Los chicos volcaron con el auto, los chicos volcaron con el auto, los chicos volcaron con el auto. ..
Un frio invade mi cuerpo que me hace temblar todas mis extremidades, mis ojos se vuelven cristalinos e intento decir algo, intento correr o algo, pero sin embargo estoy inmóvil en una crisis. No dejo de mirarla ni un momento, hasta que cierro los ojos y al abrirlos miles de lágrimas se me escapan.
— ¿C- cómo? -logro decir. Trago saliva - ¿me estas jodiendo, verdad? – suplico porque esto sea una joda de mal gusto, pero ella solo niega y suspira llena de nervios.
— Llamaron a Ana con el teléfono de Agus –muerde su labio inferior – le dijeron que los están trasladando a la Clínica de tu viejo
— ¡Ay la puta madre! –grito y noto como mi voz es temblorosa - ¿Y Ana? ¡Tenemos que buscarla! ¡Tenemos que ir!
— Se fue en su auto, igual una chica maneja por ella. –muerde su labio – y yo que no podía encontrarte… Acabo de llamar un taxi, ya debe estar por llegar.
— Yo las llevo – escucho decir a Pedro que seguía al lado nuestro. Lo miramos y asiente – dale, no se habla más ¡no pueden esperar a que llegue el taxi!
— Pero… ¿Y Flor, boludo? –le pregunto.
— Estamos hablando de algo importante… después de esta noticia no se puede seguir con una fiesta así como si nada. Dale –asentimos y el empieza a caminar hacia la puerta de salida.
Ahí nos encontramos con Flor que estaba sumamente preocupada y que nos regala un abrazo y unas palabras cortitas para que estemos tranquilas, pero la verdad que hasta que llegue y me digan que los tres están bien no voy a estar tranquila. Pedro le explica que nos tiene que llevar y ella asiente con una sonrisa y dice que después nos llama.
Salimos en el auto de él.
El viaje más largo de mi vida estaba transitando. Todo como un flash empezaron a aparecer los miles de momentos de risas (y otros no tanto) que compartí con ellos, cada chiste tonto, cada broma, las piñas que nos dábamos con Agus como tal hermanos, los miles de consejos y abrazos de Tomi y cada comentario desubicado de Simón hacia mis “piernas sexis y largas” que me hacían reír y a la vez ponerme bordo. Ellos, junto a las chicas lo son todo. Siempre estuvimos el uno para el otro, siempre vamos a todos lados juntos, somos un grupo, amigos… De esos amigos para toda la vida.
Y ni me puedo imaginar que a ellos les pase algo grave, no me imagino tener una vida sin ellos y su locura tan linda, esa que te hace sentir tan plena.
Mire de reojo y vi que me miraba, yo cerré mis ojos y suspire.
— Ya casi llegamos –me dice y apoya su mano sobre la mía que se encuentra en una de mis piernas, y lo primero que quise es sacar la mano, pero vi sus ojos miel y solo pude asentir lentamente – tranquila. –saca su mano para hacer un cambio y yo me siento un poco más aliviada, le dirijo una mirada a Agos y me sonríe a medias, le doy una mano, como siempre, y ella me la toma.
Ella está igual que yo, pero acá estamos: juntas. Como siempre.
El cartel enorme de la Clínica con sus luces verdes ya se puede ver y en cuestión de segundos Pedro para enfrente y nosotras no dudamos ni un segundo que nos bajamos del auto para entrar prácticamente corriendo y toparnos con recepción, que preguntemos por nuestros amigos y que cuando nos digan “esperen en la sala, en el segundo piso” salimos volando para allá.
En donde nos encontramos con Ana yendo de acá para allá, muerta de nervios, que nos vea y que se acerque para que nos abracemos las tres fuertísimo y que logre aflojar todo mi cuerpo.
— ¿Cómo están? ¿Se sabe algo? –pregunto después de aquel abrazo. Ella seca sus lágrimas y niega seguidas veces.
