el que estaba jugando en el equipo contrario y si… Era necesario.
Forro, cállate –dice y él y yo rio divertido. ¿Se nota que amo ganar, no?
Y la minita resulto ser la hija del médico ¡Que grosa! – Gas. Ellos quisieron saber cómo me había ido hoy temprano y claro que les conté con lujo de detalle.
Si boludo, una genia… El otro día cuando di las practicas ella estaba sacando fotos, pensé que estaba ahí por hacerle un simple favor al viejo, y no, resulta que es fotógrafa y también payamedica –sonreí.
Como le entras a la payamedica, hace media horas estás hablando de ella eh –dice Fede y yo muerdo mi labio inferior.
No todos somos como vos Fede, me llamo la atención simplemente… no sabía que se hacían estas cosas acá.
Se, se –dijo y yo tenía tremendas ganas de cagarlo a piñas, ¿por qué simplemente me cree y listo?
El partido había terminado por eso le deje mi lugar a Santi que jugaba en contra de Juanchi para irme al balcón a fumarme el tercer cigarrillo del día, si, médico y fumador… estoy trabajando en este tema. La noche estaba cálida tirando a insoportablemente calurosa como la mayoría de las noches en la ciudad de Buenos Aires siendo primavera-verano, algunas estrellas adornaban el cielo azul oscuro junto a la gran luna llena. A veces soy de colgarme viendo el cielo… simplemente porque me parece tan inmenso que siempre me llama la atención, siempre hay algo para ver, es que no todos los días está igual, y darme estos lujos me hace sentir bien. Recuerdo los veranos en Mármol, en casa de los abuelos, a la noche cuando el calor no me dejaba dormir, iba al patio y me tiraba en el césped, simplemente a mirar el cielo y pensar… me ayuda a reflexionar, y a sentirme un poco en paz.
Sí, eso es.
Paz.
Una palmada en mi hombro de parte de Santi y que yo le sonría a medias, y que enseguida le comparta de mi cigarrillo a medio fumar. Claro que lo acepta.
¿Qué onda? –me pregunta y yo elevo un hombro. ¿Qué onda qué? – te cortaste boludo
Vine a fumar solamente –asiente, y me pasa mi cigarrillo, yo fumo una pitada y trago suavemente todo el humo y expulsarlo.
Él se queda en silencio  y no sé muy bien porqué. Me mira y sé que me quiere decir algo. ¡Dale viejo!
Ayer me la cruce a Vane –frunzo el ceño, mi expresión cambia al instante e intento sonreír a medias – Me pregunto por vos.
Me quede colgado pensando en sus palabras, miro al frente y tomo aire. “Me pregunto por vos” miles de veces esa frase en mi mente.
¿Qué te pregunto? – Lo miro, un poco molesto, por qué no sé. El suspira.
A ver como estabas… Y que quería hablar con vos, pero estaba esperando el momento indicado. –frunzo el ceño.
¿El momento indicado? –Indignado – Boludo, hace…cuatro meses que paso todo esto y jamás hablamos después, ¿me está jodiendo?
Creo que las cosas se tienen que hablar en el momento, cuando paso todo esto la que no quiso hablar ni escuchar fue ella, ahora, después de casi cuatro meses ella quiere… ¿arreglar las cosas? No sé lo que quiere, pero no creo que yo esté listo, después de tanto.
Le dije lo mismo… me parece que ya es un poco tarde, si no arreglaron las cosas en el momento, ya está –asiento de acuerdo – igual… no te lo dije para que te pongas mal.
Ya se tarado –golpee su espalda – pero me da bronca… vos sabes lo que fue para mí, y en el momento en que quise hablar ella no quiso y me dolió muchísimo. No sé si soy capaz de escucharla ahora ¿entendes?
¡Claro que entiendo hermano! Dale, ya fue… volvamos, que todavía no te hice hijo en el FIFA –reí sobrándolo para abrázalo por la espalda y entrar.
Dale, vamos.
Suspirar y volver, volver a ellos y a la alegría y buena onda que transmiten.
Ellos también son alegría.