— Todavía no se sabe nada –murmura – lo vi pasar a tu papá corriendo y no se… tengo miedo –su voz se rompe, yo muerdo mi labio inferior y largo un enorme suspiro.
Los padres de los chicos habían llegado un ratito antes que nosotras, por eso fuimos a saludar y abrazarnos, nos queríamos como si fuéramos familia.
— Tranqui Pochi –me murmura Mauricio, el padre de Simón mientras me abrazo a él – los chicos son fuerte –muerdo mi labio inferior.
— ¡No entiendo porque tardan tanto! –me sonríe y besa mi cabeza.
En ese instante llega papá con un parte y una cara de preocupación, me acerco a él y elevo mis cejas. No dice nada.
— ¿Y? –pregunto.
— Bueno…Antes que todo, les quiero aclarar que sus hijos tuvieron un accidente muy brutal, lo que quiero decir es que… la verdad, no sé cómo se salvaron –mordí mi labio inferior y nuevamente lagrimas amenazaron en salir - el auto dio tres giros y quedo dado vuelta. Costo mucho sacar el cuerpo del paciente Echeverry Tomas
— ¿Cómo se encuentra Miguel? Por favor, decinos –dice su mamá llena de dolor y angustia mediante lagrimas incontrolables..
— Recibió un golpe bastante importante en su cabeza a lo que le sucedió un traumatismo craneoencefálico moderado –no sabía lo que significaba eso, pero ya me parecía un tanto grave – esto quiere decir que sigue inconsciente y que seguramente presente algún que otro síndrome pos conmoción: fatiga, mareo, cefalea, dificultad para la concentración, etc. –asentimos – solo les puedo decir que hay que esperar a que despierte para ver cómo reacciona –asentimos.
— ¿Agustín y Simón? –pregunto y él me acaricia una de mis mejillas.
Por suerte ellos habían sufrido raspones y lesiones leves, Simón tenía una quebradura en su muñeca por ser despedido del auto y Agus tenía toda su espalda a carne viva, el también fue despedido del auto, pero por suerte ambos estaban en observación. Un alivio inmenso.
— ¿Puedo pasar a verlo? –pregunta la madre de Agus
— Si claro, los están esperando –sonríe papá – de a dos por favor, así no me retan a mí – primero van sus papás y yo me acerco a él para abrazarlo fuertemente, y que él me abrace, que todo mi cuerpo se afloje, que pueda largar toda esa tensión mediante lagrimas – Shh, Pau…todo va a estar bien.
— ¿Y si no despierta? –muerdo mi labio inferior
— No digas eso –seca mis lágrimas – vamos a hacer todo lo posible para que todo salga lo mejor posible ¿sí? –Asiento – ¿En que vinieron ustedes? ¿Tenes en que volverte?
— Me vuelvo en taxi, veo como hago después… Nos trajo Pedro, que tambien estaba en la fiesta.
— ¿Alfonso?
— No pa, Pedro te dije… ¡Tu alumno! Es amigo de Flor y como Anita ya se había ido nos íbamos en taxi y el se ofrecio a llevarnos
— Es Alfonso su apellido, boluda –me dice divertido y yo muerdo mi labio inferior.
— ¿Un mejor apellido no, no? –y el rie y besa mi mejilla.
— Tengo que irme… después nos vemos
— Esta bien… gracias pa –lo abrazo y dejo un beso en su mejilla.
— ¡A tener fe! –dice dando una palmada suave en la espalda de Agos con una sonrisa y después, lo vimos irse por los pasillos.
Las tres nos miramos con una sonrisa chiquita y nos abrazamos, haciéndonos saber que íbamos a estar la una para la otra. Pase lo que pase.
— ¡No aguanto más, quiero verlo! –dice Anita y muerdo mi labio inferior.
— Por lo menos sabes que está bien –le digo – él y Simón. Yo no puedo dejar de pensar en Tomi, pobrecito –muerdo mi labio inferior.
— Espero que despierte pronto –dice Agos – Miriam está hecha mierda –muerde su labio inferior. Miriam, la mamá de nuestro amigo.
Suspiro.
— Voy a traerle un poco de café... ¿ustedes quieren algo? –pregunto y ellas niegan.
— ¡Ya vuelvo! –aprieto las mejillas de Agos y ella me sonríe a medias y me tira un beso al aire. Yo salgo para la cafetería.
Intento imaginarme el dolor que debe sentir una madre en estas situaciones y no puedo, no puedo, creo que uno nunca pierde las esperanza y la fe en estas situaciones, pero el dolor que se siente es tan inmenso… imagínense lo que debe ser para una madre el no saber si su hijo va a salir de esta o no. Odio pensar de esta forma, sé que no ayuda en nada, pero me invaden los miedos, nervios y ya no sé qué pensar, ni que hacer.
— Un vaso de café negro –le digo a la chica que está del otro lado del mostrador en la cafetería. Ella me sonríe y me murmura un “enseguida” para perderse detrás de una puerta. Mientras espero me siento en una de las butacas. Paso mis manos por mi cara y un bostezo se me escapa, veo el reloj de la cafetería (mi celular murió): 05:58 no hace ni media hora que estoy acá y me parece todo eterno.
— Pau – me nombran y al instante me doy vuelta.
— ¡Pedro! –y una sonrisa chiquita se me escapa – pensé que estabas en tu quinto sueño –me sonríe.
— Me quise quedar esperando por si alguien venia acá… para saber cómo están.
— ¿Por qué no fuiste allá? –se encogió de hombros.
— Es algo muy delicado para que yo caiga ahí y a penas los conozco –asiento, entendiendo.
— El más complicado es Tomas que había quedado atrapado en el auto. Agus y Simon por suerte están bien –muerdo mi labio inferior- tiene un traumatismo cráneo no se cuanto
— Traumatismo craneoencefálico –me dice con una pequeña sonrisa - ¿de qué nivel?
— Moderado… pero yo quiero que despierte, que reaccione, no… puedo pensar que le puede pasar algo más grave aún ¿entedes? ¡No entiendo porque pasan estas cosas! ¡Y a él! Que es tan bueno, tiene un espíritu, boludo... No... Me supera te juro.
— Vos tranquila, él tiene que recibir todas las buenas vibras, y replanteándote estas cosas no sirve en nada –me sonríe a medias – solo en ponerte mal más de lo que estas –asiento.
— Gracias… En serio, te re portaste y acabamos de conocernos, uno no se encuentra con una persona así todos los días –sonrío.
— ¿Qué te voy a decir? Si está a la vista que me gusta ayudar.
— Vas a ser un gran médico, de eso no hay dudas –me sonríe.
— Gracias.
— Bueno… me voy a llevar este café – él asiente – y gracias por traernos
— No hay nada que agradecer, dale anda –le sonrío chiquito y él sonríe.
Con vaso en mano, vuelvo a donde están los demás.
Esperando a que haya nuevas (buenas) noticias.
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Capitulo un poquito difícil, personalmente. Espero que llegue algo al menos!!
¡Gracias por sus comentarios! Ruego porque nunca se cansen de comentar, por favoooor.
Nos estamos leyendo prontito.
Muy buen cap Jus, me encantó.
ResponderEliminarQue triste pero ya van a estar bien! Que divino Pedro que las llevo, y se quedó! :)
ResponderEliminarSiempre me quedo con ganas de leer mas... ya es una adicción tu novela!
Que lindo capitulo! ya me atrapo tu novela! que lindo que de a poco Pepe y Pau se vayan acercando :D
ResponderEliminarbellísimo, me encanto la primer charla ente Pau y Pepe
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