[Ella]
 La miro de atrás y no puedo evitar sonreír, ella está en mi falda concentrada pegando una de las figuritas de su cerdita preferida: Pepa, yo estoy viendo cómo se asoma su lengüita a un costado por su alto nivel de concentración, y muero… muero de amor como todas las veces cuando estoy con ella. Ella es mi amor, mi vida entera, mi debilidad.
Mi alegría.
Me mira feliz, logro poner la tercera figurita en el álbum como a ella le gusto y yo le sonríe y aproveche para dejarle un inmenso beso en su cachete… que digo, miles de besos en su cachete para que ella se enoje un poco porque no banca a su tía babosa y quiere seguir con sus figuritas.
¡Tía! –me reto y yo sonreí.
¡¿Qué?! –le grito divertida y ella se cruza de brazos. Está enojada y es tan morfable.
Me desconcentras –dice y se da vuelta para seguir con lo suyo. Yo no puedo evitar reír y dejarle otro de mis besos en su mejilla.
Está bien, me voy a ayudar a mamá con la comida –la dejo en la silla y camino hasta la cocina y encontrarme con mi hermana hablando por teléfono.
Al fin dejo a mi hija y vino a hacer algo por la vida – frunzo mi ceño y le hago un montoncito con la mano, queriendo saber con quién habla y de mí – si ma, yo le digo –  hace una mueca de que esta en pesada y yo rio divertida – dale, mañana nos vemos viejita. Saludos a papi… también te queremos – corta la llamada y larga un suspiro - ¡Que mina pesada! –largue una carcajada
¿Qué dice mamá? Seguro te dijo que la tengo abandonada, que no la llamo y demás…
¡Bingo! –muerdo mi labio inferior.
Pobre… es que te juro que esta semana no tuve tiempo ni para respirar –sonríe – me tienen cagando en la facu.
Dice que esta celosa porque vas más a la Clínica que a su casa- muerdo mi labio inferior –guerra con los viejos, olvídate –reí.
¡Olvídate!... Tu hija ya no me fuma más así que vengo a ayudarte
¡Gracias hija! –le grita y yo largo una carcajada – pélame estas papas si queres y ya está.
Dale –y ya agarre el pela papa para empezar - ¿Y tú semana como estuvo? –ella trabaja en una productora de televisión, la misma en donde Agus trabaja para presenciar alguna que otra serie.
Uff, fue eterna esta semana… un montón de trabajo. Encima tenía que estar a las corridas para buscar a la gorda, pobre… el martes llegue quince minutos después, ya casi que estaba llorando –muerdo mi labio inferior.
¡Boluda! ¿Cómo no me llamaste? Sabes que iba y la buscaba –ella asintió
Si, no se… entre la desesperación por llegar no pensé. Llame a Juan –el papá de Pili y ex pareja de ella – y justo estaba viajando, no podía ir, ¡Y más bronca me daba!
Ah no, si sos una tarada –obvio que me enojaba, porque mientras yo estaba boludeando, Pilar la estaba pasando mal y ella estaba a las corridas.
Bueno, no se negra… no se tus horarios, por ahí estabas ocupada y yo te llamo, ¿entendes?
No me jodes nunca, y menos si es por Pili –me sonríe.
¿A vos, como te fue?
Bien, muy bien… Del lunes al miércoles se quedó Agos en casa, tuvo problemas con sus viejos y bueno –revoleo mis ojos y ella asiente, es que no es nada nuevo – así que aproveche para que me acompañe a sacar fotos en la Clínica, por las practicas que están haciendo los alumnos de papa… Me pidió, y bueno –ella sonríe.
Me conto algo de que fueron y que llegaron tarde –dijo ella divertida y yo mordí mi labio inferior ocultando una sonrisa.
¡Ay sí! Fue Agostina, que se quedó boludeando y bueno –ella niega seguidas veces con su cabeza – encima, después cuando terminamos nos cruzamos con chico, Pedro, uno de los practicantes que también es amigo de Flor –ella asiente – y obviamente que nos odio por llegar tarde, pobre flaco.
¡Y si! Vos imagínate los nervios que habrá tenido el flaco –asentí - ¿Qué onda Flor? Hace un montón que no la veo
Es que esta semana solo nos vimos en la facu, como teníamos que presentar unos trabajos, estábamos a full… Encima ella con la gorda, se le complica más
Si ni hablar… Vamos si queres, para allá. A esto le falta todavía.
Una cena con ellas y que después me insistan en que me quede a dormir, y claro que no me negué, es que me hace tan bien compartir tiempo con ellas… Siempre le voy a agradecer a Delfi de haberme regalado a este pequeño ser que le tengo un inmenso amor, aunque cuando nos enteramos de que ella llegaría al mundo en unos casi ocho meses, no fue la mejor noticia para ella e incluso mis padres, pero poco a poco la idea de una integrante más en la familia se hacía mucho más linda a medida que la panza de Delfina crecía, y con ella las ansias de todos. Y cuando la vi por primera vez, supe que me había enamorado de esta hermosa beba (no tan beba ahora). Ella es la alegría de la casa, la unión… si la unión, porque antes de que nazca ella las cosas con papá y Gon no estaban muy bien, y fue ella quien los unió, a ellos y a todos. Por eso tan importante para nosotros.
A pedido de la más pequeña nos acostamos la tres en la cama grande de su mamá a ver Enredados, y que me dé cuenta, una vez más que las películas de Disney son las mejores.
Y mucho más si las veo con ellas.


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Falta muy poco para el reencuentro, aguanteeeeeeeeeeeeen!!! 
tw: juspauliter.

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